Cultura

Mike Judge es mi Xanax

O lo que sea que tome la gente para no odiarlo todo

By Rocco Castoro, Fotos de Terry Richardson



Yo no estaría donde estoy hoy de no haber sido por Mike Judge. Con esto me refiero a que estoy en un taxi de regreso de un bonito hotel en la parte baja de Manhattan, donde hace una hora vi a Mike y a Terry Richardson sostener caretas de cartón de Beavis y Butthead delante de sus caras y soltar risitas como adolescentes idiotas mientras todos los que estábamos en la habitación nos partíamos el culo.

Pero también quiero decir que yo no sería yo, un tipo tremendamente cínico que, llegado a un extremo, preferiría ridiculizar el absurdo de este mundo, a menudo tan terrible, antes que ponerme a llorar por él o convertirme en un asesino en serie. Podría decirse que el trabajo de Mike—sobre todo Beavis y Butthead y sus películas Trabajo basura e Idiocracia—me sirvieron como una especie de mecanismo de resistencia, antidepresivos visuales que, en varios momentos de mi vida, lograron que dijera, “Este tío se gana bien la vida cachondeándose de toda esta mierda. Las cosas no pueden estar tan mal”. No creo aventurado decir que todas las personas de cuya compañía disfruto se sienten y opinan del mismo modo, quieran o no ponerse tan asquerosamente analíticas al respecto.

Cuando a principios de año llegaron noticias de que Beavis y Butthead volverían a la MTV, me puse como unas castañuelas. Después empecé a preguntarme si los chavales de hoy lo pillarían; si el deplorable estado actual de la cultura pop, unido al hecho de que dejar comentarios en internet ha convertido a la gente joven en cobardes a la defensiva no acostumbrados a tener que responder por sus opiniones medio formadas, haría que le echaran un vistazo a la serie y dijeran, “Me gusta eso de lo que se están burlando, y me hacen sentir como un gilipollas; que les den por culo”. Sea como sea, estoy seguro de que yo me voy a reír a mandíbula batiente.

Por todas estas razones entré en éxtasis cuando Mike, a quien llevaba persiguiendo desde el año pasado, accedió a que le entrevistáramos. Y cuando dijo que haría la ilustración para la portada de este mes me cagué encima (bueno, sólo un poco). Y cuando le mandé un mail a Terry para ver si podría dejar un rato lo que estuviera haciendo para hacerle unas fotos de última hora a Mike, me respondió al cabo de pocos minutos: “Joder... ¿Mike, yo y Beavis y Butthead, juntos? ¡Suena de la hostia! ¿A qué hora lo tienes?”. Ahí me sobreexcité tanto que vomité encima del teclado.

Gracias a Dios, pude recomponerme para cuando llegó el día de la entrevista.

VICE: Conocerte me hace sentir un poco raro.
Mike Judge:
[risas] ¿Eso es porque yo soy raro?

No, lo digo en el buen sentido. Es que tu trabajo ha influido mucho en mi propio sentido del humor, sobre todo de pequeño. En realidad, a toda mi generación. Hiciste que me pareciese correcto hacer saber a la gente lo mucho que algo me parecía una mierda, y a reírme de ello.
¿Cuántos años tienes?

Veintinueve.
Ya. Últimamente me han dicho muchas cosas parecidas. La gente me dice “crecí con tus cosas” o “cuando era pequeño me decían que no podía verlas”. Distintas versiones de esto.

Mis padres se enrollaban bastante y me dejaban verlas, pero fui a una escuela católica y las monjas no aprobaban series como Los Simpsons, y mucho menos Beavis y Butthead. Tú también fuiste a una escuela católica, ¿no?
Sí, a un instituto católico. Fui a un colegio público hasta noveno curso. De esto me enteré hace poco, pero cuando la serie empezó a emitirse, el periódico del colegio dijo cosas muy negativas sobre mí. Ahora se ufanan de que estudiara allí. Ya ves...

¿Qué impresión crees que van a tener los chavales de ahora, los que nunca llegaron a ver la serie original? A mí me parece que la cultura de esta generación da tanto asco que a lo mejor están demasiado perdidos para captar los matices de los comentarios de Beavis y Butthead. O a lo mejor sólo es que me estoy volviendo viejo y quejica.
Yo ya era mayor cuando empecé con la serie. Estaba a punto de cumplir los 30, más o menos la edad que tienes tú ahora, y obviamente me daba la impresión de que era más viejo que mis propios personajes. Pero es extraño; incluso entonces, en 1992, recuerdo gente de la MTV que me dijo que AC/DC eran referencias viejas. “Quizá deberían ser Nirvana y Pearl Jam o algo por el estilo, ¿no crees?” O sea que ya de partida no molaba, pero es que para mí es más un estado de ánimo que una referencia cultural a un periodo de tiempo concreto, aunque algunas referencias sí hayan. O sea, que la cosa va de regresar al mismo sitio, aunque ahora esté viendo cosas como Jersey Shore y Pregnant. El último episodio se emitió hace catorce años, así que, sí, las cosas han cambiado, pero...

Pero a la vez no.
No, no han cambiado, y los otros personajes tampoco. Por ejemplo, el personaje del profesor hippie. En aquellos tiempos, cuando empecé con la serie, pensé, “¿Pero aún quedan tíos como este?” Me fijé en mi entorno y había mogollón de hippies con camisas sicodélicas teñidas. Lo mismo pasa hoy. Hay cosas que hemos tenido que ajustar un poco, pero mira los Simpson: siguen llevando la misma ropa y tienen el mismo pelo y han resistido todos estos años.

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