Noticias

Trifulca romaní

By Blago Blagovest


Al día siguiente de la muerte de Angel Petrov en Katunitsa, manifestantes anti-gitanos agitaban la bandera nacional en los morros de la policía antidisturbios justo delante del Parlamento, en Sofia. Foto por cortesía de BTA.

El 23 de septiembre, Angel Petrov, de 19 años, murió al ser atropellado intencionadamente por un minibús lleno de rumanos cuando paseaba a su perro en la aldea de Katunitsa, Bulgaria. Tras el asesinato, que se asoció a órdenes dadas por el conocido jefe criminal rumano Kiril Rashkov, se dio una escalada en las tensiones raciales entre búlgaros y rumanos que terminó por provocar manifestaciones anti-gitanos. Miles de personas en todo el país salieron a las calles gritando cosas como, “¡Los turcos a cuchillo, los gitanos en jabón!”
Antes del asesinato, Rashkov y sus nietos habían amenazado de muerte a la familia de la víctima por una vieja disputa. Poco después de que saltara la noticia, una multitud respaldada por matones llegados de la segunda mayor ciudad de Bulgaria, Plovdiv, irrumpió en tres de las cinco casas propiedad de Rashkov y las incendiaron con cócteles molotov. Aunque la mayoría de los que protestaban se desvincularon de los extremistas de extrema derecha, los nacionalistas aprovecharon la ocasión para sembrar el miedo.
La policía logró evitar que las cosas fueran a más, pero todavía sucedieron algunos feos incidentes: una prostituta rumana embarazada apaleada por unos skinheads, disturbios en la ciudad de Varna, comercios arrasados en Plovdiv. En Sofia, los manifestantes arrojaron cascotes a la policía. Durante el caos que siguió, uno de los manifestantes tuvo que ser hospitalizado tras recibir una pedrada en la cabeza. Más de 200 personas fueron detenidas en todo el país. Al día siguiente, vigilantes y policía hicieron públicas las cuentas de Facebook de los organizadores de la protesta, y se cerraron webs con nombres como “¡Acabemos con el terror gitano! ¡Apoyo para los búlgaros de Katunitsa!” La página más popular tenía más de 70.000 seguidores, aunque no llegaron ni a 5.000 las personas que se echaron a las calles.
El sentir anti-gitano de las manifestaciones disuadió a la gente más sensata, y para octubre la popularidad de las marchas había caído en picado. Rashkov y dos de sus nietos fueron arrestados bajo la acusación de coerción, evasión de impuestos y posesión de documentos de identidad falsificados. En la actualidad se cree que su clan está planeando huir a la vecina Serbia.

Comentar