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      ¡Guerra civil, cowabunga!

      November 13, 2012

      Durante los últimos tres años, el fotógrafo Yannik Willing ha estado viajando entre Hamburgo y Sri Lanka, documentando la transformación de esta última, de un agujero bélico a destino vacacional de lujo, para un proyecto llamado Before Tomorrow. El país acaba de salir de una sangrienta guerra civil que tuvo lugar entre 1983 y 2009 y se cobró cien mil vidas. Veintiséis malditos años de miseria.

      Ese conflicto es lo único que sé sobre la historia de Sri Lanka, así que para ahorrarme la vergüenza de ser una completa ignorante, contacté con Yannick para que me pusiesra al día. Además, sus fotografías son preciosas, así que también le pregunté sobre ellas.

      VICE: Hola, Yannik. ¿Cómo estás?
      Yannik Willing: Todo bien, aunque me he pasado todo el día colgando mis fotografías en la oficina de mi impresor.

      ¿Qué? ¿Por qué?
      Fue un trato que hicimos; me dijo que me haría mejor precio si le daba algunas fotos de Before Tomorrow. Pero me pidió 20 fotos, casi todo el cuerpo del proyecto, así que ahora me paso los días enmarcándolas y colgándolas. Tengo que volver mañana; es mucho trabajo.

      Qué amable por tu parte. ¿Me puedes hablar un poco de la idea de tu trabajo?

      Tengo un amigo de la universidad cuyos padres viven en Sri Lanka; su padre es de ahí y su madre es alemana. En mi segundo semestre de fotografía, en 2009, mientras todavía seguía la guerra civil, visité el país con él. Fue la primera vez que viajaba tan lejos y llevaba la cámara conmigo, así que tomé muchísimas fotos, pero no me gustaron porque eran demasiado turísticas.

      Me sorprende que hayas ido por ahí como un turista, fotografiando un país en medio de su guerra civil.
      Bueno, lo interesante de Sri Lanka es que la guerra duró 30 años y, durante ese tiempo, la costa oeste, donde yo estuve, era muy segura. Verás, todo esto empezó porque un grupo militante, el LTTE (Tigres de Liberación de Tamil Eelam), decidió crear su propio estado en la región noreste. También hubo ataques terroristas en occidente, que afectaron al turismo y a todo lo demás. La gente siempre te decía que no se te ocurriera ir a la capital, pero el pueblo en el que nos quedamos era muy seguro.

      ¿ Y después descubriste que la guerra había terminado?

      Sí. Regresé a casa y, un mes después, oí que la guerra civil había terminado y que los Tigres habían sido derrotados. Y fue un final sangriento. Es imposible contar todas las muertes, pero me enteré de que el número de muertos en la batalla de Kilinochchi había sido de quince mil.

      Vaya. ¿Fue entonces cuando decidiste regresar y meterte en este proyecto?
      No. La idea vino un par de años más tarde. Seguí pendiente de la situación, y en algún momento en 2010 descubrí que las cifras de turismo del país eran abrumadoras y decían que iba en aumento. Estaba buscando un tema para empezar un proyecto y la guerra y las crisis eran temas que me interesaban, así que decidí regresar a Sri Lanka para ver el país en ese estado de cambio.

      ¿El turismo era como lo describían las cifras?

      No exactamente. A pesar de los números que leí, lo que encontré fue silencio; la calma antes de la tormenta. Todos hablaban sobre este turismo que venía, y hacían planes para abrir negocios, pero en realidad no había tantos turistas.

      Fui a un complejo vacacional en la costa este, y el lugar estaba completamente desierto, como uno de esos pueblos fantasma que ves en las películas. No había ni un alma en las calles, pero todo estaba perfecto, las habitaciones de los huéspedes estaban impecables y todos los restaurantes abiertos. Por eso decidí llamar al proyecto Before Tomorrow. Todo era muy raro.

      ¿De qué manera se han visto afectadas la tierra y la gente por el turismo?

      Creo que el cambio más grande se puede ver en la costa este, donde todo quedó completamente destruido por el tsunami. La economía después de la guerra era nula. En términos locales, la apropiación de la tierra es un gran problema. Las cadenas hoteleras compran enormes extensiones de tierra y los residentes no pueden construir sus propios restaurantes o negocios a cierta distancia de la playa, a pesar de que eso es lo que todos los turistas quieren.

      ¿Cómo han reaccionado los lugareños a todo esto?
      El problema es que a la gente no le gusta hablar del tsunami ni de la guerra. Muchos están felices de que la guerra haya terminado, así que no quieren empezar a protestar contra su gobierno, sin importar lo mucho que estén siendo discriminados. Tienen miedo y están cansados.

      Ya lo imagino. Por cierto, me encanta la foto del surfero con el pelo rubio y largo.

      Sí, se llama Parange, tiene 21 y forma parte del equipo de surferos de Sri Lanka. Acababa de ganar una competición cuando lo conocí, y hablaba de ir a Suecia. Estaba entusiasmado. Trabaja en la tienda de surf de su hermano y se gana la vida alquilando tablas. Sabe lo que se hace.

      ¿Qué hay del hombre con la camiseta cubierta de pins?
      Ah, ese es Chattu Kuttan, un viejo de 92 años que trabaja como portero en un hotel de lujo en Kotte, la ciudad capital. Colecciona los pins de los turistas que conoce, y cada uno tiene su historia.

      Por último, ¿ Qué es esa foto con la pantalla y la antena satélite?

      Es un cine al aire libre.

      Encaja. Gracias, Yannik.

       

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      Temas: Yannik Willing, Sri Lanka, guerra, guerra civil, turismo, fotografia

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