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SPACED OUT: La última misión submarina de la NASA para salvar la Tierra

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La posibilidad de colisión de un asteroide con la Tierra mientras estemos vivos no es muy grande. Pero aquí está el tema: la pequeña posibilidad de impacto crea una amenaza potencialemente catastrófica cuyas olas apocalípticas podrían eliminar costas enteras. Probablemente, deberíamos pensar más en los asteroides.

Precisamente eso es lo que lleva haciendo, durante años, un proyecto poco conocido de la NASA, a 20 metros bajo la superficie del océano, a unos cuatro kilómetros de la costa de los Cayos de Florida. Cada verano, un grupo de buzos desciende a la base Aquarius Reef, el último laboratorio marino del mundo, dirigido por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos, para vivir bajo el agua durante dos semanas, como parte de un proyecto llamado NEEMO (Misión de Operaciones en Ambientes Extremos de la NASA).

Debido a los recortes de presupuesto, la más reciente instalación de dicha misión, que visitamos en junio, podría ser la última.

La base Aquarius Reef

Las misiones son parte de una tradición espacial analógica en las que se envían a los futuros astronautas al desierto y a cuevas de hielo. Prueban vehículos espaciales futuristas y nadan en una piscina gigante en el cuartel general de la NASA, todo con el propósito de ser entrenados para vivir fuera de la atmósfera terrestre. Desde el año 2009, cuando Barack Obama fue a la NASA para describir la nueva misión del espacio profundo de América -no a la luna, pero sí a un asteroide, anticipándose a un viaje a Marte- NEEMO se centra en una de las misiones espaciales más desafiantes. Precisamente, es el tipo de misión que científicos como, Neil deGrasse Tyson, consideran más valiosas: recargar el poder inspirador de la exploración espacial mientras le hacemos al planeta Tierra un pequeño seguro para asteroides.

Claro que no todo el mundo está a favor de enviar seres humanos a una gran masa rocosa voladora como nuestro primer viaje al espacio profundo. La declaración de Obama llevó a que algunos especularan que simplemente quería ganar tiempo con una idea fantasiosa, mientras el país encontraba una manera de poder pagar de nuevo los vuelos espaciales tripulados. Quizá quería distanciarse de los planes excesivamente ambiciosos de su precursor. Para algunos astronautas, como Mike Gernhardt, la idea sólo fue una decepción: la luna parece ser mejor opción como estación de paso hacia Marte, la cual está dentro de los objetivos del programa espacial chino, que pretende enviar astronautas a la luna en 2020.

Foto cortesía de la NASA

Pero Gernhardt, un buzo veterano que también es el investigador principal del proyecto NEEMO, señala que viajar hasta un asteroide nos ofrecerá nuevas herramientas para entender el sistema solar y nos proveerá de minerales inusuales de gran valor que podrán ser utilizados como combustible en misiones a lo más profundo del espacio. (Larry Page, Eric Schmidt, Ross Perot Jr., Charles Simonyi y James Cameron ya se han juntado para empezar una empresa dedicada a la explotación minera asteroidal)

Este viaje al estilo de Armageddon a uno de los objetos que nos amenaza potencialmente, durará seis meses y quizá sea la mejor oportunidad que tengamos de desplazar el asteroide de su trayectoria hacia la Tierra. (Gernhardt dice que hacerlo explotar no es la mejor opción, ya que eso podría "formar trozos que colisionarían con la Tierra")  
 

Fin de la financiación

Pero el futuro de NEEMO está al borde del abismo. Cuando visitamos el laboratorio marino a principios de julio del año pasado, el equipo formado por unos simpáticos ex-buzos duros de roer se estaba preparando para la visita de la reina buceadora, Sylvia Earle, con la esperanza de conseguir más apoyo político en medio de esta crisis nacional de fondos científicos. Las malas noticias salieron a la superficie a finales de julio: NOAA anunció los recortes de presupuestos que probablemente pondrían en peligro la misión para siempre. "Había indicios de que el presupuesto era muy justo pero no pensamos que nos lo reducirían a cero," dijo el director de Aquarius, Thomas Potts, a ABC News, en julio, cuando les quitaron de las manos el presupuesto de cinco millones de dólares. El laboratorio, usado durante el año para una amplia gama de investigaciones no relacionadas con el espacio, ya no está preparado para las misiones.  La misión NEEMO 16 será la última en un tiempo. En el Twitter de la base Aquarius Reef se leía, "Como una ciudad fantasma @ReefBase. La tripulación restante está haciendo el inventario del equipo para cerrar el laboratorio #necesitamosunmilagro  para #Salvar el ARB."

El primer laboratorio marino fue construido por los marines en los años sesenta, para que los marines, científicos y buzos pudieran estar bajo el agua durante largos periodos de tiempo trabajando, sin tener que ir saliendo a la superficie para despresurizar. Aquarius, que ya tiene 22 años, fue inaugurado en las Islas Virgin y después fue trasladado al Parque Marino Nacional de los Cayos de Florida, cuando St. Croix fue arrasado por el huracán Hugo en 1989.

Foto de Brian Lam / Gizmodo

"La misión primordial de NOAA es llevar a cabo y dar apoyo a la investigación y la exploración de océanos," dijo la jefe de NOAA, Jane Lubchenco." El programa de Aquarius ha sido una parte vital en esta investigación y reconocemos su gran importancia. Desafortunadamente, nuestro presupuesto ambiental es muy desafiante y no podemos abarcar todo lo que nos gustaría." Un grupo llamado Fundación Aquarius inició una petición a la Casa Blanca, con la intención de recaudar fondos para mantener abierto el laboratorio, un esfuerzo muy costoso que requiere de manutención incluso cuando el laboratorio no está en uso. Hay quien insiste en que la NASA debería contar menos con humanos y más con el uso de robots para este tipo de misiones.

A propósito del entendimiento del espacio profundo, el "espacio interior" de Aquarius, con su microgravedad y condiciones aisladas, es un perfecto terreno de prueba para misiones a asteroides y, con el tiempo, a Marte, según dice Gernhardt. Durante la última expedición submarina de NEEMO, un equipo de seis personas probaron cómo se retrasaba durante 50 segundos la comunicación en las operaciones, usando cinturón cohetes, vehículos y cuerdas para investigar cual sería la mejor manera de moverse sobre la superficie de un asteroide, donde, dada la baja gravedad no podría aterrizar un nave espacial.

Otro aspecto positivo de prepararse para salvar al mundo de una colisión con un asteroide que poco tiene que ver con el romanticismo de la ciencia y de viajar en el espacio, como nos dijo Gernhardt, es que "es muy divertido".

La tripulación de NEEMO 16 : el astronauta de ESA, Tim Peake; el profesor de Cornell, Steven Squyres; el técnico superior del hábitat de la base Aquarius Reef, James Talacek (interior); el técnico del hábitat de la base Aquarius Reef ,Justin Brown (con traje negro); el astronauta de JAXA, Kimiya Yui; y el astronauta de la NASA y comandante de  NEEMO, Dottie Metcalf-Lindenburger. Foto por cortesía de la NASA.

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