Rojos y enanos en los premios Goya

Por Iago Fernández

Ana Obregón y su amiga, luciendo la banda de Miss VICE.

Criticar la gala de los Goya por ser larga y aburrida es no tener ni idea. Criticar la gala de los Goya sin haber visto las pelis nominadas es jugar sucio. Criticar la gala de los Goya y después intentar colarte en la fiesta del Casino de Madrid es lamentable. La gran ceremonia del cine español no tiene nada que envidiar a los Oscar. Y cuanto antes asumamos esto, antes nos vamos todos a casa.

Massiel, el enano de P. Tinto (y actores casi enanos tipo Jan Cornet), Concha Velasco, Miriam Díaz-Aroca, una japonesa con kimono, la madre de Paco León, Ana Obregón, el ministro de Cultura, el niño de Mar Adentro… Sinceramente, no se me ocurre mejor plan para un domingo noche ahora que ha acabado Gandía Shore. Encima este año la cosa se celebró en el hotel Auditorium, coincidiendo con un congreso mundial de bachata. Un aliciente más.

Nada más llegar coincidí en el baño con el presidente de la Academia de Cine y es verdad que se parece a Coppola. Su discurso fue lo único que rebajó el ritmo trepidante de la entrega. Si Wert aprovechó ese momento para jugar a Apalabrados, no seré yo quien se lo reproche. González Macho apostó por leer en lugar de recitar. Citó a Unamuno y pensé que iba a contar el chiste (-Hola me llamo Unamuno y tengo una tranca de 40 centímetros. -¿Una qué? -Unamuno) pero no.

Por lo demás todo oquei. Muchos pellizquitos de monja a Urdangarín, Ana Mato y Eurovegas. Bromas con los sobres. Pegatinas de NO. La finta esa en que anunciaron unos ganadores y cuando estaban descorchando el champán dijeron que no, que los ganadores eran otros. Villagrán y el tío de Juan de la Rica llevándose estatuilla. Un hombre dando “gracias a Perú”. El pelazo de Enrique Cerezo. El pelo nuevo de Alex O'Dogherty. Miguel Esteban con peluca rizada. Números musicales...

...y Jota Bayona se marcó un Álvaro de GH.

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