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      Silk Road presenta grietas

      February 1, 2013

      Por Adam Clark Estes

      Siempre pareció un timo, ¿verdad? Silk Road. ¿Una página en Internet donde puedes comprar cualquier droga del mundo? Pues sí, un timo. Pero es real. Empezamos a oír sobre esta página hará unos 2 años: una web que ofrece de todo, desde Adderall, un fármaco psicoestimulante que contiene anfetamina, hasta ketamina, LSD, MDMA y toneladas de hierba. Cuando empezó a ganar presencia en prensa y presencia pública, todos pensamos que cerrarían Silk Road. Después de todo, es ilegal vender drogas e incluso ayudar a que se vendan. Pero no cerró. A día de hoy, Silk Road sobrevive. Sin embargo, la llegada esta semana de la primera condena por un delito relacionado con Silk Road, hace que nos preguntemos si sus días no estarán contados.

      Los problemas se están cociendo en Australia, donde un tipo llamado Paul Leslie Howard se enfrenta a 5 años de cárcel por vender drogas en Silk Road. No hablamos de drogas por un valor de millones de dólares, sino por unos cuantos miles. Como temían los primeros vendedores de Silk Road, Howard fue uno de esos novatos que leyó un artículo relacionado con la web y decidió probar.

      A pesar de que hay un buen número de capas de anonimato y de sistemas de seguridad –por ejemplo, transferencias encriptadas de la moneda anónima Bitcoin– a Howard le pillaron el verano pasado por el error más simple de todos: hizo que le enviaran un montón de drogas a su casa. No está claro quién pudo dar el aviso –¿algún perro entrenado? ¿un chivato? ¿alguna sofisticada fuerza para combatir el ciberdelito?– pero la policía interceptó un número de paquetes cuyo destino era la casa de Howard. Cuando los abrieron encontraron un total de 46'9 gramos de MDMA puro y 14'5 gramos de cocaína.

      El floreciente y estimulante negocio de Howard dio un giro a peor. La policía federal australiana irrumpió en su casa el 12 de julio del año pasado para encontrar lo que te encuentras en la casa de cualquier camello: básculas, bolsitas, un contador de dinero, 2.300 dólares en efectivo y 35 armas paralizantes camufladas como teléfonos móviles (nota al margen: además de camello, hay que ser paranoico para tener cerquita 35 armas...) También encontraron teléfonos móviles de los de verdad con miles de mensajes incriminatorios: "Tengo 5 de los grandes si los quieres", "...dale bola al LSD que me ha llegado más. Vendí 200 cartones la semana pasada"...

      Parece que a Howard le pudo la ambición y empezó a vender drogas fuera de Silk Road. Bastante retrasado con el tema, cualquiera que conozca algo el tráfico de drogas sabe que no debes dejar rastro en papel ni píxel. Al final, Howard fue declarado culpable de posesión de armas (32 cargos) e importación y tráfico de estupefacientes.

      Como ya he dicho, este es el primer caso de condena por un caso relacionado con Silk Road (35 condenas, en el caso de Howard), y nos preguntamos si será el principio del fin. La investigación que acabó con el negocio de Howard no es, después de todo, un caso aislado. La policía australiana anunció su detención el año pasado dándose golpes en el pecho, y prometió a todos los usuarios de Silk Road que “no siempre permanecerán en el anonimato y cuando les atrapen serán sometidos a un proceso judicial”.

      Mientras tanto, en Estados Unidos, el gobierno lleva persiguiendo a Silk Road al menos desde que salió a la luz la historia de Gawker y el senador Chuck Schumer pidiera a la DEA que lo investigase. En las mismas fechas del arresto de Howard publicaron que la DEA estaba siguiendo la pista de los usuarios de Silk Road. ¿Por qué no, si cualquiera con conexión a internet y algo de pasta puede registrarse en la página y ver listados de este tipo?

      Coincidencia o no, la DEA comenzó a hablar públicamente acerca de la investigación de Silk Road sólo después de que hicieran una serie de arrestos relacionados con una web similar, Farmer's Market. Fue una redada de un tamaño bastante decente que condujo al arresto en distintas partes del mundo de al menos 8 sospechosos implicados en la venta de éxtasis, LSD, marihuana y otras drogas a unos 3.000 clientes de 34 países. Seis de ellos, residente en USA, fueron condenados por tráfico y, debidos a la cantidad de pagos online, blanqueo de dinero.

