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<title>VICE Viajes RSS Feed</title>
<link>http://www.vice.com/</link>
<description><![CDATA[Viajes RSS feed for VICE.com
]]></description>
<language>es</language>
<pubDate>Tue, 21 May 2013 20:43:38 +0100</pubDate>
<item>
<title>De fiesta con la policía secreta de Rumanía</title>
<link>http://www.vice.com/es/read/de-fiesta-con-la-policia-secreta-de-rumania-00002102-v7n3</link>
<pubDate>Fri, 17 May 2013 08:11:00 +0100</pubDate>
<description><![CDATA[<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/ca04f76692375f60f271258b01c74cbd.jpg" style="width: 640px; height: 873px; " /><br />
	<em><span style="font-family: Arial; font-size: 11px; line-height: 16px; ">Ilustraci&oacute;n de Michael Shaeffer</span></em></p>
<p>
	<em>Las opciones de vacaciones en la Ruman&iacute;a comunista estaban bastante limitadas. En el D&iacute;a del Trabajo del 1 de mayo, la m&aacute;s importante festividad del a&ntilde;o, muchos rumanos se desplazaban a Costinesti, el &uacute;nico centro tur&iacute;stico costero para la gente joven de todo el pa&iacute;s. Para llegar ten&iacute;an que coger el tren hasta la &uacute;ltima parada y despu&eacute;s caminar algo m&aacute;s de tres kil&oacute;metros, o pedir a un granjero que te dejara subir a su carro. La mayor&iacute;a de la gente era pobre en esos tiempos, as&iacute; que muchos viajeros dorm&iacute;an en los tejados de chozas alquiladas; las &uacute;nicas fuentes de calor eran las fogatas que la gente hac&iacute;a en la playa.</em></p>
<p>
	En Costinesti &uacute;nicamente hab&iacute;a dos discotecas, y por alguna raz&oacute;n arcaica, bailar en ellas solo estaba permitido de la 1 a las 3 de la tarde y de las 6 hasta las 10 de la noche. Se vend&iacute;a exclusivamente cerveza rumana; otros tipos de bebidas solo estaban disponibles en una tienda destinada a los turistas. Y, por supuesto, todo el mundo estaba constantemente vigilado por guardas del gobierno.</p>
<p>
	&nbsp;&nbsp; Sorin Lupascu, que fue DJ en Costinesti en esos tiempos, recuerda, &ldquo;Pod&iacute;as beber hasta caerte de frente. El r&eacute;gimen nunca se entromet&iacute;a en las fiestas, pero el lugar estaba lleno de polic&iacute;a secreta oteando posibles nuevos empleados&rdquo;. Las restricciones del gobierno causaban tambi&eacute;n otros problemas, seg&uacute;n dice Natalia, una profesora de matem&aacute;ticas que llevaba a adolescentes de excusi&oacute;n a la playa. &ldquo;Toda la clase pod&iacute;a acabar embarazada, porque los condones eran ilegales. Por la noche ten&iacute;a que hincar a trav&eacute;s de los arbustos con una escoba para evitar que tuvieran sexo&rdquo;.</p>
<p>
	&nbsp;&nbsp; Tras la ca&iacute;da del Tel&oacute;n de Acero y la revoluci&oacute;n que le sigui&oacute; en 1989, la gente joven tuvo m&aacute;s opciones de fiesta. Muchos empezaron a ir a Neptun, una localidad tur&iacute;stica a unos 80 kil&oacute;metros bajando la costa. Mariana, que fue all&iacute; recepcionista de hotel entre 1987 y 1996, describe el cambio: &ldquo;Despu&eacute;s de la Revoluci&oacute;n, la gente vio el 1&ordm; de mayo como un d&iacute;a en el que pod&iacute;an hacer lo que quisieran. Adem&aacute;s, el alcohol ya estaba en el mercado&rdquo;. Las cosas empezaron a ponerse salvajes: un a&ntilde;o, el Hotel Romanta, en Neptun, acab&oacute; destrozado tras una descomunal pelea entre un grupo de amigos que hab&iacute;an alquilado el 70% de las habitaciones. Teo, un ginec&oacute;logo que presenci&oacute; la trifulca, me cont&oacute;: &ldquo;Los polis no tuvieron agallas de meterse. Se quedaron mirando mientras camas, armarios y mesas volaban por las ventanas&rdquo;. Al a&ntilde;o siguiente, un enfrentamiento entre los clientes de dos pubs, en la misma calle y uno enfrente del otro, deriv&oacute; en una brutal pelea en plena calle que solo se detuvo cuando llegaron las ambulancias.</p>
<p>
	&nbsp;&nbsp; Otros destinos se han hecho populares en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, como la aldea de Vama Veche &ndash;donde los hippies haraganean, saquean tiendas de campa&ntilde;a, follan en la playa y se atizan en la cara unos a otros&ndash; y Mamaia, donde la chavalada celebra la libertad de sus vacaciones robando a la gente y cometiendo actos vand&aacute;licos al azar. Y aunque dicho as&iacute; no parezcan estos los mejores de los tiempos, al menos no hay polic&iacute;a secreta rondando por ah&iacute;.</p>
<p>
	<em>&iquest;Te va la marcha?</em></p>
<p>
	<a href="http://www.vice.com/es/read/detras-del-desmadre-00002096-v7n3"><em>Detr&aacute;s del desmadre</em></a></p>
<p>
	<em><a href="http://www.vice.com/es/read/quien-fuera-banador-00002099-v7n3">Qui&eacute;n fuera ba&ntilde;ador</a></em></p>
<p>
	<em><a href="http://www.vice.com/es/read/bienvenidos-a-la-zona-gemela-00002097-v7n3">Bienvenido a la zona gemela</a></em></p>

]]></description>
<guid isPermaLink="false">http://www.vice.com/187924</guid>
<author>Ioana Moldoveanu &amp; Stefan Munteanu</author>
<category>travel, el número del viaje de fin de curso, Rumanía, juerga, Costinesti, 1 de mayo, vacaciones</category>
</item>
<item>
<title>Parranda en Chitral</title>
<link>http://www.vice.com/es/read/parranda-en-chitral-00002101-v7n3</link>
<pubDate>Thu, 16 May 2013 08:26:00 +0100</pubDate>
<description><![CDATA[<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/f9b4924fc2eabdcc997f557dccf802a3.jpg" style="width: 640px; height: 427px; " /><br />
	<em><span style="font-family: Arial; font-size: 11px; line-height: 16px; ">Una vista de Afganist&aacute;n desde lo alto del Bumboret, el mayor de los tres valles kalash.</span></em></p>
<p>
	Rudyard Kipling escribi&oacute; en el siglo XIX <em>El hombre que pudo reinar</em>, una historia de imperios, ambici&oacute;n e idolatr&iacute;a centrada en dos p&iacute;caros soldados ingleses que emprenden un peligroso viaje por Kafirist&aacute;n, una hostil regi&oacute;n monta&ntilde;osa habitada por paganos que asesinan y roban a cualquiera lo bastante loco como para poner el pie en sus dominios. El nombre de la regi&oacute;n deriva de la palabra &aacute;rabe <em>kafir</em>, que significa &ldquo;no creyente&rdquo; o &ldquo;infiel&rdquo;, y se extiende por partes de lo que hoy son Afganist&aacute;n y Pakist&aacute;n. No es lugar agradable para vivir, pero descubr&iacute; que s&iacute; un gran lugar donde ir de fiesta.</p>
<p>
	&nbsp;&nbsp; Durante casi 70 a&ntilde;os, hasta 1896, el emir de Afganist&aacute;n ofrec&iacute;a sobornos a la gente de Kafirist&aacute;n para que se abstuvieran de robar a los extra&ntilde;os y arrojar sus cuerpos desde lo alto de las monta&ntilde;as. Los kafires aceptaban el dinero, pero rehusaban abandonar la costumbre del pillaje. Abdur Rahman Khan, apodado &ldquo;el emir de hierro&rdquo;, termin&oacute; tan enfurecido por esta flagrante falta de respeto a su poder que envi&oacute; tropas a la parte afgana de Kafirist&aacute;n para meter en vereda a la poblaci&oacute;n local. A los kafires, reunidos, se les dio una escueta, rigurosa opci&oacute;n: islam o muerte. La mayor&iacute;a, naturalmente, escogi&oacute; el islam, y el territorio afgano de Kafirist&aacute;n empez&oacute; pronto a ser conocido por el eufemismo Nurist&aacute;n, &ldquo;tierra de la luz&rdquo;. Sin embargo, estas conversiones forzosas y el cambio de apelativo no lograron alterar de forma significativa la naturaleza de sus gentes. En su libro de 1958 <em>A Short Walk in the Hindu Kush</em>, Eric Newby catalogaba algunas expresiones comunes en la lengua nuristan&iacute; de aquellos tiempos: &ldquo;Esta ma&ntilde;ana he visto un cad&aacute;ver en el campo&rdquo;; &ldquo;Tengo nueve dedos y t&uacute; tienes diez&rdquo; y &ldquo;Tengo intenci&oacute;n de matarte&rdquo;.</p>
<p>
	&nbsp;&nbsp; En &uacute;ltima instancia, el emir s&oacute;lo tuvo exito convirtiendo a la poblaci&oacute;n del lado afgano. En las monta&ntilde;as del Hind&uacute; Kush, en Pakist&aacute;n, persisti&oacute; un correoso animismo pagano. Los descendientes actuales de aquellos paganos viven en los conocidos como Valles de los Kalash: Bumboret, Birir y Rumbur. Son la &uacute;ltima tribu animista del Asia central, una isla de adoradores de la naturaleza en un mar de islam que se extiende en todas las direcciones.</p>
<p>
	&nbsp;&nbsp; El pueblo kalash rechaza la ley isl&aacute;mica bebiendo, tomando drogas y yendo de fiesta. Musulmanes en busca de parranda se han aventurado durante d&eacute;cadas en estos valles para emborracharse con vino kalash (que sabe como el jerez) y un licor local conocido como <em>tara</em> (que sabe como el schnapps). La droga preferida es el opio, tra&iacute;do de Afganist&aacute;n, o la m&aacute;s habitual, el <em>nazar</em>, un tabaco de mascar con base de opio que a menudo hace sentir a sus usuarios enfermos y mareados. De igual manera que los chavales americanos viajan a Florida o Las Vegas para liberar tensiones, paquistan&iacute;es devotos se dirigen peri&oacute;dicamente a las monta&ntilde;as para una degustaci&oacute;n de la libertina vida pagana.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/d91b76a3fef76ddd1b620716ecf9a711.jpg" style="width: 637px; height: 418px;" /><br />
	<em><span style="font-family: Arial; font-size: 11px; line-height: 16px; ">El equipo del autor, su servicio de seguridad y su anfitri&oacute;n kalash, Wali Khan (con ropas no militares y el sombrero Chitrali tradicional), director de la escuela primaria local y autoproclamado &ldquo;hombre m&aacute;s guapo de los valles kalash&rdquo;.</span></em></p>
<p>
	&nbsp;&nbsp; A diferencia de las vacaciones de primavera y otras vagamente organizadas excusas que se toman en occidente para estar de fiesta durante semanas, los viajes al valle son un asunto eminentemente masculino. Adem&aacute;s del deseo de intoxicarse sin Al&aacute; mirando por encima de sus hombros, los hombres j&oacute;venes paquistan&iacute;es llegan con la esperanza de conectar con las mujeres kalash, que no van cubiertas y son famosas por su belleza. Existe una persistente (aunque ap&oacute;crifo) leyenda que dice los kalash son descendientes de una compa&ntilde;&iacute;a renegada de Alejandro Magno, que desert&oacute; del ej&eacute;rcito de su rey guerrero para amancebarse con las hermosas mujeres de estos valles.</p>
<p>
	&nbsp;&nbsp; En invierno de 2011 dej&eacute; Londres para grabar un documental sobre el estilo de vida kalash. A un miembro de nuestro equipo le hab&iacute;an contado que su deporte, el <em>chikik gal</em> &ndash;una versi&oacute;n de tribu monta&ntilde;era del golf extremo&ndash; nunca se hab&iacute;a filmado antes. Se nos inform&oacute; tambi&eacute;n que el pueblo kalash estaba luchando por mantener su identidad &eacute;tnica &uacute;nica. En los valles quedan apenas unos 3.000 animistas; una cifra que la de musulmanes ahora supera. Los imanes locales han hecho durante d&eacute;cadas cruzada para salvar las almas de los infieles paganos. A pesar de los intentos del gobierno por salvaguardar su sistema de creencias, muchos temen que la religi&oacute;n kalash deje pronto de existir.</p>
<p>
	&nbsp;&nbsp; Tardamos 22 horas en viajar en jeep de Islamabad a Chitral, el mayor pueblo cercano a los Valles de los Kalash. Ascendimos por una escarpada carretera y pasamos por el t&uacute;nel de Lowari, en esencia una larga, glorificada cueva que atraviesa la ladera de una monta&ntilde;a y a la que apenas ilumina alguna que otra solitaria l&aacute;mpara.</p>
<p>
	&nbsp;&nbsp; Las calles de Chitral estaban sucias con la nieve derretida, y a sus lados se alineaban mercados donde se vend&iacute;a de todo, de televisores a lana local finamente hilada, pasando por kalashnikovs. Durante d&eacute;cadas se consider&oacute; a Chitral y los valles kalash como un remanso de paz, pero en 2009, los talib&aacute;n secuestraron a un cooperante y fil&aacute;ntropo griego, miembro de una ONG, manteni&eacute;ndole prisionero siete meses en Nurdist&aacute;n. Este secuestro, junto a otras actividades talib&aacute;n en la zona, provoc&oacute; que a los extranjeros que ahora visitan Chitral se les asigne una fuerza de seguridad compuesta de soldados y polic&iacute;a local, en un intento de reestablecer la reputaci&oacute;n del pueblo como un lugar bonito y seguro de visitar.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/4c496d60c7f6768818e51941a4f959d1.jpg" style="width: 640px; height: 427px; " /><br />
	<em><span style="font-family: Arial; font-size: 11px; line-height: 16px; ">Una chica kalash frente a la entrada de su casa, vistiendo su tocado y collares tradicionales. Las familias kalash comen y duermen juntas en la misma habitaci&oacute;n.</span></em></p>
<p>
	&nbsp;&nbsp; En los 90, miles de extranjeros visitaban Chitral cada a&ntilde;o, pero desde entonces el turismo ha ido en declive; mi equipo y yo &eacute;ramos los primeros forasteros que viajaban all&iacute; desde hac&iacute;a un a&ntilde;o. Esto lo atestiguaba un registro de visitas escrito a mano que hab&iacute;a en el muro de la oficina de turismo. Nosotros, los cuatro <em>goras</em> (&ldquo;blancos&rdquo;), fuimos escoltados valle arriba por 14 guardias, que permanecieron a nuestro lado durante toda nuestra estancia, m&aacute;s de un mes. Ah&iacute; estaban, sentados frente a la puerta, envueltos en mantas, incluso cuando uno de nosotros se levantaba en plena noche para mear, asegur&aacute;ndose de que los talib&aacute;n no se precipitaban monta&ntilde;a abajo para echarnos el guante.</p>
<p>
	&nbsp;&nbsp; Pasamos los d&iacute;as grabando y las noches con nuestros hu&eacute;spedes. Nuevos amigos kalash se pasaban cada noche, y com&iacute;amos con ellos plato tras plato de arroz, daal, tomates y naan antes de intercambiar canciones: ellos cantaban evocadoras arias que los habitantes de las monta&ntilde;as se hab&iacute;an pasado de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n; nosotros cant&aacute;bamos temas de los Replacements.</p>
<p>
	&nbsp;&nbsp; A la semana de estar all&iacute;, nuestros escoltas nos invitaron una noche a ir a su habit&aacute;culo a beber y bailar. Veinte hombres se api&ntilde;aban en uno de los peque&ntilde;os, sofocantes cuartos de los guardias. Un hombre tocaba la flauta, otro el tambor, y hab&iacute;a un peque&ntilde;o espacio para bailar. El licor casero fue pasando de mano en mano en viejas botellas de pl&aacute;stico de Coca Cola, junto con un poco de nazar para mantener altos los &aacute;nimos. Cada vez que empezaba una nueva canci&oacute;n, un guardia se adelantaba para bailar conmigo o con alguno de mis amigos. Nos pavone&aacute;bamos de un lado a otro, haciendo palmas y chasqueando los dedos con el agudo, estridente sonido de la flauta de un modo que de ninguna forma se podr&iacute;a interpretar como homoer&oacute;tico, no al menos por los lugare&ntilde;os. La cultura past&uacute;n sigue una variaci&oacute;n del famoso aforismo de Gore Vidal: no hay personas homosexuales, solo actos homosexuales. Para la gente del norte de Pakist&aacute;n no hay personas gay ni actos gay. Si algo er&oacute;tico ocurre entre dos hombres, es simplemente algo que ha ocurrido.</p>
<p>
	&nbsp;&nbsp; Hubo varias fiestas m&aacute;s as&iacute; a lo largo de ese mes. Las viejas botellas de pl&aacute;stico, el flautista, el percusionista. Los musulmanes pillaban una buena merluza a los pocos tragos y daban vueltas por la habitaci&oacute;n antes caer noqueados al suelo. En una ocasi&oacute;n est&aacute;bamos bailando una f&uacute;nebre, pero especialmente intensa melod&iacute;a cuando Taj, el jefe de la polic&iacute;a local, me dijo que en los dos a&ntilde;os que pas&oacute; en el valle de Swat mat&oacute; a 17 combatientes talib&aacute;n. Sus ojos brillantes por el licor, me cont&oacute; que irrump&iacute;an en los refugios talib&aacute;n a altas horas de la noche, temiendo por su vida y sin estar nunca seguro de que la informaci&oacute;n que les hab&iacute;an dado fuese correcta. A veces abr&iacute;an las puertas y solo encontraban mujeres y ni&ntilde;os, ya porque la presa se les hubiera escapado o porque la informaci&oacute;n recibida era, de forma intencionada o no, err&oacute;nea. A veces sus objetivos rogaban y suplicaban, insistiendo en que no ten&iacute;an nada que ver con los talib&aacute;n, pero muchas veces estallaba un intercambio de disparos y los hombre de Taj ten&iacute;an que matar o caer muertos. Hab&iacute;a perdido a muchos amigos de esta manera, y a&uacute;n conservaba el miedo que preced&iacute;a a cada una de aquellas operaciones. Es la clase de vida que en occidente lleva a muchos soldados a las drogas y el alcohol, pero, para Taj, obtener esas cosas no era f&aacute;cil, de modo que se aventuraba en los valles de los kalash, donde pod&iacute;a hallar unas cuantas semanas de intoxicado desahogo. Una noche cant&eacute; para &eacute;l canciones de los Rolling Stones, con mi amigo Matan acompa&ntilde;&aacute;ndome a la arm&oacute;nica. Taj se puso de inmediato a bailar, gritando &ldquo;&iexcl;Perfecto, perfecto!&rdquo; Ese momento supuso un avance clave en nuestra relaci&oacute;n.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/5ed5796cec9de23fbe3989a214133997.jpg" style="width: 635px; height: 422px;" /><br />
	<em><span style="font-family: Arial; font-size: 11px; line-height: 16px; ">Uno de los viajeros occidentales baila con Taj, el jefe de la polic&iacute;a local.</span></em></p>
<p>
	No todos los hombres que conocimos en el valle eran tan interesantes como Taj. En varias ocasiones tuve que quedarme sentado pacientemente aguantando a lo que mi amigo Tom se refer&iacute;a como &ldquo;los momentos del musulm&aacute;n borracho&rdquo; (Tom es musulm&aacute;n, as&iacute; que no tiene problema en decirlo). Estos momentos, por lo general, consist&iacute;an en que uno de nuestros anfitriones avanzaba trastabillando hac&iacute;a m&iacute;, me agarraba y dec&iacute;a &ldquo;Inglaterra... Pakist&aacute;n... lo mismo... n&uacute;mero uno&rdquo;, antes de pasar a &ldquo;Chicas, chicas guapas, &iquest;te gustan?&rdquo; o &ldquo;T&uacute;, yo, buenos amigos&rdquo;. Manten&iacute;amos las mismas conversaciones esst&uacute;pidas de borrachos que tienen lugar en los bares y clubs de cualquier rinc&oacute;n del mundo, con la salvedad de que est&aacute;bamos apelotonados en un diminuto y caluroso cub&iacute;culo en las monta&ntilde;as, con el olor del enebro, el licor casero y el opio flotando en el aire. En sus casas, estos hombres ten&iacute;an responsabilidades; aqu&iacute; pod&iacute;an pillar una cogorza ajenos a preocupaciones.</p>
<p>
	&nbsp;&nbsp; Su escapismo ten&iacute;a un lado negativo, por supuesto. En las dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas, los valles de los kalash han empezado a parecer &ldquo;un zoo&rdquo;, como dijo un abogado local, con devotos paquistan&iacute;es acudiendo al Hind&uacute; Kush para mirar embobados a los paganos y sus trajes brillantes. Corr&iacute;an rumores de chicas kalash trabajando de prostitutas, y hab&iacute;a tipos que organizaban atracciones tur&iacute;sticas en los que chicas kalash ten&iacute;an que contonearse con los bailes tradicionales de cuatro temporadas en una sola noche.</p>
<p>
	&nbsp;&nbsp; Abdul Sattar, un lugare&ntilde;o que, como muchos de sus vecinos, se convirti&oacute; al islam, me explic&oacute; el problema. &ldquo;Antes, cuando era kalash, yo era muy feliz. Pero entonces hab&iacute;a muchos problemas. El gobierno y la gente del resto de Pakist&aacute;n ven&iacute;an aqu&iacute;. Ven&iacute;an aqu&iacute; y nos hac&iacute;an bailar y actuar. Les dec&iacute;amos que no &eacute;ramos atracciones tur&iacute;sticas. Me hice musulm&aacute;n porque no me gustaba actuar para forasteros&rdquo;.</p>
<p>
	&nbsp;&nbsp; Esta clase de voyeurismo ha generado un prejuicio anti-pakistan&iacute; que ha calado en los tres valles. &ldquo;As&iacute; que has ido a ver a las chicas guapas que no llevan velo&rdquo;, me dijo en Islamabad un funcionario del gobierno con un tono lleno de sarcasmo. Hay varios estudios etnogr&aacute;ficos que mencionan que los musulmanes j&oacute;venes van como locos tratando de camelarse a las mujeres kalash.</p>
<p>
	&nbsp;&nbsp; Los kalash tambi&eacute;n pueden sacar partido de la situaci&oacute;n. Hay un n&uacute;mero de varones kalash que trafican alcohol y drogas dentro y fuera de los valles, vendiendo sus mercanc&iacute;as de contrabando en los pueblos de las proximidades. Cuando la polic&iacute;a los detiene, por lo general escapan al castigo porque no est&aacute;n sujetos a la ley isl&aacute;mica del modo en que s&iacute; lo est&aacute;n sus vecinos. Como Nabaig, &ldquo;el primer abogado kalash del mundo&rdquo;, me dijo: &ldquo;No hay nada en nuestra ley que diga que no podemos beber, as&iacute; que, &iquest;por qu&eacute; deber&iacute;amos ser castigados por hacerlo?&rdquo; Es un s&oacute;lido argumento y uno que utiliza la mayor parte del tiempo, ya que la mayor&iacute;a de los casos que defiende est&aacute;n relacionados con el conflicto entre la ley isl&aacute;mica de Pakist&aacute;n y la ley del pueblo kalash.</p>
<p>
	&nbsp;&nbsp; Si los viajes que se organizan en occidente centrados en el desmadre, como las vacaciones de primavera, funcionan como v&aacute;lvula de escape a la vida normal y como celebraci&oacute;n del hedonismo confinada en un entorno concreto, entonces los valles de los kalash son una extra&ntilde;a variante de ellos. En una zona del planeta cada vez m&aacute;s inestable, montar una fiesta con extra&ntilde;os puede servir para estrechar lazos; una experiencia transformadora, y a veces dolorosa. El modo de vida de los kalash es &uacute;nico en Pakist&aacute;n, pero aunque tiene sus atractivos, tambi&eacute;n tiene obvios inconvenientes. Al fin y al cabo, nadie se ha desviado nunca de su camino para proteger a la gente con la que ha estado de fiesta en secreto.</p>
<p>
	<em>M&aacute;s cosas del N&uacute;mero del viaje de fin de curso:</em></p>
<p>
	<a href="http://www.vice.com/es/read/detras-del-desmadre-00002096-v7n3"><em>Detr&aacute;s del desmadre</em></a></p>
<p>
	<em><a href="http://www.vice.com/es/read/joe-francis-no-es-el-rey-de-las-vacaciones-de-primavera-00002098-v7n3">Joe Francis no es el rey de las vacaciones de primavera</a></em></p>
<p>
	<em><a href="http://www.vice.com/es/read/bienvenidos-a-la-zona-gemela-00002097-v7n3">Bienvenido a la zona gemela</a></em></p>

]]></description>
<guid isPermaLink="false">http://www.vice.com/187808</guid>
<author>Oscar Rickett</author>
<category>travel, el número del viaje de fin de curso, chitral, Afganistan, Islam, talibán, Pakistán</category>
</item>
<item>
<title>Coke Bartrina: Próxima parada, México</title>
<link>http://www.vice.com/es/read/coke-bartrina-fotografia-viajes</link>
<pubDate>Tue, 14 May 2013 11:42:00 +0100</pubDate>
<description><![CDATA[<p>
	Nuestro colegui <a href="http://cokebartrina.tumblr.com/" target="_blank">Coke Bartrina</a> vive principalmente de la fotograf&iacute;a de moda. Por su trabajo, siempre est&aacute; yendo de ciudad en ciudad y aprovecha para hacer fotos de los lugares a los que viaja. Por suerte, sus fotos tienen un poco m&aacute;s de gracia que las t&iacute;picas fotos de turista porque tiene m&aacute;s buen gusto que el viajero medio que no para de hacerse fotos cutres delante de los t&iacute;picos monumentos (personalmente es algo que me pone enferma). Nos envi&oacute; una selecci&oacute;n de fotos de sus viajes y nosotros le hicimos unas preguntas.</p>
<p>
	<strong>VICE: &iquest;Cu&aacute;l es la ciudad m&aacute;s fotog&eacute;nica en la que has estado?</strong><br />
	Coke Bartrina: La ciudad m&aacute;s interesante para fotografiar hasta el momento ha sido Mosc&uacute;. Todo es muy diferente, tiene &aacute;pices europeos pero por lo general es bastante ecl&eacute;ctica. Las diferencias sociales son enormes y tanto puedes fotografiar a un rico paseando con su cochazo por el centro como a unos obreros demacrados escalando un andamio o tirando un muro.<br />
	<br />
	Recuerdo que me qued&eacute; dormido en el coche yendo a alg&uacute;n lugar y al despertar me encontr&eacute; en medio de un parque de atracciones bastante improvisado. Hab&iacute;an se&ntilde;oras mayores con sus nietos y punks con crestas jugando a pescar el pato, yo pensaba que a&uacute;n estaba so&ntilde;ando porque la situaci&oacute;n resultaba bastante psicod&eacute;lica.<br />
	<br />
	<strong>Colaboraste con la marca de calzado Volta en <a href="http://www.voltafootwear.it/xtravelling/9-MALLORCA" target="_blank">un proyecto sobre Mallorca</a>. &iquest;Te gustar&iacute;a hacer algo parecido con otra ciudad?</strong><br />
	Claro que me gustar&iacute;a. Es m&aacute;s, &iexcl;me encantar&iacute;a! Dentro de la fotograf&iacute;a, la disciplina que me parece m&aacute;s interesante es el reportaje. Tiendo a hacer muchas fotos cuando voy a un lugar que no conozco. Todo me fascina y fluye muy naturalmente. Cuando hice esas fotos era la primera vez que iba a Mallorca y me la ense&ntilde;aron de una manera muy especial. Creo que es muy importante la manera en la que conoces una ciudad. En mi caso influye en las fotos que hago. Por lo general, si tengo poco tiempo agradezco si alg&uacute;n local me ense&ntilde;a los mejores sitios.<br />
	<br />
	<strong>Esta pregunta es un poco cursi. &iquest;Crees que alguna ciudad tiene una luz m&aacute;s especial que el resto?</strong><br />
	S&iacute;, todas las ciudades tienen luz diferente. Yo creo que influye la latitud en la que se encuentran. Cuanto m&aacute;s al norte, la luz es m&aacute;s blanca y cuando m&aacute;s te acerques al Ecuador es m&aacute;s c&aacute;lida. Adem&aacute;s hay ciudades en las que durante muchos meses casi no ven el sol como por ejemplo Berl&iacute;n, Par&iacute;s o Londres. Si las comparas con las fotos hechas en LA, Barcelona o Marruecos, la luz no tiene nada que ver. Tambi&eacute;n var&iacute;a a lo largo del a&ntilde;o. Durante el invierno la luz es menos c&aacute;lida que durante el verano.<br />
	<br />
	<strong>No me refer&iacute;a exactamente a eso. Me refer&iacute;a a si alguna ciudad tiene una luz que sea m&aacute;gica o algo as&iacute;, por eso lo de cursi, jaja.&nbsp; Bueno, pasemos a otra cosa. <a href="http://cokebartrina.tumblr.com/post/14242860054/the-hidden-lake" target="_blank">&iquest;D&oacute;nde es esto?</a> &iquest;Fuiste a escalar el Himalaya?</strong><br />
	&iexcl;Ja ja! Ojal&aacute; fuese el Himalaya, no he tenido la suerte de ir all&iacute; todav&iacute;a pero espero poder hacerlo dentro de algunos a&ntilde;os. Ser&iacute;a genial hacer alg&uacute;n tipo de reportaje acerca de los sherpas que les llevan todas las cosas a los occidentales ricachones cuesta arriba por la monta&ntilde;a. Seguro que tienen mucho que explicar. Esta foto la hice en los Pirineos, al norte de Catalu&ntilde;a. La idea era hacer una excursi&oacute;n f&aacute;cil de cuatro horas y pasar la noche al lado de un lago, pero nos equivocamos de camino y despu&eacute;s de siete horas caminando llegamos a estos otros lagos que nada ten&iacute;an que ver con el que est&aacute;bamos buscando. Fue una situaci&oacute;n complicada porque estaba empezando a anochecer y est&aacute;bamos s&uacute;per cansados, pero al verlos fue un momento bastante m&aacute;gico. Al principio estaban completamente tapados por la niebla que de repente se retir&oacute; para ense&ntilde;&aacute;rnoslos.<br />
	<br />
	<strong>&iquest;A qu&eacute; lugar que todav&iacute;a no has visitado te gustar&iacute;a viajar?</strong><br />
	Me encantar&iacute;a ir a M&eacute;xico en el plazo m&aacute;ximo de un a&ntilde;o, a poder ser en septiembre u octubre. Aunque todo el mundo dice que es muy peligroso ir ahora, creo que a mi me encantar&iacute;a y lo disfrutar&iacute;a much&iacute;simo. Oigo M&eacute;xico y en mi cabeza retumba aventura y buena comida. Tengo un t&iacute;o abuelo de 75 a&ntilde;os viviendo en Belice, hace surf por las ma&ntilde;anas, acaba de tener un hijo con una chica de 23 a&ntilde;os y seg&uacute;n cuenta, una vez a la semana coge una escopeta y pega cuatro tiros al aire para que a los que pudiese interesar robarle se enteren de que no ser&iacute;a buena idea. Me ha dicho que cuando vaya me deja su Buick y que haga lo que mejor me parezca. Si puedo ir&eacute; este a&ntilde;o.</p>

]]></description>
<guid isPermaLink="false">http://www.vice.com/187515</guid>
<author>Alejandra Nuñez</author>
<category>travel, Coke Bartrina, fotografia</category>
</item>
<item>
<title>Desmayarse es el otro lenguaje universal</title>
<link>http://www.vice.com/es/read/desmayarse-es-el-otro-lenguaje-universal-00002095-v7n3</link>
<pubDate>Tue, 07 May 2013 10:33:00 +0100</pubDate>
<description><![CDATA[<p>
	<em>La gente lleva y&eacute;ndose de vacaciones para acabar hechos mierda y tomar malas decisiones desde la antig&uuml;edad, y esto no va a cambiar hasta que los extraterrestre desciendan de los cielos y esclavicen nuestro asalvajado planeta. Con intenci&oacute;n de ampliar nuestros horizontes, hemos investigado el desmadre en todo el mundo pidiendo a nuestras oficinas que exhumaran sus m&aacute;s extra&ntilde;as y alcoholizadas historias de vacaciones que terminaran mal &ndash;o bien, depende de c&oacute;mo lo quieras ver.</em></p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/cd3dc7ecbaba4b8e76eab368331f60d0.jpg" style="width: 640px; height: 640px; " /></p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/ae66958c664807f3201fc1be1d1f4997.jpg" style="height: 20px; width: 30px; " /><br />
	<strong>Una pliza en Tijuana</strong><br />
	<em>por Rocco Mastrantoni IV</em></p>
<p>
	Cuando ten&iacute;a 19 a&ntilde;os y viv&iacute;a en Las Vegas, en mi coche, con mis colegas Sam, Tommy y Fat Dave, decidimos ir los cuatrode vacaciones a Tijuana. Condujimos hasta San Diego, alquilamos una habitaci&oacute;n en un motel barato, dejamos all&iacute; nuestros coches y cruzamos la frontera a pie. Nadie nos pidi&oacute; nuestros documentos de identidad. &ldquo;&iquest;Qu&eacute; ha pasado?&rdquo;, dijo Sam cuando estuvimos al otro lado. &ldquo;&iquest;Estamos en M&eacute;xico?&rdquo; Paramos un taxi, y el conductor nos dej&oacute; claro que est&aacute;bamos oficialmente al sur de la frontera. No entend&iacute;a una palabra de lo que dec&iacute;amos hasta que Sam solt&oacute;, &ldquo;&iexcl;Ll&eacute;venos a la fiesta!&rdquo; Esa frase, por fortuna, la conoc&iacute;a.</p>
<p>
	&nbsp;&nbsp; Nos dej&oacute; en el centro de Tijuana, donde acabamos en un club con consumiciones baratas y strippers a&uacute;n m&aacute;s baratas. Vinieron, se sentaron en nuestras rodillas y nos dejaron a pagar una cuenta en pesos equivalente a 200 d&oacute;lares, m&aacute;s dinero del que ten&iacute;amos entre todos en el banco. Cuando nos quejamos, un portero del tama&ntilde;o de un gorila nos expuls&oacute;. Para calmar los nervios y cuidarnos las heridas, reunimos el dinero que ten&iacute;amos e intentamos comprar p&iacute;ldoras para dormir en una farmacia, pero no ten&iacute;amos suficiente. Terminamos en otro club, un tugurio donde por 20 d&oacute;lares pod&iacute;as beber sin l&iacute;mite. Nos pusimos a trasegar chupitos y cervezas tan pronto entramos en el local. La priva me envi&oacute; directo al motel unas horas m&aacute;s tarde, y desperd&eacute; a la ma&ntilde;ana siguiente con mis amigos aporreando la puerta. Sam no estaba con ellos. &ldquo;La hostia, &iexcl;est&aacute; muerto!&rdquo;, explic&oacute; Tommy. Hab&iacute;an perdido de vista a Sam y llevaban horas busc&aacute;ndolo. La &uacute;nica pista que ten&iacute;an era ominosa: en un callej&oacute;n cercano al club encontraron su camiseta cubierta de sangre.</p>
<p>
	&nbsp;&nbsp; Regresamos al centro de Tijuana para volver sobre nuestros pasos de la noche anterior, pero ni siquiera las sucias strippers hab&iacute;an visto a Sam. Despu&eacute;s de horas buscando e indagando en prisiones mexicanas, por fin condujimos de vuelta al motel, pasmados y derrotados. Antes de ir a nuestra habitaci&oacute;n, la chica del mostrador nos se&ntilde;al&oacute; el parking, donde un &ldquo;americano gordo y apestoso&rdquo; justo acababa de llegar. Era Sam. Ten&iacute;a un ojo a la funerala, la nariz rota y un sangrante corte en zigzag en la frente. Estaba radiante de orgullo y gritaba, &ldquo;&iexcl;Me atracaron en Tijuana!&rdquo;</p>
<p>
	&nbsp;&nbsp; Sam nos cont&oacute; lo sucedido: hab&iacute;a salido del club para tomar el aire y dos matones le pegaron por sorpresa, le arrastraron al callej&oacute;n y le pegaron una paliza, quit&aacute;ndole los &uacute;nicos diez d&oacute;lares que llevaba y dej&aacute;ndole all&iacute; inconsciente. Despert&oacute; a la ma&ntilde;ana siguiente con un enorme tajo en la cara. Se quit&oacute; la camisa e intent&oacute; detener la hemorragia, dando tumbos por las calles de Tijuana, descamisado y sangrando. Un vagabundo le dio la ajada camiseta que llevaba y le indic&oacute; la direcci&oacute;n del hospital. Un nervioso enfermero en pr&aacute;cticas le puso tres puntos para cerrar la herida. En la frontera, un funcionario americano les pidi&oacute; a Sam el pasaporte. &ldquo;Amigo&rdquo;, le dijo Sam, &ldquo;vivo en un coche, tengo 19 a&ntilde;os y me acaban de robar en Tijuana. Se lo llevaron todo&rdquo;.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/f354a4fbe4eb34181db64a73fbd181eb.jpg" style="width: 640px; height: 640px; " /></p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/8b4295dbfa605881065ab1ebb6c2bc27.jpg" style="height: 16px; width: 30px; " /><br />
	<strong>Dos ojos morados, una ma&ntilde;ana de verg&uuml;enza</strong><br />
	<em>por Sienna Doll</em></p>
<p>
	Aqu&iacute;, en el hemisferio sur, las vacaciones de Navidad sustituyen a las de primavera. Si vas al instituto, esto significa dos largos meses de sol y apenas supervisi&oacute;n parental. Teniendo ahorrado todo lo que hab&iacute;a ganado trabajando de canguro y habiendo convencido a mis padres de que era lo bastante responsable como para pasar un fin de semana lejos de ellos, me fui a Wilsons Prom, un para&iacute;so costero a un par de horas de Melbourne. En Prom, una noche, despu&eacute;s de unos vodkas y una sesi&oacute;n de magreo con un chico desconocido, me dirig&iacute; a donde hab&iacute;a acampado y me di cuenta de que llevaba puestas sus chanclas. Era una noche oscura como boca de lobo, y al volver corriendo para devolv&eacute;rselas me di con &eacute;l de bruces; iba de camino a mi tienda para darme mis zapatos.</p>
<p>
	&nbsp;&nbsp; A la ma&ntilde;ana siguiente estaba sentada fuera, cuid&aacute;ndome un ojo morado y una cantidad considerable de verg&uuml;enza cuando el chico pas&oacute; a mi lado con un aspecto similar. A pun to estaba de hablar del tema cuando vi su cara y me di cuenta de que no me hab&iacute;a reconocido. De hecho, pregunt&oacute;, &ldquo;&iquest;Qu&eacute; le ha pasado a tu ojo? Al m&iacute;o no lo s&eacute;, me debe haber picado un t&aacute;bano&rdquo;. All&iacute; sentada, viendo c&oacute;mo mis miedos adolescentes de ser prescindible y olvidable se convert&iacute;an en realidad, busqu&eacute; algo ingenioso que decir. Al no ocurr&iacute;rseme nada, me limit&eacute; a mirar hacia otro lado y decir, &ldquo;S&iacute;, a m&iacute; tambi&eacute;n&rdquo;.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/bee842116ca7676f13ea4f8ed3ba9b45.jpg" style="width: 640px; height: 640px; " /></p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/b9b642e45a2d7d33237aeba5f1f991fe.jpg" style="height: 16px; width: 30px; " /><br />
	<strong>&iexcl;A ver, con ese dedito!</strong><br />
	<em>por Sander Roks, foto de Koen van Bommel</em></p>
<p>
	Renesse es un pintoresco pueblo costero holand&eacute;s de 1.500 habitantes, popular entre los chicos demasiado j&oacute;venes o sin la pasta necesaria para irse a privar a Espa&ntilde;a o Francia. Puede que no tenga la reputaci&oacute;n de una capital europea de la fiesta, como Berl&iacute;n u otras ciudades despreocupadas, pero es frecuente que los campings playeros se llenen de adolescentes borrachos cuasando barullo en las dunas al estilo de <em>El se&ntilde;or de las moscas</em>.</p>
<p>
	&nbsp;&nbsp; Hace diez a&ntilde;os fui a Renesse con siete amigos. Levantamos dos tiendas enormes, con camas y hasta un hornillo. Las vacaciones estuvieron llenas de bromazos, que algunos de los otros chicos no encontraron nada divertidos. Me acuerdo de una chica g&oacute;tica que me persigui&oacute; con un cuchillo de untar el pan porque nos meamos en su colada y vaciamos latas de sopa sobre su tienda. La segunda noche, uno de mis amigos se meti&oacute; en problemas algo m&aacute;s graves. Se lo llevaron en un coche de la polic&iacute;a y pas&oacute; la noche en una celda. Vimos c&oacute;mo le arrestaban, pero no ten&iacute;amos ni idea del por qu&eacute;. Los polis solo dijeron que hab&iacute;a &ldquo;acusaciones muy graves&rdquo; contra &eacute;l. A la ma&ntilde;ana siguiente volvi&oacute; al camping sin un solo ara&ntilde;azo. Al parecer le hab&iacute;a estado metiendo el dedo a una chica en una esquina oscura de un club cuando la chica cambi&oacute; de opini&oacute;n y fue a la polic&iacute;a diciendo que la hab&iacute;an violado. Mi amigo es un cabr&oacute;n bastante repulsivo, pero los cargos no tardaron en retirarse. Fue puesto en libertad sin que pareciera muy impresionado por la experiencia. A la chica, en cambio, la retuvieron para hacerle un interrogatorio.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/7cc735bd08abc7edd30f73795f3b2aeb.jpg" style="width: 640px; height: 640px; " /></p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/d5140a4f69591a01198e80774492b6a4.jpg" style="height: 22px; width: 30px; " /><br />
	<strong>El barco sin control</strong><br />
	&nbsp;<em>por Christian Belgaux, foto de Stephen Butkus</em></p>
<p>
	Hace unos meses me apunt&eacute; a hacer unas fotos en un evento de cata de alcoholes que tendr&iacute;a lugar en un viaje en barco de 48 horas de Oslo, Noruega, a Kiel, Alemania, y de regreso a Oslo. Un mont&oacute;n de chavales noruegos iban a emborracharse por primera vez en un barco, porque para ellos es m&aacute;s f&aacute;cil conseguir alcohol en Alemania que en su pa&iacute;s natal. Sub&iacute; a bordo pensando que me lo iba a hacer de profesional y sin creer que tuviera que ponerme el puto pijama de una pieza que hab&iacute;a metido en la maleta por si acaso hac&iacute;a fr&iacute;o por la noche.</p>
<p>
	&nbsp;&nbsp; Al principio estuve haciendo mi trabajo, tomando fotos, pero todo se fue al traste en cuanto empec&eacute; a aprovechar las ventajas de tener tanto licor gratis a mi alrededor. Muy pronto, en vez de tomar fotos de lo que fuese, estaba haci&eacute;ndole fotos a unas chicas de veintitantos que se estaban desnudando en uno de esos pasillos horteras que parecen como si pertenecieran a una cadena hotelera. Y despu&eacute;s ya no hice m&aacute;s fotos. Me descubr&iacute; a m&iacute; mismo en el casino fingiendo ser un jugador profesional, pele&aacute;ndome con dos hombres mayores gay en el bar, y coron&aacute;ndolo todo con una reconstrucci&oacute;n (yo solo) de la escena final de Dirty Dancing. Todo un espect&aacute;culo para los alemanes que subieron al barco a las 7 de la ma&ntilde;ana. Al final del viaje me despert&eacute; en un pasillo, vestido con mi pijama de una pieza. Lo &uacute;nico que recuerdo fue o&iacute;r la &uacute;ltima llamada al barco para volver a Alemania.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/4b3c1b8ce01e22b56598058fcf080510.jpg" style="width: 640px; height: 640px; " /></p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/6438c93d8182b854e33beee8008e523b.jpg" style="height: 20px; width: 30px; " /><br />
	<strong>La invasi&oacute;n de Florida</strong><br />
	<em>por Ben Pobjoy, foto de Gordon Ball</em></p>
<p>
	En 2002 le pidieron a mi mediocre grupo hardcore que diera un concierto en no s&eacute; qu&eacute; festival en Orlando, Florida, durante las vacaciones de primavera de mi universidad. No nos lo pensamos dos veces ante la oportunidad de escapar de la deprimente y nevada tundra del invierno canadiense. Localizamos en Toronto un sitio de alquiler de veh&iacute;culos que ofrec&iacute;a un pack barato de tres d&iacute;as con kilometraje ilimitado, pillamos una furgoneta y nos lanzamos a la carretera. Condujimos autopista abajo siguiendo la l&iacute;nea de la costa, dividi&eacute;ndonos la conducci&oacute;n en tres turnos de ocho horas y meando en marcha por la puerta abierta de la furgoneta para no perder tiempo deteni&eacute;ndonos a cada momento.</p>
<p>
	&nbsp;&nbsp; Tras el concierto compramos bebercio a tutipl&eacute;n y montamos una fiesta &eacute;pica en la piscina del motel que acab&oacute; degenerando en la estereot&iacute;pica bacanal rocanrolera cuando en pleno ciego et&iacute;lico destrozamos nuestra habitaci&oacute;n. Tronchamos dos camas por la mitad. A la ma&ntilde;ana siguiente, viendo el desastre que hab&iacute;amos provocado, empezamos a preocuparnos y, obedeciendo a la l&oacute;gica de nuestras crueles resacas, nos marchamos del motel sin avisar para no tener que pagar los destrozos y nos dirigimos a Daytona Beach. Est&aacute;bamos todos de buen humor y yo me puse un tanga con un enorme espacio para alojar el paquete con el lema LA CASA DEL WHOPPER. A un grupo de paletos no les hizo gracia y empezaron a llamarme maric&oacute;n. Nos persiguieron hasta la furgoneta y decidimos emprender las 24 horas de regreso a Toronto.</p>
<p>
	&nbsp;&nbsp; Devolvimos la furgo. Hab&iacute;amos hecho casi cinco mil kil&oacute;metros en 60 horas. El que nos la hab&iacute;a alquilado nos dijo, &ldquo;Joder, chavales, &iquest;es que os hab&eacute;is ido a Florida o algo as&iacute;?&rdquo; Nos re&iacute;mos. &ldquo;S&iacute;, t&iacute;o, eso hicimos, y FUE LA HOSTIA&rdquo;.</p>
<p>
	<em>M&aacute;s fiestukis a lo loco en los pr&oacute;ximos d&iacute;as.</em></p>

]]></description>
<guid isPermaLink="false">http://www.vice.com/186669</guid>
<author>VICE Staff</author>
<category>travel, el número del viaje de fin de curso, alcohol, borrachos, Florida, Tijuana, desmadre, cruceros, vacaciones, desmayarse, acabar malamente, liarla parda</category>
</item>
<item>
<title>La batalla de las bestias: Peleas de camellos en Turquía</title>
<link>http://www.vice.com/es/read/camel-wrastlin-in-turkey</link>
<pubDate>Mon, 06 May 2013 08:35:00 +0100</pubDate>
<description><![CDATA[<p>
	Las peleas de camellos son una tradici&oacute;n turca que se remonta a casi 2.500 a&ntilde;os atr&aacute;s. Los animales normalmente son importados de pa&iacute;ses cercanos y son llevados a la regi&oacute;n del Egeo de Turqu&iacute;a, donde se llevan a cabo la mayor&iacute;a de las peleas. Se podr&iacute;a decir que es como una versi&oacute;n m&aacute;s tonta y mucho menos mortal de las peleas de gallos. Sit&uacute;an un par camellos en medio de la arena y, dependiendo de quien dirija la pelea, pueden pasar dos cosas. Si es una pelea tradicional, se pasea a una hembra alrededor de la arena. &Eacute;sta menear&aacute; su culo mientras los machos la miran, babeando litros de saliva espumosa por la frustraci&oacute;n sexual hasta que el due&ntilde;o de la hembra la retira del ruedo, y en este punto los machos se ponen a pelear bajo la falsa idea de que el ganador pillar&aacute; cacho esa noche. Si la pelea es m&aacute;s contempor&aacute;nea (algunos dir&aacute;n civilizada) los due&ntilde;os acercan a los camellos cara a cara hasta que comienzan a pelear. Seg&uacute;n la Wikipedia, los organizadores tambi&eacute;n &quot;han intentado matar de hambre a los camellos para que se vuelvan m&aacute;s agresivos&quot;. La pelea termina cuando uno de los camellos se cae, huye o grita.</p>
<p>
	Pero el evento es mucho m&aacute;s que un grupo de turcos viendo a dos camellos tratando de arrancarse los huevos a mordiscos. Como en la mayor&iacute;a de los eventos deportivos, un sentimiento de camarader&iacute;a llena el estadio. Un denso humo, proveniente de las docenas de asados (algunos de los cuales cocinan carne de camello), flota entre los espectadores y el flujo constante de raki, el licor nacional turco, mantiene a la multitud con vida.</p>
<p>
	Hace poco visit&eacute; uno de estos eventos y pude colarme en el centro de la arena para conseguir estas fotos (y unos litros de saliva de camello en la cara) antes de ser descubierto y sacado a patadas por los oficiales.<br />
	&nbsp;</p>
<p>
	<em><a href="http://www.pierocastellano.com/">www.pierocastellano.com</a></em></p>

]]></description>
<guid isPermaLink="false">http://www.vice.com/186517</guid>
<author>Piero Castellano</author>
<category>travel, camellos, peleas de camellos, Turquía, deporte</category>
</item>
<item>
<title>Escombros del desarrollo: los campos de batalla secretos de China </title>
<link>http://www.vice.com/es/read/developments-debris-chinas-secret-battlefields</link>
<pubDate>Fri, 12 Apr 2013 08:00:00 +0100</pubDate>
<description><![CDATA[<p>
	Las ciudades de China est&aacute;n llenas de campos de escombros escondidos, vastos paisajes apocal&iacute;pticos que terminan a las puertas de bulliciosos barrios. Los esqueletos de las casas son prueba de que una vez existieron. Los testigos dicen que parece el resultado de un ataque a&eacute;reo, y as&iacute; es, excepto que las bombas no son tan precisas. Los da&ntilde;os aqu&iacute; obedecen estrictas geometr&iacute;as. A un lado de la calle, puedes llenar una carretilla con los restos de una casa, mientras que al otro lado hay casas que permanecen erguidas sin un rasgu&ntilde;o.<br />
	<br />
	Antes de que ocurran da&ntilde;os se levantan muros para la divisi&oacute;n de un barrio. El mensaje de las paredes es inconfundible: todo lo que quede dentro de esas paredes ser&aacute; destruido. Una empresa de desarrollo ha solicitado estas tierras. Los muros se levantar&aacute;n r&aacute;pido, a veces de noche a la ma&ntilde;ana. A menudo, a los residentes les llegan notificaciones de que el desalojo se producir&aacute; en unos d&iacute;as. Los ejecutivos detr&aacute;s de estas maniobras han estudiado el Sun Tzu, una lectura requerida en cualquier escuela de negocios. &quot;Deja que tus planes sean oscuros e impenetrables como la noche,&quot; escribi&oacute; el Maquiavelo chino en su obra maestra <em>Del Arte de la Guerra</em>, &quot;y cuando te muevas, s&eacute; como un rayo.&quot; En otras palabras, dales el menor tiempo posible para preparar sus c&oacute;cteles molotov.<br />
	<br />
	La mayor&iacute;a de residentes aceptan la compensaci&oacute;n por sus casas y se van, pero hay unos cuantos que se niegan. Montan barricadas, almacenan dispositivos incendiarios y crean herramientas de cultivo. Los constructores tienen un nombre para las casas de estos lugares. Las llaman &quot;casas clavo&quot;: hacen referencia a los clavos que tanto cuesta sacar de la madera. La t&iacute;pica respuesta de un constructor es simplemente que hay que darle con un martillo m&aacute;s grande. Matones contratados llegan prometiendo violencia, altavoces al estilo de la Revoluci&oacute;n Cultural escupen propaganda, los servicios p&uacute;blicos se cortan y comienza la construcci&oacute;n en tierras adyacentes, haciendo el mayor ruido posible las 24 horas del d&iacute;a.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/b37bb2a58b3f5d2d61a87bc7fac9fb38.jpg" style="width: 640px; height: 426px; " /></p>
<p>
	En 2004, en la ciudad de Chongqing, los constructores fueron capaces de dispersar a una comunidad de 280 residentes, excepto a dos de ellos. Cuando esta pareja se neg&oacute; a abandonar la zona, se produjo un enfrentamiento que dur&oacute; tres a&ntilde;os y que atrajo de forma general la atenci&oacute;n de los medios de comunicaci&oacute;n. Los trabajadores excavaron la tierra hasta 9 metros de profundidad alrededor de la casa de la pareja dejando la casa posada en un mont&iacute;culo de tierra. El marido, un maestro en artes marciales, amenaz&oacute; con repartir hostias a cualquier maleante que enviaran a intimidarle y contrat&oacute; a gente para que le construyeran una escalera de caracol hasta la puerta de su casa. Finalmente su &#39;casa clavo&#39; fue derribada en 2007, despu&eacute;s de que la pareja aceptara un nuevo alojamiento.</p>
<p>
	Otros casos no tienen tanta suerte. La mayor&iacute;a de la prensa no se hace eco, as&iacute; dejan total libertad a los constructores para usar t&aacute;cticas m&aacute;s extremas. En su libro, <em>China en diez palabras</em>, el autor Yu Hua explica de un caso t&iacute;pico.<br />
	<br />
	&quot;Una familia de cinco miembros no llegaba a un acuerdo de compensaci&oacute;n con las autoridades locales por la p&eacute;rdida de su casa... Una noche, mientras dorm&iacute;an, un grupo de hombres con cascos protectores pusieron escaleras en la fachada de la casa, rompieron las ventanas con martillos y entraron. La familia despert&oacute; ante la presencia de docenas de intrusos. Antes de que fueran totalmente conscientes de lo que estaba pasando fueron arrastrados de su camas como si fueran criminales y llevados al piso de abajo... Cualquier acto de resistencia se castigaba con un pu&ntilde;etazo en la cara. Les metieron en una furgoneta y se los llevaron a una casa vac&iacute;a hasta las 12 del mediod&iacute;a, cuando fue un polic&iacute;a a informarles de que su casa hab&iacute;a sido arrasada.&quot;<br />
	<br />
	En otro caso, Yu describe c&oacute;mo unas apisonadoras se llevaron una casa por delante cuando a&uacute;n hab&iacute;a una pareja dentro. El marido y la mujer estaban en el balc&oacute;n de su cuarto piso bebiendo whisky y lanzando c&oacute;cteles molotov al equipo de demolici&oacute;n. El marido fue sentenciado a ocho meses de prisi&oacute;n por &quot;obstruir el trabajo p&uacute;blico&quot;.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/b9cfd4e078d92d3120b440a0c72e25dd.jpg" style="width: 640px; height: 426px; " /></p>
<p>
	Vine a China porque un amigo de la infancia hab&iacute;a vivido en el pa&iacute;s durante muchos a&ntilde;os. &quot;S&eacute; que te encantan los edificios destruidos,&quot; me escribi&oacute;. &quot;Aqu&iacute; encontrar&aacute;s miles de ellos, uno detr&aacute;s de otro.&quot; Llevaba fotografiando paisajes abandonados desde la adolescencia, cuando viv&iacute;a en un Detroit moribundo, un lugar maldito cuya decadencia deconstruye falsas promesas de la vida moderna sobre el control, el progreso y la permanencia. Se traduce f&aacute;cilmente a un Times Square reclamado por lobos, una Torre Eiffel consumido por vi&ntilde;as.<br />
	<br />
	Me compr&eacute; un vuelo a Shangai poco despu&eacute;s de recibir la carta de mi amigo. Fue a principios del a&ntilde;o 2011. &Eacute;sta ser&iacute;a la primera de varias excursiones a la Rep&uacute;blica Popular en los siguientes dos a&ntilde;os.<br />
	<br />
	La &uacute;ltima vez que hab&iacute;a estado en China hab&iacute;a sido una d&eacute;cada antes. Era completamente diferente. Recordaba bicis y bloques de apartamentos bajos. Hoy en d&iacute;a s&oacute;lo hay coches y rascacielos. Hace diez a&ntilde;os los &uacute;nicos perros que ve&iacute;a estaban muertos y servidos en platos. Ahora, los animales llevan collares de bisuter&iacute;a y brincan con sus correas.<br />
	<br />
	Vi las paredes del ghetto inmediatamente desde el taxi, cuando pas&eacute; por delante de ellas. Los muros estaban cubiertos con pl&aacute;sticos se&ntilde;alizados, dise&ntilde;ados para ser vistos. Las se&ntilde;ales publicitaban las nuevas torres residenciales que iban a ser construidas. Im&aacute;genes de lagos con sauces, peces Koi, y europeos con sombreros de copa o pelucas predominaban en este tipo de se&ntilde;ales. Para m&aacute;s prestigio, hab&iacute;a tambi&eacute;n frases cr&iacute;pticas en ingl&eacute;s: <em>&quot;Un s&iacute;mbolo de civilizaci&oacute;n urbana,&quot; &quot; COLECCI&Oacute;N, RESPETO Y DI&Aacute;LOGO,&quot; &quot;Mansi&oacute;n milenaria para Arist&oacute;cratas,&quot; &quot;La biograf&iacute;a de una era oriental de cara al mundo,&quot; &quot;La vida delicada,&quot; &quot;LA CUEVA DEL MUNDO.&quot;</em></p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/35e20f3ee851ea8a8391c2bb2655da1b.jpg" style="width: 640px; height: 426px; " /></p>
<p>
	Caminando por el r&iacute;o Huangpu esa primera ma&ntilde;ana, encontr&eacute; una barrera abierta en una de las paredes y entr&eacute;, preparado para fingir ser un turista despistado si alguien preguntaba. Hab&iacute;a una expansi&oacute;n de tierra rodeando lo que quedaba de un bloque de apartamentos de dos pisos. Los bordes irregulares de los ladrillos mostraban donde hab&iacute;an sido amputado cada lado del edificio. Un par de mujeres colgaban la colada. Un hombre se lavaba la cara en una palangana, se&ntilde;al de que el agua y la electricidad hab&iacute;an sido cortadas. &Eacute;stos eran los &uacute;ltimos desafiantes de la orden de desalojo. Mientras los vecinos hab&iacute;an abandonado la zona, los constructores hab&iacute;an ido excavando los apartamentos desocupados uno a uno; esta era la pr&aacute;ctica est&aacute;ndar. La longitud del estancamiento se pod&iacute;a medir por la altura de los j&oacute;venes &aacute;rboles que hab&iacute;an echado ra&iacute;ces en una de las habitaciones vac&iacute;as. Sal&iacute;a de una de las ventanas y las tejas. No hablaba mucho mandar&iacute;n por lo que no hab&iacute;a mucho m&aacute;s que decir a parte de &quot;Ni hao.&quot; Me coloqu&eacute; para hacer unas fotos. A nadie parec&iacute;a importarle que estuviera ah&iacute;, excepto tres hijos de alguien que salieron r&aacute;pidamente para re&iacute;rse, acercarse poco a poco para finalmente ense&ntilde;arme sus penes. Al cabo de un a&ntilde;o regres&eacute; al mismo lugar. Ya no quedaba nada de esa casa. Ni un ladrillo.<br />
	<br />
	Pas&eacute; el resto de mi primer d&iacute;a escalando a trav&eacute;s de una jungla de ruinas que se extend&iacute;a hacia el infinito. Despu&eacute;s de Shangai vinieron otras ciudades. Pas&eacute; seis semanas respirando polvo en sitios demolidos por toda China, documentando la historia natural de estas escenas.<br />
	<br />
	Me di cuenta de que despu&eacute;s de levantar los muros, las casas se vaciaban r&aacute;pidamente y durante un tiempo los barrios se convert&iacute;an en tierra de nadie. Los constructores se daban prisa a la hora del desalojo pero eran bastante lentos en demoler. Tanto tiempo tardaban que crec&iacute;a maleza, los p&aacute;jaros se hac&iacute;an sus nidos, la pintura se pelaba, los amantes se encontraban, se hac&iacute;an graffitis, los perros muertos se quedaban en huesos, los ni&ntilde;os tiraban piedras, y los excrementos se volv&iacute;an blancos por el sol.<br />
	<br />
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/9b5f6252422fdce39e5f46799bd66a87.jpg" style="width: 640px; height: 426px; " /></p>
<p>
	Los carro&ntilde;eros se acercaban. Segu&iacute;an a los hombres de demolici&oacute;n como ratoneros comunes, desplaz&aacute;ndose a la periferia, hasta que los equipos dejaban la zona y empezaba la carrera. Corr&iacute;an a arrancar las puertas y ventanas, tuber&iacute;as y accesorios, muebles, lo que fuese. Todo lo que tuviera valor se lo llevaban a cuestas y lo m&aacute;s pesado se lo llevaban arrastr&aacute;ndolo. Los carro&ntilde;eros fueron los primeros en traer orden al caos. He visto a gente hacer lo mismo despu&eacute;s de desastres naturales. Poner orden por cuenta propia. Hac&iacute;an monta&ntilde;as: ladrillo con ladrillo, baldosa con baldosa, cristal con cristal.<br />
	<br />
	Deambul&eacute; por habitaciones vac&iacute;as. Retrat&eacute; objetos olvidados: una acorde&oacute;n roto, una silla de tres patas, ropa arrugada, un sujetador de encaje rojo, el juguete de un ni&ntilde;o, un bast&oacute;n de bamb&uacute;, platos, cartas de mesa desparramadas, una jaula, anillos y trozos de cosas irreconocibles.<br />
	<br />
	Los edificios se convierten en monta&ntilde;as de escombros uno a uno. No hay una manera met&oacute;dica de hacerlo. Una casa aqu&iacute;, otra ah&iacute;. Un d&iacute;a desaparece el tejado y luego no pasa nada durante semanas. Se excava un agujero al lado del bloque de apartamentos y luego pasa un a&ntilde;o. Se levantan monta&ntilde;as de escombros, luego caen y cambian de posici&oacute;n d&iacute;a a d&iacute;a. Muchas veces me encontr&eacute; con escenas de casas solitarias en medio de la nada.<br />
	<br />
	Los empresarios compraban escombros en trenes de carga cerca de los Llanos Orientales, seg&uacute;n me contaron, para hacer monta&ntilde;as en estaciones de esqu&iacute;. Hay algo tristemente digno sobre una casa que se mantiene erguida sola, especialmente si es vieja. Una casa se&ntilde;orial de la dinast&iacute;a Qing, por ejemplo. Vuelan voces desde sus ventanas. La colada colgando de sus puertas. Me preguntaba por qu&eacute; ese edificio segu&iacute;a ah&iacute;, ante la invasi&oacute;n de torres creciendo a toda prisa. En muchas de ellas pod&iacute;a haber una familia renegada dentro, pero otras veces las casa se mandaba destruir. Una vez mir&eacute;, despu&eacute;s del desayuno, como un grupo abandonaba una casa en la que hab&iacute;an estado viviendo, con sus camastros a cuestas. Los hombres salieron y derribaron la casa abajo. Como por costumbre, el &uacute;ltimo hombre cerr&oacute; la puerta.<br />
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/2646fe15a5a8f30b6f85e741d40705eb.jpg" style="width: 640px; height: 426px; " /></p>
<p>
	Mientras caminaba por estos sitios con una c&aacute;mara, los residentes me miraban nerviosamente muchas veces. Algunos hombres y mujeres me pasaban documentos: hojas dobladas en exceso para esconder en la mano. Se dispersaban sin mirar atr&aacute;s. En los documentos, traducidos m&aacute;s tarde, se detallaba la lucha por sus tierras o por recibir compensaci&oacute;n, e inclu&iacute;an una larga lista de los sufrimientos que hab&iacute;an vivido.<br />
	Si los supervisores de la zona se daban cuenta ven&iacute;an gritando y agitando sus armas. Muchas veces llevaban imitaci&oacute;n de uniformes militares americanos. Un par de veces me zarandearon y casi me robaron la c&aacute;mara. Me iba corriendo siempre que me ve&iacute;an, sin saber muy bien a qu&eacute; poderes me estaba enfrentado.<br />
	<br />
	En la ciudad de Tangshan, estos poderes me quedaron m&aacute;s claros. Llegu&eacute; a una calle donde hab&iacute;a un grupo de gente reunida. Medio grupo eran polic&iacute;as que estaban patrullando por la zona, haciendo nada en particular. Hab&iacute;a cristales por todas partes. Unos hombres estaban sentados en la acera con sangre en la cara, neg&aacute;ndose a ponerse de pie. Guard&eacute; la c&aacute;mara en la mochila. El conductor de la ambulancia me explic&oacute; en su ingl&eacute;s que hab&iacute;a habido una pelea, un intento de desalojo. Era una de los estimadas 80.000 peleas que no se declaran y que tienen lugar en la Rep&uacute;blica Popular cada a&ntilde;o.<br />
	<br />
	En mis viajes, me conformaba con hacer fotos solamente. Pero en la ciudad de Taiyuan conoc&iacute; a Mr. Li. Estaba sacando fotos a un edificio de apartamentos blanco lleno de agujeros negros, cuando un hombre me dijo que me acercara. Habl&oacute; sin parar, aunque obviamente yo entend&iacute;a muy poco de lo que dec&iacute;a.<br />
	Le preocupaba mucho m&aacute;s su necesidad de hablar con alguien que yo entendiera poco mandar&iacute;n. Este hombre me llev&oacute; hasta lo que hab&iacute;a sido su casa. Hizo gestos, reconstruyendo la casa en aire con sus manos. Se se&ntilde;alaba a s&iacute; mismo una y otra vez, hasta que entend&iacute; que esa hab&iacute;a sido su casa. Le retrat&eacute; ah&iacute; de pie, orgulloso en los escombros de su pasado.<br />
	<br />
	Mr. Li me llev&oacute; a su taller de bicicletas a la vuelta de la esquina. Su mujer hizo un t&eacute; mientras &eacute;l sacaba fotos de una mochila. Las puso en una mesa, una a una: Una puerta llena de excrementos. Una ventana rota. Una casa en llamas. Grupos de gente con pancartas manifest&aacute;ndose ante edificios gubernamentales. Una agujero de bala en un cristal. Apisonadoras y retroexcavadoras con las ruedas rajadas. Barricadas de planchas de metal. Muros cay&eacute;ndose. Entend&iacute;. Me se&ntilde;al&oacute; e hizo un gesto de escribir. &quot;OK,&quot; dije. &quot;Dui, dui. Ver&eacute; lo que puedo hacer.&quot; Me dio unos documentos que traduje cuando volv&iacute; a Am&eacute;rica. &Eacute;stos dec&iacute;an:<br />
	<br />
	&quot;Una guerra ha estallado en Taiyuan... El 18 de julio de 2009, sin previo aviso, las 7.000 familias del distrito Longtime fueron obligadas a abandonar sus hogares. La compensaci&oacute;n ofrecida era el mismo precio por metro cuadrado para todo el mundo, estando por debajo del valor del mercado. Tres d&iacute;as despu&eacute;s, empezaron los desalojos... Bien pronto por la ma&ntilde;ana, dos gr&uacute;as avanzaron sobre la casa de la familia Lam. Las gr&uacute;as iban acompa&ntilde;adas de muchos hombres gritando. En las primeras filas llevaban camisetas negras y cascos de guerra, llevaban clubes. Detr&aacute;s de ellos iban hombres con parches rojos y amarillos en los brazos (los oficiales del partido). En la parte de atr&aacute;s hab&iacute;a polic&iacute;a de muchas agencias distintas. Mientras acaban con la casa de la familia Lam, los residentes se juntaron tirando antorchas en llamas prendiendo fuego a tanques de propano. Una de las gr&uacute;as se incendi&oacute;. Las agresores se retiraron... Luego avanzaron hacia la casa de los cuatro hermanos Kin y les sacaron a rastras de ah&iacute;. Una de las mujeres estaba tan desesperada que empez&oacute; a vomitar sangre... La manera de comportarse, traficando con oficiales corruptos, llev&aacute;ndose nuestra tierra dorada, &iquest;acaso no es robo? Le preguntamos al gobierno, &iquest;qu&eacute; hemos hecho para merecer esto? </p>
<p>
	<em>(Fotos de Roc Morin)</em></p>
<p>
	<br />
	<em>El nuevo libro de Roc,&nbsp;</em>And, <em>sali&oacute; el a&ntilde;o pasado. Puedes encontrar <a href="http://www.rocmorin.com/" target="_blank">m&aacute;s informaci&oacute;n en su web</a>.</em><br />
	&nbsp;</p>
<p>
	<em>M&aacute;s cosas sobre China:</em></p>
<p>
	<em><a href="http://www.vice.com/es/read/china-esta-fabricando-bebes-genios" target="_blank">China est&aacute; fabricando beb&eacute;s genios</a></em></p>
<p>
	<em><a href="http://www.vice.com/es/read/el-zoo-de-mendigos-de-china" target="_blank">El zoo de mendigos de China</a></em></p>
<p>
	<em><a href="http://www.vice.com/es/read/la-politica-de-un-solo-hijo-china-sigue-arruinando-vidas" target="_blank">Novias fantasma y abortos forzados: c&oacute;mo la pol&iacute;tica de un &uacute;nico hijo en sigue arruinando vidas en China</a></em></p>

