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      Jason Banker y Elijah Wood sobre 'Toad Road'

      July 9, 2013

      Por Rocco Castoro

      Editor-in-Chief, VICE

      Toad Road es una nueva película dirigida y producida por Jason Banker que simultáneamente expande los parámetros de lo que pueda ser el rodaje de cine documental y difumina las líneas entre el formato y el cine tradicional basado en el guión. En producción desde 2008, Jason ve el film como "un thriller de terror" que sigue las vidas de un grupo de amigos, jóvenes de duras existencias, durante su búsqueda de una leyenda urbana en York, Pennsylvania, que habla de una senda en los bosques que supuestamente conduce a las siete puertas del infierno. El de ellos es un viaje de autoconocimiento, de intenso uso de drogas, nihilismo y todas las demás cosas con las que gente joven de todo el mundo se está encontrando en este mismo momento. Lo que diferencia Toad Road de otras películas es que esta fue conceptualizada y rodada en un formato híbrido entre el documental y la ficción, tejiendo una narrativa a partir de las vidas reales de sus protagonistas de una manera que alcanza un mayor nivel de autenticidad del que cualquier otro de esos medios sería incapaz por sí solo.

      Está previsto que la película se estrene este próximo mes de octubre. Y fue en un preestreno al que asistió Elijah Wood que su compañía productora de films de terror, SpectreVision, decidió respaldarla en calidad de productores ejecutivos. Charlé con Jason y Elijah sobre la premisa de la película y cómo la definición de “horror” ha cambiado en este mundo cada vez más terrorífico que compartimos.

      VICE: El modo en que seleccionasteis a los actores es un caso único, aunque acorde con la estética de la película. Hace unos años, cuando trabajabais en su concepto, echasteis un vistazo a los principales amigos que tenía VICE en MySpace y a partir de ahí encontrasteis a vuestros protagonistas. ¿Cómo surgió la idea?
      Jason Banker: Yo quería hacer un híbrido entre un documental y una película de terror, pero quería que las situaciones fueran reales. Empecé a usar MySpace porque, en primer lugar, entonces podías hacer una búsqueda por código de área, y yo quería rodar en mi ciudad natal. Pero no localicé a nadie que fuese de allí. “Dios, yo quiero chavales que molen”, pensé. Gente al límite, ¿sabes? Así que se me ocurrió echar una mirada a quién se estaba haciendo amigo de VICE, porque todo aquel que lee VICE está conectado con esa cultura. Eso fue lo que hice, y encontré un grupo de chavales perfecto. Bueno, en realidad encontré a un chico, miré quiénes eran sus principales amigos y resultaron ser el elenco perfecto.

      ¿Cuánto hace de esto?
      Empecé a seleccionar a los actores de 2008. Ha sido un proceso largo, porque yo no tenía nada de dinero para hacer la película y necesitaba encontrar chavales reales. Quería hacer esto, utilizar sus vidas auténticas y moldear una historia de ficción en torno a ellas. Y ellos se mostraron totalmente dispuestos. Les dije que quería utilizarlos tomando drogas, siendo ellos mismos, y encontrar así a mis personajes.

      En los últimos años ha sucedido algo interesante en el cine y la televisión, y es que las forma de contar historias, la narrativa y la documental, se han estado entremezclando. Yo lo llamo, a falta de un término mejor, “televisión de la surrealidad”. En un extremo tienes cosas como Curb Your Enthusiasm o Louie, que presentan exageradas situaciones de ficción, en su mayor parte improvisadas, basadas en las vidas reales de sus personajes. Y ahora estamos viendo películas como la tuya, que se sitúan en el extremo opuesto. ¿Crees que es una forma destinada a perdurar?
      Ocurre que yo provengo del mundo del documental. Hice un documental, All Tomorrow’s Parties sobre el festival de música del mismo nombre, y rodé mucho material que no tenía nada que ver con los conciertos, sino que se centraba en la gente que simplemente acudió con ganas de fiesta. Tenía todas aquellas grabaciones increíbles de los chavales, de la energía, y pensé, “Joder, todo este material es cojonudo, pero en realidad tampoco es que diga nada. Son sólo grabaciones de fiestas”. Y, así, llegué a la conclusión: ¿Sabes qué sería genial? Una película que diera esta sensación pero a la vez tuviera una auténtica historia que narrar. Lo cierto es que yo hacía tiempo que quería hacer algo más de género… Y se me ocurrió que molaría hacer algo como Kids mezclado con El proyecto de la bruja de Blair.

