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      Emoción y decepción en la concentración del jueves en Génova

      February 5, 2013

      Si leéis los periódicos, os habréis dado cuenta de que todo el mundo se encuentra en estado de agitación tras la publicación en El País de las (supuestas) cuentas de Bárcenas. Digo “si leéis los periódicos” porque, por lo que parece, en este país nadie lo hace. ¿Cómo si no se explica la criminalmente baja asistencia este fin de semana a las manifestaciones en Madrid y Barcelona?

      Si lo que cuenta El País es cierto, las implicaciones para el PP y para España son enormes. Estamos siendo testigos de, como mínimo, evasión de impuestos. (De ser válida la cifra de 25.000 euros anuales que Rajoy afirma percibir, significaría que al actual valor del IVA del 21% debería al Estado unos 80.000 euros). Y, yéndonos por lo alto, de una prueba de que las empresas constructoras y el PP fueron en connivencia quienes nos metieron desde el principio en este embrollo. Como esta gente ha señalado, cualquiera de estas alegaciones sería suficiente para hacer caer prácticamente ningún gobierno democrático. Ni siquiera uno en el que 6 millones de personas están desempleadas.

      Tras un flujo regular a lo largo del día de tweets, ataques online de emoticonos y comentarios y opiniones de todos los medios grandes de comunicación (el olor en la sala de noticias de El Mundo a las 5 de la tarde debía ser espantoso), llegué a Alonso Martínez esperando una mezcla de la Diada y la toma de la Bastilla. Por desgracia, lo que encontré ni se le aproximaba. A las 19:30, las únicas personas que no iban al Starbucks o a Viena Capellanes eran un yayoflauta con camiseta de Ladrones comprada en el Rastro y unos 20 policías instalando con celeridad barreras antidisturbios alrededor del bloque. Para ser justo con ellos, parecían tan decepcionados como yo ante la ausencia de masas de gente exigiendo las barbas plateadas de Rajoy. No pareciéndome que estuvieran muy dispuestos a participar en un debate sobre Security Theatre  y la adopción de métodos de control total en las manifestaciones, cogí sitio entre el creciente número de gente, justo detrás de un tío con rastas sentado en el suelo y un cámara de TV.

      Hacia las 20:15, el pequeño espacio entre Génova y Alonso Martínez se había abarrotado con la predecible mezcla de estudiantes, activistas y yayoflautas. De acuerdo, para entonces ya había más gente, pero seguía sin ser exactamente la avanzadilla de una revolución. Doblemente desconcertantes eran el ruido de silbatos y cánticos procedentes de algún sitio al sur de donde estábamos, dando la impression de que había más gente acercándose desde Salamanca que de Malasaña. Animados por el número de personas en aumento, se empezaron a entonar unos cuantos cánticos y lemas y, joder, vaya si han mejorado desde los inicios del 15M.

      “Reír por no llorar” puede sonar a cliché, pero es una máxima que los manifestantes en España han adoptado de corazón. Entre los nuevos eslóganes coreados estaban “Dejadnos pasar, venimos a cobrar”, y remixes tan interesantes como “No hay sobres para tanto chorizo”. Entre los dirigidos a la policía, el ya clásico “Coño, que soy compañero” dio paso rápidamente a “Policía, detén a los ladrones”. En serio lo digo, hay algunos que son oro puro. Alguien debería grabarlos. Nacho Vegas, si estás leyendo esto tienes nuestro permiso para aprovechar la idea.

      Hacia las 21:30 la concentración se fue desinflando. La gente empezaba a tener hambre y hacía frío, y no parecía que Cospedal fuese a hacer una aparición. (Es divertido, puestos a pensar en ello: políticos retirados como Felipe González parece que nunca declinan una oportunidad de salir en televisión, pero reclámalos cuando están en activo y ya es otra historia). También pudiese ser que los sobres finalmente hubieran llegado.

      Supongo que, al fin y al cabo, lo que todo el mundo quiere es que le paguen.

       

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      Temas: corrupcion, Bárcenas, los papeles de Bárcenas, Partido Popular, politica

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