Todo Afganistán está bajo control talibán excepto este pequeño pueblo

Por Celia Topping

El Corredor de Wakhán, un lugar remoto y aislado al noreste de Afganistán, está felizmente alejado de los problemas y conflictos del resto del país. Algo así como el pequeño pueblo galo de Astérix en el centro del imperio romano, sólo que en la vida real y sin druidas ni pociones. Los habitantes de la zona conocen a este territorio de 350 kilómetros entre Pakistán, China y Tayikistán como Bam-e Dunya, o “el techo del mundo”, debido a que ahí convergen de forma espectacular las montañas Hindu Kush, Karakoram y Pamir.

En este angosto territorio se trata a las mujeres como iguales, los burkas no existen y los talibán nunca han logrado entrar. Sin embargo, a pesar de esta seguridad relativa y de su alejada ubicación, la región es crónicamente pobre. La vida es difícil para sus habitantes, que subsisten de la misma manera que lo han hecho durante miles de años: viviendo en casas de campaña, cultivando lo que pueden en sus tierras y criando ovejas, cabras y yaks. Los granjeros comparten sus tierras de forma pacífica con los jinetes de Kirguizistán, pastores nómadas que llevan cientos de años deambulando por las tierras, los últimos jinetes verdaderamente nómadas de la zona.

Celia Topping es una fotógrafa documental cuyos trabajos puedes ver aquí

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