]]></description>
<guid isPermaLink="false">http://www.vice.com/183817</guid>
<author>Roc Morin</author>
<category>travel, China, desarrollo, casas clavo, desahucios</category>
</item>
<item>
<title>Viajé gratis en un barco de mercancías de Hong Kong a Singapur</title>
<link>http://www.vice.com/es/read/fernando-souza-autoestop-hong-kong-singapur-wondrlust</link>
<pubDate>Mon, 04 Mar 2013 10:40:00 +0000</pubDate>
<description><![CDATA[<p>
	Las compa&ntilde;&iacute;as de transporte mar&iacute;timo son grandes multinacionales que no est&aacute;n muy por la labor de meter a un desconocido en un barco de cientos de millones de euros. Para que me aceptasen hice lo t&iacute;pico en estos casos: spamear a todas las compa&ntilde;&iacute;as del tercer puerto m&aacute;s grande del mundo, exagerar un poco el curr&iacute;culo y ofrecer hacerles un v&iacute;deo promocional durante el viaje. Un mes y medio despu&eacute;s, tras centenares de emails y llamadas, col&oacute;.<br />
	<br />
	Me puse mi ropa menos arrugada y me reun&iacute; con la compa&ntilde;&iacute;a interesada en lo alto de un rascacielos sobre la bah&iacute;a de Hong Kong. Estaban dispuestos a llevarme, pero ten&iacute;a que firmar un contrato de confidencialidad que me hizo sentir v&eacute;rtigo con el alud de cl&aacute;usulas: no pod&iacute;a sacar fotos, ten&iacute;a que entregarles todo el material grabado y despu&eacute;s borrarlo de mi ordenador, no pod&iacute;a publicar nada sobre la experiencia y cualquier incumplimiento me expone a un proceso judicial. As&iacute; que todo lo que viene a continuaci&oacute;n es ficci&oacute;n, incluso las fotos que fing&iacute; con la ayuda de un equipo de efectos especiales. Palabrita de Dios.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/8dd94cf768bc5cff41ea385aa3128185.jpg" style="width: 660px; height: 371px;" /></p>
<p>
	Tres d&iacute;as despu&eacute;s de la reuni&oacute;n, merodeaba incr&eacute;dulo por el puerto, un almac&eacute;n de Ikea al aire libre en el que las familias hist&eacute;ricas han sido reemplazadas por un perfecto ballet mec&aacute;nico. Entr&eacute; de lleno en la segunda temporada de The Wire, esperaba cruzarme con un Frank Sobotka resacoso e imaginaba cu&aacute;ntos contenedores escond&iacute;an prostitutas asfixiadas.<br />
	<br />
	Hab&iacute;a hecho todo lo posible por parecer una persona responsable, pero la compa&ntilde;&iacute;a desconfiaba tanto de m&iacute; que me prohibi&oacute; moverme por el barco sin supervisi&oacute;n. Adem&aacute;s me puso una ni&ntilde;era particular, un hind&uacute; con rango de ingeniero jefe que se hizo marinero para &ldquo;hacer un Titanic&rdquo;.</p>
<p>
	Entr&eacute; en la bestia de 175 metros de eslora y 28 de manga. Un barco de tama&ntilde;o medio en el que pod&iacute;as pasar horas deambulando sin encontrarte con ninguno de los 20 filipinos que lo tripulaban. Me llevaron a mi dependencia. Esperaba literas y goteras, pero me toc&oacute; un cuarto privado que result&oacute; ser una habitaci&oacute;n de rango medio. La placa a la entrada pon&iacute;a que era la del due&ntilde;o del barco, aunque para el seguro marino yo era un becario de pr&aacute;cticas. Los barcos est&aacute;n divididos en dos estamentos con comedores y salas de entretenimiento separadas: los oficiales y la tripulaci&oacute;n. Nunca hab&iacute;a pisado un buque, pero me toc&oacute; en el grupo de los que mandan.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/bb637d5a11f096438aa81de8c5f2950b.jpg" style="width: 660px; height: 248px;" /></p>
<p>
	Una de las experiencias m&aacute;s marcianas de mi vida es haber cumplido a&ntilde;os en alta mar, en alg&uacute;n lugar de la costa de Vietnam. La primera persona en felicitarme fue un filipino que no volver&eacute; a ver. Un coro de marineros me cant&oacute; la estrofa m&aacute;s desalmada de &lsquo;Happy Birthday&rsquo;. Adem&aacute;s, rompieron dos reglas por m&iacute;: realizar una barbacoa en cubierta y beber un botell&iacute;n de la San Miguel filipina por marinero.</p>
<p>
	Hab&iacute;a logrado colarme en un barco, pero todav&iacute;a ten&iacute;a que hacer el v&iacute;deo promocional as&iacute; que entrevist&eacute; a toda la tripulaci&oacute;n. No son salvajes alcoh&oacute;licos con una novia en cada puerto. Ya no. La fren&eacute;tica descarga de contenedores hace que se permanezca en puerto 8 horas en lugar de un par de d&iacute;as. Hace a&ntilde;os que las prostitutas no suben a los barcos (salvo en Bangkok) y su &uacute;nica sorpresa son infranqueables controles de orina. Quedan 10 meses en los que es imposible discernir un d&iacute;a del siguiente, quemarse la retina con pel&iacute;culas en bucle y lanzar una botella de cerveza al mar como &uacute;nico gesto existencialista. Y el dinero, &uacute;nica y generalizada justificaci&oacute;n. Al famoso eslogan de reclutamiento &ldquo;ve el mundo gratis&rdquo; le ha salido letra peque&ntilde;a que estipula que lo ver&aacute;s a trav&eacute;s del ojo de buey de tu camarote. Por eso ya no navegan europeos, todos vienen del tercer mundo.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/4e948b662d7243283618d91603f7d160.jpg" style="width: 660px; height: 495px;" /></p>
<p>
	Cada d&iacute;a avanzaba un poco el v&iacute;deo promocional y cerraba otra trilog&iacute;a documental titulada &lsquo;&iquest;Por qu&eacute; se suicidan los marineros?&rsquo;. Lo que contaban era tan desolador que les tuve que avanzar una lista con las preguntas y rogarles que fueran positivos. El propio capit&aacute;n, al pedirle una an&eacute;cdota divertida para toda la familia, cont&oacute; c&oacute;mo un marinero se hab&iacute;a quitado la vida tras la negativa de la compa&ntilde;&iacute;a de acortar su contrato para volver a casa.</p>
<p>
	Al final hice amigos en la tripulaci&oacute;n. Hasta mantuve conversaciones que no s&oacute;lo giraban sobre nuestro pasado com&uacute;n (la colonizaci&oacute;n filipina) y nuestro presente compartido (cerveza San Miguel e Isabel Preysler). En mi &uacute;ltimo d&iacute;a abord&eacute; el Jefe de Operaciones, me gui&ntilde;&oacute; el ojo y me invit&oacute; a beber vodka con &eacute;l. Ignor&eacute; los influjos homoer&oacute;ticos y acept&eacute;. Descubr&iacute; ofendido que no estaba ligando conmigo, el encuentro era una multitudinaria fiesta de karaoke con abundante alcohol de contrabando. Pero ni en las celebraciones abandonaban su melancol&iacute;a: todo el repertorio consist&iacute;a en baladas ochenteras que cantaban con desgarro. Sus gorgoritos eran acompa&ntilde;ados por v&iacute;deos de Tailandesas desnudas que torturaban a marineros que hac&iacute;a meses que no ve&iacute;an a una mujer.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/9ea086d57ff7e58e46da0e19410d22b9.jpg" style="width: 660px; height: 440px;" /></p>
<p>
	Despu&eacute;s de cinco d&iacute;as en altamar, me desped&iacute; de todos y pis&eacute; (la asquerosamente limpia) tierra firme de Singapur. Hab&iacute;a pasado menos de una semana rodeado de hombres, pero fue suficiente para que mirase a toda mujer con la lujuria de un preso reci&eacute;n liberado. Sin embargo, esa pulsi&oacute;n quedaba empeque&ntilde;ecida por la urgencia de conectarme a internet tras 5 d&iacute;as sin bytes alimentando mi cerebro.</p>
<p>
	<em>Fernando Souza dej&oacute; su trabajo en la tele para dar la vuelta al mundo haciendo autoestop. M&aacute;s historias de la carretera <a href="http://www.facebook.com/wondrlust" target="_blank">en su Facebook</a>.Tambi&eacute;n nos explic&oacute; <a href="http://www.vice.com/es/read/fernando-souza-autoestop-rusia" target="_blank">c&oacute;mo viaj&oacute; por la cara y se la partieron en Rusia</a> y <a href="http://www.vice.com/es/read/fernando-souza-autoestop-pekin-hong-kong" target="_blank">cruz&oacute; China en todoterrenos de lujo y una lechera de la polic&iacute;a</a>.</em></p>

]]></description>
<guid isPermaLink="false">http://www.vice.com/178862</guid>
<author>Fernando Souza</author>
<category>travel, autoestop, Fernando Souza, Wondrlust</category>
</item>
<item>
<title>Conduciendo en reserva</title>
<link>http://www.vice.com/es/read/conduciendo-en-reserva-00002056-v7n1</link>
<pubDate>Mon, 25 Feb 2013 12:16:00 +0000</pubDate>
<description><![CDATA[<p class="p1" style="color: rgb(34, 34, 34); font-family: Arial, Verdana, sans-serif; font-size: 12px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: 2; text-align: start; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: 2; word-spacing: 0px; -webkit-text-size-adjust: auto; -webkit-text-stroke-width: 0px;">
	<br class="Apple-interchange-newline" />
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/e8c51eb0afd3d09dc97730fde77cfb69.jpg" style="cursor: default; width: 640px; height: 667px;" /></p>
<p class="p1" style="color: rgb(34, 34, 34); font-family: Arial, Verdana, sans-serif; font-size: 12px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: 2; text-align: start; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: 2; word-spacing: 0px; -webkit-text-size-adjust: auto; -webkit-text-stroke-width: 0px;">
	<span style="float: left; color: black; font-size: 35px; line-height: 25px; padding-top: 1px; padding-right: 5px; font-family: Arial;">S</span></p>
<p>
	eg&uacute;n la Biblia, Dios nos dijo: &ldquo;Creced y llenad la tierra, ense&ntilde;oreaos de ella y principad a los peces del mar y a los vol&aacute;tiles del cielo, y a todo ganado, y a toda la tierra y los reptiles que reptan sobre la tierra&rdquo;. Lo que no dijo es que todo esto era finito y que si nos multiplic&aacute;bamos como conejos llegar&iacute;a el d&iacute;a en que el planeta no podr&iacute;a sustentar a toda la raza humana. Otra raz&oacute;n por la que Dios no es real y no va a salvarnos de nada. Ent&eacute;rate ya.</p>
<p>
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La Madre Naturaleza s&iacute; es real, y es capaz de quitarse al <em>homo sapiens </em>de encima como quien se sacude la caspa de los hombros. Pronto, si las cosas siguen como hasta ahora (y eso parece), las plantas que nos dan semillas morir&aacute;n, casi todos moriremos congelados y los can&iacute;bales albinos mutantes recorrer&aacute;n la tierra devorando a los que queden.</p>
<p>
	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Como una forma de reconocer este terrible desenlace, nuestras oficinas internacionales se pusieron el sombrero de investigador para averiguar los recursos que m&aacute;s r&aacute;pido se van a agotar. Ya sabemos que s&oacute;lo tiras de la cadena cuando vac&iacute;as el vientre y que trabajas en una oficina verde y todo eso, pero los problemas que se detallan no tienen ahora mismo soluci&oacute;n. Solo queda sentarse y ver c&oacute;mo se desarrolla la larga agon&iacute;a de este pedrusco flotante al que llamamos hogar.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	<strong>ESTADOS UNIDOS</strong></p>
<p>
	EE.UU tiene recursos en abundancia, pero corre peligro de quedarse sin sus doradas olas de grano. Seg&uacute;n Steven Stoll, profesor de historia ambiental en la Universidad de Fordham, la tierra cultivables Norteam&eacute;rica est&aacute; menguando. Parte del problema es que a los agricultores les resulta m&aacute;s rentable vender sus tierras para desarrollo urbano. El American Farmland Trust estima que entre 1982 y 2007 se perdieron 41 millones de hect&aacute;reas de espacio rural por esta raz&oacute;n. La erosi&oacute;n del suelo es otra amenaza: un estudio de la Universidad de Cornell se&ntilde;ala que Kansas pierde cada a&ntilde;o 650 toneladas de capa cultivable (la capa f&eacute;rtil de medio metro que contiene los nutrientes necesarios para cultivar casi cualquier cosa). Aunque anualmente se exportan m&aacute;s de 130 mil millones de d&oacute;lares en productos agr&iacute;colas, cada vez se exporta menos soja y grano. La industria agr&iacute;cola estadounidense se mantiene, en parte, porque el precio de los alimentos b&aacute;sicos que se producen sigue siendo alto.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	<strong>BULGARIA</strong></p>
<p>
	El principal problema en Bulgaria es que se est&aacute;n quedando sin b&uacute;lgaros. Seg&uacute;n los datos del Centro para Pol&iacute;ticas Demogr&aacute;ficas de Bulgaria, su poblaci&oacute;n disminuye a una tasa de entre 70 mil y 80 mil personas al a&ntilde;o, o seis personas cada hora. &iquest;Por qu&eacute;? Nacen cada vez menos beb&eacute;s, el &iacute;ndice de mortalidad va en aumento, y los j&oacute;venes, con limitadas oportunidades de crecimiento profesional, quieren salir corriendo del pa&iacute;s. La fuga de cerebros, de hecho, es evidente desde mediados de los 80. Es probable que estos tres factores sigan existiendo en un futuro cercano: seg&uacute;n el Instituto de Estad&iacute;stica Nacional de Bulgaria la poblaci&oacute;n pas&oacute; de nueve millones en 1989 a 7,3 millones en 2011. Hacia 2060 la cifra estar&aacute; por debajo de los seis millones, y en 2134 no quedar&aacute; un solo b&uacute;lgaro en el pa&iacute;s.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	<strong>ALEMANIA</strong></p>
<p>
	Aunque Alemania es uno de los pa&iacute;ses m&aacute;s influyentes del mundo, no cuenta con bienes tan importantes para la econom&iacute;a como el hierro, el petr&oacute;leo o el oro. Alemania depende de otros pa&iacute;ses, y gasta cientos de millones de euros cada a&ntilde;o en importar recursos naturales de Europa Occidental, Australia, China y Canad&aacute;. La &uacute;nica excepci&oacute;n es el carb&oacute;n: las minas fueron el motor de su revoluci&oacute;n industrial en el siglo XIX y crearon miles de empleos en la cuenca del Ruhr y en el Sarre. Empleos ya no existen, ya que en 2007 el gobierno empez&oacute; a eliminar los subsidios para la extracci&oacute;n de carb&oacute;n mineral. Seg&uacute;n Bernd Lehmann, profesor de geociencia en la Universidad Tecnol&oacute;gica de Clausthal, la extracci&oacute;n se hab&iacute;a vuelto demasiado costosa, por no mencionar que el pa&iacute;s quiere hacer una transici&oacute;n a combustibles que no llenen el aire de humos t&oacute;xicos, contribuyendo al cambio clim&aacute;tico. <em>&ldquo;Alemania est&aacute; en medio de una transici&oacute;n y necesita, de manera urgente, alejarse de los combustibles f&oacute;siles&rdquo;</em>, dice Bernd, aunque apunta que el carb&oacute;n ser&aacute; una fuente valiosa de energ&iacute;a durante al menos cien a&ntilde;os y que la extracci&oacute;n va a la alza en el resto del mundo. Y aunque quiz&aacute; ya no existir&aacute;n minas de carb&oacute;n negro en Alemania, las excavaciones de carb&oacute;n marr&oacute;n (lignito, un carb&oacute;n m&aacute;s contaminante) sigue igual, pues esa industria no depende del gobierno.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	<strong>M&Eacute;XICO</strong></p>
<p>
	El ma&iacute;z es la sangre de M&eacute;xico; puede que los paleoamericanos empezaran a cultivarlo hace diez mil a&ntilde;os, y los mexicanos m&aacute;s pobres obtienen hoy en d&iacute;a la mitad de sus calor&iacute;as de la tortilla de ma&iacute;z. Sin embargo, el gobierno tiene que recurrir cada vez m&aacute;s al ma&iacute;z de EE.UU. desde que el Tratado de Libre Comercio eliminara las barreras comerciales, obligando a los mexicanos a competir con el ma&iacute;z estadounidense, m&aacute;s barato y con subvenciones del gobierno. La importaci&oacute;n de ma&iacute;z sigue en aumento (creci&oacute; un 25% el a&ntilde;o pasado), a pesar del alza en los precios por la expansi&oacute;n de la industria energ&eacute;tica del etanol. Los activistas, con el eslogan &ldquo;Sin ma&iacute;z no hay pa&iacute;s&rdquo;, exigen una mayor producci&oacute;n local, pero esto llega a o&iacute;dos sordos. La disminuci&oacute;n de cultivos va m&aacute;s all&aacute; de factores pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos: Adolfo Jim&eacute;nez, consultor de la Secretar&iacute;a de Agricultura, Ganader&iacute;a, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentaci&oacute;n (SAGARPA), culpa al medio ambiente. <em>&ldquo;Hace 10 &oacute; 15 a&ntilde;os era posible predecir los tiempos de sequ&iacute;a y lluvias. Hoy esto es m&aacute;s dif&iacute;cil y eso afecta a la producci&oacute;n&rdquo;,</em> dice. Competir con la industria agr&iacute;cola estadounidense se hace a&uacute;n m&aacute;s dif&iacute;cil cuando la naturaleza no est&aacute; de tu lado.</p>
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	<strong>HOLANDA</strong></p>
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	Holanda es el octavo productor de gas natural en el mundo y el quinto exportador. Extrae el 30% del gas producido en la UE, gracias en parte al gigantesco campo de gas de Groningen, al noreste del pa&iacute;s. Pero el fin de las vacas gordas est&aacute; cerca, algo que hasta los partidarios de la industria admiten. &ldquo;<em>Holanda es ciento por ciento autosuficiente&rdquo;,</em> dice Aart Tacoma, especialista ambiental de NOGEPA, una asociaci&oacute;n comercial de compa&ntilde;&iacute;as energ&eacute;ticas holandesas. <em>&ldquo;La industria del gas en Holanda genera 12 mil millones de euros en fondos p&uacute;blicos cada a&ntilde;o. Y ese n&uacute;mero va en aumento. Pero el gas es cada vez m&aacute;s escaso, y eso implica que Holanda dependa m&aacute;s del gas importado&rdquo;.</em> Se estima que los campos de gas natural en el pa&iacute;s se agotar&aacute;n en 70 a&ntilde;os, y cuando eso ocurra, su econom&iacute;a tendr&aacute; serios problemas. <em>&ldquo;Tendremos que importar de Rusia y Noruega, pero ellos tienen otro tipo de gas, lo que nos obligar&aacute; a construir otro tipo de hornos&rdquo;</em>, dice Aart. <em>&ldquo;Los ingresos fiscales y la tasa de empleo tambi&eacute;n caer&aacute;n&rdquo;.</em></p>
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	<strong>ESPA&Ntilde;A</strong></p>
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	El carb&oacute;n vive una agon&iacute;a que, seg&uacute;n Manuel Regueiro, profesor en el Departamento de Cristalograf&iacute;a y Mineralog&iacute;a en la Complutense de Madrid y voz autorizada en el IGEM (Instituto Geol&oacute;gico y Minero de Espa&ntilde;a), se debe a causas pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas. <em>&ldquo;En Espa&ntilde;a hay reservas inmensas de carb&oacute;n, lo que pasa es que es un mercado intervenido por el Estado&rdquo;.</em> Y el Estado debe acatar directrices de la CEE, como la de no otorgar m&aacute;s subsidios al sector, lo que se traduce en el cierre progresivo de las explotaciones menos rentables. En Espa&ntilde;a, el carb&oacute;n se utiliza en tres sectores, <em>&ldquo;el de la producci&oacute;n de electricidad, la siderurgia y la fabricaci&oacute;n de cemento&rdquo;</em>, con un peque&ntilde;o remanente para la calefacci&oacute;n dom&eacute;stica. <em>&ldquo;En el sector t&eacute;rmico se consumen 14 millones de toneladas anuales; en la siderurgia, dos millones; en la industria del cemento, 780 mil toneladas, y medio mill&oacute;n en usos dom&eacute;sticos y otras industrias, con exportaciones, principalmente a Francia y Marruecos, que ascienden a unas 600 mil toneladas&rdquo;,</em> desglosa Regueiro. Entre 18 y 22 millones de toneladas se extraen al a&ntilde;o. Su aporte al PIB espa&ntilde;ol es residual, un 1%, pero sigue siendo importante para el mix en&eacute;rg&eacute;tico. <em>&ldquo;El carb&oacute;n representa el 7% de la producci&oacute;n de energ&iacute;a el&eacute;ctrica.</em> <em>Teniendo en cuenta que la nuclear no se va a ampliar y que muchas centrales de ciclo combinado est&aacute;n paradas, la p&eacute;rdida de ese 7% ser&iacute;a un problema para el pa&iacute;s&rdquo;.</em> Carest&iacute;a energ&eacute;tica, desempleo, p&eacute;rdida de competitividad... <em>&ldquo;Lo que no producimos lo tenemos que importar, y eso tiene un coste&rdquo;.</em></p>
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	<strong>ITALIA</strong></p>
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	Cada a&ntilde;o se pescan entre 50 mil y 80 mil toneladas de sardinas y anchoas en los mares de Italia, pero debido a pr&aacute;cticas poco respetuosas con el medio ambiente es cuesti&oacute;n de tiempo que el pa&iacute;s se quede sin estas delicias saladas. Gran pare de la culpa la tiene la pesca de arrastre, consistente en arrastrar una red suspendida entre dos barcos por encima del lecho marino. Esta pr&aacute;ctica es norma en zonas como Chioggia, Pila di Porto Tolle y el Estrecho de Sicilia, y el n&uacute;mero de barcos de arrastre ha aumentado un 130% entre 1995 y 2012. Ni el gobierno ni la UE han realizado estudios para determinar los efectos de este tipo de pesca (la llaman &ldquo;experimental&rdquo;, aunque se utiliza desde hace m&aacute;s de 15 a&ntilde;os), y muchos aseguran que ha tenido un impacto devastador. Seg&uacute;n Allesandro Gianni, director de Greenpeace en Italia, las poblaciones de anchoa y sardina se han reducido m&aacute;s de 75% desde los a&ntilde;os 90. Esto ha llevado a un aumento de los precios, lo que a su vez ha llevado pescar m&aacute;s: un c&iacute;rculo vicioso. Greenpeace advierte que la sobreexplotaci&oacute;n provocar&aacute; una escasez de anchoas y sardinas tan dram&aacute;tica que los pueblos que dependen de esta industria se colapsar&aacute;n. Y los italianos se quedar&aacute;n sin el ingrediente favorito de sus pizzas.</p>
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	<strong>AUSTRALIA</strong></p>
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	En los &uacute;ltimos dos siglos Australia ha experimentado un mayor declive de su flora y fauna que los otros continentes, y en un futuro pr&oacute;ximo esto pasar&aacute; factura al ambiente y la econom&iacute;a. Nicholas Mikhailovich, del Instituto para Futuros Sostenibles de la Universidad de Tecnolog&iacute;a en Sidney, dice que a medida que plantas y animales se extingan ser&aacute; m&aacute;s dif&iacute;cil para la naturaleza la polinizaci&oacute;n natural de los cultivos, y para los humanos cultivar las plantas que nos mantienen con vida. Tambi&eacute;n est&aacute; el turismo, una industria que aporta 35 mil millones de d&oacute;lares anuales y representa el 2,5 por ciento del PIB australiano. S&oacute;lo el Parque de la Gran Barrera de Coral genera 5.400 millones de d&oacute;lares al a&ntilde;o, pero ten por seguro que cada vez menos gente visitar&aacute; el lugar si los arrecifes y su fauna mueren por la acidificaci&oacute;n del oc&eacute;ano, lo que seg&uacute;n Nicholas ocurrir&aacute; hacia 2050. La gran amenaza a la biodiversidad en Australia es la mayor industria del pa&iacute;s, la minera. Los ecosistemas m&aacute;s fr&aacute;giles, como el Desierto de Simpson, el Kimberley y Cairns, han sido se&ntilde;alados como futuros proyectos mineros. Por desgracia, la dependencia econ&oacute;mica de Australia de sus minas (un 10% del PIB) garantiza que plantas y animales seguir&aacute;n en ruta de extinci&oacute;n.</p>
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	<strong>SUECIA</strong></p>
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	La industria maderera en Suecia se conoce como &ldquo;la columna de la econom&iacute;a sueca&rdquo;, pues la madera es una de las principales exportaciones del pa&iacute;s y m&aacute;s del 60% de su territorio es boscoso. Esto no significa que los suecos vivan en un para&iacute;so forestal; muchos bosques son de recuperaci&oacute;n, est&aacute;n controlados por el gobierno y los taladores, siendo bosque primigenio apenas el 1%. Es un gran problema, porque aunque se plantan cien millones de hect&aacute;reas al a&ntilde;o para reemplazar los 80 millones de hect&aacute;reas taladas, los bosques cultivados no producen esos viejos &aacute;rboles conocidos como madera muerta, que da sustento a peque&ntilde;os organismos y son vitales para el ecosistema forestal. Seg&uacute;n el entom&oacute;logo Gunnar Isacsson de la Agencia Forestal Sueca, se necesitan miles de a&ntilde;os para generar suficiente madera muerta para que ciertas criaturas puedan vivir, y debido a la desaparici&oacute;n casi absoluta de los bosques primigenios en Suecia a causa de la industrializaci&oacute;n, varias especies (como el p&aacute;jaro carpintero de lomo blanco y el escarabajo de antenas largas) han desaparecido o est&aacute;n en peligro de extinci&oacute;n.</p>
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	<strong>REINO UNIDO</strong></p>
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	Los campos de gas natural en el Mar del Norte han generado mucha riqueza en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, pero eso est&aacute; quedando en el olvido. La producci&oacute;n alcanz&oacute; su l&iacute;mite en 2000 y se ha registrado una marcada disminuci&oacute;n desde entonces. GB se convirti&oacute; el a&ntilde;o pasado en importador neto de gas natural, algo que nadie quer&iacute;a ver. El problema, en parte, es que el pa&iacute;s usa este recurso para producir gran parte de su electricidad gracias al <em>dash for gas </em>de los 90, cuando se construyeron varias plantas energ&eacute;ticas de gas, un recurso que era accesible y barato. Es casi imposible predecir cu&aacute;ndo se acabar&aacute; el gas en el Mar del Norte, porque las reservas y la facilidad de extracci&oacute;n afectan el precio, lo que cambia la demanda, pero si la producci&oacute;n sigue decayendo al ritmo actual, llegar&aacute; a cero en 2015. Eso implica que el gobierno tendr&aacute; que comprar todo el gas a otros pa&iacute;ses (la principal fuente es ahora Qatar). Es f&aacute;cil imaginar un futuro en el que GB dependa de distintos pa&iacute;ses para cubrir su demanda energ&eacute;tica, y eso podr&iacute;a tener consecuencias como la escasez, un aumento de precios y, en el peor de los casos, guerras por los recursos.</p>
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	<strong>AUSTRIA</strong></p>
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	Todos los expertos con los que hablamos est&aacute;n de acuerdo en que Austria no se quedar&aacute; sin recursos naturales en un futuro pr&oacute;ximo. El pa&iacute;s es rico en petr&oacute;leo, cobre, zinc, lignito, madera, hierro, minerales y magnesita, y varias industrias extraen 169 millones de toneladas al a&ntilde;o. Robert Holnstiener, del Ministerio Federal de Econom&iacute;a, Familia y Juventud. dice que cualquier escasez que sufra el pa&iacute;s se deber&aacute; a problemas geopol&iacute;ticos y no a la falta de recursos. Sin embargo, la industria agr&iacute;cola est&aacute; en problemas, pues las peque&ntilde;as granjas son cada vez menos provechosas. A diferencia de Estados Unidos, estas granjas no est&aacute;n siendo reemplazadas con proyectos urbanos sino con bosques, los cuales no ser&aacute;n saqueados por taladores ya que Austria todav&iacute;a importa madera. Al parecer, a los austr&iacute;acos les va bien la idea de abandonar sus granjas y dejar que la naturaleza siga su curso.</p>
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	<strong>POLONIA</strong></p>
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	Seg&uacute;n el Instituto de Geolog&iacute;a de Polonia, el pa&iacute;s se quedar&aacute; sin zinc y plomo antes que otros minerales. El plomo se utiliza para producir bater&iacute;as, cables, ductos, pintura y esas enormes l&aacute;minas que usas en el dentista cuando te sacan rayos X. El zinc se usa sobre todo como anticorrosivo, evitando que las cosas se oxiden y se rompan. Mirosław Rutkowski, portavoz del Instituto de Geolog&iacute;a de Polonia, dice que es dif&iacute;cil predecir la condici&oacute;n de los recursos naturales de su pa&iacute;s en el futuro, pues no sabemos d&oacute;nde nos llevar&aacute; la tecnolog&iacute;a. Hace veinte a&ntilde;os nadie se habr&iacute;a imaginado que buscar&iacute;amos litio, usado para las bater&iacute;as de los tel&eacute;fonos m&oacute;viles. Lo que es seguro es que Polonia seguir&aacute; necesitando plomo y zinc mucho despu&eacute;s de que sus reservas se hayan agotado.</p>
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	<strong>BRASIL</strong></p>
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	El niobio es un metal gris, suave, brillante y poco conocido que vale m&aacute;s que el oro. Es tan maleable y flexible que se ha vuelto esencial para la industria espacial, la tecnolog&iacute;a nuclear y de construcciones pesadas, as&iacute; como para la producci&oacute;n de instrumental m&eacute;dico como pr&oacute;tesis y componentes para m&aacute;quinas de resonancia magn&eacute;tica y esc&aacute;neres de tomograf&iacute;a computerizada. El niobio es resistente a la corrosi&oacute;n y las altas temperaturas. Brasil tiene el 98% de las reservas, y casi el 75% del niobio que se usa en el mundo procede de una sola mina, en la ciudad de Arax&aacute;, al sudeste del pa&iacute;s. Pero el niobio no estar&aacute; ah&iacute; siempre.&iquest;Qu&eacute; har&aacute; el mundo cuando Brasil se quede sin este recurso? Algunos minerales que lo podr&iacute;an reemplazar son el titanio, el tungsteno y el tantalio, pero son alternativas m&aacute;s costosas. Con suerte encontraremos otro metal m&aacute;gico antes de que le digamos adi&oacute;s al niobio. Pero esto podr&iacute;a ser dentro de cientos de a&ntilde;os y para entonces ya estaremos muertos.</p>
<p style="color: rgb(34, 34, 34); font-family: Arial, Verdana, sans-serif; font-size: 12px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: 2; text-align: start; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: 2; word-spacing: 0px; -webkit-text-size-adjust: auto; -webkit-text-stroke-width: 0px;">
	<em>Pilla unos kleenex y lee m&aacute;s cosas del N&uacute;mero de la Desesperanza:</em></p>
<p>
	<em><a href="http://www.vice.com/es/read/que-implica-sacar-refugiados-de-aguas-australianas-00002057-v7n1">&iquest;Qu&eacute; implica sacar refugiados de aguas australianas?</a></em></p>
<p>
	<em><a href="http://www.vice.com/es/read/las-enfermedades-son-mas-inteligentes-que-nuestros-medicamentos-00002058-v7n1">Las enferemedades son m&aacute;s inteligentes que nuestros medicamentos</a></em></p>
<p>
	<em><a href="http://www.vice.com/es/article/preview/80414?pvt=1a429d4faea57d52bc1ed36e7c4d65f3">Nunca ser&aacute;s tan rico como estas mascotas</a></em></p>

]]></description>
<guid isPermaLink="false">http://www.vice.com/178074</guid>
<author>El staff de VICE, ilustración de Sam Taylor</author>
<category>travel, el número de la desesperanza, países, movidas de la tierra, recursos, medio ambiente</category>
</item>
<item>
<title>Hice Couchsurfing con los colonos en Tierra Santa</title>
<link>http://www.vice.com/es/read/couchsurfing-con-los-colonos-en-tierra-santa</link>
<pubDate>Thu, 14 Feb 2013 15:07:00 +0000</pubDate>
<description><![CDATA[<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/846af8de302a6170e92f1bbabd26df22.jpg" style="width: 640px; height: 480px; " /></p>
<p>
	Hace un par de meses, una amiga m&iacute;a se enzarz&oacute; en una diatriba (expuesta de forma muy coherente) acerca de c&oacute;mo la web <a href="https://www.couchsurfing.org/" target="_blank"><u>CouchSurfing</u></a> apoya el sionismo ya que permite que los colonos israel&iacute;es en la Ribera Occidental llamen a su lugar de ubicaci&oacute;n &quot;Judea y Samaria&quot;, el nombre israel&iacute; para la mayor parte de la disputada Ribera Occidental. Desde su punto de vista, CouchSurfing apoya el proyecto israel&iacute; de eliminar la identidad palestina. Pero con lo que yo me qued&eacute; fue: &quot;Un momento. &iquest;Puedes hacer CouchSurf en los asentamientos?&quot;</p>
<p>
	Pues resulta que s&iacute;. Envi&eacute; peticiones a todos los usuarios que encontr&eacute; en el apartado &quot;Judea y Samaria&quot; omitiendo informar de que actualmente vivo en Palestina. Al poco rato recib&iacute; varias respuestas y empec&eacute; a hacer preparativos. Mi nivel de ansiedad se dispar&oacute; sabiendo que se aproximaba mi primer viaje de CouchSurfing. Al fin y al cabo, esta era la gente que bajaba a las aldeas palestinas para <a href="http://www.telegraph.co.uk/news/worldnews/middleeast/palestinianauthority/9279499/Israeli-soldiers-seen-standing-by-as-settlers-use-live-fire-against-Palestinians.html" target="_blank">disparar salvajemente contra cualquier cosa que se moviera</a>.</p>
<p>
	Casi cada historia que he o&iacute;do sobre colonos suena como la descripci&oacute;n de una horrible pesadilla, un mal viaje de mescalina coordinado por el hijo ileg&iacute;timo de Charlie Manson y Timothy Leary. Por ejemplo, recordemos aquella vez que un grupo de colonos entr&oacute; a caballo en un pueblo y peg&oacute; fuego a 1.500 olivos en un &uacute;nico ataque. O cuando <a href="http://www.haaretz.com/news/police-investigate-hebron-settler-filmed-attacking-arabs-1.209807" target="_blank">una mujer colono agarr&oacute; a un ni&ntilde;o palestino de 10 a&ntilde;os y le llen&oacute; la boca de piedras, luego se la cerr&oacute; por la fuerza y le rompi&oacute; los dientes</a>. Y esto mientras se quitaba de encima a un soldado israel&iacute; que intentaba intervenir.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/0fd84b7ccbb8268b8a55d63db5ef85ed.jpg" style="width: 640px; height: 480px; " /></p>
<p>
	<em>Un atisbo de una parcela de tierra en Gush Etzion.</em></p>
<p>
	Imaginad a un miembro de un moderno Ku Klux Klan, fuertemente armado y que ni siquiera se preocupara por enmascarar su identidad con un est&uacute;pido disfraz. Pues esa es mi impresi&oacute;n de lo que es un colono. Claro que no todos son unos matones racistas sedientos de sangre. Esos son los que reciben la atenci&oacute;n de los medios de comunicaci&oacute;n. Por razones obvias. La mayor&iacute;a de los que viven en los asentamientos est&aacute;n ah&iacute; porque reciben <a href="http://www.btselem.org/settlements/migration" target="_blank">cuantiosas subvenciones</a> del gobierno israel&iacute;. Es un trato bastante bueno si formas parte de la clase media-alta israel&iacute;: obtienes vivienda a un precio s&uacute;per barato en un reci&eacute;n construido barrio de lujo, y como los ayuntamientos locales son los que normalmente aprueban qui&eacute;n puede mudarse al asentamiento, no tienes que preocuparte de que unos &aacute;rabes monten su chiringuito al lado.</p>
<p>
	Cuando conoc&iacute; a Shaul, del asentamiento de Gvaot, mi nerviosismodisminuy&oacute;. Vi que era un buen t&iacute;o desde el momento en que me vino a recoger a Jerusal&eacute;n. Y no me refiero a que fuera un buen t&iacute;o en comparaci&oacute;n con lo que esperaba de un colono, si no que lo era en todos los aspectos. Shaul y su mujer, Lea, fueron muy gentiles y hospitalarios durante todo el tiempo que estuve en Gvaot. Adem&aacute;s de abrir su casa a un completo desconocido, procedente de una cultura extranjera y sin experiencia en su modo de vida, cocinaron para m&iacute;, me dieron chocolate y caf&eacute;, me presentaron a su familia y se mostraron muy agradables durante toda mi estancia.</p>
<p>
	Adoraban a su hija de un mes y a su loro gris africano. Se les ve&iacute;a muy orgullosos de ambos. Puede que vivieran en tierras robadas, pero sus razones para hacerlo complicaron seriamente mis opiniones sobre la situaci&oacute;n. Gvaot es una peque&ntilde;a comunidad de 17 familias dentro del vasto agrupamiento de colonos en Gush Etzion. (El ministerio de defensa israel&iacute; acaba, al parecer, <a href="http://www.china.org.cn/world/Off_the_Wire/2012-12/20/content_27464773.htm" target="_blank"><u>de autorizar la construcci&oacute;n de 523 viviendas nuevas en Gvaot</u></a>, lo cual no creo que nadie en Gvaot piense que sea algo bueno).</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/07542c5438f545d430595689d236d9f0.jpg" style="width: 640px; height: 480px; " /></p>
<p>
	<em>Un jard&iacute;n en Gvaot</em></p>
<p>
	La gente de Gvaot vive en casas m&oacute;viles en condiciones similares a las de aquellos que viven en un parque de caravanas y remolques. Es decir, que la suya no es precisamente una vida de lujos. Shaul se desplaza cada d&iacute;a hasta Jerusal&eacute;n, donde estudia cine documental en una universidad. Se mudaron a Gvaot para estar cerca de donde trabaja Lea: un colegio para ni&ntilde;os con s&iacute;ndrome de down. A mi modo de ver, dedicar tu vida a ni&ntilde;os con s&iacute;ndrome de down es algo muy noble. Vi a Shaul y a Lea interactuar con algunos de los ni&ntilde;os del colegio, muchos de los cuales viven tambi&eacute;n en Gvaot, y pude notar c&oacute;mo se alegraban los ni&ntilde;os de verles.</p>
<p>
	Lo que m&aacute;s me impresion&oacute; fueron sus fotos de boda. Cuando se casaron, Shaul y Lea hicieron una gran ceremonia al norte de Israel. Invitaron a todos sus amigos y familiares y a los ni&ntilde;os del colegio. En las fotos se aprecia que se lo est&aacute;n pasando mejor que nunca. El problema es que siguen viviendo en tierras usurpadas. Seg&uacute;n la Oficina de Coordinaci&oacute;n de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas, <a href="http://www.ochaopt.org/documents/opt_arij_vp_nahhalin.pdf" target="_blank">se ocuparon 33 acres de tierra del pueblo palestino de Nahhalin</a> para hacer sitio a los colonos de Gvaot.</p>
<p>
	Shaul me se&ntilde;al&oacute; d&oacute;nde estaba Nahhalin desde el coche cuando lleg&aacute;bamos a Gvaot, diciendo, &quot;Nos llevamos bien con ellos. Son buena gente&quot;. Al d&iacute;a siguiente comprend&iacute; por qu&eacute; me dijo eso cuando vi a unos chicos palestinos haciendo paisajismo fuera de uno de sus remolques. Cuanto m&aacute;s charlaba con Shaul y Lea, m&aacute;s aparec&iacute;an los detalles abstractos de su visi&oacute;n del mundo. Por ejemplo, mientras cen&aacute;bamos en mi primera noche en Gvaot, Shaul comenz&oacute; a hablar sobre <em>Los caballeros de la mesa cuadrada,</em> de los Monty Python, pontificando sobre la exactitud hist&oacute;rica de la pel&iacute;cula.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/ff3b9d5af3eabfcc16853c217ed7bc40.jpg" style="width: 480px; height: 640px; " /></p>
<p>
	<em>Un roble solitario en Gush Etzion</em></p>
<p>
	&quot;Quemaron a muchas mujeres por brujer&iacute;a en la Edad Media, pero la mayor&iacute;a de las veces era mentira, como en la pel&iacute;cula&quot;, me dijo. Casi tuve que morderme la lengua para no gritarle, &quot;&iquest;La mayor&iacute;a de las veces?&quot; Despu&eacute;s de cenar nos sentamos en el sof&aacute; y me pregunt&oacute; sobre las elecciones en EE.UU, todav&iacute;a por celebrarse en el momento de la visita. Shaul quer&iacute;a saber si prefer&iacute;a a Obama o a Romney. Yo me niego a votar a cualquiera que apoye una pol&iacute;tica de guerra interminable, lo que hace que la elecci&oacute;n entre Obama y Romney me resulte irrelevante.</p>
<p>
	Mi hombre era <a href="http://www.vice.com/motherboard/now-im-a-meme-vermin-supreme" target="_blank"><u>Vermin Supreme</u></a>, pero como no les iba a decir eso a Shaul y Lea, opt&eacute; por una respuesta sin compromiso: &quot;A&uacute;n no estoy seguro&quot;. Shaul dijo que &eacute;l tampoco lo estaba, ya que cre&iacute;a que Obama era mejor para Am&eacute;rica y Romney mejor para Israel. Bajo la presidencia de Obama, <a href="http://www.haaretz.com/opinion/obama-real-actions-not-bluster-in-support-of-israel-1.456414" target="_blank"><u>la financiaci&oacute;n estadounidense a Israel ha alcanzado el mayor &iacute;ndice de la historia</u></a>, pero como me estaba haciendo el ignorante para no levantar sospechas, no mencion&eacute; este dato. La conversaci&oacute;n sobre las elecciones desemboc&oacute; en la situaci&oacute;n pol&iacute;tica en Israel y la oposici&oacute;n a los asentamientos. Esto es algo que a Shaul le deja profundamente confundido. No consigue entender c&oacute;mo alguien puede estar en contra de que los jud&iacute;os israel&iacute;es vivan en esas tierras.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/27cb9fe8eb429cc077f3fad60e802377.jpg" style="width: 640px; height: 480px; " /></p>
<p>
	<em>Una piscina natural en Gush Etzion</em></p>
<p>
	Me estaba contando un reciente ataque colono a un veh&iacute;culo palestino cuando Lea le interrumpi&oacute; para cambiar de tema. &quot;Aqu&iacute; casi nunca hablamos de pol&iacute;tica&quot;, me confes&oacute; Shaul. Yo, personalmente, lanzar un cocktail molotov a un veh&iacute;culo lo llamo &quot;terrorismo&quot; y no &quot;pol&iacute;tica&quot;.</p>
<p>
	Al d&iacute;a siguiente comimos shakshouka para desayunar y hablamos de la Ciudad de David. Es un horrible, horrible proyecto colonialista con dos objetivos: promocionar exclusivamente la versi&oacute;n sionista de la historia y erradicar a la comunidad palestina de Silwan, al este de Jerusal&eacute;n.</p>
<p>
	Parec&iacute;a como si todos los habitantes de Gvaot tuvieran alguna conexi&oacute;n con la Ciudad de David. Una mujer que desayun&oacute; con nosotros era la hija del director de dicho proyecto, y el padre de Shaul llevaba a cabo excavamientos arqueol&oacute;gicos all&iacute;, supuestamente para demostrar que unas ruinas (probablemente situadas debajo de la casa de alguien, con el destino de ser demolida para extraer las pruebas) eran de la fecha exacta del reinado b&iacute;blico del Rey David. Todos los que hablaron sobre el proyecto hicieron algunas vagas referencias a estar en contra del proyecto, pero les dejaba muy confundidos que alguien pudiera estar en contra de expulsar a la gente de sus casas a punta de pistola para luego arrasarlas con objeto de encontrar unas rocas de hace miles de a&ntilde;os.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/4e4d927b8381f20939cf69fcf52c6607.jpg" style="width: 640px; height: 480px; " /></p>
<p>
	<em>Ropa y pistolas de unos soldados israel&iacute;es de picnic</em></p>
<p>
	Un ejemplo definitivo de la capacidad de los colonos para ignorar esta disonancia cognitiva fue cuando montamos en mountain bike por las colinas de Gush Etzion. Es una tierra preciosa, llena de &aacute;rboles y piscinas naturales de agua cristalina. No me extra&ntilde;a que los israel&iacute;es se la quieran quedar. Nos detuvimos en una de estas piscinas y Shaul se qued&oacute; en ropa interior para darse un chapuz&oacute;n. Hab&iacute;a un par de t&iacute;os jugando al <em>backgammon,</em> con sus ropas amontonadas al lado de sus armas autom&aacute;ticas. Me sorprendi&oacute; ver la naturalidad con la que estaban ah&iacute; tiradas sus M4, con sus toallas y sus ropas, pero Shaul me explic&oacute; que eran soldados y que ten&iacute;an que llevar sus armas a todas partes.</p>
<p>
	Y aqu&iacute; viene la parte de disonancia cognitiva de nuestro viaje: Shaul me estaba contando que a veces algunos hombres nadan en pelotas en la piscina. &quot;Les piden a las mujeres que se vayan, pero las mujeres a veces replican, &lsquo;T&uacute; haz lo que quieras, pero yo me quedo aqu&iacute; porque este sitio es de todos&rsquo;&rdquo; &iquest;De todos? &iquest;En serio? Bueno, &iquest;y qu&eacute; hay de los palestinos?, pregunt&eacute;. &iquest;No vienen aqu&iacute; a nadar? &quot;No, no vienen muchos&quot;, me contest&oacute; Shaul. &quot;No hay ning&uacute;n pueblo &aacute;rabe por aqu&iacute; cerca&quot;. As&iacute; es como se puede robar tierras de una minor&iacute;a bajo ocupaci&oacute;n militar con el objetivo de ense&ntilde;ar a ni&ntilde;os con el s&iacute;ndrome de Down en un centro de educaci&oacute;n especial: porque para cierta gente es muy sencillo tener dos ideas incompatibles a la vez en la cabeza.</p>
<p>
	Todo su modo de vida apoya expl&iacute;citamente un r&eacute;gimen de apartheid que poco a poco se acerca a una genocida soluci&oacute;n final a la &quot;cuesti&oacute;n palestina&rdquo;, pero nunca habl&aacute;is de pol&iacute;tica. Pueden pasar cada d&iacute;a por delante de Nahhalin de camino a la universidad proclamando que &quot;os llev&aacute;is bien&quot;, pero tambi&eacute;n creyendo que &quot;no hay ning&uacute;n pueblo &aacute;rabe cerca de aqu&iacute;&quot;. Supongo que una vez decides dejar de pensar en ello, es bastante sencillo.</p>
<p>
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<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/35f37c510fbdf80d1b8a02e61dcae54a.jpg" style="width: 640px; height: 480px; " /></p>
<p>
	<em>Alfei Menashe.</em></p>
<p>
	Pill&eacute; un autob&uacute;s de colonos a las afueras de Gvaot (que, a diferencia con los buses palestinos que dejan Bel&eacute;n, no fue detenido en el punto de control y abordado por airados soldados con pistola para hacer inspecci&oacute;n de documentos) y dispuse mi siguiente CouchSurf. Iba a ser con Roni, un &ldquo;empresario&rdquo; de 23 a&ntilde;os de Alfei Menashe, cerca de la ciudad de Qalqilya en la Ribera Occidental.</p>
<p>
	Roni parec&iacute;a suspicaz ante la idea de dar cobijo en el asentamiento a un outsider y quer&iacute;a verme en Jerusal&eacute;n antes de llevarme a Alfei Menashe. Intercambiamos n&uacute;meros de tel&eacute;fono y me llamaba peri&oacute;dicamente para tomar caf&eacute;. Esto se convirti&oacute; en un juego frustrante porque, a pesar de lo que le dije a Roni, yo no vivo en Jerusal&eacute;n. Vivo en Ramallah, la capital de factode la Ribera Occidental. Y aunque est&aacute; a 15 kil&oacute;metros de Jerusal&eacute;n, el viaje dura dos horas gracias a la necesidad de pasar por el control de seguridad en Qalandiya, que es como una jaula de perros pero para personas y parece dise&ntilde;ado para infligir todos los inconvenientes y humillaciones posibles a cualquiera que tenga que pasar por ah&iacute;.</p>
<p>
	Tras muchos intentos fallidos de encontrarnos, Roni me llam&oacute; para invitarme a un emocionante acto: me cont&oacute; que ten&iacute;a una empresa operativa en 23 pa&iacute;ses y que el fin de semana siguiente se iban a reunir con sus socios americanos en una convenci&oacute;n en Tel Aviv. Era un acto privado, pero si estaba interesado &eacute;l aseguraba que pod&iacute;a lograr que entrara. Por supuesto que estaba interesado. &iquest;Conocer a un gran empresario y a sus socios americanos en Tel Aviv? Mi imaginaci&oacute;n bull&iacute;a con las infinitas, oscuras y misteriosas posibilidades de lo que este negocio podr&iacute;a ser y lo que yo podr&iacute;a descubrir en esa reuni&oacute;n.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/644ea07c7e10bd33571d6b111c3aff7d.jpg" style="width: 640px; height: 480px; " /></p>
<p>
	La empresa se llamaba <a href="http://www.monavie.com/" target="_blank"><u>Monavie</u></a> y aunque es realmente una gran corporaci&oacute;n, no tard&eacute; en darme cuenta de que Roni no era en modo alguno un importante hombre de negocios. Ver&eacute;is, Monavie es, m&aacute;s o menos, uno de esos chanchullos piramidales. Su modelo de negocios es lo que se llama &quot;network marketing&quot;(marketing multinivel), y de forma similar a Avon o Mary Kay, consiste en hacer que la gente consiga que sus amigos vendan mercanc&iacute;a, y que los amigos de &eacute;stos tambi&eacute;n vendan, y de este modo la rueda siga girando. Roni estaba 3 pelda&ntilde;os por encima de la base de la pir&aacute;mide y no parec&iacute;a que en un futuro cercano le fueran a dedicar un monumento.</p>
<p>
	Despu&eacute;s de intentar venderme la idea, Roni comparti&oacute; conmigo su punto de vista sobre los asentamientos. &quot;Fue tierra &aacute;rabe hasta 1967. Algunos israel&iacute;es se trasladaron all&iacute; cuando nos hicimos con esas tierras tras la guerra. Tendremos que devolverlas cuando Israel abandone la zona. Algunos de nosotros nos tendremos que ir. Pero por ahora vivimos con los &aacute;rabes y coexistimos. Es muy agradable&quot;. En los 5 meses que llevo viviendo en Palestina no he conocido a ning&uacute;n &aacute;rabe que describa a los colonos ni a sus asentamientos como &quot;algo agradable&quot;, pero supongo que Roni necesita dec&iacute;rselo a s&iacute; mismo para poder dormir por las noches.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/90e605da865f1b6787a8a560bca15f5f.jpg" style="width: 640px; height: 480px; " /></p>
<p>
	Mientras habl&aacute;bamos, el centro donde se celebraba la convenci&oacute;n se fue lllenando de honorables miembros de la sociedad, hombres y mujeres israel&iacute;es obsesionados con el a&ccedil;ai. Lo que Roni quer&iacute;a decir cuando me explic&oacute; que se iba a &quot;reunir con sus socios americanos&quot;, era que uno de esos oradores para la motivaci&oacute;n hab&iacute;a venido desde EE.UU para anunciar a los asistentes que cualquiera puede vender zumo de a&ccedil;ai en botellas de vino si crees lo suficiente en ti mismo.</p>
<p>
	Quiero destacar que todo esto tuvo lugar el cuarto o quinto d&iacute;a del bombardeo israel&iacute; en Gaza conocido como <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Operación_Pilar_Defensivo" target="_blank"><u>Operaci&oacute;n Pilar Defensivo</u></a>. Esta guerra caus&oacute; al menos 158 v&iacute;ctimas palestinas y seis fallecidos israel&iacute;es, ninguno en Tel Aviv. Despu&eacute;s de que el americano nos diera la chapa, todo el mundo en la sala empez&oacute; a bailar el puto tema de Black Eyed Peas de <em>&quot;Tonight&#39;s gonna be a good night&quot;. </em>La canci&oacute;n ya es odiosa en un d&iacute;a normal, pero ver a un grupo de vendedores de zumo bail&aacute;ndola y ondeando banderitas israel&iacute;es mientras su gobierno bombardeaba Gaza esa misma &ldquo;buena, buena noche&rdquo;, fue uno de los espect&aacute;culos m&aacute;s obscenos que he presenciado en mi vida.</p>
<p>
	El americano volvi&oacute; para contarnos que de peque&ntilde;o abusaron sexualmente de &eacute;l. No s&eacute; que ten&iacute;a que ver eso con la venta de zumo de a&ccedil;ai, pero supongo que si necesitaba quitarse ese peso de encima,&nbsp; aquel acto no era mal lugar para hacerlo. Roni me llev&oacute; de vuelta al centro de Tel Aviv, donde hicimos planes para volvernos a ver e ir a Alfei Menashe. Jam&aacute;s lleg&oacute; a pasar. Unas semanas despu&eacute;s logr&eacute; llegar hasta all&iacute;, haciendo CouchSurfing en casa de una mujer de la edad de mi madre.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/d64f633707b319f443e8c30c56f1ec18.jpg" style="width: 480px; height: 640px; " /></p>
<p>
	<em>Una estatua conmemorativa en Alfei Menashe</em></p>
<p>
	Tami, la mujer que conoc&iacute; por CouchSurf, me recogi&oacute; cerca de la ciudad de Kfar Saba. Ella y su marido, David, son americanos que emigraron a Israel hace 20 a&ntilde;os para nunca mirar atr&aacute;s. De camino a Alfei Menashe recogimos a Sam, hija del matrimonio anterior de David. En el coche me sorprend&iacute;&oacute; que Tami fuera tan liberal para ser colona. Me se&ntilde;al&oacute; la barrera de separaci&oacute;n desde el coche. Dependiendo del lado de la barrera en que te encuentres, tambi&eacute;n puede llamarse el &quot;muro del apartheid&quot;.</p>
<p>
	&quot;Levantaron aqu&iacute; esa valla de seguridad, y eso no es bueno,&quot; dijo Tami, y Sam salt&oacute; &quot;&iquest;Qu&eacute; no es bueno? &iexcl;Salva muchas vidas!&quot; &quot;S&iacute;, pero antes que nada es una forma de seguridad pasiva, algo que m&iacute; no me gusta. Y en segundo lugar, divide a los pueblos en dos y la gente no puede ir al otro lado&quot;, le contest&oacute; Tami, antes de conceder: &quot;Pero, s&iacute;, salva muchas vidas&quot;. Dejamos atr&aacute;s un pueblo beduino y Tami me cont&oacute; que, cuando levantaron el muro, la gente llam&oacute; a sus familiares en toda la Ribera Occidental para que fueran a instalarse ah&iacute;, con la esperanza de obtener la nacionalidad israel&iacute; por el hecho de estar dentro de los confines del muro. Pero Israel, como era previsible, no se la concedi&oacute;.</p>
<p>
	Al llegar a Alfei Menashe me dej&oacute; asombrado lo mucho que se parec&iacute;a a cualquier suburbio de lujo americano con sus jardines cuidadosamente podados, piscina p&uacute;blica, calles limpias y casas inmaculadas. Se parec&iacute;a a la peque&ntilde;a ciudad que sale en <em>Weeds</em>, solo que con un mont&oacute;n de banderas israel&iacute;s. Al llegar a casa de Tami conoc&iacute; a David, al que le gusta mucho cocinar, hablar con las muchas mascotas que tiene la familia y jugar a <em>Civilizaci&oacute;n</em> en el ordenador. Estas actividades, y leer, es todo lo que hacen Tami y David. Es como cualquier familia americana, con dos coches en el garaje y todo lo dem&aacute;s.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/35371a85f9ec7baaf4651fcd54b0a5fa.jpg" style="width: 640px; height: 480px; " /></p>
<p>
	<em>Obras en Alfei Menashe</em></p>
<p>
	Exceptuando esto, viven, como todos los colonos, en tierra robada, lo cual justifican diciendo que Alfei Menashe es un &quot;asentamiento consensuado&quot;. Esto quiere decir que creen que a los palestinos no les importa que est&eacute; ah&iacute;. Era Sabat cuando llegu&eacute;, y ayud&eacute; a David a preparar el Shakshouka. Desp&uacute;es de comer me enter&eacute; de que Tami fue agente de contraespionaje antes de jubilarse, y que planeaba pasar el resto de sus d&iacute;as estudiando la Tor&aacute;. A la ma&ntilde;ana siguiente me cont&oacute; que fue francotiradora voluntaria. Es decir, que trabajaba de francotiradora para la policia israel&iacute; por gusto, sin que le pagaran por ello.</p>
<p>
	Su posterior explicaci&oacute;n de las dificultades del trabajo de francotirador en la polic&iacute;a acab&oacute; con cualquier ilusi&oacute;n que yo pudiera tener de que fuera una americana normal y liberal. &quot;Ser francotirador de la polic&iacute;a es mucho m&aacute;s duro que serlo en el ej&eacute;rcito&quot;, me dijo. &quot;Si un terrorista coge a un reh&eacute;n, adem&aacute;s de darle al terrorista y no a la v&iacute;ctima tienes que preocuparte de que la bala no atraviese una pared y le d&eacute; a alguien m&aacute;s, o acierte a un vidrio y lance esquirlas por todas partes. En el ej&eacute;rcito no tienes que preocuparte de nada de esto. Ni siquiera importa que aciertes o no a tu objetivo&quot;.</p>
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	&nbsp;</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/29d1fa9583a249d4f8ae641c37a04308.jpg" style="width: 640px; height: 480px; " /></p>
<p>
	<em>Una edificaci&oacute;n en ruinas con vistas a Tifzi</em></p>
<p>
	Con mi impresi&oacute;n de haber encontrado una familia normal de colonos hecha trizas, volv&iacute; a Ramallah y program&eacute; mi &uacute;ltimo viaje CouchSurfing, en la comunidad de artistas de Tifzi, a las afueras del asentamiento de Giv&#39;at Ze&#39;ev. Natan, el tipo con el que habl&eacute;, me dijo que bajara del autob&uacute;s en el supermercado de la cooperativa. Le ped&iacute; al conductor que me avisara cuando lleg&aacute;ramos, pero al bajar me result&oacute; evidente que estaba en el sitio equivocado. Era de noche y ah&iacute; estaba yo, deambulando sin rumbo por un asentamiento lleno de extra&ntilde;os. Me vinieron a la cabeza todas las horribles historias que hab&iacute;a o&iacute;do sobre lapidaciones, apaleamientos y otros ataques de colonos. Por suerte ten&iacute;a el n&uacute;mero de tel&eacute;fono de Natan y &eacute;l dedujo d&oacute;nde me encontraba.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/163e33dadc1d2d596837f0a4eec0d58a.jpg" style="width: 480px; height: 640px; " /></p>
<p>
	Subimos una colina para llegar a Tifzi y tuve la impresi&oacute;n de estar en una acampada de Occupy especialmente colorida. Se trataba de varias series de tiendas de campa&ntilde;a levantadas en torno a una ruinosa casa abandonada con una bandera israel&iacute; gigante ondeando en lo alto. Llegu&eacute; la noche del Hanukkah. Hab&iacute;an organizado una fiesta trance; es decir, que habr&iacute;a m&uacute;sica a todo trapo desde las 12 de la noche hasta las 12 de la ma&ntilde;ana. Un grupo de hippies raros llegaron para bailar y pintar arte abstracto fluorescente. Tambi&eacute;n hab&iacute;a un japon&eacute;s que iba de tripi; no hablaba ingl&eacute;s ni hebreo, pero todo el rato gritaba &quot;&iexcl;HANUKKAH!&quot; y se iba corriendo.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/a165025266af01593ae7b86e6dd55248.jpg" style="width: 640px; height: 480px; " /></p>
<p>
	Un alem&aacute;n iba de un lado a otro haci&eacute;ndole fotos al perro residente de Tifzi. &quot;&iexcl;He sacado fotos de este perro en diferentes situaciones!&quot; exclamaba. &quot;La vida de un perro en una comuna hippie sionista. &iexcl;De locos!&quot; Y, obviamente, todos estaban obsesionados con el Apocalipsis. El ejemplo m&aacute;s chocante era Jacob, un americano de mediana edad que se me acerc&oacute; cuando estaba al lado de una hoguera. Nuestra conversaci&oacute;n empez&oacute; de manera bastante normal. Me cont&oacute; que hab&iacute;a estado en Israel con un visado de tres meses, y que luego fue a Jordania, lo renov&oacute; y volvi&oacute;.</p>
<p>
	A continuaci&oacute;n, sin venir a cuento, empez&oacute; a gritar. &quot;&iexcl;Esa canci&oacute;n, &#39;American Pie&#39;! &iexcl;Todo lo que dice esa canci&oacute;n se ha cumplido este a&ntilde;o!&quot; Empez&oacute; a enardecerse &eacute;l solo con los secretos revelados por el famoso profeta Don McLean. Y estaba tan furioso porque la canci&oacute;n se hubiera hecho realidad que por un momento tuve miedo de que me fuera a golpear. Pero s&oacute;lo me estaba explicando la profec&iacute;a.</p>
<p>
	&quot;&iexcl;Y Lennon ley&oacute; un libro de Marx! &iexcl;Barack Obama es marxista y EE.UU es un pa&iacute;s marxista!&quot; Me dijo que &quot;Barack Obama&quot; significa en hebreo &quot;Rel&aacute;mpago de las alturas&quot;, una referencia a Sat&aacute;n en el Libro de las Revelaciones o algo por el estilo. Para &eacute;l, una prueba m&aacute;s de que el fin del mundo es inminente. Tambi&eacute;n dijo que alguna gente honrada en Am&eacute;rica se salvar&iacute;a el d&iacute;a del Juicio Final, &quot;pero s&oacute;lo por los pelos&quot;.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/ff6fd34b315a8eac8a4afcfe2b640352.jpg" style="width: 640px; height: 480px; " /></p>
<p>
	Seg&uacute;n Jacob, todas las personas justas se estaban marchando de Am&eacute;rica. Con esto estuve de acuerdo, pero por razones que no ten&iacute;an nada que ver con &quot;American Pie&quot;. Al final me fui a dormir a la tienda. Antes de irme, Jacob me dijo, &quot;He estado rezando para conocer a una persona justa, y esa persona eres t&uacute;&quot;. La verdad es que acojonaba un poco que un chiflado religioso de derechas preso de delirios me calificara de &quot;persona justa&quot;, pero acepto elogios cuando me los echan. No s&eacute; c&oacute;mo pero logr&eacute; dormir un par de horas, a pesar de que mi tienda se encontraba a escasos metros de unos altavoces monumentales con m&uacute;sica techno israel&iacute; a todo volumen.</p>
<p>
	A la ma&ntilde;ana siguiente, con la luz del d&iacute;a, explor&eacute; el campamento y descubr&iacute; que su idea de &quot;arte&quot; consiste en colgar bicicletas en los &aacute;rboles. Me encontr&eacute; con el japon&eacute;s, que grit&oacute; &quot;&iexcl;Konichiwa, cabrones!&quot; y volvi&oacute; a desaparecer. Acab&eacute; hablando con Rafael, uno de los tipos que fundaron Tifzi, en el tejado del decr&eacute;pito edificio. Mirando hacia Ramallah le pregunt&eacute; c&oacute;mo se sent&iacute;a viviendo tan cerca. Me dijo que le daba lo mismo, que &eacute;l no quer&iacute;a hacerle da&ntilde;o a nadie. Y si ellos intentaban hacerle da&ntilde;o a &eacute;l, bueno, todo el mundo en Tifzi hab&iacute;a estado en el ej&eacute;rcito. De pronto sac&oacute; el tema del apocalipsis. &quot;Tengo algo que decirle a la gente que viene a visitar Israel,&quot; me dijo. &quot;Pronto, todos los ej&eacute;rcitos de la Tierra estar&aacute;n luchando por Jerusal&eacute;n&quot;.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/64f57822f9f2658afe32809d76fbbd0b.jpg" style="width: 640px; height: 480px; " /></p>
<p>
	Le pregunt&eacute; qu&eacute; quer&iacute;a decir. &quot;Armaged&oacute;n, o como quieras llamarlo&quot;. Me dijo que esa guerra ya hab&iacute;a empezado, y que muchos en Israel lo sab&iacute;an. &quot;S&iacute;, aunque no lo digan en voz alta, lo saben&quot;. Me desped&iacute; de la gente y dej&eacute; Tifzi. Era Sabat, as&iacute; que ese d&iacute;a no hab&iacute;a servicio de autob&uacute;s. Tendr&iacute;a que hacer autoestop hasta Jerusal&eacute;n. Tuve suerte y se detuvo un coche enseguida. En &eacute;l hab&iacute;a dos americanos que se presentaron como &quot;Pimpin&rsquo;&quot; y &quot;A-Time&quot;. (He cambiado todos los nombres en esta historia, excepto estos).</p>
<p>
	Dio la coincidencia de que Pimpin&rsquo; y A-Time <em>tambi&eacute;n</em> eran promotores de fiestas trance obsesionados con el armaged&oacute;n. &quot;El Apocalipsis ya ha empezado&quot;, me dijo Pimpin&rsquo;. &quot;Todo est&aacute; volvi&eacute;ndose loco. Sales de ba&ntilde;o, t&iacute;o&quot;. Pararon en un sitio a comprar drogas, no especificaron cu&aacute;les, y me dejaron despu&eacute;s en Jerusal&eacute;n, finalizando as&iacute; mi aventura haciendo CouchSurfing en los asentamientos.</p>
<p>
	Si algo he aprendido, supongo que es esto: que alguien viva en tierras palestinas robadas no significa que sea un psic&oacute;pata hiperviolento. Pero tampoco dir&iacute;a que muchos de ellos est&eacute;n bien de la cabeza.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	<em>Y hace tres a&ntilde;os, tambi&eacute;n en <a href="http://www.vice.com/es/read/un-viaje-a-villasanta" target="_blank"><u>Tierra Santa</u></a>...</em></p>
<p>
	&nbsp;</p>

