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      Pasando el rato con los únicos residentes de la zona de exclusión de Chernobil

      November 21, 2012

      El desastre de Chernobil se lleva la palma en lo que a catástrofes nucleares se refiere desde el día en que Ernest Rutherford descubrió cómo partir un átomo con éxito, cambiando el rostro de la masacre para siempre. El 26 de abril de 1984, un accidente en un reactor en la planta de energía nuclear de Chernobil soltó una cantidad desorbitada de radiación que fue extendiéndose por toda la ciudad. Se evacuó el área, forzando a irse a la gente que vivía a menos de 30 km de la central.

      Sin embargo, a pesar de que la zona de exclusión estaba acordonada por el ejército ucraniano (y de que era altamente radioactiva), miles de personas regresaron a sus casas, aparentemente de forma ilegal, sin saber que el lugar representaba un riesgo inmenso para su salud. Menos de 200 todavía siguen vivos hoy, y muchas de estas personas tienen familia e hijos, que, obviamente, están gravemente enfermos.

      El fotógrafo Jake Baggaley viajó a Obihodi, el único pueblo de la zona de exclusión donde todavía queda gente, con la intención de documentar la vida de sus residentes. Contacté con Jake para que me contase cómo le había ido.

      VICE: Hola, Jake. ¿Cómo has acabado yendo a Chernobil?

      Jake Baggaley: Mi hermano me contó lo que había pasado allí un año antes de que decidiese ir. Me informé bastante sobre el tema y me pareció alucinante, así que resolví verlo con mis propios ojos. Me estaba informando para un proyecto de fotografía que iba a hacer al año siguiente y pensé, “a la mierda, me voy a Chernobil”. Me puse en contacto con 10 ó 20 organizaciones benéficas y una de ellas, Chernobyl Children’s Life Line, me respondió, así que me fui con ellos.

      ¿Tu idea era hacer fotografías o solo querías ir a ayudar?
      Mi idea siempre había sido hacer fotos del lugar. Chernobil es un tema sobre el que ya hay mucha información, y yo quería dar con un ángulo distinto. Mi proyecto se centra en Obihodi, el único pueblo de la zona de exclusión en el que aún vive gente y el único donde hay niños y familias.

      ¿Qué querías comunicar con tus fotografías?
      Solo que la gente fuese consciente de lo que estaba pasando allí y de que había gente en el mundo que había elegido vivir de esta forma. El resultado del proyecto fue un libro con 60 fotografías. Las fotos mostraban el contraste entre la gente que había sido evacuada y ahora vive en grandes ciudades y culpa a la radiación de todos sus problemas, y la gente que vive en la zona radioactiva y ha decidido ignorar la radiación.

      Un doctor en un centro de salud a 60 km de la zona de exclusión

      ¿Cómo es la calidad de vida en la zona de exclusión?

      Bastante mala. No hay colegios ni asistencia médica, puesto que vivir ahí es ilegal. Todos los niños estaban muy enfermos; tenían cáncer y sus sistemas inmunológicos eran muy débiles. Pero sus padres parecían completamente ajenos al tema e ignorar el hecho de que era la radiación la que causaba todos esos problemas.

      Muy fuerte, y también muy triste por parte de los padres.

      Eso mismo pensé yo. A mí no me importa si la gente quiere volver a sus casas y morir por culpa de la radiación, es su decisión, pero esos niños no han tenido oportunidad de decidir y morirán ahí tras haber tenido una vida de mierda.

      ¿Hay algún tipo de servicios o instalaciones?

      No. Todo funciona por un sistema de automantenimiento. Cultivan su propia comida y cogen agua de los pozos. Es triste, porque la radiación del fuego se convirtió en cenizas en el aire creando una nube de cenizas que más tarde se depositó en el suelo. Todo lo que cultiven en esas tierras será fatal para su salud.

      Una vista de Prypiat, la ciudad más grande del área de exclusión, hoy en día desierta.

      ¿Se envenenarán por culpa de las verduras?

      Sí, y por comer carne de los animales que a su vez se comen la hierba.

      Si los niños no van a la escuela, ¿qué hacen con todo ese tiempo libre?
      Realmente no lo sé. La mayoría estaba bastante enfermos. Conocí a una familia con tres niños. Dos de ellos pasaban el día en la cama y, por lo que mi intérprete me contaba, estaban todo el día en la cama, literalmente, a causa de su enfermedad. Uno tenía cáncer y otro un sistema inmunológico nefasto. Era discapacitada, no solo física sino también mentalmente. Y sólo tenía un dedo. ¿Qué van a hacer estos niños de mayores? Es algo que no dejé de preguntarme.

      ¿Alguno de los padres ha intentado sacar a sus hijos de la zona de exclusión?
      No. Hay un cura que vive cerca del área y se cuela sin que los guardas le vean. Los padres le piden que oficie misas y rece con los niños. Parece que la religión es lo único que les importa.

      La alcaldesa mostrando a Jake uno de los pueblos que se construyeron para los evacuados.

      ¿Es ilegal entrar en la zona de exclusión?

      Bueno, lo que es ilegal es vivir allí. Para entrar necesitas que los soldados te escolten, y también un conductor. En realidad es muy fácil saltarse cualquier regla en la ex Unión Soviética si tienes dinero suficiente.

      ¿Cómo se sentían los escoltas militares por el hecho de que allí viviese gente de forma ilegal?
      Parece que hay algún tipo de acuerdo entre los guardias y la gente. Algunos me contaron que los guardias incluso les traen cosas de los pueblos de fuera de la zona de exclusión.

      ¿Crees que eso es corrupción o que los guardas tratan de ser amables?
      Creo que es amabilidad. En el pueblo al que fui no mencionaron nada sobre los guardias.

      Esta mujer vivía en la zona de exclusión. Tiene tres hijos y está embarazada del cuarto.

      ¿Todos los residentes estaban enfermos, o había algunos que no?

      No, muchos de ellos parecían estar bien. O tan bien como la gente mayor pueda estar. Conocí a ancianos de 80 años que estaban bien, pero la mayoría de los niños estaban enfermos. Los padres me contaban con toda tranquilidad que sus hijos estaban enfermos, pero se negaban a admitir que la culpa era del lugar.

       

      Sigue a Ryan en Twitter: @ryanbassil y puedes ver el trabajo de Jack en jakebaggaley.com.

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      Temas: Chernobil, zona de exclusión, fotografia, Jake Baggaley, ciudad fantasma, radiación

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