Libros


EDGE II LES SAMOURAÏS DU FUTUR
VV.AA.
Kana


Edge II son treinta creadores, ilustradores y dibujantes de cómic, quince europeos y otros tantos japoneses, reunidos en un caprichoso artbook con la premisa única y exacta de representar en una imagen el samurai del futuro. Titanes de talento milenario y natural como François Boucq y Moebius abrigan en la compaginación las especulaciones libres de Benoît Springer, Katsuya Terada, Philippe Buchet, Aki Shimizu y otros tantos, entre ellos cuatro notables nuestros como son Ana Miralles, Man, José Luis Munuera y Roger Ibáñez, artistas españoles con proyección internacional gracias a las ediciones francesas de sus obras. El lugar común del libro es la katana, pero la antología logra equilibrar el dinamismo de la lucha con la austeridad y el hieratismo que define el sentimiento samurai. No tengo muy claro a quién va dirigido el producto, pero imagino que satisfará las apetencias de iconografía y plástica de otakus en proceso de rehabilitación, estudiantes de Artes y Oficios “aliquindoi” y ojeadores de las dotes y las maneras de algunos de los lápices más inquietos del presente.

RUBÉN LARDÍN


TRIBUS URBANAS RITOS, SíMBOLOS Y COSTUMBRES
David Madrid y Jorge Murcia
Arcopress


La policía es un mal necesario, una manifestación del patetismo humano y de la ineptitud de esta especie nuestra para marchar en orden. La policía no le gusta a nadie pero ahí está, protegiéndonos de nosotros mismos, lo cual, en un momento dado, hasta puede venir bien. La policía es un ente al que apedrear—por ser el que más a mano queda—cuando se es joven y rebelde. La policía es, en fin, uno de los más tristes especimenes de la casta gris del funcionariado, un rumiante inmovilista y fanático del sistema que a veces, incluso, va a más: piensa. Mal, de pena, forzando las meninges, en obtuso y desde la idiocia del que no tiene la más remota idea de lo que es el existencialismo ni falta que le hace, desde la aceptación más sumisa. Según solapa, este libro está escrito bajo seudónimo por “dos prestigiosos miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado con años de experiencia dedicados al estudio de las tribus urbanas. Utilizan nombres supuestos por el compromiso que supone el estar todavía en activo (...), como medida de autoprotección”. Parece de cachondeo pero es sólo el comienzo. La portada abre el fuego citando a un tal Francesc Angelats, que afirma que “las tribus urbanas no son otra cosa que una muestra externa del desconcertante mundo que estamos brindando a nuestros hijos. Porque su crisis de valores, al fin y al cabo y bien mirada, no es nada más que la imagen deformada de nuestras propias carencias”. La tendenciosidad está clara. Luego presentan el texto como “manual práctico y didáctico” y lo estructuran, maniqueos y cansinos, en dos bloques que diferencian entre violentos y no-violentos, y andando. Las tribus urbanas, o sea, son un problema. A partir de ahí, a los góticos “les gustan las series de killer” (¿?), les encanta la ópera y el teatro y leen libros de, entre otros (y escribo esto desde el estupor), Rubén Lardín. Los graffiteros, por su parte, están interesados en “todo aquello que esté relacionado con las Bellas Artes” y “son arrogantes cuando hablan de sus graffitis”. Los mods leen cómics y modzines, los canis no leen una mierda y los heavies, que están glosados entre los violentos como no podía ser de otra manera, acostumbran a celebrar—sobre todo en fin de semana- ritos negros, sacrificios animales, profanación de tumbas, quema de iglesias, etcétera. Al menos aquella división radical del heavy “amante del diablo y la necrofilia”. Los autores se curan en salud y aseguran que “aunque las diversas referencias consultadas afirman con rotundidad la práctica de todo tipo de ritos satánicos, sostenemos razonables dudas sobre algunas de ellas”. Agudos ellos. Y luego están rockers, skins, okupas, latin kings, motards, ultras, punkies o tuneros, que lo flipan derrapando. Bah, soy incapaz de hilvanar una reseña lógica de esta puta mierda tan gorda, pero quería que constara, para el escarnio. Señores policías, la mentalidad de ustedes es lo que es inconcebible y de lo que hay que protegerse. Nada nuevo.

RUBÉN LARDÍN


URBAN ILLUSTRATION BERLIN STREET ART CITYGUIDE
Benjamin Wolbergs
Gingko Press


Rafa, un amigo, regentaba años ha un bar ilegal en el Raval, Barcelona. Una noche se dejó caer por ahí un incontinente graffitero especializado en bombardear la ciudad con chupetes negros y le soltó, sonriendo, “eh, tío, te he hecho una obra en la puerta”. “¿Que has hecho QUÉ?”, contestó Rafa, “¡A la puta calle, hombre! ¡Esto no es arte, es vandalismo!”. En fin, la anécdota no aporta un carajo al ¿debate? de qué es arte y qué no lo es. Que lo decidan los listos. Pero, hojeando este concienzudo catálogo de los artistas que en los últimos años han empapelado y pintarrajeado las calles de Berlín, me pregunto si la reacción de Rafa habría sido distinta de toparse con uno de los impresionantes cut-outs del neoyorquino Swoon, uno de los mejores autores que desfilan por la guía (con mapa y todo), en lugar de un puto chupete negro. No sé, quizá sí. Lo que sí sé es que es un auténtico trabajo de chinos, con perdón, el que se ha pegado Benjamin Wolbergs fotografiando palmo a palmo las calles de Mitte, Kreuzberg y Friedrichshain, auténticos museos gratuitos y mutantes del street art berlinés. Muchos de los artistas aquí censados también han “vandalizado” muros, cajas eléctricas y puertas de España: caso de cupk, Faile, dolk, xoooox, bo 130 y d*face. El libro incluye, además, entrevistas con todos ellos y un didáctico apéndice sobre las diversas técnicas usadas. No estoy especialmente versado en la materia pero, mira por donde, he disfrutado paseando la vista entre las moscas escatológicas y promiscuas de 550 Flies, las chicas de mal vivir y ojos como platos de Fuck Your Crew y la infinidad de “sprayazos” con plantilla (esto… stencils) de Bud Spencer (quién mejor para custodiar el portal de tu casa, ¿no?), Cheech & Chong, Jack Nicholson, Marvin (el forzudo de Sin City), Bin Laden, Michael Jackson y Marlene Dietritch. Da que pensar el casting, por cierto.

THE SERIAL SHITTER
Disponible en The Watergate. Pl. Vicenç Martorell, 2. BCN. www.watergatebcn.com


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