CALENDARIOS EN BOLAS

Bar
Se acaba el año y mientras el mundo se desploma ante nuestras narices, los medios de comunicación se llenan de noticias sobre calendarios de gente corriente y moliente en bolas que se han hecho aquí y allá: azafatas ligeritas de ropa, los bomberos de cualquier ciudad o incluso los curas más guapos del Vaticano abandonan sus tareas diarias para ser la imagen de un mes del año.

BandaSupongo que nadie recuerda ya quién tuvo la idea de hacerlo la primera vez. Estos calendarios se han convertido ya en un componente más del folclore bizarro del país. Y como tradición que es, siempre ha de cumplir unas reglas de oro:

El motivo siempre es una obra benéfica, no hay ninguna otra posible razón. Con esto se justifica todo y se corta de raíz cualquier posible crítica.

Los modelos siempre tienen que aparecer en sus lugares cuotidianos donde tú te los podrías encontrar cualquier día. Solo que desnudos. Es como una fantasía pero ¿qué sentido tiene esto si los que salen son los viejos de tu pueblo?

Si lo que buscas son tetas, pollas o culos, busca en otro lado. La tercera regla de oro y fundamental es que no se tiene que ver absolutamente nada de esto. De hecho todas estas partes siempre están ocultas por objetos colocados allí como casualmente de una manera totalmente absurda y surrealista.

Uno de los últimos ejemplos de los que hemos tenido constancia por aquí ha sido la iniciativa de los clientes de un bar de Cambados, en Galicia, a los que se les ocurrió hacerse un set de fotos “sexy” para recaudar fondos para el Centro Esperanza Salnés, una asociación sin ánimo de lucro que ayuda a familias de niños con discapacidades, que últimamente salió en la prensa gallega porque amenazaba con cerrar al no tener suficientes fondos. Más de cien personas se han prestado para salir en las fotos.

Por supuesto, es imposible tener nada que objetar, pero, ¿cómo se les ocurrió la idea? ¿Alguien entró un día en el bar y dijo: “¡Eh! Ayudemos a los niños” mientras comenzó a quitarse la ropa? Puede ser, siempre parece que hay cierta dosis de exhibicionismo en todo esto, nunca se sabe si disfrutan más los que posan o los que compran.

Aunque... realmente ¿quién cojones compra estos calendarios?

Posted by: Juanjo Villalba

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