]]></description>
<guid isPermaLink="false">http://www.vice.com/177010</guid>
<author>Andy Tenido</author>
<category>travel, Cisjordania, Israel, Palestina, colonos, couchsurf, couchsurfing, Ribera Occidental</category>
</item>
<item>
<title>Dejé a mi familia por el ELS</title>
<link>http://www.vice.com/es/read/deje-a-mi-familia-por-el-els-00002049-v6n11</link>
<pubDate>Thu, 31 Jan 2013 14:34:00 +0000</pubDate>
<description><![CDATA[<p style="color: rgb(34, 34, 34); font-family: Arial, Verdana, sans-serif; font-size: 12px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: 2; text-align: start; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: 2; word-spacing: 0px; -webkit-text-size-adjust: auto; -webkit-text-stroke-width: 0px;">
	<img alt="Loubna Mrie" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/f012a2cc03bca755617b175d8afb8ba5.jpg" style="cursor: default; width: 640px; height: 512px;" /><br />
	<em>Ilustraci&oacute;n de Daniel David Freeman</em></p>
<p style="color: rgb(34, 34, 34); font-family: Arial, Verdana, sans-serif; font-size: 12px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: 2; text-align: start; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: 2; word-spacing: 0px; -webkit-text-size-adjust: auto; -webkit-text-stroke-width: 0px;">
	&nbsp;</p>
<p style="color: rgb(34, 34, 34); font-family: Arial, Verdana, sans-serif; font-size: 12px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: 2; text-align: start; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: 2; word-spacing: 0px; -webkit-text-size-adjust: auto; -webkit-text-stroke-width: 0px;">
	<em>Loubna Mrie creci&oacute; en el seno de una acomodada familia alau&iacute;, pero a diferencia de muchos de los defensores del islam chi&iacute;, Loubna no apoya al r&eacute;gimen de Assad. Cuando estall&oacute; la guerra y las tropas de Assad comenzaron a tirotear a civiles manifestantes, sus amigos la convencieron para que apoyase a los rebeldes del naciente Ej&eacute;rcito de Liberaci&oacute;n de Siria (ELS) en Damasco, quienes en febrero le asignaron la tarea de hacer contrabando de artiller&iacute;a durante un periodo de seis meses. </em></p>
<p>
	&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cuando empez&oacute; la revuelta yo estaba en contra de una revoluci&oacute;n armada. La crueldad del ej&eacute;rcito sirio hizo que cambiara de opini&oacute;n sobre la posibilidad de un movimiento pac&iacute;fico de resistencia.</p>
<p>
	&nbsp;&nbsp; &nbsp;Seguro ya sabes que el ELS no es un ej&eacute;rcito de extra&ntilde;os que simplemente lleg&oacute; a Siria. Son amigos con quienes nos manifest&aacute;bamos y trabaj&aacute;bamos desde antes de ser una fuerza rebelde. Yo sab&iacute;a que necesitaban ayuda y les pregunt&eacute; qu&eacute; pod&iacute;a hacer. Uno me dijo que necesitaban balas, as&iacute; que contact&eacute; con un amigo que me llev&oacute;&nbsp;a otra regi&oacute;n (ser&iacute;a irresponsable de mi parte decir a qu&eacute; lugar) para comprarlas. Despu&eacute;s regresaba con ellas de contrabando. No es complicado, pero s&iacute; muy peligroso.</p>
<p>
	&nbsp;&nbsp; &nbsp;En los puestos de control, los alau&iacute;es, cristianos y drusos (seguidores de una rama del islam chi&iacute; que incluyen otros credos en su religi&oacute;n) pueden pasar libremente; el gobierno y los shabiha (hombres armados vestidos de civiles que apoyan al r&eacute;gimen) creen que todos los activistas son sun&iacute;es. No registran a fondo a los que profesan estas religiones, as&iacute; que es f&aacute;cil contrabandear cosas. Incluso armas.</p>
<p>
	&nbsp;&nbsp; &nbsp;Un d&iacute;a estaba intodruciendo balas con mi amigo y la polic&iacute;a nos detuvo y nos pidi&oacute; los papeles del coche. Los papeles que necesit&aacute;bamos estaban debajo de una caja de balas, en medio de los dos asientos. Mi amigo y yo sacamos los papeles muy despacio; si mov&iacute;amos la caja definitivamente habr&iacute;a sonado. No esperan que la gente viaje con algo tan peligroso cerca del cuerpo, as&iacute; que salimos de esa sin m&aacute;s problemas.</p>
<p>
	&nbsp;&nbsp; &nbsp;Cuando estuve en Salma, Latakia, la zona m&aacute;s peligrosa en las monta&ntilde;as, me entrevist&oacute; un hombre del ELS con una c&aacute;mara. Me tap&eacute; la cara, pero la gente me reconoci&oacute; cuando subieron el v&iacute;deo a YouTube. Recib&iacute; mensajes en Facebook como: &ldquo;Qu&eacute; verg&uuml;enza, nos traicionas y ahora trabajas para los terroristas&rdquo;. Muchas personas de mi pueblo y familiares de mi padre me env&iacute;an amenazas asegur&aacute;ndome que me matar&aacute;n si me encuentran.</p>
<p>
	&nbsp;&nbsp; &nbsp;Antes de que se subiera el v&iacute;deo a YouTube ya ten&iacute;a muchos problemas en Damasco y estaba pensando en irme. Ahora me asusta no poder regresar. Muchos de mis amigos fueron arrestados, otros muchos est&aacute;n muertos, y Damasco est&aacute; sitiado y repleto de controles en los que tienen mi nombre. El v&iacute;deo de YouTube no fue la raz&oacute;n principal por la que sal&iacute; de la ciudad, pero hizo que secuestraran a mi madre. No he sabido de ella desde agosto y no s&eacute; si sigue con vida.</p>
<p>
	<br />
	&nbsp;&nbsp; &nbsp;Sab&iacute;a que no podr&iacute;a cruzar otro control, y por esa raz&oacute;n el ELS me ayud&oacute; a entrar en Turqu&iacute;a en agosto. Caminamos tres horas por las monta&ntilde;as hasta llegar por fin a Estambul. A pesar de todo no tengo miedo por el futuro de Siria.</p>
<p style="color: rgb(34, 34, 34); font-family: Arial, Verdana, sans-serif; font-size: 12px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: 2; text-align: start; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: 2; word-spacing: 0px; -webkit-text-size-adjust: auto; -webkit-text-stroke-width: 0px;">
	<em style="font-style: italic;">Para profundizar en los hechos que propiciaron el conflicto en Siria, recomendamos leer <a href="http://www.vice.com/es/read/el-camino-a-la-perdicion">&quot;Camino a la perdici&oacute;n&quot;</a> nuestra l&iacute;nea temporal condensada de lo que pasa en Siria desde la primavera de 2011; y <a href="http://www.vice.com/es/read/la-guia-vice-de-siria-parte-1">&quot;La Gu&iacute;a Vice de Siria&quot;</a>, un curso r&aacute;pido de la geopol&iacute;tica, la cultura y las complejidades religiosas del pa&iacute;s</em>.</p>

]]></description>
<guid isPermaLink="false">http://www.vice.com/175385</guid>
<author>Loubna Mrie, como le contó a Amira Asad</author>
<category>travel, Siria, El número de Siria, Islam, oriente medio, Damasco, Turquía, Ejército de liberación de Siria</category>
</item>
<item>
<title>De contrabando con el Ejército Libre de Siria</title>
<link>http://www.vice.com/es/read/de-contrabando-con-el-ejercito-libre-de-siria-00002046-v6n11</link>
<pubDate>Mon, 28 Jan 2013 11:39:00 +0000</pubDate>
<description><![CDATA[<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/fda6f3e9964d40a590b79405c7268562.jpg" style="cursor: default; width: 640px; height: 427px;" /><br />
	<em>Miembros del ELS se toman un descanso y posan para una foto de grupo.</em></p>
<p>
	<span style="float: left; color: black; font-size: 35px; line-height: 25px; padding-top: 1px; padding-right: 5px; font-family: arial;">C</span><em>on una venda en los ojos, corr&iacute;, nerviosa, hasta esconderme detr&aacute;s de un coche, protegida por un traficante de armas y un soldado joven del Ej&eacute;rcito Libre de Siria (ELS). Hab&iacute;a pasado al menos una hora desde que dejamos el pueblo fronterizo de Kilis, Turqu&iacute;a, y ahora conduc&iacute;amos por carreteras sin pavimentar a lo largo de la frontera entre Turqu&iacute;a y Siria. Uno de los coroneles de alto rango del ELS iba al frente, y el maletero estaba a reventar de munici&oacute;n y armas peque&ntilde;as. Los soldados cantaban canciones en contra de Assad y bromeaban conmigo diciendo que era su reh&eacute;n. Cuando por fin llegamos a nuestro destino me quitaron la venda de los ojos. El coronel, quien, por supuesto, pidi&oacute; que no revelase su nombre verdadero, era un hombre mayor y amable. Sonri&oacute; y me dio la bienvenida a la &ldquo;Siria Libre&rdquo;. Hab&iacute;amos llegado al pueblo fronterizo libre de Azaz, en el lado opuesto a Kilis. La liberaci&oacute;n de Azaz, sin embargo, parec&iacute;a haber salido muy cara: casas, escuelas, mezquitas y hospitales estaban en ruinas, y las autopistas llenas de baches. Los ni&ntilde;os jugaban entre los escombros, y trepaban por los tanques abandonados como barras de gimnasio.</em></p>
<p>
	&nbsp;&nbsp; Durante los &uacute;ltimos meses, las fuerzas de Assad han lanzado una campa&ntilde;a a&eacute;rea devastadora contra los pueblos ocupados por el ELS en un intento de acabar con los experimentos democr&aacute;ticos que estos hab&iacute;an construido: su objetivo eran escuelas, servicio postal y nuevos proyectos de obras p&uacute;blicas. En las &uacute;ltimas semanas, el suministro de munici&oacute;n del ELS hab&iacute;a estado tocando fondo. Los l&iacute;deres de la oposici&oacute;n hab&iacute;an acudido a financiadores turcos y sun&iacute;es en el Golfo con la esperanza de asegurarse misiles antia&eacute;reos con los que derribar los aviones de Assad; sin embargo, volvieron con las manos vac&iacute;as. Los rumores de que env&iacute;os masivos de armamento iban a llegar en barco desde Libia y Francia resultaron ser falsos. Mientras tanto, los EEUU echaron una reprimenda a los pa&iacute;ses del Golfo por mandar armamento para apoyar a los rebeldes, mencionando los peligros de una presencia yihadista en el ELS. Arabia Saud&iacute; se encogi&oacute; de hombros, igual que Qatar, que dijo oficialmente que contribuyentes privados estaban pasando dinero y armas a los salafistas y combatientes extranjeros. Avisaron de que la ausencia de una intervenci&oacute;n significativa podr&iacute;a resultar en una &ldquo;yihad popular&rdquo;, una que combatir&iacute;a junto a peligrosos elementos sectarios.</p>
<p>
	&nbsp;&nbsp; Desde que el a&ntilde;o pasado se iniciara el levantamiento, el pueblo turco de Kilis se ha transformado en una Casablanca de todo tipo: el limbo fronterizo para los estafadores, esp&iacute;as y traficantes de armas. En un bar de Kilis me encontr&eacute; con Hassan, un vendedor de coches usados reconvertido en traficante de armas del ELS, que se hab&iacute;a ofrecido a llevarme con &eacute;l a Siria. &ldquo;Preferir&iacute;a vender coches que traficar con armas, pero el r&eacute;gimen bombarde&oacute; mi garaje&rdquo;, me dijo. &ldquo;&iquest;Qu&eacute; se supone que debo hacer?&rdquo; El r&eacute;gimen hab&iacute;a devastado el pueblo de su mujer el a&ntilde;o anterior, as&iacute; que Hassan, padre de ocho hijos, decidi&oacute; organizar una milicia local.</p>
<p>
	&nbsp;&nbsp; Muchos de los vecinos de Hassan vendieron sus tierras para comprar armas de oficiales del ej&eacute;rcito compasivos estacionados en una base a&eacute;rea cercana del r&eacute;gimen. Mientras que los enfrentamientos en Aleppo cada vez iban a m&aacute;s, empezaron a fluir m&aacute;s armas y m&aacute;s financiaci&oacute;n de los sun&iacute;es en el Golfo. Puesto que es un sirio secular, Hassan quer&iacute;a mantener el claro car&aacute;cter sirio de su milicia; rechaz&oacute; colaborar con los yihadistas extranjeros. &ldquo;No son como nosotros&rdquo;, me dijo. &ldquo;Su realizaci&oacute;n personal es morir por la yihad. No lo entiendo y jam&aacute;s he visto nada igual. Mi amigo intent&oacute; encenderse un cigarrillo en su presencia y le dijeron que eso estaba prohibido. &iquest;Estaban de broma? Esto es una guerra&rdquo;.</p>
<p>
	&nbsp;&nbsp; Hassan tem&iacute;a que los que tienen los bolsillos llenos en el Golfo estuviesen permitiendo que los guerrilleros extranjeros ejerciesen una influencia desproporcionada. Entre algunos miembros del ELS da miedo la posibilidad de que yihadistas ocupen sus cargos aunque tambi&eacute;n existe un respeto profundo. Los yihadistas son conocidos por su intransigencia feroz e incansable, y a menudo eclipsan a los del ELS en los frentes de combate. Hassan odia a los extremistas religiosos pero reconoce que son expertos en el combate. Muchos miembros del ELS que fueron entrevistados dijeron que preferir&iacute;an recibir apoyo de occidente antes que de los yihadistas, pero que tienen que hacer lo que puedan con lo que se les ha dado. Sin embargo, ya han surgido algunas tensiones: un joven salafista supuestamente fue ejecutado por no obedecer a un coronel del ELS. Despu&eacute;s de sorber su cerveza &ldquo;haram&rdquo;, Hassan dijo, &ldquo;Me temo que en Siria vamos a necesitar dos revoluciones. La primera contra Assad y la segunda contra los yihadistas&rdquo;.</p>
<p>
	&nbsp;&nbsp; Dejamos a Hassan y a los otros en el peque&ntilde;o pueblo de al-Bab y el coronel y yo seguimos hasta Alepo, donde &eacute;l ten&iacute;a que entregar unas armas e inspeccionar brigadas. Como muchos oficiales del ELS, el coronel era un desertor del ej&eacute;rcito de Assad. Un hombre de mediana edad, sabio. Ven&iacute;a de una familia militar. Su padre hab&iacute;a sido el coronel de al-Bab bajo el r&eacute;gimen de Assad. Hab&iacute;an llevado una buena vida antes de que estallase la guerra; los oficiales del norte hab&iacute;an podido operar con relativa autonom&iacute;a desde Damasco, d&aacute;ndoles una vida c&oacute;moda y respetable fuera del sistema de seguridad del Estado. Sin embargo, despu&eacute;s del levantamiento a los oficiales se les orden&oacute; ir a Alepo, su propia comunidad. &ldquo;Ah&iacute; fue cuando todo cambi&oacute;. No solo para m&iacute;, sino para muchos otros coroneles&rdquo;, dijo.</p>
<p>
	&nbsp;&nbsp; El coronel obedeci&oacute; las &oacute;rdenes mientras, clandestinamente, apoyaba a los rebeldes, vendi&eacute;ndoles armas de la base de las fuerzas a&eacute;reas de al-Mashaab. &ldquo;Mi familia estaba furiosa conmigo porque no desertaba, pero no pod&iacute;a contarles la verdad&rdquo;. Suspir&oacute;. Cuando lleg&oacute; el momento adecuado, contact&oacute; con el ELS para trasladar a su familia a un nuevo hogar mientras &eacute;l desaparec&iacute;a entre la oposici&oacute;n armada. &ldquo;Mi deserci&oacute;n se llev&oacute; a cabo sin problemas, pero otros no tuvieron tanta suerte&rdquo;.<em>.</em></p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/795fe37be093eec6313c44a5dbd29849.jpg" style="cursor: default; width: 640px; height: 427px;" /><br />
	<em>Unos chicos subidos a un tanque del ej&eacute;rcito sirio, cerca de una mezquita destruida en Azaz.</em></p>
<p>
	&nbsp;&nbsp; Cuando el coronel se enter&oacute; de que yo iba a acompa&ntilde;ar a Hassan en uno de sus viajes de contrabando semanales insisti&oacute; en unirse a nosotros. Me puso el mote de &ldquo;Ayoosh&rdquo; y me dijo que en 24 horas, despu&eacute;s de ser testigo de la brutalidad del r&eacute;gimen, yo misma me pondr&iacute;a en la l&iacute;nea de frente con un hiyab, gritando &ldquo;&iexcl;Allahu Akhbar!&rdquo;</p>
<p>
	&nbsp;&nbsp; Hab&iacute;a aviones sobrevolando el cielo mientras el coronel y yo nos desplaz&aacute;bamos por la autopista destrozada que llevaba a Alepo. El zumbido de sus motores sonaba cada vez m&aacute;s alto hasta que un avi&oacute;n apareci&oacute; justo encima de nosotros. Nuestro conductor pis&oacute; el acelerador y despu&eacute;s fren&oacute; en seco, ocultando el coche en las sombras de una granja abandonada. Me apret&eacute; el chaleco antibalas y el casco, temblando. &ldquo;&iquest;Tienes miedo?&rdquo;, me pregunt&oacute; el coronel. &Eacute;l no llevaba nada, &uacute;nicamente una estampita que colgaba de su cuello y que le hab&iacute;a dado su padre. Estas estampitas, que a veces se compran y venden por cientos y miles de libras sirias, supuestamente protegen a sus portadores de cualquier da&ntilde;o f&iacute;sico. El coronel la llamaba su &ldquo;chaleco antibalas especial&rdquo; e insist&iacute;a en que le disparase para comprobarlo mientras un c&aacute;mara con el que nos hab&iacute;amos reunido antes lo grababa para la CNN.</p>
<p>
	&nbsp;&nbsp; Nos quedamos en la sombra de la granja hasta que el zumbido del avi&oacute;n desapareci&oacute;. Entonces nos volvimos a poner en ruta, dando un rodeo por carreteras alternativas hasta llegar a Alepo, una de las ciudades habitadas m&aacute;s antiguas del mundo y el centro econ&oacute;mico de Siria antes de que el r&eacute;gimen la diezmara a principios de a&ntilde;o.</p>
<p>
	&nbsp;&nbsp; El coronel nos llev&oacute; a Tariq al-Bab, un barrio cerca del centro de Alepo, para encontrarnos con su hijo Ahmad, l&iacute;der de la milicia local. Ahmad era un joven entusiasta que inmediatamente empez&oacute; a alardear de su &uacute;ltimo enfrentamiento con la muerte cortes&iacute;a de los francotiradores pro-r&eacute;gimen. Mientras el hijo hablaba, el coronel miraba al vac&iacute;o, preocupado. Aquella noche, durante una cena a base de mezze y humus, los hombres de Ahmad le preguntaron al coronel acerca de su viaje a Turqu&iacute;a, interes&aacute;ndose sobre miembros de sus familias en los campos de refugiados y las &uacute;ltimas noticias de Estambul. Inevitablemente, la conversaci&oacute;n deriv&oacute; hacia los codiciados misiles antia&eacute;reos. &ldquo;Ojal&aacute; los informes sobre las armas extranjeras fueran ciertos&rdquo;, suspir&oacute; el coronel, &ldquo;Aqu&iacute; todav&iacute;a estamos empleando armas de fabricaci&oacute;n rusa&rdquo;.</p>
<p>
	&nbsp;&nbsp; Uno de los soldados de Ahmad se acerc&oacute; a m&iacute; y me dijo: &ldquo;Has o&iacute;do que la semana pasada tomamos una base a&eacute;rea, &iquest;no?&rdquo; Hab&iacute;a o&iacute;do algo al respecto, en efecto, pero la victoria la hab&iacute;a conseguido Jabhat al-Nusra, una secta fundamentalista vinculada a organizaciones terroristas que hab&iacute;a luchado junto al ELS. El grupo paramilitar yihadista, cuyo nombre se traduce como Frente de Protecci&oacute;n de la Gran Siria, ha asumido la responsabilidad de todos los grandes bombardeos a altos mandos del r&eacute;gimen y de generales en Damasco, al-Miden y Alepo, as&iacute; como de un ataque el pasado verano a una emisora de televisi&oacute;n en la ciudad de Drousha. Informes recientes indican que soldados de facciones de al-Qaeda en Irak y Hamas se han estado introduciendo en Siria para sumarse al grupo. Aunque muchos combatientes del ELS se consideran musulmanes conservadores, es habitual que deseen distanciarse del sue&ntilde;o de Jabhat al-Nusra de restaurar a sangre y fuego el califato sun&iacute; isl&aacute;mico. Cuando mencion&eacute; el grupo durante la cena, uno de los combatientes dijo, &ldquo;Los de Jabhat al-Nusra son muy buenos en lo que hacen, y tienen armas y la experiencia de la que nuestros hombres carecen&rdquo;. Otro dijo: &ldquo;Necesitaremos al menos tres a&ntilde;os de experiencia en el campo de batalla antes de poder ponernos a su altura&rdquo;.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/687732846aa78ed3789bd54d63b8695f.jpg" style="cursor: default; width: 640px; height: 427px;" /><br />
	<em>Un soldado del FSA muestra su tatuaje, que dice, &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; ser&aacute; el amor tan desastroso?</em></p>
<p>
	&nbsp;&nbsp; La mayor&iacute;a de los combatientes del ELS luchan por una Siria plural que asegure la protecci&oacute;n de las libertades pol&iacute;ticas y religiosas. Jabhat al-Nusra combate por la dignidad isl&aacute;mica y por un gobierno fuerte de orientaci&oacute;n sun&iacute;. El coronel explic&oacute; que la falta de apoyo de Occidente ha ido debilitando a los l&iacute;deres originales y pluralistas del ELS. &ldquo;No podremos luchar del mismo modo que Jabhat al-Nusra hasta que recibamos apoyo significativo&rdquo;, dijo.</p>
<p>
	&nbsp;&nbsp; Con cada promesa vac&iacute;a y cada transferencia de armas fallida, el coronel y otros l&iacute;deres del ELS quedaron relegados a posiciones cada vez m&aacute;s vulnerables. &ldquo;Jabhat al-Nusra es un grupo peque&ntilde;o, pero cuando los hombres quieren unirse a la lucha y nosotros no podemos proporcionarles armas, m&aacute;s y m&aacute;s nos dejan y se unen a ellos&rdquo;, dijo. &ldquo;Me temo que llegar&aacute; un momento en el que si me piden un favor, no podr&eacute; decir que no&rdquo;.</p>
<p>
	&nbsp;&nbsp; A la ma&ntilde;ana siguiente, Hassan y yo condujimos hasta Alepo para entregar munici&oacute;n a los combatientes del ELS de la zona rural. Se pas&oacute; todo el camino pegado al tel&eacute;fono, organizando la distribuci&oacute;n. &ldquo;Tengo un buen trabajo porque todo el mundo se alegra de verme&rdquo;, brome&oacute;.</p>
<p>
	&nbsp;&nbsp; En el campo, Hassan nos llev&oacute; a las &eacute;l que llamaba &ldquo;f&aacute;bricas de caramelos&rdquo;; talleres de armas ocultos donde los rebeldes fabricaban explosivos caseros y armas rudimentarias. Hassan se relaj&oacute; e hizo bromas con los herreros, granjeros e ingenieros mientras les entregaba munici&oacute;n y herramientas.</p>
<p>
	&nbsp;&nbsp; Un poco m&aacute;s tarde, despu&eacute;s de una corta caminata, fuimos a una f&aacute;brica de caramelos en el interior de una peque&ntilde;a cueva. A medida que mis ojos se ajustaban a la oscuridad vi a cuatro hombres alrededor de un generador, trabajando diligentemente con herramientas el&eacute;ctricas. Hicimos una pausa para tomar el t&eacute;, lo cual pareci&oacute; poner a Hassan de mal humor. &ldquo;&iquest;Ves a lo que nos hemos visto reducidos?&rdquo; se quej&oacute;. &ldquo;Hacemos bombas en cuevas para luchar contra los helic&oacute;pteros Hind D de Assad. &iquest;Qu&eacute; es esto? &iquest;Afganist&aacute;n?&rdquo; Despu&eacute;s procedi&oacute; a describir la desorganizaci&oacute;n entre los l&iacute;deres del ELS. &ldquo;Los generales estuvieron en Turqu&iacute;a durante d&iacute;as, &iexcl;y todo lo que consiguieron fue munici&oacute;n! Mientras tanto, Jabhat al-Nusra est&aacute; secuestrando nuestra revoluci&oacute;n. Dale las gracias a Obama por dejarnos con estos fan&aacute;ticos religiosos&rdquo;.</p>
<p>
	&nbsp;&nbsp; Aquella tarde nos pusimos en camino de vuelta hacia al-Bab, que hab&iacute;a sido uno de los enclaves originales del movimiento Siria Libre; una ciudad liberada con un consejo civil novel que los rebeldes esperaban que pudiese servir de modelo para el futuro del pa&iacute;s. Esto tambi&eacute;n la convirti&oacute; en objetivo principal de la Fuerza A&eacute;rea de Assad; el paisaje de la ciudad cambi&oacute; para siempre debido a un bombardeo que pareci&oacute; interminable. El plan era que el hermano de Hassan me ayudase a cruzar la frontera hasta Turqu&iacute;a, pero justo cuando est&aacute;bamos a punto de partir avistamos unos aviones que sobrevolaban la zona, tomando posiciones para un bombardeo.</p>
<p>
	&nbsp;&nbsp; Una vez cesaron las explosiones, los vecinos se asomaron por las ventanas para valorar los da&ntilde;os. Ech&eacute; un vistazo r&aacute;pido a las calles y vi una bandera isl&aacute;mica blanca, el s&iacute;mbolo del renacimiento del califato, ondeando al viento. El hermano de Hassan enarc&oacute; una ceja cuando se lo dije. &ldquo;Esto es nuevo&rdquo;, dijo, pero no dio m&aacute;s explicaciones.</p>
<p>
	&nbsp;&nbsp; Tras otro d&iacute;a de espera, el hermano de Hassan me puso una venda en los ojos y condujo por carreteras secundarias llenas de cr&aacute;teres en direcci&oacute;n a Turqu&iacute;a. Olvidando, al parecer, que yo ten&iacute;a los ojos vendados, soltaba a gritos comentarios como &ldquo;&iexcl;Dentro de nada tomaremos chai en Kilis!&rdquo; y &ldquo;Prom&eacute;teme que me encontrar&aacute;s una esposa americana, &iquest;vale, Ayoosh?&rdquo;</p>
<p>
	&nbsp;&nbsp; Cuando llegamos a Kilis me sac&oacute; la venda y me dej&oacute; en mi hotel. &ldquo;Te vamos a echar de menos en la Siria Libre, Ayoosh&rdquo;, dijo con una sonrisa. Mientras me dec&iacute;a adi&oacute;s con la mano, dijo: &ldquo;Saluda de mi parte al pueblo americano. Pero aseg&uacute;rate de que sepan que el gobierno americano no es amigo de la Siria Libre&rdquo;.</p>
<p style="color: rgb(34, 34, 34); font-family: Arial, Verdana, sans-serif; font-size: 12px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: 2; text-align: start; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: 2; word-spacing: 0px; -webkit-text-size-adjust: auto; -webkit-text-stroke-width: 0px;">
	<em style="font-style: italic;">Para profundizar en los hechos que propiciaron el conflicto en Siria, recomendamos leer <a href="http://www.vice.com/es/read/la-guia-vice-de-siria-parte-1">&quot;La Gu&iacute;a Vice de Siria&quot;</a>, un curso r&aacute;pido de la geopol&iacute;tica, la cultura y las complejidades religiosas del pa&iacute;s</em>.</p>

]]></description>
<guid isPermaLink="false">http://www.vice.com/174914</guid>
<author>Anna Therese Day, Fotos de Andrew Stanbridge</author>
<category>travel, El número de Siria, contrabando, Bashar al-Assad, mal rollo, noticias, Viajar, Ejército Libre de Siria</category>
</item>
<item>
<title>El mundo en autoestop: De Pekín a Hong Kong</title>
<link>http://www.vice.com/es/read/fernando-souza-autoestop-pekin-hong-kong</link>
<pubDate>Mon, 21 Jan 2013 16:05:00 +0000</pubDate>
<description><![CDATA[<p>
	Los chinos son un poco racistas. Dependiendo de en qu&eacute; lugar de la escala de grises caigas te pueden mirar con un desprecio nada disimulado o con la fascinaci&oacute;n de una groupie. Pude experimentar el racismo m&aacute;s ben&eacute;volo haciendo autoestop en cochazos mientras cruzaba China de Pek&iacute;n a Hong Kong.</p>
<p>
	Me lanc&eacute; al experimento sin idea alguna del &eacute;xito que tendr&iacute;a. &ldquo;Autoestop en China&rdquo; es una inc&oacute;gnita que devuelve 46 resultados en Google (&ldquo;Quiero tener SIDA&rdquo; da 630.000 p&aacute;ginas). No hablo mandar&iacute;n, hay nula tradici&oacute;n de autoestop y no entienden el pulgar alzado. Si fuese negro o chino habr&iacute;a fracasado.</p>
<p>
	Cost&oacute; bastante salir de Pek&iacute;n. Normal, ah&iacute; hay muchos <em>laowai</em> (extranjeros) y el kilo de solomillo de lechal cotiza a la baja. Por eso acab&eacute; atascado en un &aacute;rea de servicio durante la noche. <a href="http://www.vice.com/es/read/fernando-souza-autoestop-rusia" target="_blank">La &uacute;ltima vez que hice autoestop </a><a href="http://www.vice.com/es/read/fernando-souza-autoestop-rusia">me partieron la cara</a>, as&iacute; que esta vez dorm&iacute; en la garita del vigilante de seguridad. Me levant&eacute; delante de un desayuno enorme (grasientos churros chinos incluidos).</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/81e7df4a0023a3c68de83e6642149c57.jpg" style="width: 670px; height: 346px; " /></p>
<p>
	En Europa, <a href="http://hitchwiki.org/">Hitchwiki</a>&nbsp;te dice d&oacute;nde tienes que alzar el pulgar. En China tienes que sacar la cartograf&iacute;a para navegar 3 horas por infinitos suburbios hasta llegar al mejor enclave: el peaje que emboca con la autopista. El cerebro de los empleados hace explosi&oacute;n al ver a un guiri arrastrando una maleta por un pol&iacute;gono industrial. Luego se desviven por ayudar haciendo de embajadores.</p>
<p>
	A las afueras de Wuhan, alguien de mi cuerpo diplom&aacute;tico se acerc&oacute; a un furg&oacute;n de polic&iacute;a. Yo ten&iacute;a nula fe, as&iacute; que me mantuve al margen. La negociaci&oacute;n fue larga. Los polic&iacute;as aceptaron, pero tan a rega&ntilde;adientes que me encerraron en la celda. Intent&eacute; todos mis trucos para trabar conversaci&oacute;n, pero eran inmunes a mis encantos de blanco. Por lo menos ocupaba un furg&oacute;n en el que hab&iacute;an metido tr&iacute;adas enteras, no un vulgar coche patrulla para borrachos pesados.</p>
<p>
	Ver el mundo a trav&eacute;s de unos barrotes me hizo pensar un poco como un criminal. Sent&iacute; el impulso de preparar mi defensa jur&iacute;dica, de forzar la cerradura de mi celda, de intentar robar las llaves con mis cordones... Me conform&eacute; con sacarle una foto a un polic&iacute;a que se qued&oacute; dormido.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/d6673b87b3c0ea1aaceb32c5d6657d12.jpg" style="width: 670px; height: 503px; " /></p>
<p>
	Cinco horas de cautiverio me hicieron dudar de que me fuesen a liberar, pero despu&eacute;s de 514 km. me soltaron.</p>
<p>
	Mi siguiente brote con las autoridades lleg&oacute; en la regi&oacute;n de picos brumosos que decora todos los restaurantes chinos. Los jefes del Departamento de Bomberos hab&iacute;an solicitado &lsquo;extranjeros de compa&ntilde;&iacute;a&rsquo; para una cena de post&iacute;n. Quer&iacute;an reclutar guiris para &ldquo;darle cach&eacute; al departamento y hacerlo m&aacute;s internacional&rdquo;. Contactaron con una amiga bien surtida de <em>laowais</em> y pas&oacute; a buscarnos un ch&oacute;fer. Le hice gracia al jefazo y me convert&iacute; en su &ldquo;hermano peque&ntilde;o&rdquo;. Prometi&oacute; encontrarme una esposa china y me alcoholiz&oacute; sin l&iacute;mite (haciendo que brindase con cada uno de los 30 asistentes). La cena s&oacute;lo sirvi&oacute; para que todos fu&eacute;semos ebrios c&oacute;mplices de una flagrante malversaci&oacute;n de fondos p&uacute;blicos. Algo que me dicen que es lo m&aacute;s en China hoy en d&iacute;a.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/8470b186712666179e8f823e58132579.jpg" style="width: 670px; height: 377px; " /></p>
<p>
	Tras dos semanas, este sucio autoestopista lleg&oacute; a Hong Kong habiendo pisado casi exclusivamente todoterrenos de lujo. A cambio de ser un escort extranjero, me invitaron a una docena de cenas, me lanzaron billetes para que me quedase en buenos hoteles, viaj&eacute; 2.300 km. completamente gratis&hellip; Bendito racismo.</p>
<p>
	<em>Fernando Souza dej&oacute; su trabajo en la tele para dar la vuelta al mundo haciendo autoestop. M&aacute;s historias de la carretera en su blog (</em><a href="http://www.wondrlust.org/es" target="_blank"><em>www.wondrlust.org</em></a><em>). Tambi&eacute;n nos explic&oacute; su experiencia haciendo autoestop en Rusia:&nbsp;</em><em><a href="http://www.vice.com/es/read/fernando-souza-autoestop-rusia" target="_blank">El t&iacute;pico souvenir ruso</a>.</em></p>
<p>
	&nbsp;</p>

]]></description>
<guid isPermaLink="false">http://www.vice.com/174090</guid>
<author>Fernando Souza</author>
<category>travel, autoestop, China, Fernando Souza, Wondrlust</category>
</item>
<item>
<title>Los rebeldes del monte</title>
<link>http://www.vice.com/es/read/rebeldes-del-monte-00002037-v6n10</link>
<pubDate>Thu, 10 Jan 2013 08:53:00 +0000</pubDate>
<description><![CDATA[<p style="color: rgb(34, 34, 34); font-family: Arial, Verdana, sans-serif; font-size: 12px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: 2; text-align: start; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: 2; word-spacing: 0px; -webkit-text-size-adjust: auto; -webkit-text-stroke-width: 0px;">
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/b1e8dd092c59206a1ca2cc475697fb79.jpg" style="cursor: default; width: 640px; height: 427px;" /><br />
	<em>La temida policía nacional posa para las cámaras en Dungu.</em></p>
<p>
	<strong>ACTUALIZACI&Oacute;N</strong><em><strong>:</strong><span class="Apple-converted-space"> El </span>20 de noviembre de 2012, llev&oacute; a cabo el asalto de Goma. El d&iacute;a anterior, Radio Okapi, una de las estaciones de MONUSCO en la ciudad, inform&oacute; de disparos de r&aacute;fagas de morteros por parte de los rebeldes de Ruanda que dejaron cuatro personas del RDC muertas. Al d&iacute;a siguiente, tropas del M23 asaltaron las zonas alrededor del aeropuerto de Goma, y soldados de FRDC se retiraron antes de que el aeropuerto fuera destruido. Limitados por &oacute;rdenes directas del M23, las tropas de MONUSCO se vieron obligadas a observar mientras los rebeldes tomaban el control de la estrat&eacute;gica ciudad para el control de la miner&iacute;a y exportaciones de los vastos recursos mineros del RDC.</em></p>
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	<em>Al d&iacute;a siguiente, m&aacute;s de 2.000 soldados congole&ntilde;o s y 700 polic&iacute;as desertaron del M23. Los rebeldes organizaron un rali en el estadio de los volcanes en Goma y, despu&eacute;s de animar a las miles de personas congregadas, se comprometi&oacute; a tomar el control de todo el Congo. &quot;Ahora vamos a Kinshasa,&quot; sentenci&oacute; el coronel Vianney Kazarama, portavoz del M23. &quot;Nadie va a dividir este pa&iacute;s&quot;.</em><br />
	&nbsp;</p>
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	<span style="float: left; color: black; font-size: 35px; line-height: 25px; padding-top: 1px; padding-right: 5px; font-family: arial;">E</span>n mi primer d&iacute;a como reportero con las fuerzas pacificadoras de la ONU en la Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica del Congo (RDC), visit&eacute; un campamento en la ciudad de Goma creado para dar refugio a los guerrilleros que se han rendido. El lugar estaba divido por l&iacute;neas administrativas y etnicas, y una simple reja de alambre separaba a los hutus de los tutsis, quienes llevan d&eacute;cadas mat&aacute;ndose entre ellos.</p>
<p>
	Junto a jóvenes guerreros del campamento, delgados y cubiertos de cicatrices, hay decenas de mujeres &mdash;&ldquo;las esposas del monte&rdquo;, según nos dicen&mdash; y sus hijos, todos nacidos en la selva. Muchas de estas mujeres fueron capturadas como esclavas sexuales, y además debían cocinar, atender y servir a sus captores. Mis acompañantes de la ONU ya me habían advertido de que les preocupaba el alcance de mi reportaje, así que pregunté a Sam, el oficial de información pública del campamento, hasta dónde podía llegar cuando hiciera fotografías. &ldquo;Haz tus fotos&rdquo;, me respondió. &ldquo;Pero, por favor, evita a los niños&rdquo;.</p>
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	Goma es la capital de la provincia de Kivu del Norte en la RDC, y está ubicada en una de las peores zonas geopolíticas del mundo. Al sureste está la frontera con Ruanda, un área cubierta de montañas y selva por donde pasaron cientos de militantes hutus después del genocidio en Ruanda en 1994; huían de la posible venganza por su participación en la masacre de tutsis. A lo largo de la siguiente década, esta migración armada contribuyó directamente a una escalada de tensiones étnicas y entre facciones durante la Primera y Segunda Guerra del Congo, en la que se estima que perdieron la vida cinco millones de personas.</p>
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	Al noreste de Goma tenemos la región del Nilo Occidental, en Uganda, que ha servido de ruta de transporte para fanáticos religiosos armados hasta los dientes y cuyo idioma es el acholi. De ahí son Joseph Kony y su Ejército de Resistencia del Señor (LRA, por sus siglas en inglés), que aparecieron en el documental viral KONY 2012 de Invisible Children. Muchos de ellos cruzaron la frontera y se adentraron en la RDC, donde han hecho todo tipo de cosas despiadadas; entre ellas, meter pueblos enteros en iglesias para luego prenderles fuego.</p>
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	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/a5268adff35923c83df68559e25ac965.jpg" style="cursor: default; width: 664px; height: 442px;" /><br />
	<em>Ex combatientes del FDLR, &ldquo;esposas del monte&rdquo; y sus hijos, rellenando documentos antes de acceder a un campamento de la ONU en Goma, Kivu del Norte.</em></p>
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	Aunque KONY 2012 recibió muchas críticas por enfocarse en una facción rebelde que casi se había desintegrado por completo cuando se estrenó el documental, los conflictos étnicos siguen surgiendo por toda la RDC. A su vez, estas tensiones étnicas ayudan a exacerbar el violento conflicto entre los grupos locales por el control de las minas de casiterita, wolframita, coltán y otros minerales esenciales para la fabricación de todo tipo de objetos, desde smartphones y bolsas de aire hasta motores de avión. Como resultado de estos conflictos, una extensa gama de milicias &mdash;foráneas y locales&mdash; de hutus y tutsis han renovado sus rivalidades.</p>
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	Además del casi desaparecido LRA, la RDC también alberga milicias como los Mai Mai, los Raia Mutomboki y las Fuerzas Democráticas para la Liberación de Ruanda (FDLR); todos estos nombres son tan confusos como ese incómodo cosquilleo que sientes cuando escuchas la voz de Justin Bieber. Pero la mayor amenaza a la estabilidad de la región podría ser el Movimiento 23 de Marzo (M23), un grupo que conforman principalmente tutsis congoleños que desertaron del ejército en abril pasado en respuesta a lo que ellos describen como &ldquo;altos niveles de corrupción&rdquo; y &ldquo;un mal gobierno&rdquo;. Desde entonces, casi doscientas cincuenta mil personas han sido desplazadas por los actos de violencia del M23. Sus ataques han dejado, según cifras oficiales, al menos 15 asesinatos y 46 violaciones (entre las v&iacute;ctimas, algunas ni&ntilde;as de ocho a&ntilde;os, seg&uacute;n Human Rights Watch). La RDC pas&oacute; de refugio para aquellas personas que hu&iacute;an de Ruanda a ser otros pa&iacute;s africano del que sus habitantes anhelan escapar.</p>
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	El campamento de Goma es un ejemplo de lo confusa que es la situaci&oacute;n geopol&iacute;tica en la RDC. Para quedarse en el campamento, los combatiendes deben rendirse y entregar sus armas a las tropas de la ONU o del gobierno para luego ser procesados y detenidos durante 72 horas. Parte de los residentes son de Ruanda, de donde huyeron para llegar a la RDC, donde se unieron a alguna milicia, se convirtieron en sicarios y ahora quieren regresar a casa. Otros son congoleños que lucharon con las milicias hutu o tutsi antes de rendirse. También hay un contingente de campesinos ruandeses que se hacen pasar por ex rebeldes para que la ONU les ayude a cruzar la frontera. Los trabajadores de la ONU les dan ropa y sandalias de plástico con colores brillantes. Para determinar su estatus y poder adivinar sus identidades y países de origen, se les hacen preguntas sobre hechos locales, les toman sus huellas y se les escanea la retina. El campamento forma parte de un programa de la ONU diseñado para transformar a los rebeldes en civiles y así reintegrarlos a la sociedad; o lo que queda de ésta.</p>
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	&ldquo;Muchas de estas personas vinieron a la RDC en busca de oportunidades después del conflicto en Ruanda&rdquo;, dice Sam. &ldquo;Pero ahora que la situación está cambiando, quieren volver a casa&rdquo;.</p>
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	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/d0afe4b2acc6db80bc4bfad16e845df4.jpg" style="cursor: default; width: 640px; height: 427px;" /><br />
	<em>Testigos y supervivientes de las atrocidades cometidas por el LRA en Dungu.</em></p>
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	Varias ONGs y agencias de gobierno operan en el país, y todas caminan por la delgada línea que separa hacer el bien de hacer más daño. La más importante de ellas es la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en la República Democrática del Congo (MONUSCO). Esta misión se formó hace dos años, cuando el Consejo de Seguridad de la ONU decidió que se necesitaba una solución militar para estabilizar el país después de la Segunda Guerra del Congo. De acuerdo con la resolución de la ONU, sus fuerzas están compuestas por &ldquo;un máximo de 19.815 militares, 760 observadores militares, 391 agentes de policía y 1.050 agentes de unidades de policía constituidas&rdquo;.</p>
<p class="p3" style="color: rgb(34, 34, 34); font-family: Arial, Verdana, sans-serif; font-size: 12px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: 2; text-align: start; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: 2; word-spacing: 0px; -webkit-text-size-adjust: auto; -webkit-text-stroke-width: 0px;">
	Además de bregar con los disidentes locales, MONUSCO también ha tenido que hacerlo con los grupos foráneos que se han instalado en las zonas rurales más remotas del país. La División de Desarme, Desmovilización, Repatriación, Reintegración y Reasentamiento (también conocida como DDR) de MONUSCO pretende &ldquo;repatriar a sus respectivos países de origen, de forma voluntaria, a todos los grupos armados ilegales y foráneos y a sus dependientes&rdquo;. Esto no es tarea fácil para una fuerza que, con la mitad de efectivos que la policía de Nueva York, tiene que patrullar un área del tamaño de Europa Occidental; un lugar sin infraestructuras en el que cualquiera puede comprar un &ldquo;cuerno de chivo&rdquo; [Kalashnikov] cargado por el precio de una gallina.</p>
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	Además de trabajar con jefes de tribu, ancianos y líderes co- munitarios, la DDR también organiza operaciones psicológicas diseñadas para motivar a los soldados a desertar de sus milicias. Estos mensajes se trasmiten a través de ondas de radio FM y octavillas, que arrojan desde el aire sobre zonas de combate y muestran instrucciones dibujadas para escapar de la selva y regresar a la civilización.</p>
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	Mientras tanto, la lucha entre el M23 y las tropas del gobierno ha escalado tanto que MONUSCO tuvo que desviar fondos destinados a otros lugares en el país para darle al gobierno una oportunidad de ganar. Esto, a su vez, ha dado como resultado un vacío de seguridad que muchos grupos armados en la zona no tardaron en llenar, reiniciando así el viejo ciclo de conflictos tribales que nunca desaparecieron por completo. Por ejemplo, los hutus de las FDLR organizan redadas con otro grupo armado, llamado Nyatura, para acabar con pobladores considerados amigos de los tutsis. Raia Mutomboki, una milicia en gran parte compuesta por tutsis congoleños, asegura que protegen a las poblaciones locales de los ataques de los hutus, los cuales, según su definición, consisten en masacrar a la etnia hutu. Para complicar las cosas aún más, se cree que el M23 está recibiendo ayuda del gobierno de Ruanda.</p>
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	Mientras Sam me hacía un recorrido por la sección del campamento destinada al M23, resultó evidente que nadie en MONUSCO quería hablar de esta complicada batalla a tres bandos entre los rebeldes tutsis del M23, MONUSCO y las FRDC (nombre oficial de las tropas del gobierno). Sin embargo, con gusto accedieron a hablar sobre otros grupos armados que ahora están menos activos, como el de Joseph Kony y su LRA; lo que no querían era hablar con nosotros de los rebeldes que estaban en el campamento.</p>
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	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/952ef24a7e6720ee07b6b9d93eaabd4d.jpg" style="cursor: default; width: 640px; height: 1138px;" /><br />
	<em>Un ex niño soldado en Bangadi; fue secuestrado cuando tenía 14 años y pasó tres como prisionero del LRA.</em></p>
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	<span style="float: left; color: black; font-size: 35px; line-height: 25px; padding-top: 1px; padding-right: 1px; font-family: arial;">I</span>an, mi contacto en MONUSCO, tiene el físico, la dicción y la soberbia de un policía o un soldado, o al menos de alguien que siempre hubiese querido estar en una posición de poder tal que le permitiera llevar una pistola.</p>
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	&ldquo;Según tenía entendido, su reportaje era sobre los intentos de la DDR por negociar con combatientes activos&rdquo;, nos dijo Ian en el balcón de un restaurante junto al lago, en mi hotel. Pero cuando le pregunté sobre el M23, Ian se envaró. &ldquo;Aquí, en Goma, nos enfrentamos con el M23 y el FDLR. Pero quiero dejar una cosa clara: la ONU no discutirá la situación del M23 en Goma. &iquest;Entendido?&rdquo;</p>
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	Descubrí que el secretismo se debía al temor de un inminente ataque del M23. Posteriormente, oficiales de la ONU me dijeron que el M23, liderado por Bosco Ntaganda (conocido entre sus tropas como &ldquo;el Terminator&rdquo;), se encontraba a unos 40 kilómetros de Goma. Pero los rumores que circulaban entre lugareños, trabajadores de ONGs, soldados y mercenarios colocaban a los rebeldes &ldquo;en el monte&rdquo;, a menos de diez kilómetros de la ciudad. Una tarde, mientras viajaba a bordo de un transporte blindado de personal, patrullando la zona con un destacamento de soldados uruguayos, resultó evidente que no nos preparábamos para entrar en la selva, como yo esperaba. Nuestra tarea era recorrer las calles de los barrios más pobres en Goma, así como las centrales eléctricas, pistas de aterrizaje y cruces de carreteras; el tipo de lugares que un ejército rebelde atacaría. Al parecer, las tropas de MONUSCO no se preparaban para un enfrentamiento en la selva, sino para defenderse de un posible ataque del M23 en el interior de Goma.</p>
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	Incluso si el M23 ha eclipsado al LRA en términos de notoriedad en la RDC, el legado de Joseph Kony todavía atormenta al país, y sus soldados, hasta cierto punto, siguen activos. Después de mi visita al campamento de Goma tomé un avión a un campamento rural en Dungu, donde el LRA organizó ataques brutales en 2008 en los que cambiaron sus cuernos de chivo y sus lanzagranadas por machetes y palos. Conocí a un chico que presenció los resultados de estas acciones: sus dos hermanas mayores resultaron muertas.</p>
<p>
	Más tarde tomé un helicóptero a Bangadi, un pueblo todavía más alejado, cerca de la frontera con Sudán del Sur. Casi de inmediato encontré evidencia de las actividades del LRA en la zona. Primero entrevisté a un adolescente que, después de ser secuestrado y obligado a pasar tres años en el monte, escapó a media noche y encontró su camino de regreso a casa. Unas personas del pueblo me llevaron a un pastizal donde el LRA descuartizó a varios habitantes del lugar. Después me llevaron hasta la carretera del pueblo, que estaba cubierta de huesos y ropa quemada; era el lugar donde los residentes de Bangadi decidieron tomarse la justicia por sus propias manos y ejecutaron a los combatientes del LRA que habían capturado.</p>
<p>
	Cuando preguntamos a la gente del lugar por qué no habían enterrado los cuerpos del LRA, el jefe del pueblo descartó la pregunta con un movimiento de su mano y se alejó caminando. Mi contacto se acercó a mí, para no ofender a mis anfitriones, y me dijo: &ldquo;Creen que si entierran los huesos, estos atormentarán este lugar&rdquo;.</p>
<p>
	A la mañana siguiente nos despertamos antes del amanecer para ir con un convoy militar que se dirigía a una zona azotada por el LRA. Bajo las órdenes de un belga llamado Leo, el convoy incluía elementos del FRDC, tropas de otros países africanos y una unidad de las fuerzas especiales de EE.UU asignada por el comando militar estadounidense para África. Conforme nos adentrábamos en la zona de operaciones, vimos como los soldados estadounidenses se quitaban de sus uniformes las banderas e insignias sujetas con velcro. Su oficial al mando, un blanco impetuoso de Dakota del Sur, vio mi cámara y tuvo la gentileza de informarme que el comando africano tiene una política muy estricta de &ldquo;no medios&rdquo;.</p>
<p>
	Más tarde, esa noche, en una fiesta organizada en las instalaciones de Médicos Sin Fronteras en Dungu, el oficial de Dakota del Sur me dijo que a su parecer muchos en la zona veían la situación de una forma desproporcionada.</p>
<p>
	&ldquo;Todo lo tienes que ver con un poco de escepticismo&rdquo;, me dijo mientras se tomaba su única cerveza de la noche. &ldquo;Todos te dirán: &lsquo;Antes de que llegara el LRA yo tenía un rebaño de 400 cabras&rsquo;. &iexcl;Mentira! No tienes qué comer porque eres un flojo y no cultivas lo suficiente&rdquo;.<br />
	Durante la ronda de patrullaje convencimos al convoy para que nos dejara en Duru, un pueblo muy golpeado por el LRA durante su ofensiva contra Dungu en 2008. También es donde, según los rumores, una pequeña banda de guerrilleros ha estado atacando granjas locales. Una vez ahí conocimos a varios testigos de las atrocidades en la zona, entre ellos un hombre llamado Martin que había sido secuestrado por el LRA y logrado escapar unos días antes de mi llegada.</p>
<p>
	Martin, un cazador local, me dijo que estaba con su hijo en un monte cercano al pueblo cuando se encontraron con dos hombres con uniformes del FRDC. Martin asumió que eran tropas del gobierno asentadas en la zona, así que cuando le hicieron indicaciones a él y a su hijo para que se acercaran no lo pensó dos veces.</p>
<p>
	Cuando se percató de que llevaban uniformes diferentes se dio cuenta de que algo no iba bien. Disfrazados de soldados del gobierno, sus captores del LRA obligaron a Martin y a su hijo a cargar su equipo y, en un infructuoso intento por desorientarlos, los hicieron dar vueltas en círculos para encubrir su ruta. Pero Martin, siendo un cazador de la zona, conocía cada árbol y barranco, así que sabía que no se habían alejado demasiado. Fue entonces cuando empezó a planear su huida.</p>
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	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/54571e5b26832fdb39a06127f343a0a8.jpg" style="cursor: default; width: 640px; height: 960px;" /><br />
	<em>&ldquo;Jean-Baptiste&rdquo; (no es su nombre real) presenció el asesinato de sus dos hermanas a manos del LRA en Dungu.</em></p>
<p>
	Al caer la noche, los bandidos del LRA se cansaron y empezaron a quejarse de la caminata y de la escasez de comida. Martin dijo a sus captores que él podía atrapar algo de comer, como un antílope o, al menos, un poco de &ldquo;carne de monte&rdquo; (mono). Los bandidos le entregaron a Martin el arma que le habían quitado antes, un rifle de alto calibre fabricado en la zona y conocido como &ldquo;Doble Cero&rdquo;, y aceptaron el trato con la condición de que el hijo de Martin se quedara con ellos. Consciente de que sus captores ugandeses sólo hablaban acholi y, por lo tanto, tendrían un conocimiento limitado o inexistente de las lenguas de la región, Martin le susurró a su hijo: &ldquo;Dispararé una primera vez para despistarlos. Cuando oigas el segundo tiro, corre&rdquo;.</p>
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	Martin rodeó el campamento desde una distancia segura y esperó a que saliera la luna. Después de que el primer tiro retumbara en la noche, los hombres del LRA se relajaron, bajaron sus armas y se fueron a dormir. Después del segundo tiro, el hijo de Martin huyó del lugar y ambos encontraron su camino de vuelta al pueblo.</p>
<p>
	Durante la siguiente hora, mientras repartíamos cigarrillos congoleños entre los habitantes de Duru a cambio de una entrevista, nos hicimos una idea del efecto que habían tenido sobre el LRA los enfrentamientos recientes con las milicias en el país. Conforme otros grupos armados se vuelven más fuertes, la presión sobre las tropas de Kony aumenta, y ahora deben competir con los pobladores y otras milicias para tener acceso a los escasos recursos del país. Trabajan en grupos de tres a cinco, dispersos en un área de dos veces el tamaño de Francia; no tienen equipo de comunicaciones, su munición es escasa, y atacan pueblos en busca de comida. Lo primero que preguntan a sus víctimas es si tienen maíz, cabras y gallinas.</p>
<p>
	Le preguntamos a Martin si, cuando estuvo bajo captura del LRA, encontró octavillas de las operaciones psicológicas de la DDR, o si había escuchado alguna transmisión que los exhortara a desertar. Sus ojos se iluminaron. &ldquo;Sí. Tenían muchas octavillas. Las usaban para encender sus fogatas&rdquo;.</p>
<p>
	&ldquo;&iquest;Hablaban de las octavillas?&rdquo;, preguntó un oficial de la ONU que nos acompañó en nuestro viaje, curioso por saber la respuesta de los soldados a la propaganda diseñada para aminorar sus fuerzas. &ldquo;Sí&rdquo;, respondió Martin. &ldquo;Dijeron: &lsquo;Diles que no estamos dispuestos a salir del monte&rsquo;&rdquo;.</p>
<p>
	Recordé la pila de ropa quemada y los huesos que había visto tirados en la carretera en Bangadi, y entendí por qué.</p>
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	&nbsp;</p>
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	<em>&iquest;Te molan las historias de los viajes de Vice? Aqu&iacute; hay m&aacute;s:</em></p>
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	<strong><em><a href="http://www.vice.com/es/read/disparar-granadas-contra-piratas-somales-es-lo-mas-divertido-que-he-hecho">Disparar granadas contra piratas somal&iacute;es es lo m&aacute;s divertido que he hecho</a></em></strong></p>
<p>
	<strong><em><a href="http://www.vice.com/es/read/la-isla-del-pacifico-en-la-que-el-prncipe-felipe-de-edimburgo-y-un-soldado-estadounidense-fallecido-son-dioses">La isla del pac&iacute;fico donde el pr&iacute;ncipe Felipe de Edimburgo y un soldado estadounidense fallecido son dioses</a></em></strong></p>
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	<em><strong><a href="http://www.vice.com/es/read/lety-la-camionera-0000118-v5n2">Lety la camionera</a></strong></em></p>
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	&nbsp;</p>

