¿FC Barcelona vs Al-Assad?

Por Jess Burton

“Es falso”, dice tajante el hombre al otro lado de la línea. Un tono seco que no admite réplica, el que empleaba Lee Marvin en A quemarropa para exigir sus 93 de los grandes. Imagino el rostro de mi interlocutor como una adusta, pétrea máscara sacrificial, y me arriesgo a preguntar si alguien ahí, en la sección “Barça” del diario Sport, puede ratificar un mentís del club a la autenticidad del vídeo –aparecido en marzo pasado en internet, aunque al parecer era algo más antiguo– de un noticiero sirio que acusaba al Fútbol Club Barcelona de enviar mensajes a los rebeldes anti-Al Assad mediante su estrategia de juego. Unos segundos de silencio. “Es falso”, repite la misma voz. Le doy las gracias y cuelga el auricular antes que yo.

Aquello fue la monda y apareció reflejado en muchas webs, entre ellas las de varios medios generalistas: escamado ante la insistencia de Al Jazeera en emitir una jugada concreta de un partido FC-Barcelona-Real Madrid, el canal televisivo Al Dunya, de capital privado pero fiel al régimen de Bassar, había sobreimpresionado un mapa de Siria sobre la jugada y concluido que se trataba de un mensaje dirigido a los rebeldes: la posición de los jugadores marcaba distintas ciudades sirias y el trayecto de la pelota –que ilustraban mediate infografía– señalaba el camino que seguiría un cargamento de armas destinado a ellos. Para mayor afrenta, la jugada culminaba en gol. ¿Premonición de lo que le espera al régimen?

El vídeo tenía todo el aspecto de ser un tocomocho, pero ninguna web podía o se atrevía a asegurarlo. Lo fuera o no, yo estaba convencido de que su amplia difusión algún tipo de comentarios habría generado dentro del club; no todos los días se señala el juego de fantasía de unos futbolistas como contribución a una revuelta contra un régimen despótico. Joder, puestos a pensar en ello, ¡es una gran idea para una película!

Las piezas comienzan a encajar: ¡un rebelde con camiseta de Messi! (foto AFP)

Un amigo que trabaja en Barça TV me dijo que conseguir declaraciones de alguien del club era una tarea casi imposible; la información fluye tamizada y sólo se habla de lo que el club quiere cuando el club lo desea. No tardé en comprobarlo. Tras varios infructuosos mails y llamadas telefónicas, empecé a sentirme como Josef K tratando de llegar hasta Klamm. Una llamada a la desesperada al diario Sport se saldó con el resultado que describo arriba. Al día siguiente, por fin, recibo respuesta del departamento de prensa del FC Barcelona: “Debido a que la información referente es totalmente falsa, no hay ningún portavoz del Club que haga valoraciones sobre este tema”. Fantástico. Valoraré yo solo, pues.

¿Que algo sea falso significa que no se puede hablar de ello? No lo sé. Y, la verdad, superada la frustración inicial he decidido que no me importa. He resuelto unilateralmente dar veracidad al vídeo aunque todos se la nieguen y/o se enroquen en el silencio. ¿Que por qué? Porque es una obra maestra de la conspiranoia más pasada de rosca. Porque el mapa de Siria realmente encajaba en la jugada. Y porque, amigos, me encanta pensar que uno de los clubes de fútbol más grandes del mundo juega a favor de los que luchan por la libertad. Pues eso: Força Barça!

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