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¿cuÁnto Me Da Por Esto?

Las casas de empeños hacen girar el mundo

By Daniel López Valle



Si la crisis financiera mundial fuese un gran accidente de tráfico con 195 coches destrozados por culpa de unos hijoputas bien trajeados que han perdido el control por intentar meterse una raya al volante, entonces las casas de empeños serían los hospitales donde los inocentes supervivientes irían a recuperarse. Vice fue a hablar con unos cuantos propietarios (y algunos clientes) para averiguar la razón de que a la gente no le quede más remedio que desprenderse del collar de la vieja tía Encarnita a cambio de un poco de calderilla.




ENTREVISTA DE DANIEL LÓPEZ VALLE
FOTOS DE MIGUEL FIGUEROA

Hay una casa en Barcelona llamada Renuevo cuya clientela está compuesta de españoles de clase obrera e inmigrantes latinoamericanos. Sus estanterías están llenas de figuritas de belén hechas de peluche, joyas de Cartier, cientos de guitarras y relojes de cerámica con el escudo del Madrid. Igual no es muy sorprendente que, mientras los demás negocios reducen plantilla, Renuevo tenga a más de 20 personas en nómina. Pere Arnau es el propietario y ha accedido a hablar con nosotros… en cuanto acabe de contar el montón de dinero que guarda en su caja fuerte.

Vice: Parece que el negocio va bien.
Pere Arnau:
Va más que bien. Nuestro total de ventas se ha incrementado en un 20%.

Los economistas deberían utilizar las casas de empeño para predecir las crisis.
Totalmente. Si alguien me hubiese preguntado le habría predicho esta recesión hace mucho tiempo.

¿Ha cambiado mucho tu clientela con el hundimiento de la economía?
Antes mis clientes eran de clase baja y media-baja. Ahora ha variado. Algunos hasta vienen de otras provincias y no es nada raro ver a gente de clase alta. Siempre vienen avergonzados y dando excusas.

¿Y qué es lo que traen los ricos?
Joyas, básicamente. Pero un día vino un tío y dejó un Audi en la puerta. Nos dijo que por 400 euros era nuestro. Estaba muy desesperado.

O el coche era robado…
Puede ser, pero estamos en contacto con la policía para casos así. A veces hemos recibido portátiles y cámaras que aún guardaban fotos y que eran denunciables.

¿Os ha llegado algo sorprendente?
Una stripper vino con el coche lleno hasta arriba de consoladores de todas clases y colores. También hay gente que trata de vendernos armas, pero no podemos aceptar estas cosas.

Así que nada de artilugios de una stripper y nada de chismes que hagan daño.
El primer caso es una cuestión de higiene. El segundo… simplemente no podemos.

No te lo tomes a mal, pero no pareces una persona que tenga cargo de conciencia por enriquecerte cuando los demás están jodidos.
Claro que no. ¡Estoy de puta madre! Si supiese cómo agravar o cómo crear nuevas crisis, ¡lo haría!



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