      Además de procesar pedidos a través de HushMail, un servicio de email seguro aunque no del todo, los de Farmer's Market aceptaban pagos a través de Western Union, PayPal, iGolder, Pecunix y en efectivo. Como Howard, un mal paso expuso las identidades de los dealers y dieron pruebas suficiente a la policía como para ser detenidos.

      Me arriesgo a decir que la venta de drogas anónima por internet no está a prueba de idiotas (la compra a través de webs como Silk Road puede que sí lo esté; en breve me explico). En los casos de Farmer’s Market y Howard, alejarse del camino trazado por la mente detrás de Silk Road, Dread Pirate Roberts, significó su perdición. A Howard le pudo la ambición y dejó que se desbordaran sus transacciones virtuales hacia el mundo real, el no-anónimo. Y no fue la más brillante de las ideas llevar las drogas desde su proveedores hasta su hogar, lleno de utilería dealer.

      Los chavales de Farmer's Market se lo hicieron un poco mejor. Dirigieron su negociete durante tres años con unos ingresos estimados de un millón de dólares, y podrían haber sido más de no haberse fiado tanto del correo electrónico. En algún momento la policía recibió un soplo, y basándose en las pruebas que se presentaban con el chivatazo, ordenaron a Hushmail que les diera acceso a unos cuantos de los mensajes.

      Se han realizado otros arrestos, y los errores de los inculpados son parecidos. De modo que ahora sabemos que la policía está atenta a la correspondencia entre camellos y vigilando las transacciones, igual que en las películas de mafiosos. También sabemos que, al igual que en la vida real, no les preocupa tanto el comprador como el pez gordo. Cuando empezaron los arrestos, en los foros de Silk Road se comentó que algunos de los mayores vendedores estaban desapareciendo a una velocidad alarmante, creándose subforos teñidos de paranoia en torno a todo tipo de teorías conspiranoicas. ¿Era aquel el principio del fin, el amanecer del apocalipsis?

      Pero Silk Road sigue viva y bien. Me registré ayer para mirar y encontré más de 7.000 cosas distintas que podía comprar. La lista habitual de drogas de la calle estaba ahí: cocaína, éxtasis, heroína, ketamina, LSD, MDA, marihuana, meta, setas alucinógenas y algo llamado moonrock, por mencionar algunas. Si te van más las drogas de prescripción, puedes encontrar de todo, desde Atavan hasta Viagra.

      ¿Que no te gustan las drogas? ¿Y qué tal un pasaporte falso, algo de porno, o quizá un equipo para la casa y el jardín? Veréis, Silk Road no se diseñó para ser un mercado de drogas ilegales, pero la naturaleza anónima de la página hace que sea una perfecta candidata a serlo. Mientras sigas el protocolo estándar estarás a salvo. Y si eres realmente paranoico puedes añadir un par de capas de encriptación adicionales.

      Eso sí, de aquí en adelante Silk Road se adentra en un terreno nuevo y pedregoso. Parte de la razón de que la web ha sobrevivido y mantenido sus cualidades de seguridad es porque genera dinero, mucho dinero. Como eBay, Silk Road se queda una comisión por cada transacción, en este caso un 6'23%. En agosto, Nicolas Christin, profesor de seguridad informática en Carnegie Mellon, publicó un análisis académico del negocio de Silk Road y halló que los dueños de la página se llevan una comisión diaria de 6.000 dólares sobre un venta anual estimada en unos 22 millones de dólares. No es eBay, pero no deja de ser mucha panoja.

      Y la web sigue creciendo. Christin explica que la vasta mayoría de las transacciones dan como resultado un feedback positivo para los vendedores, lo cual genera confianza en el sistema. "Si imaginas que venden clips y botones, se podría decir que se trata de un negocio estable y en crecimiento, sin necesidad de salir en las noticias ni haciendo publicidad, simplemente gracias al boca a boca", escribió Christin. " Eso es lo sorprendente: lo normal que parece todo el asunto".

      Pero tal vez este sea el momento en que las cosas empiezan a rodar cuesta abajo. Más gente usando la página significa más gente potencialmente cometiendo algún error y más posibilidad de chivatazos. Por tanto, disfrutad mientras podáis, amigos. Y disfrutadlo con sabiduría.

       

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      Temas: Silk Road, drogas

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