Video Games Killed The Radio Star




BIOSHOCK
Compañía: Take 2
Plataforma: PS 3


NO TAN TRISTE
Admito que nunca he sido muy amigo de los juegos en primera persona. Son como el papel de váter de un todo a cien. Lo utilizas porque cunde pero, joder, te deja el culo hecho un cristo. Dicho esto, y para llevarme la contraria a mí mismo, Dios sabe por qué, debo confesar sin remilgos que el año pasado hubo un juego de estas características que me tuvo aislado del mundo largo tiempo, para solaz del que esto firma y para desgracia de mis allegados, especialmente de mi señora, que al cabo de dos semanas llegó a pensar que mi hueso sacro se había fusionado con el tapizado del sofá y no me levantaba por vergüenza a admitirlo. Pero no, mi hueso sacro está perfecto, gracias. Aquello fue obra de Bioshock, un título que quemé en mi XBox cual piedra de costo en domingo: sin miramientos, con rabia, enganchado hasta las trancas. Muchos albergaron dudas acerca de la conversión de esta obra maestra al sistema de la PS 3, pero la verdad es que todos los recelos han quedado en caquita de cabra al lado del monstruo que nos ha llegado. Básicamente, nuestro personaje será víctima de un accidente de avión en medio del océano. Mientras luchamos por mantenernos con vida, vislumbramos un misterioso faro en medio de la nada acuífera, y de allí pasaremos a explorar, embutidos en un batiscafo de toma y moja, una ciudad de Art Déco, sumergida en las profundidades abisales, llamada Rapture. Toma ya. Será mejor que no hayas comido en un tailandés antes de ponerlo, porque te irás patas abajo cuando veas la calidad gráfica y el abrumador entorno pelágico en el que nos tendremos que mover. Bioshock es uno de esos pocos juegos que no sólo te gustan, sino que te someten a su merced y, además, lo hacen con elegancia, con un estilo acojonante de quitarse el sombrero (o, en su defecto, la gorra de Brian de Family Guy). Esas armas plásmicas, ese aroma entre psicodélico y de serie B de los años 50, esas misiones imaginativas tan… imaginativas. De verdad, tal derroche de fantasía y talento me hace trempar (de hecho, tengo una manchita que lo prueba). Sólo de pensar que cuando llegue a casa podré encender mi Play 3 y evadirme de verdad, de una vez por todas, con un juego tan chispeante que apesta a obra maestra, a viaje sin retorno… me pongo burro. Este juego convierte cualquier otra cosa en una mierda pinchada en un palo. Y punto. El mejor título hasta la fecha de TODO el catálogo para PS 3. Tracatrá, chinpón.




LAST REMNANT
Compañía: Square Enix/Proein
Plataforma: Xbox 360


Vosotros, freaks sin remedio que parecéis sacados de La Revancha de los Novatos—todavía guardo en la memoria el mítico concurso de eructos—, vosotros, nerds del copón que no conoceréis mujer mientras tengáis el pito pegado a la consola; vosotros, Rain Mans de bolsillo que siempre habéis preferido el tacto del mando de la Xbox al de una buena y turgente tetorra; vosotros que os pajeasteis como si os fuera la vida en ello con la portada del Especial Ficción de Vice; vosotros, ratas de ordenador que tenéis las pupilas dilatadas como oscuros e insondables ojetes de tanto clavarlas en el monitor del PC; vosotros que habéis fundado el club de fans de Benjamin Linus y Stargate Atlantis; vosotros hijos de mil padres que habéis hipotecado vuestras arterias mediante abundantes sobredosis de colesterol cortesía de McDonalds, Ben & Jerry’s y Dunkin’ Donuts; vosotros, que tenéis la casa llena de juguetes japoneses y no concebís un día de vuestra vida sin un petardo entre los labios y una partidita de Final Fantasy; sí, vosotros, amigos, seguramente disfrutaréis como niños con esta aventura gráfica a medio camino entre el rol, la fantasía heroica y la acción al más puro estilo beat’em up. Esto es Tolkien pasado por un colador japonés y directamente inyectado en vena. No sé vosotros, pero, caramba, a mí me ha encantado. Hala, otro título al carro de la compra.

ÓSCAR BROC




GRAVITY
Compañía: Deep Silver
Plataforma: Wii


La gravedad es una zorra con muy mala baba. Una hija de la gran perra. Una mierda, para qué andarnos con rodeos. Hace que las mamellas de tu novia (y, probablemente, las tuyas) se despeñen poco a poco en dirección a los tobillos. Y en una caída tonta de, pongamos, tres metros te puede joder la vida y quedarse tan ancha. Pues bien, esta fuerza universal ya tiene su propio jueguecito. Y lo mejor es que resulta que el bicho resulta educativo y todo. Vaya, que ha sido elaborado bajo la supervisión de un físico llamado Heinz Wolf, un freak que recuerda horrores al Doc de Regreso al Futuro y posee un coeficiente intelectual más grande que el pepino de King Kong. La cosa va de resolver distintos puzzles y rompecabezas y, de paso, aprender las leyes básicas de la física de forma empíricolúdica. Pues bien, por mucho que personalmente aborrezca las demostraciones de amor al universo del empollón clásico, del nerd, resulta que el pasado fin de semana no me desenganché del Gravity del demonio. Sí, engancha como una perra y—supongo que ahí está la clave—te proporciona la reconfortante sensación de que no has perdido tres horas de tu tiempo en vano. Vaya, que por lo menos has aprendido algo, aunque luego se te resetee el cerebro con una sola noche de fiesta. Dale una oportunidad a estos rompecabezas y conseguirás retener a algunas de las miles de neuronas que abrasas cada vez que te fumas un porro. Vale la pena.

