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El TÍo Que Siempre EstÁ AllÍ

La juventud española a través de la cámara de Miguel Trillo

By Miguel Trillo



fotos y comentarios: miguel trillo
introducción: juanjo villalba


Hurgar en el archivo de Miguel Trillo es como montarse en el Delorean de Regreso al Futuro y empezar a darle a todos los botoncitos. Nunca sabes en qué año aparecerás y rezas para no encontrarte contigo mismo. Porque si has sido joven entre 1980 y ayer mismo, te podrías haber cruzado con su cámara y tu jeta podría estar impresa en el catálogo de una de sus exposiciones. Miguel lleva casi dos décadas documentando la evolución de la juventud española y, gracias a Dios, no se ha quedado anclado al rollo de la Movida (por Dios, que eso acabó en el 85). Siempre ha estado allí donde pasaba algo: con los jevis de Vallecas, con los grafiteros de Getafe y rondando bares, festivales, hipermercados y polígonos industriales de todo el país a la caza de siniestrillos, rockabillies, mods, raperos, petardas… Quizá este año se pase por ese sarao que parece que se va a montar en Barcelona, el Sónar, ya que se acaba de mudar a la ciudad. En fin, le hemos pedido a Miguel que nos comente una serie de fotos recientes para ver cómo está el patio. Si estás leyendo esto y te reconoces en una de ellas, mándanos una postal, por lo que más quieras.


Teruel: Estaba yo por allí haciendo un reportaje para el dominical de El País sobre capitales fuera de ruta. Eran un par de miembros de un grupo que se llama NPI, o sea, Ni Puta Idea. Más punkarras que heavies. Otro del grupo acababa de salir en libertad provisional de la cárcel por haberse escapado de la mili. Estaba acusado de desertor. Me llevaron de cañas por el barrio viejo, luego estuvimos en sus casas y en su local de ensayo.





Alcorcón. Les pillé camino de La Polvoranca, un polígono industrial en las afueras de Alcorcón convertido en zona de copas y de ocio. Se acababan de bajar del tren de cercanías procedente de la capital. La foto está hecha en la misma salida de la estación. Me contaron que iban a un disco-bar donde pinchaba rap del bueno un Dj amigo de ellos. La tarde amenazaba tormenta. Empezaban a caer las primeras gotas. A los cuatro nos dio lo mismo.





Alcobendas: Casi nunca voy al norte de Madrid, siempre bajo al extrarradio de la zona sur, tal vez porque vive más gente y hay más posibilidades de encontrar lo que busco. Fue extraño toparse con una zona de patinadores en un parque público ya que hay muy pocas, así que fue un lujo hacer fotos de skaters en su hábitat. Tampoco es muy habitual encontrar skaters con tatuajes (apenas hay tatuadotes en Madrid). West—el retratado—me explicó que se lo había hecho un tatuador yanqui de la base americana de Rota, donde acaba de terminar la mili.





Madrid: Es amiga mía. Se llama Celina Alvarado y posiblemente sea la persona a la que más fotografías he sacado. Se dedica al cine, y aquel día íbamos por el barrio de Legazpi, donde estaba buscando localizaciones. Aquella zona de fábricas de ladrillo era impresionante. Aproveché para hacerle este retrato. Aquí me recuerda a Suzi Quatro, la cantante de los 70. Quizá es el mejor retrato que le he hecho hasta ahora.





Getafe (Madrid): Sus amigos le llaman El Muerto y es miembro de la banda de hip hop PZB. Está apoyado sobre un montón de firmas en una pared de un Instituto de Secundaria. A su derecha, se lee un For KGR, un homenaje a Kike, un grafitero de Parla que hace un par de años se mató en un accidente de coche jugando con otros chavales a pruebas de velocidad con un coche robado por la avenida del cementerio de su pueblo.





Bilbao: Son un par de miembros del grupo The Growl. Acaban de ganar el concurso de rock de Getxo. Vi la noticia en un periódico local y por casualidad los localicé. Quedé con todo el grupo en el Canal de Deusto para retratarlo. Además de una foto de los cinco, hice algunas individuales y otras en pareja con la única chica de la banda. Esta quizás es mi foto favorita de aquella tarde en aquella zona industrial tan abandonada, oxidada y hermosa.





Ciudad Real: Esta ciudad fue una de las seis elegidas para una serie de El País Semanal sobre la vida juvenil en pequeñas capitales de provincia de España. Habíamos quedado en el pub Abbacanto, quizá el más guay de toda La Mancha, obra del diseñador Eugenio Bermejo. Eran modelos. Y llevaban ropa de la diseñadora Encarna Valiente, propietaria de la boutique más moderna de la capital, V de V.





Granada: En el Espárrago Rock. Entre el público abundaban los rockeros y me sorprendió ver a esta pareja indie, con abrigo ella y con esos pelos rojos él. Es de las pocas fotos mías en las que aparece gente detrás de los retratados, pero es que aquellos rayos de sol que invadían la nave merecían salir. Me comentaron que venían de Madrid y que iban a montar un grupo o que ya lo tenían. No me enteré bien, porque el volumen del escenario apenas nos dejó hablar.





Huelva: Hace un par de años, esta chica, Rosa, era la más moderna de la ciudad. Y la más encantadora. Lo malo es que no me quedé con su teléfono y no he vuelto a verla más. Me encantaría volver a saber de ella. Esa tarde quedamos en el llamado Barrio Obrero, que acaba de ser restaurado y es un festival pop de colores, como también lo era su ropa y… toda ella.





Huelva: Era de madrugada y la discoteca se llamaba Muelle. Está en las afueras de la ciudad, en una zona industrial y tiene un toque entre moderno y gay. Aquella noche hubo un momento en que había más gente dentro de los coches aparcados en el descampado de fuera que en la pista de baile. Primero se iba a pillar cacho y luego a disfrutarlo.





Madrid: En los últimos años, las juntas municipales de los distritos convocan muchas acciones con grafitis. Incluso algunos carteles de las fiestas patronales de los barrios se han encargado a grafiteros. Están viviendo su edad dorada y espero que dure mucho ya que algunos ayuntamientos se empeñan en meter al grafiti en el saco del vandalismo. Aquí vemos a dos escritores en un maratón de grafitis que el ayuntamiento de Carabanchel organizó para cubrir todo el muro que rodeaba el canódromo.





Huelva: Me los encontré por la calle camino de un local llamado Pasión. Era de unos amigos suyos y todavía no había gente, porque era temprano. Les pude tomar varias fotos con naturalidad y sin prisas. Les hice posar delante del letrero de neón y estaban tan a gusto que estuvieron morreándose mientras les fotografiaba. Esta es de después de los besos, los labios de él tienen carmín de ella. Luego les hice otro retrato en la puerta, donde había una palmera medio quemada.





Madrid: Hace unas semanas iba por el Rastro cuando lo vi de espaldas mirando las camisetas. Me llamaron la atención las pintadas que llevaba en la chupa. Y me di cuenta de que su camiseta era idéntica a las que vendían en el puesto. A pesar de lo abarrotada que estaba la calle, tuve espacio para retratarlo junto a la lona del puestecillo. Su mirada con actitud puso el resto.


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