
Jack Walls y Ryan McGinley en la casa de Patti Smith en Michigan, 1999
Pasé dos semanas dibujando a mano 500 globos para la fiesta del 50 cumpleaños de Jack Walls. Era mi regalo. Con un rotulador negro, escribí todas sus frases míticas en 500 globos plateados. Es célebre por sus dichos. Y todo el mundo imita a su propia manera a Jack Walls.
Jack es artista, escritor, fuente de inspiración y un infame hombre de mundo. Fue el novio de Robert Mapplethorpe durante muchos años, hasta la muerte de éste. De adolescente, Jack perteneció a una pandilla callejera del gueto de Chicago. Se alistó en la Marina durante unos años y luego se mudó a Nueva York y conoció a Robert a principios de los años ochenta. Jack es el protagonista de muchas de las fotografías más famosas de Robert.
Conocí a Jack a finales de los años noventa, más o menos cuando yo hacía mis pinitos en el mundo de la fotografía. Ha sido como un hermano para mí. Cuando se acabó su fiesta de cumpleaños, no podía llevarme los globos hinchados, de modo que los desinflé y me los llevé a mi estudio e hice un libro con ellos. Jack afirma que no ha dicho ni la mitad de las cosas que nosotros le atribuimos, pero si alguna vez le oís hablar, enseguida os daréis cuenta de que todo lo que dice es “citable”.
Ryan McGinley: Tienes un montón de frases por las que te conocen tus amigos. Todo el mundo intenta imitarte.
Jack Walls: Yo no he dicho muchas de las frases que me atribuyen. La gente me dice que he dicho algunas cosas que sé que no he dicho y me lo discuten. Por ejemplo, yo nunca he dicho: “Los espagueti son rectos hasta que los hierves”. ¿Qué demonios significa eso? Dash Snow se inventó esa frase. Él es el principal culpable. No miento. Observa y dime si, de todo lo que digo, alguna vez hago alguna referencia a la comida. Es delatador. Nunca digo chorradas relacionadas con la comida. Mi mente no funciona así.
Voy a titular este artículo “¿Por qué Jack Walls es el cabronazo más cool del mundo?”, y precisamente ésa es la pregunta que quiero hacerte. ¿Por qué todo el mundo quiere ser amigo tuyo?
Te equivocas.
Venga ya, en ciertos círculos eres toda una celebridad…
Sí, en un círculo muy limitado. Un círculo de unos 2,5 centímetros de diámetro más o menos.
La gente quiere conocerte. Has vivido unas diez vidas llenas de emoción. Has pertenecido a la Marina y a una banda callejera, has sido un célebre yonqui del downtown neoyorquino, has sido novio del fotógrafo más famoso de finales del siglo xx…
No sé, no creo que eso sea nada. Creo que soy una persona que ha madurado tarde y, por primera vez en mi vida, he decidido concentrarme en el arte y en la escritura, así que es como si estuviera empezando de cero.
Supongo que eso nos da esperanzas a todos.
Oye, la vida no se acaba hasta que se acaba.
Jack Walls y Robert Mapplethorpe en Nueva York, 1985. Fotografía de Gilles Larrain (www.gilleslarrain.com)

¿De dónde eres?
Nací en Chicago en 1957 y viví allí hasta que me alisté en la Marina en 1978.
Formaste parte de una banda callejera, ¿no es cierto?
Participé en actividades pandilleras, sí. Te diré una cosa, formar parte de una banda es como ser gay. Todo lo que esté integrado sólo por hombres es gay, por eso supe que la Marina sería perfecta para mí. Psicológicamente yo ya sabía, desde una edad muy temprana, que formar parte de una banda callejera, del Ejército o de un equipo de atletismo era homoerótico. Además, era un gran fan de Jean Genet. Tener una pandilla me parecía una idea romántica. Todo lo que hago tiene una cierta carga romántica, absolutamente todo.
Cuéntame cosas de tu banda callejera.
La banda a la que pertenecía se llamaba Morgan Deuces y actuaba en una zona de Chicago llamada Pilsen. Yo fui miembro de la banda entre los 14 y los 17 años. Me arrestaron un montón de veces. Mi hermano falleció en una reyerta callejera. Le dispararon y murió.
Tanto tú como yo tenemos dos hermanas y seis hermanos, uno de los cuales está muerto. Es una coincidencia de lo más extraña, ¿no crees? ¿Cómo fue para ti criarte en una familia numerosa? ¿Cómo eras?
No lo sé. Supongo que sigo siendo el mismo. La gente no cambia. A ti te conozco desde hace diez años y eres exactamente la misma persona, o quizá te hayas hecho un poco peor.
Creía haber mejorado…
Pues recapacita.
¿Te acuerdas de cómo nos conocimos?
Con toda exactitud. Nos conocimos en junio de 1998. Yo acababa de regresar de Los Ángeles y Dwight Ewell, el actor, me dijo: “Tienes que conocer a estos muchachos, son los mejores”. Y yo le dije: “Oye, no quiero conocer a nadie, sólo quiero ir a la Cherry Tavern”. No sé cómo, pero se las ingenió para convencerme de ir a una fiesta y allí te vi por primera vez. Estabas sentado y te estaban cortando el pelo. Estaba tan cabreado por el hecho de que Dwight me hubiera embaucado que salí de allí y me senté en el pasillo. Horas más tarde, esa misma noche, había unas cuantas personas de pajareo en mi casa en la Calle 29. Tú apareciste a las cuatro de la madrugada. Hablamos de fotografía.
ENTREVISTA DE RYAN MCGINLEY
CONTINUED:
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