Correo Vice
FARMACACHONDEO
Hola Vice,
Os felicito por el artículo [“Farmacausto”] sobre el timo del reciclaje de medicinas. No lo digo sólo por denunciar el enésimo caso de temeridad respecto al medioambiente por parte de nuestra clase política; también porque he gritado “¡Aleluya!” al leer las opiniones del experto en tecnología medioambiental. Como dice él, “España es un país de eufemismos”. No se me ocurre otro país que alcance las cotas de ridiculez a las que llegamos a la hora de vender motos y sacarnos de la manga iniciativas eco-friendly que no sirven para una mierda, con perdón. Vivo en Barcelona y tengo la sensación de que este ayuntamiento ejerce un liderazgo indiscutible en este terreno. ¿Recordáis esos árboles de Navidad a pedales (y que costaban 36.000 euros cada uno), que de noche se encendían igual aunque nadie estuviera ahí jugando a ser el Perico Delgado de la ecología? ¿Y las bolsas de colores que recibimos en casa para reciclar una basura que luego las plantas de residuos no pueden reciclar eficazmente? Y aún me río del artículo de la Ley de Civismo que preveía multas para aquel que “inquietara a los peces”. Por no hablar del carril bici, “útil” para reducir tráfico y contaminación: contabilizan kilómetros de carril cuando sólo se trata de líneas blancas que atraviesan farolas, árboles, que pasan entre la parada del autobús y el quiosco convirtiéndose en un deporte de riesgo (para todos). Ante tal “cachondeo” (el término que mejor sintetiza nuestra cultura) no me extraña que os planteéis tomaros un batido de medicinas caducadas. No es para menos.
PEDRO RICO
Vía e-mail
¡Gracias, Pedro! Te ha salido un arrebato de categoría. Sabemos de uno que se fue completamente borracho a pedalear a un abeto interactivo y sostenible de esos y acabó echando la papa, de la que acabaron alimentándose varias palomas. Inexplicablemente no salió por televisión y no le entregaron una medalla al mérito ecológico.
BUSCANDO AL PRINCIPOTE AZUL
Hola Vice,
Soy una mujer de 22 años razonablemente saludable pese a algunos vicios más o menos reprobables (alcohol, nicotina, hierbas varias, polvos blancos), sentido del humor a veces ácido y a veces negro, y una cara bonita. Soy culta y un poco estrafalaria. Mi estética va de lo postmoderno a lo irónico y lo indie. Soy elegante, mi imagen es la de una secretaria o bibliotecaria de los años 50 (¿qué tío no querría que se lo follase una chica vestida con blusa de volantes, cárdigan, falda de tubo, medias altas y zapatos de tacón?). Me depilo piernas y axilas y me recorto el vello público. Soy limpia y huelo bien, y cuando me emborracho, lo hago con cerveza negra, licores o buen vino y hablo de mis discos favoritos. Y aunque soy artista y poeta los hombres no se sienten cohibidos, nunca muestro mis mejores trabajos. Ah, y puedo follar con entusiasmo dos veces al día, mamarla de fábula e ir en moto con falda.
Habréis deducido que soy un artículo de lujo. Sin embargo, no puedo mantener una relación estable, y creo que la razón es que estoy un poco regordeta. Los comentarios que aparecen en vuestra sección de DOs y DON’T’s creo que apoyan esta hipótesis. Como prueba, aporto mis medidas: 89-63-93. Mido 1,65 y peso 58 kilos. Lo sé, tengo el culo gordo. Durante mi etapa de adolescente punk era anoréxica, pero abandoné mi plan de dieta y ahora me arrepiento. Me gustaría perder cinco centímetros entre culo y cintura ya que, por lo que sé, las medidas ideales para una mujer son 89-60-91. No sé si esto rebajaría en dos kilos mi peso, dejándome en 56, o cuatro (54 kilos), pero me he propuesto conseguirlo (soy vegana, ingiero entre 1200 y 1500 calorías al día, así que no se trata de vagancia o nada por el estilo). Tampoco estoy segura de si las medidas de las chicas con las que me quiero comparar no serán más del orden de los 83-55-86. De ser así, me llevaría más tiempo.
