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      Zak ama a Mandy

      January 8, 2013

      Por Kimberly Kane


      Todas las fotos hechas por Kimberly Kane

      Conocí a Zak Smith y Mandy Morbid en 2007, cuando filmaba una película porno en el desierto de Mojave. Zak “Sabbath” —su nombre artístico— interpretaba a un viajero squatter, y yo era una esposa que vivía en un trailer y soñaba con tener éxito en Hollywood. Mandy acompañaba a Zak durante el rodaje y pronto nos hicimos amigos; recorríamos la propiedad en un destartalado carrito de golf y hacíamos fotos de todo lo que veíamos.

      Desde entonces, Zak, Mandy y yo hemos trabajado juntos en muchos proyectos extraños. Siempre me han inspirado sexual y artísticamente, y admiro la dedicación que sienten el uno por el otro. El año pasado, a Mandy le diagnosticaron síndrome de Ehlers–Danlos, un trastorno genético que afloja las articulaciones, afecta a los vasos sanguíneos y hace que la piel se estire y se dañe fácilmente. Su diagnóstico fue, en cierto sentido, un alivio. Durante años los doctores no tuvieron ni idea de qué le causaba esos dolores tan extenuantes. Su salud se ha deteriorado y hay veces que no puede dejar la cama, y mucho menos trabajar. Tiene días mejores que otros, pero cuando Mandy sale de casa, lo tiene que hacer en una silla de ruedas o ayudándose de un bastón.

      Durante todo este sufrimiento, Zak nunca se ha alejado de Mandy. Y ella siempre está ahí, para inspirar su arte. Su amor es honesto, real y, de alguna forma, sobrevive en su mundo de enfermedad, arte y pornografía. Por lo general uno no bombardea con preguntas muy personales a gente a la que ve casi a diario, pero siempre he sentido gran curiosidad por Zak y Mandy. Cuando me permitieron documentar su relación, supe que era mi oportunidad para preguntarles todo lo que siempre quise saber y un poco más.

      VICE: Procedéis de entornos muy diferentes. ¿Cómo os conocisteis?
      Zak Smith: Yo soy de Washington DC. Estudié arte en Cooper Union, tuve varios empleos horribles, y trabajé en una clínica abortista antes de conseguir un préstamo para estudiar un posgrado en Yale. Recibí mi máster y empecé a mostrar mis pinturas. Entonces Benny Profane, un director de cine para adultos, contactó conmigo y me dijo que le encantaría usar las ilustraciones [no oficiales y no autorizadas] que hice del libro de Thomas Pynchon El arcoiris de la gravedad en su película porno autobiográfica. Yo le dije: “Significaría mucho para mí poder follarme a todas las chicas en tu película”. Me pidió que le mandara fotos mías y así fue como empecé a salir en películas porno. Después pinté retratos de algunas de las chicas de la industria. En esos tiempos Mandy era modelo de desnudos. Contactó conmigo y me dijo que debería pintarla..

      ¿Así fue, Mandy?
      Mandy Morbid:
      Más o menos así. Yo crecí en Montreal y después me mudé a Ottawa. Desde siempre estuve muy enferma, así que no tuve muchos trabajos de mierda. Siempre estaba en busca de algún sitio porno donde pudiera expresarme, porque Ottawa es increíblemente aburrida y no me gustaban la mayoría de las páginas que encontraba. Descubrí Suicide Girls y empecé a posar para ellos. En la misma página Zak vendía pinturas de las otras chicas. Me puse en contacto con él y le dije que me gustaba su arte. Una hora después de que se bajara del avión estábamos follando en la habitación de su hotel. Un mes más tarde estaba viviendo con él en Nueva York.

      Qué romántico. Mandy: O chiflado.

      Pero tú no has estado con muchos hombres, ¿cierto?
      Mandy: No, soy muy remilgada. En mi vida sólo he estado con cinco hombres, y tengo 28 años. Tenía 21 cuando conocí a Zak, y desde entonces no he estado con ningún otro.

      Zak, ¿qué pensaste cuando viste a Mandy por primera vez?
      Zak: Que estaba guapísima.

      Sí, pero tú has estado con muchas mujeres guapas. ¿Qué la hacía tan diferente?
      Zak:
      Pensé que era, literalmente, la mujer más atractiva de la historia. Necesitaba tenerla siempre al alcance de la mano, de lo contrario algún otro se la quedaría.