EL ENANO DE CARNIVALE


F.E.A.R. 2: PROJECT ORIGIN
Compañía: Warner Interactive
Plataforma: 360, PS3, PC

Alma Wade está furiosa. Y no es para menos, tras haber sido encerrada por su padre, fecundada en un laboratorio, suspendida en líquido amniótico durante los últimos años de su vida y haber sido abandonada a su suerte tras saberse que era tan retorcida de carácter que asesinaba con el poder de su cerebro.

En el primer F.E.A.R. jugábamos siendo uno de sus hijos, el único que no era un caníbal devorador de cerebros, y el juego acababa con una explosión que la dejaba en libertad en el mundo real. La secuela ignora las expansiones chungas que se hicieron y te pone de nuevo en el mismo lugar devastado por dicha explosión. Allí la gente se ha convertido en estatuas polvorientas, los espíritus repiten enfermizamente sus últimas acciones antes de morir hasta que los molestas y los súper soldados controlados mentalmente se activan gracias a la póstuma actitud soez y provocativa de Alma. Los jugadores de la primera parte se quejaron de la monotonía del ambiente, sobre todo en las oficinas (si quieres pasarte medio juego alucinando con chiquillas, hay mejores sitios para hacerlo que entre tabiques andrajosos) y, por supuesto, aquí podremos pasear por las calles, hospitales y escuelas primarias de la ciudad, e incluso nos moveremos en una especie de artilugio mecánico. Se trata de un gran vi-deojuego old school; prueba a hacer el más básico movimiento de agacharte y definitivamente te sentirás atrapado en un tortuoso pasillo. ¡Incluso hay tarjetas de acceso para entrar en determinadas estancias! ¿Se puede ser más 90s?

JON BLYTH
CRAYON PHYSICS DELUXE
Compañía: Kloonigames
Plataforma: PC

La industria independiente de los videojuegos está cosechando éxitos a mansalva. Dylan Fitterer presentó hace un tiempo un prolijo paquete de Audiosurf, un juego que transformaba tus archivos de MP3 en un semi-interesante juego de Klax. Kyle Gabler y Ron Carmel programaron World of Goo, un juego que debiera catapultarles al estrellato en cuanto aparezca en la WiiWare. Braid excitó de tal manera a los críticos que se pusieron hasta poéticos, y todo porque sus enigmas temporales les habían hecho pensar por primera vez desde Portal. Y ahora es el turno del programador de Finnish, Petri Purho, con el súper tierno Crayon Physics Deluxe. Las reglas del juego no pueden ser más infantiloides: llevar una pelota hacia la meta con forma de estrella, pudiendo dibujar de todo con tu plastidecor mágico. Todo lo que dibujes se convertirá en real y se comportará de igual manera, como si hubiera sido dibujado por un lápiz mágico. Primero, podrás dibujar objetos que simplemente caerán. Después, podrás usar pivotes para apoyar martillos o palos de golf. Al final podrás dibujar complejos sistemas de poleas que te harán querer aprender física. No es tan vistoso ni está tan bien acabado como el de sus colegas independientes, pero la física del juego está tan conseguida y la curva de dificultad es tan elegante que te hará pasar horas y horas jugando antes de que la música, una auténtica cucada, te vuelva completamente loco. Pero qué coño, esto es para PC: baja el volumen y pon la que tú quieras. Ve a crayonphysics.com y píllate una copia.

J.B.
CASTLEVANIA: ORDER OF ECCLESIA
Compañía: Konami
Plataforma: DS

Como le ocurre a Sonic, los Castlevania nunca se han manejado especialmente bien en las 3D. Así pues, ocurre que la DS es el hogar ideal para la franquicia, si exceptuamos las novedades retro de la XBOX Arcade. Este es el tercer título para la consola portátil, y no se diferencia mucho del resto: se basa en ir cogiendo cientos de armas casi iguales para defenderte de los cientos de enemigos que son básicamente el mismo gracias a unos combos calcados los unos de los otros, y así ir mejorando de nivel.

Lo mismo de siempre. Incluso está el falso final triste—me flipa que aquellos que juegan a los Castlevania siempre acaban pensando “Bueno, este tiene un punto deprimente”—y los objetivos a alcanzar: el mapa y la recolección de objetos. Sí, es el clásico juego de plataformas, pero no estarás totalmente satisfecho si no consigues TODOS los objetos, lo cuál te llevará no menos de tres intentos completos. Si ya has jugado a los otros juegos para DS, date un par de meses para recuperar el apetito. Pero si necesitas unos cuantos jefes de nivel duros de pelar, aunque lleve una de las bandas sonoras más risibles y trufada de gruñidos, ya te estás calzando las botas de 2D.

J.B.


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