No era broma, Corea del Norte ha llevado a cabo otra prueba nuclear

Por Alex Hoban

Mientras dormías, en la península de Corea del Norte tuvo lugar un pequeño terremoto. Tras un par de tensas semanas en las que los medios locales del estado socialista se saturaron de iconografía bélica, y un par de días antes del aniversario del difunto Kim Jong Il, Corea del Norte anunció que es un país que cumple sus amenazas y detonó una tercera bomba nuclear.

La prensa surcoreana fue la primera en enterarse del suceso, con un temblor que se sintió en Seúl poco después de la detonación, que tuvo lugar en la provincia de Hamyong, al noreste, a las 11:57 AM hora coreana.

El órgano de propaganda de Corea del Norte, KCNA, asumió pronto la responsabilidad por la actividad sísmica de 5.0 grados que se registró en la región.

“Podemos confirmar que la prueba se llevó a cabo de forma segura y que no tuvo ningún efecto negativo en el entorno. La detonación se realizó con un dispositivo atómico más pequeño y ligero, pero de mayor poder”.

“La prueba se hizo para defender la seguridad de nuestra nación y nuestra soberanía del comportamiento agresivo de Estados Unidos, que ha infringido el derecho de nuestra república a lanzar un satélite de forma pacífica”.

El resto del mundo, como era de esperar, ha condenado el acto, incluyendo China, donde se expresó una “profunda preocupación” por la situación. Hacepoco publicaron un editorial en su periódico estatalen el que señalaban que "podrían reducir la ayuda a Corea del Norte si continuaban con sus pruebas nucleares”. Dado que actualmente abastecen al país con un 90% de su combustible y energía, Kim Jong Un corre el riesgo de cortar un lazo demasiado importante para su país.

Sin embargo, la agencia de noticias Yonhap comenta que Corea del Norte informó con anticipación de la prueba tanto a China como a Estados Unidos, lo cual equivale a informar a tus vecinos de que vas a montar una fiesta masiva el sábado y que aunque sabes que se te puede ir de las manos, no lo haces con ganas de joder.

Parece que a Corea del Norte le gustaría dejar atrás esta prueba nuclear sin demasiadas consecuencias políticas internacionales (¡buena suerte, muchachos!) Incluso para sus estándares se han mostrado mucho más abiertos acerca de la prueba, y su retórica ha sido notablemente menos beligerante.

Si Corea del Norte está intentando no llamar demasiado la atención internacional (incluso emitieron un comunicado en el que aseguran que el mundo sacó conclusiones sobre sus ambiciones nucleares hace ya varios días) es porque el verdadero objetivo de su acto nuclear es demostrar algo a nivel local. Pero al cumplir sus ambiciones nucleares (o al menos aparentarlo), el gobierno de Kim Jong Un puede justificar y difundir su ideología, la cual legitima y llena de gloria al régimen en su forma actual. Al detonar una bomba nuclear en una fecha tan cercana al aniversario de Kim Jong Il, honra el legado y la sabiduría de su padre, reafirmando así la amenaza recibida de Estados Unidos y dando al país la compensación nacional que todos esperaban tras meses de discursos nucleares en todos los canales oficiales de la cultura popular norcoreana.

El problema es que la brecha entre lo que Corea del Norte dice a su gente y lo que le dice al mundo es demasiado transparente para los cuerpos internacionales que, como China, están ayudando al país. Corea del Norte podrá seguir con su espectáculo nuclear para entretener a sus ciudadanos al mismo tiempo que hace la vista gorda con el resto del mundo, pero la creciente frustración expresada por todos los espectadores más allá de sus fronteras podría llegar a su límite. ¿Cuánto tiempo podrán seguir así antes de que alguien marque una raya y se disponga a intervenir? Eso sigue siendo un misterio.

 

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