      Hablando de extremidades, ¿qué son esos tatuajes que tienes en el brazo? ¿Eso es el logo del grupo Eyehategod?
      Zak:
      Sí, y tengo las enfermedades previas de Mandy tatuadas en mi antebrazo. Creo que hay como 12. Son para cuando tenemos que hablar con los servicios de emergencia o si tenemos que rellenar un formulario médico. Son difíciles de recordar, y tengo demasiadas cosas en la cabeza.

      Me contaste una historia sobre el primer día que estuvo en Nueva York, el día en que supiste que no era como las otras chicas.
      Zak:
      Sí. Fui a recogerla a la estación y la encontré cuando nuestro bus lanzadera se estaba yendo. Le dije que teníamos que correr para alcanzarlo, y ella me dijo que no podía correr. Pensé, vaya... No puedes correr. Vale, ¿qué otras cosas no puedes hacer? 1) Saltar a un tren. 2) Huir de la policía. 3) Patinar... Esto puede complicar muchas opciones de estilo de vida.

      Mandy: El primer fin de semana que vino a Canadá le dije que tenía problemas de salud y lo hablamos. Pero fue cuando llegué a Nueva York cuando se dio cuenta de la gravedad de mis problemas.

      ¿Hablásteis de la actuación de Zak en la película porno de Benny Profane?
      Mandy:
      Eso fue antes de conocernos. Yo ya sabía que había participado en esa porno.

      ¿Cómo te sentiste al respecto?
      Mandy:
      Pensé: “Esto es perfecto. Esto es justo lo que necesito”. Fue parte de lo que me convenció.

      ¿Cuándo os mudasteis a Los Ángeles?
      Mandy:
      En verano de 2007.

      ¿Fue entonces cuando empezasteis a trabajar en más películas para adultos? ¿Cuántas habéis hecho?
      Mandy: Completas, sólo cuatro o cinco. También hice unas cuantas escenas con otras chicas para mi página en internet.

      ¿Qué es lo primero que piensas cuando contratan a Zak para una escena con otra chica?
      Mandy: Primero: ¿es guapa? Si lo es, bien. Si no me atrae, entonces yo no saco nada.

      ¿Os considerais poliamorosos?
      Mandy:
      Sí.

      ¿Tenéis algún tipo de reglas?
      Zak:
      Ni puta idea.
      Mandy: Meter en la ecuación a otra chica en la vida real depende de cómo me encuentre y del esfuerzo que suponga. Y la chica nos tiene que gustar a los dos, porque eso no siempre pasa.

      Antes vivíais con otra chica, ¿cierto?
      Mandy:
      Salimos con alguien durante un tiempo y fue bueno mientras duró. Lo ideal sería que fuéramos yo, Zak y otra chica.

      ¿Por qué sería ideal?
      Mandy:
      Me gustan las chicas. Cuando no estaba tan mal, satisfacer nuestras necesidades sexuales no era un problema tan grande. Ahora estaría bien tener a otra chica, para que en esas noches en las que no pueda hacerle una mamada porque me duele la mandíbula, pudiera hacerlo ella. Yo podría verlos follar y excitarme con eso, y después follar yo, o al revés. ¡Y soy muy, muy acaparadora!

      ¿Quieres un chico guapo y una chica guapa?
      Mandy:
      ¡Sí! Además, emocional y socialmente hablando, la intimidad que tienes con otra mujer es diferente, y me gustan las dos.

      Zak, ¿qué opinas de tener a dos chicas en casa?
      Zak:
      ¿Quién se quejaría de eso?

      Habrían muchas quejas, estoy segura...
      Zak: [Risas]. El número de problemas que puedes tener durante un trío es casi infinito, pero las recompensas... Pongamos que una de ellas me corta una pierna por accidente y la otra me rompe todos los dientes; al final todavía tendría a dos chicas mamándomela al mismo tiempo y eso lo compensaría todo.

      ¿Podrías lidiar con dos chicas a nivel emocional?
      Zak:
      No sería un problema. Puedo con cualquier cosa.

      Dos mujeres a la vez pueden intimidar a algunos hombres.
      Zak:
      Todos los sábados tengo que poner atención a seis mujeres a la vez mientras juego a Dragones y mazmorras. Podría hacer lo mismo todos los días si hubiera mamadas de por medio.