]]></description>
<guid isPermaLink="false">http://www.vice.com/172735</guid>
<author>Fotos y texto de Joe Stramowski</author>
<category>travel, República Democrática del Congo, Dungu, kony 2012, Niños soldado, ONU, guerrilla</category>
</item>
<item>
<title>La exorcista antihomosexual</title>
<link>http://www.vice.com/es/read/la-exorcista-antihomosexual-00002036-v6n10</link>
<pubDate>Wed, 09 Jan 2013 10:42:39 +0000</pubDate>
<description><![CDATA[<p style="color: rgb(34, 34, 34); font-family: Arial, Verdana, sans-serif; font-size: 12px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: 2; text-align: start; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: 2; word-spacing: 0px; -webkit-text-size-adjust: auto; -webkit-text-stroke-width: 0px;">
	<img alt="exorcismo antihomosexualidad" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/e5a2db3d7567c114306b6db8a63a7681.jpg" style="cursor: default; width: 600px; height: 390px;" /></p>
<p>
	La pastora termina su sermón y cierra los ojos mientras espera a que sus fieles se acerquen al altar. El único ventilador del interior del templo apunta al batería, que marca un ritmo aletargado acompañando al grupo que pone música a fragmentos del Libro de los Salmos. &ldquo;Abre tu corazón para que Cristo te limpie y sane&rdquo;, ordena a la decena de hombres que se acercan. Uno de ellos suda (&iquest;o llora?) mientras alza sus brazos apuntando a la pastora; esta lo coge por el brazo y el hombre &mdash;que tiene el rostro delicado, cabello teñido y cejas depiladas&mdash; aprieta los párpados con fuerza. &ldquo;Jesús se levantó de entre los muertos y así tú también lo harás&rdquo;, le asegura. &ldquo;Bendito Dios, ten en cuenta su necesidad&rdquo;.</p>
<p class="p1" style="color: rgb(34, 34, 34); font-family: Arial, Verdana, sans-serif; font-size: 12px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: 2; text-align: start; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: 2; word-spacing: 0px; -webkit-text-size-adjust: auto; -webkit-text-stroke-width: 0px;">
	<img alt="exorcismo antihomosexualidad" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/2e954874e8168f5080ddea1ed6aa2248.jpg" style="cursor: default; width: 600px; height: 431px;" /><br />
	<em>Oración dominical en la iglesia donde los feligreses intantan lavar sus pecados a través del arrepentimiento, la música y el baile.</em></p>
<p class="p1" style="color: rgb(34, 34, 34); font-family: Arial, Verdana, sans-serif; font-size: 12px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: 2; text-align: start; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: 2; word-spacing: 0px; -webkit-text-size-adjust: auto; -webkit-text-stroke-width: 0px;">
	El resto de los casi 150 fieles presentes comienza a agitar el cuerpo violentamente; algunos gritan y jadean, otros dan brincos y giran sobre sí mismos. La música acelera el ritmo y el movimiento de cuerpos se propaga por todo el templo. El calor se ha vuelto insoportable y a la esquina desde la que observo la celebración religiosa, de casi tres horas, no llega corriente de aire. &ldquo;&iexcl;En nombre de Jesús estoy salvado! &iexcl;En nombre de Jesús estoy salvado!&rdquo;, grita el hombre de rostro delicado mientras la pastora le coge por el cabello y lo acerca a su frente. El sudor empapa la cara del hombre, ambos respiran hondo y, de repente, él se desploma. Ya en el suelo se arrodilla y comienza a orar en silencio. Después me enteré de que el hombre se llama Eduardo Herrera Gómez. Tiene 30 años y es uno de los 25 homosexuales &ldquo;redimidos&rdquo; que se han arrodillado ante Alma Leticia Rosas, la pastora cristiana pentecostal que asegura poder exorcizar a los espíritus infernales que, según ella, originan la homosexualidad &ldquo;y otras desviaciones malignas&rdquo;. Cada domingo en el templo y centro de rehabilitación La Esperanza, al sur de Tijuana, esta comunidad celebra haber corregido lo que la hermana Lety (como la conocen sus adeptos) denomina &ldquo;el mal camino&rdquo;. El templo es parte de uno de los cuatro centros de rehabilitación afiliados en la colonia; sin embargo, éste no sólo tiene como objetivo tratar adicciones a drogas, sino también enseñar a hombres homosexuales a amar a mujeres..</p>
<p class="p1" style="color: rgb(34, 34, 34); font-family: Arial, Verdana, sans-serif; font-size: 12px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: 2; text-align: start; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: 2; word-spacing: 0px; -webkit-text-size-adjust: auto; -webkit-text-stroke-width: 0px;">
	El templo se encuentra en el barrio de Sánchez Taboada, uno de los más violentos de Tijuana: un laberinto de lodosas calles sin pavimentar, que se complementan con casuchas de cartón y hojalata que dan al paisaje un aspecto más bien desastroso.</p>
<p class="p1" style="color: rgb(34, 34, 34); font-family: Arial, Verdana, sans-serif; font-size: 12px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: 2; text-align: start; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: 2; word-spacing: 0px; -webkit-text-size-adjust: auto; -webkit-text-stroke-width: 0px;">
	<img alt="exorcismo antihomosexualidad" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/13d010dc2fd8e5ab9fde64c2f521b18b.jpg" style="cursor: default; width: 600px; height: 767px;" /></p>
<p class="p1" style="color: rgb(34, 34, 34); font-family: Arial, Verdana, sans-serif; font-size: 12px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: 2; text-align: start; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: 2; word-spacing: 0px; -webkit-text-size-adjust: auto; -webkit-text-stroke-width: 0px;">
	En La Esperanza operan narcotienditas y casas de seguridad que sirven de jaulas para secuestrados. Por la noche, montones de SUVs con los vidrios tintados conducen a toda velocidad. Sánchez Taboada también es &ldquo;hogar&rdquo; de muchísimos transexuales llegados anónimamente a Tijuana, donde encontraron todo lo opuesto a la mojigatería de sus ciudades de origen. &ldquo;Desde que empecé a tener uso de razón me sentí inclinado a cosas que no eran típicas en un niño, o sea, muñequitas, vestiditos y maquillaje&rdquo;. Eso cuenta Eduardo, que se describe como ex-homosexual. Eduardo huyó de su casa en Guadalajara a los 15 años porque quería vivir una vida en la que no tuviese que ocultar su homosexualidad. No quería que su madre lo viera vestirse de mujer ni que sus hermanos se avergonzaran de sus preferencias. Una noche se fue de fiesta con un amante diez años mayor que él. Nunca regresó. Antes de asentarse en Tijuana hizo una parada en Manzanillo, Colima, donde había una buena escena gay. &ldquo;Ahí fue cuando comencé mi vida loca. Y a drogarme y prostituirme&rdquo;. También por entonces comenzó a consumir hormonas femeninas y a ahorrar para poder injertarse silicona en pechos, nalgas, caderas y pantorrillas: &ldquo;Todo para ponerme unas buenas tetas y un buen culo&rdquo;.</p>
<p class="p1" style="color: rgb(34, 34, 34); font-family: Arial, Verdana, sans-serif; font-size: 12px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: 2; text-align: start; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: 2; word-spacing: 0px; -webkit-text-size-adjust: auto; -webkit-text-stroke-width: 0px;">
	Por falta de oportunidades de trabajo en Manzanillo se mudó a Tijuana en 2002, cuando aún el narcotráfico no causaba grandes estragos y el turismo no descendía a pesar de las colas para cruzar la frontera de vuelta a San Diego, cada vez más largas tras los ataques terroristas del 11-S. Eduardo alquiló una habitación en la zona Centro y comenzó a prostituirse en el callejón Coahuila. Trabajaba desde antes de que anocheciera hasta que acababa agotado: &ldquo;Desde que llegué creí que el diablo me había poseído. Había tocado fondo: prostituyéndome, drogándome, haciéndome de todo&rdquo;. El tono de su voz al hablar de su pasado es agresivo, pero seguro. Es como si en sus palabras se percibiera un sentido mórbido de haber logrado algo. O quizás solo se sentía orgulloso de arrepentirse después de siete años de vivir pecando.<br />
	<br />
	&ldquo;Mi carrera de puta me había llevado a una vida cómoda y lujosa, pero también a las drogas. Estas, a su vez, me quitaron mi habitación, mis amistades y mi familia. Llegué a comer de un cubo de basura&rdquo;. Extraviado en su &ldquo;mala manera de vivir&rdquo;, sostiene, le hablaron de un Cristo Jesús que podía llenar ese vacío en su corazón. Y así llegó al Refugio La Esperanza, donde fue a &ldquo;purgar&rdquo; la vida que había llevado hasta entonces hasta tal punto que incluso dice que le gustaría casarse con una mujer, formar una familia y compartir con sus hijos lo que él ha pasado, y cuidarlos para que no sufran el mismo destino.</p>
<p class="p1" style="color: rgb(34, 34, 34); font-family: Arial, Verdana, sans-serif; font-size: 12px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: 2; text-align: start; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: 2; word-spacing: 0px; -webkit-text-size-adjust: auto; -webkit-text-stroke-width: 0px;">
	<img alt="pastora Leticia Rosas" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/ddf4d874cf710538c978a6e286d52415.jpg" style="cursor: default; width: 600px; height: 822px;" /><br />
	<em>La pastora Leticia Rosas, la mujer al frente de la iglesia donde intentan curar la ho- mosexualidad a través de la religión.</em></p>
<p>
	La persona que ha hecho que Eduardo piense así es la hermana Lety, que ha dedicado 17 de sus 46 años de edad a ayudar a &ldquo;víctimas de espíritus malignos&rdquo;, como ella describe a los gays y transexuales. En el centro de rehabilitación, la pastora me pide que le permita decirle a todos los homosexuales del mundo que si creen que nacieron así, que así van a vivir, están equivocados: su homosexualidad es producto de engaños del diablo, y sus deseos insanos son producto de espíritus malignos. Aunque las ideas de la hermana Lety pueden sonar extremadamente homófobas, su convicciones son profundas. Hace un par de años, cuando predicaba en la Cárcel del Estado de Baja California, halló a un homosexual amanerado a quien el resto de los presos no dejaban rezar. La pastora dice haberse ganado su confianza y haberle propuesto cura a través de las enseñanzas bíblicas. Un par de años después, cuando salió de la cárcel, la pastora decidió llevárselo a vivir a su casa. &ldquo;Después salió otro y luego otro, pero no me los podía llevar a todos. Entonces vine a este lugar en el que estamos, que es de un hermano mío que me lo prestó&rdquo;. Para esta mujer, la homosexualidad no es una enfermedad sino un asunto de posesión espiritual. Esa es la razón por la que nunca ha considerado (ni lo hará) colaborar con un psicólogo para tratar a personas con orientación sexual distinta, ya que no cree en el consenso científico de que la orientación sexual de las personas no se puede forzar o fijar. Para ella, la homosexualidad, como el abuso de drogas, es un asunto que concierne al espíritu. Ambos se originan debido a abusos sexuales en la infancia &mdash;indica&mdash; por lo que el rencor y dolor que produce una experiencia de estas atrae a espíritus que se afincan en las víctimas. Tanto a los homosexuales como a los adictos, insiste, los acompañan siempre estos espíritus. &ldquo;La solución es enseñarles la palabra de Dios. Hago que la oigan tres veces al día y recen. Y los domingos celebramos al Señor&rdquo;. Pero esta liberación, según explica, ha de ser voluntaria. La idea es que, por sus propias bocas, &ldquo;las mismas que han pecado&rdquo;, se confiesen a la salvación. &ldquo;El perdido nos da autoridad para ayudar a que el Espíritu Santo lo posea&rdquo;, subraya, &ldquo;y que así lo guíe, limpie y cure&rdquo;.</p>
<p>
	Nadie podría achacar a la pastora no saber nada de abusos y dolor. Su tío abusó sexualmente de ella cuando tenía cinco años de edad. Nacida en Nayarit, pero afincada en Tijuana desde los dos años, creció en el seno de una familia profundamente<br />
	católica. Después del abuso, que no confesó a su madre hasta muchos años después, ingresó en una escuela de monjas, donde estuvo hasta los 14. Poco después huyó de su casa con un hombre que la dejó embarazada de una niña. Al cumplir los 23 decidió irse a trabajar con su hija a Los Ángeles, y ahí se relacionó sentimentalmente con un ex adicto a la heroína que le inculcó la fe cristiana. &ldquo;Él me enseñó que, independientemente de quién cometa la falta, todos somos pecadores. No sólo la persona que abusó de mí; a ojos de Cristo, yo también había pecado&rdquo;.</p>
<p>
	La homofobia sigue siendo algo común tanto en Tijuana como en otras partes de México. Víctor Clark Alfaro, director del Centro Binacional de Derechos Humanos en Tijuana, denunció recientemente que el clima de odio hacia las minorías sexuales ha forzado a que homosexuales, bisexuales y transexuales se muden a Estados Unidos. Un año particularmente grave fue 2006, cuando unos 30 transexuales se vieron obligados a cruzar la frontera debido a la persecución de la que fueron objeto por parte de la policía municipal. &ldquo;Hemos documentado hasta agresiones sexuales cometidas por agentes contra travestis&rdquo;, revela Clark Alfaro, &ldquo;sin contar [otras] agresiones físicas y verbales&rdquo;.</p>
<p class="p1" style="color: rgb(34, 34, 34); font-family: Arial, Verdana, sans-serif; font-size: 12px; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; letter-spacing: normal; line-height: normal; orphans: 2; text-align: start; text-indent: 0px; text-transform: none; white-space: normal; widows: 2; word-spacing: 0px; -webkit-text-size-adjust: auto; -webkit-text-stroke-width: 0px;">
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/6a0ac9c45978215660e561ce8a7a9f83.jpg" style="cursor: default; width: 299px; height: 437px;" /><img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/481da6bda28b2c44dedab09e7fe763bb.jpg" style="cursor: default; width: 300px; height: 437px;" /><br />
	<strong>A la izquierda:</strong><em><span class="Apple-converted-space">&nbsp;</span>Emilio busca ser &quot;curado&quot; de su homosexualidad a trav&eacute;s de la religi&oacute;n cristiana.</em><br />
	<strong>A la derecha:</strong><em><span class="Apple-converted-space"> </span></em><em>Rafael ha sido transexual durante años. Confía poder en un futuro restituir su miembro masculino y pasar el resto de su vida como varón.</em></p>
<p>
	El panorama empeora al añadir a la ecuación las declaraciones de líderes religiosos como el ex arzobispo de Guadalajara, el homófobo sacerdote católico Juan Sandoval Íñiguez, quien en una entrevista publicada en la revista Gatopardo en febrero del 2011 declaró que la homosexualidad era un &ldquo;arma estratégica del primer mundo&rdquo; para &ldquo;reducir la población, de modo que así no se consuman los recursos de la Tierra&rdquo;. En el patio que rodea el templo, un espacio de cemento y paredes bien pintadas, hablé con Gustavo Silva, otro de los 25 homosexuales que están siendo tratados en la Casa Refugio La Esperanza. &ldquo;Desde los 15 años empecé a caminar por el sendero de la perdición&rdquo;, cuenta. &ldquo;Andar tomado, me gustaba; ir drogado, me gustaba; andar vestido de mujer, pues eso también me gustaba. Pero lo que más ilusión me daba era verme voluptuosa y femenina. Entonces me operé. Cuanto más grandes tenía las tetas, más grandes las quería&rdquo;, reconoce. &ldquo;Mis tetas estaban ahí para satisfacer los deseos que yo tenía por los hombres, pero también para putear y así solventar los gastos de la casa donde vivía y además comprarme vestidos bonitos&rdquo;. Sin embargo, a los pocos años su vida dio un giro de 180 grados. Tanta droga y sexo &mdash;asegura&mdash; le hizo enfermar: &ldquo;Estaba muy flaco y creí que tenía sida&rdquo;. El día de su 23o cumpleaños, saliendo de una tiendita donde compraba cristal y &ldquo;asqueado de tanta porquería y más enfermo que nunca&rdquo;, dice haberse girado al cielo y clamado: &ldquo;Dios mío, dame fuerza de salir de la calle, que ya no aguanto más. Entonces recordé que alguna vez unos jotitos [maricas] que estaban enfermos me habían contado de La Esperanza. Me dije &lsquo;Ay, la casa de rehabilitación... yo creo que eso es lo que necesito&rsquo;. Entonces así llegué pa&rsquo; acá&rdquo;. De eso hace un año. Silva sigue teniendo pechos. Me dijo que ya ha conseguido algo de dinero para quitárselos.</p>
<p>
	Después del tiempo que pasé en La Esperanza, confieso que &ldquo;la hermana Lety&rdquo; me provoca sentimientos encontrados. Se trata de una mujer amable e, intuyo, bastante convencida de estar salvando las almas de estos hombres; y los hombres que buscan su ayuda le tienen devoción. Ella afirma que &ldquo;les digo a todos los que tienen ese problema que sí se puede, que hay un Cristo poderoso que puede hacerlos cambiar sus mentes y hacerlos seres nuevos&rdquo;. Antes de irme, me dijo: &ldquo;Yo creo que en el fondo todos los homosexuales no quieren serlo, por eso hay esperanza&rdquo;. Quiero pensar que no hay malicia en lo que dice y que genuinamente desea librar al mundo de lo que ella ve como la obra del diablo. Pero mientras le doy la mano para despedirme no puedo dejar de pensar en aquel viejo aforismo: &ldquo;El camino al infierno está empedrado de buenas intenciones&rdquo;.</p>

]]></description>
<guid isPermaLink="false">http://www.vice.com/172618</guid>
<author>Juan Carlos Reyna, fotos por Alejandro Cossío</author>
<category>travel, homosexualidad, religion, frikismos del más acá, exorcismo, ¡Viva México maricones!, Mexico</category>
</item>
<item>
<title>La muerte del hobo americano</title>
<link>http://www.vice.com/es/read/la-muerte-del-hobo-americano-00002033-v6n9</link>
<pubDate>Thu, 03 Jan 2013 09:19:00 +0000</pubDate>
<description><![CDATA[<p>
	Cuando camino por una ciudad, un suburbio o un bosque, siento un gran alivio cuando me encuentro con v&iacute;as de tren. Es como si los miedos, dudas y ansiedades del d&iacute;a a d&iacute;a desaparecieran. Se afloja la presi&oacute;n que la civilizaci&oacute;n y <em>este mundo</em> ejercen sobre mi cabeza y por unos momentos puedo respirar con libertad. Las v&iacute;as de tren persisten en las sombras de nuestro crudo, digitalizado futuro a lo <em>2001: una odisea del espacio</em>, reliquias de aquella &eacute;poca en la que mastodontes de hierro y vagones Pullman atravesaban la noche, negra como la tinta, cruzando campos agrestes en viajes manchados por el diesel del motor.</p>
<p>
	En esta interminable matriz de calles, coches, torres de telefon&iacute;a, negocios, casas, trabajos y familias, las v&iacute;as del tren son una trampilla de salida, un hueco, una excepci&oacute;n donde a&uacute;n reina el silencio y la anarqu&iacute;a.</p>
<p>
	Si caminos y autopistas son las venas de Norteam&eacute;rica, los cientos de miles de kil&oacute;metros de v&iacute;a f&eacute;rrea son como esos diagramas de chakras en las salas de acupuntura, los flujos de energ&iacute;a escondidos que afectan a todo el cuerpo. Es como si el vapor de cientos de a&ntilde;os del rudo esp&iacute;ritu aventurero estadounidense estuviese impregnado del embriagador aroma del alquitr&aacute;n caliente. Es el &uacute;ltimo lugar verdaderamente norteamericano, libre de los pesares del progreso moderno.</p>
<p>
	Mucha gente sabe que, a mediados del XIX, Henry David Thoreau se mud&oacute; a una caba&ntilde;a junto a una laguna en las afueras de su pueblo natal, Concord, Massachusetts, donde vivi&oacute; dos a&ntilde;os mientras escrib&iacute;a <em>Walden</em>. Lo que no es tan conocido es que la caba&ntilde;a estaba a menos de cien metros de las v&iacute;as que llevaban a Concord, y que s&oacute;lo ten&iacute;a que seguirlas 30 minutos para llegar a casa de su madre.</p>
<p>
	En una reciente visita a la laguna Walden, maravill&aacute;ndome ante ese lugar pr&iacute;stino que Henry David hab&iacute;a elegido para su experimento, entend&iacute; que sin las v&iacute;as del tren &mdash;esa cuerda salvavidas, ese rastro de migas de pan que pod&iacute;a seguir para volver a la civilizaci&oacute;n&mdash; su retiro se habr&iacute;a convertido en un interminable infierno. Thoreau dio con lo mejor de dos mundos, con eso que todos queremos: naturaleza y civilizaci&oacute;n en un pulcro paquete.</p>
<p>
	Puedo imaginar c&oacute;mo, durante algunas noches fr&iacute;as, cuando a&ntilde;oraba a sus amigos en Boston y se preguntaba por qu&eacute; hab&iacute;a regresado a su pueblo natal para cultivar jud&iacute;as verdes, el silbido del tren recorriendo el bosque le devolv&iacute;a el coraje para continuar con su trabajo en su peque&ntilde;a caba&ntilde;a, record&aacute;ndole que, aunque estaba solo, todav&iacute;a era parte de la humanidad.</p>
<p>
	Crec&iacute; en los suburbios de Carolina del Norte, una zona tranquila y boscosa en el este del pa&iacute;s, donde el tren de carga es una parte fundamental en la textura del paisaje. Durante mi etapa en el instituto, en las largas noches de oto&ntilde;o, mientras las hojas multicolor ca&iacute;an en mi vecindario, o&iacute;a en la distancia el estruendo de la banda de m&uacute;sica escolar y el silbido del tren mientras se abr&iacute;a paso entre los densos bosques de hoja caduca, y mi esp&iacute;ritu se llenaba de emoci&oacute;n por el futuro y todo lo que faltaba por hacer.</p>
<p>
	Pas&eacute; mis a&ntilde;os de formaci&oacute;n en las v&iacute;as. Bajar por un barranco de arcilla o abrirse paso entre el follaje para encontrar un mundo escondido detr&aacute;s del aparcamiento de una farmacia ten&iacute;a algo m&aacute;gico.</p>
<p>
	Justo despu&eacute;s de cumplir 18, una fresca tarde de oto&ntilde;o salt&eacute; a mi primer tren de mercanc&iacute;as en Raleigh, con mi amigo Doug MacPherson. Las horas que pasamos echados sobre su carga de madera alquitranada, intentando descifrar el misterioso trasiego de vagones y locomotoras en la estaci&oacute;n, se me quedaron grabadas en la m&eacute;dula de mis huesos; como un puzzle que no entiendes pero comienza a tener sentido cuanto m&aacute;s lo miras. Mi amigo Cricket, un experimentado poliz&oacute;n, nos hab&iacute;a dado un peque&ntilde;o mapa hecho a mano para ubicarnos una vez lleg&aacute;ramos a la estaci&oacute;n de Linwood, al oeste de Carolina del Norte. Su consejo fue la advertencia que se le da a todos los que viajan por primera vez: &ldquo;Agachaos y no dej&eacute;is que nadie os vea&rdquo;.</p>
<p>
	Mientras nuestro tren sal&iacute;a chirriando de Raleigh, ignoramos el consejo de Cricket y nos sentamos sobre la plataforma, a la vista de los automovilistas parados en los cruces de tren. Saludar a los conductores mientras pas&aacute;bamos ten&iacute;a su encanto: cuando nos ve&iacute;an, sus rostros se iluminaban, nos se&ntilde;alaban y dec&iacute;an: &ldquo;&iexcl;Mira, hobos!&rdquo; Era como si vernos sentados encima del tren les hiciera creer de nuevo en cosas misteriosas; la contemplaci&oacute;n de lo desconocido.</p>
<p>
	El paisaje desde las v&iacute;as es completamente distinto al que uno ve desde la ventana de un coche: no hay gasolineras, anuncios, bares, aceras ni peatones. Es un mundo de solares abandonados y sombras en patios traseros mal iluminados, perros callejeros que a&uacute;llan, vagabundos bebiendo bajo los puentes, monolitos de cemento y postes de tel&eacute;fono cubiertos por enredaderas. Una vez te alejas de las carreteras y llegas al campo abierto, te encuentras con una naturaleza virgen, un lugar que no ha sido marchitado por la civilizaci&oacute;n.</p>
<p>
	Con nuestro ajado mapa, de camino a un lugar extra&ntilde;o, Doug y yo nos sentimos como los primeros norteamericanos; pioneros lejos de casa, embarcados en una gran aventura. As&iacute; comenz&oacute; mi complicado y mal correspondido amor por viajar en trenes de carga.</p>
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	&nbsp;</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/1b4e5ca4a2222a48d091a242ab6b5cd3.jpg" style="width: 640px; height: 427px; " /></p>
<p>
	<em>El autor, dormido en el porche de un vag&oacute;n, en alg&uacute;n lugar de Utah o Wyoming.</em></p>
<p>
	&ldquo;Ten cuidado con cualquier aventura que requiera ropa nueva&rdquo;, advirti&oacute; Thoreau. El gran radical e inconformista de Nueva Inglaterra podr&iacute;a ser descrito como un proto-hobo, con su &eacute;nfasis en la autosuficiencia, vivir al aire libre y viajar sin rumbo por los territorios a&uacute;n v&iacute;rgenes de EE.UU y Canad&aacute;. Los historiadores concuerdan en que el hobo estadounidense moderno surgi&oacute; despu&eacute;s de la Guerra Civil. Los hombres j&oacute;venes de la naci&oacute;n regresaban para ver sus hogares devastados. Algunos, acostumbrados a dormir al aire libre y a cazar para comer, se convirtieron en viajeros errantes, desplaz&aacute;ndose por el pa&iacute;s en busca de trabajo. A mediados del XIX, los hobos, en numero creciente, se expandieron hacia el oeste siguiendo las v&iacute;as del tren.</p>
<p>
	En sus inicios, los hobos eran obreros itinerantes que se sub&iacute;an a los vagones en vez de pagar por un billete de pasajero. Se estima que hubo un mill&oacute;n de hobos en las v&iacute;as entre 1890 y 1930. Ben Reitman, un anarquista peripat&eacute;tico famoso en los a&ntilde;os veinte por ser el amante de Emma Goldman, realiz&oacute; una subdivisi&oacute;n de la taxonom&iacute;a de los viajeros de la siguiente manera: &ldquo;Los <em>hobos</em> eran hombres y mujeres que iban de un lado a otro en busca de trabajo; los <em>tramps </em>eran desarraigados sin dinero que viajaban en busca de emoci&oacute;n y aventura, como yo, y los <em>bums, </em>los vagabundos m&aacute;s problem&aacute;ticos, son aquellos adictos a las drogas y el alcohol que han perdido todo sentido de respetabilidad&rdquo;.</p>
<p>
	La llegada del nuevo siglo fue un momento peligroso para ser hobo<em>. </em>Entre 1898 y 1908, la Comisi&oacute;n Interestatal de Comercio registr&oacute; la muerte de unos 48 mil <em>tramps</em> en los vagones de tren, y el mismo n&uacute;mero de mutilados. Era normal que los emigrantes viajaran debajo de los vagones, sobre el armaz&oacute;n de barras de acero extendidos como Superman. Tambi&eacute;n viajaban agachados sobre las plataformas de los r&aacute;pidos trenes de pasajeros. Los vagones a veces iban tan llenos que era dif&iacute;cil encontrar espacio dentro. La vida era barata en las v&iacute;as; algunos hobos ca&iacute;an del tren o bajo sus ruedas, otros eran asesinados, y los menos afortunados mor&iacute;an congelados en los vagones refrigerados, o asfixiados en t&uacute;neles largos sin los modernos sistemas de ventilaci&oacute;n. El experto en trenes Lee Wheelbarger me cont&oacute; una historia que ilustra muy bien estos peligros: los trenes de vapor de aquel entonces escup&iacute;an aceite hirviendo y residuos calientes sobre una peque&ntilde;a plataforma detr&aacute;s de la segunda locomotora, conocida como &ldquo;<em>monkey porch</em>&rdquo;. En las noches fr&iacute;as, los hobos sin experiencia avanzaban por el tren hacia el calor que irradiaban las locomotoras; cuando el personal los encontraba, estaban tan escaldados que parec&iacute;an monos abrasados.</p>
<p>
	Hoy en d&iacute;a, si los jefes de convoy (m&aacute;s conocidos como <em>bulls</em>) te sorprenden de poliz&oacute;n, recibes una advertencia, una citaci&oacute;n o, en el peor de los casos, una pena de c&aacute;rcel de unos pocos d&iacute;as. A principios del siglo pasado, sin embargo, hab&iacute;a una peque&ntilde;a guerra de guerrillas entre las compa&ntilde;&iacute;as de ferrocarril y los hobos. Los <em>bulls </em>mataban hobos sin piedad, y estos vengaban a los ca&iacute;dos disparando a los <em>bulls</em>. Esta saga lleg&oacute; al cine en 1973 con la pel&iacute;cula <em>Emperor of the North Pole [El emperador del norte]</em>; en ella, un despiadado <em>bull </em>asesino de hobos llamado Shack es retado a duelo por N&ordm; 1, un heroico hobo determinado a subirse al tren de Shack. Es probable que el personaje de Shack estuviera inspirado en Jeff Carr, un <em>bull </em>de principios de siglo con una escalofriante reputaci&oacute;n entre los errantes.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>
<p>
	En su autobiograf&iacute;a de 1926 sobre los bajos fondos, <em>You Can&rsquo;t Win, </em>el pr&oacute;fugo Jack Black escribe: &ldquo;[Jeff Carr] tiene ideas muy simples cuando se trata de matar vagabundos. Si corres, te dispara; si te quedas quieto, te meter&aacute; seis meses [en prisi&oacute;n]. Y &eacute;l prefiere que corras&rdquo;. Tambi&eacute;n Jack London escribi&oacute; sobre Carr en <em>The Road</em>, su libro de 1907 sobre polizones: &ldquo;Por suerte nunca me encontr&eacute; con Jeff Carr. Pas&eacute; por Cheyenne durante una ventisca. Hab&iacute;a 84 hoboes [<em>sic</em>] conmigo en ese momento. Nuestro n&uacute;mero nos hac&iacute;a indiferentes a casi todo, pero no a Jeff Carr. La posibilidad de Jeff Carr aceleraba nuestra imaginaci&oacute;n y mermaba nuestra hombr&iacute;a. Todo el grupo estaba muerto de miedo ante la idea de toparnos con &eacute;l&rdquo;.</p>
<p>
	Adem&aacute;s de los asesinatos, la extorsi&oacute;n campaba a sus anchas. Los trabajadores del ferrocarril sub&iacute;an a los furgones y quitaban por la fuerza a los polizones el poco dinero que ten&iacute;an, amenazando con arrojarlos del tren o hacer que los arrestaran. A finales del XIX, un grupo de hobos form&oacute; un sindicato de trabajadores desempleados y viajeros llamado Tourist Union #63 para protegerse de los <em>bulls </em>y los ferroviarios. Algunos de estos hobos fundaron la Uni&oacute;n Estadounidense para las Libertades Civiles (ACLU). M&aacute;s de 50 a&ntilde;os despu&eacute;s, en 1972, vencieron en su lucha por la derogaci&oacute;n de leyes anticuadas y represivas contra los vagabundos.</p>
<p>
	Tourist Union #63 organiz&oacute; a comienzos del siglo XX la primera Convenci&oacute;n de Hobos anual en Chicago, entonces el centro neur&aacute;lgico de la vida hobo en Norteam&eacute;rica. Chicago ten&iacute;a las terminales de carga m&aacute;s grandes del pa&iacute;s y era un lugar ideal para criminales, radicales y vagabundos. Despu&eacute;s de que disturbios y violencia policial arruinaran un par de las convenciones, los organizadores corrieron la voz de que deseaban reubicarse. Los fundadores de Britt, un peque&ntilde;a comunidad de granjeros en Iowa, ofrecieron sus humildes terrenos para el evento.</p>
<p>
	A diferencia de muchos pueblos con leyes contra la vagancia draconianas, Britt quer&iacute;a m&aacute;s hobos en el lugar; necesitaban granjeros temporales, e invitar a los hobos a su pueblo ser&iacute;a una forma de distinguirse de otras comunidades en desarrollo. As&iacute; fue c&oacute;mo los fundadores compraron a los hobos billetes de primera en Pullman para que fueran desde Chicago a ver el lugar. A los hobos les gust&oacute; Britt, hab&iacute;a suficiente espacio en el pueblo para albergar sus grandes encuentros. Cerraron el trato, y la Convenci&oacute;n Nacional del Hobo se ha llevado a cabo en ese lugar durante los &uacute;ltimos 112 a&ntilde;os.</p>
<p>
	Hoy en d&iacute;a, los hobos siguen bajando al peque&ntilde;o pueblo un fin de semana al a&ntilde;o, en agosto, para reconectar con viejos amigos, honrar a sus muertos, comer estofado y elegir al Rey y la Reina de los hobos. Britt tiene un Museo del Hobo, un Cementerio del Hobo una Selva del Hobo y hasta altar al Hobo Desconocido.</p>
<p>
	Siempre hab&iacute;a querido ir a la convenci&oacute;n, as&iacute; que trac&eacute; un plan para viajar en tren desde Oakland hasta Britt, con tres personas que apenas conoc&iacute;a, en menos de cinco d&iacute;as. Se debe disponer de tiempo cuando se viaja de poliz&oacute;n, para equilibrar los contratiempos que traen consigo el destino y la suerte. Debido a otros quehaceres no ten&iacute;amos m&aacute;s tiempo, pero emprendimos nuestro viaje de todos modos. Como dijo Tennessee Williams: &ldquo;&iexcl;Haz viajes! &iexcl;Int&eacute;ntalo! No hay nada m&aacute;s&rdquo;.</p>
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	&nbsp;</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/f477733822d9bad82cceb98761ae32e2.jpg" style="width: 640px; height: 427px; " /></p>
<p>
	<em>Backwoods Jack toca una canci&oacute;n suya para el p&uacute;blico en la Selva del </em><em>Hobo.</em></p>
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	Nuestro viaje en tren no comenz&oacute; con buen pie. Los cuatro nos reunimos en el Heinold&rsquo;s First and Last Chance Saloon, un abrevadero con cien a&ntilde;os de historia y lugar que Jack London sol&iacute;a frecuentar, en el puerto de Oakland: ah&iacute; estaba Jackson, el fot&oacute;grafo; Ben, un amigo que ten&iacute;a un par de semanas de vacaciones y quer&iacute;a una aventura; y Chris, un viajero con el que me hab&iacute;a escrito pero no conoc&iacute;a en persona. Chris hab&iacute;a rodado much&iacute;simo, yo lo hab&iacute;a hecho un poco, y para Jackson y Ben era su primer viaje. Acampamos en un conducto de agua de la terminal de carga en la estaci&oacute;n de Oakland, cerca de una planta de tratamiento de aguas cuyas nocivas emanaciones nos causaron irritaci&oacute;n en la garganta. Por la ma&ntilde;ana un <em>bull </em>nos ech&oacute; de all&iacute;. Amenaz&oacute; con enviarnos a prisi&oacute;n, &ldquo;y nadie quiere ir a prisi&oacute;n en Oakland&rdquo;.</p>
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	Siguiendo el consejo, nos fuimos a la estaci&oacute;n de Amtrak con el rabo entre las piernas y compramos billetes para Roseville, la siguiente parada en la ruta terrestre de la Union Pacific. Una vez ah&iacute; nos subimos a un viejo tren de desechos y avanzamos unos ocho kil&oacute;metros antes de que el veh&iacute;culo se detuviera. Tres polic&iacute;as amigables nos desalojaron del vag&oacute;n; el conductor nos hab&iacute;a visto saltar al tren y dado aviso. Esa noche, despu&eacute;s de horas vagando por las afueras de Roseville buscando una mochila que sustituyera la m&iacute;a rota, dormimos en las gradas de un campo de f&uacute;tbol estudiantil, justo delante de unas cocheras de tren. Por la ma&ntilde;ana Chris nos dej&oacute; y se fue solo, y Ben, Jackson y yo cruzamos el pueblo para coger el bus casino de 15 d&oacute;lares hasta Reno, Nevada.</p>
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	Sobre la terminal de Union Pacific en Reno cae la sombra del elevado Nugget Casino. En cuanto llegamos nos aventuramos en su interior. Tras vivir al aire libre dos d&iacute;as, la alfombra y los espejos que cubr&iacute;an las paredes resultaron una experiencia alucinante, casi como estar en la casa de la risa.</p>
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	Salimos del casino, pasamos juntos a los rociadores y el c&eacute;sped artificial verde ne&oacute;n, y nos metimos entre los arbustos ornamentales. Justo detr&aacute;s, al lado de una valla de alambre, hab&iacute;a una compacta selva de hobos (as&iacute; se conoce a un campamento o terreno ocupado junto a las v&iacute;as), tapizada con latas de cerveza y basura.</p>
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	Durante gran parte del siglo XX, los polizones aprendieron el sistema ferroviario mediante el sistema de prueba y error e intercambiando informaci&oacute;n con otros viajeros. En los a&ntilde;os 20, las selvas estaban repletas de gente lavando ropa y preparando grandes comidas. Pod&iacute;as acercarte y preguntar la salida del siguiente tren. Los m&aacute;s veteranos, tras a&ntilde;os de repetici&oacute;n y experiencia, se sab&iacute;an de memoria horarios, distribuci&oacute;n de las terminales de carga y los mejores puntos para saltar.</p>
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	En 1997, un an&oacute;nimo amante de los trenes catalog&oacute; toda esta sabidur&iacute;a popular en un solo c&oacute;dice, una gu&iacute;a para salir de cada ciudad, pueblo y suburbio en Norteam&eacute;rica. Ese grueso panfleto fotocopiado se actualiza cada a&ntilde;o con la informaci&oacute;n que contribuye gente de todo el pa&iacute;s. Este sextante moderno para el explorador de los mares de hierro pasa de mano en mano entre los jinetes del vag&oacute;n, y en &eacute;l figuran los 50 estados del pa&iacute;s y los territorios canadienses, todo impreso en Times New Roman n&uacute;mero nueve, con un elaborado sistema de acr&oacute;nimos. Este es un extracto sobre Reno:</p>
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	&nbsp;</p>
<p style="margin-left:1.0cm;">
	<strong>Reno (UP): </strong>YD est&aacute; a 3ME de Reno CH en <strong>Sparks</strong>&hellip;</p>
<p style="margin-left:1.0cm;">
	Para WBS, tendr&aacute;s que llegar al paso a desnivel</p>
<p style="margin-left:1.0cm;">
	McCarren en el extremo E, o quiz&aacute; todav&iacute;a un E</p>
<p style="margin-left:1.0cm;">
	m&aacute;s all&aacute;. Este lugar est&aacute; vallado por ahora, pero</p>
<p style="margin-left:1.0cm;">
	hay puntos de acceso&hellip; Es mejor de noche, hay un</p>
<p style="margin-left:1.0cm;">
	<em>bull </em>que espor&aacute;dicamente sale en busca de cerdos y</p>
<p style="margin-left:1.0cm;">
	trenes GM, principalmente de d&iacute;a.</p>
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	&nbsp;</p>
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	Un tren de doble carga con direcci&oacute;n a Chicago lleg&oacute; al mediod&iacute;a. Saltamos por encima de la reja y corrimos al lado del tren, buscando un vag&oacute;n que pudi&eacute;ramos ocupar. Al no encontrar ninguno nos conformamos con la unidad trasera (una locomotora desocupada al final del tren); abrimos la puerta de metal y nos escabullimos al interior.</p>
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	&nbsp;El interior de una locomotora es como una cabina de piloto: la temperatura est&aacute; controlada, est&aacute; lleno de botones y palancas, y tiene asientos reclinables, agua embotellada en un frigobar y un ba&ntilde;o. Jackson y Ben miraron con desconfianza. Esperaban viajar al aire libre, en un vag&oacute;n con la puerta abierta, o en uno de esos espacios intermedios de metro y medio de profundidad entre los contenedores de carga.</p>
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	Cuando est&aacute;s a bordo, un tren es como una criatura viviente, un drag&oacute;n primigenio. Gru&ntilde;e y ruge y exhala aire caliente; incluso suelta gases. Ben y Jackson saltaban a cada ruido, preocupados de que algo fuera mal. Una vez les expliqu&eacute; que eran completamente normales, se relajaron. En cuanto nuestro tren sali&oacute; de Reno dejamos nuestro escondite y nos sentamos en los asientos reclinables. Las v&iacute;as se alejaban de la carretera, y poco despu&eacute;s est&aacute;bamos en campo abierto, matorrales por doquier y un desierto blanco que se extend&iacute;a hasta el horizonte. Abrimos las ventanas y fumamos sentados en la plataforma, s&oacute;lo por sentir el calor del aire del desierto en nuestras caras. Nos alejamos m&aacute;s y m&aacute;s de la civilizaci&oacute;n, lejos de las carreteras, el agua y las personas; un lugar donde los m&oacute;viles no tienen cobertura y tienes que guiarte por el paisaje y los mapas ferroviarios para descifrar tu ubicaci&oacute;n. La cabina se oscureci&oacute; y la noche cay&oacute; sobre Nevada. Sacamos los sacos de dormir.</p>
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	Despert&eacute; a mitad de la noche y est&aacute;bamos en la zona de carga de Elko, Nevada. Pod&iacute;a ver luces fuera, a ambos lados de la locomotora. Ech&eacute; un vistazo por una ventana y vi un cami&oacute;n de combustible a un lado y un carrito el&eacute;ctrico al otro. Despert&eacute; a Ben y Jackson y les dije que ten&iacute;amos que irnos. Las locomotoras traseras se inspeccionan cada 24 horas. Cuando viajas solo te puedes esconder en el ba&ntilde;o y guardar silencio, pero al ser tres no hab&iacute;a escondite posible. Presintiendo que alg&uacute;n trabajador estar&iacute;a a punto de irrumpir, apoy&eacute; todo mi peso sobre la puerta de acero y sostuve la palanca. O&iacute; pasos y alguien, desde fuera, trat&oacute; de girar la palanca. Prob&oacute; tres o cuatro veces, pero yo aguant&eacute; la puerta hasta que se dio por vencido y se march&oacute;.</p>
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	En cuanto se fue, salimos corriendo por el desierto hasta unos matorrales cerca de las oficinas de la estaci&oacute;n. Acurrucados detr&aacute;s de esos matorrales des&eacute;rticos, con todo el peso de nuestras mochilas, esta forma de viajar empez&oacute; a parecernos una especie de versi&oacute;n DIY de un entrenamiento militar.</p>
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	Los amenazantes faros de los camiones nos rodeaban, no ten&iacute;amos a d&oacute;nde ir. Vimos c&oacute;mo nuestro tren arrancaba de nuevo. Justo cuando est&aacute;bamos a punto de abandonar y encaminarnos hacia la autopista, un tren de grano lleg&oacute; al lugar, con direcci&oacute;n hacia al este.</p>
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	En poco tiempo los camiones desaparecieron y el camino qued&oacute; libre. Corrimos junto al tren mientras &eacute;ste cog&iacute;a velocidad, y nos montamos en un vag&oacute;n de carga perfecto, bastante amplio como para caber los tres acostados. El tren aceler&oacute; y se perdi&oacute; tras un ca&ntilde;&oacute;n en el desierto, iluminado por el suave reflejo de la luna llena. El tren de carga, cual duro capataz, nos hab&iacute;a hecho sufrir antes de recompensarnos. El vag&oacute;n oscilaba y cruj&iacute;a por el desierto sin fin; el aire fresco de la noche era estimulante. Me arrastr&eacute; dentro de mi sacoy dorm&iacute; mejor de lo que hab&iacute;a dormido en a&ntilde;os.</p>
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	Cuando despert&eacute;, el horizonte se ve&iacute;a rosado, y est&aacute;bamos cruzando un espig&oacute;n que se extend&iacute;a sobre el Gran Lago Salado. Los cerros rojizos se reflejaban sobre el espejo de agua estancada. Olor a azufre sub&iacute;a desde el agua, y algunas gaviotas sobrevolaban el tren. En la distancia se ve&iacute;a un solitario bote anclado, que me record&oacute; a una especie de antiguo nav&iacute;o fenicio. Ben, Jackson y yo quedamos estupefactos, sinti&eacute;ndonos bendecidos por esta oportunidad de ver tal esplendor. Era casi como viajar en el tiempo. Dejamos atr&aacute;s playas de pura sal blanca, ruinosas torres de alta tensi&oacute;n y remolcadores encallados, devorados por el &oacute;xido.</p>
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	Nos est&aacute;bamos quedando sin agua, pero decidimos quedarnos hasta llegar a Green River, Wyoming, atravesando Ogden, Utah. En Green River, una vez el tren se detuvo, cruzamos el puente que llevaba hasta el pueblo seguros de nosotros mismos, caminando como si estuvi&eacute;ramos en un spaghetti western.</p>
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	Green River es una parada importante para los trenes de carga en el oeste. Los logotipos de Union Pacific est&aacute;n por todas partes, y la estaci&oacute;n de carga ocupa todo el espacio donde deber&iacute;a estar el centro del pueblo. Un hermoso edificio estilo revival griego que cualquiera pensar&iacute;a que es el ayuntamiento es, en realidad, la base de operaciones de la compa&ntilde;&iacute;a local de trenes. Los trabajadores ferroviarios circulan po el lugar constantemente en sus camionetas blancas.</p>
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	Hobos y vagabundos parec&iacute;an formar parte de la vida diaria en Green River. La gente nos sonre&iacute;a por la calle y nos preguntaba si &iacute;bamos de salida. Los polic&iacute;as pasaban lentamente junto a nosotros, inspeccion&aacute;ndonos con las ventanillas bajadas. Un polis conocimos nos dijo que el pueblo recib&iacute;a a unos mil vagabundos al a&ntilde;o. Hambrientos y peligrosamente deshidratados, nos recuperamos en un restaurante de paneles de madera llamado Crazy Moose; despu&eacute;s nos abastecimos de cigarrillos, agua y cerveza y fuimos al punto cerca del donde poder saltar al siguiente tren.</p>
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	Esperamos bajo el puente como trolls, bebiendo cerveza y tirando piedras para pasar el rato. Esperar trenes de carga tiene un ritmo similar a estar en guerra o de cacer&iacute;a: largos periodos de monoton&iacute;a puntuados por breves instantes de alta adrenalina.</p>
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	Las v&iacute;as estaban extra&ntilde;amente tranquilas, as&iacute; que decidimos dejarlo correr por esa noche y buscar un hotel barato. Esto result&oacute; muy dif&iacute;cil. En tres nos rechazaron de inmediato con el pretexto de que no ten&iacute;an habitaciones libres. Al ver los aparcamientos vac&iacute;os supimos que nos hab&iacute;an denegado el servicio porque &eacute;ramos itinerantes. Despu&eacute;s de esconder nuestras mochilas en unos arbustos y asearnos un poco, no tuvimos problema en que nos admitieran en un motel Super 8. Por la ma&ntilde;ana decidimos buscar otro punto para abordar y nos aventuramos en la estaci&oacute;n de carga principal. Un obrero llam&oacute; a la polic&iacute;a y pasamos una hora escondidos detr&aacute;s de las ruedas de un tren, intentando que no nos vieran desde su coche. Logramos saltar entre medias de unos vagones y salir del patio de carga, pero cuando &iacute;bamos merodeando por un barrio cercano, dos patrullas salieron de la nada. Un agente calvo y aspecto cabreado se nos acerc&oacute; pavone&aacute;ndose. &ldquo;El gato y el rat&oacute;n, &iquest;eh? Parece que ganamos nosotros&rdquo;, se burl&oacute;. El otro, el <em>poli bueno </em>con su tono amable, nos hizo un mont&oacute;n de preguntas hasta que pudimos convencerles de que &eacute;ramos gente de bien. El calvo frunci&oacute; el ce&ntilde;o y atraves&oacute; a Jackson con la mirada: &ldquo;Llevas anillo de casado y una c&aacute;mara de fotos cara. &iquest;Qu&eacute; est&aacute;s haciendo aqu&iacute;?</p>
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	Nos dejaron ir con una advertencia: nos meter&iacute;an en chirona si nos ve&iacute;an de nuevo. Tentando al destino, regresamos al r&iacute;o a esperar de nuevo bajo el puente. Poco despu&eacute;s pas&oacute; un tren de desperdicios y nos subimos a la &uacute;ltima unidad. Se detuvo en medio de Green River y pasamos una hora escondidos, nerviosos, imaginando c&oacute;mo ser&iacute;a el interior de una prisi&oacute;n en ese pueblo. Por fin nuestro tren reanud&oacute; su camino, pero iba tan lento que decidimos bajarnos en Rawlins, Wyoming.</p>
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	Cerca de las v&iacute;as, en Rawlins conocimos a un rapero de 17 a&ntilde;os llamado Whytesmoke, que hizo <em>freestyling </em>para nosotros rodeado de su s&eacute;quito de fans con bicicletas BMX. Comimos una comida tailandesa muy buena y los due&ntilde;os de la &uacute;nica cafeter&iacute;a en Rawlins nos dejaron rellenar nuestras botellas de agua. Un joven padre con su familia nos par&oacute; en la calle y nos cont&oacute; que &eacute;l hab&iacute;a viajado en trenes en los a&ntilde;os 80. &ldquo;Recuerdo que era una experiencia f&iacute;sicamente muy exigente&rdquo;, record&oacute;. Fue un momento extra&ntilde;o, darnos cuenta de que viajar en trenes se convierte, inevitablemente, en una historia m&aacute;s de aquellas cosas emocionantes que hac&iacute;as cuando eras joven.</p>
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	Al atardecer caminamos por las v&iacute;as hasta llegar a una vieja selva entre las irregulares colinas. Parec&iacute;a un poblado medieval; encendimos una fogata en un viejo barril oxidado. Al cabo de un rato, un tren con direcci&oacute;n este y vagones de refrigeraci&oacute;n irrumpi&oacute; en la noche, y nos subimos a la &uacute;ltima unidad.</p>
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	Cada tren es un lanzamiento de dados, una experiencia &uacute;nica e impredecible. Quiz&aacute; por eso lo hacemos: la apuesta, la p&eacute;rdida absoluta de control, ese acto de quedar a merced de la suerte y el destino. El tren que tomamos en Rawlins ten&iacute;a toda la apariencia de ser de los que recorren Wyoming a toda velocidad. Pero result&oacute; ser penosamente lento, y se deten&iacute;a cada hora para ceder el paso a otros trenes mas importantes. Frustrados, nos bajamos en Laramie, Wyoming.</p>
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	&nbsp;</p>
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	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/79aff46475a57be9d59c1edeb3d9a74f.jpg" style="width: 640px; height: 427px; " /></p>
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	<em>El autor y Ben esperan el tren nocturno en una selva en Wyoming.</em></p>
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	Ahora est&aacute;bamos en una carrera contra el tiempo. Ten&iacute;amos 12 horas para llegar a la Convenci&oacute;n Nacional de Hobos; &iacute;bamos tarde. Alquilamos el veh&iacute;culo m&aacute;s barato que pudimos encontrar (una camioneta de mudanzas) y tomamos la carretera, decididos a recoger a todo autoestopista que encontr&aacute;ramos en el camino.</p>
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	Al poco de salir de Laramie vimos a una persona solitaria junto a la carretera. Ten&iacute;a una enmara&ntilde;ada barba a lo Walt Whitman, y cual S&iacute;sifo empujaba una pesada bicicleta colina arriba. Dimos una vuelta y nos detuvimos, d&aacute;ndole al viejo un susto. En ese momento estaba sentado en la tierra, fumando un cigarrillo liado a mano y contemplando los &aacute;rboles. Ten&iacute;a un rostro surcado de arrugas y la ropa sucia. Ten&iacute;a unos ojos azules muy expresivos y parec&iacute;a Tom Hanks en <em>N&aacute;ufrago</em>. Se present&oacute; como Joe. La boca desdentada y rostro curtido le daban una apariencia ancestral; nos dijo que s&oacute;lo ten&iacute;a 55 a&ntilde;os.</p>
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	Despu&eacute;s de charlar durante cinco minutos, me di cuenta de que era uno de los &uacute;ltimos de una raza en extinci&oacute;n. Joe nos dijo que hab&iacute;a estado acampando en Oreg&oacute;n durante los &uacute;ltimos dos a&ntilde;os y ahora estaba tratando de llegar en bicicleta a Arkansas, donde planeaba instalarse unos &ldquo;tres o cuatro a&ntilde;os&rdquo; para cribar buscando oro. En Montana se vio obligado a desviarse 1.600 km. por los incendios forestales. Despu&eacute;s de Arkansas, planeaba conseguir un par de caballos y montar hacia el oeste por los campos de Norteam&eacute;rica. &ldquo;He visto este pa&iacute;s en coche y lo terminar&eacute; de ver en bicicleta y a pie; decid&iacute; que tambi&eacute;n quer&iacute;a conocerlo a caballo, como en los viejos tiempos&rdquo;.</p>
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	En su retiro Joe hab&iacute;a hecho amistad con la fauna. &ldquo;No os creer&iacute;ais la clase de animales que he visto de cerca&rdquo;. Nos dijo que hablaba con los tejones. La bici de Joe era m&aacute;s una especie de carrito de supermercado sobre dos ruedas que un medio de transporte. Pesaba unos 90 kilos cargado de picos, palas, tiendas, carpas y utensilios. Subimos a Joe y sus pertenencias a la parte trasera de la camioneta y le dijimos que pod&iacute;amos acercarlo hasta Des Moines. Se mostr&oacute; muy agradecido y dijo que probablemente le ahorrar&iacute;amos &ldquo;uno o dos meses&rdquo; de bicicleta.</p>
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	M&aacute;s adelante paramos por otro viajero, un hombre joven y apuesto con pelo largo y crespo, gafas de sol y un perro. Se present&oacute; como Alex y nos dijo que era escritor de viajes. Su perro era un pitbull de nariz roja llamado Batman. Alex nos cont&oacute; que en 2010 hab&iacute;a dejado su trabajo en Google para recorrer el pa&iacute;s en autoestop, usando couchsurfing.org para buscar lugares donde quedarse. En los dos a&ntilde;os que llevaba de viaje peripat&eacute;tico s&oacute;lo hab&iacute;a tenido que dormir en la calle dos o tres veces.</p>
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	Un par de horas m&aacute;s tarde nos detuvimos a poner gasolina y al abrir la puerta de atr&aacute;s encontramos a nuestro cargamento humano con los ojos entrecerrados y ba&ntilde;ados en sudor. En adelante decidimos sujetar la puerta con un pedazo de cuerda para que entrara la brisa mientras conduc&iacute;amos.</p>
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	Dos horas despu&eacute;s, en Nebraska, una patrulla nos detuvo. Un polic&iacute;a se acerc&oacute; la ventana y dijo que alguien nos hab&iacute;a denunciado: &ldquo;Dijeron que parec&iacute;a que tra&iacute;an inmigrantes ilegales mexicanos&rdquo;. Revis&oacute; a Alex y Joe en la parte de atr&aacute;s y nos dej&oacute; ir con la advertencia de que la interestatal 80 era una de las principales arterias para el tr&aacute;fico humano y probablemente nos parar&iacute;an de nuevo.</p>
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	Nuestro siguiente alto fue en Omaha, donde nos embebimos de la reconfortante vibraci&oacute;n del viernes por la noche en la ciudad; todos llevaba sus mejores ropas y las chicas eran realmente hermosas (lo que reafirma la observaci&oacute;n de Jack Kerouac de hace 50 a&ntilde;os: &ldquo;las chicas m&aacute;s bellas del mundo viven en Des Moines&rdquo;). Alex se mantuvo sobrio y le pedimos que condujera esa noche. Nos detuvimos para recuperar unas horas de sue&ntilde;o en el aparcamiento de un Embassy Suites, despert&aacute;ndonos al amanecer para conducir las &uacute;ltimas dos horas, atravesando los campos de ma&iacute;z de Iowa, hasta Britt, justo a tiempo de ver a la escuela local desfilando por una apacible calle residencial. Ancianos y mujeres de mediana edad arrojaban dulces desde coches sin capota y plataformas a motor. Un chico montado en un gigantesco tractor John Deere saludaba y posaba para el p&uacute;blico.</p>
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	Britt estaba plagado de turistas, pero hab&iacute;a una sospechosa falta de hobos que parecieran haber pasado una buena cantidad de tiempo en las v&iacute;as. Familias rurales paseaban por la calle mayor, junto a tenderetes y puestos de comida con canciones de &eacute;xito retumbando a fuerte volumen. Chicas adolescentes compraban cursis camisetas hobo en el Museo del Hobo y despu&eacute;s se iban a desayunar al otro lado de la calle en la Casa del Hobo de Mary Jo.</p>
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	&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Caminamos hasta la Selva del Hobo, improvisada sobre un jard&iacute;n bien podado junto a las v&iacute;as. Ah&iacute;, junto a un vag&oacute;n abandonado, hab&iacute;a arracimadas unas 20 personas, gente canosa con chalecos de piel o gorros de mapache. Hab&iacute;a unas diez o quince tiendas distribuidas sobre el terreno y un peque&ntilde;o pueblo de autocaravanas y camionetas. No habr&iacute;a en total m&aacute;s de 60 personas en el sitio. Era m&aacute;s una especie de feria de artesan&iacute;as hippies que una Hooverville de la Gran Depresi&oacute;n. Para poner las cosas en perspectiva: a la convenci&oacute;n de 1949 en Britt asistieron 1.800 hobos.</p>
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	Al otro lado del pueblo, en el parque de la ciudad, los habitantes de Britt serv&iacute;an estofado, la improvisada pitanza tradicional entre los hobos, a una mezcla de transe&uacute;ntes y turistas. La ceremonia para elegir al rey y la reina hobo del a&ntilde;o comenz&oacute; con una mujer mayor cantando las tres estrofas del himno nacional. Mientras cantaba, los invitados miraban inexpresivos a ninguna parte. No se sab&iacute;an la letra.</p>
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	Los candidatos a Rey Hobo, una colecci&oacute;n de viejos desali&ntilde;ados con nombres como Adman y Minnesota Jim, subieron al escenario para pronunciar sus discursos. Desde 1900 se ha coronado a un Rey Hobo cada a&ntilde;o, y para evitar impostores, el rey debe haber pasado una parte importante de su vida en trenes de carga. Los discursos de dos minutos de Adman y Minnesota Jim fueron conmovedores. Ambos hablaron de sus problemas de salud, y Adman anunci&oacute; que se retiraba de las v&iacute;as. Veteranos que hab&iacute;an &ldquo;tomado el tren al oeste&rdquo; (la expresi&oacute;n hobo para referirse al fallecimiento) fueron canonizados y homenajeados.</p>
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	El p&uacute;blico enloqueci&oacute; cuando un hobo bonach&oacute;n con una sola pierna se acerc&oacute; en su silla de ruedas al micr&oacute;fono. &ldquo;Hola, soy Frog&rdquo;, dijo con un croar agudo. Brome&oacute; diciendo que hab&iacute;a pisado mal al bajarse esa ma&ntilde;ana del vag&oacute;n pero que ya se encontraba bien. Mientras que el discurso de Adman hab&iacute;a sido taciturno y autocompasivo, Frog parec&iacute;a estar lleno de gratitud hacia su familia de hobos.</p>
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	Las nominadas a Reina Hobo eran todas mujeres mayores: Angel, Minnesota Jewel y una mujer llamada Empress Vagabond Lump, la &uacute;nica hobo negra del evento. Los vencedores se decid&iacute;an por aplausos. Ganaron Minnesota Jim, que parec&iacute;a una versi&oacute;n cadav&eacute;rica de Woody Guthrie, y Angel, una mujer de Britt. Los coronaron con sombreros hechos con latas Folgers vac&iacute;as.</p>
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	Despu&eacute;s de la ceremonia me encontr&eacute; a Frog sentado solo, fumando. Frog viv&iacute;a solo en Helena, Montana. Recibi&oacute; su apodo en una en California, &ldquo;porque mi compa&ntilde;ero les dijo que saltaba a los trenes como una rana&rdquo;. Yo hab&iacute;a asumido que habr&iacute;a perdido su pierna en los vagones, pero me dijo que una pandilla de adolescentes lo atac&oacute; a principios de la d&eacute;cada pasada. &ldquo;Unos chicos que regresaban de un partido de beisbol. Pasa mucho hoy en d&iacute;a&rdquo;, me dijo, optimista y sonriente. Viaj&oacute; en trenes durante 31 a&ntilde;os antes de su accidente. &ldquo;Mi pasi&oacute;n por conocer mundo comenz&oacute; a los ocho a&ntilde;os, y a&uacute;n la tengo. Aunque ya no subo a trenes, quisiera poder hacerlo. Me queda un &uacute;ltimo viaje, y ese es mi viaje al oeste&rdquo;.</p>
<p>
	Le pregunt&eacute; a Frog por qu&eacute; hab&iacute;a tan pocos j&oacute;venes en la convenci&oacute;n. &ldquo;Nuestros hermanos y hermanas anarquistas est&aacute;n por ah&iacute;, viajando en trenes, pero ya no se identifican como hobos. Yo creo que, en 25 a&ntilde;os, la Convenci&oacute;n de Hobos ser&aacute; cosa del pasado&rdquo;.</p>
<p>
	Me explic&oacute; que, durante las &uacute;ltimas dos d&eacute;cadas, la convenci&oacute;n en Britt se hab&iacute;a transformado por completo. Se hab&iacute;a vuelto una feria del pueblo, algo familiar; los ni&ntilde;os corr&iacute;an por la Selva del Hobo pidiendo aut&oacute;grafos y observando, como si se tratara de un circo. La ciudad empez&oacute; a instaurar normas represivas y a prohibir peleas, uso de drogas y alcohol. El insulto definitivo fue la contrataci&oacute;n de un <em>bull </em>para evitar que los hobos se subieran o bajaran de los trenes en Britt durante la convenci&oacute;n. Mientras caminaba por las v&iacute;as esa tarde, el <em>bull</em>, pulcro y de aire avieso,me detuvo y exigi&oacute; con una sonrisa saber mi n&uacute;mero de identificaci&oacute;n.</p>
<p>
	En su libro <em>You Can&rsquo;t Win, </em>Jack Black describe un evento que se repet&iacute;a en la Convenci&oacute;n Nacional de Hobos a principios del siglo XX: &ldquo;Hab&iacute;a una enorme selva junto a un r&iacute;o de agua transparente, donde herv&iacute;an sus ropas con chinches, o &ldquo;trapos&rdquo; como siempre los llamaban, cocinaban estofado o, si suficientes vagos se reun&iacute;an, organizaban &ldquo;convenciones&rdquo;. Estas convenciones, como muchas otras, eran la excusa para una borrachera. A veces terminaba con un homicidio, o un vago ca&iacute;a en la hoguera y mor&iacute;a abrasado, tras lo cual todos se escabull&iacute;an en silencio&rdquo;.</p>
<p>
	En 1998, un grupo de hobos se hart&oacute; de las reglas cada vez m&aacute;s restrictivas de la convenci&oacute;n y organiz&oacute; un evento ambulante llamado Trampfest, el cual tendr&iacute;a un esp&iacute;ritu m&aacute;s rebelde y pr&oacute;ximo al de las primeras convenciones en Britt. &ldquo;Decidieron que, si tra&iacute;an a todos esos polic&iacute;as y cabrones ferroviarios, y a los medios, no era lo que ellos buscaban&rdquo;, me explic&oacute; Frog. Las historias que he o&iacute;do sobre el Trampfest dan impresi&oacute;n de tratarse de una versi&oacute;n m&aacute;s joven, alcoholizada y cuchillera de la convenci&oacute;n de Britt.</p>
<p>
	Cay&oacute; la noche, se encendi&oacute; una fogata, y se sirvieron alubias y perritos calientes en platos de papel; el evento adquiri&oacute; un tono de pel&iacute;cula de Wes Anderson. Un aterrador vagabundo barbudo con aspecto de menonita bailaba y tocaba con flauta una versi&oacute;n de &ldquo;Call Me Maybe&rdquo;. Un crust-punk que lleg&oacute; al evento, uno con aspecto medio humano y medio porcino, escup&iacute;a fuego desde el interior de un vag&oacute;n. Hubo discursos patri&oacute;ticos al estilo Kiwanis, y la noche estuvo moderada por un hombre de 66 a&ntilde;os llamado Medicine Man, que ni siquiera era un hobo sino un apasionado por los hobos que hab&iacute;a recorrido el pa&iacute;s con su esposa en una autocaravana.</p>
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	Estos &ldquo;hobos de coraz&oacute;n&rdquo; (un eufemismo que usan los hobos postizos para describirse) parec&iacute;an dirigir la convenci&oacute;n; los hobos de verdad, enfermos y agotados, estaban sentados en segundo plano, tratando de disfrutar del rato con su familia. Empress Vagabond Lump me dijo: &ldquo;Cuando vine aqu&iacute; por primera vez, en el &rsquo;81, era distinto. No estaba tan regulado como hoy. Ahora es una especie de recreaci&oacute;n hist&oacute;rica, para que la gente aprenda la historia del hobo. Esto es para domingueros&rdquo;.</p>
<p>
	Conoc&iacute; al <em>enfant terrible </em>de la convenci&oacute;n en la Selva del Hobo al caer el sol. Bajo las ruedas de un vag&oacute;n estacionado, estaba sentado sobre un trozo de manta vieja dando cuenta de un pack de cervezas baratas. Llevaba una sucia camiseta sicod&eacute;lica su piel era del color de una salchicha hervida. Sali&oacute; de su escondite haciendo el <em>moonwalk</em>, gritando &ldquo;&iexcl;Soy el Tan Man (<em>Hombre del bronceado</em>), nena!&rdquo; y cantando Lady Gaga: <em>&ldquo;Lemme take a ride on your disco stick!&rdquo;</em></p>
<p>
	El Tan Man, un cuarent&oacute;n costroso y pirado, era como una caricatura de un vago enajenado. Me dijo que hab&iacute;a pasado toda su vida en las calles y que estaba orgulloso de ser el &ldquo;rey de hacer dedo&rdquo;. Me dijo que se sent&iacute;a m&aacute;s seguro en una alcantarilla que en una cama caliente. Se quej&oacute; encabronado de lo que se hab&iacute;a convertido la convenci&oacute;n. &ldquo;Muchos de estos son hobos con tarjeta de cr&eacute;dito, hobos millonarios&rdquo;. El Tan Man se hab&iacute;a dejado caer, a pesar de ser el certamen una parodia de s&iacute; mismo, por respeto a los hobos ancianos. &ldquo;Algo que los veteranos me ense&ntilde;aron: respeta siempre, ofrece siempre un cigarrillo, ofrece algo de comer, siempre, y una cerveza si la tienes. Esas son las viejas reglas del hobo. Tienes que dar respeto para recibir respeto&rdquo;.</p>
<p>
	Tan Man me dijo que despu&eacute;s de la convenci&oacute;n ir&iacute;a a Clinton, Iowa, para desintoxicarse y convertirse en pastor en un programa evang&eacute;lico para j&oacute;venes sin hogar. &ldquo;En lugar de correr con el culo al aire por la playa con la polic&iacute;a detr&aacute;s de m&iacute; gritando &lsquo;&iquest;Qui&eacute;n es ese?&rsquo; &lsquo;No s&eacute;, le llaman el Tan Man&rsquo;. Me gustar&iacute;a hacer algo bien. Si pudiera ayudar aunque sea a una persona, a un solo chico tirado, todo mi viaje, toda mi vida, habr&aacute; valido la pena&rdquo;.</p>
<p>
	Despu&eacute;s de hablar con Tan Man, Medicine Man, el &ldquo;hobo de coraz&oacute;n&rdquo;, se acerc&oacute; con cara de preocupaci&oacute;n. &ldquo;Te he visto hablando con el Tan Man. Hemos tenido muchos problemas con &eacute;l en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, as&iacute; que no s&eacute; lo que te habr&aacute; contado. Pero quiero que sepas que si imprimes algo de lo que te ha dicho, ninguno volver&aacute; a ser bienvenido aqu&iacute;&rdquo;. Despu&eacute;s de un un rato de tira y afloja con &eacute;l y de m&aacute;s discursos y canciones, decid&iacute; que era hora de ir a dormir.</p>
<p>
	Al d&iacute;a siguiente descubr&iacute; que Tan Man hab&iacute;a sido arrestado por orinar contra una valla. Esa necesidad tan b&aacute;sica, apenas una falta leve en una sociedad reglada, hab&iacute;a sido castigada con arresto en el pueblo que fuera el santuario del hobo. Ya era suficiente. Asqueado por el mezquino paternalismo de Britt y la convenci&oacute;n, era momento de partir. Tomamos un vuelo de regreso a Nueva York.</p>
<p>
	De vuelta a casa llam&eacute; a Frog para seguir nuestra conversaci&oacute;n. Me hab&iacute;a dicho que fue uno de los miembros fundadores de una c&eacute;lebre pandilla de vagabundos llamada FTRA, el equivalente ferroviario de los Crips. Frog se ri&oacute; mientras desvelaba el acr&oacute;nimo de tan temida sociedad. &ldquo;Quiere decir <em>Fuck the Reagan Administration</em> (<em>A la mierda el gobierno de Reagan</em>). Lo empezamos cuando Reagan elimin&oacute; los vales de comida, pero de alguna forma se convirti&oacute; en Freight Train Riders of America (<em>Polizones de tren en Am&eacute;rica</em>). Todav&iacute;a hoy hay personas que me piden que los registre&rdquo;. Vuelve a re&iacute;rse.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>
<p>
	Frog, un hombre c&aacute;lido y bondadoso, me dijo que muchos polizones y hobos se deten&iacute;an a visitarlo en Helena. Me lo imagin&eacute; viviendo en una destartalada caba&ntilde;a con la pintura desconchada y una estufa de madera, rodeado de girasoles y una colecci&oacute;n de oxidados clavos sacados de las v&iacute;as apilados en el porche. En mi mente viv&iacute;a sus a&ntilde;os de retiro en una alegre santuario con vagabundos, vagos y forajidos llamados Minneapolis Minnie, Pasco Slim y Salt Chunk Mary, preparando grandes comidas con ellos y emborrach&aacute;ndose para despu&eacute;s desaparecer en la noche. Me cogi&oacute; desprevenido cuando me dijo que viv&iacute;a en un asilo para ancianos. Mi fantas&iacute;a sobre su vida se vino abajo, reemplazada por la gris realidad: paredes de aglomerado, jardines podados, salas para visitas y zona de estacionamiento.</p>
<p>
	La idea de Frog en su silla de ruedas, solo en un asilo en Montana, me sobrepas&oacute;. Notando mi malestar, comenz&oacute; a describirme sus alrededores. &ldquo;Desde aqu&iacute; se ven unas monta&ntilde;as gigantes. Veo los trenes pasar junto a mi casa, frente a mi ventana&rdquo;, me dijo con nostalgia. &ldquo;Hay dos v&iacute;as; una va al este, la otra al oeste. Y justo detr&aacute;s de las v&iacute;as hay un aeropuerto, as&iacute; que me siento a ver los aviones que despegan y aterrizan&rdquo;. Me imagin&eacute; el retumbar de los trenes y una solitaria bocina que lo despertar&iacute;a en mitad de la noche mientras so&ntilde;aba con viajar de nuevo. Antes de despedirme, promet&iacute; enviarle una carta e ir a visitarle alg&uacute;n d&iacute;a.</p>
<p>
	Sentado en mi escritorio, despu&eacute;s de colgar el tel&eacute;fono, me encuentro llorando por todas esas personas y estilos de vida que se han ido, y por el gran hobo norteamericano, desapareciendo sobre las v&iacute;as de camino el oeste para no regresar jam&aacute;s.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	<em>Para ver el amanecer sobre el Gran Lago Salado y el mundo escondido de las v&iacute;as del tren, no te pierdas nuestro documental </em>La muerte del hobo americano, pronto&nbsp;<em>en VICE.com.</em></p>
<p>
	&nbsp;</p>

