Música

¡DETENTE, CASCANTE! #3 – F.I.S.T.R.O.

By Jorge de Cascante

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Lo siento.

No, no. Está bien. Mire siñor, ésta es mi novia de ahora, tengo una foto suya escondida en el Abono Transportes.

Se puede ver en sus ojos que tiene la mirada de las mil yardas.

Es una fantástica muchachita. Se llama Rosaura. La conosí en el drugstore. Cuando estamos solos le digo "¡Brontosaura!" como un cariño de novios que le hago. "¡Brontosaura, ven!" Y se lo digo y viene.

Tienes a tu novia y tienes a tus amigos.

Soy un wey afortunado. A veses lo pienso. Me miro en el espejo y pienso: "no es normal esta suerte así de buena, huevón".

¿Y acaso no ha querido Rosaura venir a ver a "Percutor"?

Bros before hoes, ¿entiende? Nada importa más que los panas de uno y pues ya está. Es lo primero y por ahí no hay mujeres que valgan. No se caga donde se come, ¿ah?

¿Puedo ser sincero contigo?

No espero menos, siñor Crocante.

Antes de conocerte pensaba que la gente como tú era un poco lo peor.

¿La gente como yo? ¿Los seguidores del merol?

Los peruanos.

Pero yo soy ecuatoriano-español, siñor.

Pensaba que trabajabais en granjas industriales abriendo vacas en canal y sufriendo accidentes, bajando a la mina para sacar piedras grandes como patatas hirviendo, encendiendo las hogueras rollo pedernal y acero. Estas cosas las tengo vistas de documentales de La 2 y de internet.

Yo una ves tuve un puerco que lo llamé Frisbies, pero jamás mataría un animal jamás le digo los animales son mis amigos aunque yo no pueda hablar con ellos. Yo sé que son mis amigos.

Me cruzaba con vosotros en la Línea 6 del Metro y os veía como un producto de los suelos de la ciudad. Como las fresas de Aranjuez.

Mis padres y mi familia son siudadanos como usted, ¿entiende? Tenemos una tintorería en San Blas. Nunca es tarde para cambiar.

¿No te cansas de que la gente no te comprenda, Franklin?

Para vivir el merol se debe saber que uno está solo y vivir hasia delante. Vivir sintiendo el thrash merol es riesgoso porque se queda uno solo pero es una filosofía de vida como tantas y hay que mantenerse con algo si no quiere uno quedarse con nada.

Bueno, con esto así me vale. Vamos a ir tirando, que parece que ya empiezan.

Muchas grasias, ¿cuando sale la entrevista? Pienso que quedó bien.

Al rato de volver a la sala, Franklin y sus amigos perdieron los papeles ante la aparición por el escenario de los componentes del conjunto "Percutor". Uno de los jóvenes llegó a vomitar muy discreto en un rincón limpiándose después el cuello y media cara con la manga del abrigo. Desde las alturas, el pequeño cantante de Percutor, un hombre de bronce, demostraba su sólido conocimiento acerca de las figuras del Naipe del Metal: la guitarra que no existe, los cuernos, las J'Hayber dentro de las J'Hayber dentro de las J'Hayber en recursión hacia el infinito; audiencia y banda articulaban sin cruzar palabra un discurso privado semejante al de la persona que tricota un jerseicito en lo más íntimo del hogar. Como parte del ritual previo, el cantante pegó un alarido de capricho que me retrotrajo al anecdotario del pintor alquímico Antonio Ligabue, imposible ser de luz hacia sus adentros, y a una imagen en concreto: la de los tigres gordos y amanerados que tanto le gustaba pintar. Leo en unos papeles que tengo por casa que antes de empezar un nuevo tigre Ligabue se volvía criatura todo él imitando frente al lienzo aún vacío el sonido que hacía el animal en el preludio del arremeter, tirando zarpazos al aire de por medio y bramándole al objeto con la certeza de que al tigre ya lo traía dentro; sólo le faltaba ponerlo a bailar.

 

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