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      All That Trash: Empieza el espectáculo

      December 19, 2012

      Por José M. Gala

      Lo que nos fascina del truco no es que nos engañen. Asumimos el engaño con algo de falsa candidez. Es en el riesgo mismo de su realización donde reside la magia del truco: Juan Piquer Simón (1935-2011) entendía el cine como fantasía, y todos sus trucos, tan valientes como disparatados, algunos fullerísimos, nos siguen sorprendiendo a día de hoy… Fanáticos del cine de Michael Bay, absténgase de seguir leyendo.

      Este mismo año veía la luz el espléndido libro Juan Piquer Simón. Mago de la serie B, coordinado por Jorge Juan Adsuara y prologado por la hija del director valenciano. Más de trescientas deliciosas páginas que enamorarán a cualquier aficionado al cine fantástico y de terror español, repasando su vida y obras; un sincero trabajo de devoción lujosamente ilustrado con fotografías y carteles de un cine tan deshonrado como arrestado. Y es que fallecido hace ahora dos años, el 8 de enero de 2011, el cine de Juan Piquer Simón juega en las mismas categorías inferiores en las que se foguearon tiempo atrás otros directores como Ed Wood, Ishiro Honda, Roger Corman, Jess Franco o –con mejores resultados, evidentemente– Jacques Tourneur o Cecil B. De Mille. Como el de todos ellos, su cine no es otra cosa que empresa, en su acepción más aventurera, fantasiosa e ingeniosa: como afirma Jorge Juan, “como especialista en la serie B y dentro de sus posibilidades, Juan Piquer Simón hizo películas de calidad regular y otras mejores, pero siempre tuvo beneficios con todas ellas”.

      Cuidado con el perro: Viaje al centro de la Tierra (1976)

      Basada en la popularísima novela de Julio Verne con el mismo nombre, Viaje al centro de la tierra (1976) es, para muchos, la mejor película de Piquer Simón. Rodada en inglés en las cuevas de Valporquero en León y en Lanzarote, la adaptación del director valenciano no es desde luego mucho peor que la versión norteamericana de los 50s dirigida por Henry Levin. Estrenada en verano de 1977, la peli recaudaría en pesetas lo que en la actualidad vendría a ser un millón de euros: protagonizada por Kenneth More, Pep Munné, Ivonne Sentís, Frank Braña y un clásico como Jack Taylor, uno de sus principales atractivos es la resultona e imaginativa utilización de una amplia variedad de trucos trileros de maquetación y artesanía, cortesía de Emilio Ruiz del Río y Francisco Prósper. Descaradísima por oportunista resulta también la inclusión a capón en el argumento de un gorila, aprovechando el tirón en taquilla de la recientemente estrenada versión de King Kong del británico John Guillermin. Cine pop o cine popular en definitiva, deudor de las primeras lecturas de juventud de Piquer Simón (Verne, Salgari, Stevenson o Wells), quien de aquí en adelante habría de convertirse en un todoterreno del cine de género, como Ossorio, Klimovsky, Naschy, Franco, Aured o el injustamente olvidado Eugenio Martín.

      ¿Que Supersonic Man (1979) es una mierda? Pues seguramente… No, no estamos hablando precisamente del cine de Pedro Costa o Abbas Kiarostami. Es un hecho, tiene todos los ingredientes para serlo: José María Caffarel, un planeta llamado Zoltron, un Cameron Mitchell especialmente atocinado y obsesionado con los berberechos, el robot más cutre de la historia del cine y un superhéroe con bigote que adquiere superpoderes al mirarse su reloj de pulsera. Una jodida obra maestra del exploit más audaz, amenísima y soberanamente oportunista: uno se hace una idea de las aviesas intenciones de los productores cuando lee que inicialmente Supersonic Man habría de llamarse Flash Man, ripeo totalmente oportunista de las aventuras de Flash Gordon. Como apunta muy acertadamente un usuario de IMDB: "if you have no life, viewing this film is a must"... Prueben a buscar en YouTube la canción que hace de banda sonora a Supersonic Man. Prueben e intenten quitársela de su cabeza, si pueden: es imposible. Seguirá ahí durante días, quizá años…

      ¡Sí, de nuevo ESA foto! Supersonic Man (1979)

      Menos inspirada le quedó al valenciano la blanquísima Misterio en la isla de los monstruos (1981), un intento de revisitar el cine de aventuras más amablemente verniano y para toda la familia, de reparto delirante, con –entre otros– Terece Stamp, Peter Cushing, Ana Obregón, Paul Naschy y un chino doblado por Quique Camoiras. Disfrutable por momentos, bien localizada y hecha con medios, Misterio en la isla de los monstruos es una cosa naive que engancha ocasionalmente, cuando el bueno de Piquer introduce uno de esos insertos de documentales a lo Bruno Mattei que, por no encajar ni en color ni en grano con los de la peli, siempre resultan entrañables. Como dije en otra ocasión no sé donde, el público potencial de esta peli son viajeros de autobuses de línea, niños de orfanato, trash humpers y gente que cumple condena en la cárcel; cine de evasión del que ya ni se hace ni se espera... Aun así, ahí donde la ven, recaudó unos ciento treinta millones de pelas en todo el mundo. Igualito que el Isaki Lacuesta ése.

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      Temas: José M. Gala, Juan Piquer Simón, cine, supersonic man, slugs muerte viscosa, serie b, Mil gritos tiene la noche

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