Video Games Killed The Radio Star

By Oscar Broc, El Enano De Carnivale



BULLY: SCHOLARSHIP EDITION
Distribuidora: Take 2 Plataforma: Xbox 360

Si en EGB eras el clásico hijo de perra que, aparte de fumar Ducados en el parque de al lado de tu escuela, se metía con el gordo, el marica, el empollón, la rara, la plana y la tetuda, convirtiendo su vida en una pesadilla (infierno del que se puede salir victorioso, ya sea triunfando en la tele como Jesús Vázquez, pasando por el quirófano como Yola Berrocal o matándolos a todos como Carrie Fisher o la Mafia del Abrigo), seguramente Bully te recordará “aquellos maravillosos años”. El nombre no engaña, socios, esto va de adolescentes mal nacidos, de profesores sádicos, de nerds, chulillos, novatadas y todo lo que uno pueda imaginar en una escuela tradicional de Nueva Inglaterra. Sí, sí, de las de uniforme y edificios decimonónicos, que es de donde salen los peores bastardos, aunque eso ya es otra historia. Bully es como El Club de los Poetas Muertos pero en versión Quentin Tarantino, y nos sitúa en una selecta academia llamada Bullworth, donde tendremos que forjarnos una reputación entre el alumnado. Básicamente, esta pequeña joya de Rockstar podría calificarse, así a bote pronto y a lo chusco, como un Grand Theft Auto trasladado al universo púber escolar. La cuestión es ir superando misiones, aprobando asignaturas y subiendo en el escalafón de la maldita academia montando tu propia revolución. Al parecer el juego levantó su polémica cuando salió en PS 2 por el elevado contenido de acoso escolar—el tan traído y espinoso bullying—y, gracias a Dios, la versión para las consolas de nueva generación tampoco se queda corta. Por eso hay que echarle huevos, como en todo en la vida, rebelarse contra los abusones e incluso salvar a algún que otro nerd de las garras de los chulitos, que para algo te llamas Jimmy Hopkins, tienes quince añacos y ya se te ha descolgado el testículo derecho. Se agradece la mejora de los gráficos y el incremento del número de misiones (y asignaturas) en comparación con el Bully de PS2, lo que le añade al juego de Xbox 360 un atractivo mayor del que ya tenía antes. Estamos ante una experiencia adictiva y de largo recorrido, vamos, lo ideal si eres el típico rácano que se compra un juego cada dos años. Todo un mundo que explorar poniéndote en el pellejo de una suerte de Macaulay Culkin uniformado y repeinado. Un auténtico reto para pasarte madrugadas en blanco, intentando demostrar que a ti en la escuela no te acosa ni Dios. Y saldar cuentas con los ogros y los fantasmas del pasado.

ÓSCAR BROC




NO MORE HEROES
Distribuidora: Virgin Play Plataforma: Wii

No More Heroes es una flipada cortesía del estudio japonés de moda, unos freaks que responden al nombre de Suda 51 y que acaban de sacar un señor juego de cabo a, ejem, rabo. Estamos ante puro arte digital para la Wii, un orgasmo gráfico, a medio camino entre el videojuego y el cine, que te hace zumbar los oídos. Imaginaos que os metéis en un anime real, con el clásico look futurista apocalíptico al más puro estilo Ghost in the Shell. Imaginaos que esto en una historia repleta de referencias a la cultura popular: de Emmanuelle a Kill Bill, toma ya. Imaginaos un look rompedor, nuevo, trabajadísimo, a un nivel nunca visto antes en la Wii. Imaginaos unos impresionantes chutes de violencia macabra y un humor más negro que el recto de King Kong. Mejor aún, imaginaos que vais de cuclillas hasta el bolso de vuestra madre, le birláis 60 euros y el paquete de Lucky y os vais al Fnac a pillar este juego.

EL ENANO DE CARNIVALE



BLEACH SHATTERED BLADE
Distribuidora: Sega Plataforma: Wii

Espadas y katanas erectas como penachos negros en una peli porno afroamericana. Luchadores estilo anime japonés con kimonos gays y más mala leche que una vaquería de Chernobyl. Batallas a cara de perro y un solo objetivo: cortar a tu enemigo en rodajas como si fueras el Slicer Dicer del Teletienda. En fin, no hay mucho más que añadir: estamos ante un juego de combate cuerpo a cuerpo sin complicaciones, con gráficos gigantes, coloristas y anfetamínicos, y acción de manejo fácil con el wiimote. Ni que decir tiene que la mejor forma de exprimir el invento es en formato multijugador, dándole estopa a tu vecino (el fan de Chambao) o al primer desgraciado que se ponga al alcance de tu navaja japonesa que corta el jamón como los ángeles.

ÓSCAR BROC

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