Es probable que nunca lleguemos a saber los nombres de muchos de nuestros fotógrafos favoritos del pasado siglo. Algunos de ellos no trabajaban precisamente por la gloria artística, sino al servicio del aparato de un Estado totalitario no muy distinto del que describía George Orwell en su clásica novela
1984. Estas, queridos camaradas, son fotografías tomadas por agentes de la policía secreta de la Checoslovaquia comunista durante los años 70 y 80.
Estos tíos espiaban a tiempo completo a ciudadanos normales con la esperanza de atrapar a alguno en una situación que condujera a su rápido arresto y encarcelamiento por tiempo indefinido en una lóbrega celda. Con sus cámaras ocultas en una maleta o debajo del abrigo, los agentes no tenían forma de saber qué estaban fotografiando, la clase de imágenes que estaban tomando: así, en los negativos no sólo encontramos fragmentos de la vida en las calles en un período en el que pocos extranjeros tenían permiso para acceder al país, sino también abstractos detalles de la ciudad de Praga durante su etapa más gris y unos cuantos retratos que son auténticas joyas. ¿Quién habría dicho que semajante patulea de lacayos y matones podrían, sin ser ése su objetivo, crear arte?
Estas fotos y muchas más están en el libro Prague Through the Lens of the Secret Police
, publicado por el Instituto para el Estudio de los Regímenes Totalitarios, afincado en Praga. www.ustrcr.cz.
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