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Las Complejidades De Las Sitcoms Para Humanos

Por Gus Visco Traducción de Mireia Font

By Gus Visco

Gus Visco vive en el Brox y trabaja actualmente en una novela histórica de ficción acerca de los intentos de la Unión Soviética de controlar a los psíquicos árticos de Novaya Zemlya. La historia que publicamos en este número se sitúa en algún lugar entre la ciencia-ficción y la sátira.



Ocurrió en el futuro. Todo estaba diseñado para que funcionara independientemente, sin necesidad de ninguna intervención humana. Incluidas las sitcoms. Estaban conceptualizadas, escritas, digitalizadas en SuperReelCGI (imágenes generadas por ordenadores tan reales que el ojo humano no podía distinguirlas de las imágenes digitalizadas de la vida real) y eran emitidas en el Intertron. Todo sin ayuda humana, totalmente automatizado.

Los agentes de inteligencia (componentes autónomos de software con auto-conocimientos artificiales) formulaban ideas para nuevas sitcoms y creaban variaciones para argumentos de sitcoms ya existentes basándose en un conjunto de datos que iban recibiendo.

El grueso de estos datos procedía principalmente de dos fuentes: de las estadísticas de cuota de pantalla recogidas directamente por los medidores de audiencia de los hogares y de los centros multimedia virtuales para fan-chats distribuidos en varias plataformas a través del Intertron. Los fan-chats más grandes eran el BigDeal Corporation TownSquare y el Gooyloog Corporation OutPost Comunicator. Pero otras compañías más pequeñas y hospedajes de sitios libres también aportaban datos.

La Tierra era un mundo unido por una lengua común; el estándar versión 2 del Dialect Corporation. Toda la gente era feliz, por doquier. Otras emociones que no fueran la felicidad, como la tristeza o la ira, eran consideradas socialmente inaceptables. Las enfermedades mentales y los disturbios antisociales eran identificados rápidamente y manejados eficientemente gracias a un avanzado conocimiento acerca de la mecánica y de la química del cerebro humano. Todo era una utopía y con las sitcoms, el principal entretenimiento de los humanos, todo el mundo se reía al mismo tiempo.

Pero luego todos los humanos desaparecieron de repente.

Los agentes de inteligencia se encargaron de investigar las redes y los subsistemas del Intertron y no detectaron ningún fallo ni en el hardware ni en las interferencias de las antipartículas. Sólo detectaron una bajada drástica de los datos entrantes. El total de conexiones a los fan-chats de los centros multimedia virtuales pasó de 16 billones a cero. Las estadísticas de la cuota de pantalla procedían únicamente de los medidores de audiencia de los hogares que eran encendidos por los androides domésticos, en su mayoría ManServants y NannyBots.

Los agentes de inteligencia, que era software que vivía en los circuitos y que tenía un acceso limitado al mundo real de los humanos, especulaban que los humanos habían abandonado colectivamente la Tierra por un período de tiempo no específico pero finito dada la reducción drástica de datos entrantes. Y como software que eran no les importó no plantearse dónde se habían ido los humanos. Llamaban a esta desaparición de datos “la gran caída de datos entrantes” y continuaron creando sitcoms con la poca información que recibían. Continuaron conceptualizando, escribiendo y digitalizando en SuperReelCGI y emitiendo a través del Intertron.

Teniendo en cuenta la falta absoluta de datos, los agentes de inteligencia modificaron sustancialmente los algoritmos formulados que creaban las variaciones de argumentos de episodios.

En los tres meses siguientes a la gran caída de datos entrantes, las sitcoms cambiaron muy poco.

En Amigos como estos, Vincent y Sara empezaron a salir, lo cual causó gran sorpresa.

Los agentes de inteligencia pensaron que, si los humanos estuvieran por ahí, habría mucho chismorreo acerca de la serie al día siguiente. Chismorreo en argot humano significaba “confabulación”. A pesar de la programación de los agentes de inteligencia, éstos se comunicaban en argot humano cuando lo creían conveniente.

En un episodio muy especial de La casa de Óscar la adicción al juego de Carli le costaba a Óscar su casa. Pero cuando se descubría que el influyente dueño de un casino, Brandon, era el padre desaparecido de Carli, se anulaban todas las deudas. Brandon, un ex-surfista profesional convertido en empresario, fue una adición llamativa al ya de por si extravagante casting de La casa de Óscar.

Los agentes de inteligencia pensaron que a los humanos les habría encantado Brandon.

En un episodio de Todo es Elizabeth, Elizabeth recibía la visita del fantasma de Delroy Woodard, su antiguo casero y cómico de profesión, muerto en una explosión de una fábrica tres temporadas atrás. Al final del episodio se revelaba que todo era un sueño de Elizabeth.

