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      Científicos de Gales se dedican a coser los ojos a gatitos recién nacidos

      November 6, 2012

      Por Matt Shea

      Parece ser que la Universidad de Cardiff se ha estado esforzando mucho para demostrar que el viejo estereotipo de que a los galeses les gustan más los animales que a los escoceses la violencia y a los irlandeses emborracharse no es cierto. ¿Cuál es su táctica? Llevar a cabo una serie de experimentos en los que les cosen los ojos a gatitos recién nacidos.

      Como podéis imaginaros, el asunto ha irritado a muchos amantes y defensores de los animales. De hecho, si yo tuviese que diseñar un experimento para provocar la ira de los internautas, sería coserles los ojos a gatos recién. Buen trabajo, Cardiff, me habéis robado la idea.

      De todas formas, siempre hay que oír las dos versiones de la historia. En este caso, en cuanto a la versión en contra no hay mucho más que decir. No hace falta tener un doctorado en ética para saber que coserle los ojos a gatos indefensos está mal; son gatos recién nacidos, ¡por Dios! Lo único que quieren es que les rasquen la cabeza y los conviertan en memes, no que les claven agujas en sus preciosos ojitos.

      Contacté con la Universidad de Cardiff para oír su versión de la historia y resulta que no lo hacían por diversión, sino que era un experimento para encontrar una cura para la ambliopía u ojo vago, que afecta del uno al cinco por ciento de la población mundial y es jodidamente molesto y distrae que te cagas cuando estás hablando con una persona que lo tiene.

      He aquí lo que la universidad dijo para defenderse.

      VICE: Hola, monstruo. ¿Cuál es exactamente el objetivo de este experimento monstruoso?

      Portavoz de la Universidad de Cardiff: La ambliopía, u ojo vago, afecta del dos al cuatro por ciento de los niños del mundo y conduce a una pérdida de la visión considerable o incluso ceguera clínica en un ojo. Hasta la fecha no hay ningún tratamiento disponible para recuperar la visión de un ojo vago después de los ocho años de edad, edad que comporta el final del período crítico del desarrollo del cerebro visual.

      Nuestro objetivo es utilizar este conocimiento mejorado del cerebro para tratar a niños mayores o adultos cuya ambliopía ha pasado desapercibida o no se ha podido tratar a tiempo, creando condiciones similares a las de los bebés y niños pequeños en el córtex visual de los gatos.

      ¿Realmente es la única forma para encontrar una cura?

      Es imposible usar ninguna otra técnica para este estudio. Eso que dicen de que esta investigación se podría hacer mediante escáneres cerebrales o modelos de ordenador no es cierto. La universidad siempre usará tecnología alternativa si existe y evitará el uso de animales vivos a no ser que sea absolutamente imprescindible. La finalidad del trabajo y la conducta fueron aprobadas tanto por el proceso ético de la universidad así como por el Home Office’s Animals in Science Regulation Unit, como parte del proceso.

      ¿Pero no podíais, al menos, usar un animal menos mono que un gatito?

      Teníamos que usar gatos porque, al igual que los primates y otros pocos mamíferos, tienen los ojos posicionados delante de la cara, y no a los lados, y por lo tanto son propensos a desarrollar una ambliopía parecida a la de los humanos. Puesto que la ambliopía surge como parte del desarrollo del sistema visual en una edad muy temprana, el estudio sólo se podía llevar a cabo en gatos o humanos recién nacidos.

      ¿Y no hay ningún otro modo de privarles de la visión que no sea coserles los ojos?

      No. Y para hacerlo los anestesiamos, sin causarles estrés o malestar alguno, igual que lo harían los veterinarios, quienes frecuentemente llevan a cabo el mismo procedimiento como tratamiento para problemas oculares en gatos y perros.

      ¿Qué les sucede después a los gatos?

      Como requiere la licencia del Ministerio del Interior, los matamos con compasión después del experimento.

      Me cago en Dios.

      Mientras que eso de “matar con compasión” a los gatitos me pone enfermo, yo, por suerte, no tengo el ojo vago ni ninguno de los problemas que esto acarrea. Y considerando que estos estudios tienen que hacerse de forma inevitable y seguirán haciéndose tanto en felinos como en bebés, supongo que el mal es menor si son los gatos los que lo sufren. Obviamente, ninguna de las dos cosas está bien, y si los científicos de hoy en día pueden transplantar un útero con éxito, seguro que también pueden solucionar el ojo vago sin tener que andar cosiendo gatos, pero supongo que tendrá que seguir haciéndose así hasta que alguien descubra la manera de simular un ojo y salvarles la vida a estos pobre gatitos monísimos e inocentes.

      Sigue a Matt en Twitter @Matt_A_Shea

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      Temas: gatitos, gatos

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