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      De relax con Pablo Escobar

      August 31, 2009

      Por Edgar "El Chino" Jimenez

      El Chino tenía permiso para sacar fotos de lo que le diera la gana;  por ejemplo, esta fiesta de disfraces en Halloween de 1989.

      Tú sí que eres enrrollado. Y tú sí que sabes cómo pegarte una buena fiesta, ¿no es cierto? Pues no. No lo sabes. Tus fiestas de levadura y laxantes con dos chicas anémicas potando en el wáter no son nada comparadas con las que se montaba Pablo Escobar en los años 80 en su rancho de 4.500 hectáreas. Por si no sabes de quién te estamos hablando: Escobar fue el jefe del cártel de Medellín, que dependiendo de tu punto de vista aterrorizó a la población o contribuyó enormemente a la economía colombiana durante los años dorados del narcotráfico. De todas formas, para ser un tipo que en un momento dado llegó a controlar el 80% de toda la coca que circulaba en el mundo y que tenía a todo Dios, de la CIA al Delta Force, tras sus huellas, parece que Escobar sabía divertirse. Los fotos que aquí ves proceden de la colección de Edgar Jiménez, el Chino, compañero de clase de Escobar y más tarde su fotógrafo oficial durante sus años de reinado.

      Después de las fotos, puedes echar un vistazo a nuestro documental VICE Meets... El Chino.

      Escobar era conocido por dormir mucho y profundamente. A menudo esperaba hasta que los helicópteros de vigilancia del gobierno estuvieran a pocos minutos de su escondrijo antes de huir. Aquí se le ve haciendo la siesta, con su cuñada Ligia a su lado.

      Escobar se metió a fondo en la política hacia el final de su carrera de traficante, algo que muchos opinan que contribuyó a su caida. Rodeado de dos escoltas, Escobar da una exhibición de sus fogosas artes oratorias en la campaña de 1982.

      Los famosos tres mosqueteros de Pablo. Estos sociópatas eran los hombres de más confianza del Don, responsables de buena parte de la violencia que asolaba Medellín. De izquierda a derecha: Arete, "El Negro" Pabon y Popeye.


      Escobar se dio cuenta bien pronto de que los globos - junto con los sobornos y la violencia - son los que ganan las elecciones. 

      La entrada a la Hacienda Nápoles, su gigantesco complejo residencial en Puerto Triunfo, Antioquia. La propiedad disponía de un aeropuerto, una pista de karting, un zoológico y este avión, que Escobar usó para pasar su primera carga de 5000 kilos de cocaína a los Estados Unidos.

      Eventualmente Pablo subió un peldaño y compró su querido Learjet. Ahí está su mujer Victoria desembarcando.

      Pablo era un admirador de las aves exóticas, y tenía varios avestruces en la Hacienda Nápoles. Aquí, uno de los guardianes le ofrece fumar a una.

      Este es El Chino montando la trompa del paquidermo mascota de Nápoles, Maggi

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      Temas: pablo escobar, fotografia, Edgar , carteles, medellin, Colombia, narcotrafico

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