©2014 VICE Media LLC

    The VICE Channels

      Están pasando cosas raras en el juicio a Khalid Sheikh Mohammed

      February 8, 2013

      Si el juicio tuviera lugar en los tribunales federales de Nueva York, como la administración de Obama quería que fuese, sería poco probable que pasaran desapercibidos los chanchullos surrealistas que se han llevado a cabo en la audiencia preliminar del juicio a Khalid Sheikh Mohammed en Guantánamo. Al fin y al cabo es el juicio del siglo, sólo que está teniendo lugar en una instalación extraterritorial marítima secreta, administrado por unas normas de pruebas y procedimiento que aún están por determinar.

      Para refrescarte la memoria, KSM es el presunto cerebro de los ataques del 11-S y el impulsor de otras iniciativas de Al Qaeda. Fue capturado por la CIA y las fuerzas de inteligencia pakistaníes en 2002 y trasladado entre diferentes paraderos secretos de la CIA hasta que ya en 2006 se quedó en el Centro de Detención de la Bahía de Guantánamo, en Cuba.

      Es ahí donde una comisión militar está celebrando el juicio a KSM y cuatro de sus más altos asociados de Al Qaeda. Estos procesos son los primeros intentos de la Guerra contra el Terror "de llevar a los terroristas ante la justicia", tal y como dijo Bush en un discurso en el Congreso tras los ataques en 2001.

      Pero las cosas se pusieron muy raras el lunes, durante una audiencia preliminar. Algunas de las pruebas que serán presentadas en contra de los cinco acusados fueron obtenidas mediante “técnicas de interrogatorio mejoradas” o forman parte de la información clasificada que no puede ser desvelada al público. La sala de tribunales en Gitmo, especialmente diseñada para estos procesos, está equipada con un "botón de censura" que un oficial de seguridad tiene asignado apretar a instancia del juez, el coronel del ejército y el juez ya retirado James Pohl cada vez que surja información clasificada ante el tribunal. Cuando se aprieta este botón, el audio del proceso judicial se corta y se enciende una luz roja en el banquillo del jurado, haciendo saber a los miembros de prensa, que ya escuchan con un retraso de 40 segundos, y a los abogados, que se está bloqueando información.

      El lunes quedó poco claro quién está al mando de apretar este botón y por extensión quién o qué entidad está dirigiendo este juicio o monotorizando el proceso externamente. Según transcripciones extraoficiales obtenidas a través de la web de la oficina de la comisión militar, el botón de censura fue pulsado durante un intercambio de palabras entre el juez y el abogado defensor.

      Después de que se encendiera la bombilla roja, el juez Pohl dijo, "Anoten que el retraso de 40 segundos ha sido iniciado, pero no por mí. Me pregunto el por qué". Y continuó: "Si algún organismo externo está desconectando el proceso basándose en su propio punto de vista, sea este el que sea... Entonces vamos a tener que hacer una pequeña reunión".

      La abogada de la acusación acusadora, la fiscal segunda Joanna Baltes, sugirió que podía tener una explicación. "Entiendo y puedo dar explicación a la audiencia 505", describiendo una reunión sobre el procedimiento judicial posterior a la moción.

      La sugerencia de que la parte de la acusación, que es representante del Departamento de Defensa de Estados Unidos, sabía más que el juez, soliviantó a los abogados de la defensa. "Su señoría, en nombre del Sr. Mohammad desearía saber quién tiene permiso para encender y apagar esa luz, quién está escuchando esto, quién está controlando este proceso..."

      El abogado defensor de otro de los acusados se hizo eco, añadiendo "Antes de seguir adelante con el proceso sólo podemos asumir que es posible que se estén monitorizando nuestras comunicaciones, puede que cuando [los abogados] estamos deliberando”.

      Los abogados defensores emitieron en conjunto una moción de defensa de emergencia "para prohibir la monitorización electrónica y la grabación de las comunicaciones entre abogado-cliente". El jueves, el juez ordenó que ninguna tercera parte podría cortar la comunicación en la sala y que cualquier institución externa que tuviera ese poder, debería ser desconectada.

      El acceso de los medios de comunicación a este juicio está estríctamente controlado por el consejo de comisiones militares. Los periodistas que están en Guantánamo tienen un acceso limitado al proceso judicial, y viven en campamentos especiales. Hablamos con Brigid Bergin, periodista de la emisora de radio pública WNYC de Nueva York, que ha estado cubriendo el caso, para saber cómo están respondiendo ante el proceso las familias de las víctimas.

      Entra dentro de la lógica que audiencias como estas, nunca vistas con anterioridad, estén topándose con barreras en los procedimientos, con el gobierno intentando armonizar los intereses de seguridad nacional con una cierta sensación de imparcialidad y justicia, pero a tenor de la experiencia de Brigid, se está desarrollando en el juicio un drama insólito y extraño.

