Lo mejor del año

Hice Couchsurfing con los colonos en Tierra Santa

Por Andy Tenido

 

Alfei Menashe.

Pillé un autobús de colonos a las afueras de Gvaot (que, a diferencia con los buses palestinos que dejan Belén, no fue detenido en el punto de control y abordado por airados soldados con pistola para hacer inspección de documentos) y dispuse mi siguiente CouchSurf. Iba a ser con Roni, un “empresario” de 23 años de Alfei Menashe, cerca de la ciudad de Qalqilya en la Ribera Occidental.

Roni parecía suspicaz ante la idea de dar cobijo en el asentamiento a un outsider y quería verme en Jerusalén antes de llevarme a Alfei Menashe. Intercambiamos números de teléfono y me llamaba periódicamente para tomar café. Esto se convirtió en un juego frustrante porque, a pesar de lo que le dije a Roni, yo no vivo en Jerusalén. Vivo en Ramallah, la capital de factode la Ribera Occidental. Y aunque está a 15 kilómetros de Jerusalén, el viaje dura dos horas gracias a la necesidad de pasar por el control de seguridad en Qalandiya, que es como una jaula de perros pero para personas y parece diseñado para infligir todos los inconvenientes y humillaciones posibles a cualquiera que tenga que pasar por ahí.

Tras muchos intentos fallidos de encontrarnos, Roni me llamó para invitarme a un emocionante acto: me contó que tenía una empresa operativa en 23 países y que el fin de semana siguiente se iban a reunir con sus socios americanos en una convención en Tel Aviv. Era un acto privado, pero si estaba interesado él aseguraba que podía lograr que entrara. Por supuesto que estaba interesado. ¿Conocer a un gran empresario y a sus socios americanos en Tel Aviv? Mi imaginación bullía con las infinitas, oscuras y misteriosas posibilidades de lo que este negocio podría ser y lo que yo podría descubrir en esa reunión.

La empresa se llamaba Monavie y aunque es realmente una gran corporación, no tardé en darme cuenta de que Roni no era en modo alguno un importante hombre de negocios. Veréis, Monavie es, más o menos, uno de esos chanchullos piramidales. Su modelo de negocios es lo que se llama "network marketing"(marketing multinivel), y de forma similar a Avon o Mary Kay, consiste en hacer que la gente consiga que sus amigos vendan mercancía, y que los amigos de éstos también vendan, y de este modo la rueda siga girando. Roni estaba 3 peldaños por encima de la base de la pirámide y no parecía que en un futuro cercano le fueran a dedicar un monumento.

Después de intentar venderme la idea, Roni compartió conmigo su punto de vista sobre los asentamientos. "Fue tierra árabe hasta 1967. Algunos israelíes se trasladaron allí cuando nos hicimos con esas tierras tras la guerra. Tendremos que devolverlas cuando Israel abandone la zona. Algunos de nosotros nos tendremos que ir. Pero por ahora vivimos con los árabes y coexistimos. Es muy agradable". En los 5 meses que llevo viviendo en Palestina no he conocido a ningún árabe que describa a los colonos ni a sus asentamientos como "algo agradable", pero supongo que Roni necesita decírselo a sí mismo para poder dormir por las noches.

Mientras hablábamos, el centro donde se celebraba la convención se fue lllenando de honorables miembros de la sociedad, hombres y mujeres israelíes obsesionados con el açai. Lo que Roni quería decir cuando me explicó que se iba a "reunir con sus socios americanos", era que uno de esos oradores para la motivación había venido desde EE.UU para anunciar a los asistentes que cualquiera puede vender zumo de açai en botellas de vino si crees lo suficiente en ti mismo.

Quiero destacar que todo esto tuvo lugar el cuarto o quinto día del bombardeo israelí en Gaza conocido como Operación Pilar Defensivo. Esta guerra causó al menos 158 víctimas palestinas y seis fallecidos israelíes, ninguno en Tel Aviv. Después de que el americano nos diera la chapa, todo el mundo en la sala empezó a bailar el puto tema de Black Eyed Peas de "Tonight's gonna be a good night". La canción ya es odiosa en un día normal, pero ver a un grupo de vendedores de zumo bailándola y ondeando banderitas israelíes mientras su gobierno bombardeaba Gaza esa misma “buena, buena noche”, fue uno de los espectáculos más obscenos que he presenciado en mi vida.