      ¿Por qué os gusta tanto jugar a Dragones y mazmorras? ¿Es una forma de escapar del mundo?
      Mandy: Cuando era pequeña leía mucho. Todavía lo hago. D&M es como una extensión de eso, igual que los videojuegos, pero yo no lo llamaría válvula de escape. Hay cosas interesantes en las que pensar, acertijos y problemas que resolver. Mi cerebro quiere hacer cosas. Está muy activo. Me gusta jugar, pero definitivamente es una forma de distraerme del dolor.

      ¿Os considerais personas hogareñas?
      Mandy:
      Antes salíamos más, pero Zak trabaja en casa y yo siempre he sido una persona casera por mis limitaciones físicas. Me gustaba leer, dibujar, jugar con videojuegos y estar con mi familia. Socialmente estaba más cómoda en casa, así que esa es mi forma normal de ser. No sé si soy antisocial. Puede que tenga un ligero rastro de autismo funcional.

      Parece que Zak trabaja literalmente todo el día, todos los días. ¿Es adicto al trabajo?
      Mandy: Creo que tiene muchas cosas en la cabeza que necesita expresar de forma física.

      ¿Consideras que tu trabajo y tus pinturas tienen un estilo obsesivo?
      Zak:
      Soy como cualquiera a quien le guste mi arte. Ha de ser detallado e intrincado, de lo contrario no me divierte verlo. Así que tengo que dedicarle horas.

      A muchos artistas que conozco les encanta pintar, pero odian estar sentados todo el día. Has tenido otros trabajos. ¿Qué tal éste?
      Zak: Es un buen trabajo si lo consigues. Es mi segunda cosa favorita en la vida.

      ¿Y cuál es la primera?
      Mandy:
      [Risas] ¡El sexo!

      Mandy, hace poco te diagnosticaron síndrome de Ehlers–Danlos. ¿Podemos hablar de eso?
      Mandy:
      Lo he sufrido toda mi vida, pero cuando vine a LA hice un poco de porno, trabajé de modelo, viajé... Podía hacerlo. Como el trastorno va avanzando, ahora todo eso me resulta mucho más difícil. Ahora he de pensar en cómo adaptarnos constantemente a la enfermedad. Necesito abrazaderas en las piernas y en los brazos, y una silla de ruedas. ¿Cómo puedes mantener tu estilo de vida cuando tu cuerpo ya no quiere que lo tengas?

      ¿Cómo lo haces?
      Mandy:
      Hablo de ello todo el tiempo para que la gente sepa en qué punto me encuentro. Eso es importante, que la gente sepa que padezco un dolor constante. “Estoy cansada, esto es lo que me pasa, por eso estoy tosiendo, por eso voy en una silla de ruedas”. Si hablo de ello la gente lo entiende, y eso hace las cosas más fáciles. Pero todavía nos estamos adaptando.

      ¿Zak se esfuerza mucho por ayudarte?
      Mandy:
      Lo ha hecho desde el principio. Uno de los problemas para la gente enferma es que se empiezan a preocupar de hartar a quienes los rodean. Ahora sé que Zak nunca se va hartar. Me ayuda con muchas cosas pequeñas: si estoy demasiado mal para pasear a mi perro, entonces lo hace él. Va a buscar mis medicinas, me prepara el té, empuja mi silla de ruedas o sube la silla motorizada al taxi o al coche de un amigo. Dedica tiempo a ayudarme con estas cosas. Es muy atento. Cuando fui a Canadá a buscar un diagnóstico, pasó meses conmigo en una ciudad en la que él no quería estar.

      ¿Qué queréis de la vida?
      Zak:
      Soy varón. No quiero ser nada, quiero cosas.
      Mandy: Desde muy pequeña supe que quería tener todo el estímulo mental, emocional y físico que pudiera antes de morir. Para cuando llegué a la adolescencia ya había tenido roces con la muerte por cuestiones de salud, y me di cuenta de que la muerte es lo único real. Después de la muerte no hay nada.

      ¿Qué le depara el futuro a Zak y Mandy?
      Mandy:
      Una de dos...
      Zak: Ella muere o yo muero.

      El próximo espectáculo de Zan será en Mayo en la galería Fredericks and Freiserhttp://www.vice.com/es/read/chicas-de-hollywood de Nueva York.

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