Ruby Ray y sus fotografías de la escena punk de San Francisco

Por Jules Suzdaltsev

Cuando la primera ola Punk llegó a Bay Area, significó el fin del reinado contracultural de los hippies greñudos. Su lugar lo ocuparían unos jovencitos enfadados dando gritos sobre el nihilismo y la muerte de las compañías americanas con una energía imposible de conseguir ni siquiera a través de las drogas. San Francisco ofrecía un lugar a los punks que nunca llegaron a nada en las tres ciudades grandes de la época: Nueva York, Londres y Los Ángeles. Ruby Ray, fotógrafa del legendario fanzine Search and Destroy, documentó el mundo del punk marginado en el momento preciso, y capturó el rápido ascenso y descenso de la primer ola; desde el nacimiento de los Dils antes de que se fueran a Los Ángeles, hasta el fin de los Sex Pistols cuando llegaron a la bahía.

Ahora, tres décadas y media más tarde, sus fotos están volviendo a ganar el reconocimiento que se merecen entre los nuevos rebeldes y los nostálgicos. Fui a su firma de libros en Stranded Records (Oakland), donde también asistieron Penelope Houston de los Avengers y John Doe de X. Aunque el tiempo ha quitado un poco de energía y cabreo a los punks más veteranos, su juventud sigue viviendo a través de fotos y discos. La tienda estaba llena de gente de mediana edad, blanca y con tatuajes, así que para saber más de la mujer detrás de la cámara, me senté con ella en un bar gay que estaba cruzando la calle.

VICE: ¿Cómo empezaste?

Ruby Ray: Trabajaba en Tower Records y solía ver a [Valhalla] Vale de Search and Destroy deambulando por North Beach. Siempre me preguntaba quién era. Es japonés-americano, y tiene una apariencia muy intrigante. Un día lo vi cargando con un montón de revistas y me acerqué a hablar con él. Me enseñó la primera edición de Search and Destroy, y pensé “Wow, cómo mola." Le pregunté si necesitaba más fotografías, y una semana después hice mi primera sesión de fotos con los Dils. Desde entonces supe que me iba a dedicar a esto. Me gustaban Patti Smith y los Ramones y Lou Reed. Me convertí en parte del equipo de Search and Destroy, y tuve la oportunidad de conocer a todo el mundo. Vale sabía cómo movilizar a la gente.

¿Cuántos años tenías por aquel entonces?

Veinticinco. Empecé en el 77, pero Search and Destroy  dejó de publicarse en el 79. El punk murió dos años después. Fue una mierda. Aún así, los grupos seguían tocando, y se formaron otros nuevos, así que sí que había una escena muy fuerte, aunque no era considerado el mismo tipo de punk que antes. Vale, yo y otra gente empezamos RE/Search Publications.

Dedicasteis un número a William S. Burroughs, ¿verdad? ¿Cómo conseguísteis a Burroughs?

Burroughs viajó a San Francisco para hacer unas performances donde realizaba lecturas y también había música, y le queríamos dedicar el cuarto y quinto número de RE/Search. Publicamos la entrevista que Genesis P-Orridge le hizo a él y a Brison Gysin, y también teníamos material inédito que Bill nos había cedido. Vale me preguntó si quería hacer la foto de la portada y, por supuesto, dije que sí. Llevamos unas pistolas porque a él le gustaba mucho disparar y practicar tiro… Todo el mundo conoce la historia sobre su mujer, ¿no?

Le disparó, ¿no?

Exacto. Una noche, en México, algunos Beats estaban de fiesta, bebiendo, tomando mezcalina, setas y probablemente heroína. Estaban bastante ciegos y empezaron a jugar a Guillermo Tell, así que su mujer [la de Burroughs] se puso una manzana en la cabeza, él disparó y la mató. Pero logró librarse de ser condenado porque todos los presentes coincidieron que había sido un accidente, un accidente muy tonto y horrendo. Creo que eso lo atormentó durante toda su vida.

¿Cómo lograste capturar esa energía que había en la escena punk?

Siento que yo era parte de ello. Los punks no solo querían posar, eran mis amigos y todos colaborábamos, sabían que era fotógrafa y que podían confiar en mi. Intentábamos hacer algo diferente.

¿Qué hiciste diferente?

No les decía “Poneos en fila, voy a haceros una foto.” Un día fuimos a hacer fotos a un vertedero en Tire Beach. Era un lugar muy contaminado, pero al mismo tiempo nos burlábamos de ello. Decíamos, “Esto es bonito, es real, este es nuestro mundo, así que vamos a mostrar cómo es este mundo.”

¿Y eso es lo que os definía como punks?

