Video Games Killed The Radio Star




PROEVOLUTION SOCCER 8
Compañía: Konami
Plataforma: Playstation 3


Llevamos el fútbol en la sangre; somos españoles, coño. Lo primero, nuestro partidito. Y después, la familia, la salud y todas esas cosas. Por eso, el nuestro es uno de los países que ha respondido con más fervor religioso a la saga de Proevolution Soccer, un videojuego que en su séptima edición sigue siendo un culto sectario con más poder de captación que Niños de Dios. Os lo dice uno que está enganchado, uno que lleva comprando cada año la nueva edición del puto jueguecito, esperando con lágrimas en los ojos la llegada del nuevo retoño cada invierno. He dinamitado piedras enteras de costo hasta altas horas de la madrugada con este invento maligno, he llegado a desear que mi señora se fuera a dormir para quedarme a solas con mi cónsola y Proevolution, diablos, creo que hasta sería capaz de vender a mi madre como mano de obra en una fábrica de zapatillas tailandesa por este endemoniado videojuego. Y es que si el dichoso jueguecito de Dios ya era adictivo en sus versiones más primitivas, piense el lector lo que es el artefacto en su séptima entrega: como si comenzaras tus experiencias con las drogas dándole al laxante para bebés que por aquí nos hacen creer que es cocaína, y llegaras, unos años después, a consumir el mejor perico boliviano. Pues lo mismo, oigan. Y qué vamos a decir, pues, de su versión para Playstation 3, seguramente la mejor y más espectacular de todas. Los gráficos se han llevado a otra dimensión. Los movimientos de los jugadores alcanzan un realismo que te encoge el pito. No creo que se pueda llegar ya a otro nivel de excelencia en cuanto a los revolucionarios controles de los futbolistas virtuales. Si la comunidad de los adictos a la consola ha proclamado este juego como el mejor simulador de fútbol de la historia es gracias al manejo hiperrealista de nuestro equipo. Por si esto fuera poco, cuando juegues contra la máquina tendrás que superar un nuevo reto: el juego dispone ahora de una inteligencia artificial que le permite variar su juego y adaptarse a tus tácticas. Ya no puedes repetirle la misma jugadita todo el rato, porque el bicho te cala y te deja en bragas a la mínima que te confíes. Por otro lado, no podemos olvidar las horas de placer e insomnio que nos proporcionará la posibilidad de jugar online (algo que los sufridos usuarios de Xbox 360 todavía no han podido disfrutar como es debido por fallos en el juego). Siempre es mejor humillar a otra persona que no a una insensible consola.

ÓSCAR BROC


AQUA TEEN HUNGER FORCE
Compañía: Virgin Play
Plataforma: Playstation 2


Este lisérgico producto es la confirmación de que los programadores de videojuegos y los guionistas de dibujos animados, a pesar del estereotipo nerd, se hincan todo tipo de estupefacientes entre pecho y espalda. Como el que más. Aqua Teen Hunger Force es una serie de animación para adultos cuyos protagonistas son una caja de patatas fritas (Fritox), un vaso de refresco (Batitrón) y una albóndiga (ejem, Albóndiga) con un solo diente (ven lo de las drogas?). ¡Los pináculos de la comida basura en versión antropomórfica! De una serie de dibujos tan psicotrónica, sólo podía salir un juego para esquizos, claro. Básicamente manejaremos a los entrañables Fritox, Albóndiga y Batitrón en un entorno del cagarse: un club de golf. La última y única vez que pisé un campo de golf fue después de una noche de borrachera y drogadicción infame: estaba convencido de que me había teletransportado a Hyde Park. De todos modos, el hecho de que mis conocimientos sobre este deporte pijo se reduzcan a tan lamentable anécdota no me ha impedido echarme unas risas con la PS2 y esta familia de comida basura parlante. Las alusiones a este deporte aquí se reducen a utilizar al colega albóndiga como pelota para jugar unos cuantos hoyos. Especialmente hilarantes son las carreras de carritos de golf. El aspecto de los gráficos es desastroso y simplón, y el manejo de los personajes lo entendería un chimpancé. Y precisamente por eso todo resulta tan extraño, entrañable y pasadísimo de rosca.

CORB

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