El cerebro de Boyle: Nuevas maneras de tener sexo

Por Megan Boyle

Burrito

Compra un paquete de tortitas de harina o maíz para hacer fajitas. Un error muy común es creer que cuanto más grande la tortita, mejor el sexo; lo más importante es que te atraiga la marca y el sabor. Extiende las tortitas sobre tu cama. Guarda dos tortitas, una para cada mano. Quítate la ropa. Si estás demasiado excitada para buscar el aceite, frota tu sección media con saliva. Siéntate sobre el borde de la masa. Frota tu cara con las tortitas en tu mano hasta que estén suaves y pegajosas. Ahora tápate la boca con las tortitas. Cuando te sientas preparada, túmbate y sujeta el borde de la manta mientras giras hacia el otro extremo de la masa, para cubrirte por completo. Cuanto más apretada, mejor. No importa lo apretada que estés porque nunca será suficiente, pero esa es la idea. Gira de un lado a otro mientras visualizas cómo las tortitas se fusionan con tu piel. Siente el dolor en tu cuerpo por toda esa presión. Gemir o gritar “más fuerte” te recordará la presencia de esas tortitas en tu boca, lo que contribuirá a tu sensación general de satisfacción. El sexo burrito termina cuando olvidas tu deseo por estar más apretada, lo cual puede ocupar horas o unos segundos, según cuánto tiempo haya pasado y cómo de cachonda estés.

Dentro de un avión

Cuando el piloto informe de que habéis alcanzado una altitud estable y es seguro moverse por la cabina del avión, ve al baño tú sola. Coloca tu mano dominante sobre el dispensador de jabón. Cierra los ojos. Siente la suavidad del botón. Siéntelo con todos tus dedos. La suavidad del botón es casi irreal. Haz un puño con tu pulgar, anular y meñique. Tensa los músculos de tus dedos índice y corazón. Alinea tus dedos para ese botón. Presiónalo suavemente. Detente justo antes de que salga el jabón. Siente la tensión. Siente cómo el botón empuja de regreso contra tus dedos. La suavidad del botón es increíble. Y esa forma de empujar de regreso. Es irreal. Es completamente irreal. No dejes que el jabón salga todavía. Presiona con la fuerza suficiente para que puedas mover el botón hacia delante y hacia atrás hasta que no sepas si eres tú quién presiona al botón o si el botón te empuja a ti. Hazlo cada vez más rápido. Hazlo hasta que ya no puedas más y tengas que apretarlo lo más fuerte posible.

Estilo mantequilla

Deja que media barra de mantequilla se derrita en tu boca. Esto puede tardar mucho tiempo. Intenta no moverte. Será menos gratificante si te mueves. Cuando sientes que la mantequilla ya se ha derretido casi por completo, empuja tu lengua contra las partes duras. Haz que se derritan contra tu mejilla. Piensa en cómo estás dominando la mantequilla con tu lengua. La mantequilla te hizo esperar ahí sentada mientras se tomaba su tiempo para derretirse, pero ahora las cosas han cambiado. La mantequilla se portó muy mal. Muy, muy mal. Es hora de educarla. Enseñarle lo buena que eres. Así es. Haz que se derrita de inmediato. Enséñale lo mal que se ha portado. Tú sabes lo mala que ha sido. Escúpela sobre un plato. Métela al microondas hasta que hierva. Bien. Ahora mete la mantequilla en el congelador. Muéstrale quién manda. Mírala ahí sentada en la repisa del congelador. Mira lo grande que se siente. Mientras esperas a que se solidifique de nuevo, escribe una carta agresiva pero ambigua para el fabricante de la mantequilla. Usa palabras como “espesa”, “hambre” y “papi”.

Arcos dorados

Puedes tener este tipo de sexo cada que pases por delante de un McDonald’s. Empieza trazando lentamente las letras blancas de “McDonald’s” con tus ojos. Te sentirás tentada a trazar la gigantesca M con arcos dorados, pero no lo hagas demasiado rápido. Haz una pausa en el punto más bajo de la M blanca. Siente el placer que le haces sentir a esa M con tu pausa, pero no tanto como para descuidar a las otras letras, igual de importantes en “McDonald’s.” Aumenta la velocidad de tus ojos. Concéntrate en la base de la M con menos frecuencia, pero con mayor intensidad, y haz círculos casi enardecidos cuando llegues a las líneas que se intersectan. Poco a poco incorpora los arcos dorados a tu mirada. Cuando ya no puedas más, observa deliberadamente el punto más bajo de la M en los arcos dorados. Debes sentir cómo tu cabeza se hunde sobre tu cuello, casi con un sonido gutural. Cuando te hayas recuperado, lo normal es acariciar todo el letrero con una mirada desenfocada, como si vieras una imagen tridimensional, como si las letras blancas en “McDonald’s” y los arcos dorados fueran una sola cosa. Si estás sola y no quieres ir a un McDonald’s, puedes tener la misma experiencia buscando “Letrero de McDonald’s” en Google imágenes.

 

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