La semana de la moda de Nueva York... ¡De ácido!

Por Jamie Lee Curtis Taete

Este tío es nuestro amigo Tyler. Y eso que tiene en la lengua son caramelos de menta machacados con una dosis de ácido.

Éste es él un rato después, esperando un taxi para ir a un desfile de la Semana de la Moda en Nueva York. En ese momento Tyler me dijo que sentía que estaba flotando y un cosquilleo en las puntas de los dedos.

Su viaje comenzó cuando vio este edificio desde el taxi. Al parecer todo “daba vueltas, con vueltas que giraban dentro de otras vueltas”.

El viaje se intensificó cuando llegó la hora de pagar el taxi. Nuestro conductor no estaba familiarizado con el concepto de taxi.

Mientras intentábamos pagarle, me sonrió y me dijo “es gratis” antes de darme una tarjeta de negocios blanca como con una especie de grabado en braille. Volvimos a insistir en pagarle, volvió a sonreír y a señalar mi teléfono mientras decía: “No, no, no”.

Fue el tipo de intercambio sinsentido que sólo te pasa cuando estás demasiado colocado como para poder comprenderlo. Tyler estaba un poco nervioso. Cuando vio la tarjeta de The Matrix empezó a partirse el culo, tras preguntarle al taxista: “¿Qué está pasando? ¿Estoy de viaje?”

Después de un rato, el taxista me dejó pagarle 15 dólares, y retomamos nuestro camino hacia el evento, el cual tuvo lugar en este muelle.

Había un montón de personas corriendo por todos lados fuera del evento. La mayoría eran fotógrafos de street style. Igual ya lo sabes, pero cuando te comes un ácido, lo último que te apetece es estar rodeado de mucha gente. Y aún menos te apetece que te hagan una foto. Tyler parecía a punto de tener un ataque de pánico. “Malditos fotógrafos… están por todos lados… es como una pesadilla street style”. Me dijo, antes de ir correr hacia el interior del edificio.

Una vez dentro, tuvimos que recoger nuestros pases de prensa, lo cual fue un proceso muy intenso hasta para mí, y eso que yo estaba sobrio. Había algún tipo de problema con nuestros nombres en la lista de prensa (es decir, no aparecían), así que tuve que pasar 15 minutos discutiendo para que nos dejaran entrar. Cada vez que miraba a Tyler, le veía con los ojos perdidos en el suelo y una expresión muy oscura en su rostro. Más tarde me dijo: “Ha sido horrible. Había tantas personas, y todos llevaban ropa de cuero. Había tanto cuero... y todos se estaban frotando contra mí. Horrible”.

Como éramos de prensa, le dije a Tyler que tenía que entrevistar a la gente importante del mundillo que nos encontráramos. La primera persona importante fue Nicola Formichetti, director creativo de Mugler y estilista de Lady Gaga. Tyler me suplicó que no le hiciera entrevistar a nadie porque tenía miedo de no poder hacerlo, pero la verdad es que me sorprendió con su habilidad natural y logró conseguirnos esta entrevista EXCLUSIVA:

VICE: ¿Estás… emocionado por el show?

Nicola: Sí.

Perfecto. Gracias. Adiós.

Mientras nos abríamos paso por un largo pasillo hacia la pasarela, Tyler me dijo: “Sé que esto puede sonar típico, pero me siento como si estuviera en una especie de secuestro tipo Zoolander". Supongo que el ácido debe alterar tu percepción de lo que es un comentario “típico”.

El evento estaba petado. Había gente corriendo, empujando y gritando. Había una cantidad desproporcionada de italianos, y todos se lanzaban besos de una manera bastante agresiva. Como puedes ver, Tyler lo gozó bastante.

No teníamos asientos asignados. Esperaban que nos sentáramos en la parte de atrás como un par de losers, así que, cuando los seguratas no estaban mirando, nos sentamos en un par de asiento vacíos que había delante. Tyler se relajó un poco y me dijo: “Por favor no me hagas caminar cerca de más personas. Estoy muy cómodo aquí”.

Así que nos relajamos y esperamos a que comenzara el desfile.

