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Un Donante De Esperma Que Tiene 46 Hijos
ENTREVISTA DE JAN VAN TIENEN, FOTO DE BOUDEWIJN BOLLMANN
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La hermana de un amigo nuestro quedó encinta no hace mucho. La chica, lesbiana, encontró un donante de esperma recurriendo a una de las varias páginas web holandesas que se dedican a poner en contacto a mujeres y donantes. Entré en una de esas páginas y lo que me encontré fue una curiosa comunidad integrada por mujeres solteras, parejas de lesbianas y matrimonios con marido estéril: un variopinto conjunto de personas en busca de un poquito de lefa. Oh, bueno, también es un sitio en el que algunas mujeres, sin cortarse un pelo, preguntan por tíos altos, rubios, de ojos azules y estudios superiores; en el que acechan depredadores en busca de sexo, y en el que tipos con una familia normal donan semen en secreto con la intención de tener tantos hijos como sea posible, quizá influenciados por una mala comprensión de los trabajos de Darwin. Revisando las listas de mensajes, me percaté que un nombre aparecía con más asiduidad de lo normal: Ed Houben. El fulano posteaba vigorosamente, ofreciendo su esperma a cualquier mujer que lo quisiera. Por lo visto, muchas habían aceptado su oferta: Ed es el padre natural de 46 criaturas. Seis mujeres están embarazadas de él en el momento de escribir estas líneas. No hace mucho Ed se reunió con 16 de las mujeres que utilizaron su pringoso regalo para quedarse preñadas. A la reunión también asistieron varios de sus hijos, de edades comprendidas entre los 6 meses y los 4 años. Fueron, en total, 30 personas. ¡La leche, oye!
Vice: ¿Cómo y por qué empezó a donar lefa por Internet?
Ed Houben: Hace cinco años me enteré de que había una gran escasez de donantes. Yo, desde que vi a la novia de mi hermano cuidar de él en su lecho de muerte, siempre he sentido la necesidad de ayudar al prójimo. Al principio se me ocurrió que podría hacerlo consiguiendo un diploma en primeros auxilios, pero ayudar a las personas a tener descendencia creo que tiene más impacto, y es un acto positivo. Nadie puede arrebatarme esto.
Pero 46 hijos son… No sé, demasiados.
Bueno, son muchos, pero sigue habiendo escasez de donantes. Si hubiera más gente donando semen yo lo dejaría de inmediato. A veces la gente me cree un pervertido, o como mínimo un tío raro, por tener tantos hijos, pero yo lo veo como una forma de ayudar a los demás. Mis motivos no son egoístas. Mi única recompensa es la grata sensación que me produce ver feliz a la gente.
¿Cómo funciona esto? ¿Pones el mensaje, os encontráis, echáis un polvo y, ¡bang!, ya está el bombo hecho?
No. Cuando una mujer contacta conmigo en Internet, primero conversamos a través del correo electrónico antes de trazar ningún otro plan. Así puedo hacerme una idea de qué es exactamente lo que quiere y también saber si ella y su pareja serán buenos padres o madres. Si tanto la mujer como yo tenemos una buena sensación al respecto, concretamos una cita. Yo he viajado por toda Holanda y Bélgica, y he ido en varias ocasiones a Alemania, a donar mi esperma, pero ahora pido que vengan a mi ciudad, Maastricht, y que se alojan en un hotel. Les invitaría a quedarse en mi casa, pero no puedo hacerlo hasta que mi madre, que vive conmigo, se traslade a una casa de retiro. Cuando esas personas ya están en el hotel, me paso por allí y me encierro en el lavabo de la habitación para masturbarme. No hay una relación sexual. Luego me siento a esperar a que la mujer termine de inseminarse, y entonces me voy. Repetimos este proceso hasta estar seguros de que se ha quedado embarazada. A veces nos mantenemos en contacto, otras veces no vuelvo a saber de ella. Depende de cuáles sean los deseos de la madre. Lo único que no acepto son responsabilidades parentales. Eso lo dejo claro desde el primer momento.
46 hijos y seis más en camino… Esta actividad debe ocupar mucho tiempo.
Varía de una semana a otra y depende de la ovulación de la mujer, que no es algo que ocurra en intervalos exactos de tiempo. Puesto que el semen ha de ser introducido antes de la ovulación, puede que me llamen en cualquier momento del mes. Hace poco tuve que inseminar a cinco mujeres en un solo fin de semana: una el viernes, dos el sábado, una el domingo y una más el lunes. De las cinco, dos quedaron embarazadas.
Así pues, eres un hombre fértil. ¿Qué medidas tomas para asegurarte de la buena calidad de tu esperma?
Nunco me pongo jeans o cualquier otro tipo de pantalón muy ceñido. El escroto no debe estar apretado. Tampoco me doy baños muy calientes, ni de agua ni de vapor. Aparte de eso, rara vez bebo alcohol. Y tomo aceite de pescado y tabletas de ácido fólico. Ahora bien, la verdad es que un hombre fértil no suele necesitar nada de eso. Un amigo mío me contó que una vez estaba montando a caballo y oyó un grito espantoso. Fue hacia allá y vio que otro jinete, por accidente, se había enganchado un testículo en algún sitio y se lo había desgarrado. ¡Eso sí que te puede joder la fertilidad!
¡Ya te digo! ¿Qué sensación te produjo ver a tantos hijos tuyos juntos?
Al principio tenía la mente puesta en organizar bien la reunión, que todo estuviera en su sitio y que los asistentes se sintieran a gusto. Vino gente de Holanda, Bélgica y Alemania, y yo temía que no todo el mundo se llevara bien, pero al cabo de un rato las personas que compartían idioma comenzaron a sentarse unas con otras. Resultó ser un día muy agradable. Me fueron presentando a los niños, pero a los pocos minutos se pusieron a jugar y perdieron todo interés en mí. “Ah, así que este es papá. Vale, ¿y ahora qué hacemos?” Ya me lo esperaba. Por la tarde todos los invitados se marcharon para que los niños pudieran dormir la siesta. Días más tarde muchas madres me dijeron que había sido un bonito modo de conocerse entre ellas y de que los niños me conocieran a mí.
¿No te preocupa encariñarte con esos niños y no poder verles?
He trabado amistad con algunas de las madres y, por supuesto, me gustaría saber cómo les va a los niños, pero cuando nacen no tengo sensación de paternidad. En ese aspecto soy un hombre frío, sólo así pueden sobrellevarse las complicaciones que conlleva la donación de semen. Además, siendo un hombre, las cosas son diferentes. La mujer siente al bebé dándole pataditas y creciendo en su interior durante nueve meses. Lo único que yo hago es dar doscientos millones de espermatozoides. Puedo decirles adiós a todos sin sentimentalismos.
¿Estás completamente seguro? Va, confiesa.
Bueno... El año pasado, una de las mujeres a las que doné esperma dio a luz prematuramente. El bebé se había desarrollado fuera del útero y nació a las 20 semanas de su concepción. Sobrevivió una hora. Cuando la madre me llamó para decírmelo, lloré por primera vez desde el funeral de mi hermano. Él murió cuando yo tenía cinco años.
¿Tienes novia?
No. Soy muy tímido. No salgo mucho, así que tampoco tengo muchas posibilidades. Algunas de las mujeres a las que doné mi esperma se enamoraron de mí, pero el sentimiento nunca fue recíproco.




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