La máxima diversión que se pueda tener en un autobús

Por VICE Staff

Mis recuerdos del autobús escolar consisten en su mayoría en escuchar la misma asquerosa radio comercial local día tras día, el olor a pieles de plátano e intentar dormir a pesar de los chillidos de una niña de 7 años a la que una gorda abusona le está tirando del pelo. Mis más sinceras gracias a Buff, que este fin de semana contribuyó enormemente a cambiar mi perspectiva de los viajes en transporte público con su primera edición en Barcelona del Non-Flat Music Fest.

En un antiguo autobús escolar de los años 70 convertido en escenario sobre ruedas, 40 invitados escogidos fueron expuestos a dos horas y media de música en directo. La primera parada fue en Estació de França, donde Green Garden nos empaparon de su psych-folk. Cómo es posible que un grupo de Barcelona pueda sonar tanto a The Stone Roses se me escapa, pero lo hacen, y lograron que el corto trayecto hasta Arc de Triomf fuera mucho más disfrutable que en el metro. Allí Mendetz cogieron las riendas, poniendo la banda sonora hasta Plaça de Espanya. El tramo final del trayecto le correspondió al trovador freak folk de Zaragoza, Bigott. Un hombre cuyo aspecto es el de alguien que hubiera cogido muchos autobuses a lo largo de su vida. Se bailó lo que se tenía que bailar, se agitaron las cabezas y el confetti se lanzó a puñados.

Podéis ver un resumen de lo que pasó en el bus en el vídeo de abajo. Y si bajáis un poco más algunas fotos de la ocasión.

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