Cuando empezó el desfile, las luces se apagaron unos segundos y una estructura gigante de neón se elevó unos metros sobre nuestra cabeza. Tyler, entre una risa histérica, me susurró: “Eso debe haber costado mucho dinero… creo que el tema de la Semana de la Moda es ‘anticipación, pero sin razón alguna’”.

Las modelos empezaron a caminar por la pasarela al son de "Born Slippy" de Underworld.

Cuando veníamos en el taxi, Tyler me dijo que creía que la música sería "algo intensa, con muchos ruidos". Le pregunté si estaba contento de haber predicho la música correctamente y algo nervioso me respondió: "Los ruidos son mucho más intensos de lo que esperaba".

Cada vez que me giraba para mirarle, Tyler parecía obsesionado con la espalda de la mujer que estaba delante de él. Cuando le pregunté qué pasaba, me explicó: “Hay personas que me tocan desde todas las direcciones. Y la mujer junto a mí no para de hacerse fotos con el teléfono. Me está molestando muchísimo, así que necesito concentrarme en la espalda de esta mujer. Es la única manera de evitar cabrearme con todo mundo. No quiero pegarme con nadie”.

"Además, esa forma en la que su cabello se junta con su chaqueta... Es muy… wow”.

Después, algo al otro lado de la pasarela llamó su atención. Empezó a reírse solo. “Esos estúpidos sombreros”, me dijo, señalando con el dedo. “Son tan… ¿británicos?” No estoy seguro de lo que quiso decir con eso, pero creo que el mal gusto de los sombreros queda bien resumido en el rostro del hombre junto a ellos.

Cuando terminó el desfile. Le pregunté a Tyler qué le habían parecido los dos o tres looks que se había molestado en mirar, y lo único que me dijo fue: “demasiadas mangas, demasiado cuero”.

Luego, Tyler se encontró con Olivier Zahm, editor de la revista Purple y la personificación de la frase “ewwww, que asco”.

Le dije que debería intentar entrevistarle, pero me dijo: “Ya no puedo con esto. Creo que su chaqueta no era de piel de verdad. Se veía que era artificial. Él también. No me ha gustado. ¿Podemos irnos de aquí?”

Cansados ya del gentío, nos metimos detrás de una cortina y terminamos en el backstage, donde Tyler usó este baño portátil, el cual estaba completamente oscuro.

Estuvo tanto tiempo dentro que me empecé a preocupar que le estuviera dando un ataque de algún tipo. Cuando por fin salió, me dijo: “Fue muy agradable estar ahí dentro. Sólo necesitaba alejarme de todo un momento. Había tanta gente tocándome. En general, no me gusta que me toquen, ¿pero de ácido? ¡Joder!”

Fuera, los fotógrafos street style volvieron a darle pánico a Tyler.

"Alguien debería hacer un blog sólo de fotos de fotógrafos street style hechas por fotógrafos street style. De hecho, fijo ya existe algo así. Alguien podría hacer un blog en el que todos los posts sean de ese blog de street style en el que un tío toma foto de otros tíos. Oye, ¿de qué estábamos hablando?”

Quería que Tyler se calmara un poco así que nos dirigimos a un lounge que Target había instalado al otro lado de la calle.

Una vez dentro, Tyler mezcló dos tipos de café, le dio un trago, y dijo “Vaya… simplemente… tremendo”.

Cuando le pedí que me resumiera su experiencia en la Semana de la Moda, me dijo: “Fue anticlimático… Pero para mí, justamente eso fue climático; lo anticlimático que fue. ¿Me explico? Y había piel por todos lados”.

Mientras nos preparábamos para salir, Tyler cazó al vuelo un diente de león que estaba flotando en la habitación. Intentó pedir un deseo y soplarlo, pero terminó aplastándolo entre sus dedos.

Mientras pedía su deseo, cayó al suelo y se desmoronó.

Cósmicamente, no estoy seguro de lo que significa eso. 

 

@JLCT

 

Más diversión con ácido:

La semana de la moda de Londres... ¡De ácido!

The Westminster dog show... ¡De ácido!

Entrevista a Danny Dyer... ¡De ácido!

 

Comentar