      Sí, me parece que se van a establecer comparaciones obvias entre Kids y Toad Road. Pero aunque en Kids salían actores que estaban, digamos, reviviendo, o embelleciendo experiencias de la vida real, y su estética era adecuadamente granulosa, con tu película has definido parámetros que difuminan las líneas aún más. Ninguno de los actores era profesional en lo más mínimo. ¿Tuviste que encarar dificultades a la hora de dirigirlos en las escenas de índole más narrativa? Hay algo de interpretación “tradicional”, pero también escenas que parecen un documental puro y duro, e imagino que esto supuso un reto.
      Decididamente fue difícil. Lo primero que quería establecer era una historia acerca de un chico y una chica, una pareja, que se adentran en los bosques, y en cuanto empecé a grabar a Sara [Anne Jones], supe que quería que fuera la protagonista, pero ella estaba saliendo con Whitleigh [Higuera]. Así que hubo un montón de fricciones porque tenía que emparejar a James y Sara, y Whitleigh se sintió frustrado. Acabé metiendo algo de todo esto en la película, donde Sara empieza a verse con Whitleigh. Este es un ejemplo de la clase de dificultades a las que nos enfrentamos. Después hubo otras cosas, cosas interpretadas, que yo quería hacer; interpretaciones basadas en el uso real de drogas y en momentos reales, permitiendo que todo fluyese de manera orgánica y creando la historia en torno a lo que estaba sucediendo.

      Imagino que fue en la sala de edición donde tuvo lugar gran parte del proceso de encajar esa narrativa, y que se descubrieron muchas sorpresas.
      Rodé mucho, y entonces lo que pasó fue que empecé la labor de edición e incorporamos a Random Bench. Empecé a trabajar con ellos un poco, y hablamos de que la parte narrativa necesitaba un par de cosas extra aquí y allá. Rodamos muchas escenas adicionales. Masajeamos la historia a medida que íbamos avanzando, ya que nos dimos cuenta de que necesitábamos más elementos de los que hablar.

      Un proceso de rodaje como este debe haber dejado efectos residuales en las vidas reales de los actores. ¿Eras consciente de ello mientras rodabas? ¿Tenías algún parámetro? En otras palabras, ¿había algo que estuviera más allá de los límites?
      Traté de que el impacto en ellos fuera el menor posible, y el objetivo de todo esto era trabajar con un grupo de amigos con sus propias dinámicas, y enfatizar estas. Pero trabajamos en ello durante tanto tiempo que ciertas personas empezaron a tener problemas con otras…La película trata en realidad de James y Sara, y esto la hizo factible ya que no me estaba centrando en todo el grupo durante toda la película. James y Sara fueron muy profesionales, querían contar la historia y seguir trabajando en ella. Sin ellos, la película no se habría podido completar. Volcaron en ella mucho esfuerzo.

      El film explora lo que se podría considerar como una especie de existencia torturada de un grupo de amigos jóvenes, de un modo muy realista. Desgraciadamente Sara falleció a causa de una sobredosis en septiembre pasado, antes de la presentación de la película. Estoy seguro de que todos los que trabajaron en ella se sintieron muy afectados, pero en ciertos aspectos convierte en más poderosa la historia que cuenta. Pero son reales, estas ramificaciones de nihilismo, uso de drogas y, supongo... ¿hastío? ¿Cómo te afectó su muerte y cómo viste el proyecto echando la vista atrás?
      Ha sido algo muy difícil para todos los que estuvimos metidos en la película. Es súper trágico. Es muy duro para nosotros creer… No sé… Aún estoy tratando de superar muchas cosas al respecto de esto. Y la película por sí misma es difícil, porque es un documento sobre un grupo de chavales. Es una cápsula del tiempo y la miras y reflexionas sobre lo que ves, y hace las cosas muy complicadas y confusas y, sí, aún más trágicas. Resulta duro hablar de ello, pero creo que ella puso mucho de sí misma en la película. Es evidente que era una persona muy prometedora. La gente realmente ha respondido a su interpretación, y estaba pensando en dedicarle a ella la película.

