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Foto de archivo
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Soy fan de Alex Pasternak. Para empezar porque es nieto de Boris Pasternak (el tío que escribió Doctor Zhivago) y, sobre todo, por un recuerdo que tengo de cuando dormía en el sofá de su piso en la calle Hospital de Barcelona. Era a finales de primavera y el piso estaba aún más sucio, húmedo y pegajoso que de costumbre. El edificio de enfrente era una residencia universitaria para chicas. En una de las habitaciones vivía una chavala que tenía un brazo más grande que el otro y nunca olvidaré cuando un día llegué a la puerta del edificio y vi a Álex en el balcón, guitarra al hombro y tocado con un sombrero de paja, cantando canciones de Jonathan Richman a pulmón, mientras al otro lado de la calle la chica del bracito sonreía alelada. ¡Vaya jefe!
Después de muchos años me encontré con Alex en Nueva York. Venía a pinchar y a preparar la grabación de su próximo LP con Lemonade. Mientras andábamos por la calle me preguntó si me molaban las pastillas. Le dije que no, que la verdad es que no me sientan nada bien. Me miró a los ojos y sacó un enorme bolsón de pastis del bolsillo. ¡Vaya puto jefe!
Y Lemonade viene a ser eso, un bolsón de rulas. Trance, funk brasileño y psicodelia pistera tocada con batería, bajo y guitarra. Ojalá me sentara mejor el éxtasis.
Vice: ¿Y ese nombre?
Callan (voz y guitarra): Pues Alex y yo estábamos en Barcelona y cuando nos preguntaban qué hacíamos les contestábamos que tocábamos en un grupo y Lemonade fue el primer nombre que se nos ocurrió. Después, al volver a San Francisco, empezamos a tocar en casa con una caja de ritmos y una guitarra, en plan Liquid Liquid pero más dub. Después incorporamos a un bajista y Alex acabó tocando la batería. Y no sé, hablamos sobre escribir SMS y sobre teorías de la conspiración… esas cosas.
¿Y por qué hay tantas pastillas en Oakland?
Callan: Porque los alquileres eran muy baratos y todos los yonkis se fueron allí. Ibas a un concierto de hardcore y a dos manzanas había una rave y a otras dos manzanas otra y un poco más allá una tercera. Y así durante unos años.
Alex: Hasta que la policía cerró todas las fiestas. Y bueno, se fueron las raves pero quedaron toneladas de pastillas.
Callan: Así que una pastilla que antes te costaba 25 dólares pasó a costar 10 y de ahí que todos los chavales negros que antes sólo fumaban porros se volvieran todos pastilleros y se inventaran el hiphy, que es rap para el ciego de éxtasis.
Alex: Supongo que nosotros recogimos algo de eso. Junto con las cosas que ahora saca el subsello de Tigerbeat 6, Tigerbass y CLAWS.
Callan: Joder, me acuerdo de poder comprar sin problemas auténticos sacos de MDMA… pero, volviendo al tema, tampoco es que haya una escena ni nada en Oakland. Sólo un montón de modernos que ahora les va el techno y las pastillas. Y esa mierda de las mallas fosforescentes y los neones…
¿El rollo new rave?
Callan: Eso es una mierda. ¿Los Klaxons, tío? Indies vestidos de fosforito. No, no es eso. Eso es muy nocivo. Cuando montamos una fiesta o algo lo importante es ponerte hasta arriba y soltarte, soltarte de verdad. No se trata de salir en un puto Photoblog.
PABLO TREGEBOV-POZA
Lemonade están a punto de sacar un split con Les Aus en el sello True Panther Records
www.myspace.com/bananasandecstasy



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