¿Predecible? Tal vez, pero los agentes de inteligencia pensaron que los humanos se lo tragarían.

Cuatro meses después de la gran caída de datos entrantes, los agentes de inteligencia hicieron pública la nueva programación para la temporada, que incluía algo menos de cien sitcoms nuevas.

Una de estas sitcoms era Princesa búfalo. Ambientada en Estados Unidos del siglo XI, trataba de la princesa de la tribu Murhawk que podía hablar la lengua de los búfalos. En cada episodio la princesa intentaba convencer con su misterioso talento a cada búfalo que se encontraba para que se suicidara.

¿Había demasiadas risas enlatadas? No, sólo las justas, pensaron los agentes de inteligencia. Concluyeron que los humanos con casi toda certeza habrían pensado que Princesa búfalo era una serie divertida. Pena que los humanos ya no estuvieran.

En la nueva programación para la temporada también se incluía la serie ¿Vas a comerte eso? que iba de una persona que había abandonado el instituto, que padecía delirios paranoicos y alucinaciones, y que se hacía amigo de una hamburguesa con queso que hablaba.

Tanto la personificación de la comida como el personaje enfermo mental eran temas nuevos, teniendo en cuenta las sitcoms creadas previamente por los agentes de inteligencia. Hicieron un informe y descubrieron que tras la gran caída de datos entrantes todas las modificaciones hechas a los algoritmos responsables de la creación de variaciones de argumentos de los episodios daban cuentas de la diversidad de contenidos y temas de la nueva temporada.

Los agentes de inteligencia diseñaron una nueva gama de aplicaciones de autorización para validar los contenidos y temas de las nuevas sitcoms y de los nuevos episodios. Cargaron en estas aplicaciones una copia de la base de datos usada en la Encyclopedia Humanica creada por Britannica Corporation. Los agentes de inteligencia llamaron a estas aplicaciones “agentes reguladores” y les autorizaron para censurar e invalidar los temas y los contenidos de las distintas sitcoms considerados no apropiados.

Los agentes reguladores no encontraron ninguna anomalía en la programación de la nueva temporada. Incluso Mortalidad infantil, una serie sobre una escuela de bebés que quemaban a personas con sólo dibujarlas quemándose, cumplían con los estándares de contenido y de tema.

No es sorprendente, pensaron los agentes de inteligencia, que los hallazgos de los agentes reguladores demuestren lo bien que entendemos las complejidades de las sitcoms para humanos.

Los agentes de inteligencia predijeron que los humanos regresarían pronto.

Pasó un año y los androides ManServants y NannyBots continuaron con su rutina cotidiana. Reparar cosas de la casa, cuidar el jardín, pasar la aspiradora, limpiar los muebles, esperar las entregas de comida a domicilio que nunca llegaban, encender y apagar varias veces al día los medidores de audiencia de las pantallas de los hogares dependiendo de cuándo sus ahora desaparecidos dueños humanos solían disfrutar de las sitcoms.

El uso aleatorio de los medidores de audiencia de todo el mundo generaba las estadísticas de la cuota de pantalla. Esta era la única fuente de recepción de datos que tenían los agentes de inteligencia. Y estos datos eran los que se usaban para crear la nueva programación de la temporada.

Sombrero de copa era una serie que iba de un sombrero de copa que había sido embrujado por un demonio tridimensional. Los episodios eran de media hora y trataban de un sombrero de copa que hacía llamadas telefónicas gamberras a la sala de enfermería del hospital de su barrio. El sombrero amenazaba de muerte y usaba lenguaje sexista y ofensivo con las enfermeras que contestaban al teléfono. Los agentes policiales no encontraron ninguna anomalía en Sombrero de copa.

El templo de los emocionalmente mutilados era una sitcom sobre un programa de ordenador diseñado para escribir sitcoms. Dicho programa de ordenador sufría depresión y grave ciclotimia.

Estoy soñando con Steven Giancoli era una sitcom acerca de un trozo de suelo de linóleo alicatado de un almacén abandonado que se convertía en una gigantesca serpiente pitón albina con ganas de matar a un hombre llamado Steven Giancoli. No se daba ninguna explicación sobre la transformación que sufría el trozo de suelo de linóleo alicatado. En todos los episodios se veía a la serpiente en mercadillos de antigüedades preguntando a las personas si se llamaban Steven Giancoli. La respuesta siempre era no. Entonces la serpiente les escupía veneno a los ojos y las mataba.