]]></description>
<guid isPermaLink="false">http://www.vice.com/172087</guid>
<author>Aaron Lake Smith; Fotos de Jackson Fager</author>
<category>travel, train-hopping, hobos, vagabundos, trenes</category>
</item>
<item>
<title>La economía del Apocalipsis</title>
<link>http://www.vice.com/es/read/bugarach-fin-del-mundo-21-diciembre-2012</link>
<pubDate>Thu, 20 Dec 2012 12:58:00 +0000</pubDate>
<description><![CDATA[<p>
	<b><img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/f52b8100c4a44dee18c1bb234d1642d7.jpg" style="width: 550px; height: 771px; " /></b></p>
<p>
	&iquest;Qu&eacute;? &iquest;C&oacute;mo te sientes con lo del 2012? Venga, adm&iacute;telo, est&aacute;s un poco nervioso. El fin del&nbsp; mundo tiene ese efecto sobre la gente, no te averg&uuml;ences. Bueno, si quieres sobrevivir a la gran profec&iacute;a maya te voy a decir d&oacute;nde deber&iacute;as ir. <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Bugarach" target="_blank">Bugarach</a> es una peque&ntilde;o aldea de unas 200 almas situada en el sur de Francia. Pero no estar&aacute;s solo: unas 10.000 personas planean buscar refugio en el pueblucho. &iquest;La raz&oacute;n? Que seg&uacute;n una bizarra combinaci&oacute;n de mitos y coincidencias, se dice que el pico de Bugarach ser&aacute; el &uacute;nico lugar en el planeta que quedar&aacute; a salvo despu&eacute;s de la ca&iacute;da de una enorme, devastadora r&aacute;faga de rel&aacute;mpagos ma&ntilde;ana, 21 de diciembre del 2012.</p>
<p>
	Como si para demostrar que este planeta esta m&aacute;s que preparado para el Armageddon, si ahora escalas esa monta&ntilde;a encontrar&aacute;s a much&iacute;sima gente sac&aacute;ndole alegremente la pasta a una panda de desgraciados desesperados por salvarse de la destrucci&oacute;n c&oacute;smica. Yo, que soy un desgraciado en fase terminal, fui a unirme a ellos.</p>
<p>
	Despu&eacute;s de dos viajes en tren y alquilar un coche llegamos a Bugarach, haciendo alto en un Bed &amp; Breakfast llamado &quot;La Maison de la Nature&quot;, la &lsquo;casa de la naturaleza&rsquo;. En nuestro santuario coincidimos con un cham&aacute;n de aspecto desagradable llamado Jean-Gilles y su equipo de 8 iluminados. Tope de santo &eacute;l dentro de su tipi, rumiando sin duda los secretos del universo, se neg&oacute; a dirigirme la palabra. Los tipos como &eacute;l son habituales por aqu&iacute;. Cada a&ntilde;o, consultores de teolog&iacute;a, practicantes del &ldquo;mundo que no vemos&rdquo; y otras luminarias investidas con una misi&oacute;n espiritual se dejan caer por aqu&iacute; para ofrecer m&iacute;sticas t&eacute;cnicas de supervivencia a los divinos tontorrones. Seg&uacute;n nos dijo un funcionario local, estos tipos cobran entre 500 y 2000 euros por semana. Despu&eacute;s de todo, salvar almas no es un trabajo sencillo.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/bef5738b4ff253594eab06a5e3fb6f61.jpg" style="width: 550px; height: 736px; " /></p>
<p>
	Este lugar est&aacute; enterrado en mitos: la tumba escondida de Maria Magdalena, tesoros enterrados bajo iglesias, reservas secretas de energ&iacute;a, bucles de tiempo, el cad&aacute;ver de Hitler y miles de avistamientos de OVNIS. Cada mito a&ntilde;ade la suficiente credibilidad al siguiente para que una cantidad sorprendente de gente crea en esta industria de las creencias.</p>
<p>
	Dentro de este &quot;tri&aacute;ngulo m&aacute;gico&quot; (formado por las aldeas de Bugarach, Renne-les-Bains y Rennes-le-Ch&acirc;teau) hay tiendas, agencias, campamentos y hoteles, todos ellos suministradores de asistencia espiritual para aquellos con buenos bolsillos. Encontramos dos librer&iacute;as especializadas en cultos, un hotel que alojaba una conferencia de &quot;Contaminaci&oacute;n ps&iacute;quica y oculta en el siglo XXI&quot;, una productora de docu-ficciones moralizantes&nbsp; y una tienda que vend&iacute;a cremas hidratantes conteniendo ADN de Maria Magdalena. Las vend&iacute;an a 150 euros, pero el de la tienda nos las regal&oacute; porque estaban caducadas.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/fd528672363efec939ae0504dbbb8d4e.jpg" style="width: 110px; height: 363px; " /></p>
<p>
	Cada semana Jean-Gilles se lleva a sus clientes a la monta&ntilde;a. Un d&iacute;a les seguimos y les vimos haciendo la danza Morris y abraz&aacute;ndose con su chaquetas de Gore-Tex. M&aacute;s tarde, cerca de la cima, Jean-Gilles anunci&oacute; que pasar&iacute;an &ldquo;la noche arriba del todo, durmiendo en sus tiendas de campa&ntilde;a. Una buena manera para recargar pilas, aqu&iacute;, con aire fresco. &iexcl;Desde Rusia con amor!&rdquo; La mayor&iacute;a de sus seguidores tendr&iacute;an unos 65 a&ntilde;os, sudaban de manera alarmante y llevaban en la cabeza unas cintas de seda de color violeta. Me dieron ganas de recordarles la est&uacute;pida expedici&oacute;n de Aleister Crowley al Kangchenjunga.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/3b495a8bb42b8e8923b74cf6d77880a7.jpg" style="width: 550px; height: 766px; " /></p>
<p>
	En Rennes-le-Ch&acirc;teau conoc&iacute; a Uranie, un viejo hippy que vive aqu&iacute; desde los a&ntilde;os 70. Al principio formaba parte de una comunidad con unos tipos algo turbios que resultaron ser grandes traficantes de drogas de aquella &eacute;poca en el sur de Francia. Tom&oacute; mucho LSD, le metieron en un centro psiqui&aacute;trico y ahora vive en una casa decr&eacute;pita decorada con im&aacute;genes m&iacute;sticas y posters de t&iacute;as en bolas. Debido a la ola de turismo espiritual el pueblo lleva 15 a&ntilde;os intentando expropiarle. &quot;El alcalde me amenaz&oacute;. Quer&iacute;an robar mis tierras y tirarme la casa abajo. Quer&iacute;an construir un complejo de apartamentos para los ricachones escandinavos y americanos. Me pusieron un pleito, aunque ya hace tiempo que no me llaman&quot;.</p>
<p>
	Las teor&iacute;as del Armageddon han atra&iacute;do a una creciente masa extranjeros m&iacute;sticos adinerados. El precio de la vivienda se ha triplicado en 5 a&ntilde;os. Los restaurantes son m&aacute;s caros que en Par&iacute;s y hay grupos de cooperativas org&aacute;nicas vendiendo galletitas con sabor a lavanda por 4 euros la caja. Todo el mundo odia a los hippies, pero si adem&aacute;s encarecen con galletas arom&aacute;ticas el nivel de vida de tu propio pueblo, fijo que les vas a odiar el doble.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/5ef859cb868e8d925d39e249ccc3c608.jpg" style="width: 550px; height: 730px; " /></p>
<p>
	&quot;Son una banda de capullos&quot; nos dijo un chaval local sobre los hippies. Sus colegas asintieron. &quot;Les vemos subir al lago con pancartas y luego se ba&ntilde;an en el barro. A veces vemos una furgoneta llena de unos t&iacute;os chiflados. En un lado de la furgo hab&iacute;an pintado &quot;COLLECTIVE SUICIDE&quot;, pero la poli les prohibi&oacute; entrar en el pueblo con ese eslogan. Entonces ellos lo cambiaron a &quot;SUI-CI-DE CO-LLEC-TIF&quot;.</p>
<p>
	En Renne-les-Bains le pregunt&eacute; al due&ntilde;o de un hotel sobre sus nuevos hu&eacute;spedes mientras se com&iacute;a una porci&oacute;n de pizza en la barra de su propio restaurante. &quot;Los veo todos los d&iacute;as y les conozco bien, incluso paso el rato con ellos. No son mala gente, vienen aqu&iacute; a ba&ntilde;arse en el spa y a hacer movidas con rocas. En el restaurante eligen lo que van a comer poniendo un p&eacute;ndulo sobre el men&uacute;&quot;. Lo cierto es que esa gente est&aacute; manteniendo su negocio en pie, pero aun as&iacute; no pod&iacute;a evitar cachondearse cuando hablaba de ellos.</p>
<p>
	&nbsp;<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/b06def8903574a137f3a1447248ee57b.jpg" style="width: 550px; height: 831px; " /></p>
<p>
	Antes de abandonar este rid&iacute;culo lugar nos dimos una vuelta por el bosque m&aacute;gico entre Bugarach y Rennes-le-Ch&acirc;teau. Una hermandad cham&aacute;n (as&iacute; se hacen llamar) compuesta de alemanes, suizos y austriacos hab&iacute;a levantado una carpa y aparcado dentro su Volkswagen. Me dijeron que hab&iacute;an venido aqu&iacute; a esconderse y a beneficiarse del hierro presente en las monta&ntilde;as cercanas Vienen dos veces al a&ntilde;o. Le pregunt&eacute; a uno cu&aacute;nto les costaba este caprichito bianual. &quot;No demasiado, si te soy sincero&quot;. &quot;Apenas 10.000 euros&quot;. Compr&aacute;ndose as&iacute; una escalera hacia el cielo, supongo.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	<strong>TEXTO DE JULIEN MOREL</strong><br />
	<strong>FOTOS DE MACIEK POZOGA</strong></p>

]]></description>
<guid isPermaLink="false">http://www.vice.com/171300</guid>
<author>Julien Morel, Maciek Pozoga</author>
<category>travel, apocalipsis, hippies, fin del  mundo, Bugarach, mayas, profecía</category>
</item>
<item>
<title>El típico souvenir ruso </title>
<link>http://www.vice.com/es/read/fernando-souza-autoestop-rusia</link>
<pubDate>Mon, 26 Nov 2012 15:41:00 +0000</pubDate>
<description><![CDATA[<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/9f761bf0ae33f5a6c27c7df37edc72eb.jpg" style="width: 670px; height: 229px; " /></p>
<p>
	Dej&eacute; una carrera medianamente prometedora en la televisi&oacute;n para cumplir un sue&ntilde;o bien sobado: <a href="http://www.wondrlust.org/" target="_blank">dar la vuelta al mundo haciendo todo el autoestop posible</a> y qued&aacute;ndome en casas de desconocidos. En un mes y medio cruc&eacute; Europa y llegu&eacute; al C&iacute;rculo Polar ruso en el coche/furgoneta/cami&oacute;n de m&aacute;s de 40 personas: modelos, seminaristas, mafiosos, granjeros, banqueros, masones, militares&hellip;</p>
<p>
	Las cosas sal&iacute;an bien. Cre&iacute;a firmemente en la bondad de los desconocidos. El hippismo me ten&iacute;a secuestrado, pero en un d&iacute;a y medio experiment&eacute; lo mejor y lo peor de Rusia.</p>
<p>
	Me qued&eacute; atrapado en una gasolinera fantasma cuando se pon&iacute;a el sol: sentencia de muerte. Estaba conociendo a mi compa&ntilde;ero de cama (el tanque de s&uacute;per 95), cuando unos autoproclamados peque&ntilde;os mafiosos se ofrecieron a llevarme. Al enterarse de que era espa&ntilde;ol exclamaron que hab&iacute;an conocido a un marciano y el rescate se convirti&oacute; en una amable abducci&oacute;n. Pas&eacute; una agradable tarde con ellos y su colega reci&eacute;n salido de la c&aacute;rcel por homicidio.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/997c039cd1e474c32f2bfc659fd81071.jpg" style="width: 650px; height: 366px; " /></p>
<p>
	Como mafiosos tradicionales, eran buenos hombres de familia que tem&iacute;an la furia de sus esposas. Uno me llev&oacute; a su casa, donde conoc&iacute; a su id&iacute;lica familia. Su mujer me infl&oacute; a comida y su estudioso hijo me cedi&oacute; su cama. Pensaba que nada pod&iacute;a salir mal y que hab&iacute;a alcanzado un nirvana mochilero.</p>
<p>
	24 horas despu&eacute;s mi mand&iacute;bula cruj&iacute;a con un gancho de izquierda tremendo. Mantendr&iacute;a alineada la parte derecha de mi boca durante las pr&oacute;ximas 4 horas. Hab&iacute;a pasado las 15 anteriores haciendo autostop.</p>
<p>
	Ese d&iacute;a avanc&eacute; 800 kil&oacute;metros. Un camionero me dej&oacute; en Petrozavodsk, una ciudad industrial-estudiantil. Eran las 2 de la ma&ntilde;ana, pero ya hab&iacute;a estado ah&iacute;, as&iacute; que andaba relajado entre borrachos con los nudillos raspados. Rastreaba la ciudad buscando hospedaje.</p>
<p>
	No tard&eacute; en ver los feos neones de un hostal a trav&eacute;s de un callej&oacute;n est&aacute;ndar: oscuro, vac&iacute;o y con aroma de peligro&hellip; pero si lo cruzaba me ahorraba 3 minutos de caminata.</p>
<p>
	Mi vago interno gan&oacute; y camin&eacute; hacia la luz de ne&oacute;n, pero di con una verja que me separaba de mi cama. Sub&iacute; la valla e intent&eacute; elevar mi enorme macuto, pero alguien me increp&oacute; en la distancia. Expliqu&eacute; que era un turista, no un ladr&oacute;n y me acerqu&eacute; a &eacute;l. Pensaba que me ayudar&iacute;a a franquear la verja, pero esa idea sali&oacute; escupida por mi o&iacute;do derecho al encajar un zurdazo en la mand&iacute;bula.</p>
<p>
	Sent&iacute; mis dientes descarrilar. Mi boca resquebrajarse. El peso de carne muerta en mi buche. No s&eacute; muy bien qu&eacute; hice, probablemente balbuce&eacute; ingl&eacute;s e invent&eacute; mucho ruso, pero fui pac&iacute;fico y conciliador, sin-sacar-la-navaja-suiza-del-bolsillo. &Eacute;l sac&oacute; su m&oacute;vil para llamar a sus amigos y tem&iacute; que lo peor se pareciera mucho a lo mejor.</p>
<p>
	Contin&uacute;e mis labores diplom&aacute;ticas cual agredido agradecido. Creo que hasta le di <em>motu proprio</em> todo el dinero que llevaba. Guard&oacute; su tel&eacute;fono, pero no estaba satisfecho y me registr&oacute;. Encontr&oacute; mi m&oacute;vil y no lo quiso. Ten&iacute;a un buffet libre de todas mis pertenencias, pero parec&iacute;a saciado.</p>
<p>
	Hasta acab&oacute; pidi&eacute;ndome perd&oacute;n. Tuvieron que hacer mella mis bondadosos ojos herb&iacute;voros, mi noble sangre espa&ntilde;ola o mis &aacute;ngeles guardianes. O solo le preocupaba que supiese d&oacute;nde viv&iacute;a (en uno de los edificios del callej&oacute;n) y quer&iacute;a zanjar la transacci&oacute;n sin mucha violencia para evitar mi denuncia a la polic&iacute;a.</p>
<p>
	Sal&iacute; del callej&oacute;n.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/b055e8420f5a7b6be871dc5a4ef6421f.jpg" style="width: 650px; height: 366px; " /></p>
<p>
	Me dirig&iacute; al hotel por el camino oficial. Esperaba que las recepcionistas me ofreciesen la suite presidencial al escuchar mi historia, pero ni se inmutaron. En Rusia una mand&iacute;bula rota es un rito de pasaje com&uacute;n.</p>
<p>
	Tras mucho joder, me comentaron que el hospital abr&iacute;a a las 8. Yo supon&iacute;a que habr&iacute;a un servicio de emergencias, pero la mitad de mi barbilla se balanceaba sobre mi labio y no quer&iacute;a discutir m&aacute;s. Me sujet&eacute; la mand&iacute;bula 4 horas alternando manos y fui directo a Facebook.</p>
<p>
	A las 7:30 sal&iacute; con todo lo que necesitaba escrito con mi mejor caligraf&iacute;a cir&iacute;lica.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/b635b06c076cfb24c4b3133ded1c56cd.jpg" style="width: 650px; height: 488px; " /></p>
<p>
	El doctor us&oacute; Google Translate para comunicarse conmigo. Trajo un enorme manojo de metal. Procedi&oacute; a ponerme un lacito de alambre alrededor de cada diente. Los lazos iban atados a una gruesa barra de metal que recorr&iacute;a mis dientes como un parachoques. Mi mand&iacute;bula se retorci&oacute; en direcciones opuestas.</p>
<p>
	Para animarme pensaba en mi <em>homie</em> Kanye West. &Eacute;l tambi&eacute;n se parti&oacute; la mand&iacute;bula. Durante su convalecencia grab&oacute;&nbsp;<a href="http://www.youtube.com/watch?v=48s3j3dJ36c&amp;feature=youtu.be" target="_blank" title="Kanye West - Through the wire" type="Kanye West - Through the wire">esta canci&oacute;n</a>, mi himno en el quir&oacute;fano.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/3f609e7f58358c718240cb16c35999c1.jpg" style="width: 620px; height: 413px; " /></p>
<p>
	Ya han pasado 5 semanas. He tenido que reaprender las cosas m&aacute;s b&aacute;sicas. Ingiero alimentos a la desesperante velocidad de filtraci&oacute;n entre mis dientes. Lo que no es perfectamente l&iacute;quido se atasca. La comida se ha vuelto un paluego y los paluegos unos panuncas. He abrazado el <em>loserismo</em> valiente haciendo el Transiberiano con una batidora, papillas y pajas robadas del McDonalds. Al principio balbuceaba incomprensiblemente, as&iacute; que dibuj&eacute; un c&oacute;mic que relataba el accidente con total objetividad. Ahora soy un ventr&iacute;locuo bastante solvente y preparo un futuro n&uacute;mero con Jos&eacute; Luis Moreno.</p>

]]></description>
<guid isPermaLink="false">http://www.vice.com/168038</guid>
<author>Fernando Souza</author>
<category>travel, rusia, mafiosos, autoestop, Fernando Souza, Wondrlust</category>
</item>
<item>
<title>Mis amigos abrieron una empresa de autobuses en el Congo - Tráiler</title>
<link>http://www.vice.com/es/read/mis-amigos-abrieron-una-empresa-de-autobuses-en-el-congo</link>
<pubDate>Mon, 29 Oct 2012 14:28:00 +0000</pubDate>
<description><![CDATA[<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/2cb06856277f10b21e884d81e7321a48.jpg" style="width: 640px; height: 428px; " /></p>
<p>
	<em>Los primeros dos autobuses de Amani Express.</em></p>
<p>
	En agosto de 2010 viaj&eacute; a Ruanda con tres amigos para cubrir las elecciones presidenciales. Pasamos un mes ah&iacute; y despu&eacute;s regres&eacute; a Europa, pero mis amigos (Yassin, Arthur y Louis-Guillame) cruzaron la frontera a la Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica del Congo y, como era de esperar, se les ocurri&oacute; crear una empresa de autobuses: Amani Express,&nbsp;o el Express de la Paz.</p>
<p>
	La RDC es el sexto pa&iacute;s m&aacute;s corrupto de &Aacute;frica y sus caminos rara vez est&aacute;n pavimentados, as&iacute; que no es exactamente el terreno m&aacute;s apto para abrir una empresa de autobuses, pero eso no desanim&oacute; a mis tres amigos, que se asentaron en Butembo, Kivu del Norte, y levantaron su empresa de la nada hasta convertirse en un &eacute;xito.</p>
<p>
	Todo esto me pareci&oacute; impresionante, as&iacute; que la &uacute;ltima vez que Yassin y Louis-Guillame estuvieron en Par&iacute;s, les pregunt&eacute; sobre su negocio.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/381494fe55bbf7cafb66a8af9588fbc8.jpg" style="width: 640px; height: 428px; " /></p>
<p>
	<em>Los primeros pasajeros del Amani Express.</em></p>
<p>
	<strong>VICE: &iquest;Qu&eacute; os llev&oacute; a abrir vuestra compa&ntilde;&iacute;a en la Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica del Congo?</strong><br />
	<strong><strong>Yassin:&nbsp;</strong></strong>La ignorancia, principalmente. No entendimos todos los factores que ahuyentan a los inversores de la RDC. Algunas encuestas colocan a la RDC como el sexto pa&iacute;s m&aacute;s corrupto de &Aacute;frica, para disuadir a personas (como nosotros) que quieran invertir ah&iacute;. &Eacute;ramos un poco ingenuos, pero eso fue lo que nos llev&oacute; hasta donde estamos.<br />
	<strong>LG:</strong>&nbsp;Quedamos sorprendidos con el pa&iacute;s en cuanto cruzamos la frontera. Quer&iacute;amos asentarnos en un entorno hostil y vivir una aventura extraordinaria.</p>
<p>
	<strong>&iquest;El color de vuestra piel hizo que fuera m&aacute;s dif&iacute;cil encajar?</strong><br />
	<strong><strong>Yassin:&nbsp;</strong></strong>Mi padre es de Somalia, as&iacute; que cre&iacute; que podr&iacute;a ser el v&iacute;nculo entre el pueblo congole&ntilde;o y nosotros, pero pronto me di cuenta de que, para ellos, los tres &eacute;ramos blancos. Cuando llegamos, la gente nos dec&iacute;a &ldquo;muzungu&rdquo;, que quiere decir &ldquo;hombre blanco&rdquo; u &ldquo;hombre rico&rdquo;. Cre&iacute;mos que las autoridades de la regi&oacute;n nos dar&iacute;an m&aacute;s cr&eacute;dito por la empresa, pero no fue as&iacute;. La empresa todav&iacute;a sufre por nuestro color de piel, pero la relaci&oacute;n con los lugare&ntilde;os ha cambiado; ahora nos ven como miembros de la comunidad.</p>
<p>
	<strong>Bien.</strong><br />
	<strong><strong>LG:&nbsp;</strong></strong>Al principio es dif&iacute;cil establecer tu personalidad m&aacute;s all&aacute; de tu color de piel. Aunque las autoridades se aprovechen de ello, la gente suele colocarnos en alguna especie de pedestal. Son muy respetuosos y nos admiran, nos ven como si fu&eacute;ramos superiores. Es muy raro.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/9319bd8536f3d94da52f7505f1b69b7a.jpg" style="width: 640px; height: 428px; " /></p>
<p>
	<em>Yassin, Arthur y el equipo de Amani Express.</em></p>
<p>
	<strong>&iquest;Tuvisteis muchos problemas con las autoridades locales?</strong><br />
	<strong>LG:&nbsp;</strong>[Risas]&nbsp;Probablemente sean nuestra principal fuente de problemas.<br />
	<strong>Yassin:&nbsp;</strong>Ah&iacute; lo llaman &ldquo;complicaciones&rdquo;. Eso puede implicar una pistola en la cabeza, lo que s&iacute; es una verdadera complicaci&oacute;n. En varias ocasiones el director de inmigraci&oacute;n, a quien ya conocemos muy bien, enviaba soldados a nuestra casa al amanecer. Supongo que pens&oacute;: &quot;Ha sido un mes malo, necesito dinero, &iquest;por qu&eacute; no env&iacute;o a un grupo armado para presionar a estos expatriados y extorsionarlos?&quot;</p>
<p>
	<strong>Vaya, qu&eacute; movida.</strong><br />
	<strong>LG:</strong>&nbsp;Es incre&iacute;ble. El representante de la polic&iacute;a llega e intenta convencernos de que podr&iacute;a hacer que nos expulsasen del pa&iacute;s o&nbsp; que nos metiesen en prisi&oacute;n.<br />
	<strong>Yassin:</strong>&nbsp;Nos enfrentamos a este tipo de situaciones todo el tiempo pero, para evitar que se metan con nuestro negocio, procuramos tener una &ldquo;amistad&rdquo; estable con el director de inmigraci&oacute;n. Eso implica que tenemos un presupuesto de corrupci&oacute;n mensual que va desde las 25 a las 1.250 libras.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/86ac8a89c0009ff4162d14e90a2101b1.jpg" style="width: 640px; height: 480px; " /></p>
<p>
	<em>Yassin, LG y un amigo de la polic&iacute;a local.</em></p>
<p>
	<strong>&iquest;La situaci&oacute;n pol&iacute;tica del pa&iacute;s tiene alg&uacute;n impacto en vuestra empresa?</strong><br />
	<strong><strong>Yassin:&nbsp;</strong></strong>Todav&iacute;a estamos tratando de determinar el impacto de la guerra en nuestro negocio. Tenemos muchos problemas en las fronteras por las milicias que luchan por el territorio y cobran sus propios impuestos. Por supuesto, eso afecta a nuestra compa&ntilde;&iacute;a, porque los impuestos en la frontera siguen fluctuando y no podemos llevar una contabilidad constante.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/b54dce1f089c16b98547f0099b58f9e0.jpg" style="width: 640px; height: 428px; " /></p>
<p>
	<em>Butembo. La calle donde se encuentran las oficinas de la agencia.</em></p>
<p>
	<strong>&iquest;Alguna vez os ha afectado a nivel personal?</strong><br />
	<strong><strong>LG:&nbsp;</strong></strong>Una ma&ntilde;ana nos despertaron los disparos y recib&iacute; un mensaje de un amigo congole&ntilde;o que dec&iacute;a: &ldquo;Qu&eacute;date en casa. Est&aacute;n disparando por todos lados&rdquo;. Hubo un enfrentamiento entre los Mai-Mai (los rebeldes de la selva, que rara vez est&aacute;n sobrios) y las tropas del AFDRC (el ej&eacute;rcito congole&ntilde;o) cerca del aeropuerto, a unos kil&oacute;metros de nuestra casa. Ese mismo d&iacute;a, Yassin y yo tuvimos que ir a Kampala, en Uganda, y pasar por donde hab&iacute;a ocurrido el enfrentamiento. Encontramos un mont&oacute;n de cad&aacute;veres en el suelo: cuatro Mai-Mais, dos de ellos con los genitales amputados.<br />
	<strong>Yassin:&nbsp;</strong>Fue terrible. Y fue una locura ver lo indiferentes que parec&iacute;an todos, en especial los ni&ntilde;os. Hizo que pareciera algo que pasa todos los d&iacute;as.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/978fae29eedd61626e992e27c0649be9.jpg" style="width: 640px; height: 359px; " /></p>
<p>
	<em>Cad&aacute;veres de los rebeldes Mai-Mai.</em></p>
<p>
	<strong>&iquest;Y qu&eacute; hay de vuestros empleados? &iquest;Hab&eacute;is tenido muchos problemas con ellos?</strong><br />
	Nuestro primer gerente era un amigo que conocimos ah&iacute;. Nos ayud&oacute; a encajar, fue nuestro v&iacute;nculo con los lugare&ntilde;os, y compartimos una casa con &eacute;l durante ocho meses, pero despu&eacute;s intent&oacute; hacer que nos echasen del pa&iacute;s para quedarse con el negocio. Pero ahora la compa&ntilde;&iacute;a est&aacute; en buenas manos. Nuestro gerente actual es un hombre brillante y sabemos que podemos confiar en &eacute;l.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/64a3ccba7461a72a52a07382366d3d16.jpg" style="width: 640px; height: 428px; " /></p>
<p>
	<em>Algunos empleados en Butembo.</em></p>
<p>
	<strong>&iquest;Cre&eacute;is que os hab&eacute;is adaptado bien al estilo de vida congole&ntilde;o en general?</strong><br />
	<strong><strong>LG:&nbsp;</strong></strong>Fue un cambio radical. No ten&iacute;amos agua ni electricidad. No hace falta decir que no tenemos los mismos lujos que en Europa pero, en cierto modo, nuestra vida no es tan diferente. Tenemos los mismos h&aacute;bitos. En t&eacute;rminos del estilo de vida congole&ntilde;o, las cosas van un poco m&aacute;s lentas. Toda la estructura de la sociedad se basa en la idea de que no puedes predecir nada. Supongo que te acostumbras al cabo de un tiempo.</p>
<p>
	<em>M&aacute;s sobre el Congo:</em></p>
<p>
	<em><a href="http://www.vice.com/es/vice-news/the-vice-guide-to-congo-1" target="_blank" title="La guía VICE del Congo" type="La guía VICE del Congo">La gu&iacute;a VICE del Congo</a></em></p>
<p>
	<em><a href="http://www.vice.com/es/read/con-los-ojos-cerrados-ante-la-masacre" target="_blank" title="Con los ojos cerrados ante la masacre" type="Con los ojos cerrados ante la masacre">Con los ojos cerrados ante la masacre</a></em></p>

]]></description>
<guid isPermaLink="false">http://www.vice.com/164801</guid>
<author>Thomas Bertrand; Fotos de Arthur Draber, Yassin Ciyow y L.G. Roldan</author>
<category>travel, Congo</category>
</item>
<item>
<title>Disparar granadas contra piratas somalíes es lo más divertido que he hecho</title>
<link>http://www.vice.com/es/read/disparar-granadas-contra-piratas-somales-es-lo-mas-divertido-que-he-hecho</link>
<pubDate>Thu, 11 Oct 2012 14:36:00 +0100</pubDate>
<description><![CDATA[<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/189694eac6cf39b8e1de247e34a4ef93.jpg" style="width: 640px; height: 480px;" /></p>
<p>
	<em>Stephan con sus amigos, Gail y Betty.</em></p>
<p>
	<br />
	Mi amigo Stephan es capit&aacute;n de barco y tiene su propio negocio de alquiler de barcos en las Seychelles. Un trabajo impresionante. Sin embargo, hace un par de a&ntilde;os, a Stephan le pidieron que fuera capit&aacute;n de un buque que ir&iacute;a desde las Seychelles hasta una peque&ntilde;a isla cerca de Somalia (b&aacute;sicamente ten&iacute;a que capitanear un barco y llevarlo del punto A al punto B sin incidentes). El problema era que las aguas somal&iacute;es est&aacute;n infestadas de piratas, y Stephan tuvo el &ldquo;placer&rdquo; de descubrirlo en primera persona.</p>
<p>
	Lo llam&eacute; por Skype y le ped&iacute; que me contara cu&aacute;nto se hab&iacute;a divertido con los piratas somal&iacute;es del mar Ar&aacute;bigo.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/16902d8c65490359fbdef39d06bcc40f.jpg" style="width: 640px; height: 445px;" /></p>
<p>
	<em>Stephan con Fyodor, el marinero predicador.</em></p>
<p>
	<strong>VICE: Hola, Stephan. Cu&eacute;ntame c&oacute;mo terminaste involucr&aacute;ndote con los piratas. <br />
	Stephan:&nbsp;</strong>En agosto de 2010 unos rusos me reclutaron para llevar un viejo aparejo cuadrado de madera (un hermoso barco construido en 1928) de las Seychelles a Socotra, una peque&ntilde;a isla junto a la costa somal&iacute;. Fueron muy ambiguos sobre sus planes de viaje, y cinco d&iacute;as despu&eacute;s de iniciar nuestro viaje me dijeron, tan tranquilamente, &ldquo;Ah, por cierto, donde realmente queremos ir es a Montenegro&quot;, que est&aacute; mucho m&aacute;s lejos que Socotra. &nbsp;</p>
<p>
	<strong>&iquest;Qui&eacute;nes son &quot;ellos&quot;?</strong><br />
	&Iacute;bamos yo, un t&iacute;o llamado Valim, el sobrino del due&ntilde;o, <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Fyodor_Konyukhov" target="_blank">Fyodor Konyukhov</a>, que es un famoso marinero ruso que tambi&eacute;n predicaba y se parec&iacute;a a Jes&uacute;s; un diplom&aacute;tico ruso y su equipo. &Eacute;l fue quien movi&oacute; algunos hilos para que nos permitieran llevar armas a bordo.</p>
<p>
	<strong>&iquest;Por qu&eacute; quer&iacute;a que llevaseis armas? &iquest;Por los piratas?</strong><br />
	S&iacute;, porque sab&iacute;a que pasar&iacute;amos por delante de la costa somal&iacute;. Ya ten&iacute;amos a tres Spetsnaz (fuerzas especiales rusas), y todos estaban armados hasta los dientes. Al final llegamos a Socotra, donde tuvimos que hacer muchas reparaciones porque el motor del barco estaba hecho un desastre.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/7114c258cd08106d02a464b9719803ab.jpg" style="width: 640px; height: 480px;" /></p>
<p>
	<em>Stephan con los tres t&iacute;os de las fuerzas especiales rusas y una peque&ntilde;a parte de su arsenal.</em></p>
<p>
	<strong>Hasta aqu&iacute; no tuvisteis ning&uacute;n problema, &iquest;no?</strong><br />
	No, todav&iacute;a no. Pero ah&iacute; fue donde nos encontramos con los dos barcos que nos escoltar&iacute;an el resto del camino;&nbsp;<em>Peter the Great</em>,&nbsp;un buque de guerra ruso gigantesco y viejo, y el&nbsp;<em>SP36</em>,&nbsp;un enorme remolcador. Fui a saludar a los t&iacute;os del&nbsp;<em>SP36</em>&nbsp;y dos tipos de uniforme me cogieron y me arrastraron hasta el barco. Me sent&eacute; a hablar con el capit&aacute;n, en un ingl&eacute;s muy entrecortado, sobre nuestra ruta, sobre c&oacute;mo nos proteger&iacute;an y qu&eacute; armas ten&iacute;an, acompa&ntilde;ando la charla con vodka.</p>
<p>
	<strong>Suena divertido.</strong><br />
	S&iacute;, despu&eacute;s intercambiamos regalos. Yo le di una bandera de las Seychelles, y creo que le escrib&iacute; alguna estupidez, algo como &quot;De las Seychelles, con amor&quot;, y &eacute;l me dio un chaleco antibalas. Despu&eacute;s entr&oacute; un t&iacute;o gigante con ropa de camuflaje y una metralleta jodidamente grande; deb&iacute;a pesar al menos diez kilos. La apodamos Gail.</p>
<p>
	<strong>Genial. Es bueno ponerle nombre a tus armas.</strong><br />
	Exacto. Entonces le pregunt&eacute; al capit&aacute;n si yo iba a ir armado, y si deber&iacute;a conseguir una pistola o algo. Me dijo: &quot;<em>Nyet</em>. Pistola, <em>nyet</em>&quot; y pens&eacute;, <em>&quot;Est&aacute; bien, ten&iacute;a que preguntar</em>&quot;.&nbsp;Pero entonces el mismo gigant&oacute;n regres&oacute; con una AK-74, no era una 47, era una 74, y me la entreg&oacute;. Iba a ser mi arma de defensa personal.</p>
<p>
	<strong>&iquest;Qu&eacute; nombre le pusiste?</strong><br />
	Betty.</p>
<p>
	<strong>&iquest;Hab&iacute;as disparado un arma antes?</strong><br />
	S&iacute;, soy de Sud&aacute;frica, as&iacute; que iba de cacer&iacute;a, pero nunca nada autom&aacute;tico, as&iacute; que eso era algo nuevo. Justo despu&eacute;s de que me dieran la AK, ese t&iacute;o regres&oacute; y me dio un RPG desechable como regalo y me dijo que lo guardara en mi abrigo para poder subirlo al barco.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/b7afdf213ad4ec5ea85fb380b4c1b1c4.jpg" style="width: 640px; height: 480px;" /></p>
<p>
	<em>Stephan con su RPG desechable.</em></p>
<p>
	<strong>Vaya.</strong><br />
	S&iacute;. En fin, zarpamos con estos dos barcos en nuestros flancos y nos adentramos en aguas internacionales. Nos detuvimos y algunos de los t&iacute;os que hab&iacute;a conocido se subieron a nuestro barco con un arsenal de armas y todos nos sentamos a charlar un rato. Parec&iacute;a un bar de armas; pistolas, balas, casquillos, cascos, vodka, cigarros, todo. Entonces escuchamos un fuerte estallido; alguien hab&iacute;a disparado un RPG desde uno de los otros barcos.</p>
<p>
	<strong>&iquest;Contra los piratas?</strong><br />
	No, era el cumplea&ntilde;os de alguien de la tripulaci&oacute;n, as&iacute; que hicieron un peque&ntilde;o show con bengalas y eso. Despu&eacute;s el&nbsp;SP36&nbsp;pas&oacute; junto a nosotros y toda su tripulaci&oacute;n llevaba un arma en las manos y estaban vaciando sus cartuchos en el agua. Despu&eacute;s decidimos acompa&ntilde;arlos con nuestras armas. Fue genial.</p>
<p>
	<strong>Menudo fiest&oacute;n.</strong><br />
	Lo fue. Disparar armas de alto calibre, en especial cuando ya llevas unos tragos encima, te hace sentir invencible, as&iacute; que fue divertido. Empec&eacute; a pensar: &ldquo;Oh, nada saldr&aacute; mal en este viaje. Vamos a estar bien&rdquo;.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/3f36846298f80df95f412b691499edec.jpg" style="width: 640px; height: 425px;" /></p>
<p>
	<em>Parte de la tripulaci&oacute;n.</em></p>
<p>
	<strong>Entonces recordaste que los piratas tambi&eacute;n tienen armas.</strong><br />
	Exacto. A la ma&ntilde;ana siguiente, cuando nos acerc&aacute;bamos a Yemen, un peque&ntilde;o barco se nos acerc&oacute; por detr&aacute;s, armado con Kalashnikovs, un par de AK y, lo que parec&iacute;a ser un t&iacute;o con un rifle de francotirador, as&iacute; que todos nos pusimos nuestros chalecos. No ten&iacute;amos permitido disparar a matar, pero abrimos fuego con Gail, y todas las balas que ca&iacute;an en el agua formaron una enorme columna de agua frente a su barco. Nunca he visto a alguien dar media vuelta tan r&aacute;pido.</p>
<p>
	<strong>Apuesto a que fue emocionante.</strong></p>
<p>
	S&iacute;, nunca imagin&eacute; estar tan cerca de piratas como para verles el blanco de los ojos, &iquest;sabes? Y no quiero sonar como un sobrado, pero no asusta tanto cuando est&aacute;s metido de lleno en la situaci&oacute;n. Ninguna droga en el mundo te da ese tipo de adrenalina. Me sent&eacute; a esperar mi siguiente dosis: &quot;El sol est&aacute; bajando, es hora de m&aacute;s piratas&quot;.</p>
<p>
	<strong>Ja. Y tuviste otro par de dosis, &iquest;cierto?</strong><br />
	S&iacute;, esa tarde, despu&eacute;s de terminar mi turno, estaba tomando unos tragos con uno de los oficiales rusos, y escuchamos a otro barco acercarse por detr&aacute;s. Ya llev&aacute;bamos unos 45 kil&oacute;metros, pero patrullaban por toda la costa. No se alejan demasiado ni corren riesgos, excepto aquellos que transportan hero&iacute;na de las costas de Yemen; les ordenan atacar cualquier barco a toda costa.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/9c6418264475f30a4b05a3fb2f9752ea.jpg" style="width: 640px; height: 412px;" /></p>
<p>
	<em>El&nbsp;SP36, uno de los barcos escoltas.</em></p>
<p>
	<strong>Est&aacute; bien.</strong><br />
	S&iacute;, para entonces ya se hab&iacute;a hecho de noche, y como sus barcos est&aacute;n hechos principalmente de fibra de vidrio no los pod&iacute;amos detectar con el radar, y buscarlos con un farol es revelar tu posici&oacute;n exacta. Los vimos en el radar unos kil&oacute;metros despu&eacute;s, y minutos m&aacute;s tarde los ten&iacute;amos sobre nosotros; dos delante y tres detr&aacute;s.</p>
<p>
	<strong>&iquest;Fuiste corriendo a por Gail?</strong><br />
	El bote ruso y el&nbsp;<em>SP36</em>&nbsp;los interceptaron y comenzaron a disparar bengalas blancas para que pudi&eacute;ramos ver lo que ocurr&iacute;a. Y d&eacute;jame que te diga algo, en cuanto los ves, empiezas a disparar.</p>
<p>
	<strong>S&iacute;, me imagino.</strong><br />
	El&nbsp;<em>SP36</em>&nbsp;estaba ocup&aacute;ndose de los dos barcos de delante, as&iacute; que pill&eacute; a dos t&iacute;os y corrimos a esperar a los dem&aacute;s. Quieres que ellos disparen, porque en cuanto ves el flashazo, atacas con todo lo que tienes. Se acercaron bastante, a menos de 400 metros de nuestra popa. Lo que mucha gente no sabe es que estos ataques est&aacute;n muy bien coordinados; tienen tel&eacute;fonos para comunicarse.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/70f2744367d4d254998bd85faedb010d.jpg" style="width: 640px; height: 443px;" /></p>
<p>
	<strong>&iquest;Te entrenaron un poco para lidiar con este tipo de situaciones antes de zarpar?</strong><span id="cke_bm_60E" style="display: none;">&nbsp;</span><br />
	Aprend&iacute; a montar una AK en menos de dos minutos, 36 segundos, pero, para empezar, no ten&iacute;a por qu&eacute; estar armado, as&iacute; que no, no recib&iacute; ning&uacute;n entrenamiento. Los tres Spetsnaz deb&iacute;an manejar la situaci&oacute;n.</p>
<p>
	<strong>Dios. &iquest;C&oacute;mo lidiaron con el ataque?</strong><br />
	Una vez los ubicamos, usamos uno de nuestros reflectores para cegarlos; siguieron disparando a ciegas, pero ten&iacute;amos ventaja, as&iacute; que desistieron.</p>
<p>
	<strong>&iquest;Ese fue el &uacute;ltimo ataque?</strong><br />
	No, por supuesto que no. Al d&iacute;a siguiente, otro barco se nos acerc&oacute;, pero ese fue el m&aacute;s vergonzoso de todos. Ven&iacute;an a toda velocidad, y hab&iacute;a un capullo parado delante de todo, pero&nbsp;el <span id="cke_bm_59S" style="display: none;">&nbsp;</span><em>SP36</em><span id="cke_bm_59E" style="display: none;">&nbsp;</span>&nbsp;dispar&oacute; un par de veces como advertencia y el cabr&oacute;n se tir&oacute; al suelo y enseguida dieron media vuelta.</p>
<p>
	<strong>Jaja. &iquest;Y despu&eacute;s qu&eacute;?</strong><br />
	Todo estuvo muy tranquilo hasta la tarde siguiente, &iexcl;esa fue la tarde m&aacute;s divertida de todas! Detect&eacute; un barco pirata en el GPS, pero parec&iacute;a que se estaba alejando, as&iacute; que no me preocup&eacute; demasiado. Estaba apagando mi cigarro, y esto nunca se me va a olvidar, cuando vi una luz roja volando sobre nosotros. Mir&eacute; a uno de los rusos y el t&iacute;o simplemente grit&oacute;: &ldquo;&iexcl;Aah! &iexcl;RPG!&quot;</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/5eac083bc4f88b90d00e04b4c3298cd3.jpg" style="width: 640px; height: 480px;" /></p>
<p>
	<em>Luchando contra los piratas en sandalias.</em></p>
<p>
	<strong>Mierda.</strong><br />
	Pero no son nada precisos. Tienen una precisi&oacute;n de unos 30 metros, y despu&eacute;s de eso caen donde sea. El problema era que nuestros escoltas estaban muy lejos. Uno estaba a tres kil&oacute;metros, y el problema con el&nbsp;<em>SP36&nbsp;</em>era que siempre daba vueltas a nuestro alrededor, y justo en ese momento estaba en el punto m&aacute;s lejano, muy lejos. Pero eso fue todo. Los piratas nos dejaron en paz despu&eacute;s de eso.</p>
<p>
	<strong>&iquest;Fue un viaje tranquilo desde ah&iacute; hasta Montenegro?</strong><br />
	S&iacute;. Aunque un d&iacute;a nos detuvimos a cargar combustible y uno de los gu&iacute;as dijo: &ldquo;Vayamos a disparar una de las metralletas submarinas mientras esperamos&rdquo;. Obviamente les dije que s&iacute;. Hicimos eso un rato, despu&eacute;s saqu&eacute; mi lanzagranadas y lo dispar&eacute; desde la parte de delante del barco, y fue genial. Todo el mundo desaparece justo delante de ti y el sonido es indescriptible; el o&iacute;do derecho me zumb&oacute; durante tres d&iacute;as.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/7d9c6a198ae45a6424bb21368757ad86.jpg" style="width: 640px; height: 480px;" /></p>
<p>
	<strong>Tu trabajo suena incre&iacute;ble, excepto por lo de los piratas.</strong><br />
	S&iacute;, es incre&iacute;ble, pero ese es el viaje m&aacute;s peligroso que he hecho. Despu&eacute;s de detenernos en Egipto entramos en el Mediterr&aacute;neo, donde tuvimos que lidiar con olas de nueve metros que casi destruyen el barco, para despu&eacute;s atravesar un campo minado cerca de Albania, lo cual fue muy divertido, y por &uacute;ltimo una tormenta de arena y granizo antes de llegar a Montenegro.</p>
<p>
	<strong>Me imagino que fue muy reconfortante.</strong><br />
	S&iacute;. Lo gracioso es que despu&eacute;s de un viaje as&iacute;, lo &uacute;nico que quieres es beber. Terminamos en un bar de la costa llamado Bar. Estuve ah&iacute; cinco d&iacute;as, matando neuronas como&nbsp; un retrasado mental.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	<em><a href="https://twitter.com/jamie_clifton" target="_blank">Sigue a Jamie en Twitter</a></em></p>

]]></description>
<guid isPermaLink="false">http://www.vice.com/162772</guid>
<author>Jamie Clifton</author>
<category>travel, piratas somalíes, aventuritas en alta mar</category>
</item>
<item>
<title>Un exorcismo masivo en El Cairo</title>
<link>http://www.vice.com/es/read/mass-exorcism-in-cairo</link>
<pubDate>Tue, 02 Oct 2012 06:00:00 +0100</pubDate>
<description><![CDATA[<p>
	El d&iacute;a de las primeras elecciones presidenciales egipcias, mientras millones de personas hac&iacute;an cola, impacientes, en las oficinas electorales de todo el pa&iacute;s, yo estaba hundido hasta el cuello en miseria en un lugar llamado Ciudad Basura. Buscaba una iglesia donde, seg&uacute;n rumores, un sacerdote egipcio practicaba exorcismos en masa.<br />
	<br />
	Cuando pasas alg&uacute;n tiempo en El Cairo aprendes a sobrellevar la mugre y la suciedad. En una ciudad en la que 17 millones de habitantes viven hacinados pr&aacute;cticamente unos encima de otros, te acabas acostumbrando a la capa de esmog, polvo y gases de combusti&oacute;n de los coches que inevitablemente se posa sobre la superficie de todo. Aun as&iacute;, Ciudad Basura, un &aacute;rea urbana de edificios de ladrillo inacabados en las afueras de El Cairo, debe estar en la competici&oacute;n por proclamarse &ldquo;el lugar m&aacute;s mugriento del planeta&rdquo;. Imaginaos un vertedero transplantado a una ciudad, donde la gente come, duerme y procrea, y empezar&eacute;is a rascar la superficie de la realidad de Ciudad Basura.<br />
	<br />
	En 1969, el l&iacute;der revolucionario pan-arabista Gamal Abdel Nasser reubic&oacute; a todos los recolectores de basuras de El Cairo &ndash;una ocupaci&oacute;n que tradicionalmente desempe&ntilde;a una minor&iacute;a marginada, la de los cristianos coptos&ndash; en las afueras de El Cairo; en concreto, en la falda del monte Muqattim, una zona desierta sin agua corriente, electricidad ni alcantarillado. Lo que ha emergido desde entonces es una ciudad de basuras, que literalmente rezuman de las puertas y las ventanas. Familias enteras de basureros, hombres, mujeres y ni&ntilde;os, trabajan separando y reciclando los incontables desperdicios. El hedor y la presencia de moscas en este c&aacute;lido clima bastan para que se te caiga el alma a los pies. Uno se pregunta c&oacute;mo pueden seres humanos vivir de esta forma hasta que te das cuenta de que incluso una vida que transcurre entre basuras se convierte, con el tiempo, en algo normal.<br />
	<br />
	<img alt="Garbage City Cairo" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/590ee17df2dc99f37ffda3e5d20bd49d.jpg" style="width: 640px; height: 427px;" /></p>
<p>
	La gente de Ciudad Basura est&aacute; organizada de forma incre&iacute;blemente eficiente. Algunos trabajan s&oacute;lo con pl&aacute;sticos, otros con cristal. La basura es el medio de subsistencia de miles de residentes. De la materia org&aacute;nica sol&iacute;an dar cuenta cientos de gorrinos hasta que, hace tres a&ntilde;os, el gobierno, en un acceso de p&aacute;nico por la peste porcina, decidi&oacute; sacrificarlos a todos.<br />
	<br />
	Supe de los exorcismos en masa a trav&eacute;s de un amigo fot&oacute;grafo que viv&iacute;a en El Cairo. La iglesia de San Sama&rsquo;an, donde tienen lugar, est&aacute; en el monte Muqattem, en el interior de una enorme cueva. Caminando ladera arriba en direcci&oacute;n a la iglesia pas&eacute; al lado de una pila de ratas muertas, cada una grande como un bal&oacute;n de f&uacute;tbol. Se dice que San Sama&rsquo;an es una de las iglesias m&aacute;s grandes de Oriente Medio; con capacidad para 20.000 personas sentadas, no se diferencia mucho de las mega-iglesias de Billy Graham en Estados Unidos. Hay otras seis iglesias adyacentes construidas en la ladera de la monta&ntilde;a, y numerosos frescos mostrando im&aacute;genes b&iacute;blicas en la fachada de piedra. El contraste con el yermo de Ciudad Basura no podr&iacute;a ser m&aacute;s agudo.<br />
	<br />
	Los exorcismos se mantienen bastante en secreto. Un anciano sacerdote los lleva a cabo tanto para los cristianos como para los musulmanes, algo extra&ntilde;o en un pa&iacute;s en el que abundan los conflictos interreligiosos. Cuando el a&ntilde;o pasado estuve en El Cairo tras su &eacute;pica revoluci&oacute;n de 18 d&iacute;as, se generaron tumultos tras extenderse el rumor de que una mujer cristiana que se hab&iacute;a convertido al islamismo estaba cautiva en el s&oacute;tano de una iglesia. Varias personas, tanto de profesi&oacute;n cristiana como musulmana, murieron durante los estallidos de violencia, y la iglesia fue pasto de las llamas.<br />
	<br />
	El padre Sama&rsquo;an Ibrahim, el sacerdote que conduce las ceremonias, construy&oacute; la catedral de la cueva en varias etapas durante los a&ntilde;os 80 y 90 para los recolectores de basuras. Los encontr&oacute; viviendo en el pecado y la miseria y decidi&oacute; que era su misi&oacute;n ayudarlos. Ahora, ya rebasada la setentena, el padre Sama&rsquo;an preside la parroquia de Ciudad Basura, atrayendo ac&oacute;litos de todas partes. Muchos de los asistentes a los exorcismos son musulmanes deseosos de tener contacto con lo sobrenatural.</p>
<p>
	<img alt="Underground Coptic Church" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/c142fe2870bd6937495a04db2c5aa3b0.jpg" style="width: 640px; height: 427px;" /><br />
	<br />
	A pesar de albergar una mezcla amistosa de musulmanes y cristianos, Ciudad Basura no ha sido inmune al estallido de violencia sectaria que ha enturbiado los per&iacute;odos posteriores a la hist&oacute;rica revoluci&oacute;n egipcia. Muchos de los residentes con los que habl&eacute; han optado por votar a Ahmad Shafiq, un general retirado de las Fuerzas A&eacute;reas con v&iacute;nculos con el antiguo r&eacute;gimen y hombre que transmite una sensaci&oacute;n de estabilidad a la minor&iacute;a copto en Egipto.<br />
	<br />
	En el interior del recinto nos encontramos con Magid, un hombre que echa una mano en la iglesia. Nos resume la historia del lugar y explica lo que suceder&aacute; en los exorcismos: &ldquo;Cuando el sacerdote diga el nombre de Jes&uacute;s, el demonio ser&aacute; destruido. &iexcl;Ya lo ver&eacute;is!&rdquo;<br />
	<br />
	Casi 2.000 personas se concentraron en la iglesia, sent&aacute;ndose en crujientes sillas de madera. Aunque la arquitectura del lugar es impresionante, con una descomunal roca cubriendo todo el anfiteatro, el p&uacute;lpito desde donde se conduce la ceremonia es como todos los p&uacute;lpitos religiosos desde tiempos inmemoriales: soso a m&aacute;s no poder. Nos quedamos dos horas all&iacute; sentados, oyendo c&aacute;nticos y rezos. Cuando la noche descendi&oacute; sobre la catedral de la cueva, me abr&iacute; paso hasta la parte delantera, previendo que el sacerdote estar&iacute;a a punto de mostrar a los posesos e iniciar el exorcismo. Las luces bajaron la intensidad, la m&uacute;sica aument&oacute; de volumen. Algunas de las mujeres que ten&iacute;a delante empezaron a llorar y a balancearse, sus ojos cerrados en un rapto espiritual.</p>
<p>
	<img alt="Exorcism Cairo" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/b28950c93c7b4c77b46b8ada06483561.jpg" style="width: 640px; height: 960px;" /></p>
<p>
	De repente oigo a un hombre aullar. Sonaba como si le hubieran acuchillado. El sacerdote &ndash;de larga barba blanca, vestido con un h&aacute;bito negro y con una cruz dorada en la mano&ndash; est&aacute; agarrando a un hombre de mediana edad que se agita encima de su banco. El sacerdote coge con la mano un poco de agua bendita y la arroja al rostro del hombre mientras recita ensalmos b&iacute;blicos. El hombre deja de gritar y pone los ojos en blanco.<br />
	<br />
	El religioso separa entonces a la multitud y avanza hacia un grupo de mujeres. Horribles chillidos resuenan en las paredes de la cueva. &Eacute;l las abofetea en la cara y escupe en sus bocas. Incluso escupe en unas botellas de agua y se las da a beber. Las mujeres parecen revividas por el c&oacute;ctel de saliva. Una vez todas est&aacute;n curadas, el sacerdote las marca en la frente y las manos con lo que parece brillo de labios sagrado. Dos de las mujeres empiezan a vomitar al iniciarse el exorcismo, pero en cuesti&oacute;n de minutos est&aacute;n milagrosamente curadas. La multitud, compuesta sobre todo por mujeres, aplaude.<br />
	<br />
	Esas personas hab&iacute;an estado actuando con normalidad apenas unos instantes antes. Ahora estaban tirando agresivamente de la pernera de mi pantal&oacute;n, suplic&aacute;ndome que llamara la atenci&oacute;n del sacerdote para que confortara a sus hijas. Era un circo.<br />
	<br />
	Puede que un exorcismo sea eso: una forma de confortar a la gente trastornada, un poco de catarsis espiritual para eliminar cosas de la cabeza. Ah&iacute; es donde residen nuestros problemas, &iquest;no? El remedio consiste en hacernos creer que nosotros estamos bien. Y aquellos que ven el mundo a trav&eacute;s de un prisma de &aacute;ngeles y demonios es probable que necesiten los esputos del padre Sama&rsquo;an m&aacute;s que el div&aacute;n del doctor Freud.<br />
	<br />
	La ceremonia dur&oacute; menos de 20 minutos. M&aacute;s tarde le pregunt&eacute; a una de las mujeres previamente posesas c&oacute;mo se sent&iacute;a.<br />
	<br />
	&ldquo;Me siento muy bien&rdquo;, dijo con una gran sonrisa. &ldquo;Gracias a Dios&rdquo;.<br />
	<br />
	<img alt="Exorcism Cairo" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/46047c9cebd4e1668781a0755fa08b16.jpg" style="width: 640px; height: 427px;" /></p>