El caso es que puedo perder dos kilos y medio en dos meses casi absteniéndome de comer (ya lo hice antes, cuando parecía una vaca), pero después he de comer con normalidad durante un mes. Por tanto, conseguir unas medidas favorables para echarme un novio guapo y con una buena colección de vinilos me llevaría unos, digamos, cinco meses. Lo ideal sería encontrar un compañero con el que ir a conciertos y festivales indie este verano, así que escribo para preguntaros qué pensáis. ¿Creéis que habrá por ahí algún chico moderno, alguien que no tenga problemas de autoestima por el tamaño de su pene o colegas que se burlen de él por no ser lo bastante hombre como para ligar con una chica delgada, interesado en una chica que no se ajusta a los cánones por los que se rigen vuestros DO’s?
No es que quiero desarrollar por propia voluntad un trastorno alimentario, es que estoy harta de que, por estar cargada de culo y cintura, se me considere un aperitivo antes que una comida de las de cuchillo y tenedor, y de que los hombres piensen que estaría de muerte en ropa interior y borracha pero que mi verdadero papel en la vida es estar tumbada amamantando lechones. Ah, que no se me olvide: por abstenerme hace años de comer, ahora mis tetas son un poco pequeñas y están caídas. Sí, caídas a los 22 años. Para pegarse un tiro. Pero no tengo dinero para operarme, de igual manera que no puedo permitirme una operación de blanqueamiento del agujero del culo. Supongo que mi potencial compañero tendrá que aceptar una serie de cosas. Al menos mantengo una higiene impecable y mis labios vaginales son pequeños y mi vulva es simétrica. Soy un bocado apetecible si mi pareja sexual cierra los ojos, o eso me han dicho.
Bueno, en serio. Os hago una pregunta pertinente. Creo que si estás inculcando una forma de pensar entre las personas de mi franja de edad, deberíais tener la cortesía de responder. Estaré encantada de poner mi empeño en alcanzar el standard que me sugiráis.
Gracias por disipar mis dudas.
JOY
Vía e-mail
En vez de enviarte links a la montaña de DO’s y DONT’s que contradicen tu afirmación de que a los tíos sólo les gustan las chicas huesudas (por no mencionar uno de nuestros reportajes favoritos de los últimos meses, el de las camareras japonesas rellenitas), nos limitaremos a darte una primicia informativa: tú ya tienes un trastorno alimentario. Y posiblemente padezcas dismorfia corporal, teniendo en cuenta que tus medidas son normales. ¿89-63-93? Eso es una talla S, ¿vale? Si no encuentras novio es porque eres una pijoteras superficial que busca tíos superficiales y pijoteras. Tómatelo con calma, Barbie. Ayuna o come o haz lo que te dé la gana pero, eso sí, plantéate asistir al primer cursillo de historia del feminismo que se organice en tu ciudad.
UNA CHICA CON PELOTAS
Querida Vice,
¿Dónde encontráis gente para vuestros “experimentos” bizarros? Por ejemplo, los que he visto en Viceland sobre tecnología pajera, o el tío ordeñándose la próstata, o la entrevista con parejas “recién folladas”. ¡Son aburridos! Ojo, que me encanta leer este tipo de chorradas. Lo que digo es que la próxima vez que necesitéis a alguien para este tipo de historias penséis en mí. ¡Soy vuestra chica! En serio. No os privéis de buscarme en MySpace/Facebook. De hecho, os lo pondré fácil: myspace.com/kelleology.
Con cariño,
KELLEY YULICH
GardenGrove, California
PS: Me encantó la entrevista con el caníbal japonés. Tras leerla, dejaría de ser vegetariana sólo para probar la carne humana.
Guay, nos gusta la gente aventurera. Te proponemos lo siguiente: 1) Píllate una cámara (Polaroid, pero aceptaremos una digital a regañadientes si es necesario). 2) Ve a un bar al que no hayas ido nunca antes. 3) Saca tantas fotos de testículos humanos como te sea posible. Te pagaremos 5 pavos por cada saco escrotal. ¡Suerte y al toro!
Si queréis escribirnos, hacedlo a toni@vice.es o a
VICE, C/ Joan d’Àustria, 95-97. 5º 1ª. 08018. Barcelona (España).
Vuestro correo puede ser acortado por razones de espacio.
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