Mejor Que El Cine Y La TelevisiÓn
¡El regreso de GTA

Esta fue la portada del primer número británico (y europeo) de Vice.
Hace seis años, cuando lanzamos Vice en Europa, pusimos en la portada un espejo con un generoso rayote de cocaína impreso en relieve. Y, en letras bien visibles, las palabras “Vice City”.
Hicimos esto porque Rockstar Games, que publicaba el juego GTA Vice City por aquel entonces, hizo mucho por ayudarnos a consolidar la compañía en UK.
Pese a que Vice nunca presta sus cubiertas a enchufar producto alguno, los de la revista estábamos tan enganchados a la franquicia Grand Theft Auto que no lo vimos como una decisión comercial. Lo cierto es que GTA era, y es, mucho más divertido, inteligente, entretenido y desafiante que el 99 por ciento de la basura que el cine y la televisión nos endos.
Y eso no es moco de pavo. Es bastante inusual que algo que alcanza cierto nivel de popularidad no se joda con el tiempo. Lo más normal es que a cualquier cosa que sea buena y que la gente aprecie le llegue alguien dispuesto a aguarla y estrujarla hasta que ya no da más de si.
Compartir agujas y practicar sexo sin protección eran cosas que daban color a la vida, pero alguien inventó el SIDA y ahora ya no puedes entregarte a placeres simples como aquellos sin riesgo de palmarla.
Lo mismo sucede con los videojuegos y las franquicias de películas. Sólo hay que fijarse en atrocidades como los últimos films de la serie Star Wars y en la pobre Lara Croft, cuyos huesos redujeron a cenizas y esparcieron después sólo por dinero. Una secuela tras otra, un año tras otro, agarrarse a una cornisa azteca una y otra vez... Exprimieron las ubres de la vaca, redujeron las ubres de Lara y al cabo de seis años aquello sonaba a chiste sin gracia a fuerza de repetirse.
La razón de que estemos de nuevo tirándoles flores a nuestros amigos de Rockstar es que con el nuevo GTA IV han hecho exactamente lo contrario de lo que otras compañías hacen con sus franquicias y han convertido la nueva entrega en una experiencia verdaderamente épica. Ah, sí, y también porque han desestimado alguna que otra oferta de Hollywood de hacer de GTA una película protagonizada por, ¡aguanta!, Eminem. ¡Ja, ja, ja!
En vez de eso, han empleado su tiempo en buscar canciones poco conocidas de Sheer Terror para la banda sonora y en encontrar un modo de dispararle a un poli con un lanzacohetes instalado encima de un coche.
No deja de tener su gracia que la gente que ha diseñado un juego en el que los objetivos son el asesinato a gran escala y el quebrantar cuantas más leyes sea posible se erijan en ejemplo de buenas vibraciones y paradigma de virtud. O algo así.
ANDY CAPPER
Hicimos esto porque Rockstar Games, que publicaba el juego GTA Vice City por aquel entonces, hizo mucho por ayudarnos a consolidar la compañía en UK.
Pese a que Vice nunca presta sus cubiertas a enchufar producto alguno, los de la revista estábamos tan enganchados a la franquicia Grand Theft Auto que no lo vimos como una decisión comercial. Lo cierto es que GTA era, y es, mucho más divertido, inteligente, entretenido y desafiante que el 99 por ciento de la basura que el cine y la televisión nos endos.
Y eso no es moco de pavo. Es bastante inusual que algo que alcanza cierto nivel de popularidad no se joda con el tiempo. Lo más normal es que a cualquier cosa que sea buena y que la gente aprecie le llegue alguien dispuesto a aguarla y estrujarla hasta que ya no da más de si.
Compartir agujas y practicar sexo sin protección eran cosas que daban color a la vida, pero alguien inventó el SIDA y ahora ya no puedes entregarte a placeres simples como aquellos sin riesgo de palmarla.
| Foto de Alex Sturrock de una chica vistiendo una camiseta de la franquicia de hamburgueserías de GTA IV. En la parte de atrás dice “Mata el hambre. Sanguinariamente sabrosa”. |
Lo mismo sucede con los videojuegos y las franquicias de películas. Sólo hay que fijarse en atrocidades como los últimos films de la serie Star Wars y en la pobre Lara Croft, cuyos huesos redujeron a cenizas y esparcieron después sólo por dinero. Una secuela tras otra, un año tras otro, agarrarse a una cornisa azteca una y otra vez... Exprimieron las ubres de la vaca, redujeron las ubres de Lara y al cabo de seis años aquello sonaba a chiste sin gracia a fuerza de repetirse.
La razón de que estemos de nuevo tirándoles flores a nuestros amigos de Rockstar es que con el nuevo GTA IV han hecho exactamente lo contrario de lo que otras compañías hacen con sus franquicias y han convertido la nueva entrega en una experiencia verdaderamente épica. Ah, sí, y también porque han desestimado alguna que otra oferta de Hollywood de hacer de GTA una película protagonizada por, ¡aguanta!, Eminem. ¡Ja, ja, ja!
En vez de eso, han empleado su tiempo en buscar canciones poco conocidas de Sheer Terror para la banda sonora y en encontrar un modo de dispararle a un poli con un lanzacohetes instalado encima de un coche.
No deja de tener su gracia que la gente que ha diseñado un juego en el que los objetivos son el asesinato a gran escala y el quebrantar cuantas más leyes sea posible se erijan en ejemplo de buenas vibraciones y paradigma de virtud. O algo así.
ANDY CAPPER
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