Miguel Indurain vuelve a ser el más grande

Por Rubén Moldes

Viendo todo el paripé de Armstrong arrepintiéndose en el programa de Oprah me ha entrado nostalgia de los noventa, concretamente de aquellos veranos a treinta grados viendo la Vuelta a España y el Tour de Francia con mi abuelo después de comer. Fue entonces cuando descubrí que era posible sentir amor por un hombre sin ser gay. Ese hombre era Miguel Indurain.

Sé que a nadie en la oficina le importa el ciclismo, pero para mí Indurain era una especie de dios hombre, un centauro con ruedas en vez de patas de caballo, un auténtico übermensch. Ver sus triunfos, y después sus derrotas por culpa de Armstrong, me marcaron mucho de niño. Y por eso, ya que el americano ha recibido su merecida humillación, he hecho una lista de las cinco razones por las que Miguel Indurain mola más que Lance Armstrong.

 

1. Porque Lance Armstrong es un puto mentiroso. 

¿Te acuerdas cómo protestaba cuando Tyler Hamilton le acusaba el año pasado? Era como ver un hombre de 40 años interpretar a 'Charlie bit my finger'.  Pensándolo bien, su ascenso parecía una mentira incluso mientras pasaba: el tío siguió sumando Tours hasta igualar, e incluso superar, a Indurain. Joder, era como haber bajado a Jesús de la cruz y haberse puesto él en su lugar. Toda un profanación. Al final Indurain ES, y no "era", insuperable (también cuentan a su favor el oro olímpico del 96 y los dos Giros, entre otros logros).

2. Porque Indurain es de pueblo.

Indurain siempre ha sido majo, campechano y seco hasta decir basta. Todo el mundo conoce y jalea los orígenes vasco-navarros de Indurain. El crack había mamado montaña, bosque continental y aire fresco toda su vida, mientras que Armstrong es de Austin, Texas. Ya sabéis que en Texas sólo hay vacas y gente como vacas. Nada más que añadir.

3.Porque Indurain no diseñó una pulsera hortera con su nombre.

Dejando a un lado el sacrilegio de apropiarse el amarillo del maillot de líder del Tour para fines publicitarios, lo que más jode de las pulseritas es que al final acabaron siendo una moda de chichinabo y máxima expresión de lo cani. ¿Crees que a un garrulo con las pupilas como platillos a la salida de una discoteca le importa la lucha contra el cáncer? (No, pero a lo mejor los esteroides sí) Realmente lo mejor que se puede decir de esas pulseritas de mierda es que resultaron ser una forma de identificación bastante útil para saber con quien no deberías hablar si te encuentras en un evento social rodeado de desconocidos. 

4. Porque Miguel era el más grande.

Literalmente. El bigardo medía 1,88 metros y pesaba más de 80 kilos, lo cual supera con creces la media de cualquier ciclista profesional incluido Armstrong. Era tan grandote que le llamaban Miguelón y en inglés, 'Big Mig'. Verle encima de la bicicleta entre tanto hombrecillo hiperfibrado y seco por el sol era fantástico.  Además su corazón lanzaba siete litros de sangre por su sistema vascular cada minuto, dos litros por encima de la media de un ciclista profesional y hasta cinco más que una persona normal. El orgullo euskalduno sin duda. Bueno y en su pueblo, Villeva, gobierna Bildu. Que sé que Predo J. nos está leyendo. Bildu, Induráin. Bildu, ETA. Induráin, ETA. 

5. Porque me salvó del trauma de tener asma.

Como un Doctor House más cachas, Indurain me salvó del asma. Cuando tenía 8 años y me atendieron en la escuela porque no podía respirar, mi profesor me apartó y me dijo que me tranquilizara. "Probablemente tienes asma, chico. Pero tranquilo, podrás jugar todo lo que quieras. Miguel Indurain es asmático y ha ganado cinco Tours de Francia." En ese mismo momento dejé de llorar.

 

Punto extra: Indurain salió en Muchachada Nui, mientras que lo más que ha estado Armstrong de un programa de humor ha sido su paso por Oprah. Humor, o humillación, da lo mismo. Que se joda. 

 

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