EL TERCER OJO SE HA ABIERTO

A esa tierna edad en que seríamos objeto de deseo en países como Bélgica y Tailandia, sufridos educadores tratan de desbastarnos poniendo en nuestras manos cuadernos de caligrafía cuya función era que aprendiéramos los rudimentos de la escritura. Algo de mágico tenía aquello de hacer palotes, o eso creo recordar; enterarnos de que la letra “eme” con la letra “a” formaban la sílaba “ma”, y que si a ésta le uníamos unas cuantas más obteníamos secuencias de sílabas llamadas palabras, como por ejemplo “mamarracho”, “mamotreto” y, mi favorita de la época, “marranada”. Los días de copistas medievales prepubescentes terminan pronto hoy en día, superados por los tiempos: ahora se pasa directamente de hacer palotes a desarrollar un pulgar prensil a base de escribir mensajes con el móvil. Llamadnos arcaicos, anticuados o carcamales si lo deseáis (y ateneos luego a las consecuencias), pero no dejamos de encontrar encantadora la propuesta de Mike Rogers, escritor y artista gráfico neoyorquino afincado en Los Angeles que se ha tomado el considerable trabajo de escribir (e ilustrar) a mano todas y cada una de las más de 160 páginas que dan forma a su último libro, The Third Eye. ¿Un adulto haciendo palotes? Sí, y empleándolos además para contar cosas.

Publicado por la editorial española Edicions 30 km/s, The Third Eye, cuyas páginas se exhibieron individualmente hace tres meses en una sala de Brooklyn, narra las aventuras y desventuras de un artista, probablemente un trasunto del mismo Rogers, en su intento de reanimar su languideciente carrera a través de una completa reinvención de su propio yo. Una taza de café con rasgos humanos y dotada de poderes especiales le acompañará en su periplo vital por un mundo del arte contemporáneo, cito textualmente, “henchido de ambición, decepciones y apatía”. Descrita por la editorial como una novela picaresca, Rogers deviene una especie de Lazarillo De Tormes postmoderno en un universo de un (sur)realismo que es tanto mágico como sucio. Las ilustraciones, de una candidez pretendidamente naif; la caligrafía del autor, clara y legible, se nota que ha unido muchas emes con aes. La historia que cuenta, poco afín en sus primeras páginas a los intereses de los legos en el arte contemporáneo, termina por resultar atractiva gracias a una galería de personajes a cual más extraño, y la edición en sí, el libro como objeto, intachable. Portada dura y buen papel. ¿Cabe fantasear en la posibilidad de The Third Eye como base de una película, a poder ser dirigida por Terry Zwigoff? Por fantasear que no quede. Mike Rogers, amanuense, lo hace.
Noisey
Triángulo de amor bizarro
The Creators Project
Entrevista a Interpol
Noisey
Za!
The Creators Project
Spike Jonze
Noisey
Edredón
The Creators Project
Florence + the machine
Comentar