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Los metomentodos, los leguleyos y (probablemente) tu madre consideran inmoral esto que quieres ver, así que hemos de asegurarnos de que eres mayor de edad antes de dejarte entrar.

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El alma de la fiesta

Por VICE Staff

Las prostitutas, cariñosas y divertidas como son, encuentran un poco ordinario decir que su trabajo consiste en “follar”. Preferirían llamarlo “montar una fiestecilla”. En Nevada, donde la prostitución es legal, se montan muchas “fiestecillas”. Los 28 burdeles legales que hay en Nevada generan unos 50 millones de dólares al año. Recientemente, el fotógrafo y periodista Steven Hirsch pasó una semana en dos de ellos, fotografiando el día a día de estas mujeres y entrevistándolas. Lo que nos mostró fue una visión real de “la vida de la fiesta”, contada, en parte, por las mismas mujeres.

Jade

Soy prostituta. Hoy es mi segundo día. Trabajé ayer y tuve mi primera cita. Fue alucinante. Antes vivía en una tienda de campaña, así que todo lo que quería era recuperarme y vivir en una casa de verdad. Me encanta conocer a todos los tíos y me encanta el sexo, así que es el sitio perfecto para mí. Al principio me ponía muy nerviosa porque no sabía qué hacer.

Todo ese rollo del sexo tántrico me molaría investigarlo un poco. Parece bastante espiritual. Es una técnica que se usa cuando se practica el sexo, conectas con la otra persona de forma espiritual y física, así que creo que es bastante emocionante. Es una conexión bastante íntima.

Aprendí a poner un condón con la boca. Fue bastante interesante. Quiero probarlo todo, aunque solo sea una vez. Busco la emoción. Creo que todo el mundo debería ser complacido.

Reighen

Soy una prostituta legal. El ritmo es frenético, es estresante. Gano dinero por ello. En realidad, es más difícil que un trabajo normal. Tienes que aprender a hablar y a vestirte de una forma determinada. Hay reglas y limitaciones muy estrictas sobre lo que se puede o no se puede hacer para atraer la atención de un cliente. Puedes hablar con ellos, pero no puedes dejar que te toquen si no pagan.

Cuando viene un cliente que quiere escoger a la chica nos ponemos todas en fila. Les decimos cómo nos llamamos, nos presentamos. No podemos decir nada más que nuestro nombre y ellos escogen a una de entre todas las chicas. Una vez te han escogido les das una vuelta y negocias el precio en la habitación. Y entonces, si quieren “montarse una fiestecilla” (es así como lo llamamos), si quieren practicar el sexo o hacer cualquier cosa de cualquier tipo, van a la caja y pagan y vuelven a la habitación. En la cama hay una sábana y ellos tienen una toalla para poder ducharse. Tienes que mirar su vello púbico para comprobar que no tenga nada raro o haya alguna herida abierta o algo así. Cualquier cosa que hagas, siempre con condón.

Intentamos maquillarnos y arreglarnos el pelo. Siempre llevamos tacones. Intentamos estar tan atractivas como nos sea posible. Nos ponemos un poco nerviosas porque realmente cada una quiere que la escojan a ella, porque si no, no ganas nada. Hay tíos que nos dan bastante asco, pero aún así tienes que hacer tu trabajo. Yo lo miro fríamente. No disfruto en absoluto. Simplemente hago mi trabajo, gano dinero y me voy a casa. En realidad, finjo bastante.

Kira

Soy una prostituta legal. Es divertidísimo. Conozco a gente nueva cada día y me lo paso muy bien. Me lo paso muy bien sexualmente. Hago realidad un montón de fantasías y fetiches y represento personajes y uso juguetes y todo tipo de cosas.

Te voy a contar cómo fue mi última fiesta. Fue hace media hora y fue una fiesta en plan colegiala y profesor. Me he vestido de colegiala, él era el profesor y me dominaba. Me decía lo que tenía que hacer y así me iba guiando. No ha habido forcejeo pero ha sido todo bastante guarro. Me ha puesto un 10.

Me encanta todo lo que implique dos chicas. Realmente me encanta. Soy muy bisexual. Vaginas y penes, todos son diferentes, y yo quiero verlos todos (y todas). Cuantos más, mejor.

Alexis Fire

Me lo paso bien, hago de todo. Soy una musa, una contorsionista, y practico el sexo para ganarme la vida. Básicamente, follo un montón. Soy una adicta al sexo. ¿Qué mejor lugar que este para hacer realidad todas mis fantasías y ser una adicta al sexo? Sé que la palabra “adicta” suena bastante mal, como si fuese algo malo, ¿pero sabes qué? Soy quien soy. Siempre he sido un poco hiperactiva, mentalmente, sexualmente y físicamente.

Sí, trabajadora sexual, prostituta, cortesana, dominatrix, tu fantasía. Sí, todo eso. Fui stripper durante mucho tiempo. Estoy abierta a hacer cosas. Y de hecho, ya he hecho bastantes cosas pervertidas a lo largo de mi carrera.

Sophia

Soy una cortesana. Eso significa que poseo sabiduría sobre la industria del sexo y que también soy capaz de hablar a los caballeros sobre sus intereses y deseos. Tengo la capacidad de complacer. No solo a nivel emocional sino también a nivel mental. Nuestro objetivo es complacerles con sus fantasías, sean las que sean. No llevo mucho tiempo haciendo esto. Acabo de empezar. Me he dado cuenta de que me encanta complacer, soy muy sexual y me encanta conocer y entender lo que los hombres necesitan y desean.

Hay hombres que me piden simplemente que les abrace. Eso me parece interesante puesto que normalmente los hombres quieren dominar. Pero aquí pueden ser quienes quieran ser. Creo que los dos años de psiquiatría que hice me están siendo útiles.

Creo que me va a ir bastante bien. Creo que voy a tener éxito. Hago lo que pocas mujeres quieren hacer. Escucho. Y soy muy sensible y atenta. La razón por la que me metí en esto fue porque quería volver a estudiar y trabajar como camarera no me daba dinero suficiente. Y la economía está fatal. La gente siempre necesita que la escuchen, que la quieran y la aprecien. Si puedes proporcionarles eso, entonces tendrás éxito.

Tengo grandes expectativas.

 

Puedes ver el trabajo de Steven aquí.

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