]]></description>
<guid isPermaLink="false">http://www.vice.com/161337</guid>
<author>Omar H. Rahman</author>
<category>travel, Egipto, Cairo, religion, exorcismo</category>
</item>
<item>
<title>Los chamanes del Amazonas evitan que el cielo se derrumbe sobre tu cabeza</title>
<link>http://www.vice.com/es/read/amazon-shamans-yanomami-tribe</link>
<pubDate>Wed, 05 Sep 2012 15:00:00 +0100</pubDate>
<description><![CDATA[<p>
	A principios de esta semana salt&oacute; la noticia de que, en julio, un grupo de mineros ilegales acab&oacute; con todo un pueblo de ind&iacute;genas yanomami en el Amazonas. Los informes sugieren que esto se hizo con una lluvia de balas y explosivos improvisados arrojados desde helic&oacute;pteros, antes de aterrizar y ejecutar a todos los sobrevivientes. S&oacute;lo tres yanomami sobrevivieron, unos hombres que estaban de cacer&iacute;a cuando ocurri&oacute; el ataque, y regresaron para encontrar los cuerpos de sus amigos y familiares en llamas dentro de una fosa, en un intento de los atacantes por ocultar sus huellas.</p>
<p>
	La remota ubicaci&oacute;n del asentamiento, en el sur de Venezuela cerca de la frontera con Brasil, es una de las razones por las que las noticias tardaron tanto en llegar al exterior. Parece ser que la raz&oacute;n principal del ataque es que los mineros quer&iacute;an explotar esas tierras, pero el gobierno venezolano a&uacute;n no ha reconocido la masacre y la Ministra de los Pueblos Ind&iacute;genas, Nicia Maldonado, asegura que el comit&eacute; enviado a la zona no hall&oacute; pruebas de dicho ataque.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/87f3b11b639a81e7a838a6fcc88bf4d4.jpg" style="width: 640px; height: 429px;" /></p>
<p>
	Hace un par de semanas nos pusimos en contacto con&nbsp;<a href="http://www.survivalinternational.org/" target="_blank">Survival International,</a> una organizaci&oacute;n que trabaja por los derechos de las tribus, para solicitar permiso para publicar las fotos de los chamanes yanomami que Claudia And&uacute;jar don&oacute; a la organizaci&oacute;n. Los yanomami de las fotos de Claudia viven en Brasil, no en Venezuela; sin embargo, ofrecen una incre&iacute;ble visi&oacute;n de una cultura en peligro de extinci&oacute;n y (justificadamente) temerosa con los extra&ntilde;os.</p>
<p>
	Generalmente, los &quot;chamanes&quot; son hombres y mujeres que se especializan en la comunicaci&oacute;n con el mundo natural y sus esp&iacute;ritus; personas que han elevado su percepci&oacute;n de lo divino y lo intangible.</p>
<p>
	&quot;Omama, nuestro creador, nos hizo pensar y hablar con el alma del bosque, el alma de la monta&ntilde;a y el alma de la luna, el sol y las estrellas&rdquo;, le dijo a Claudia el cham&aacute;n yanomami, Davi Kopenawa, cuando esta visit&oacute; su pueblo.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/e823648f006e884895249cd4849da022.jpg" style="width: 640px; height: 435px;" /></p>
<p>
	&quot;Los chamanes tienen muchos roles&quot;, dice Claudia. &quot;Son doctores y sacerdotes, lideran los rituales sagrados de su gente, son adivinos del clima, cosm&oacute;logos, int&eacute;rpretes de sue&ntilde;os y tienen conocimientos de bot&aacute;nica. Los chamanes yanomami controlan las tormentas y previenen los vientos. Evitan que el cielo se caiga y usan sus poderes para garantizar el &eacute;xito de las cacer&iacute;as, curan enfermedades y expulsan a los esp&iacute;ritus hostiles. El cham&aacute;n da &oacute;rdenes al sol, y ense&ntilde;a a los esp&iacute;ritus a hablar con la luna&rdquo;.</p>
<p>
	Esta ma&ntilde;ana, Survival International public&oacute; su propia declaraci&oacute;n sobre la masacre:</p>
<p>
	&quot;La negaci&oacute;n del gobierno a admitir que ha tenido lugar una matanza no es nada inusual bajo estas circunstancias y debe considerarse con gran cautela. No creemos que el equipo de investigadores haya siquiera llegado al lugar de los hechos. Es normal, bajo estas circunstancias, que pase mucho tiempo antes de que los hechos puedan ser plenamente esclarecidos (si es que se llegan a esclarecer).</p>
<p>
	&quot;Algunos han sugerido que no ha&nbsp; habido ninguna masacre y aseguran saber m&aacute;s que los indios que estuvieron ah&iacute;. Una vez m&aacute;s, esto no es inusual dadas las circunstancias. Pedimos que todos los mineros ilegales sean retirados del territorio Yanomami, y que los responsables de la matanza sean llevados ante la justicia&quot;.</p>
<p>
	Survival International es una organizaci&oacute;n que trabaja por los derechos de las tribus en todo el mundo. Si quieres mostrarles tu apoyo, entra&nbsp;<a href="http://www.survivalinternational.org/" target="_blank">aqu&iacute;</a>.</p>
<p>
	<em>A veces las personas tienen que dejar en paz a otras personas. Estas son algunas de las razones:</em><br />
	<a href="http://www.vice.com/es_mx/read/should-i-donate-money-to-kony-2012-or-not"><br />
	<strong><em>&iquest;Debo o no donar mi dinero a Kony 2012?</em></strong></a></p>
<p>
	<strong><em><a href="http://www.vice.com/es_mx/read/la-isla-del-pacifico-en-la-que-el-principe-felipe-y-un-soldado-estadunidense-fallecido-son-dioses">La isla del Pac&iacute;fico en la que el Pr&iacute;ncipe Felipe y un soldado estadunidense fallecido son dioses</a></em></strong></p>
<p>
	&nbsp;</p>

]]></description>
<guid isPermaLink="false">http://www.vice.com/157581</guid>
<author>Joanna Eede, fotos de Claudia Andujar</author>
<category>travel, Yanomami tribe, Claudia Andujar, Survival International, Brasil, Amazonas, tribu, chamán, ritos</category>
</item>
<item>
<title>Los fantasmas de la jungla  </title>
<link>http://www.vice.com/es/read/ghosts-of-the-jungle-0000315-v19n8</link>
<pubDate>Tue, 04 Sep 2012 14:10:00 +0100</pubDate>
<description><![CDATA[<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	Durante los &uacute;ltimos 63 a&ntilde;os, Birmania ha estado llevando a cabo un programa de limpieza &eacute;tnica contra las minor&iacute;as del pa&iacute;s, llevando a cabo t&aacute;cticas terror&iacute;ficas, promocionadas por el Estado, como la violaci&oacute;n y la matanza de civiles. En la parte oriental del pa&iacute;s, a lo largo de la frontera con Tailandia, este genocidio se ha convertido en una batalla prolongada entre el gobierno birmano y el grupo &eacute;tnico Karen.</p>
<p>
	Despu&eacute;s de haber luchado durante d&eacute;cadas, el Ej&eacute;rcito de Liberaci&oacute;n Nacional Karen (en ingl&eacute;s, KNLA) se ha convertido en el oponente m&aacute;s temido del ej&eacute;rcito birmano; algunos dicen que es la guerrilla activa m&aacute;s efectiva hoy en d&iacute;a. Tambi&eacute;n es uno de los pocos grupos insurgentes que EEUU no considera una organizaci&oacute;n terrorista, posiblemente porque el KNLA es 100% antidrogas y tiene un talento excepcional para hacer volar en pedazos los laboratorios de metanfetamina del gobierno, situados en medio de la jungla, que proporcionan la mayor&iacute;a de metanfetamina que se consume en toda Asia.</p>
<p>
	Por lo general no les suelen gustar mucho los turistas, especialmente aquellos que llevan c&aacute;maras. Sin embargo, yo, un entrometido fot&oacute;grafo canadiense, me las arregl&eacute; para meterme en la divisi&oacute;n de fuerzas especiales del KNLA. Me cost&oacute; mucho trabajo (incluida la ayuda de un mercenario un poco sospechoso) conseguir que me presentasen a uno de los oficiales de alto rango del KNLA, el coronel Ner Dah Mya. Despu&eacute;s de una reuni&oacute;n un poco tensa, el coronel me concedi&oacute; acceso al territorio en manos de los rebeldes, conocido como Kawthoolei.</p>
<p>
	Entrar en la regi&oacute;n es especialmente abrumador, porque es un campo de batalla activo en medio de la selva, plagado de minas. Seg&uacute;n el Real Ej&eacute;rcito Tailand&eacute;s, se han colocado minas antipersona en m&aacute;s del 70% de la frontera, de 1.268 millas. Darse cuenta de que cada paso que das podr&iacute;a ser el &uacute;ltimo es aterrador, pero cuando est&aacute;s flanqueado por t&iacute;os que viven de matar a todo lo que se mueve y a los que se conoce como &ldquo;los fantasmas de la jungla&rdquo;, r&aacute;pidamente aprendes a mimetizarlos y a actuar sin inmutarte.</p>
<p>
	<br />
	La supresi&oacute;n cultural del pueblo Karen (entre otras cosas, su idioma no se ense&ntilde;a en las escuelas p&uacute;blicas) cabrea mucho al KNLA, tanto que est&aacute;n dispuestos a llevar a cabo acciones dr&aacute;sticas para proteger su modo de vida. Pasan a&ntilde;os en la jungla, expuestos a la malaria, lejos de sus familias y enfrent&aacute;ndose a la muerte cada d&iacute;a. A pesar de su extremo y dedicado estilo de vida, era divertido pasar el rato con ellos cuando no estaban ejecutando mediante la t&eacute;cnica del garrote a los escuadrones de la muerte birmanos. Durante los 14 d&iacute;as que pas&eacute; con el KNLA, entre juergas, ofensivas en la jungla y caminatas &eacute;picas, me di cuenta de que no son el t&iacute;pico ej&eacute;rcito de guerrillas hedonista, inmoral y que va por ah&iacute; quemando aldeas. Son m&aacute;s humanos. Por ejemplo, See Tu no es s&oacute;lo un experto en explosivos sino tambi&eacute;n el m&uacute;sico e historiador del pueblo. Casi se caga encima de emoci&oacute;n cuando supo de que yo era del mismo pa&iacute;s que su estrella del pop favorita, Shania Twain.</p>
<p>
	.</p>

]]></description>
<guid isPermaLink="false">http://www.vice.com/157243</guid>
<author>Bryan Dickie</author>
<category>travel, Karen, Burma, guerrilla, fighting, Tactical, arsenal, war, ethnic cleansing</category>
</item>
<item>
<title>Escalpada a bordo</title>
<link>http://www.vice.com/es/read/escalpada-a-bordo</link>
<pubDate>Thu, 23 Aug 2012 09:39:00 +0100</pubDate>
<description><![CDATA[<p>
	Uno de los m&eacute;todos de transporte m&aacute;s extendidos a trav&eacute;s de las v&iacute;as fluviales de la empobrecida zona de la Amazonia brasile&ntilde;a son unas peligrosas, precarias barcas a motor que la gente del lugar construye con cualquier desecho y pieza de maquinaria que tenga a su alcance, sacrificando la seguridad por la conveniencia. Si alguien con pelo largo se sentara por descuido demasiado cerca de sus h&eacute;lices sin cubierta de protecci&oacute;n, herir&iacute;an gravemente o incluso matar&iacute;an al desafortunado viajero en un instante.<br />
	<br />
	Si la v&iacute;ctima sobreviviera, lo m&aacute;s probable es que saliera del accidente con la clase de deformidades que cambian una vida: p&eacute;rdida de orejas y cejas, de buena parte del cuero cabelludo y de grandes franjas de piel. La mayor&iacute;a de estos accidentes los sufren mujeres de zonas rurales donde no hay posibilidad de lograr r&aacute;pida asistencia sanitaria; su &uacute;nica opci&oacute;n es llegar a un centro urbano antes de morir desangrada. A muchas de estas mujeres les resulta imposible encontrar trabajo a causa de sus horrendas heridas, y algunas sufren el ostracismo y maltrato de sus maridos, miembros de su propia familia y vecinos.<br />
	<br />
	Las heridas y muertes por accidentes con h&eacute;lices se han convertido en un problema tan serio en la regi&oacute;n que activistas locales han creado la <em>Associa&ccedil;&atilde;o de Mulheres Ribeirinhas e V&iacute;timas de Escalpelamento da Amaz&ocirc;nia</em> (Asociaci&oacute;n de Mujeres Ribere&ntilde;as y V&iacute;ctimas de Escalpado en la Amazonia; AMRVEA) con el objetivo de brindar ayuda a mujeres escalpadas y educar a la gente acerca de la importancia de tapar motores y h&eacute;lices.<br />
	<br />
	El pasado 11 de mayo, la AMRVEA se reuni&oacute; con miembros del gobierno local y con la Sociedad Brasile&ntilde;a de Cirujanos Pl&aacute;sticos para proporcionar cirug&iacute;a libre de costes a 87 v&iacute;ctimas de escalpado en Macap&aacute;, la capital del estado amaz&oacute;nico de Amap&aacute;. All&iacute; fuimos para hablar con las v&iacute;ctimas y conocer sus historias.</p>
<p class="p1">
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/eda6c775b00b4d3500f1c8c610c618ab.jpg" style="width: 640px; height: 986px;" /></p>
<p class="p1">
	<strong>Maria Trindade Gomes, fundadora de AMRVEA; v&iacute;ctima de una h&eacute;lice a la edad de 7 a&ntilde;os: </strong>&ldquo;Mi padre transportaba harina en Par&aacute;. En una ocasi&oacute;n fui con &eacute;l y cuando estaba bajando de la barca resbal&eacute; y ca&iacute; encima de una tabla que proteg&iacute;a el motor. Mis padres me dejaron abandonada al cabo de un mes y medio en un hospital de Portel, en Par&aacute;. De ah&iacute; una mujer me llev&oacute; al hospital de la polic&iacute;a militar en Bel&eacute;m. Estuve hospitalizada seis a&ntilde;os, porque no ten&iacute;a ning&uacute;n sitio a d&oacute;nde ir. Cuando regres&eacute; a Portel, mi padre rehus&oacute; acogerme. Un franc&eacute;s me adopt&oacute;. Me fui de all&iacute; al cumplir 18 a&ntilde;os. Ahora comparto mi experiencia en charlas que promueve la asociaci&oacute;n, y all&iacute; donde voy soy respetada. Como no tenemos dinero para comprar pelucas, hemos aprendido a confeccionarlas nosotras mismas. Una vez el cabello est&aacute; listo, tardo dos d&iacute;as en fabricar una peluca. Hago muchas, y me pongo una u otra seg&uacute;n mi estado de &aacute;nimo: un d&iacute;a una roja; otro d&iacute;a, una de cabello rubio, o negro, o de pelo rizado... Me preocupo por mi aspecto. Usamos cabello humano procedente de donaciones. Toda mujer a la que le proporcionamos una peluca tiene que traernos pelo para hacer pelucas para dos mujeres m&aacute;s. Es importante que no nos quedemos sin material.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/7123615014feb076d75c531a5d0bb769.jpg" style="width: 640px; height: 427px;" /></p>
<p>
	<strong>Maria do Socorro Damasceno, 30 a&ntilde;os; tambi&eacute;n escalpada a los 7 a&ntilde;os:</strong> &ldquo;Cuando eres una ni&ntilde;a no sabes lo que est&aacute; pasando. Es al hacerte mayor cuando te das cuenta de lo grave que fue el accidente. Encontr&eacute; rechazo, prejuicios... Por eso me march&eacute; de donde viv&iacute;a, en el campo. <em>&ldquo;&iquest;Qu&eacute; posibilidades tienes, con un rostro tan deforme, de tener una relaci&oacute;n con alguien?&rdquo;</em>, pens&eacute;. Ahora tengo cuatro hijos. Estamos muy contentas ante la posibilidad de que nos operen&rdquo;.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/2665be87cd0eb82cfc936bd57125ff47.jpg" style="width: 640px; height: 960px;" /></p>
<p>
	<strong>Rosinete Rodrigues Serr&atilde;o, 35 a&ntilde;os; sufri&oacute; escalpado hace 15 y ahora ayuda a otras v&iacute;ctimas a recuperar la autoestima: </strong>&ldquo;Me sent&iacute;a como un monstruo. Ten&iacute;a novio, pero se alej&oacute; de m&iacute; cuando sufr&iacute; el accidente. Estuve enferma de depresi&oacute;n durante un a&ntilde;o y medio, hasta intent&eacute; suicidarme, pero volv&iacute; al colegio y eso me devolvi&oacute; la vida. Ahora he encontrado a una persona muy especial y estoy embarazada de siete meses. Tambi&eacute;n &eacute;l fue v&iacute;ctima de un accidente con un motor&rdquo;.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/b15b54820ab82f64e203a9331b52e6c6.jpg" style="width: 640px; height: 427px;" /></p>
<p class="p1">
	<strong>Franciane da Silva Campos, 33 a&ntilde;os; escalpada hace 26: </strong>&ldquo;Viajaba con mi padre, sentada entre sus piernas, y se me cay&oacute; una cuchara. Cuando me inclin&eacute; hacia delante para cogerla, todo el lado izquierdo de mi cabello result&oacute; arrancado. Estuve en el hospital un a&ntilde;o y cuarenta d&iacute;as. Sufr&iacute; mucha discriminaci&oacute;n, la gente se me quedaba mirando e intentaba humillarme. No lo acepto. Tengo un marido, una hija y hasta una nieta. Estoy muy contenta; quiero decirle adi&oacute;s a este aspecto. Lo primero que voy a hacer es encontrar trabajo, porque ahora mismo no tengo&rdquo;.</p>
<p class="p1">
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/106f633ee24ae844f0327dcf90c31e1f.jpg" style="width: 640px; height: 427px;" /></p>
<p class="p1">
	<strong>Marcilene Mendes Rodrigues, 24 a&ntilde;os; ten&iacute;a 10 cuando result&oacute; herida al caerse de una barca en movimiento:</strong> &ldquo;Mi pelo lo era todo para m&iacute;. Cuando me mir&eacute; en el espejo y vi a otra persona, me volv&iacute; loca. Los m&eacute;dicos me pusieron implantes en las cejas, y aunque los injertos no cubren toda la cabeza, al menos puedo llevar extensiones de pelo. Mi familia, gracias a Dios, nunca me abandon&oacute;. Mi padre vendi&oacute; todo lo que ten&iacute;a para ayudarme&rdquo;.</p>
<p class="p1">
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/c851a9c35a5592cfb4472d9f2f08f887.jpg" style="width: 640px; height: 960px;" /></p>
<p class="p1">
	<strong>Francidalva da Silva Dias, de 27 a&ntilde;os, tiene una hija de 8, Patr&iacute;cia (en la foto), que cay&oacute; de su regazo en una barca mientras recog&iacute;an bayas de acai en 2009:</strong> &ldquo;Sent&iacute; una desesperaci&oacute;n enorme. Nunca en mi vida he visto nada igual. En el hospital Patr&iacute;cia me pregunt&oacute; si le iba a poner otra vez el pelo, yo le dije que no, y ella me dijo que hab&iacute;a sido por mi culpa, que la hab&iacute;a dejado caer encima del motor. Le alteran mucho los prejuicios que sufre en el colegio. El otro d&iacute;a un ni&ntilde;o le arrebat&oacute; la peluca y ella volvi&oacute; a casa llorando. Conf&iacute;o en que le puedan reconstruir la oreja. Quiere rehacer su vida. Se sentir&aacute; m&aacute;s feliz, y tambi&eacute;n yo&rdquo;.</p>
<p class="p1">
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/a545444df20b5076a8c1918198b560e8.jpg" style="width: 640px; height: 960px;" /></p>
<p class="p1">
	<strong>Jaqueline Dias Magalh&atilde;o, 17 a&ntilde;os; escalpada en 2005:</strong> &ldquo;Estaba recogiendo tapereb&aacute; [un tipo de fruta] y fui a popa. El motor no estaba tapado y se me enganch&oacute; el pelo. Me lo arranc&oacute; todo, absolutamente todo. Al principio no sent&iacute; nada, pero entonces el dolor empez&oacute; a crecer y sent&iacute; mareos; toda mi cabeza qued&oacute; entumecida. Ahora quiero graduarme en la escuela de medicina. Es duro, pero lo conseguir&eacute;&rdquo;.</p>

]]></description>
<guid isPermaLink="false">http://www.vice.com/155090</guid>
<author>Matheus Chiaratti</author>
<category>travel, AMRVEA, Amazonia brasileña</category>
</item>
<item>
<title>En Ibiza, hasta el aeropuerto es un club</title>
<link>http://www.vice.com/es/read/en-ibiza-hasta-el-aeropuerto-es-un-club</link>
<pubDate>Fri, 17 Aug 2012 11:08:00 +0100</pubDate>
<description><![CDATA[<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/94f2aca48f1128b27ce010365111df5a.jpg" style="width: 600px; height: 450px;" /><br />
	<br />
	Cuando yo era un adolescente, mi peluquero sol&iacute;a hablarme de Ibiza todo el rato. Mientras le hac&iacute;a los &uacute;ltimos retoques a mi corte de pelo &ldquo;estilo anime&rdquo; (durante un a&ntilde;o me parec&iacute; al tipo chungo de Ichi the Killer) se pon&iacute;a de un po&eacute;tico perdido acerca de sus vacaciones de &ldquo;la isla m&aacute;gica&rdquo;, de c&oacute;mo estar all&iacute; le &ldquo;hizo comprender lo que significaba la libertad&rdquo;, y que yo ten&iacute;a que ir tan pronto tuviera edad para marcharme de casa. Nunca segu&iacute; su consejo. El pasado fin de semana, <strong><a href="http://bit.ly/NZQkSE" target="_blank" title="BURN" type="BURN">Burn</a> </strong>meti&oacute; a nuestra gente de marketing en un avi&oacute;n en direcci&oacute;n a Ibiza para que conocieran a Manu Vulcano, <a href="http://www.vice.com/es/read/este-finde-es-la-final-de-la-burn-residency-y-estaremos-all" target="_blank" title="We're going to Ibiza!" type="We're going to Ibiza!">el espa&ntilde;ol ganador de su torneo DJ Residency</a>, y a juzgar por las pocas y borrosas fotos de iPhone que trajeron a su vuelta, mi peluquero ten&iacute;a toda la raz&oacute;n. Sin duda, &ldquo;no hay nada en el mundo como Ibiza&rdquo;.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/4327f0a5dce48062d6215cb5da675fc6.jpg" style="width: 600px; height: 450px;" /><br />
	<br />
	La primera parada fue el superclub Sankeys, donde Manu har&iacute;a la primera de las sesiones que ir&aacute; protagonizando cada semana hasta que acabe la temporada. Dado que Sankeys se hizo un nombre como velada nocturna en Manchester, el local no tard&oacute; en llenarse de la buena gente del norte de Inglaterra. La mayor&iacute;a de las chicas llevaban todo el a&ntilde;o perfeccionando su color en salones de bronceado, y por eso su piel era cinco veces m&aacute;s oscura que el de los chicos que &ldquo;no hacen esas cosas&rdquo; y, por consiguiente, luc&iacute;an un tono rosado ligeramente tostado. Era como ver uno de esos chupa chups de fresa y chocolate.<br />
	<br />
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/8a4be499668619315a49e5b3403530e4.jpg" style="width: 520px; height: 691px;" /><br />
	<br />
	Al menos estaba este t&iacute;o bajito aportando algo de estilo al acto.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/25686b3392f8aad5e115d5bffe19c327.jpg" style="width: 600px; height: 450px;" /><br />
	<br />
	El d&iacute;a siguiente se reservaba para alternar con Manu al lado de la piscina. Ah&iacute; fue cuando humildemente le explic&oacute; a Andrea que, aunque lleva so&ntilde;ando desde los 15 a&ntilde;os con pinchar en Ibiza, &eacute;l se siente mucho m&aacute;s cercano a su tierra natal, Albacete. Para Manu, Ibiza es el lugar en el que aprender y convertirse en un profesional junto a los mejores DJs. Mientras tanto, Rafa se fue a hacer nuevas amistades. Aqu&iacute; le tenemos con dos de ellas.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/ddbac3effb5fb77514649d4bfac25639.jpg" style="width: 600px; height: 600px;" /></p>
<p>
	Igual que en el aeropuerto de Las Vegas hay m&aacute;quinas tragaperras, en Ibiza parece que han convertido la zona de preembarque en uno de sus clubs. Aqu&iacute; ten&eacute;is una foto de Manu amenizando la espera antes del vuelo de regreso a casa.<br />
	<br />
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/1774d3d36d9f588c6029ccdf142029d3.jpg" style="width: 600px; height: 450px;" /><br />
	<br />
	&iexcl;Buena suerte a Manu y gracias a <strong><a href="http://bit.ly/NZQkSE" target="_blank" title="BURN" type="BURN">Burn</a></strong> por hacer de nuestra oficina un lugar m&aacute;s tranquilo por unos d&iacute;as! La pr&oacute;xima vez, &iexcl;llevadme a m&iacute;!</p>

]]></description>
<guid isPermaLink="false">http://www.vice.com/154451</guid>
<author>VICE Staff</author>
<category>travel, Burn, Ibiza</category>
</item>
<item>
<title>Los fabulosos autos de golf personalizados de las Bahamas</title>
<link>http://www.vice.com/es/read/los-fabulosos-autos-de-golf-personalizados-de-las-bahamas</link>
<pubDate>Mon, 30 Jul 2012 13:37:00 +0100</pubDate>
<description><![CDATA[<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/0a6502546ab27f64c0fabe62ede3f8f9.jpg" style="width: 640px; height: 415px;" /></p>
<p>
	Harbour Island, en las Bahamas, es una hermosa franja de terreno con incre&iacute;bles playas de arenas rosada, los mejores puestos de pollo frito conocidos por el hombre, un club nocturno dirigido por un nativo del lugar llamado Hitler (no me lo invento) y casas y barcos de lujo pertenecientes, obviamente, a ricachos extranjeros. Puede que conozc&aacute;is la isla por ser all&iacute; donde en 2010 atraparon a Colton Harris-Moore, el &ldquo;<a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Colton_Harris-Moore" target="_blank">bandido descalzo</a>&rdquo;: dos a&ntilde;os de robo de coches, barcos y aviones finalizaron cuando Colton se estrell&oacute; con su Cessna en un pantano, siendo despu&eacute;s perseguido entre disparos de bala por la polic&iacute;a.<br />
	<br />
	No tiene sentido poseer all&iacute; un coche, ya que la isla s&oacute;lo tiene cinco kil&oacute;metros de largo; esta es la raz&oacute;n de que todo el mundo se desplace en autos de golf. Harbour Island dar&iacute;a toda la impresi&oacute;n de ser un club privado en pleno campo si la hierba, el ron y el dancehall tuvieran un papel importante en la vida de los carcamales adinerados que juegan al golf y hablan de dinero. La mayor&iacute;a de estos autos son ya viejas tartanas muy traqueteadas, pero, como casi cualquier cosa que quepa imaginar, algunas personas m&aacute;s que otras han desarrollado un v&iacute;nculo emocional con sus veh&iacute;culos. No es nada extra&ntilde;o ver un auto color rosa el&eacute;ctrico al que han puesto monstruosas ruedas de cami&oacute;n pase&aacute;ndose de lo m&aacute;s orgulloso junto a la cancha de baloncesto al aire libre, que hace las veces de nightclub.<br />
	<br />
	Una radiante, gloriosa ma&ntilde;ana sal&iacute; a darme una vuelta y habl&eacute; con algunas de las personas que hab&iacute;an personalizado sus cocheritos ler&eacute;s.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/6cbff1e30025bab929585f472dfed8c1.jpg" style="width: 640px; height: 480px;" /><br />
	<br />
	<strong>VICE: Robusto coche. &iquest;Cu&aacute;l es su historia?<br />
	Tracy: </strong>Hab&iacute;a visto este auto en el hogar supremo de la fantas&iacute;a, Disneylandia. Y me encant&oacute;. Descubr&iacute; que lo hab&iacute;an dise&ntilde;ado a partir del Chevy de 1957, y mi marido me regal&oacute; uno por sorpresa el d&iacute;a de mi cumplea&ntilde;os.<br />
	<br />
	<strong>&iexcl;Buen detalle! &iquest;Qu&eacute; modificaciones le has hecho?</strong><br />
	El volante es una modificaci&oacute;n del de los veh&iacute;culos de dos y cuatro ruedas, y cambi&eacute; toda la tapicer&iacute;a para que casara con el color de la carrocer&iacute;a.<br />
	<br />
	<strong>&iquest;Se pone mucha gente envidiosa, aqu&iacute; en la isla, cuando te ven conduciendo esta belleza?</strong><br />
	&iquest;Sabes lo que me m&aacute;s me gusta? Que llevo viviendo aqu&iacute; largo tiempo y nunca he tenido coche. Solos veh&iacute;culos de golf normales y corrientes. Por eso es divertido conducir por ah&iacute; con algo como esto. La gente me sonr&iacute;e al pasar, y yo me olvido que estoy en un auto de golf. Pienso, &ldquo;Vaya, qu&eacute; contenta est&aacute; la gente de verme. Qu&eacute; estupendo que me sonr&iacute;en tanto y me saluden con la mano&rdquo;. Despu&eacute;s recuerdo que lo m&aacute;s probable es que sea por el auto que conduzco.<br />
	<br />
	<strong>Pues qu&eacute; baj&oacute;n, &iquest;no?</strong><br />
	&iexcl;Ja! No, para nada. Es muy &ldquo;yo&rdquo;. A m&iacute; me gusta hacer sonre&iacute;r a la gente, y este auto es perfecto para eso.<br />
	<br />
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/7279ac137912b85d22a37834d5756b7a.jpg" style="width: 640px; height: 480px;" /><br />
	<br />
	<strong>Hendrix: </strong>&iquest;Has visto mis asientos? &iexcl;F&iacute;jate en mis asientos!<br />
	<br />
	<strong>S&iacute;, vaya si molan. Por eso quer&iacute;a hacer una foto. Por eso, y por el hecho de que tengas un auto de golf dorado con adornos tambi&eacute;n dorados.</strong><br />
	&iexcl;Todo el mundo conoce mis asientos, t&iacute;o! A la gente le encantan. Ya los tengo desde hace tiempo, y a todos les chiflan.<br />
	<br />
	<strong>Entiendo por qu&eacute;. &iquest;Y qu&eacute; te impuls&oacute; a ponerle unos tapacubos tambi&eacute;n dorados?</strong><br />
	No es oro de verdad, &iquest;eh? Es pintura en espray, pero luce muy bien. Siempre hab&iacute;a querido poner complementos dorados, pero, &iquest;qu&eacute; sentido tiene gastarse miles de pavos en oro de verdad, que total se acabar&aacute; rayando, cuando un espray ya te vale?<br />
	<br />
	<strong>Una actitud positiva. &iquest;Por qu&eacute; crees que tanta gente de por aqu&iacute; personaliza sus autos?</strong><br />
	Para remarcar su individualidad, t&iacute;o. La gente del lugar no tenemos mucha pasta, pero a todo el mundo le gusta destacar, &iquest;sabes? Y si tienes que ir por ah&iacute; con tu auto, como todos los dem&aacute;s van en su auto, y tienes unos cuantos pavos para gastar, pues cambias un poco tu auto para hacerlo un poco diferente.</p>
<p>
	<strong>---</strong></p>
<p>
	Me hab&iacute;an contado que el tema de la personalizaci&oacute;n era a&uacute;n m&aacute;s fuerte en Spanish Wells, una isla vecina y m&aacute;s acaudalada, as&iacute; que a la ma&ntilde;ana siguiente cog&iacute; un barco hasta all&iacute;. Ah&iacute; van unos cuantos hechos sobre Spanish Wells:<br />
	<br />
	- Hace no hace muco, la isla estaba habitada exclusivamente por residentes blancos; este se deb&iacute;a al hecho de que la gente mayor cree a pies juntillas que gente negra es igual a crimen. Algo que tiene que joderles mucho, pero mucho, viviendo en las Bahamas.<br />
	<br />
	- Todo el mundo tiene una palpitante, sangu&iacute;nea erecci&oacute;n por Jesucristo.<br />
	<br />
	- S&oacute;lo hay un dentista en toda la isla, ya que la mayor&iacute;a de los hombres se extirpan los dientes a los 16 a&ntilde;os para prevenir tener un ataque de dolor de muelas mientras est&aacute;n pescando en alta mar. Esto significa que todos all&iacute; lucen la misma sonrisa de gal&aacute;n de Hollywood de segunda.<br />
	<br />
	- El list&iacute;n telef&oacute;nico s&oacute;lo tiene cuatro p&aacute;ginas.<br />
	<br />
	- El 50 por ciento de la gente tiene los mismos dos apellidos. Aqu&iacute;, el n&uacute;mero de relaciones entre miembros de una misma familia es incre&iacute;blemente alto.<br />
	<br />
	- Todas las casas, tremendamente coloridas, est&aacute;n decoradas a ese sospechoso estilo Disney que te hace sospechar que debe haber al menos una mazmorra a lo Josef Fritzl al otro lado de esas verjas pintadas de rojo y violeta.<br />
	<br />
	Lo que tenemos, en fin, es una especie de Appalachia en pleno mar. &iexcl;Veamos si sus autos de golf se pueden comparar!<br />
	<br />
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/3c2d9e4ae3576ec281bc0c053ed27380.jpg" style="width: 480px; height: 640px;" /><br />
	<br />
	La primera tienda que encontr&eacute; se dedicaba al submarinismo, aunque tambi&eacute;n vend&iacute;a huevos, petardos, batas y albornoces (a m&iacute; no me preguntes). La segunda era el Taller de Autos de Golf de Dion, que por desgracia estaba cerrada ya que era jueves y, claro, &iquest;a qui&eacute;n en su sano juicio se le ocurrir&iacute;a tener un local abierto en jueves?<br />
	<br />
	Eso significaba que, lamentablemente, no podr&iacute;a tener un t&ecirc;te-&agrave;-t&ecirc;te con el hombre responsable de la mayor&iacute;a de los autos pichicateados de la isla. Al menos tuve el consuelo de hallar este auto pintado con seductoras llamas de hielo aparacado justo delante; su simple visi&oacute;n bast&oacute; para que yo supiera que estaba en la isla correcta si lo que buscaba eran hombres hechos y derechos ya con pelos en el culo compitiendo en gastarse rid&iacute;culas sumas de dinero en decorar, pintar e instalar motores m&aacute;s potentes a sus cochecitos de golf.</p>
<!--nextpage-->
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/5f7d0e247d8695140c65bd599820d6ac.jpg" style="width: 640px; height: 480px;" /><br />
	<br />
	<strong>VICE: Qu&eacute; pasa, titu. &iexcl;Bonitas llamas!<br />
	Thomas: </strong>Este es el auto de golf m&aacute;s r&aacute;pido de toda la isla, colega. Le he puesto un motor V-Twin. Si piso a fondo lo puedo poner a casi 100 kil&oacute;metros por hora. Ten&iacute;a que ponerle estas llamas para que la gente supiera lo que les hab&iacute;a pasado justo al lado, &iquest;sabes?<br />
	<br />
	<strong>Imagino. &iquest;Pero no es un poco una tonter&iacute;a? No creo que un auto de golf aguante muy bien ir a cien por hora.</strong><br />
	No, t&iacute;o, lo aguanta bien. Le he mejorado la suspensi&oacute;n. Puedo hacer donuts, derrapar en las curvas y un mont&oacute;n de cosas. Y va bien. Puede que no parezcan muy estables, pero si los sabes conducir como yo s&eacute;, van que no veas.<br />
	<br />
	<strong>Vale. &iquest;Qu&eacute; m&aacute;s le has hecho?</strong><br />
	Bueno, le cambi&eacute; los tapacubos y le puse este salpicadero que parece de madera. Est&aacute; hecho a mano. Aqu&iacute;, sobre la cabeza, instal&eacute; estos bafles, que suenan de puta madre, y para redondearlo todo le puse un volante de carreras.<br />
	<br />
	<strong>Un momento. &iquest;Haces carreras con esto?</strong><br />
	Qu&eacute; va, aqu&iacute; nadie hace carreras. Y aunque se hicieran: ser&iacute;a absurdo, las ganar&iacute;a yo todas. Nadie tiene un auto tan r&aacute;pido como el m&iacute;o, ni de lejos. Hay otros t&iacute;os que le han cambiado el motor a sus autos, pero no est&aacute;n tuneados como el m&iacute;o.<br />
	<br />
	<strong>&iquest;No te preocupa que alguien te lo robe?</strong><br />
	No, t&iacute;o. Spanish Wells es un sitio seguro. Y aunque alguien lo robara, no creo que no fuera a reconocerlo cuando lo viera por ah&iacute;, &iquest;no crees? Puedes o&iacute;r el motor a 20 casas de distancia. En Harbour Island s&iacute; que a veces se roban autos para desguazarlos y vender las piezas. Pero esas cosas aqu&iacute; no pasan.<br />
	<br />
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/a16528b5fed3c6dbaad317e90b42d320.jpg" style="width: 640px; height: 480px;" /><br />
	<br />
	<strong>&iquest;Y esa pintura de las Tortugas Ninja? &iquest;Es que es un veh&iacute;culo promocional?<br />
	Chet: </strong>No. Cuando mi hijo mayor ten&iacute;a cinco a&ntilde;os, hace ya tiempo de eso, estaba muy enganchado a las Tortugas Ninja. Pint&eacute; el auto para &eacute;l.<br />
	<br />
	<strong>Y apuesto a que mola mucho ir por ah&iacute; al volante de un &ldquo;tortuganinjam&oacute;vil&rdquo;, &iquest;no?</strong><br />
	S&iacute;, mejor que un auto viejo de un solo color, supongo.<br />
	<br />
	<strong>&iquest;Le has hecho alguna otra personalizaci&oacute;n?</strong><br />
	No, nada muy grande. Hay gente que les pone motores potentes y todo tipo de complementos, pero no le veo sentido. Esta isla es lo bastante peque&ntilde;a como para recorrerla de punta a punta en quince minutos. Es un lugar apacible. No hay necesidad de preocuparse por equipar tu auto con esto o aquello. No es como en Harbour Island. He o&iacute;do que all&iacute; hasta se hacen carreras.<br />
	<br />
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/d08cb311109656bc7f313df3c17c7d2f.jpg" style="width: 640px; height: 480px;" /><br />
	<br />
	<strong>VICE: &iquest;C&oacute;mo es que te gustan tanto los Red Sox?<br />
	Gerald: </strong>Debes estar de broma, &iquest;no? Soy de los Yankees hasta la m&eacute;dula.<br />
	<br />
	<strong>Claro, estaba de broma. &iquest;Buscaste a alguien ex profeso que te hiciera la pintura?</strong><br />
	No, no estoy tan metido. Pefiero trabajar en mi auto yo solo. Tampoco es que est&eacute; tan modificado, &iquest;eh? Le puse yo mismo las pegatinas, me hice con una nueva alfombrilla, un motor m&aacute;s grande y neum&aacute;ticos nuevos, y tambi&eacute;n le cambi&eacute; el volante. Y ya est&aacute;, nada muy radical.<br />
	<br />
	<strong>O sea, que lo del rollo boy-racer no va contigo.</strong><br />
	&iquest;Boy-racer?<br />
	<br />
	<strong>En Inglaterra hay tipos que le ponen motores potentes y complementos muy chillones a los coches baratos y despu&eacute;s van por ah&iacute; tratando de impresionar a la gente.</strong><br />
	Ah. Vale, ya s&eacute; a qu&eacute; te refieres. Aqu&iacute; los llaman &ldquo;ricers&rdquo;. Y no, para nada estoy intentando nada de eso. En la isla hay chavales que s&iacute;, y es una moda que ahora se ve m&aacute;s que antes. No s&eacute; a qui&eacute;n se piensan que van a impresionar, yendo a toda casta&ntilde;a por la bah&iacute;a con un diminuto auto de golf...<br />
	<br />
	<span style="font-style: italic;">Sigue a</span><em> Jamie en Twitter: <a href="http://twitter.com/jamie_clifton" target="_blank">@jamie_clifton</a></em></p>
<p>
	<em>Otros art&iacute;culos de Jamie Clifton en VICE:</em></p>
<p>
	<a href="http://www.vice.com/es/read/la-isla-de-los-batidos-de-setas-magicas" target="_blank">La isla de los batidos de setas m&aacute;gicas</a></p>
<p>
	<a href="http://www.vice.com/es/read/los-bagelheads-japoneses" target="_blank">Los bagelheads japoneses</a></p>
<p>
	<a href="http://www.vice.com/es/read/gabber-en-el-nombre-del-amor" target="_blank">Gabber, en el nombre del amor</a></p>
<p>
	<a href="http://www.vice.com/es/read/el-arte-en-las-papelas-de-herona" target="_blank">El arte en las papelas de hero&iacute;na</a></p>

]]></description>
<guid isPermaLink="false">http://www.vice.com/151992</guid>
<author>Jamie Clifton</author>
<category>travel, tunear, caribe, fast and furious, aquellos chalados con sus locos cacharros</category>
</item>
<item>
<title>La isla del pacífico en la que el Príncipe Felipe de Edimburgo y un soldado estadounidense fallecido son dioses</title>
<link>http://www.vice.com/es/read/la-isla-del-pacifico-en-la-que-el-prncipe-felipe-de-edimburgo-y-un-soldado-estadounidense-fallecido-son-dioses</link>
<pubDate>Fri, 06 Jul 2012 08:00:00 +0100</pubDate>
<description><![CDATA[<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/2c53dbd5dea0257008d7fa4efc6249c2.jpg" style="width: 640px; height: 425px;" /></p>
<p>
	A la larga, los cultos cargo, como cualquier otro, terminan siendo una verdadera locura. Tienen su origen en las comunidades tribales de principios del siglo XX, en varias islas del Pac&iacute;fico. Sus seguidores creen que un soldado estadounidense de la Segunda Guerra Mundial, <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/John_Frum" target="_blank">John Frum</a>, o el racista generacional favorito de todos, el Pr&iacute;ncipe Felipe, Duque de Edimburgo, de alguna forma se har&aacute;n con el control de toda la comida, ropa y armas de Occidente y se las entregar&aacute;n a ellos. Estos creyentes afirman que, una vez esto suceda, la poblaci&oacute;n que quede en el mundo desaparecer&aacute;, brind&aacute;ndoles el control de lo que ellos consideran que es su derecho.</p>
<p>
	Lamentablemente, estos cultos han desaparecido casi por completo excepto en Tana, una isla remota cerca de Fiji y Nueva Caledonia, donde esta adorable y extra&ntilde;a locura sigue viva y coleando. El fot&oacute;grafo ruso Vlad Sokhin pas&oacute; una semana viviendo entre los miembros del culto a John Frum, en Tana. Se uni&oacute; a ellos durante sus festividades anuales, en los que se pintan &ldquo;USA&rdquo; en el pecho y marchan con rifles de bamb&uacute; y AKs de madera con la esperanza de que el soldado estadounidense de hace 75 a&ntilde;os regrese para darles regalos/matar al resto del mundo.</p>
<p>
	Vlad tambi&eacute;n visit&oacute; el pueblo de Yaohnanen, donde se encuentra el Movimiento del Pr&iacute;ncipe Felipe, as&iacute; que tuve una charla con &eacute;l sobre la historia de los cultos cargo.</p>
<p>
	<strong>VICE: Hola, Vlad. Cu&eacute;ntame por qu&eacute; estos isle&ntilde;os del Pac&iacute;fico terminaron adorando a soldados estadounidenses y al esposo de la Reina.<br />
	Vlad Sokhin:&nbsp;</strong>Todo empez&oacute; a principios del siglo XX, cuando los occidentales comenzaron a llegar a las islas melanesias, como Pap&uacute;a Nueva Guinea, Vanuatu y las Islas Salom&oacute;n. Imagina ver aviones y barcos por primera vez. Para ellos fue un milagro enviado del cielo: seres for&aacute;neos que llegan con rifles, ropa y comida en estos aparatos enormes y ruidosos.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/ad9c27589d2568f9ac28a01050c776e2.jpg" style="width: 640px; height: 424px;" /></p>
<p>
	<strong>Te entiendo, pero seguro que despu&eacute;s de que los occidentales les explicaran qui&eacute;nes eran, los isle&ntilde;os habr&iacute;an entendido de qu&eacute; se trataba, &iquest;no? </strong><br />
	S&iacute;, as&iacute; fue, pero algunos profetas locales comenzaron a decir que los isle&ntilde;os eran quienes realmente merec&iacute;an todas esas mercanc&iacute;as, que les hab&iacute;an sido enviadas por los dioses y que los occidentales eran astutos y se hab&iacute;an adue&ntilde;ado de todo. La gente empez&oacute; a creer que si imitaban a los occidentales recibir&iacute;an las mismas cosas, as&iacute; que construyeron aviones de madera e hicieron pistas de aterrizaje en la selva, y se plantaban ah&iacute; todo el d&iacute;a con banderas, esperando la llegada de alg&uacute;n avi&oacute;n.</p>
<p>
	<strong>Supongo que ese avi&oacute;n nunca lleg&oacute;.</strong><br />
	No. Esto solo ocurri&oacute; en Tana, despu&eacute;s de que los cultos se desvanecieran en las otras islas. Tambi&eacute;n aqu&iacute; han dejado de hacerlo poco a poco, porque los aviones traen turistas y dinero a la isla todas las semanas. Aunque algunos de los ancianos siguen yendo al aeropuerto todos los d&iacute;as y esperan la llegada de los aviones con la esperanza de que John Frum est&eacute; en uno de ellos.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/3ecbc5a5f2e3778c505426a0af1b15f5.jpg" style="width: 640px; height: 426px;" /></p>
<p>
	<strong>H&aacute;blame de John Frum. &iquest;Existi&oacute;? &iquest;O es s&oacute;lo un invento de los profetas de la isla? </strong><br />
	Creo que s&iacute; fue un hombre de verdad. Vanuatu era una colonia brit&aacute;nica y francesa en los a&ntilde;os treinta y, seg&uacute;n parece, en 1937 un hombre llamado John Frum lleg&oacute; a Tana. Era un soldado negro, probablemente de Estados Unidos, pero no estoy seguro de que su nombre real fuese John Frum. Quiz&aacute; dijo: &ldquo;I&#39;m John from America (Soy John, de Am&eacute;rica)&rdquo;, y los lugare&ntilde;os entendieron: &ldquo;Soy John Frum&rdquo;.</p>
<p>
	<strong>&iquest;Qu&eacute; fue lo que le convirti&oacute; en la deidad que es hoy en d&iacute;a? Asumo que ya hab&iacute;an visto muchos soldados antes que &eacute;l.</strong><br />
	S&iacute;, pero &eacute;l era el soldado de m&aacute;s alto rango en la isla. Los isle&ntilde;os ve&iacute;an a todos los soldados blancos puliendo los zapatos de un hombre con su mismo color de piel y pensaron que eso era una prueba de que ellos eran los verdaderos due&ntilde;os de la carga de los aviones.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/9d3985f18040923ebe4ff511821a3c29.jpg" style="width: 640px; height: 425px;" /></p>
<p>
	<strong>&iquest;Entonces empez&oacute; a predicar?</strong><br />
	S&iacute;. Se supone que les dijo que si dejaban de usar todas las cosas que los occidentales les hab&iacute;an dado (si dejaban de tomar vino y fumar cigarrillos) las mercanc&iacute;as regresar&iacute;an a ellos. Todas las noches de viernes son noches de John Frum. En ellas, sus seguidores se re&uacute;nen y tocan canciones con sus guitarras. Suena un poco a m&uacute;sica country estadounidense, y las letras hablan de los ap&oacute;stoles de John Frum, Jerry Cowboy y Jimmy Cowboy, dos personajes de viejos westerns estadounidenses.</p>
<p>
	<strong>Caramba. Y tambi&eacute;n tienen el d&iacute;a de John Frum, que es una gran celebraci&oacute;n, &iquest;no? </strong><br />
	S&iacute;. Todos los a&ntilde;os, el d&iacute;a 15 de febrero, se visten con uniformes de la marina estadounidense, marchan al estilo estadounidense, ondeando la bandera, y pintan de rojo las puntas de unos palos de bamb&uacute; para representar los rifles estadounidenses. Algunos hacen armas m&aacute;s elaboradas, como AKs de madera. La idea es que John Frum regresar&aacute; el 15 de febrero con un cargamento inagotable de mercanc&iacute;as, lo que har&aacute; de Tana el para&iacute;so en la Tierra mientras el resto del mundo desaparece. Pero no saben en qu&eacute; a&ntilde;o ocurrir&aacute; esto, as&iacute; que simplemente lo hacen todos los a&ntilde;os.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/51fe94a8c9db187cccdd56ab6c09a8b1.jpg" style="width: 640px; height: 424px;" /></p>
<p>
	<strong>&iquest;Qu&eacute; pasa cuando no llega? Supongo que est&aacute;n acostumbrados.</strong><br />
	Isaac Wan, el hombre m&aacute;s viejo del pueblo, es el l&iacute;der del culto a John Frum y el predicador en todos los actos, y estaba un poco decepcionado, pero trat&oacute; de aceptarlo. Dijo que esperaba que John Frum llegara el pr&oacute;ximo a&ntilde;o.</p>
<p>
	<strong>Me gusta su optimismo. As&iacute;, el culto a John Frum rechaza la cultura estadounidense, pero a&uacute;n as&iacute; se apropia de muchas cosas, como los uniformes, banderas y armas. </strong><br />
	Creen que los s&iacute;mbolos estadounidenses son se&ntilde;ales universales del cargamento, as&iacute; que utilizan los s&iacute;mbolos, pero no el estilo de vida. &iquest;Tiene sentido? Toda la ropa que usan es de segunda mano, as&iacute; que parecen aceptar la superficialidad de la cultura occidental, aunque la ropa es lo &uacute;nico parecido a nuestra cultura. S&oacute;lo dos personas en el pueblo tienen paneles solares para cargar sus m&oacute;viles. No hay televisi&oacute;n, ninguna otra forma de electricidad, no hay medios, y evidentemente no hay internet.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/c986aabdbfb0ade571845599270872d4.jpg" style="width: 640px; height: 425px;" /></p>
<p>
	<strong>&iquest;C&oacute;mo empez&oacute; el Movimiento del Pr&iacute;ncipe Felipe si no pod&iacute;an ni verlo? </strong><br />
	Para serte sincero, no tengo ni idea. S&eacute; que la Reina y el Pr&iacute;ncipe Felipe hicieron una visita especial a Vanuatu en los 70, lo cual estoy seguro de que dio fuerza al movimiento, pero s&eacute; que este empez&oacute; al menos una d&eacute;cada antes. Es mucho m&aacute;s peque&ntilde;o que el movimiento de John Frum, pero tienes raz&oacute;n, eso no explica c&oacute;mo empez&oacute;.</p>
<p>
	<strong>Qu&eacute; extra&ntilde;o. &iquest;Ellos qu&eacute; creen? </strong><br />
	Creen que el Pr&iacute;ncipe Felipe es el hermano de John Frum y que naci&oacute; en Tana, pero se fue a occidente y termin&oacute; cas&aacute;ndose con una mujer muy poderosa. Creen que una vez muera, su esp&iacute;ritu regresar&aacute; a Tana y les llevar&aacute; todas las riquezas de la corona brit&aacute;nica.</p>
<p>
	<strong>&iquest;Realmente lo adoran como a un dios? </strong><br />
	Tienen retratos de &eacute;l y le rezan, pero despu&eacute;s de que algunos miembros del pueblo volaran a Londres para conocer al Pr&iacute;ncipe, por cortes&iacute;a de un programa de televisi&oacute;n, creo que solo lo respetan como a un anciano.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/f6a09ffa5b8b1c4ede324e851e5895c9.jpg" style="width: 640px; height: 425px;" /></p>
<p>
	<strong>&iquest;C&oacute;mo demuestran su aprecio por &eacute;l? </strong><br />
	Tienen una gran celebraci&oacute;n el 10 de junio, su cumplea&ntilde;os, de forma similar al culto de John Frum. Solo que no hay s&iacute;mbolos estadounidenses, solo una bandera del Reino Unido y mucho baile. Adem&aacute;s, todos rezan en Nakamal, el nombre de su lugar sagrado, o en la tumba del fundador del culto. Muri&oacute; hace algunos a&ntilde;os, pero su hijo es el nuevo l&iacute;der del movimiento.</p>
<p>
	<strong>&iquest;Los cultos se llevan bien entre s&iacute;? </strong><br />
	S&iacute;. Es decir, no tienen problemas entre ellos, porque los del Movimiento del Pr&iacute;ncipe Felipe creen que el Pr&iacute;ncipe es hermano de John Frum, pero no se visitan ni nada as&iacute;.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/8e4ee53cf8ae102c334f956de02574eb.jpg" style="width: 640px; height: 426px;" /></p>
<p>
	<strong>&iquest;Qu&eacute; hay de los dem&aacute;s cristianos en la isla? &iquest;Qu&eacute; opinan de todo esto? </strong><br />
	Esa es una pregunta interesante. Hay una iglesia llamada Unity of John in Christ (Unidad de John en Cristo), la cual b&aacute;sicamente es una iglesia que intent&oacute; convertir a los seguidores de John Frum al cristianismo, pero fracas&oacute;, as&iacute; que hicieron una especie de mezcla entre las dos.</p>
<p>
	<strong>&iquest;Y eso c&oacute;mo funciona? </strong><br />
	B&aacute;sicamente metieron a John Frum en la Biblia y dijeron que es un ap&oacute;stol, aunque todav&iacute;a siguen tratando de convertir a todo el mundo al cristianismo. Aunque debo decir que no han tenido mucha suerte.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	<em><strong><a href="https://twitter.com/#%21/jamie_clifton" target="_blank">@jamie_clifton</a></strong></em></p>

]]></description>
<guid isPermaLink="false">http://www.vice.com/149015</guid>
<author>Jamie Clifton</author>
<category>travel, Vlad Sokhi, John Frum, Príncipe Felipe de Edimburgo, Movimiento del Príncipe Felipe, tribu, Yaohnanen</category>
</item>
<item>
<title>Resiste, ¡Christiania!</title>
<link>http://www.vice.com/es/read/ahora-christiania-es-ilegal</link>
<pubDate>Fri, 22 Jun 2012 08:00:00 +0100</pubDate>
<description><![CDATA[<p>
	<img alt="" src="http://www.viceland.com/blogs/nl/files/2011/02/_dsc5793-600x401.jpg" /></p>
<p>
	<em>La ciudad de Christiania, en Dinamarca, es el lugar donde todo el mundo compra su hach&iacute;s. Es un enclave independiente cerca del centro de la ciudad de Copenhague, con unos 900 residentes que han estado peleando con las autoridades desde que se form&oacute; la comunidad, en los a&ntilde;os setenta. Hace alg&uacute;n tiempo, cuando el gobierno dan&eacute;s era de derechas, la Corte Suprema decidi&oacute; que Christiania est&aacute; llena de hippies despreciables y le quit&oacute; su estatus de &ldquo;legal&rdquo;. Sin embargo, vaciar un pueblo entero no es una tarea f&aacute;cil, as&iacute; que sigue en pie. Nuestro amigo Joost Koskamp est&aacute; trabajando en Copenhague, as&iacute; que le pedimos que fuese a Christiania a echar un vistazo para ver c&oacute;mo estaba la cosa.</em></p>
<p>
	<img alt="" src="http://www.viceland.com/blogs/en/files/2011/03/pushstreet.jpg" /></p>
<p>
	Cog&iacute; mi bici y me acerqu&eacute; al lugar. La aparqu&eacute; justo delante de la entrada. Decid&iacute; que primero ir&iacute;a a la calle principal. &ldquo;Pusher Street&rdquo; es el vibrante centro econ&oacute;mico de la ciudad, donde se venden todas las drogas. Sacar fotos est&aacute; estrictamente prohibido, as&iacute; que tuve que esconder mi c&aacute;mara y sacar algunas fotos a escondidas con el iPhone. Hab&iacute;a tabletas enormes de hach&iacute;s dispuestas en mesas a ambos lados de la calle, sin ning&uacute;n tipo de problema. Estaban en peque&ntilde;os puestecillos de madera y pl&aacute;stico. Sorprendentemente, hab&iacute;a m&aacute;s hach&iacute;s que marihuana. Los precios iban desde los 8&euro; a los 20&euro;, que es un poco m&aacute;s caro que en Holanda. Los vendedores tampoco son muy precisos que digamos. Cortan las tabletas con herramientas de jard&iacute;n, y dependiendo de su descuido, puedes terminar con un poco m&aacute;s o un poco menos de lo que pediste.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://www.viceland.com/blogs/nl/files/2011/02/img_0219-600x600.jpg" /></p>
<p>
	<img alt="" src="http://www.viceland.com/blogs/en/files/2011/03/img_0226-600x744.jpg" /></p>
<p>
	Hac&iacute;a un fr&iacute;o de la hostia, as&iacute; que le pregunt&eacute; a un vendedor por qu&eacute; est&aacute;n fuera en lugar de montar una tienda dentro de un edificio o una casa. &ldquo;Bueno,&rdquo; dijo, &ldquo;en un interior est&aacute;s atrapado como una rata si viene la polic&iacute;a y hace una redada. Si estamos fuera podemos correr en cualquier direcci&oacute;n. Pero el &ldquo;mercado&rdquo; siempre perdura, no importa cuantas redadas se hagan. Tan pronto como se llevan las drogas ya hay un nuevo lote en la mesa&rdquo;.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://www.viceland.com/blogs/nl/files/2011/02/img_0220-600x600.jpg" /></p>
<p>
	La mayor&iacute;a de los visitantes en Pusher Street llevan capuchas y se calientan las manos en las hogueras que hacen en barriles de aceite. A pesar de las drogas, el ambiente es deprimente y desalentador. A excepci&oacute;n de algunos turistas que parecen de lo m&aacute;s sorprendidos, la mayor&iacute;a de la gente entra, hace sus compras y sale r&aacute;pido, sin entretenerse.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://www.viceland.com/blogs/nl/files/2011/02/_dsc56601-600x401.jpg" /></p>
<p>
	Cuando sal&iacute; de la calle principal vi enseguida que Christiania es mucho m&aacute;s que un mercado de hach&iacute;s. Fui por uno de los muchos caminos sinuosos del peque&ntilde;o estado y vi un buen n&uacute;mero de casas de madera construidas por los mismos habitantes. Incluso me cruc&eacute; con una escuela de equitaci&oacute;n con ponys para los ni&ntilde;os. Camin&eacute; a lo largo de la orilla del agua congelada que rodea la ciudad y, al cabo de un rato, me aburr&iacute;a tanto y fui lo suficientemente tonto como para ponerme a caminar por encima del hielo. Di dos pasos y el hielo se rompi&oacute;. El agua estaba m&aacute;s fr&iacute;a que el carajo, sent&iacute; un punzada de dolor por todo el cuerpo. Ya me dol&iacute;an las costillas porque me hab&iacute;a ca&iacute;do de la bici hac&iacute;a unos d&iacute;as, as&iacute; que salir del agua fue duro. Por suerte, un hombre llamado &Oslash;jvind vino a rescatarme. Estaba cortando le&ntilde;a en el dique y vio c&oacute;mo me ca&iacute;a. Me ayud&oacute; a salir y me invit&oacute; a su casa.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://www.viceland.com/blogs/nl/files/2011/02/_dsc5765-600x401.jpg" /></p>
<p>
	<img alt="" src="http://www.viceland.com/blogs/nl/files/2011/02/_dsc5723-600x401.jpg" /></p>
<p>
	El lugar parec&iacute;a salido de un cuento de hadas. Me dio un par de calcetines de lana, calzoncillos largos y unos tejanos que probablemente se hab&iacute;a hecho &eacute;l mismo. En el medio de la casa hab&iacute;a una estufa hecha a mano. Emmy, una amiga de &Oslash;jvind, prepar&oacute; caf&eacute; ecol&oacute;gico.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://www.viceland.com/blogs/nl/files/2011/02/_dsc5679-600x401.jpg" /></p>
<p>
	<img alt="" src="http://www.viceland.com/blogs/nl/files/2011/02/_dsc5718-600x401.jpg" /></p>
<p>
	Despu&eacute;s de descongelarme nos sentamos en el porche a fumar un cigarro y charlar un poco. Ten&iacute;a curiosidad sobre el mercado de hach&iacute;s y sobre c&oacute;mo funcionaban las pol&iacute;ticas de Christiania. &Oslash;jvind me explic&oacute; que &uacute;nicamente los miembros de la comunidad pueden vender en Pusher Street: no hay vendedores de fuera. No se puede simplemente entrar con una Bong y unas Birkenstock y esperar convertirse en miembro. Tu presencia tiene que ser habitual en la comunidad y tienes que ser amigo de los residentes antes de poder construirte tu propia casa. Es una democracia aut&oacute;noma e independiente. Todas las decisiones se toman conjuntamente y todo el mundo participa del mismo modo. El dinero llega gracias a los turistas y cada miembro tiene su propia tarea: panadero, cartero, carpintero, vendedor de hach&iacute;s, etc. &Oslash;jvind me dijo que en Christiania &eacute;l es el que caza ratas.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://www.viceland.com/blogs/nl/files/2011/02/_dsc5711-600x411.jpg" /></p>
<p>
	<img alt="" src="http://www.viceland.com/blogs/en/files/2011/03/_dsc5727-600x787.jpg" /></p>
<p>
	Despu&eacute;s de una taza de caf&eacute; me di cuenta de que era hora de irse. &Oslash;jvind me convenci&oacute; de que no era peligroso caminar sobre el hielo, pero me dijo que no deb&iacute;a detenerme en las burbujas de aire alrededor de la orilla. Volvimos a caminar sobre el hielo hasta llegar a donde hab&iacute;a dejado mi bici. Hablamos un poco m&aacute;s y me invit&oacute; a cenar a finales de semana. Le dije que vale, y que le devolver&iacute;a sus calcetines y sus calzoncillos.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://www.viceland.com/blogs/nl/files/2011/02/_dsc5786-600x401.jpg" /></p>

