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      Los anarquistas bielorrusos predicen más protestas masivas

      October 3, 2012

      Por Brian Whelan

      Ay, la pobre y vieja Bielorrusia - las cosas no parecen mejorar en la última dictadura de Europa. Actualmente está siendo eclipsada por los medios de comunicación por las controversias en Rusia, pero sigue ahogada en un régimen bajo el cual miles de disidentes han sido encarcelados. Mientras que Pussy Riot le robaron el corazón al mundo entero, los punks políticos de Bielorrusia han pasado casi desapercibidos. En marzo, casi un centenar de personas fueron arrestadas simplemente por asistir a un concierto de punk y nadie se enteró de lo sucedido.

      Llevamos un tiempo siguiendo de cerca las protestas en Bielorrusia, y todo lo que necesitáis saber es que es una actividad peligrosa. La semana pasada, el país vio como su presidente Alexander Lukashenko fue elegido por cuarta vez consecutiva, así que decidimos hablar con los punks que se atreven a luchar contra el régimen.

      Desde el silencio, un grupo de jóvenes bielorrusos frustrados está luchando. Tomando como referencia "las Células del Fuego" de Grecia, han lanzado ataques contra símbolos del estado, centrándose principalmente en Lukashenko. En poder desde 1994, a Lukashenko se le prohibió la asistencia a los Juegos Olímpicos de 2012 por su atroz historial de violaciones de los derechos humanos. Más recientemente, calificó a la oposición en las elecciones bielorrusas como "cobardes" por boicotear lo que todo el mundo cree firmemente que es una votación amañada. Bielorrusia necesita un descanso, y en un país donde los manifestantes sufren una brutal represión, es posible que los ataques sorpresa de un grupo de anarquistas sea la plataforma que necesita su ignorada y oprimida población.

      Hablé con uno de los anarquistas que está dentro del régimen, quien me explicó que la motivación para llevar a cabo los ataques nació de la frustración de no existir "ninguna forma legal de llamar la atención de la gente o hacer un evento público que dure más de 10 minutos. Esto, junto con la popularidad de las protestas griegas, nos llevaron a buscar nuevos métodos para luchar." No tienen muchas más elecciones -  la mayoría de las formas legítimas de oposición están prohibidas.

      "Es prácticamente imposible registrar un partido o un movimiento político en Bielorrusia," dice mi contacto, "y existe una ley que prohibe las actividades de las organizaciones que no están registradas. Todas las acciones deben ser aprobadas. Las acciones ilegales están sancionadas con arrestos." Si no cumples con el gobierno, "Puedes ser expulsado de la universidad si las fuerzas especiales lo solicitan. A veces ni siquiera tienen que pedirlo - los directores pueden hacerlo para prevenir la atención innecesaria del KGB. La distribución de panfletos puede ser considerada una producción mass media ilegal."

      Este movimiento anarquista emergente tiene sus raíces en la escena hardcore y punk, con okupas y otros proyectos contra-culturales que han ido surgiendo durante la última década. De hecho, a pesar de la opresión sufrida por parte de diferentes dictadores, Bielorrusia tiene una historia de anarquismo, con "propaganda por el hecho" que se remonta a 1905. Si llevan la anarquía en la sangre, existen un montón de razones para que emane ahora mismo, derivando de lo que la fuente describe como "un aumento del descontento en 2008-2009, con los métodos e ideas de la oposición." El repentino aumento en sus números, explica, fue especialmente evidente "durante la marcha anual de Chernóbil, organizada por la oposición pero que recibió el apoyo de los anarquistas que estaban en contra de la nueva central eléctrica que se estaba construyendo en Bielorrusia." Al parecer, el bloque anarquista "superó en número a cualquier otro movimiento de oposición" ese día.

      Los ataques incendiarios comenzaron en 2009, cuando los anarquistas anónimos lanzaron una campaña clandestina, atacando la sede del Estado Mayor con una granada de humo. Continuaron lanzando bengalas contra casinos rusos, incendiaron una comisaría y lanzaron bombas incendiarias contra la embajada rusa y un banco propiedad del estado. Después de que algunos vídeos de los ataques acabaran en la red en un intento por inspirar a otros y de que el KGB arrestara a varias personas, se llevaron a cabo nuevos ataques solidarios con bombas incendiarias en los centros de detención y en la sede del KGB.

      A día de hoy, cinco anarquistas acusados de los ataques están en colonias penales, cumpliendo sentencias que van de entre tres a ocho años. Estos prisioneros, entre otros miles, se enfrentan a condiciones de agonía en cárceles post-soviéticas donde imponen brutales estructuras de jerarquía entre los reclusos. Este extraño sistema de castas va desde los Blatnye (criminales profesionales), hasta los Opuschennye (marginados), que suelen ser objetivo de abusos sexuales.

      En 2010, la aplastante victoria de Lukashenko provocó protestas masivas, y el régimen se mantiene al margen ante la posibilidad de que se repitan los hechos con los recientes resultados. Hace poco, un autócrata dijo a los ciudadanos que, "No necesitamos revoluciones y alborotos." En realidad, es posible que eso sea lo único que realmente necesitan, pero el gobierno se está esforzando al máximo para prevenir cualquier tipo de perturbación. La semana pasada, agentes del orden vestidos de paisano apalizaron a un fotógrafo de Associated Press y detuvieron a otros siete periodistas, simplemente por cubrir una protesta a la que solo asistieron cuatro activistas de la oposición.

      Absolutamente todos los 109 candidatos ganadores que se anunciaron la semana  pasada eran de partidos pro-Lukashenko. Como respuesta, los anarquistas están seguros de que solo es cuestión de tiempo de que las manifestaciones masivas se vuelvan a suceder, con un mayor número de jóvenes en sus filas, desilusionados con la impotencia de la oposición, uniéndose a ellos. "Las elecciones parlamentarias no suelen ser muy populares; tenemos menos de tres candidatos para un puesto. La mayoría de la oposición los boicotea y después suele celebrarse una gran manifestación." Sin embargo, contar con apoyo puede ser complicado, porque según explica; "Nuestro país es autocrático, no dictatorial, lo cual significa que si no te quejas de la política ni de la violación de los derechos humanos, estás a salvo. Si la gente no tiene nada que perder, habrá una mayoría en las calles. Pero mientras el régimen reciba el apoyo monetario de Rusia, sobrevivirán las protestas más pequeñas."
       

      Sigue a Brian en Twitter: @brianwhelanhack

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      Temas: Bielorrusia, Alexander Lukashenko, anarquistas, anarquía, KGB

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