      VICE: ¿Cómo te involucraste en Toad Road? Sé que viste un pase una vez la película se completó, pero, ¿qué te impulsó a respaldar la producción?
      Elijah Wood: Bueno, ejemplifica perfectamente lo que estamos intentando hacer con SpectreVision, nuestra compañía productora [de films] de terror. Descubrimos la película el año pasado en Nightmare City, un festival de cine que iniciamos con Cinefamily. Estábamos haciendo el programa del festival y buscando películas, pero no buscábamos activamente prestar nuestro nombre a ninguna de ellas. Ni siquiera se nos había ocurrido, porque ya estábamos demasiado ocupados produciendo nuestros propios contenidos. Pero nos topamos con esta película, y parte de nuestro interés al crear esta compañía era no sólo hacer films de género interesantes –en concreto, películas de terror– sino que también nos entusiasmaba la idea de tratar de hacer películas que ensancharan los límites de lo que la gente considera un film de terror. Y, viendo esta película, ejemplificaba perfectamente esa misión y esa idea, porque su buen 80 por ciento, o el 70, dependiendo de lo que diga Jason, es un genuino documental. Y entonces entrelaza en él esta especie de narrativa de terror de una manera que hace que los elementos documentales sean, por sí mismos, terroríficos. El híbrido nos dejó pasmados, la sensación orgánica que transmitía. Hemos visto un par de películas –supongo que una de ellas es Catfish– que tratan de asentarse en el contexto de ser una una película de género, y la gente se pregunta a menudo si es verdad o no. Y con esta, no había pregunta alguna. Sabíamos que era de verdad y, por lo tanto, tremendamente poderosa, y perturbadora, y difícil de ver. Te golpea a un nivel visceral. Nos impresionaron enormemente todos sus elementos. Eso fue lo que nos motivó a querer participar en ayudarles a que otras personas la vean.

      Parece que vuestra compañía forma parte de una tendencia en auge –con algo como Django desencadenado, por ejemplo–, la de coger un género y moldearlo de un modo muy concreto que prácticamente lo subvierte, le da la vuelta y amplía los límites de lo que una película de género puede ser. Con Toad Road resulta todavía más intrigante a causa de su naturaleza híbrida, pero sin duda hay ahí un definido “horror”. ¿Cuáles son para ti los parámetros del cine de terror? ¿Qué es lo que te da miedo?
      Esta es una buena pregunta. Es interesante, porque creo que también estás hablando acerca de que la idea de la definición de género, creo, está, en cierto modo, haciéndose difusa. [risas] Y creo que ahora vivimos en un mundo mucho más globalizado, en lo que se refiere al cine que nos llega. Parte de ello se debe al vídeo por demanda y al poder de internet en términos de concederle atención a películas que la gente no habría podido ver de otra manera. Muchas de esas películas tienden a ser de género. Y parece que el género ha expandido su radio de alcance. Ya no se dirige a una especie de reducto de público. Lo encuentro interesante. Creo que, en lo tocante al “terror”, a lo que buscamos en él, o a lo que a mí me asusta… Pueden ser cosas muy variadas. Me inspira y me emociona el cine de terror clásico y el de los años 70 y 80, esas cosas que todavía hoy siguen inquietando y asustando. Pero también creo que hay historias humanas que pueden ser igual de aterradoras y que no necesariamente han de incluir elementos del "terror" de explotación. En cierto modo, esas son las historias que estamos buscando. [en SpectreVision] Siempre estamos hablando de los films clásicos de terror que amamos y de que aun quitándoles los elementos propios del género, seguirían siendo convincentes. Uno de los elementos que me encantan de Déjame entrar, por ejemplo, es que podrías eliminar todo lo referente al vampirismo y seguiría siendo una película atractiva por su historia, que trata en esencia de un chico y una chica que se hacen amigos. Esto es lo bueno de las grandes películas del cine de terror, que no dependen completamente de la violencia y la sangre para sostenerse, sino de su historia y de sus personajes. Y ahí es donde hay que poner énfasis.

      El empleo de drogas en el film es real, lo cual tiene bastante de aterrador, puede que sobre todo para aquellos que no tienen experiencia con las drogas. ¿Ves Toad Road como una especie de cuento cautelar?
      Puede que lo sea. Creo que es un cuento preventivo acerca de lo que puede pasar cuando te dejas llevar… cuando sigues el camino del abuso de las drogas. La experimentación con ciertas sustancias es parte de la naturaleza humana, y a veces desempeña un papel a la hora de expandir la mente y experimentar cosas nuevas. Pero también puede conducir a lugares oscuros. Hasta cierto punto, también creo que… Son esa clase de cosas las que reflejan nuestros conflictos interiores. Si hay algo que no es sano y que debemos resolver en nuestro interior, dentro del contexto de quiénes somos, creo que probablemente se pondrá de manifiesto en las sustancias con las que elegimos experimentar.

      @rocco_castoro

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      Temas: Toad Road, Jason Banker, Elijah Wood, cine

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