El americano volvió para contarnos que de pequeño abusaron sexualmente de él. No sé que tenía que ver eso con la venta de zumo de açai, pero supongo que si necesitaba quitarse ese peso de encima,  aquel acto no era mal lugar para hacerlo. Roni me llevó de vuelta al centro de Tel Aviv, donde hicimos planes para volvernos a ver e ir a Alfei Menashe. Jamás llegó a pasar. Unas semanas después logré llegar hasta allí, haciendo CouchSurfing en casa de una mujer de la edad de mi madre.

 

Una estatua conmemorativa en Alfei Menashe

Tami, la mujer que conocí por CouchSurf, me recogió cerca de la ciudad de Kfar Saba. Ella y su marido, David, son americanos que emigraron a Israel hace 20 años para nunca mirar atrás. De camino a Alfei Menashe recogimos a Sam, hija del matrimonio anterior de David. En el coche me sorprendíó que Tami fuera tan liberal para ser colona. Me señaló la barrera de separación desde el coche. Dependiendo del lado de la barrera en que te encuentres, también puede llamarse el "muro del apartheid".

"Levantaron aquí esa valla de seguridad, y eso no es bueno," dijo Tami, y Sam saltó "¿Qué no es bueno? ¡Salva muchas vidas!" "Sí, pero antes que nada es una forma de seguridad pasiva, algo que mí no me gusta. Y en segundo lugar, divide a los pueblos en dos y la gente no puede ir al otro lado", le contestó Tami, antes de conceder: "Pero, sí, salva muchas vidas". Dejamos atrás un pueblo beduino y Tami me contó que, cuando levantaron el muro, la gente llamó a sus familiares en toda la Ribera Occidental para que fueran a instalarse ahí, con la esperanza de obtener la nacionalidad israelí por el hecho de estar dentro de los confines del muro. Pero Israel, como era previsible, no se la concedió.

Al llegar a Alfei Menashe me dejó asombrado lo mucho que se parecía a cualquier suburbio de lujo americano con sus jardines cuidadosamente podados, piscina pública, calles limpias y casas inmaculadas. Se parecía a la pequeña ciudad que sale en Weeds, solo que con un montón de banderas israelís. Al llegar a casa de Tami conocí a David, al que le gusta mucho cocinar, hablar con las muchas mascotas que tiene la familia y jugar a Civilización en el ordenador. Estas actividades, y leer, es todo lo que hacen Tami y David. Es como cualquier familia americana, con dos coches en el garaje y todo lo demás.

Obras en Alfei Menashe

Exceptuando esto, viven, como todos los colonos, en tierra robada, lo cual justifican diciendo que Alfei Menashe es un "asentamiento consensuado". Esto quiere decir que creen que a los palestinos no les importa que esté ahí. Era Sabat cuando llegué, y ayudé a David a preparar el Shakshouka. Despúes de comer me enteré de que Tami fue agente de contraespionaje antes de jubilarse, y que planeaba pasar el resto de sus días estudiando la Torá. A la mañana siguiente me contó que fue francotiradora voluntaria. Es decir, que trabajaba de francotiradora para la policia israelí por gusto, sin que le pagaran por ello.

Su posterior explicación de las dificultades del trabajo de francotirador en la policía acabó con cualquier ilusión que yo pudiera tener de que fuera una americana normal y liberal. "Ser francotirador de la policía es mucho más duro que serlo en el ejército", me dijo. "Si un terrorista coge a un rehén, además de darle al terrorista y no a la víctima tienes que preocuparte de que la bala no atraviese una pared y le dé a alguien más, o acierte a un vidrio y lance esquirlas por todas partes. En el ejército no tienes que preocuparte de nada de esto. Ni siquiera importa que aciertes o no a tu objetivo".

Comentar