      VICE: ¿Cuál fue tu impresión con el problema del botón de censura?

      Brigid Bergin:Esto pasó el lunes, durante la sesión de la tarde. Tras los procedimientos iniciaron una sesión a puerta cerrada. Los abogados de defensa vinieron al centro de prensa, donde trabajamos los periodistas y desde donde televisamos el juicio en un circuito cerrado, usamos internet y las líneas telefónicas. Nos contaron cómo les habían explicado el incidente a ellos. No era mucha información.

      Parece implicado algún poder externo con más autoridad que la comisión para censurar la información.

      No es la primera vez que se pulsa este botón. Te puedo hablar de un caso desde mi propia experiencia. Estaba sentada en la galería desde donde se observa la sala de tribunales, tras una ventana de plexiglás. La información que entra a través del circuito cerrado va con 40 segundos de retraso. Las últimas palabras fueron "cerrado" y "secreto". Se cortó la transmisión y se empezaron a oír interferencias. Al ver la luz roja en la mesa del juez supimos lo que estaba pasando. Pero al reanudarse la transmisión tuve la impresión del que el juez estaba cabreado. Dijo que él no había activado el sistema.

      ¿Cómo es dar parte sobre este juicio? ¿Qué tipo de acceso te dan en la sala de tribunales y dónde están retenidos los acusados?

      Sólo pueden entrar 10 periodistas a la sala de tribunales, y aquí hay bastantes más. Esta semana somos unos 24 y en toda la instalación tienen sitio para unos 60. Los demás son familiares de víctimas del 11-S y defensores de Derechos Humanos. Todos nos sentamos detrás del muro de plexiglás y vemos la sala desde la parte trasera.

      Los acusados están a la izquierda de la sala. Hay cinco mesas. Se tienen que sentar al borde de la mesa y en el suelo, delante de ellos, hay una cadena que supongo que está ahí por si la corte necesita controlar al detenido. No he visto que eso ocurra, pero desde luego la cadena está a la vista.

      El domingo por la noche nos llevaron por esa parte de la instalación. Hay un pasillo adyacente, y al final de éste hay cinco celdas individuales que parecen remolques. Ahí es donde se quedan los detenidos cuando están en la instalación. Cuando entras, al fondo de todo hay un catre, una flecha en suelo indicando la dirección a la Meca, una esterilla, una alfombra para rezar, un orinal y algo parecido a un espejo. Luego hay una reja y una puerta de acero que separa otra parte de la celda donde entra el abogado para hablar con el cliente.

      Fuera de la sala hay un remolque separado que aparentemente es para más equipo de seguridad en caso de que, por alguna razón, se pueda necesitar. A lo largo de la pared donde están sentados los acusados hay soldados uniformados. Simplemente se quedan ahí, sentados.

      ¿Cómo te hace sentir ser un miembro de prensa y estar dentro de ese ambiente tan controlado?

      En la práctica no es fácil hacer nuestro trabajo aquí. Usamos tarjetas de prepago y la conexión es pésima. Internet va muy lento si alguien sube un vídeo o cualquier cosa que ocupe demasiada banda ancha. Tenemos la sensación de ser observados y monitorizados. La gente que trabaja aquí tiene asignado ser nuestros escoltas y cuidadores. Son corteses, pero hay una línea que no hay que traspasar y se encargan de informarte cuando te estás aproximando.

      Al parecer en este viaje han aflojado un poquito las normas. Nos mostraron tres puntos desde los que podemos sacar fotos. Puedes sacar desde otros sitios, pero son muy cuidadosos porque no quieren fotos que indiquen la estructura de la instalación ni la disposición general. Si sacas algún paisaje, les da ansiedad. Te obligan a enseñarles las fotos antes de subirlas. Hay una cadena de televisión eslovaca que grabó un vídeo en el ferry entre el aeropuerto y el ala de la base en la que estamos. Hicieron una tomas llegando a Guántanamo y las tuvieron que borrar.

      Bueno, suena un poco raro.

      Sí, es extraño. Antes de venir hice un artículo para WNYC en el que hablaba con algunas de las familias afectadas. Conocí a un bombero jubilado, Jim Riches. Su hijo, de la misma profesión, murió en la Torre 1. Vino aquí en enero del 2009 cuando el presidente Obama mandó suspender las comisiones por primera vez. Algo similar a lo que estamos experimentando ahora mismo. Fue interesante hablar con él porque sentía que estaban en el punto cero. Y aquí estamos de nuevo, cuatro años después.