La verdad es que tampoco queríamos que nos llamasen punks, simplemente formábamos parte del underground rebelde y eran los demás los que nos llamaban punks; eso es lo que éramos. Fue una época muy emocionante, casi todas las noches había algo: películas, conciertos, grupos que estaban empezando. Los fans tiraban huevos a los grupos para que fueran más “auténticos” y todos nos empujábamos y nos provocábamos, y así la escena fue creciendo lentamente. Pero después de dos o tres años, empezamos a tener problemas porque la policía siempre intentaba parar los conciertos, y los punks jamás fueron aceptados en San Francisco, así que nos jodieron bastante. Era muy peligroso y alguna gente empezó a morir a causa de la heroína. Fue algo muy efímero, pero fue tan intenso que mientras sucedía, todos aprendíamos los unos de los otros, sobre política en el mundo, sobre los medios y de cómo todo estaba súper controlado. Veíamos lo vibrante y divertida que era nuestra escena, pero no podíamos lograr que alguien hiciera un reportaje sobre ella. No ponían nuestros discos en la radio, no podíamos lanzar nuestros discos, y cualquier tipo de atención por parte de los medios era solo con el fin de burlarse de nosotros.

¿Qué cámara utilizabas?

Tenía una Nikon FM manual. ¿La tuya es manual?

No, es una DSLR un poco mala que compré por 30 dólares. Me encantan las fotos en color, pero es muy difícil revelarlas.

Sí, yo revelaba todas mis fotos en el baño o en el armario.

¿Sólo hacías fotos en blanco y negro?

A veces hacía fotos en color. La noche después de que los Sex Pistols tocaran en Winterland, hice las fotos en color. Los Sex Pistols acaban de ir a Texas donde unos cowboys les dieron una paliza. Era algo que había planeado su manager [Malcolm McLaren]. Cuando llegaron a San Francisco, todo se había desmoronado. Johnny Rotten siempre decía que Malcolm incitó la ruptura de la banda y que intentó separar a Johnny y a Sid [Vicious] de Steve [Jones] y Paul [Cook], así que finalmente el grupo se separó. La noche siguiente, todos los punks fueron a Mabuhay [Gardens], y nosotros asumimos que los Sex Pistols se asomarían por allí porque ese lugar era EL club punk. Darby Crash estaba tocando esa noche con los Germs. Sid llegó durante el concierto, estaba muy drogado, y se subió al escenario mientras las bandas estaban tocando, cogió un trozo de vidrio y empezó a cortarse. La gente se puso en plan, “Siiiid, deja de tocar los cojones, ¡deja que las bandas toquen!”. Después se metió en el backstage y se desmayó. Ahí es cuando le hice esa foto con Hellen Killer.

En los años 70, en Seattle, había un grupo punk llamado Hellen Keller, y actualmente en Los Ángeles hay una banda punk que se llama Heller Keller. Imagino que el espíritu punk no ha cambiado mucho; aún tiene las mismas influencias, sigue siendo desconocido y estando a los márgenes.

En una entrevista preguntaron a Green Day, “¿Cómo os comparáis con los punks de antaño?” y ellos dijeron, “Ellos eran políticos, nosotros no.” Eso es muy loco –ser punk era ser político aunque no dijeras abiertamente que eras anarquista o lo que sea. Creo que las nuevas generaciones, tu generación, están despertando y viendo lo jodido que está el mundo. Los jóvenes de hoy en día me dan mucha pena. ¿Qué van a hacer? Le deben dinero a la universidad, y no pueden conseguir trabajo. Nosotros tampoco teníamos ni un centavo, así que eso debe inspirarles. Publicamos una revista, escribíamos viviendo con el salario mínimo, y lo lográbamos. Podíamos llegar a mucha gente alrededor del mundo de esa manera, vendíamos Search and Destroy en París, Londres, Berlín y, claro, Nueva York, así que yo apoyo a cualquier persona joven que esté tratando de hacer una declaración. Si posees ese espíritu de rebeldía, puedes crear un camino.

¿Qué has estado haciendo desde que terminaste con RE/Search?

Pues, en el 81 me mudé a Nueva York y no les importaba la fotografía punk, nadie quería verla o escuchar sobre ella. En Nueva York empezaban a pasar de todo eso, así que mi trabajo se volvió muy simbólico y usé el cuerpo desnudo para representar varios símbolos e información. Llamé a ese trabajo “El Resurgimiento de lo Arcaico.” Después empecé un grupo llamado Saqqara Dogs, eran como una banda psicodélica del medio oriente, y produje un espectáculo multimedia para nuestros directos. En  la segunda mitad de los años 80 tuve un hijo y dejé la fotografía durante unos 15 años y estudié medicina.

¿Y qué motivó el lanzamiento de este libro, que sale mucho tiempo después de que te retiraras?

En el 2000, un amigo mío estaba buscando una foto de Chrome que sabía que yo tenía, y estábamos buscando los negativos, que al final no tenía porque Chrome me los robó. Mi amigo vio mis negativos y dijo, “¿Por qué no haces un libro?” y yo dije, “A nadie le importa esto ya,” pero me convenció, y me tomó ocho años escanear todos los negativos. Hice una exposición en San Francisco y 10.000 personas fueron durante los tres meses que estuvo abierta, así que eso fue un inicio para mi. Luego hice una expo en LA y en Denver, y ahora acaba de salir el libro From the Edge of the World.

@jules_su

 

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