]]></description>
<guid isPermaLink="false">http://www.vice.com/147350</guid>
<author>Joost Koskamp </author>
<category>travel, Christiania, Copenhague, hachís, porros</category>
</item>
<item>
<title>Cruzando el Callejón Pirata en un barco yemení que transporta galletas</title>
<link>http://www.vice.com/es/read/cruzar-el-callejon-pirata-en-un-barco-yemeni-que-transporta-galletas</link>
<pubDate>Tue, 19 Jun 2012 08:00:00 +0100</pubDate>
<description><![CDATA[<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/5d756ee212fb86e669e205b72510cc03.jpg" style="width: 642px; height: 428px;" /></p>
<p>
	La compa&ntilde;&iacute;a Bamadhaf Shipping, en Aden, es supuestamente la &uacute;nica agencia que puede autorizar el viaje de pasajeros en los barcos de carga que salen de Yemen. Sus oficinas est&aacute;n en un edificio decr&eacute;pito cubierto de graffitti en una peque&ntilde;a calle en el apocal&iacute;ptico vecindario de&nbsp;Mu&rsquo;alla. Cuando llegu&eacute;, miles de ladrillos grises decoraban la parte de delante del edificio: eran restos de una protesta antigubernamental, que el gobierno no se hab&iacute;a molestado en limpiar. Un enorme letrero rojo en un poste dec&iacute;a:&nbsp;&ldquo;Calle del Martir Ha&rsquo;il Walid Ha&rsquo;il, el m&aacute;rtir m&aacute;s joven del sur&quot;.</p>
<p>
	Dos mujeres en abayas negras se ocupaban de la oficina de Bamadhaf. Me dijeron que sus nombres eran Salma y Naima. Salma llevaba lentes de contacto azul zafiro y hablaba un ingl&eacute;s perfecto. Me dijo que los barcos de carga no sal&iacute;an todos los d&iacute;as. Tras una semana en Aden, finalmente consegu&iacute; un lugar en un barco que part&iacute;a rumbo a la regi&oacute;n separatista de Somalilandia, con un cargamento de 113.000 kilos de galletas.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/33e32127abdcb9df6e5b339539c4b277.jpg" style="width: 642px; height: 428px;" /></p>
<p>
	Berbera, el puerto al que me dirig&iacute;a, es tan parecido a Mogadiscio como Erbil lo es a Bagdad. Es la ciudad costera m&aacute;s grande de la regi&oacute;n secesionista de Somalilandia, un pa&iacute;s no reconocido pero completamente independiente de Somalia: distinta moneda, distinto gobierno, distintos visados y un respeto completamente distinto a la ley.</p>
<p>
	El barco se llamaba Al Medina y estaba cargado con 30.000 d&oacute;lares de galletitas Abu Walid. Para subir necesitaba el permiso del general del puerto de Aden. &quot;No puede decir que no&quot;, me dijo Naima. &quot;No tiene ning&uacute;n derecho&quot;.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/731e4d796c4db8fda9d828e9a33bdff7.jpg" style="width: 642px; height: 428px;" /></p>
<p>
	El general del puerto me recibi&oacute; en una habitaci&oacute;n con ventanas, bien iluminada, en el &uacute;ltimo piso de un edificio que parec&iacute;a una goleta inglesa. Llevaba uniforme naval, completamente blanco y con botones dorados. Hab&iacute;a un oficial parado a su lado. Despu&eacute;s de plantearle mi situaci&oacute;n, lo medit&oacute; durante un momento.<br />
	&ldquo;No&rdquo;, me dijo, indiferente.</p>
<p>
	Seis semanas antes, un barco somal&iacute; con sobrecarga se hab&iacute;a hundido justo despu&eacute;s de salir del puerto. El gobierno yemen&iacute; valoraba su alianza con Estados Unidos y la ayuda que recib&iacute;a, y no quer&iacute;a asumir el riesgo de que yo me ahogara en el mar. No pude hacer otra cosa que aceptar su respuesta y seguir adelante.</p>
<p>
	En los muelles conoc&iacute; a un hombre que se parec&iacute;a a Harvey Weinstein y que hablaba con un silbidito asm&aacute;tico a lo&nbsp;Jabba el Hut. Me dijo que trabajaba para una agencia que me pod&iacute;a conseguir el permiso, y me hizo firmar una declaraci&oacute;n en la que le exim&iacute;a de toda responsabilidad en caso de que yo muriese. Aunque me asegur&oacute; que transmitir&iacute;a mi petici&oacute;n, mis posibilidades no pintaban bien.</p>
<p>
	Entonces tuve una idea. Si todo este asunto, para empezar, era ilegal, &iquest;por qu&eacute; no sobornaba a algunas personas? Una hora despu&eacute;s Naima ten&iacute;a la soluci&oacute;n: 100 d&oacute;lares por un billete, 100 d&oacute;lares por el soborno.</p>
<p>
	Cambi&eacute; un billete de 100 d&oacute;lares nuevecito por billetes yemen&iacute;s. Todo aquel que me encontr&eacute; en el camino entre el coche y el barco recibi&oacute; una parte. En la entrada del puerto, mi contacto en Bamadhaf le present&oacute; mi pasaporte a un hombre con uniforme, que puso la cara universal de &iquest;Qu&eacute; cojones es esto?<br />
	Mi contacto le entreg&oacute; mil reales (4,50 d&oacute;lares): &iquest;Qu&eacute; cojones es el qu&eacute;?</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/7a8c413967ffd7971df796210e9b09eb.jpg" style="width: 642px; height: 428px;" /></p>
<p>
	Despu&eacute;s de todo esto, el barco nunca lleg&oacute;. Hab&iacute;a un problema con el motor. Esperamos toda la noche masticando khat y matando el tiempo. Al d&iacute;a siguiente lleg&oacute; el barco.&nbsp;Al Medina era un nav&iacute;o color caoba de unos 35 metros de largo, con una lona extendida sobre &eacute;l. Una bandera yemen&iacute; ondeaba en la popa. Pod&iacute;a recorrer el per&iacute;metro de la cubierta en 20 segundos.</p>
<p>
	Nos detuvimos unos minutos despu&eacute;s de dejar la costa, mientras el sol naranja se escond&iacute;a tras el puerto de Aden. &quot;Problema&quot;, dijo Hari, el ingeniero keniano. El barco finalmente pudo zarpar hacia el mar p&uacute;rpura y flotamos hacia el Golfo que algunos marineros llaman el Callej&oacute;n Pirata. Vomit&eacute; abundantemente durante tres horas. Era mi cumplea&ntilde;os.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/ea407794434fa218d485dcb8ac12188c.jpg" style="width: 642px; height: 428px;" /></p>
<p>
	A finales de enero, en el Golfo de Aden, la noche se sumerge en un aire delicioso, un clima perfecto para dormir. A bordo tenemos cargadores de tel&eacute;fono y conexiones para los altavoces del iPod. Cagamos en el oc&eacute;ano a trav&eacute;s de una cubeta del tama&ntilde;o de un hombre, cuyo fondo hab&iacute;a sido recortado y colgaba sobre un costado del barco. Al principio, sentir el rugir del mar debajo de m&iacute; hac&iacute;a que la experiencia fuese aterradora. Mientras los hombres hac&iacute;an cambio de guardia durante la noche, alguien desenroll&oacute; un colch&oacute;n sobre un banco y me dijo que me fuera a dormir. Antes del amanecer cambiaron la bandera yemen&iacute; por la bandera de Somalilandia: roja, blanca y verde, con una estrella negra y el credo isl&aacute;mico, &#39;No hay dios sino Al&aacute;, y Mahoma es su profeta&#39;. Al amanecer despert&eacute; en aguas africanas.</p>
<p>
	***</p>
<p>
	El aumento del n&uacute;mero de buques de guerra ha contribuido a garantizar la seguridad del Golfo de Aden, reduciendo el riesgo de ataques contra bagalas como la Al Medina. Los piratas atacan a los buques petroleros en el angosto estrecho entre Yemen y Djibouti, pero los &uacute;nicos tres secuestros que se llevaron a cabo con &eacute;xito en 2012 ocurrieron a 320 kil&oacute;metros de nuestra ruta.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/4c6455e2270ff6f40df22af4c858e056.jpg" style="width: 642px; height: 480px;" /></p>
<p>
	La mayor parte de nuestra tripulaci&oacute;n (formada por diez hombres) proced&iacute;a de&nbsp;Kenia, Tanzania, Somalilandia y Somalia. Uno de ellos, un hombre llamado Jirani, me dej&oacute; llevar el tim&oacute;n del barco. Nadie pareci&oacute; ponerse nervioso. Algunos se acercaron para verme navegar. Fue m&aacute;s dif&iacute;cil de lo que imaginaba; girar el tim&oacute;n dos cent&iacute;metros pod&iacute;a tener un fuerte efecto o ninguno, y las olas empujaban suave pero irregularmente hacia&nbsp;Djibouti.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/4ddf78894ddd5b38f5086d415e0e452d.jpg" style="width: 642px; height: 428px;" /></p>
<p>
	Sentado en el banco verde lim&oacute;n del capit&aacute;n, con los pies sobre el tim&oacute;n, sent&iacute; la necesidad de acelerar las cosas. Est&aacute;bamos avanzando a siete nudos. Yo puedo correr m&aacute;s r&aacute;pido.</p>
<p>
	Hari not&oacute; el incremento en la velocidad y cogi&oacute; el tim&oacute;n para volver aflojar la marcha. Me dijo que el mar no estaba cristalino, y si avanz&aacute;bamos m&aacute;s r&aacute;pido, el barco podr&iacute;a chocar contra la olas y partirse en dos.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/212eceb2792b006dfe494572706cd413.jpg" style="width: 642px; height: 428px;" /></p>
<p>
	Ahora que recuerdo mi viaje por el Callej&oacute;n Pirata, creo que eso fue lo m&aacute;s cerca que estuve del peligro.</p>
<p>
	Llegamos a Somalilandia en menos de 22 horas. Las monta&ntilde;as se perd&iacute;an en la costa, un amarillo oscuro bajo la niebla de invierno. En el extremo este del puerto de Berbera se ve&iacute;an nav&iacute;os destrozados y barcos oxidados cual desguace en Camden, Nueva Jersey.</p>
<p>
	&ldquo;&iexcl;Bienvenido!&rdquo; grit&oacute; Hari.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/d75e6d4492bf9362a89e774dbfe06f28.jpg" style="width: 642px; height: 428px;" /></p>

]]></description>
<guid isPermaLink="false">http://www.vice.com/146900</guid>
<author>Adam Valen Levinson</author>
<category>travel, Somalilandia, Yemen</category>
</item>
<item>
<title>Fuimos a una fiesta de espuma en Magaluf</title>
<link>http://www.vice.com/es/read/fuimos-a-una-fiesta-de-espuma-en-magaluf</link>
<pubDate>Thu, 14 Jun 2012 23:00:00 +0100</pubDate>
<description><![CDATA[<p align="left">
	<a href="http://www.viceland.com/wp/wp-content/uploads/2011/07/img_0677.jpg"><img alt="img_0677" class="alignnone size-medium wp-image-29581" height="476" src="http://www.viceland.com/wp/wp-content/uploads/2011/07/img_0677-635x476.jpg" title="img_0677" width="635" /></a></p>
<p>
	La semana pasada una agencia de relaciones p&uacute;blicas me ofreci&oacute; ir a Magaluf para hacer un art&iacute;culo sobre Tiesto y un t&iacute;o de los Black Eyed Peas que pinchaban en un club llamado BCM. No tengo ni idea de por qu&eacute; me pidieron que fuera, o por qu&eacute; quer&iacute;an que se hablase de su club en VICE, pero como de todos modos yo no me pod&iacute;a permitir irme de vacaciones, pues acced&iacute;. Y esto fue lo que pas&oacute;:<!--more--></p>
<p align="left">
	<a href="http://www.viceland.com/wp/wp-content/uploads/2011/07/img_0636.jpg"><img alt="img_0636" class="alignnone size-medium wp-image-29580" height="476" src="http://www.viceland.com/wp/wp-content/uploads/2011/07/img_0636-635x476.jpg" title="img_0636" width="635" /></a></p>
<p>
	ILlegu&eacute; de d&iacute;a, as&iacute; que decid&iacute; ir a dar una vuelta por la localidad.</p>
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	<a href="http://www.viceland.com/wp/wp-content/uploads/2011/07/img_0506.jpg"><img alt="img_0506" class="alignnone size-medium wp-image-29576" height="476" src="http://www.viceland.com/wp/wp-content/uploads/2011/07/img_0506-635x476.jpg" title="img_0506" width="635" /></a></p>
<p>
	Estuvo bien poder pasearse por un sitio en el que hubiese tiendas de souvenirs. Normalmente en estos sitios es imposible encontrar nada que no tenga forma de pene, as&iacute; que fue un alivio encontrar estas tiendecitas de baratijas para poder llevarles algo a mis abuelos</p>
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	<a href="http://www.viceland.com/wp/wp-content/uploads/2011/07/img_0502.jpg"><img alt="img_0502" class="alignnone size-medium wp-image-29577" height="476" src="http://www.viceland.com/wp/wp-content/uploads/2011/07/img_0502-635x476.jpg" title="img_0502" width="635" /></a></p>
<p>
	Dios. Solo con pensar que alguien se vaya a poner esa camiseta me entran ganas de llorar, llamar a mis padres y decirles que los quiero.</p>
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	<a href="http://www.viceland.com/wp/wp-content/uploads/2011/07/img_0715.jpg"><img alt="img_0715" class="alignnone size-medium wp-image-29579" height="476" src="http://www.viceland.com/wp/wp-content/uploads/2011/07/img_0715-635x476.jpg" title="img_0715" width="635" /></a></p>
<p>
	Es casi tan deprimente como el hecho de que este tatuaje todav&iacute;a exista en alguna parte.</p>
<p align="left">
	<a href="http://www.viceland.com/wp/wp-content/uploads/2011/07/img_09361.jpg"><img alt="img_09361" class="alignnone size-medium wp-image-29633" height="476" src="http://www.viceland.com/wp/wp-content/uploads/2011/07/img_09361-635x476.jpg" title="img_09361" width="635" /></a></p>
<p>
	Tard&eacute; tanto en encontrar este sitio que cre&iacute; que no exist&iacute;a.</p>
<p align="left">
	<a href="http://www.viceland.com/wp/wp-content/uploads/2011/07/img_0723.jpg"><img alt="img_0723" class="alignnone size-medium wp-image-29629" height="476" src="http://www.viceland.com/wp/wp-content/uploads/2011/07/img_0723-635x476.jpg" title="img_0723" width="635" /></a></p>
<p align="left">
	<a href="http://www.viceland.com/wp/wp-content/uploads/2011/07/img_0945.jpg"><img alt="img_0945" class="alignnone size-medium wp-image-29592" height="476" src="http://www.viceland.com/wp/wp-content/uploads/2011/07/img_0945-635x476.jpg" title="img_0945" width="635" /></a></p>
<p>
	Debido a las diferencias ling&uuml;&iacute;sticas, a veces, cuando vas a pa&iacute;ses extranjeros te encuentras con carteles que dicen cosas muy divertidas. Este es uno de esos.</p>
<p align="left">
	<a href="http://www.viceland.com/wp/wp-content/uploads/2011/07/img_0670.jpg"><img alt="img_0670" class="alignnone size-medium wp-image-29589" height="476" src="http://www.viceland.com/wp/wp-content/uploads/2011/07/img_0670-635x476.jpg" title="img_0670" width="635" /></a></p>
<p>
	IVoy un rato a la playa y para entretenerme empiezo a preguntarme e imaginarme cosas sobre la vida de la gente. Como por ejemplo, &ldquo;&iquest;ser&aacute; negro o est&aacute; muy moreno?, &ldquo;tiene acento del norte, &iquest;hablar&aacute; polaco?&rdquo;, &ldquo;&iquest;extranjeros o violadores?&rdquo;, &ldquo;&iquest;gay o eurotrash?&rdquo;, etc.</p>
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	<a href="http://www.viceland.com/wp/wp-content/uploads/2011/07/img_0770-2.jpg"><img alt="img_0770-2" class="alignnone size-full wp-image-29644" height="437" src="http://www.viceland.com/wp/wp-content/uploads/2011/07/img_0770-2.jpg" title="img_0770-2" width="635" /></a></p>
<p>
	&iexcl;Y entonces lleg&oacute; la hora de ir al club!</p>
<p align="left">
	<a href="http://www.viceland.com/wp/wp-content/uploads/2011/07/img_0323.jpg"><img alt="img_0323" class="alignnone size-medium wp-image-29582" height="476" src="http://www.viceland.com/wp/wp-content/uploads/2011/07/img_0323-635x476.jpg" title="img_0323" width="635" /></a></p>
<p>
	Lo primero que vi al llegar fue el concurso de camisetas mojadas. Mol&oacute; ver como la juventud de hoy en d&iacute;a simplemente pasa del punto intermedio y directamente se quita la camiseta. Con tal eficiencia no puedo esperar a ver lo que har&aacute;n de aqu&iacute; a unos a&ntilde;os</p>
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	<a href="http://www.viceland.com/wp/wp-content/uploads/2011/07/img_0381.jpg"><img alt="img_0381" class="alignnone size-medium wp-image-29583" height="476" src="http://www.viceland.com/wp/wp-content/uploads/2011/07/img_0381-635x476.jpg" title="img_0381" width="635" /></a></p>
<p>
	Aunque secretamente esperaba odiar aquel sitio, en realidad fue la fiesta m&aacute;s divertida en la que he estado. Nunca podr&aacute; competir con la pura emoci&oacute;n de ir obligado a un bar a ver tocar al grupo de tu amigo en Dalston y no tener ni un duro para poder pagarte la bebida, pero aun as&iacute; fue divertido.</p>
<p align="left">
	<a href="http://www.viceland.com/wp/wp-content/uploads/2011/07/img_0407.jpg"><img alt="img_0407" class="alignnone size-medium wp-image-29584" height="476" src="http://www.viceland.com/wp/wp-content/uploads/2011/07/img_0407-635x476.jpg" title="img_0407" width="635" /></a></p>
<p>
	Este t&iacute;o lo daba todo.</p>
<p align="left">
	<a href="http://www.viceland.com/wp/wp-content/uploads/2011/07/img_0444.jpg"><img alt="img_0444" class="alignnone size-medium wp-image-29585" height="476" src="http://www.viceland.com/wp/wp-content/uploads/2011/07/img_0444-635x476.jpg" title="img_0444" width="635" /></a></p>
<p>
	Esta t&iacute;a no tanto. Su vomitona se ha mezclado con la espuma en un coctel explosivo en el que la gente est&aacute; chapoteando.<br />
	<br />
	Sal&iacute; del club un momento justo despu&eacute;s de que hiciesen esta foto y me encontr&eacute; con una mujer sollozando en un banco. Cuando le pregunt&eacute; qu&eacute; le pasaba me cont&oacute; que era una abuela de 42 a&ntilde;os de Leeds, y que estaba de vacaciones. Hab&iacute;a ido a la fiesta de espuma pero no sab&iacute;a que iba a ser una fiesta de espuma y cuando empez&oacute; a salir toda aquella espuma se vio atrapada entre la muchedumbre y no pod&iacute;a moverse. &ldquo;&iexcl;Cre&iacute; que me iba a ahogar! &iexcl;Ten&iacute;a tanto miedo...!&rdquo; me dijo. &ldquo;Ni siquiera he cogido mis cosas del guardarrop&iacute;a. Simplemente necesitaba salir de ah&iacute;. Cre&iacute;a que iba a morir&rdquo;.</p>
<p align="left">
	<a href="http://www.viceland.com/wp/wp-content/uploads/2011/07/img_0234.jpg"><img alt="img_0234" class="alignnone size-medium wp-image-29586" height="635" src="http://www.viceland.com/wp/wp-content/uploads/2011/07/img_0234-476x635.jpg" title="img_0234" width="476" /></a></p>
<p>
	El t&iacute;o de Black Eyed Peas que pinchaba result&oacute; ser DJ Motiv8, un t&iacute;o que dej&oacute; el grupo antes de que se hicieran famosos. (Me pregunto si los miembros de BEP saben que pincha bajo el nombre de &ldquo;Black Eyed Peas&rdquo;). Le entrevist&eacute; para enterarme de si se hab&iacute;a rayado por haber dejado el grupo y no tener nada que ver con todas sus canciones de &eacute;xito como &ldquo;My Humps&rdquo;, pero la m&uacute;sica estaba tan alta que el t&iacute;o no me oy&oacute; y me empez&oacute; a hablar sobre aliens. (&ldquo;Si pudiese volar en una nave espacial me llevar&iacute;a a mi mujer e hijos porque siempre estoy de gira y nunca puedo verlos&rdquo;).</p>
<p align="left">
	<a href="http://www.viceland.com/wp/wp-content/uploads/2011/07/img_0783.jpg"><img alt="img_0783" class="alignnone size-medium wp-image-29593" height="476" src="http://www.viceland.com/wp/wp-content/uploads/2011/07/img_0783-635x476.jpg" title="img_0783" width="635" /></a></p>
<p>
	No tengo buenas fotos de Tiesto. Intentar acercarse a Tiesto para sacarle una foto en un megaclub de Magaluf es igual de dif&iacute;cil que darle un pu&ntilde;etazo a Guillermo y Kate en la boda real.</p>
<p align="left">
	<a href="http://www.viceland.com/wp/wp-content/uploads/2011/07/img_0849.jpg"><img alt="img_0849" class="alignnone size-medium wp-image-29575" height="476" src="http://www.viceland.com/wp/wp-content/uploads/2011/07/img_0849-635x476.jpg" title="img_0849" width="635" /></a></p>
<p align="left">
	<a href="http://www.viceland.com/wp/wp-content/uploads/2011/07/img_0844.jpg"><img alt="img_0844" class="alignnone size-medium wp-image-29630" height="476" src="http://www.viceland.com/wp/wp-content/uploads/2011/07/img_0844-635x476.jpg" title="img_0844" width="635" /></a></p>
<p align="left">
	<a href="http://www.viceland.com/wp/wp-content/uploads/2011/07/img_0244.jpg"><img alt="img_0244" class="alignnone size-medium wp-image-29634" height="476" src="http://www.viceland.com/wp/wp-content/uploads/2011/07/img_0244-635x476.jpg" title="img_0244" width="635" /></a></p>
<p align="left">
	<a href="http://www.viceland.com/wp/wp-content/uploads/2011/07/img_0750.jpg"><img alt="img_0750" class="alignnone size-medium wp-image-29590" height="476" src="http://www.viceland.com/wp/wp-content/uploads/2011/07/img_0750-635x476.jpg" title="img_0750" width="635" /></a></p>
<p align="left">
	<a href="http://www.viceland.com/wp/wp-content/uploads/2011/07/img_0774.jpg"><img alt="img_0774" class="alignnone size-medium wp-image-29591" height="476" src="http://www.viceland.com/wp/wp-content/uploads/2011/07/img_0774-635x476.jpg" title="img_0774" width="635" /></a></p>
<p align="left">
	<a href="http://www.viceland.com/wp/wp-content/uploads/2011/07/img_0885.jpg"><img alt="img_0885" class="alignnone size-medium wp-image-29587" height="476" src="http://www.viceland.com/wp/wp-content/uploads/2011/07/img_0885-635x476.jpg" title="img_0885" width="635" /></a></p>
<p>
	Por si por las fotos no lo pod&eacute;is adivinar, os dir&eacute; que progresivamente se fue liando bastante gorda.</p>
<p align="left">
	<a href="http://www.viceland.com/wp/wp-content/uploads/2011/07/img_0865.jpg"><img alt="img_0865" class="alignnone size-medium wp-image-29571" height="476" src="http://www.viceland.com/wp/wp-content/uploads/2011/07/img_0865-635x476.jpg" title="img_0865" width="635" /></a></p>
<p>
	Hab&iacute;a o&iacute;do que en Magaluf abundaba el &eacute;xtasis, pero no vi pruebas de eso por ning&uacute;n lado.</p>
<p align="left">
	<a href="http://www.viceland.com/wp/wp-content/uploads/2011/07/img_0895.jpg"><img alt="img_0895" class="alignnone size-medium wp-image-29572" height="635" src="http://www.viceland.com/wp/wp-content/uploads/2011/07/img_0895-476x635.jpg" title="img_0895" width="476" /></a></p>
<p>
	Empezaba a estar bastante cansado, as&iacute; que me fui al hotel.</p>
<p align="left">
	<a href="http://www.viceland.com/wp/wp-content/uploads/2011/07/img_0918.jpg"><img alt="img_0918" class="alignnone size-medium wp-image-29574" height="476" src="http://www.viceland.com/wp/wp-content/uploads/2011/07/img_0918-635x476.jpg" title="img_0918" width="635" /></a></p>
<p>
	Decid&iacute; volver andando por la playa para que el agua me mojase los pies.<br />
	<br />
	Desafortunadamente, sin la supervisi&oacute;n de los seguratas del club, la playa se hab&iacute;a convertido en una versi&oacute;n guarra de El Se&ntilde;or de las Moscas. Hice un par de fotos pero me raj&eacute; al darme cuenta de que la mayor&iacute;a de la pe&ntilde;a ten&iacute;a diez a&ntilde;os menos que yo, y eso es asqueroso.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/82c31b776d365a69c9e8dbec070d6178.jpg" style="width: 635px; height: 480px;" /></p>
<p>
	Bueno, &iexcl;pues gracias BCM por el viajecito! Me lo pas&eacute; teta. Lectores, si vais a las Baleares alguna vez, no dud&eacute;is en ir a Magaluf. Fue toda una experiencia.<br />
	<br />
	Y si otras agencias de relaciones p&uacute;blicas est&aacute;n leyendo esto y me quieren mandar a alg&uacute;n otro pa&iacute;s, estoy TOTALMENTE dispuesto a ir y puedo garantizaros una cobertura period&iacute;stica as&iacute; de buena.</p>
<p>
	<a href="http://twitter.com/#%21/JLCT"><strong>@JLCT</strong></a></p>

]]></description>
<guid isPermaLink="false">http://www.vice.com/146547</guid>
<author>Jamie Lee Curtis Taete</author>
<category>travel, Jamie Lee Curtis Taete, Magaluf, fiesta, Guiris, desmadre</category>
</item>
<item>
<title>A las penas, puñalás</title>
<link>http://www.vice.com/es/read/a-las-penas-punalas-0000145-v6n5</link>
<pubDate>Wed, 13 Jun 2012 22:00:00 +0100</pubDate>
<description><![CDATA[<p>
	<span class="s1">H</span>ab&iacute;ais o&iacute;do hablar alguna vez de los m&iacute;sticos derviches del sur de Irak? Yo me enter&eacute; hace muy poco de que se trata de una pac&iacute;fica y, por lo general, bien educada minor&iacute;a que vive en la pobreza con la esperanza de que &eacute;sta les ense&ntilde;e humildad. Al igual que la mayor parte de las sectas isl&aacute;micas no demasiado ortodoxas, los derviches no gozan del aprecio de sus hermanos de religi&oacute;n (en especial, de grupos extremistas como Al Qaeda), siendo a menudo rechazados, hostigados e incluso asesinados. Y el clima constante de extremo prejuicio ha funcionado; en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, muchos derviches han decidido dejar su tierra natal.</p>
<p class="p3">
	<span class="s1">Los pocos que quedan siguen practicando su intensa interpretaci&oacute;n del Islam, la cual incluye una forma especial de zikr (una ceremonia en la que confluyen la &ldquo;celebraci&oacute;n de Al&aacute;&rdquo; y la repetici&oacute;n) en la que, en ocasiones, los hombres se apu&ntilde;alan a s&iacute; mismos con lanzas y cuchillos en cabeza y abdomen. El ritual se remite a los primeros d&iacute;as del sufismo y se lleva a cabo tanto a modo de muestra de la superioridad espiritual de sus practicantes como de medio de reclutar nuevos miembros probando la existencia de Dios mediante una demostraci&oacute;n de sus milagrosos poderes sanadores. No hace mucho, durante una visita a Basora, la capital petrol&iacute;fera del sur de Irak, tuve la suerte de que me invitaran a asistir a una de estas &ldquo;incisivas&rdquo; ceremonias.</span></p>
<p class="p3">
	<span class="s1">El rito tuvo lugar en una takia (templo derviche) en Al Zubeir, una de las zonas m&aacute;s deprimidas de Basora; una deprimente barriada de caminos de tierra y casas destartaladas. Nada m&aacute;s entrar me ofrecieron una c&aacute;lida bienvenida y una frugal pero deliciosa comida a base de sopa de lentejas, pan local y naranjas. M&aacute;s tarde, cinco chavalotes se pusieron a tocar unos timbales, cantando, &ldquo;No hay m&aacute;s dios que Al&aacute;&rdquo;, mientras a su alrededor un grupo de hombres con los ojos cerrados mov&iacute;a la cabeza arriba y abajo al ritmo de la m&uacute;sica. No tard&eacute; en averiguar que esta era su manera de prepararse para una seria sesi&oacute;n de perforaci&oacute;n corporal.</span></p>
<p class="p3">
	Hab&iacute;a congregados alrededor de 30 hombres de diferentes edades, seis de los cuales se presentaron voluntarios para ser apu&ntilde;alados. Los m&aacute;s j&oacute;venes no parec&iacute;an tener m&aacute;s de 16 a&ntilde;os, pero por su temple y confianza era evidente que aquella no iba a ser la primera vez que eran pasados a cuchillo. El khalifa (l&iacute;der de la ceremonia) desenvolvi&oacute; una bolsa de cuero marr&oacute;n, descubriendo varias lanzas y cuchillos de varios tama&ntilde;os. Al&iacute;, un joven ingeniero petrol&iacute;fero, agarr&oacute; un martillo para despu&eacute;s clavarse con &eacute;l un cuchillo en la frente. Se dirigi&oacute; a donde yo estaba y me pidi&oacute; que le hiciera una foto (ten&iacute;a permiso para hacer fotos pero no para grabar en v&iacute;deo; Al&iacute; me cont&oacute; que no se permite a nadie filmar la ceremonia desde que un invitado anterior colgara en YouTube un &ldquo;gran trabajo de investigaci&oacute;n&rdquo; titulado &ldquo;As&iacute; se preparan los fan&aacute;ticos de Al Qaeda para la Yihad&rdquo;). Despu&eacute;s me dijo que intentara sacar el cuchillo de su cr&aacute;neo. Lo intent&eacute;, por pura educaci&oacute;n. Hice lo que pude, pero parec&iacute;a haberse quedado all&iacute; atascado. El khalifa vino al rescate, retirando el cuchillo con la maestr&iacute;a que le otorgaba su dilatada experiencia. Poco m&aacute;s tarde, un hombre llamado Aqil, quien poco antes se hab&iacute;a clavado dos pu&ntilde;ales en la cabeza, me dijo: &ldquo;El milagro est&aacute; en el proceso de curaci&oacute;n. Mis heridas no son serias pero vas a ver a otras personas perforarse &oacute;rganos vitales sin consecuencias para su salud&rdquo;.</p>
<p class="p3">
	<span class="s1">As&iacute; fue; pocos minutos despu&eacute;s, un hombre llamado Hassan se incrustaba un punz&oacute;n en la parte inferior izquierda de su abdomen. Con un gesto de dolor, Hassan me dijo: &ldquo;Hoy me ha dolido un poco porque he notado el punz&oacute;n golpearme el hueso de la cadera antes de salir por la espalda&rdquo;. Le pregunt&eacute; si cre&iacute;a que la lanza le hab&iacute;a atravesado un ri&ntilde;&oacute;n. &ldquo;Es posible&rdquo;, respondi&oacute;; a&ntilde;adi&oacute; que no ser&iacute;a la primera vez que suced&iacute;a eso. &ldquo;Una vez, tras una perforaci&oacute;n como &eacute;sta, uno de los compa&ntilde;eros tuvo un problema y lo ingresaron de urgencia. Tras la operaci&oacute;n, el m&eacute;dico le dijo que nunca hab&iacute;a visto nada igual, que ten&iacute;a m&aacute;s de 15 agujeros en el ri&ntilde;&oacute;n&rdquo;.</span></p>
<p class="p3">
	La ceremonia dur&oacute; tres horas, de las cuales la congregaci&oacute;n dedic&oacute; media hora a cortarse, sajarse y acuchillarse. Incluso hubo una sesi&oacute;n de relajaci&oacute;n, en la que todos se pusieron de rodillas y rezaron. El &uacute;nico que parec&iacute;a estar sangrando era Aqil, que se hab&iacute;a enrollado un pa&ntilde;o en la cabeza para absorber la sangre. No hab&iacute;a doctores ni personal m&eacute;dico de ninguna clase presentes, y nadie parec&iacute;a alarmado. Cuando concluy&oacute; la ceremonia todos me estrecharon la mano agradeci&eacute;ndome la visita y, como era inevitable, me invitaron a convertirme a la versi&oacute;n suf&iacute; del Islam. Sin querer parecer maleducado les asegur&eacute; que estaba muy agradecido por su generosa oferta pero que antes ten&iacute;a que meditarlo.</p>
<p class="p3">
	<span class="s1">Los derviches me contaron que una periodista japonesa acept&oacute; el a&ntilde;o pasado su invitaci&oacute;n. Pens&eacute; que aquella pobre chica, probablemente por cultura y tradicional sentido de la cortes&iacute;a, no pudo declinar la oferta. Qui&eacute;n sabe, puede que ahora mismo est&eacute; clav&aacute;ndose un cuchillo en la frente ella solita en su apartamento en Tokyo. Reconozco que me sent&iacute; culpable al pensar que aquella carnicer&iacute;a hab&iacute;a tenido lugar debido a mi presencia all&iacute;. Hassan (el que se hab&iacute;a atravesado un costado con una lanza) le quit&oacute; hierro al asunto, pero le ped&iacute; que nos encontr&aacute;ramos al d&iacute;a siguiente para asegurarme de que segu&iacute;a con vida antes de volverme a Bagdad.&nbsp;</span></p>
<p class="p3">
	<span class="s1">Al d&iacute;a siguiente, un Hassan sano y feliz acudi&oacute; puntual a la cita en su mountain bike. Se detuvo delante de m&iacute;, se desaboton&oacute; la camisa y me mostr&oacute;, orgulloso, una cicatriz en el est&oacute;mago rid&iacute;culamente peque&ntilde;a.&nbsp;</span></p>

]]></description>
<guid isPermaLink="false">http://www.vice.com/146341</guid>
<author>Karlos Zurutuza</author>
<category>travel, Irak, fe, Islam, v6n5, religion</category>
</item>
<item>
<title>La comuna de los inmortales de Gavdos</title>
<link>http://www.vice.com/es/read/la-comuna-de-los-inmortales-de-gavdos</link>
<pubDate>Wed, 13 Jun 2012 12:00:00 +0100</pubDate>
<description><![CDATA[<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/8ad8d3558460084cc9907c732cb5c5b0.jpg" style="width: 660px; height: 370px;" /></p>
<p>
	En una peque&ntilde;a isla rocosa en el sur de Europa, un cient&iacute;fico ruso y barbudo se dirige a una congregaci&oacute;n religiosa en una casa oscura. &quot;No habr&aacute; nuevas generaciones&quot;, comenta. &quot;Somos la &uacute;ltima generaci&oacute;n. No permitiremos el nacimiento de personas mortales. No son necesarias&quot;.</p>
<p>
	El orador tiene aspecto de vago, est&aacute; fumando un cigarro liado a mano y lleva un chubasquero desgastado. Pero, de hecho, se trata de un miembro sumamente inteligente de algo que s&oacute;lo puedo describir como la &quot;comuna de la inmortalidad&quot;, establecida en la isla de Gavdos y formada por siete cient&iacute;ficos rusos que se mudaron al lugar hace 15 a&ntilde;os. Entre ellos hay algunos sobrevivientes de Chernobyl (de hecho, el l&iacute;der del movimiento sobrevivi&oacute; a una alta dosis de radiaci&oacute;n en la planta), psicoanalistas e ingenieros. Su trabajo es un misterio, y lo hacen en laboratorios construidos a mano: edificios llenos de artilugios desconocidos que se oxidan en el exterior, sobre los caminos de tierra. Uno de los edificios que construyeron tiene una pir&aacute;mide de vidrio opaco de color verde en el techo y parece sacado de la imaginaci&oacute;n de J.J. Abrams.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/85ee3b7f2fb6831cc35d1dd7b2fa5155.jpg" style="width: 660px; height: 370px;" /></p>
<p>
	Todos los cient&iacute;ficos tienen prestigiosos t&iacute;tulos acad&eacute;micos y algunos incluso trabajaron en el equivalente ruso de la NASA. Sin embargo, en lugar de analizar compuestos qu&iacute;micos y remedar la tecnolog&iacute;a for&aacute;nea, los cient&iacute;ficos trabajaron la tierra durante muchos a&ntilde;os a cambio de cantidades insignificantes de dinero. El sacerdote en la isla de Gavdos les dio siete hect&aacute;reas de tierra para construir sus casas y los ayud&oacute; con trabajos el&eacute;ctricos, de labranza y carpinter&iacute;a.</p>
<p>
	Una vez establecieron una forma sustentable de vida, sus extra&ntilde;os experimentos a puerta cerrada y sus filosof&iacute;as esot&eacute;ricas sobre la inmortalidad pronto cubrieron de misterio sus planes futuros. El gobierno europeo incluso envi&oacute; agentes del servicio secreto para recopilar inteligencia, pero al parece no encontraron nada.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/930fb508c436a11c66b235dc48bb5728.jpg" style="width: 660px; height: 371px;" /></p>
<p>
	Durante m&aacute;s de una d&eacute;cada la iglesia y los cient&iacute;ficos han compartido una relaci&oacute;n armoniosa, pero ahora, despu&eacute;s de hacer p&uacute;blicos sus planes, los inmortales han molestado a la comunidad local. Sienten la necesidad de &quot;reconstruir el mundo&quot; e implantar el &quot;nacimiento de una nueva humanidad inmortal&quot;. Los cient&iacute;ficos incluso se enfrentan a una posible extradici&oacute;n tras comenzar la construcci&oacute;n de un templo griego, con el que pretenden revivir la filosof&iacute;a pitag&oacute;rica y desenterrar los misterios de la Antigua Grecia.</p>
<p>
	Un cineasta noruego llamado Yiorgos Moustakis est&aacute; haciendo un documental sobre los cient&iacute;ficos y su extraordinaria tarea.</p>
<p>
	&quot;Hay muchas leyendas urbanas sobre este grupo&quot;, me cuenta. &quot;Algunos piensan que vinieron a la isla a curarse de la radiaci&oacute;n. Otros dicen que son esp&iacute;as trabajando para la KGB o la CIA, trabajando en un programa s&uacute;per secreto. Estas historias vienen de personas que ya los conocen y que han visto sus construcciones en la isla&quot;.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/e3713ff770f0a78f04a5327d7db9ba28.jpg" style="width: 660px; height: 370px;" /></p>
<p>
	Intentar explicar con detalle los planes de estos cient&iacute;ficos es como hacer una estimaci&oacute;n de la longitud de un pedazo de hilo, pero el objetivo general parece ser una b&uacute;squeda por alcanzar la siguiente fase en la evoluci&oacute;n humana.</p>
<p>
	&quot;Es un estudio inmenso&quot;, dice Moustakis. &ldquo;La prueba que pides est&aacute; dentro de este estudio, as&iacute; como la prueba de la teor&iacute;a de la relatividad de Einstein est&aacute; en las matem&aacute;ticas. Por supuesto, la teor&iacute;a de la relatividad se prob&oacute; m&aacute;s tarde en los laboratorios: en el CERN, etc. Pero primero, antes de que la teor&iacute;a fuera puesta a prueba, necesitaba un marco te&oacute;rico s&oacute;lido. Y, s&iacute;, [los cient&iacute;ficos] definitivamente tienen un marco te&oacute;rico s&oacute;lido&quot;.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/e53bbaf0acdb58c78154e9da54f60a6d.jpg" style="width: 660px; height: 370px;" /></p>
<p>
	Moustakis dice que la filosof&iacute;a de estos cient&iacute;ficos frente a la idea de la inmortalidad es comparable al budismo y la ausencia de deidades religiosas en favor de resultados cient&iacute;ficos tangibles.</p>
<p>
	Algunos dicen que es pseudociencia, otros dicen que es vud&uacute; y otros temen sus planes. La mayor&iacute;a simplemente no lo entiende. Despu&eacute;s de vivir de la tierra durante a&ntilde;os, el concepto podr&iacute;a ser interpretado como una especie de filosof&iacute;a a la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Christopher_McCandless" target="_blank">Alex Supertramp</a> seg&uacute;n la cual viven fuera del sistema, purificando sus mentes del consumismo y del lavado de cerebro del ca&oacute;tico mundo de fuera. Esta teor&iacute;a, sin embargo, no tiene en cuenta sus poderosas conexiones religiosas, sus misteriosas ceremonias y su obsesi&oacute;n por los fil&oacute;sofos griegos m&aacute;s radicales. Tampoco explica sus trabajos de ingenier&iacute;a improvisada ni el hecho de que hayan construido un templo en contra de los deseos de los isle&ntilde;os, al cual se refieren como &quot;El Templo de Apolo&quot;.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/2457064b32898cb1bed5beb019c1de8d.jpg" style="width: 660px; height: 370px;" /></p>
<p>
	La estructura tiene figuras paganas grabadas en los lados. Solo el hecho de que exista ya est&aacute; causando alboroto entre la comunidad local, la cual ha empezado a tachar a los cient&iacute;ficos de herejes. La comuna de los inmortales, empeorando las cosas, ha enviado una carta a la iglesia en el continente para que env&iacute;en a un obispo o a un sacerdote iluminado para que realice ceremonias en honor a la Virgen Mar&iacute;a, para pedir su ayuda en la construcci&oacute;n del templo para un dios que refleja una religi&oacute;n completamente distinta.</p>
<p>
	&quot;&iquest;Ser&aacute; posible&quot;, pregunta uno de los cient&iacute;ficos en la pel&iacute;cula de Yiorgos Moustakis, &ldquo;que la humanidad haga la transici&oacute;n al siguiente nivel de existencia?&quot; Quiz&aacute; esta pandilla de cient&iacute;ficos jugando con sus teor&iacute;as en una isla desierta pueda encontrar una respuesta.</p>
<p>
	Para leer m&aacute;s sobre el documental de Yiorgos Moustakis, haz clic <a href="http://www.indiegogo.com/immortals" target="_blank">aqu&iacute;</a>.</p>

]]></description>
<guid isPermaLink="false">http://www.vice.com/146335</guid>
<author>Jake Hanrahan</author>
<category>travel, documental, rusia, inmortalidad, isla, piraos</category>
</item>
<item>
<title>The Vice Guide to Travel: La guía VICE de Karachi - Parte 1</title>
<link>http://www.vice.com/es/the-vice-guide-to-travel/the-vice-guide-to-karachi-part-1</link>
<pubDate>Mon, 04 Jun 2012 04:00:00 +0100</pubDate>
<description><![CDATA[<p>
	Entrevistar a un &ldquo;asesino a sueldo&rdquo; en Karachi probablemente ha sido la experiencia m&aacute;s terror&iacute;fica que yo haya vivido en mis 17 a&ntilde;os en VICE. Su arma estaba entre mis pies, en el asiento de atr&aacute;s de nuestro coche, mientras conduc&iacute;amos en c&iacute;rculos por su vecindario. Despu&eacute;s de nuestra charla sobre ganarse la vida matando gente tuve ganas de vomitar tres horas seguidas. Durante mi carrera he visto muchas armas y mucha violencia, pero sentarme al lado de alguien que ha matado a 35 personas (a raz&oacute;n de entre 550 y 1.100 d&oacute;lares por cabeza) no me hizo sentir muy bien.</p>
<p>
	&iquest;Qui&eacute;n contrata a esta gente? Seg&uacute;n el asesino a sueldo al que entrevist&eacute;, los pol&iacute;ticos contratan alrededor de un 80% de los asesinatos en la regi&oacute;n, y el otro 20% est&aacute; relacionado con el crimen organizado. Hace 20 a&ntilde;os, dijo, hab&iacute;a un total de seis t&iacute;os en su profesi&oacute;n. Hoy hay m&aacute;s de 600 asesinos a sueldo activos operando en Karachi. Muchos vecinos especulan que el famoso caso de Raymond Davis &mdash;en el que, el a&ntilde;o pasado, un agente de la CIA liquid&oacute; a dos hombres armados en Lahore, creando tensi&oacute;n en las relaciones diplom&aacute;ticas entre Pakist&aacute;n y EEUU&mdash; fue un intento fallido de asesinato, y no unos cuantos ni&ntilde;os en moto intentando robarle (...)</p>
<p>
	<strong>Lee el art&iacute;culo completo aqu&iacute;: <a href="http://www.vice.com/es/read/karachi-kills-vice-0000142-v6n5" target="_blank">Karachi Kills VICE</a></strong></p>

]]></description>
<guid isPermaLink="false">http://www.vice.com/145796</guid>
<author>Stephanie Leong</author>
<category>travel, Karachi, Pakistán, Suroosh Alvi, talibán, al-Qaeda, terrorismo, guerra, opio</category>
</item>
<item>
<title>La isla de los batidos de setas mágicas</title>
<link>http://www.vice.com/es/read/la-isla-de-los-batidos-de-setas-magicas</link>
<pubDate>Tue, 15 May 2012 23:00:00 +0100</pubDate>
<description><![CDATA[<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/469fd8d30b1c8afb5751490a863017a9.jpg" style="width: 640px; height: 425px;" /></p>
<p>
	A principios de a&ntilde;o, en un bar de surferos de Bali, conoc&iacute; a un ex convicto con un tatuaje enorme de un dibujo sobre Carolina del sur que se llamaba Big D y que nos habl&oacute;, a mis amigos y a m&iacute;, de la existencia de un sitio llamado Gili Trawangan, una isla donde se vend&iacute;an batidos de setas m&aacute;gicas sin ning&uacute;n tipo de problema. Conscientes de que los ex convictos que se pasan el d&iacute;a en los bares de Bali suelen saber d&oacute;nde ir de fiesta, nos pareci&oacute; acertado hacer un viajecito a Trawangan.<br />
	<br />
	La isla est&aacute; a dos horas en barco de Bali. Podr&iacute;amos haber ido en avi&oacute;n hasta Lombok, la isla vecina, y coger un taxi de agua desde all&iacute;, pero un avi&oacute;n m&aacute;s peque&ntilde;o que hac&iacute;a la misma ruta se hab&iacute;a estrellado la semana pasada. Nos cagamos un poco.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/94e5f4803e90fe9fe574fcdf56b5e50b.jpg" style="width: 610px; height: 406px;" /></p>
<p>
	Nuestro barco se llamaba Rizky Bone, que, casualmente, era el nombre que yo quer&iacute;a ponerle a mi banda de nu metal de cuando ten&iacute;a 12 a&ntilde;os.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/ade3734de03c6280eae3bf28f24efeeb.jpg" style="width: 610px; height: 406px;" /></p>
<p>
	A primera vista era la t&iacute;pica isla de postal, el destino perfecto para unas vacaciones: arena blanca, aguas turquesas, alemanes viejos con ba&ntilde;adores peque&ntilde;os y un mont&oacute;n de suecas buen&iacute;simas. La &uacute;nica diferencia con unas vacaciones id&iacute;licas era que en todas las tiendas se vend&iacute;an batidos de setas y las calles estaban llenas de carteles que dec&iacute;an &ldquo;Setas s&uacute;per mega radicales &ndash; un viaje a la luna&rdquo;.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/8657e36535b2684169a88fbb91227cb1.jpg" style="width: 432px; height: 640px;" /></p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/a6592453d1ce5423894ac8886811e409.jpg" style="width: 610px; height: 411px;" /></p>
<p>
	30 segundos despu&eacute;s de haber puesto pie en la isla nos dimos cuenta de que no hab&iacute;a escapatoria posible a las setas. Esa misma ma&ntilde;ana, mientras desayun&aacute;bamos, una mujer que parec&iacute;a tener 200 a&ntilde;os nos intent&oacute; vender una bolsa.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/3a6b2d8ae94b8c138ff37ef9cadba45f.jpg" style="width: 610px; height: 422px;" /></p>
<p>
	En la isla predominan los musulmanes, aunque la mayor&iacute;a de los adolescentes que viven ah&iacute; toman setas constantemente. Un chico me cont&oacute; que su padre le hab&iacute;a dicho que lo matar&iacute;a si le pillaba bebiendo, pero que si tomaba setas no pasaba nada. (Soy consciente de que algunas fotos son una mierda. No intento ser conceptual y &ldquo;hacer una r&eacute;plica del viaje&rdquo;, simplemente son fotos que tom&eacute; con mi c&aacute;mara de v&iacute;deo).</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/422eafdd563c6155421908175bbf485f.jpg" style="width: 610px; height: 411px;" /></p>
<p>
	Adem&aacute;s, en Gili Trawangan no hay coches, s&oacute;lo carros tirados por caballos. Cuando est&aacute;s colocado y te meas de risa porque ves un caballo viniendo hacia ti, realmente es un caballo viniendo hacia ti.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/fda8b5561a5a245395dde1a80e967352.jpg" style="width: 610px; height: 414px;" /></p>
<p>
	Entre carros tirados por caballos e indonesios con rastas tocando el bongo, hab&iacute;a un hombre delante de una cafeter&iacute;a que afirmaba tener las mejores setas de toda la isla en su nevera. Es algo que normalmente los traficantes no van gritando por ah&iacute;, as&iacute; que fuimos a preguntarle de qu&eacute; iba eso.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/5cc9e4778468b93343464827f7d6b11c.jpg" style="width: 610px; height: 415px;" /></p>
<p>
	Aparentemente el t&iacute;o ten&iacute;a un mont&oacute;n de setas frescas que le estaban ocupando la mitad de la nevera de la cafeter&iacute;a, y su madre necesitaba el espacio para guardar su car&iacute;sima soda. Esa bolsa podr&iacute;a haber alimentado a una familia entera durante una semana, y s&oacute;lo costaba unos 3 euros. &iexcl;Un regalo!</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/c769ffd7b4e28cdfff4a151a97712b7c.jpg" style="width: 610px; height: 411px;" /></p>
<p>
	Despu&eacute;s de comernos unos pu&ntilde;ados de las setas psicoactivas de ese hombre, nos pareci&oacute; que ir a hacer snorkel ser&iacute;a la bomba. Por lo visto, cuando est&aacute;s en el para&iacute;so todas tus decisiones parecen ser la ca&ntilde;a, porque aunque ahora no lo parezca, la tortuga que vi fue lo m&aacute;s gracioso que he visto en toda mi vida.<br />
	<br />
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/d65de2e9078a6065e3ea64b74466c509.jpg" style="width: 640px; height: 432px;" /></p>
<p>
	Cuando salimos del agua vimos una nube gigante y apocal&iacute;ptica viniendo hacia nosotros. De no estar colocados nos habr&iacute;amos meado encima, pero en aquel momento a&uacute;n nos partimos m&aacute;s de risa. Creo que mi amigo dijo algo sobre que se parec&iacute;a a Dios despu&eacute;s de haber exhalado una calada de un peta, lo cual ahora suena trist&iacute;simo, pero la verdad es que despu&eacute;s de haber tenido una experiencia con una tortuga que te ha cambiado la vida, ya nadie puede decirte nada por re&iacute;rte de una nube.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/8ab60850cfc5f681d0ab80c90925f5c6.jpg" style="width: 610px; height: 406px;" /></p>
<p>
	Salimos de la playa con todo el subid&oacute;n y nos topamos con un mont&oacute;n de gatos callejeros que nos embajonaron bastante, no s&eacute; por qu&eacute;.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/3ba0a9a28262b4b41c2ebf405bc92975.jpg" style="width: 610px; height: 429px;" /></p>
<p>
	Para salir de la depresi&oacute;n gatuna fuimos al puesto m&aacute;s lujurioso de batidos de setas y vimos c&oacute;mo un hombre nos preparaba narc&oacute;ticos bebibles en la cocina m&aacute;s engalanada que he visto en mi vida. Nos cont&oacute; que sus amigos y &eacute;l se pon&iacute;an enfermos despu&eacute;s de beber los batidos porque &ldquo;realmente te hacen volar&rdquo;. Yo creo que todo eran cuentos chinos.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/01e6d94765b3ecbced70d778d84318cd.jpg" style="width: 610px; height: 437px;" /></p>
<p>
	Esa cosa que parec&iacute;a una fosa s&eacute;ptica conten&iacute;a pi&ntilde;a, pl&aacute;tano, lima y batido de setas. Sab&iacute;a como si alguien hubiese dejado un smoothie de Tropicana en una fosa hasta que caducase.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/e03cab749af33432ea42af7e50a3ad61.jpg" style="width: 610px; height: 444px;" /></p>
<p>
	Es raro que, en un sitio en el que est&aacute; totalmente aceptado pasarse cuatro horas mirando una pared embobado y colocad&iacute;simo, te puedan caer hasta cinco a&ntilde;os en prisi&oacute;n si te pillan fumando marihuana, y si te libras de la pena de muerte si te cogen traficando es que eres un t&iacute;o con suerte. A este t&iacute;o, la verdad, no le importaba mucho vivir o morir. Despu&eacute;s de pagarle los batidos, se sac&oacute; un calcet&iacute;n lleno de marihuana del bolsillo del pantal&oacute;n e intent&oacute; vendernos un poco antes de asomarse al balc&oacute;n y empezar a gritar sus ofertas para liar a alg&uacute;n turista.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/e6a05a2813ec7aeae95b7ddecfba6736.jpg" style="width: 610px; height: 412px;" /></p>
<p>
	Aparentemente, Gili Trawangan es la isla m&aacute;s peque&ntilde;a del mundo que tenga un pub irland&eacute;s, lo cual era al mismo tiempo gracios&iacute;simo y la hostia de deprimente. Estuvimos por ah&iacute; haciendo las t&iacute;picas gilipolleces que uno hace mientras est&aacute; bajo los efectos de las setas: re&iacute;r como idiotas por cualquier cosa y creer que ten&iacute;amos conversaciones profundas sobre el color y la apariencia de nuestra mesa. Despu&eacute;s decidimos dar un paseo hasta la monta&ntilde;a de la isla; una decisi&oacute;n de la que m&aacute;s tarde nos arrepentimos infinitamente.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/83ed560e44b831666b955f0954c1609e.jpg" style="width: 640px; height: 432px;" /></p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/5784b725a23501df9e26174aaf66cb97.jpg" style="width: 640px; height: 432px;" /></p>
<p>
	Subiendo a la monta&ntilde;a encontramos una explanada llena de trastos de los hoteles de la isla: sillas del bar, televisiones rotas y bolsas con un mont&oacute;n de mierdas que hab&iacute;an desechado. Si escarbabas un poco, pod&iacute;as encontrar algunos tesoros. &iquest;Pod&eacute;is imaginar un escenario mejor cuando lo &uacute;nico que te apetece es quedarte embobado con cualquier cosa y ver las formas y las ondas de los objetos?</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/3c4358b41b0bc57249f683c884012c94.jpg" style="width: 610px; height: 411px;" /></p>
<p>
	Ahora parec&iacute;a que los &aacute;rboles nos estaban invitando a entrar, y todos empezamos a decir cosas est&uacute;pidas y vergonzosas; por ejemplo, lo receptivos que nos sent&iacute;amos a las vibraciones de la naturaleza.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/ca16ae51d6d8b7584737292debf84511.jpg" style="width: 640px; height: 432px;" /></p>
<p>
	Un t&iacute;o nos dijo que ya est&aacute;bamos a punto de alcanzar la cima de la monta&ntilde;a, pero pasamos de &eacute;l y caminamos a trav&eacute;s de un mont&oacute;n de plantas con espinas y de ramas que nos parec&iacute;an serpientes. Justo despu&eacute;s vimos las escaleras que llevaban a la cima y nos acordamos de lo que hab&iacute;a dicho el t&iacute;o ese, y nos pusimos content&iacute;simos.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/91c98f01ef5ba6f58075dbce8a1cdcd1.jpg" style="width: 640px; height: 432px;" /></p>
<p>
	Esta es una foto mal&iacute;sima de la vista desde la cima de la monta&ntilde;a. Lo siento por no haber tenido en cuenta las 3 dimensiones. En aquel momento estaba convencid&iacute;simo de que lo ve&iacute;a todo en 2 dimensiones.</p>
<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/e5c28c69ec7fcd67d811c8719143daa5.jpg" style="width: 610px; height: 433px;" /></p>
<p>
	Al final, el efecto de las setas empez&oacute; a disiparse y cogimos el barco de vuelta a Bali. Fueron dos horas muy esclavas, cre&iacute;amos que &iacute;bamos a morir en cualquier momento.<br />
	<br />
	La experiencia fue un poco as&iacute; como coger el paquete de vacaciones m&aacute;s raro y confuso del mundo, donde los pensionistas te ofrecen droga y las probabilidades de morir aplastado por un caballo se multiplican por diez, lo cual supongo que es exactamente lo que se deber&iacute;a buscar en unas vacaciones.</p>