      También hablé con Karen Greenberg, experta en derecho en la Fordham Law School. Fue muy abierta dando su opinión. Ella cree que la instalación de detenciones debería ser cerrada. Y no apoya el proceso tribunal militar. Lo que me pareció interesante fue que ella no cree que estemos en el punto cero, porque ya se han tomado decisiones. Se está llevando a cabo el proceso judicial. Pero esto no es sólo un juicio federal o militar. Intentan inculcar procedimientos de ambos y van tomando decisiones y creando normas sobre la marcha. Parece que es un proceso con muchos interrogantes.

      ¿Cómo acabaste cubriendo el juicio?

      En el verano pasado yo era periodista de temas generales. Nuestros oyentes están muy conectados con los ataques terroristas del 11-S y los familiares afectados, de modo que quisimos cubrir el juicio para que estuvieran informados.

      Para obtener el permiso, los miembros de prensa deben pedir acreditaciones al Join Task Force Guantánamo y ellos seleccionan a los periodistas en función del número de plazas disponibles, el mercado que tenga el medio y hasta qué punto han cubierto ya los procesos. Los miembros de las familias de las víctimas se eligen por sorteo.

      Y aquí estamos, en la primera audiencia en un sitio que teóricamente debería haberse cerrado hace cuatro años, donde no sabemos qué pasa realmente. Tampoco esperábamos ser elegidos y nos la cedieron al día siguiente de registrarnos. Es una oportunidad de ofrecer algo importante a nuestros oyentes.

      ¿Has tenido la oportunidad de hablar con familiares de las víctimas?

      Oh, sí. Los conocimos el primer día. Hay cinco familias aquí, y tres madres de las víctimas son muy abiertas con nosotros. Las he vuelto a ver esta tarde.

      ¿Cómo les ha afectado la incertidumbre de la audiencia preliminar? Debe ser difícil para ellos zanjar el caso.

      Una de las madres con las que hablamos esta tarde, Joyce Woods, estaba decepcionada, ya que sólo les permiten ver cuatro días de audiencias preliminares del proceso judicial y en uno de ellos ha ido como ya sabéis. Obviamente, es frustrante. Aun así, los familiares están de acuerdo en que lo que quieren es asegurarse de que los procesos se realicen correctamente.

      En muchas aspectos, las minucias de estas audiencias oscurecen las ideas generales de la guerra contra el terrorismo, los ataques del 11-S, la idea de justicia y en cerrar el caso. Todo esto no parece estar en el horizonte de los temas que se abordan aquí día a día.

      Uno de los padres con los que hablé deja claro que se siente muy frustrado con el hecho de que la historia no se cubra como merece. ¿Por qué no es televisado en CSPAN para que lo vea todo el mundo? ¿Por qué tiene que ir hasta la instalación militar para ver cierta parte del proceso judicial?

      Las emociones están saliendo a la superficie. Muchos nos han contado la historia de los seres queridos que han perdido. Todo lo que pasó. Los familiares me ayudan a recordar por qué estamos aquí. Pero a la vez conoces las emociones de los abogados defensores. Parte de la auidiencia de ayer trató de que los abogados quieren pasar 48 horas con los detenidos en la instalación. Quieren ver todas las instalaciones que hay, ya que sólo les enseñan un recorrido de dos horas. Uno de los abogados defensores usó una metáfora graciosa. Dijo que es como si el gobierno les paseara por un safari de la selva en Disneyworld, y al pasar las dos horas vieras un elefante y te dieras cuenta de que es un elefánte mecánico.

      El juez que lleva el caso también suelta a menudo ocurrencias graciosas. Cuando pidieron pasar 48 horas con sus clientes, soltó: "¿Quieres pasar la noche con tus clientes?" Estaría genial tener estos diálogos grabados. Son increíbles. Esta petición por parte de la defensa se basa en que las condiciones en las que están los detenidos podría ser parte de la atenuación si apelaran. Entramos en temas de las condiciones en las que se encuentran, los lugares de detención secretos y mucha información clasificada. Aún no saben cómo introducir las pruebas ni han decidido cómo van hablar sobre la información clasificada.

      Me recuerda un poco a cuando juegas con tus colegas a dar toques al balón. Hay ciertas reglas menores que no se deciden antes de comenzar, entonces ocurre algo que no tiene regla y se decide en cinco minutos qué se va a hacer. Puede que la metáfora de Disneyworld y la ocurrencia de "¿quieres dormir con tus clientes?" sean reacciones a este sistema burocrático tan absurdo y misterioso.

      Yo diría que esa es una opinión justa y acertada.

      -

      Temas: 11-S, 11/9, Khalid Sheikh Mohammed, juicio, justicia, KSM, Al Qaeda, guantanamo, terrorismo, atentado, politica, estados unidos

      Comentarios