Libros

By RubÉn LardÍn




JUEGOS MORTALES. KATANAS, MENTIRAS Y CINTAS DE VíDEO
Jesús Palacios
Espasa

Para Jesús Palacios, crítico de cine y escritor vinculado siempre al lado oscuro de la cultura, la razón esencial de todo arte y experiencia estética con sentido tiene que ver con nuestros impulsos más turbios y difíciles de aceptar: la violencia, la atracción por la muerte y el Mal, las experiencias extremas y lo que el gris común de la ciudadanía y la prensa entiende como patologías y desviaciones, lo que ya atacaban los moralistas del siglo XVI, ellos sí auténticos pornógrafos, y que a día de hoy sigue dando lugar a esa violencia “cautelar” que prohíbe libros, secuestra revistas o censura películas porque quizás podrían inducir a conductas agresivas e incluso al crimen. Su último libro, Juegos mortales. Katanas, mentiras y cintas de vídeo, parte de esa óptica que es también la nuestra y recorre todas las mentiras informativas y las asunciones irresponsables de la sociedad en relación con el rock satánico, los videojuegos o el cine de terror. Su viaje es documentado y culto, en la antípoda no ya del ensayo coyuntural que suele tratar esos temas para defenestrarlos con falacias y demagogia, sino muy lejos también del psicólogo progre y cagón, condescendiente, que enarbola la catarsis como defensa y trata la mente como ciencia exacta. Lo que nos quiere explicar Palacios es por qué demonios se crean “alarmas sociales” donde no las hay, a qué intereses responde la condena que se impone a ciertos hábitos y apetencias culturales, y lo hace de manera diáfana mientras pone en evidencia la actitud de los medios, que a principios de los noventa hicieron pasto de las niñas de Alcàsser y reincidieron en fenómenos posteriores como “el crimen del rol” o las masacres de instituto. Palacios reconstruye y explica mitos urbanos como el de las snuff movies y ahonda en las causas que, más allá de la crónica negra, han venido a hacer de ciertas formas de cultura y ocio juvenil un lugar para la dichosa alarma social y el control del individuo. El esfuerzo del autor puede parecer vano porque la Inquisición de hoy no sólo no escucha, es que ni siquiera se muestra coherente en su salvaguarda de la moral y el orden y le da igual, es flagrante en su mixtificación y está muy avanzada en edificar esa única corriente de pensamiento andamiada en la inopia colectiva, que hoy vive estadios tan graves como la persecución del tabaquismo o el éxito de expresiones del tipo “violencia de género”, tan estúpidas e insultantes como carentes de sentido. El esfuerzo de Palacios, decimos, puede parecer ineficaz porque la chusma no lee, pero su defensa de la violencia estética e intelectual, los datos y reflexiones que aporta para entender sus beneficios evolutivos son, como poco, reconfortantes para los que estamos de su parte, que neutralizaremos la necedad citando la línea última del libro, resignados pero siempre fieles a nuestras danzas macabras: QUE NOS DEJEN SER.


PSICO SODA
Carlos Vermut
Dibbuks


Como inmersión voluntaria en la ficción, Psico Soda es una de las opciones más sugerentes cuando el cómic parece vivir una nueva juventud merced a la instauración de premios oficiales y bombos y platillos y mucha hostia pero nueces las justas, al menos en cuanto a producción autóctona. No he leído El Banyan Rojo, el libro que situó a Carlos Vermut en el panorama, pero este segundo álbum suyo, una antología de historietas cortas, desiguales en tono e intención pero siempre invasivas y capaces de sembrar una sensación, una idea o un principio de fragua en el lector, da la justa medida de su talento y prueba que es mucho ya y más por venir. Vermut es impetuoso en las manchas de negro, tan sensato como atrevido en el color y capaz de cierto aire retro en el dibujo, donde acusa influjos, o yo así lo veo, del cine de animación de la UCLA. Su grafismo emite una humildad espontánea que juega siempre en beneficio del relato, donde Vermut es intuitivo y caudaloso, poseído por los géneros cinematográficos y transeúnte de los lugares sombríos y despoblados de nuestra cabeza, a la manera de Ballard o de un cuentista oriental. Cientificismo, abducciones, crímenes y enigmas preternaturales. Trece historias desde el futuro interior.

RUBÉN LARDÍN


Comentar