]]></description>
<guid isPermaLink="false">http://www.vice.com/142775</guid>
<author>Jamie Clifton</author>
<category>travel, Bali, setas, setas alucinógenas, paraíso</category>
</item>
<item>
<title>Jugando al paintball con Hezbolá</title>
<link>http://www.vice.com/es/read/paintballing-with-hezbollah-0000151-v19n3</link>
<pubDate>Wed, 04 Apr 2012 03:00:00 +0100</pubDate>
<description><![CDATA[<p>
	<span style="font-size: 11px; font-family: Arial; line-height: 16px;">Fotos: Bryan Denton</span><br />
	<img alt="" border="0" height="416" src="http://scs.viceland.com/int/v19n3/htdocs/paintballing-with-hezbollah/three-guys-covered-up.jpg" width="640" /></p>
<p>
	<em>Un miembro de Hezbol&aacute; en posici&oacute;n de ataque, justo antes de empezar el juego. Cualquiera pensar&iacute;a que no es su primer combate.&nbsp;</em></p>
<p>
	Ya nos imaginamos que har&iacute;an trampa; despu&eacute;s de todo era Hezbol&aacute;. Pero ninguno de nosotros, un equipo de cuatro periodistas occidentales, nos imaginamos que tendr&iacute;amos que lidiar con granadas de aturdimiento de calibre militar cuando empezamos nuestra partida &ldquo;amistosa&rdquo; de paintball.</p>
<p>
	La batalla tiene lugar en un s&oacute;tano sucio, una especie de b&uacute;nker subterr&aacute;neo, debajo de un centro comercial en Beirut. Cuando las granadas explotan me siento atrapado en una tormenta feroz: destellos de luz blanca e intensa y explosiones que retumban en mis o&iacute;dos.</p>
<p>
	Cuando recupero la visi&oacute;n y mis ojos se ajustan a la escasa luz del lugar, me asomo desde detr&aacute;s de un bloque de cemento. Dos hombres grandotes vestidos de verde est&aacute;n acech&aacute;ndome. Los tengo a la vista,pero no parece preocuparles, aunque les disparo de cerca y doy en el blanco m&uacute;ltiples veces. Estoy esperando a que se detengan, quiz&aacute; incluso a que reconozcan que este d&eacute;bil periodista americano super&oacute; sus trucos destellantes y les gan&oacute;. Quiz&aacute; hasta sonr&iacute;an y me den una palmadita en la espalda mientras salen del campo como buenos perdedores (despu&eacute;s de hacer trampa, por supuesto).</p>
<p>
	En lugar de eso, me disparan tres veces a quemarropa, justo en la ingle.</p>
<p>
	A esta distancia (dentro de los cinco metros considerados como &ldquo;zona de seguridad&rdquo;), las balas de pintura son como picaduras de abeja. Levanto las manos, dolorido y confundido, haciendo se&ntilde;as al &aacute;rbitro de que voy a abandonar el juego. Pero el m&aacute;s grandote, un joven agricultor alto y musculoso del sur de L&iacute;bano, que hoy se hace llamar Khodor, todav&iacute;a no ha terminado conmigo: me atrapa con sus enormes manos e intenta levantarme sobre su hombro con una agilidad que s&oacute;lo puede venir de la experiencia. Reacciono r&aacute;pidamente, me libero y huyo de ah&iacute;, pero mi compa&ntilde;ero Ben no tiene la misma suerte. Khodor y su compa&ntilde;ero me rebasan en formaci&oacute;n militar, que en su caso es perfecta, adentr&aacute;ndose a&uacute;n m&aacute;s en nuestras defensas. Pronto capturan a Ben y lo van empujando delante de ellos, us&aacute;ndolo como escudo humano.</p>
<br />
<p>
	<img alt="" border="0" height="426" src="http://scs.viceland.com/int/v19n3/htdocs/paintballing-with-hezbollah/four-guys-posing-with-guns.jpg" width="640" /><br />
	<em>Justo antes de que empezaran las hostilidades, el Equipo Sahafi se re&uacute;ne para una foto. Desde la izquierda: Andrew Exum, Mitch Prothero, Nicolas Blanford, Ben Gilbert. Bryan Denton, quien tambi&eacute;n jug&oacute;, no aparece porque estaba haciendo la foto.</em></p>
<p>
	Al&iacute; hab&iacute;a prometido traer guerrilleros entrenados para una tarde de paintball, pero cuando el equipo de cuatro miembros de Hezbol&aacute; entr&oacute; por la puerta, tuve mis dudas. En Dahiyah, los suburbios controlados por Hezbol&aacute; al sur de Beirut, cualquier adolescente atrevido se considera miembro esencial de &ldquo;la Resistencia&rdquo;. Uno de los militantes, un joven alto y flaco de veintitantos con una barba descuidada y con el pelo engominado, parece un farsante. En especial despu&eacute;s de presentarse como Coco.</p>
<p>
	&mdash; Al&iacute;, &iquest;qu&eacute; co&ntilde;o es esto? &mdash;le pregunto sin que me escuchen sus compa&ntilde;eros&mdash;. &iquest;Este t&iacute;o se llama <em>Coco</em>?</p>
<p>
	&mdash; No, claro que no &mdash;me responde&mdash;. Ninguno dir&aacute; su verdadero nombre.</p>
<p>
	&mdash; &iquest;Est&aacute; en la Resistencia? Si no lo est&aacute;, no importa. S&oacute;lo quiero saberlo para mi art&iacute;culo.</p>
<p>
	&mdash; Todos est&aacute;n en la Resistencia, t&iacute;o &mdash;me responde Al&iacute; con el tono agudo que usa cada vez que cuestiono la veracidad de su informaci&oacute;n&mdash;. Ya lo ver&aacute;s.</p>
<p>
	Despu&eacute;s se acerca como para compartir un secreto importante: &ldquo;Desde la guerra de 2006 [con Israel], Hezbol&aacute; ha cambiado su c&oacute;digo de vestir. Los nuevos reclutas se pueden peinar como quieran&rdquo;.</p>
<p>
	Ahora, despu&eacute;s de la granada de aturdimiento durante la segunda partida de la noche (la primero empez&oacute; y termin&oacute; con una lluvia de balas de pintura; todos quedamos instant&aacute;neamente eliminados o sin munici&oacute;n), no tengo duda de que estos guerreros son de verdad. Como me dijo un oficial antiterrorismo israel&iacute; mientras tom&aacute;bamos <em>bagels</em> y caf&eacute;, las cosas ser&iacute;an mucho m&aacute;s f&aacute;ciles si los de Hezbol&aacute; estuvieran igual de locos que los de Al-Qaeda; su trabajo ser&iacute;a mucho menos estresante. &ldquo;Pero no lo est&aacute;n&rdquo;, suspir&oacute;. &ldquo;Son profesionales desalmados&rdquo;. Esta noche lo est&aacute;n demostrando: los movimientos r&aacute;pidos y precisos, la forma en que se cubren entre ellos con fuego de cobertura mientras cambian de posici&oacute;n, los saltos desde m&aacute;s de dos metros de altura que culminan en piruetas perfectas (como la que hizo Coco durante el cuarto juego).</p>
<!--nextpage--><p>
	<img alt="" border="0" height="425" src="http://scs.viceland.com/int/v19n3/htdocs/paintballing-with-hezbollah/four-guys-posing-with-masks.jpg" width="640" /></p>
<p>
	<em>El Equipo Hezbol&aacute; tiene un aspecto un poco m&aacute;s intimidante que el equipo de periodistas.</em></p>
<p>
	Conmigo fuera del juego, otro miembro del equipo eliminado y un tercero como reh&eacute;n, solo queda un miembro en el equipo Sahafi (&ldquo;periodista&rdquo; en &aacute;rabe): Andrew Exum, un antiguo capit&aacute;n del ej&eacute;rcito norteamericano que se retir&oacute; tras servir tres veces en Irak y Afganist&aacute;n, y que desde entonces se ha convertido en un experto en contrainsurgencia muy reconocido. Cuando no est&aacute; jugando al paintball en el s&oacute;tano de un centro comercial en Beirut, Exum viaja a Kabul para asesorar al ej&eacute;rcito de Estados Unidos, o escribe documentos con frases como &ldquo;contrainsurgencia poblaci&oacute;n-c&eacute;ntrica&rdquo; en el t&iacute;tulo. Tambi&eacute;n dirige abumuqawama.com, uno de los blogs preferidos de los <em>nerds</em> obsesionados con la Guerra contra el Terrorismo. La idea principal tras de la estrategia de Exum es separar a los insurgentes de la poblaci&oacute;n general. Pero esta noche, mientras dos soldados de Hezbol&aacute; arrastran a su compa&ntilde;ero hacia &eacute;l, Exum no hace distinci&oacute;n entre buenos y malos, y les dispara a los tres varias veces. Esto parece divertir a nuestros oponentes, quienes parecen deleitarse con la falta de sentimentalismo del soldado americano. Al final se rinden, ninguno puede negar que ya est&aacute; &ldquo;muerto&rdquo;, y abandonan el juego.</p>
<p>
	Todos nos reunimos de nuevo en la cafeter&iacute;a del lugar, donde hay refrigerios y unos murales extra&ntilde;os que sugieren que el paintball es la mejor forma de lidiar con la ira que todos llevamos dentro. Si ambos lados estuvimos tensos cuando nos presentamos (los militantes estaban nerviosos por temor a que los identific&aacute;ramos, y nosotros tambi&eacute;n lo est&aacute;bamos por si se echaban atr&aacute;s), el hecho de que hayan intentado usar a un reh&eacute;n como escudo humano durante un juego de paintball hizo que todos nos relaj&aacute;ramos un poco. Los tipos de Hezbol&aacute; se r&iacute;en cuando Exum bromea con que &ldquo;mat&oacute;&rdquo; a Ben para evitar que apareciera en alg&uacute;n v&iacute;deo en Al Jazeera. Y responden, mientras me se&ntilde;alan, que despu&eacute;s del siguiente juego &ldquo;los alemanes tendr&aacute;n que negociar por este&rdquo;. Es un chiste local un tanto enfermizo: los diplom&aacute;ticos alemanes suelen estar a cargo de las negociaciones que involucran prisioneros e intercambios entre Israel y Hezbol&aacute;.</p>
<p>
	Soha, mi novia libanesa, que acept&oacute; ser nuestra traductora, decidi&oacute; que el uso de equipo militar de verdad, la toma de rehenes y, sobre todo, la negativa del equipo de Hezbol&aacute; a abandonar el juego cuando les dispararan, significaba que hac&iacute;a falta replantearse las reglas. Intercambi&oacute; algunas palabras con el encargado de la tienda, quien cinco segundos despu&eacute;s del comienzo del primer juego se dio cuenta de que estaba presenciando una noche muy peculiar y que, durante los dos primeros dos, se habido sentido demasiado intimidado para recordarle a los cuatro guerrilleros que respetaran las reglas. Soha tuvo que meterse y llamarles la atenci&oacute;n a &eacute;l y a los chicos de Hezbol&aacute; para que dejaran de hacer trampa. R&aacute;pidamente Soha propone un trato: todos aceptamos que, durante el resto del juego, s&oacute;lo los disparos a la cabeza contar&aacute;n como muertes. Tambi&eacute;n el uso de &ldquo;equipo externo&rdquo; quedaba oficialmente prohibido. Durante los primeros dos juegos hab&iacute;a quedado claro que el Equipo Hezbol&aacute; no tem&iacute;a a las balas no letales de pintura; a todos les hab&iacute;an disparado repetidas&nbsp; veces y, sin embargo, hab&iacute;an seguido jugando. Pero coincidieron con nosotros en que cuando alguien recibe un disparo en la cabeza, est&aacute; muerto. Adem&aacute;s, es m&aacute;s divertido si es m&aacute;s dif&iacute;cil matar al oponente. Decidimos dividirnos los dos primeros juegos: una victoria para ellos, la otra para nosotros.</p>
<p>
	Esto llama la atenci&oacute;n de Coco. &iquest;En serio? &mdash;pregunta&mdash;. Pero Hezbol&aacute; <em>siempre</em> gana.</p>
<p>
<!--nextpage-->	<img alt="" border="0" height="831" src="http://scs.viceland.com/int/v19n3/htdocs/paintballing-with-hezbollah/two-guys-by-metal-cans.jpg" width="640" /><br />
	<em>Dos guerrilleros de Hezbol&aacute; esperan a que empiece el siguiente juego.</em></p>
<p>
	Cuando vives en Beirut, como yo, est&aacute;s constantemente rodeado por gente de Hezbol&aacute;, aunque se trata de una versi&oacute;n mayoritariamente an&oacute;nima. Controlan vecindarios enteros, y se han convertido en el movimiento pol&iacute;tico con el crecimiento m&aacute;s r&aacute;pido en L&iacute;bano. Desde la &uacute;ltima vez que se responsabilizaron por un ataque suicida (contra objetivos militares israel&iacute;es en el sur de L&iacute;bano en 1995), la rama militar ultrasecreta de Hezbol&aacute;, la Resistencia Isl&aacute;mica de L&iacute;bano, se ha convertido en una instituci&oacute;n p&uacute;blica en expansi&oacute;n que proporciona servicios sociales y asistencia a las comunidades pobres. Sin embargo, como Hezbol&aacute; admite, estos proyectos existen &uacute;nicamente para apoyar sus operaciones militares.</p>
<p>
	Mi motivaci&oacute;n para organizar este juego fue una simple necesidad period&iacute;stica por entender mejor al grupo. La oficina de prensa de Hezbol&aacute;, altamente profesional, es bastante amigable con los periodistas occidentales, los llevan a juntas y les repiten la misma propaganda que escupen sus medios de comunicaci&oacute;n oficiales. A&uacute;n as&iacute;, las peticiones de acceso a sus soldados rasos son siempre ignoradas. Incluso la idea de un encuentro de ese tipo es tab&uacute;. En parte, se trata de una cuesti&oacute;n institucional.&nbsp;</p>
<p>
	Despu&eacute;s de m&aacute;s de cinco a&ntilde;os en Beirut, no hab&iacute;a encontrado ninguna forma de interactuar de cerca con militantes de Hezbol&aacute;. As&iacute; que me pregunt&eacute;: &iquest;Qu&eacute; podr&iacute;a aprender si los saco de su entorno militarizado y los llevo a un lugar en el que se puedan relajar un poco y quiz&aacute; confiar en m&iacute; lo suficiente como para revelarme el m&aacute;s m&iacute;nimo detalle? El resto del Equipo Sahafi est&aacute; compuesto de periodistas extranjeros que piensan igual que yo.</p>
<p>
	Nuestro equipo incluye a Ben Gilbert, un reportero de radio y medios impresos que se mud&oacute; a L&iacute;bano en 2006, tras informar durante un a&ntilde;o desde Irak; Nicholas Blanford, quien lleva 17 a&ntilde;os cubriendo L&iacute;bano y Hezbol&aacute; y que acaba de publicar <em>Warriors of God, </em>una historia militar detallada sobre el grupo; el fot&oacute;grafo del <em>New York Times</em> Bryan Denton<em>, </em>un tipo incre&iacute;blemente alto y con cara de beb&eacute; que lleva cinco a&ntilde;os en Beirut y ha cubierto varios estallidos de violencia y la guerra de 2006 con Israel, antes de cubrir la revoluci&oacute;n en Libia; y Exum, nuestra arma secreta. &Uacute;nico que no era periodista, Exum fue la clave para hacer que los militantes se presentaran y para que nosotros tuviesemos alguna posibilidad de ganar. Dej&oacute; el ej&eacute;rcito antes de cumplir los treinta y ahora est&aacute; terminando su doctorado en estudios sobre insurgencia. Su opini&oacute;n sobre esta situaci&oacute;n era que le servir&iacute;a como una investigaci&oacute;n de campo indispensable.</p>
<p>
	Nuestra idea del juego era m&aacute;s simple: poder presumir de que lo hab&iacute;amos hecho. El ala militar de Hezbol&aacute; es ampliamente considerada como el &ldquo;grupo armado no estatal&rdquo; &ndash;o, depende de c&oacute;mo lo mires, &ldquo;terroristas&rdquo;&ndash; m&aacute;s competente del mundo. Ya hab&iacute;a visto a casi toda su competencia en acci&oacute;n: Al-Qaeda, Hamas, el Talib&aacute;n y casi todo grupo militar que existe en la regi&oacute;n. Aclamados por su coraje en el combate y sus t&aacute;cticas precisas, los miles de guerreros profesionales de Hezbol&aacute; se han enfrentado en repetidas ocasiones a los ej&eacute;rcitos m&aacute;s fuertes del mundo (Israel, Francia, Estados Unidos e incluso, brevemente, Siria) y siempre han salido victoriosos. Si lograba llevarlos a un juego de paintball, podr&iacute;a ver sus t&aacute;cticas de batalla en acci&oacute;n. Y si nuestro equipo lograba vencerlos, podr&iacute;amos ir por la vida llam&aacute;ndonos &ldquo;el grupo armado no estatal m&aacute;s peligroso del planeta&rdquo;.</p>
<!--nextpage--><p>
	<img alt="" border="0" height="426" src="http://scs.viceland.com/int/v19n3/htdocs/paintballing-with-hezbollah/throwing-grenade.jpg" width="640" /><br />
	<em>Un soldado de Hezbol&aacute; lanza una granada de aturdimiento, algo que normalmente no est&aacute; permitido en los juegos de paintball, &iquest;pero qui&eacute;n le iba a decir algo?</em></p>
<p>
	En los d&iacute;as previos al juego, Exum y yo desarrollamos nuestra estrategia. Nosotros asumimos (acertadamente) que nuestros oponentes tendr&iacute;an excelentes t&aacute;cticas propias de unidades peque&ntilde;as, as&iacute; que explotar&iacute;amos una estrategia f&aacute;cilmente ejecutable con una pistola de pintura, pero imposible con un arma de verdad, que recula cuando la disparas: r&aacute;fagas casi continuas de fuego de cobertura. Nick y yo, Ben o Bryan, mantendr&iacute;amos las posiciones de defensa sin importar lo que pasara, disparando para evitar que el enemigo se acercara directamente. Exum se esconder&iacute;a detr&aacute;s de una barricada en la esquina del campo, y matar&iacute;a a cualquiera que intentara acercarse a sus compa&ntilde;eros. El objetivo ser&iacute;a obligarlos a desperdiciar su tiempo y energ&iacute;a intentando romper nuestras defensas, y despu&eacute;s, una vez que estuvieran debilitados, yo dirigir&iacute;a un contraataque.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	Durante los primeros tres juegos, la estrategia de Exum funcion&oacute; a la perfecci&oacute;n, tanto que empez&oacute; a molestar al Equipo Hezbol&aacute;. Coco odia que nos quedemos esperando en el fondo. &ldquo;No cambian de estrategia ni se mueven&rdquo;, le dice a Soha. &ldquo;S&oacute;lo juegan a defender. Es demasiado predecible&rdquo;. Ella nos transmite el mensaje y nos re&iacute;mos.</p>
<p>
	&mdash; No estoy aqu&iacute; para entretenerlos &mdash;responde Exum&mdash;. Estoy aqu&iacute; para ganarles.</p>
<p>
	Al final, los otros guerreros tambi&eacute;n nos cogieron cari&ntilde;o. Andil (&ldquo;linterna&rdquo; en &aacute;rabe) es extrovertido y gracioso; a pesar de estar un poco gordo, durante los juegos parece un rayo, y es muy agresivo. Despu&eacute;s me dijeron que es miembro de las fuerzas especiales, eso implica que adem&aacute;s de todos los a&ntilde;os de pruebas, educaci&oacute;n religiosa y simulacros militares a los que se someten todos los soldados, recibi&oacute; un a&ntilde;o extra de entrenamiento especializado en Ir&aacute;n.</p>
<p>
	Khodor, el gigant&oacute;n que intent&oacute; secuestrarme durante el segundo juego, es t&iacute;mido y profundamente religioso. Viene de un peque&ntilde;o pueblo en el sur. Al principio la situaci&oacute;n le incomoda un poco, como si disfrutar de nuestra compa&ntilde;&iacute;a fuera un pecado (adem&aacute;s de que en este momento es Ramad&aacute;n). Cierra los ojos cada vez que le tomamos una foto, aunque nunca se quita la m&aacute;scara de juego para evitar ser reconocido a trav&eacute;s del visor. Despu&eacute;s descubr&iacute; que sus tareas en Hezbol&aacute; incluyen liderar a un equipo para disparar misiles al norte de Israel en caso de guerra.</p>
<p>
	Despu&eacute;s tenemos al jefe. Pelo oscuro y ojos penetrantes. Lleva puesta una chaqueta de cuero negra, tejanos y zapatillas deportivas. A primera vista parece un tipo cualquiera de Beirut de treinta y tantos a&ntilde;os. Visto de cerca su musculatura se hace evidente, as&iacute; como su confianza, la cual excede en mucho las de Andil y Khodor. Esto es algo que confirmamos cuando se present&oacute; diciendo: &ldquo;Soy el jefe&rdquo;.</p>
<p>
	Durante los dos primeros juegos, el jefe observa estoicamente desde un lado, viendo c&oacute;mo su equipo pierde contra un mont&oacute;n de extranjeros debiluchos. Antes del tercer juego, los llama para hablar con ellos. Mejoraron al instante, dominaron el siguiente juego y derribaron a Nick y a Bryan inmediatamente, antes de acorralar a Exum. Aun as&iacute;, perdieron porque estaban tan emocionados que se olvidaron de que yo segu&iacute;a vivo. Mientras se acercaban a Exum, aparec&iacute; de la nada y los aplastamos en segundos, lo que hizo que Andil se quitara la m&aacute;scara y me abrazara con emoci&oacute;n. Sus enormes brazos aplastaron mi pecho mientras gritaba: &ldquo;&iexcl;Genial! &iexcl;Genial!&rdquo; en &aacute;rabe y me besaba la mejilla.</p>
<p>
	La felicidad nos dur&oacute; poco. Soha oy&oacute; peque&ntilde;os murmullos acerca de m&iacute;. Dice que Coco y Andil quieren saber por qu&eacute; est&aacute; con los extranjeros: &ldquo;&iquest;C&oacute;mo conoces a estos tipos? &iquest;Por qu&eacute; son tus amigos?&rdquo; Como musulmana secular que es, Soha sabe que nos estamos metiendo en un terreno complicado. Aunque los militantes parecen haberme cogido un poco de cari&ntilde;o, el hecho de salir con una chica musulmana local est&aacute; contrarrestando esa impresi&oacute;n; tambi&eacute;n soy el que los ret&oacute; a este combate que est&aacute;n perdiendo. El orgullo est&aacute; en juego y, para mi sorpresa, parecen m&aacute;s deseosos de dispararme a m&iacute; que a Exum, el representante del ej&eacute;rcito estadounidense y hasta ahora su objetivo principal.<br />
	<br />
	Qued&eacute; eliminado de inmediato en el siguiente juego cuando Andil, corriendo a toda velocidad, me dispar&oacute; en la cara a 30 metros de distancia. Pero terminamos ganando ese juego, el cuarto; el marcador est&aacute; a 3 a 1. Es evidente que el jefe est&aacute; harto, y anuncia que est&aacute; listo para unas rondas de cinco contra cinco.</p>
<p>
	&mdash; Viene a salvar a sus muchachos&nbsp; &mdash;dice Nick, mientras los &aacute;rbitros anuncian el siguiente juego. Cada equipo elige a un capit&aacute;n (el jefe y yo) y defienden sus respectivas torres en lados opuestos del campo. S&oacute;lo el capit&aacute;n puede entrar a la torre del otro equipo, y cuando lo hace, su equipo gana. Disp&aacute;rale al capit&aacute;n contrario en la cabeza y el juego se acaba.</p>
<p>
	Para nuestro primer juego cinco contra cinco con el Jefe, Exum dise&ntilde;&oacute; una estrategia elaborada. Describirla tomar&iacute;a cinco veces m&aacute;s de tiempo del que tard&oacute; el Jefe en recorrer el campo bajo una lluvia de balas de pintura, entre los gritos de sus compatriotas guerrilleros. Lleg&oacute; hasta nuestra torre sin un rasgu&ntilde;o; el juego termin&oacute; antes de que yo pudiera ni siquiera empezar a correr. Ahora estamos 3 a 2 y el Equipo Hezbol&aacute; estalla como un volc&aacute;n de insultos. Hasta Khodor, el m&aacute;s callado del grupo, se une al canto: &ldquo;&iexcl;20 segundos! &iexcl;20 segundos!&rdquo;</p>
<p>
	La siguiente ronda es a&uacute;n m&aacute;s corta. La sirena suena y el jefe corre hasta nuestra torre. Fin. Pero esta vez me doy cuenta de que aunque parece bastante r&aacute;pido, no lo es tanto. Puede que yo sea m&aacute;s r&aacute;pido que &eacute;l. Ni siquiera trata de atacarnos, simplemente sostiene su rifle sobre su cabeza como escudo mientras corre en l&iacute;nea recta. Yo puedo hacer eso.</p>
<p>
	Despu&eacute;s de que el jefe nos patee el trasero dos veces en 30 segundos, las cosas se empatan. Se habla de cambiar las reglas una vez m&aacute;s para garantizar que el juego de desempate sea m&aacute;s emocionante, pero son las 11:00 pm y Khodor tiene que llegar a la mezquita a media noche para las oraciones del Ramad&aacute;n. Sus compa&ntilde;eros, quienes tambi&eacute;n celebran el Ramad&aacute;n, lo presionan para que se quede a la gran final, y aunque se nota que realmente quiere seguir jugando, tiene que rezar. S&oacute;lo hay tiempo para otra ronda de &ldquo;disp&aacute;rale al capit&aacute;n&rdquo;.</p>
<p>
	Decidimos copiar la estrategia del jefe: correr&eacute; directo a la torre, con el arma protegiendo la cabeza, mientras Bryan corre junto a m&iacute; recibiendo todos los balazos. Cuando suena la sirena, ignoro a nuestros oponentes y miro directo a las escaleras de la torre, a 50 metros de distancia. La carrera empieza. Bryan se tropieza con sus enormes piernas y cae como un Gulliver asediado por un enjambre de balas del Equipo Hezbol&aacute;. Andil me dispara todo el tiempo pero no logra darme en la cabeza. Segundos despu&eacute;s llego a la torre, medio paso antes que el jefe del otro lado del campo. Ganamos: 4-3.<br />
	<!--nextpage--><br />
	<img alt="" border="0" height="425" src="http://scs.viceland.com/int/v19n3/htdocs/paintballing-with-hezbollah/sitting-in-front-of-mural.jpg" width="640" /><br />
	<em>Un soldado de Hezbol&aacute; hace una pausa para descansar de tanta acci&oacute;n.</em></p>
<br />
<br />
<p>
	En algunas culturas &aacute;rabes hay una costumbre conocida como <em>baroud: </em>es el momento en que los hombres disparan sus armas al aire con emoci&oacute;n durante una boda, un funeral o alg&uacute;n evento cultural. Hace unos a&ntilde;os Hezbol&aacute; prohibi&oacute; de forma oficial la pr&aacute;ctica, pero esta noche, todos (el jefe y compa&ntilde;&iacute;a incluidos) nos reunimos en el centro del campo con un cartucho completo de 200 balas de pintura para celebrar la diversi&oacute;n con un tiroteo al aire. Superamos la barrera del lenguaje para revivir los momentos de la noche o para hablar de gilipolleces, mientras nos damos la mano y nos abrazamos para reconocer que hemos hecho algo, si no especial, definitivamente &uacute;nico.</p>
<p>
	Al final de la noche, las cosas se ponen m&aacute;s tensas. El jefe camina hasta Ben y le quita el arma, criticando su punter&iacute;a. En una exhibici&oacute;n ejemplar, el jefe apunta cuidadosamente a una cuerda que cuelga en el otro lado del campo y dispara una y otra vez, dando siempre en el blanco mientras grita Yahoud (&ldquo;Jud&iacute;o&rdquo;) cada vez que aprieta el gatillo. A &eacute;l le parece gracioso, pero nadie m&aacute;s se r&iacute;e.</p>
<p>
	Casi un mes despu&eacute;s del juego, estoy en una camioneta recorriendo la frontera altamente vigilada entre L&iacute;bano e Israel, donde a las patrullas de Hezbol&aacute;, Israel y el ej&eacute;rcito liban&eacute;s se les suman otros doce mil cascos azules de la ONU. El jefe est&aacute; al volante. Durante las semanas despu&eacute;s del juego de paintball nos empezamos a llevar un poco mejor, as&iacute; que, mientras conducimos, accede a contestar a mis preguntas sobre los detalles de sus t&aacute;cticas en el campo de batalla. Es consciente de que le pregunto porque planeo escribir sobre &eacute;l y sus compa&ntilde;eros. Mi impresi&oacute;n es que aunque sabe que esto est&aacute; estrictamente prohibido, asume que soy suficientemente inofensivo como para llevarme a algunos puestos abandonados o para explicarme, desde su punto de vista, c&oacute;mo emboscaron a unos oficiales israel&iacute;es en 1994. Despu&eacute;s de sacar las bater&iacute;as de nuestros tel&eacute;fonos m&oacute;viles para evitar que nos esp&iacute;en o nos localicen, nos dirigimos hacia el sur en un lluvioso d&iacute;a de invierno.</p>
<p>
	Mientras atravesamos los puestos de control del ej&eacute;rcito liban&eacute;s, situados para mantener a los extranjeros alejados de una de las fronteras m&aacute;s tensas del mundo, me habla de t&aacute;cticas militares, y empieza criticando las estrategias de ambos equipos durante el juego de paintball: nuestra falta de disciplina y de voluntad para cambiar de plan, la ant&iacute;tesis de la estrategia de Hezbol&aacute;. Como ejemplo, me se&ntilde;ala una curva en la carretera justo dentro de la antigua Zona de Seguridad, la cual ha estado ocupada por Israel durante m&aacute;s de 20 a&ntilde;os.</p>
<p>
	&mdash; Ah&iacute; fue donde un tanque israel&iacute; casi me pasa por encima &mdash;me dice, mientras describe una emboscada que sucedi&oacute; en los noventa&mdash;. Pero no nos pod&iacute;amos mover ni hacer ruido, porque el tanque no era nuestro objetivo.&nbsp;</p>
<p>
	Mientras nos acercamos a la frontera, nos encontramos con una patrulla israel&iacute; al otro lado de la verja, recorriendo la zona con sus Humvees desde la distancia. El jefe baja la ventana.</p>
<p>
	&mdash;&iexcl;Hellllooooo! &mdash;grita en ingl&eacute;s, sorprendiendo a los soldados, seguido de un: &mdash;&iexcl;Iros a la mierda! &mdash;mientras pisa el acelerador. Una vez nos hemos alejado lo suficiente como para no temer que nos disparen, le pregunto lo que realmente piensa, personalmente, de sus enemigos israel&iacute;es.</p>
<p>
	&mdash; Est&aacute;n bien entrenados y son duros. Luchan con coraje y defienden su tierra y a su gente. Los respeto como enemigos. Trabajan con sus manos, luchan por ellos mismos y cuidan a su pueblo, son mucho mejores que los saud&iacute;es. Ellos son los peores seres humanos. Dicen ser los musulmanes m&aacute;s religiosos y que Dios les hizo el regalo m&aacute;s grande que pueda hac&eacute;rsele a una naci&oacute;n. &iquest;Protegen a los musulmanes con su dinero? &iquest;Dan de comer a los pobres? &iquest;Desarrollan una cultura? No, se lo gastan todo en coches y putas. Los odio.&nbsp;</p>
<p>
	Y esto viene de un t&iacute;o que, durante nuestro juego de paintball, respondi&oacute; a la pregunta de Soha sobre sus t&aacute;cticas militares balbuceando: &mdash;A veces, cuando tienes una pistola en las manos, aprendes cosas.</p>
<p>
	Claramente estamos progresando; hoy parece mucho menos intimidante. Mientras seguimos con nuestro paseo por la frontera, me explica c&oacute;mo se debe ejecutar una emboscada (qu&eacute;date escondido y deja pasar cinco oportunidades para atacar) y la primera regla de los guerrilleros de Hezbol&aacute;: &mdash;Nos ense&ntilde;an a no morir &mdash;me dice&mdash;. Nos ense&ntilde;an que nuestras vidas y nuestro entrenamiento son demasiado valiosos para desperdiciarlos.</p>
<p>
	Me ense&ntilde;a los lugares desde donde se lanzan los misiles, lugares tan bien escondidos que no los puedo ver hasta que estamos parados sobre ellos y me explica c&oacute;mo, cuando hay batallas, los encargados de los misiles se mueven en bicicletas para evitar ser detectados. Es exactamente la clase de informaci&oacute;n t&aacute;ctica detallada, de una fuente militar leg&iacute;tima, que esperaba obtener con el juego de paintball.</p>
<p>
	Aun as&iacute;, durante nuestro viaje, intento entender mejor los sentimientos del jefe sobre sus adversarios. Su chiste de gritar &ldquo;Yahoud&rdquo; mientras le disparaba a la cuerda fue extremadamente ofensivo, pero en un contexto liban&eacute;s, no fue tan extra&ntilde;o. La gente en esta parte del mundo parece no entender el concepto de lo que es ser pol&iacute;ticamente correcto.&nbsp;</p>
<p>
	El Ministerio de Defensa israel&iacute; tuvo que lidiar recientemente con la noticia de que un equipo de francotiradores que hab&iacute;a participado en el ataque contra la Franja de Gaza en 2008 hab&iacute;a mandado hacer camisetas con im&aacute;genes de mujeres musulmanas embarazadas con una ret&iacute;cula a su alrededor. En ellas se pod&iacute;a leer &ldquo;UN TIRO, DOS MUERTES&rdquo;.</p>
<p>
	<img alt="" border="0" height="425" src="http://scs.viceland.com/int/v19n3/htdocs/paintballing-with-hezbollah/front-desk.jpg" width="640" /></p>
<br />
<p>
	<em>M&aacute;scaras protectoras sobre el mostrador antes de ser ba&ntilde;adas en pintura.</em></p>
<p>
	Sin embargo, el mal comportamiento de unos no justifica el de los otros. Siento curiosidad por saber si existe alguna diferencia entre la resistencia y el racismo en las mentes de soldados como el jefe, as&iacute; que le presiono para que me cuente cu&aacute;l es el objetivo real de Hezbol&aacute;. &iquest;Liberar y proteger la tierra de L&iacute;bano, o seguir luchando hasta que todos los israel&iacute;es se hayan ido? Le pido que considere un escenario en el que los palestinos llegan a un acuerdo donde existan dos Estados, y los israel&iacute;es se retiran de los terrenos que algunas facciones consideran parte de L&iacute;bano. &iquest;Seguir&iacute;an luchando a pesar de todos esos (sumamente improbables) avances?</p>
<p>
	&mdash; Si todas esas cosas suceden, entonces la Resistencia deja de ser una obligaci&oacute;n nacional y se convierte en una cuesti&oacute;n religiosa &mdash;me responde&mdash;. Como musulmanes, sentimos una obligaci&oacute;n religiosa por liberar Jerusal&eacute;n. Pero esto lo podemos resolver de muchas maneras, mientras que la ocupaci&oacute;n solo la podemos resolver con la Resistencia.</p>
<p>
	Despu&eacute;s me dice que los israel&iacute;es deben aprender que no pueden ganar una guerra en L&iacute;bano porque est&aacute;n peleando contra un pueblo que tiene un pa&iacute;s que defender. Y esto es una idea crucial. A pesar su orgullo por las habilidades de Hezbol&aacute;, me se&ntilde;ala en la direcci&oacute;n de Israel y elocuentemente me resume un tema que pocos militantes en el Medio Oriente se atreven a abordar.</p>
<p>
	&mdash; Si la guerra se librase 500 metros en esa direcci&oacute;n, la Resistencia nunca podr&iacute;a ganar. No podr&iacute;amos vencer a los israel&iacute;es ah&iacute;, no en su tierra, junto a sus casas&mdash;. Nunca hab&iacute;a escuchado a un militante isl&aacute;mico admitir que Israel es de los israel&iacute;es. Despu&eacute;s habla de c&oacute;mo en 1982 cincuenta mil soldados palestinos entrenados y bien armados no pudieron mantener a los israel&iacute;es fuera de Beirut durante una semana. Pero, seg&uacute;n &eacute;l, menos de mil soldados de Hezbol&aacute; pudieron hacerlo durante 34 d&iacute;as en 2006. &mdash;Los palestinos no pueden pelear porque no tienen un hogar que defender. Ya habr&iacute;a una Palestina si no fuera por los palestinos.</p>
<p>
	A partir de esta declaraci&oacute;n, presiono para que me diga qu&eacute; cree que podr&iacute;a detener este ciclo de violencia en el sur. &iquest;Qu&eacute; pasar&iacute;a si los israel&iacute;es salen de tierras libanesas, hacen las paces con los palestinos y nunca vuelven a amenazar a L&iacute;bano?</p>
<p>
	&mdash; Algunos consideran que la violencia es la forma de solucionar todos los conflictos religiosos, como la liberaci&oacute;n de Jerusal&eacute;n. Pero eso implicar&iacute;a el fin de la Resistencia.</p>
<p>
	&mdash;Entonces, &iquest;habr&iacute;a paz? &mdash;le pregunto.</p>
<p>
	Lo piensa un segundo. &mdash;Claro&mdash;,responde, pero no suena muy convencido.&nbsp;</p>

]]></description>
<guid isPermaLink="false">http://www.vice.com/137470</guid>
<author>Mitchell Prothero</author>
<category>travel, hezbola, libano, oriente, proximo</category>
</item>
<item>
<title>Lety la camionera</title>
<link>http://www.vice.com/es/read/lety-la-camionera-0000118-v5n2</link>
<pubDate>Thu, 22 Mar 2012 12:00:00 +0000</pubDate>
<description><![CDATA[<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/6b2dd7992c0cd72aa7a6d8c09d11933f.jpg" style="width: 640px; height: 416px; " /></p>
<p class="p1">
	El paradero del centro de Ciudad Ju&aacute;rez, Chihuahua, es una esquina sucia y ruidosa. Es el paso de comerciantes ambulantes, vagos y pasajeros, pero sobre todo, hay decenas de se&ntilde;ores &quot;esquineros&quot;: choferes, vendedores y checadores que se la pasan gritando. La din&aacute;mica es muy vers&aacute;til: chiflan, comen, fuman, trabajan y hacen desmadre, todo al mismo tiempo. Ah&iacute;, en medio de tantos hombres, es donde comenc&eacute; a buscar a Lety.&nbsp;</p>
<p class="p3">
	Hab&iacute;a o&iacute;do hablar de una camionera que era la &uacute;nica mujer que trabaja en el paradero, la &uacute;nica que tiene que lidiar con esos hombres todos los d&iacute;as. Quer&iacute;a conocerla porque no es com&uacute;n que las mujeres realicen este oficio, y menos cuando el recorrido atraviesa algunos de las zonas m&aacute;s peligrosas de la ciudad.&nbsp;</p>
<p class="p3">
	El primero que me confirm&oacute; la existencia de Lety fue un checador. Me acuerdo perfectamente: era un se&ntilde;or s&uacute;per amable, <a href="http://www.vice.com/es/read/chimuelos-941-v3n7">chimuelo</a>, con cachucha naranja; me dijo: &ldquo;S&iacute;, pues la Lety, va por la ruta 10, aqu&iacute; debe pasar, &iexcl;esp&eacute;rela!&rdquo;&nbsp;</p>
<p class="p3">
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/cc9a3bd2e4c74af24700c00fb40555a9.jpg" style="width: 640px; height: 427px; " /></p>
<p class="p3">
	<em>Lety echando una siesta. Cada d&iacute;a se levanta a las 5 de la ma&ntilde;ana para su primera ronda. </em></p>
<p class="p3">
	Tras esperarla durante casi una hora, la vi llegar en su cami&oacute;n, manejando su volante rojo, con la virgen de Guadalupe y cortinas rojas. Me emocion&eacute;, se ve&iacute;a muy dura, de veras impon&iacute;a entre los bigotones, canosos y panzones choferes que hab&iacute;a visto ah&iacute;. La Lety iba con pantal&oacute;n ajustado, cola de caballo y flequillo. La salud&eacute; con pena, me sent&iacute;a media pendeja ah&iacute;, medio miedosa, y la Lety tan cabrona, manejando, con no s&eacute; cuantos pasajeros atr&aacute;s. Le dije que quer&iacute;a conocerla, que me parec&iacute;a muy heroico su trabajo. Me acuerdo que se rio de m&iacute; y me dijo muy segura y norte&ntilde;a: &ldquo;Pues s&uacute;bete, &iquest;qu&eacute; quieres saber? Vamos lejos, &iquest;eh?&rdquo;</p>
<!--nextpage--><p class="p3">
	As&iacute; comenz&oacute; mi jornada de trabajo con esta brava conductora que recorre algunas de las colonias m&aacute;s peligrosas de la ciudad, como Lomas de Poleo, donde en marzo de 1996 encontraron los cuerpos de siete mujeres asesinadas y torturadas sexualmente. Este, junto a otros hallazgos de mujeres asesinadas en Lote Bravo y varios casos m&aacute;s de desaparici&oacute;n, desataron conmoci&oacute;n y una serie de investigaciones y demandas por parte de organizaciones de derechos humanos.&nbsp;</p>
<p class="p3">
	<span class="s1">A trav&eacute;s de los a&ntilde;os, los feminicidios en esta ciudad fronteriza han ido en aumento y la respuesta del gobierno ha sido, en el mejor de los casos, a todas luces insuficiente. Incluso en 2009, la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), en una resoluci&oacute;n hist&oacute;rica, conden&oacute; al Estado mexicano como responsable por el caso conocido como &ldquo;Campo Algodonero&rdquo;, el asesinato de tres mujeres en Ciudad Ju&aacute;rez. Desafortunadamente, esos son s&oacute;lo tres de los m&aacute;s de 450 que se registraron entre 1993 y 2009. Seg&uacute;n cifras del peri&oacute;dico local <i>El Diario</i>, entre enero de 2009 y agosto de 2011 se registraron 609 m&aacute;s, con lo que Ju&aacute;rez alcanz&oacute; la tasa m&aacute;s alta del pa&iacute;s de homicidios contra mujeres. Lo peor es que esta tr&aacute;gica situaci&oacute;n, palidece cuando se compara con las m&aacute;s de 12 mil personas que &ndash;seg&uacute;n conteos del <i>Semanario Zeta&ndash;,</i> fueron asesinadas en el estado de Chihuahua, por la guerra contra el narco durante el gobierno de Felipe&nbsp;</span>Calder&oacute;n.</p>
<p class="p3">
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/1779fa344aef66a1b6ad0b0e39ca7b9b.jpg" style="width: 640px; height: 416px; " /><img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/949ebce3cb1ce9fa00993e3c059b78f0.jpg" style="width: 640px; height: 415px; " /></p>
<p>
	<em>Lety en su cami&oacute;n con su inseparable <a href="http://www.youtube.com/watch?v=Ph7iS7XYkME&amp;feature=related" target="_blank">Jenny Rivera</a></em><em>.</em></p>
<p class="p3">
	Con esta situaci&oacute;n de fondo, Lety y yo empezamos nuestro recorrido por Ciudad Ju&aacute;rez. Nos acompa&ntilde;aban las canciones de do&ntilde;a Rivera. Entre los pasajeros que se sub&iacute;an y un borracho que no quer&iacute;a bajarse y hac&iacute;a enojar a Lety, fuimos pasando por la Frontera Baja, la Sarabia y otros barrios. Yo era como uno de esos chavos que van junto a los choferes, pero m&aacute;s bien escuchaba y observaba desde las ventanas polvorientas estos rumbos solitarios, con un paisaje empobrecido y olvidado. Pod&iacute;a suceder cualquier cosa en cualquier momento, cada vez que pas&aacute;bamos por una calle era inevitable pensar en los muertos, de quienes ahora se habla en cifras. Como escribi&oacute; la periodista Marcela Turati en su art&iacute;culo <em>Desde las cenizas de la violencia</em>, &ldquo;Se <span class="s2">lleg&oacute; a un punto en que la pila de muertos se volvi&oacute; infinita&rdquo;.&nbsp;</span></p>
<!--nextpage--><p class="p3">
	A pesar del ambiente tenso, hubo buena qu&iacute;mica con la Lety, nos ca&iacute;mos bien. Hicimos cuatro recorridos de su ruta habitual; en el tercero, Lety me cont&oacute; lo vulnerable que a veces se siente al trabajar en un cami&oacute;n desde muy temprano y hasta tarde, de todas las cosas que ten&iacute;a que ver. En la cuarta vuelta nos tomamos una paleta helada y me present&oacute; a algunas se&ntilde;oras, porque Lety o &ldquo;Lola la camionera&rdquo; (como la llaman) ya es conocida en los barrios por donde pasa.&nbsp;</p>
<p class="p3">
	Ese d&iacute;a acabamos tarde. Lety me invit&oacute; a su casa a cenar y me ofreci&oacute; quedarme a dormir. Durante los recorridos en su cami&oacute;n y el tiempo que pas&eacute; en su casa, yo tomaba fotos y escuchaba las historias que me contaba.&nbsp;</p>
<p class="p3">
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/15fac6466ab9235bb03377dcb39ab241.jpg" style="width: 640px; height: 416px; " /></p>
<p>
	<em>Vista desde la casa de Lety. </em></p>
<p class="p3">
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/f14bcff4b04726aaaea3d83ed263d179.jpg" style="width: 640px; height: 416px; " /></p>
<p>
	<em>Lety platicando con su hijo que es luchador y se hace llamar &ldquo;El disc&iacute;pulo&rdquo;. </em></p>
<p class="p3">
	&nbsp;</p>
<p class="p4">
<!--nextpage-->	<b>Vice: &iquest;C&oacute;mo es que terminaste como chofer?</b></p>
<p class="p4">
	<b>Lety:</b> Bueno, hubo una temporada aqu&iacute; en la que escase&oacute; el trabajo, y luego andaba una &quot;busque y busque&quot;. As&iacute; que uno de mis cu&ntilde;ados (&eacute;l es chofer de la ruta), me dijo: &ldquo;&iquest;Qu&eacute;? Avi&eacute;ntate, yo te ense&ntilde;o&rdquo;. Como yo ten&iacute;a una beb&eacute; chiquita que naci&oacute; prematura, y ya ves que una, por los hijos, es capaz de todo; entonces dije: &ldquo;Ya tengo la oportunidad aqu&iacute;, pues s&iacute;, me aviento&rdquo;. Y s&iacute;, entren&eacute; dos d&iacute;as y t&oacute;mala que me dejaron trabajando.</p>
<p class="p4">
	<b>&iquest;C&oacute;mo fueron los primeros d&iacute;as, c&oacute;mo te trataron los machos camioneros?</b></p>
<p class="p4">
	No, pues empezaron a darme carrill&oacute;n, a insultarme, a decirme machorra; quer&iacute;an que corriera del trabajo, pero pues no. Soy de esas aferradas que hasta que logro lo que quiero no me doy por vencida, busco la manera de aguantar.</p>
<p class="p4">
	<b>&iquest;C&oacute;mo te hiciste respetar?</b></p>
<p class="p4">
	<span class="s1">Me los cacheteaba. Uno de ellos empez&oacute; a meterme polilla con mi patr&oacute;n, me hac&iacute;a chismes, as&iacute; que fui y lo enfrent&eacute;. Le dije: &ldquo;&iquest;Cu&aacute;l es el problema conmigo, o qu&eacute; sientes, d&iacute;melo a m&iacute;, &iquest;para qu&eacute; le dices al patr&oacute;n?&rdquo;. Tra&iacute;a mucho coraje y le di unas cachetadas. Santo remedio, de ah&iacute; para adelante ya todos me respetaron.</span></p>
<p class="p4">
	<b>&iquest;Cu&aacute;les son las colonias que recorres todos los d&iacute;as?</b></p>
<p class="p4">
	La Frontera Baja, la Estrella, la Sarabia, el Retiro, la Mesa, el Rancho, el Poleo y el Centro.</p>
<p class="p4">
	<b>&iquest;Ha aumentado la violencia durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os?</b></p>
<p class="p3">
	Me toc&oacute; una vez que quer&iacute;an bajarme a dos muchachas del cami&oacute;n. Unos de un carro las quer&iacute;an bajar. Pens&eacute; que pod&iacute;a salvarlas, bueno&hellip; y me arriesgu&eacute;. Entonces llam&eacute; por radio a una patrulla, porque ellas me ped&iacute;an llorando: &ldquo;No dejen que nos bajen, chofi&rdquo;. Con tanta desaparici&oacute;n y tanta cosa que estaba pasando, pens&eacute; que a lo mejor les quer&iacute;an robar. He visto tanta cosa que ahorita ya no s&eacute; ni en qui&eacute;n confiar. Por ejemplo, me asaltaron unos chavalillos que eran pasajeros, y antes de ellos unos oficiales que supuestamente ven&iacute;an a cuidarnos. Yo trabajaba de noche, entonces dijeron que yo tra&iacute;a droga en el cami&oacute;n. Les pregunt&eacute; que por qu&eacute;; yo me sent&iacute;a bien porque no tra&iacute;a nada: ni fumo ni tomo, no traigo ning&uacute;n vicio. Ellos dijeron que cuando yo iba manejando, tra&iacute;a droga abajo. Yo dije: no puede ser. Y me dijeron que ellos no me pod&iacute;an tratar como a un hombre pero que andaban buscando dinero. Me quitaron todo lo que tra&iacute;a, lo de la inscripci&oacute;n de la secundaria de mi hijo, lo de la bolsa, lo de la cartera; se lo llevaron todo.</p>
<p class="p4">
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/72fd96d24f65df3c8a611eba8210b76e.jpg" style="width: 640px; height: 427px; " /></p>
<p>
	<em>Ciudad Ju&aacute;rez de madrugada.</em></p>
<p class="p4">
<!--nextpage-->	<b>&iquest;Qu&eacute; es lo que m&aacute;s te da miedo de ser mujer y trabajar como chofer?</b></p>
<p class="p4">
	Pasamos por una racha en la que hubo muchos atropellos, ah&iacute; por la Mina. Ah&iacute; atrasito pasa mucha gente, se atraviesan, y &eacute;se es mi miedo ahorita. Uno de los choferes atropell&oacute; a una se&ntilde;ora y la mat&oacute;, y ahora la traen contra todos nosotros.&nbsp;</p>
<p class="p5">
	<b>&iquest;C&oacute;mo te conocen en las colonias?&nbsp;</b></p>
<p class="p4">
	Me dicen Lola: &ldquo;Ah&iacute; viene Lola&rdquo;, &ldquo;Ya pas&oacute; Lola&rdquo;, &ldquo;Y qu&eacute; Lola, &iquest;me das un <i>rait</i>?&rdquo; [risas]. Soy Lola la camionera.</p>
<p class="p4">
	<b>En tu ruta pasas por algunas de las colonias m&aacute;s peligrosas. &iquest;Qu&eacute; has visto por ah&iacute;?&nbsp;</b></p>
<p class="p4">
	He visto que se llevan a muchachas. A la fuerza, las suben a los carros, les tapan la cabeza con chamarras y bolsas, y se las llevan. He visto cuando matan&hellip; Por la iglesia de Santa Cecilia, un d&iacute;a iba llegando cuando unos de un carro se pararon y llegaron a matar al que estaba despachando ah&iacute;. Estaba otro con &eacute;l, alcanz&oacute; a correr, pero tambi&eacute;n le tocaron balazos. Pas&eacute; y me fui derecho. Ya cuando pasan las cosas nom&aacute;s lo que hago es salir corriendo.</p>
<p class="p3">
	Cuando me toc&oacute; una balacera entre oficiales y sicarios ah&iacute; en Las Moras, no pensaba en mi vida, pensaba en poner a salvo a la gente que yo tra&iacute;a en el cami&oacute;n. Ese d&iacute;a yo ven&iacute;a del rancho. Cuando iba a llegar a la Chiripa [una glorieta en el noroeste de Ciudad Ju&aacute;rez], me dijeron que me fuera del lado de la calle porque hab&iacute;a una balacera, entonces dije: &ldquo;Bueno, me voy por ac&aacute; del lado de los cerros&rdquo;. Y &aacute;ndale, que cuando me fui por los cerros hab&iacute;a otra balacera all&aacute; arriba de Las Moras, y los oficiales se escudaban en el cami&oacute;n. Se tapaban; yo iba avanzando con el cami&oacute;n y ellos avanzaban con nosotros. Se o&iacute;an balazos pa&rsquo; todos lados.</p>
<p class="p4">
	<b>&iquest;Qu&eacute; haces en tus d&iacute;as de descanso?</b></p>
<p class="p4">
	Descanso en la ruta, pero aqu&iacute; en la casa no. Aqu&iacute; me la paso limpiando y haciendo de comer.</p>
<p class="p4">
	<b>&iquest;Qu&eacute; sientes que es lo m&aacute;s peligroso de Ciudad Ju&aacute;rez?</b></p>
<p class="p4">
	Lo que me da miedo es c&oacute;mo estamos con la polic&iacute;a. Porque a veces est&aacute; uno en el lugar equivocado.&nbsp;</p>
<p class="p4">
	<b>Me contaste que una vez los asalt&oacute; un oficial en tu casa&hellip;</b></p>
<p class="p4">
	<span class="s1">Una vez est&aacute;bamos dormidos, creo que balacearon a unos [oficiales de] tr&aacute;nsito y entonces empezaron a peinar el &aacute;rea de la orilla del r&iacute;o. Est&aacute;bamos dormidos y llegaron los polic&iacute;as, tumbaron la puerta de una patada, se metieron en la casa y nos pusieron la pistolota en la cara. Nos gritaron que nos levant&aacute;ramos porque andaban buscando a unos sicarios. Registraron toda la casa, le robaron un celular a mi hija, nuestro dinero y todo lo que pudieron echarse a la bolsa. Se llevaron lo poquito de valor que ten&iacute;amos.&nbsp;</span></p>
<p class="p4">
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/8fd9e90472fb98c230f03052ecb2fba7.jpg" style="width: 640px; height: 427px; " /></p>
<p>
	<em><!--nextpage--></em></p>
<p>
	<em>Lety recorre todos los d&iacute;as algunas de las colonias m&aacute;s peligrosas, como Lomas de Poleo. </em></p>
<p class="p4">
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/2b61ba635df137ec84afdb2ae1d5b6dc.jpg" style="width: 640px; height: 829px; " /></p>

]]></description>
<guid isPermaLink="false">http://www.vice.com/135390</guid>
<author>Eunice Adorno (texto y fotos)</author>
<category>travel, ciudad juárez, Mexico, mujeres desaparecidas</category>
</item>
<item>
<title>The Vice Guide to Travel: Takanakuy - Parte 1</title>
<link>http://www.vice.com/es/the-vice-guide-to-travel/takanakuy-part-1</link>
<pubDate>Mon, 12 Mar 2012 04:00:00 +0000</pubDate>
<description><![CDATA[<p>
	Diciembre es un momento del año especial en la provincia peruana de Chumbivilcas. Las chicas se trenzan el pelo y visten sus más bonitos sombreros y faldas brocadas, y los chicos se ponen sus mejores pasamontañas y pantalones de cuero y se colocan un pájaro muerto encima de la cocorota. Después, todos&mdash;jóvenes y viejos, hombres y mujeres&mdash;se juntan la mañana del día de Navidad para hostiarse unos a otros a base de bien.</p>
<p>
	El Takanakuy es una ceremonia de lucha cuyas raíces se hallan en los Andes prehispánicos y pre-incaicas. En ausencia de prácticamente cualquier forma de sistema judicial&mdash;en la comisaría de Chumbivilcas trabajan nada menos que tres policías&mdash;, los habitantes de los distintos pueblos de la región se guardan sus disputas y rencillas durante todo el año para arreglarlas en Navidad a puñetazo limpio en el Takanakuy. Hay quienes se paren la cara por legítimas quejas de tipo legal, otros lo hacen paradisputarse a una chica o por alguna otra pequeña rivalidad inter-personal, y muchos simplemente pelean por el placer de hacerlo(o porque están borrachos).</p>
<p>
	Lo más importante, sin embargo, es que lo hacen vestidos como increíbles Mad Max de las montañas en plena pesadilla de DMT.</p>

]]></description>
<guid isPermaLink="false">http://www.vice.com/133803</guid>
<author>Thomas Morton</author>
<category>travel, </category>
</item>
<item>
<title>Far Out: El retiro de Faustino en la Patagonia - Parte 1</title>
<link>http://www.vice.com/es/far-out/faustinos-patagonian-retreat-part-1</link>
<pubDate>Thu, 23 Feb 2012 05:00:00 +0000</pubDate>
<description><![CDATA[<p>
	Para este episodio de <em>Far Out</em>, VICE viaj&oacute; hasta la Patagonia chilena para conocer a Faustino Barrientos, uno de los habitantes m&aacute;s infames del Lago O&#39;Higgins.</p>
<p>
	El&nbsp; Lago O&#39;Higgins comprende una porci&oacute;n de la frontera entre la regi&oacute;n de Ays&eacute;n de Chile y la provincia de Santa Cruz en Argentina. Desde 1965, Faustino Barrientos vive solo en la orilla del lago, en una casa que construy&oacute; con los restos de un barco pesquero que naufrag&oacute;. Faustino es un pastor que principalmente vive de la tierra y su ganado, con muy pocas comodidades modernas. Sus vecinos m&aacute;s cercanos viven en Villa O&#39;Higgins, una peque&ntilde;a comunidad a 40 kil&oacute;metros, accesible s&oacute;lo por caballo.</p>
<p>
	Actualmente tiene 81 a&ntilde;os, y su aislamiento est&aacute; siendo invadido por las fuerzas gubernamentales, la econom&iacute;a y el turismo. En diciembre de 2001, VICE viaj&oacute; hasta all&iacute; para documentar su estilo de vida y hablar con &eacute;l sobre c&oacute;mo est&aacute; cambiando la Patagonia y el estilo de vida gaucho.</p>

]]></description>
<guid isPermaLink="false">http://www.vice.com/131527</guid>
<category>travel, </category>
</item>
<item>
<title>Avenida Totalitaria</title>
<link>http://www.vice.com/es/read/avenida-totalitaria-0000072-v5n12</link>
<pubDate>Tue, 14 Feb 2012 23:00:00 +0000</pubDate>
<description><![CDATA[<div style="font-family: Arial, Verdana, sans-serif; font-size: 12px; color: rgb(34, 34, 34); background-color: rgb(255, 255, 255); ">
	<p>
		<img alt="" border="0" height="439" src="http://scs.viceland.com/int/v18n12/htdocs/totalitarian-ave/four-men-and-a-banner.gif" style="cursor: default; " width="670" /><br />
		<em>Ilustraci&oacute;n de Yvonne Romano</em><br />
		&nbsp;</p>
	<div style="clear:both;">
		En la parisina Avenue Foch, en el 16&ordm; <em>arrondissement</em>, se alinean las lujosas, llamativas residencias propiedad de algunos de los peores d&eacute;spotas de &Aacute;frica y Oriente Medio. Denis Sassou Nguesso, de Congo-Brazzaville; Paul Biya, de Camer&uacute;n, y el antiguo presidente de Gab&oacute;n, Omar Bongo, son algunos de los potentados que poseen segundas residencias aqu&iacute;, lugares muy pr&aacute;cticos donde aterrizar tras un zafarrancho de compras en los Champs-&Eacute;lys&eacute;es.</div>
	<p>
		Es l&iacute;cito pensar que los franceses no permitir&iacute;an que personajes tan desagradables se apoderaran del vecindario, pero cuando tienes pasta contante y sonante nadie se niega a extenderte un t&iacute;tulo de propiedad. Aunque hayas obtenido el dinero saqueando a tus compatriotas, exponi&eacute;ndolos a la miseria y la enfermedad.</p>
	<p>
		Si bien de forma provisional, algunos cambios ya est&aacute;n en marcha. Gracias a una queja formal de Transparencia Internacional y otras dos ONGs, las autoridades est&aacute;n investigando los fondos empleados por Bongo, Nguesso y el presidente de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang, para adquirir sus lujosos apartamentos. Seg&uacute;n Transparencia Internacional, Bongo, Nguesso y Obiang tienen, entre los tres, al menos 180 cuentas bancarias personales, 60 propiedades exclusivas en Europa y 18 coches con un valor total de m&aacute;s de 6 millones de euros.</p>
	<p>
		Al hijo de Obiang, Teodor&iacute;n, le va m&aacute;s el rollo playboy del Nuevo Mundo. Teodor&iacute;n, que es ministro de agricultura en Guinea Ecuatorial, posee s&oacute;lo en Estados Unidos propiedades por valor de 55 millones de euros, incluyendo una mansi&oacute;n de 23 millones de euros en Malib&uacute;. Oh, y no nos olvidemos de su jet Gulfstream privado y de su mill&oacute;n y medio de euros en memorabilia de Michael Jackson (hay quien necesita escuchar &ldquo;Man in the Mirror&rdquo; unas cuantas veces m&aacute;s). Guinea Ecuatorial es un pa&iacute;s peque&ntilde;o pero rico en petr&oacute;leo en el que 1 de cada 5 ni&ntilde;os muere antes de cumplir cinco a&ntilde;os y el 70% de la poblaci&oacute;n vive con menos de un euro y medio al d&iacute;a. El Departamento de Justicia norteamericano decidi&oacute; recientemente embargar sus propiedades en el pa&iacute;s.</p>
	<p>
		Incluso en Francia, donde el gobierno se ha mostrado m&aacute;s vacilante en investigar los fondos de los dictadores y sus amigotes que tiene en su territorio, los fiscales han empezado a olfatear las cuentas bancarias de gente af&iacute;n a los gobiernos de T&uacute;nez, Egipto, Libia y Siria.</p>
	<p>
		En fin, que si te encuentras en Par&iacute;s, no dejes de darte un garbeo por las orillas del Sena: disfrutar&aacute;s de la verde vegetaci&oacute;n de la Avenue Foch e inhalar&aacute;s el hist&oacute;rico hedor de unas cuantas desp&oacute;ticas manchas de mierda que, con un poco de suerte, se lavar&aacute;n y desaparecer&aacute;n en un futuro pr&oacute;ximo.</p>
</div>

]]></description>
<guid isPermaLink="false">http://www.vice.com/127676</guid>
<author>Por Wiegert Postma</author>
<category>travel, </category>
</item>
<item>
<title>Ahí lo has clavado</title>
<link>http://www.vice.com/es/read/ahi-lo-has-clavado-0000066-5n12</link>
<pubDate>Tue, 14 Feb 2012 00:00:00 +0000</pubDate>
<description><![CDATA[<p>
	<img alt="" border="0" height="379" src="http://scs.viceland.com/int/v18n12/htdocs/getting-nailed/crucified.jpg" width="670" /><br />
	<span style="font-size: 11px; font-family: Arial; line-height: 16px;"><i>Los crucificados lo hacen por arrepentimiento, agradecimiento a Dios o para pedirle un favor.</i></span><span style="font-size: 11px; font-family: Arial; line-height: 16px;"><i> REUTERS/Erik de Castro</i></span><br />
	&nbsp;</p>
<p>
	Durante 50 a&ntilde;os, los habitantes de la peque&ntilde;a aldea filipina de Cutud han celebrado el Viernes Santo atravesando con clavos de 18 cent&iacute;metros las manos y pies de quien se prestara voluntario, en una sangrienta reconstrucci&oacute;n de la crucifixi&oacute;n de Jes&uacute;s. En su versi&oacute;n original, esta representaci&oacute;n anual del V&iacute;a crucis no inclu&iacute;a una aut&eacute;ntica crucifixi&oacute;n, pero, en 1962, un sanador por la fe de la localidad que iba a encarnar a Jesucristo decidi&oacute; que, en aras del realismo, le ten&iacute;an que atravesar con clavos las manos y los pies. Desde entonces, un pu&ntilde;ado de actores son cada a&ntilde;o crucificados durante 10 minutos mientras otros centenares de actores se azotan a s&iacute; mismos. En los a&ntilde;os 80 y comienzos de los 90 se invitaba a personas extranjeras a participar en el ritual, pero, en 1996, un actor porno sadomaso japon&eacute;s, Shinichiro Kaneko, minti&oacute; a la gente del lugar para que le crucificaran: les dijo que lo hac&iacute;a porque su hermano se estaba muriendo de c&aacute;ncer, pero en realidad lo film&oacute; todo para incluirlo en una de sus tronadas pel&iacute;culas. Las crucifixiones de Cutud han estado reservadas a la gente del lugar desde entonces.</p>
<p>
	Para saber m&aacute;s sobre lo que se siente cuando te clavan a una cruz hablamos con Rub&eacute;n Enaje, un pintor letrerista de 50 a&ntilde;os vecino de Cutud cuya forma de darle gracias a Dios por haber sobrevivido a una ca&iacute;da desde una altura de 3 pisos consiste en haber sido crucificado 25 veces (y las que seguir&aacute;n) a lo largo de los a&ntilde;os, lo que constituye una especie de r&eacute;cord.</p>
<p>
	<strong>VICE: &iquest;Qu&eacute; se siente al ser crucificado?</strong></p>
<p>
	<strong>Rub&eacute;n Enaje:</strong>Tras la primera vez te salen cicatrices en las manos. Esta cicatrices se abren la segunda vez, y sientes el dolor. Entonces va a peor.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	<strong>&iquest;Qu&eacute; piensas justo antes de que te atraviesen los clavos?</strong></p>
<p>
	Incluso despu&eacute;s de 25 a&ntilde;os, un mes antes ya me pongo nervioso. Me duelen las manos un mes antes.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	<strong>&iquest;C&oacute;mo te enfrentas al dolor?</strong></p>
<p>
	Cierro los ojos y le rezo a Jes&uacute;s para que no haya nada que me detenga. Si veo a la gente, no puedo rezar.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	<strong>&iquest;C&oacute;mo es el proceso de recuperaci&oacute;n?</strong></p>
<p>
	No hago nada, dejo que se curen. Tienen a alguien para los primeros auxilios, limpiar la sangre y cosas as&iacute;, y me dan antibi&oacute;ticos. Pero yo no hago nada.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	<strong>&iquest;Cu&aacute;nto tiempo tarda en volver a su trabajo de pintor?</strong></p>
<p>
	Unos 5 d&iacute;as, puede que una semana.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	<strong>&iquest;Y cu&aacute;ntos a&ntilde;os m&aacute;s tiene previsto seguir crucific&aacute;ndose?</strong></p>
<p>
	2013 ser&aacute; el &uacute;ltimo. Debo hacer penitencia 27 a&ntilde;os: 9 por mi mujer, 9 por mi hija y 9 m&aacute;s por sobrevivir.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	<strong>&iquest;Recomienda usted la crucifixi&oacute;n?</strong></p>
<p>
	No, porque va contra la Biblia.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	<strong>Entonces&hellip; &iquest;por qu&eacute; lo hace?</strong></p>
<p>
	La primera vez no sab&iacute;a que iba contra la Biblia. Pero tengo que acabar o no habr&eacute; pagado mi deuda.</p>
<p>
	&nbsp;</p>
<p>
	<strong>&iquest;Qu&eacute; opinan sus amigos de esto?</strong></p>
<p>
	Dicen que es algo muy hermoso.</p>

]]></description>
<guid isPermaLink="false">http://www.vice.com/126161</guid>
<author>Greg Pike</author>
<category>travel, </category>
</item>
<item>
<title>Los misterios del profesor</title>
<link>http://www.vice.com/es/read/los-misterios-del-profesor-0000076-v5n12</link>
<pubDate>Mon, 13 Feb 2012 23:00:00 +0000</pubDate>
<description><![CDATA[<div style="font-family: Arial, Verdana, sans-serif; font-size: 12px; color: rgb(34, 34, 34); background-color: rgb(255, 255, 255); ">
	<p>
		<img alt="" border="0" height="636" src="http://scs.viceland.com/int/v18n12/htdocs/the-mysteries-of-the-teacher/vissarion.jpg" style="cursor: default; " width="670" /><br />
		<span style="font-size: 11px; font-family: Arial; line-height: 16px; "><i>Vissarion (alias Sergey Anatolyevitch Torop, alias the Teacher), fundador de la Iglesia del &Uacute;ltimo Testamento</i></span></p>
	<p>
		Diez horas despu&eacute;s de mi primer viaje a Rusia, cog&iacute; un tren expr&eacute;s hacia el aeropuerto. Es agosto en Mosc&uacute;, as&iacute; que estoy sudando como un cerdo, como en el instante en el que llegu&eacute;. Adem&aacute;s, llego tarde. Si pierdo mi vuelo, es m&aacute;s que probable que no llegue a tiempo a Petropavlovka para celebrar la Festividad de los Frutos y hablar con un hombre siberiano que f&iacute;sicamente se parece a Jes&uacute;s y cree que su palabra es la Palabra de Dios.</p>
	<p>
		Compro un billete y llego al and&eacute;n con unos minutos de antelaci&oacute;n, tiempo suficiente para encontrar el vag&oacute;n m&aacute;s vac&iacute;o y sentarme al fondo. El tren sale tres minutos tarde. Esto me hace sentir un poco mejor, pero a&uacute;n me enloquece la posibilidad de perder el avi&oacute;n. S&oacute;lo hay un vuelo al d&iacute;a, y no puedo imaginar tener que hablar con quien quiera que responda al tel&eacute;fono en Vladivostok Air, la compa&ntilde;&iacute;a a&eacute;rea m&aacute;s importante de Siberia.</p>
	<p>
		Si no llego a tiempo tambi&eacute;n tendr&eacute; que cambiar mi viaje en coche. Eso significa que tendr&eacute; que suplicar a una mujer llamada Tamriko, con quien s&oacute;lo he hablado a trav&eacute;s de emails, de que convenza a uno de sus compa&ntilde;eros de lo que muchos consideran una secta de que se levante ma&ntilde;ana a las 4 AM, viaje tres horas en coche hasta el aeropuerto internacional de Abakan para recoger a un yanqui desconocido y cotilla, y lo lleve hasta una comunidad remota y profundamente religiosa en medio de la taiga en la que viven alrededor de 4.000 personas. