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      Enrique Metinides Enrique Metinides Enrique Metinides

      Enrique Metinides

      November 17, 2007

      Enrique Metinides fotografió las escenas del crimen en la Ciudad de México durante 50 años. Esto es lo que le explicó a Santiago Stelley:

      Cuando tenía diez años, mi padre tenía una tienda en la que que, entre otras cosas, vendía cámaras y carretes a los turistas. La tienda estaba en el centro de la ciudad, en Avenida Juárez, frente a la Alameda Central. En los años 40, cuando derribaron el edificio en el que estaba la tienda de mi padre para construir una tienda departamental, él me regaló una cámara que no había vendido y una bolsa llena de carretes. Empecé a hacer fotos en el centro de la Ciudad de México.

      Fue por esos tiempos que empecé a hacer fotos de coches que habían sufrido un accidente. Cuando había un accidente en la ciudad, la policía remolcaba los coches a la estación de policía en el centro. Yo me iba para allí a hacerles fotos. Era un gran fanático de las películas de gángsters, Al Capone, y cualquier tipo de película policiaca. Solía ir a ver películas en los cines del centro. Esas películas me fascinaban.

      Un año después de empezar a hacer fotos, mi padre abrió un restaurante y los policías de la zona iban a comer ahí todos lo días. Conocí a muchos de ellos, y empezaron a llevarme a la estación para hacer fotos de las personas a las que habían arrestado, y de los cadáveres que recogían.

      Recuerdo que un día, cuando tenía 11 años, fui a la estación y acababan de llevar a un tipo que había sido decapitado en las vías del metro. Era la primera vez que veía un cadáver de cerca. Le hice una foto con su cabeza en sus manos. Después, cuando empecé a trabajar en las escenas de crimen como asistente de fotógrafo, veía 30, 40, 50 cadáveres al día.

      Fue entonces cuando quise realmente ser periodista y cubrir los crímenes. Me gustaba recolectar historias de crímenes que salían en las noticias de todo el mundo. Las recortaba del periódico y las pegaba en un álbum que tenía. Un día, hubo un choque junto al restaurante de mi papá en San Cosme. Salí corriendo a tomar fotos. También llegó un fotógrafo de La Prensa a tomar fotos, y cuando me vio ahí, me invitó a trabajar como su asistente en el periódico. Así obtuve mi primer trabajo.

      Empecé a hacer fotos por toda la ciudad, y el periódico siempre usaba mis imágenes porque les parecían las mejores tomas. Por aquél entonces todavía estaba en la escuela. Cuando cumplí 14 años ya era asalariado de otro periódico importante: Zócalo, y trabajaba para revistas importantes como Alarma!, Crimen, y Nota al Crimen.

      En aquellos tiempos la policía y los bomberos te ayudaban, no como ahora. En aquellos tiempos te dejaban subirte a sus camiones, te dejaban entrar a la escena del crimen. Ahora no te dejan ni acercarte porque no quieren que la gente sepa lo que está pasando en México.

      Trabajé como fotógrafo durante 50 años. Empecé a hacer estas fotos cuando tenía 10 años, y lo dejé a los 59. He visto más cadáveres que cualquiera. Me atrevo a decir que he visto más cuerpos que Weegee, y adoro a Weegee. Soy un gran fan. Tengo siete libros suyos. De hecho, publicaron un libro en Francia con trabajos suyos y míos.

      Weegee tenía un radio de policía en su auto. Yo fui el primer fotógrafo en México en hacer lo mismo. En cuanto se avisaba a la policía sobre un crimen, yo ya sabía el lugar exacto y a veces llegaba antes que ellos. Cuando llegaba a la escena del crimen tomaba fotos de la casa, el arma, los testigos, los curiosos, las fotos de las víctimas cuando estaban con vida... de todo. Incluso le daba mis fotografías a la policía para sus investigaciones. Una vez resolvieron un crimen gracias a una de mis fotos. Yo tomaba fotos de la gente que se acercaba a ver la escena del crimen, los curiosos. En una ocasión, fotografié a todos los curiosos en una escena del crimen y resultó que en una de las fotos estaba el asesino, quien también era el mejor amigo de la víctima y había dicho estar fuera de la ciudad el día del homicidio. Estaba en la foto viendo la escena, pero cuando lo interrogaron juró que había estado fuera de la ciudad visitando a unos amigos.

      En la Ciudad de México siempre ha habido muchos accidentes y muchas muertes. Recuerdo muchos casos en los que los cuerpos terminaban hechos pedazos y esparcidos por la ciudad. En la Ciudad de México se cometen los peores crímenes que te puedas imaginar. He visto tantos accidentes y crímenes que no me lo creerías. Pero realmente me habría gustado estar en Nueva York el 11 de septiembre. ¡Qué espectáculo debió haber sido!

       

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      Temas: Enrique Metinides, fotografia, crimen, crímenes, Mexico

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