Fui a una de las últimas misas para gays en la iglesia inglesa de Nuestra Señora de la Asunción

Por Matt Shea

Una misa LGBT. El padre usa una estola con un arco iris.

A parte de algunos peinados exóticos, buena música y un padre con un estola con los colores del arco iris, una misa católica gay en el Reino Unido es prácticamente igual que cualquier otra misa católica. Ser católico y gay podrá parece una contradicción, pero que te guste salir con hombres no quiere decir que no te pueda gustar el Espíritu Santo.

Las “Misas Soho” en la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, Londres, han servido como lugar seguro para cientos de católicos LGBT durante los últimos seis años, un servicio que se ofrece a la comunidad desde que el neonazi David Copeland bombardeó el pub Admiral Duncan en Old Compton Street en 1999. Así fue hasta la semana pasada, cuando el arzobispo Vincent Nichols, líder de la iglesia católica en Inglaterra y Gales, puso fin a las misas. Tras su reciente cruzada contra la introducción del matrimonio gay, esto parecía ser su manera de seguir tocando los cojones, pero es una historia que ha sido ampliamente malinterpretada por los medios.

El domingo pasado fui a una de las últimas misas antes de que la iglesia se disuelva, y el sacerdote le dijo a sus fieles que no tienen por qué preocuparse. “Podrán habernos dado un ‘Ite, Missa est,’” dijo desde el atril, “pero podemos traducir eso, no como “La misa ha terminado”, sino como ‘Sigan adelante y encuentren a Dios en sus vidas, sin importar como la gente describa esas vidas’”.

Benjamin Smith, 26, católico transgénero.

Para los católicos empeñados en mantener a su religión en la Edad de Piedra, las Misas Soho también son las primeras en dejar que católicos transgénero lean las lecturas de la misa. Para Benjamin ser trans y católico no es un problema. “Es imposible tener una relación verdaderamente honesta con Dios si no puedes ser honesto contigo mismo”, me dijo.

El arzobispo Nichols condenó oficialmente las misas LGBT, pero la mayoría de los miembros de la iglesia Soho son de la opinión de que sus jefes en el Vaticano lo están “presionando” para que ataque a los homosexuales. Es un secreto a voces que apoya las misas LGBT y planea reunirse con ellos en secreto para empujarlos a que sigan su tradición en la Iglesia de la Inmaculada Concepción en Farm Street, Mayfair.

Joe Stanley (el de la foto), es el presidente del Consejo Pastoral de las Misas Soho y dio un discurso apasionado sobre esto durante la misa. Es un hombre carismático, y sus fieles enloquecieron con su llamada:

“Dios, ¿por qué no diste a tus arzobispos, como uno de los regalos del Espíritu Santo, buenas habilidades en relaciones públicas?” preguntó a la congregación. “Esta semana, muchos de nosotros fuimos sorprendidos por el repentino anuncio de que habíamos sido ‘abolidos’. No es verdad. Hoy estoy en esta iglesia y puedo decir con orgullo que soy gay y católico. Simplemente nos trasladamos del Soho homosexual al Mayfair pijo”.

Adrian, 32, izquierda, y Marvin, 33; católicos homosexuales.

Después de la misa, me reuní con Joe para averiguar qué estaba ocurriendo realmente tras la tormenta mediática.

“El verdadero punto que hay que tener en mente es que la manera en la que esto se presentó a los medios está mal”, me dijo Joe. “Las misas no van a terminar en el sentido de que ya no habrá más provisiones para la comunidad católica LGBT. Son los católicos quienes están en nuestra contra y quienes han adoptado esta actitud de “El arzobispo finalmente está haciendo algo al respecto”, cuando en realidad va a estar presente en nuestra primer misa en la nueva iglesia, lo cual es una señal aprobación.

“Conforme he envejecido, me ha quedado más claro que ser gay es un regalo y un reto de Dios. Ser gay es estar fuera, y entender mejor lo que pasa por la cabeza de la gente. Esta combinación de elementos es algo por lo que estoy realmente agradecido”, me dijo.

A pesar de su elocuencia, diplomacia y bigote bien arreglado, no todos están de acuerdo con Joe. El ambiente estaba caldeado en la reunión de después de la misa, y hubo más de una llamada a reaccionar de forma agresiva contra el arzobispo. Muchos tuvieron que ocultar su identidad para proteger su posición en la iglesia, pero un ministro dijo apasionadamente:

“Nos han secuestrado”, gritó. “No hay ninguna ‘invitación’, es una orden. Esto es culpa del Vaticano, y no debemos aliarnos con la iglesia institucional”.

John Tuite, 67, izquierda y Father Milby, 74, quienes acudían y dirigían las misas, están tristes de ver a los homosexuales marcharse.

Incluso durante las misas matutinas de la Iglesia de Nuestra Señora, no hubo una sola familia católica tradicional que no estuviera triste por la marcha forzada de la comunidad LGBT. Una católica heterosexual llamada Sandra, cuya familia lleva generaciones en la Iglesia de Nuestra Señora, me dijo que a veces va a las misas LGBT. “Tienen una muy buena convocatoria”, me dijo. “Hay un ambiente muy agradable y es algo que ha ayudado a personas que de lo contrario no vendrían a misa”.

Sandra, 48, izquierda y Carmanella, 3.

La decisión de acabar con las misas LGBT viene de un viejo y homófobo Vaticano. Pero los católicos, al menos en Inglaterra, están cambiando poco a poco y estaría mal ver esta decisión como otro paso hacia atrás. Cuando vi las lágrimas y escuché los discursos en las reuniones de las Misas Soho, me di cuenta de que la comunidad católica LGBT no sólo está viva, sino que tienen algo por lo que luchar. Nunca entenderé por qué alguien querría unirse a una institución que te dice qué hacer con polla, pero bien por ellos.

Fotos de Jake Lewis.

Sigue a Matt (@Matt_A_Shea) y Jake (@Jake_Photo) en Twitter.

Comentar