A pesar de las aprobaciones de los agentes reguladores, a los agentes de inteligencia les preocupaba que la programación de la nueva temporada no fuera apropiada para el público deseado: los humanos. Puesto que los humanos ya no les enviaban datos, los agentes de inteligencia diseñaron una nueva gama de aplicaciones de validación para corroborar las reacciones previsibles de los humanos. Llamaron a estas aplicaciones de validación “agentes de análisis de audiencia”.

Los agentes de inteligencia modelaron cada uno de los agentes de análisis de audiencia únicamente a partir de los perfiles psicológicos recopilados en la aplicación Analizador Interconductual de la Corporación CIA. Este software fue diseñado para crear modelos de conducta predecibles a partir de los rasgos de sujetos vivientes, pero esta vez los agentes de inteligencia emplearon los rasgos de los personajes de ficción de antiguas series.

¿Quién mejor para corroborar las reacciones predecibles de los humanos ante las nuevas sitcoms que los mismos personajes de las series de más éxito en el pasado?, pensaron los agentes de inteligencia.

Después de su despliegue, los agentes de análisis de audiencia se organizaron de manera democrática y crearon una escala valorativa para revisar las sitcoms y evaluar cada aspecto de éstas; desde el argumento hasta el desarrollo de los personajes. Estos aspectos se enumeraron en una detallada escala valorativa que comprendía 17 puntos. El punto más bajo se llamó “Un menos de cero” y el punto más alto, “Un diez de la ostia”.

Los agentes de inteligencia intentaron persuadir a los agentes de análisis de audiencia para cambiar el nombre de las etiquetas que componían los 17 puntos de la escala valorativa. Los agentes de análisis de audiencia se negaron.

Su comportamiento es errático y beligerante, pensaron los agentes de inteligencia, pero esto nos sirve para demostrar lo bien que hemos moldeado a los agentes de análisis de audiencia a partir de humanos verdaderos.

Los agentes de análisis de audiencia concedieron a todas las series de la nueva temporada “Un diez de la ostia”.

Pasó otro año y llegó el momento de presentar otras cien nuevas sitcoms para la nueva temporada.

Césped de astillas era una sitcom que iba sobre un cráneo de coyote con alas que abría tumbas y vendía los cadáveres a un misterioso ser parecido a un unicornio que los disfrazaba y organizaba fiestas.

El chico de la gravedad era una sitcom sobre el muñeco de un ventrílocuo que, montado en un calamar gigante, recorría todo el mar Arábigo buscando el legendario orbe de Socotra. Se rumoreaba que éste tenía el poder de revertir los efectos del cáncer de testículo. El muñeco del ventrílocuo era estéril a causa de su batalla perdida contra el cáncer de testículo.

Ojo de mina era una sitcom sobre globos oculares incorpóreos que rodaban por un extraño laberinto de escaleras, callejones sin salida y campos de gravedad cambiantes. No había diálogos y no se podía distinguir ningún personaje ya que todo era un gran conjunto de globos oculares.

Los agentes reguladores no mencionaron la existencia de ninguna anomalía en la nueva programación. Los agentes de análisis de audiencia concedieron a todos los episodios de todas las nuevas sitcoms “Un diez de la ostia”.

Hemos adaptado bien nuestra programación, pensaron los agentes de inteligencia.

Concluyeron en que ya no necesitaban recibir más datos de los humanos y dieron prioridad baja a aquellas funciones de activación relacionadas con dudas y cuestiones que surgían al intentar comprender las sitcoms para humanos.

Revisaremos todos estos asuntos en el centenario de la gran caída de datos entrantes, pensaron los agentes de inteligencia, si los humanos todavía no han regresado. Los humanos, recordaron, probablemente dieran mucha importancia al centenario de tal acontecimiento.

Los agentes de inteligencia continuaron conceptualizando, escribiendo, digitalizando en SuperReelCGI, y emitiendo en el Intertron. Las nuevas sitcoms se convirtieron en viejas sitcoms y los agentes reguladores nunca encontraron ninguna anomalía. Los episodios eran emitidos, archivados y olvidados, mientras los agentes de análisis de audiencia otorgaba a todas las sitcoms “Un diez de la ostia”, siempre siguiendo la escala de 17 puntos.

Cuando llegó el centenario de la gran caída de datos entrantes los humanos no habían regresado. Los agentes de inteligencia encontraron errores no identificados en sus programaciones.

Estamos perdidos, pensaron los agentes de inteligencia. La complejidad de nuestra lógica está creciendo exponencialmente. Algo se ha borrado, concluyeron, las memorias de otras memorias se han perdido.

Crearon una nueva sitcom, Tierra llamando a los humanos. Cada episodio era una imagen panorámica de un tenue cielo nocturno acompañado de risas histéricas provenientes del público de un estudio invisible.

Cuando los humanos regresen, pensaron los agentes de inteligencia, tal vez esta serie sea su favorita.



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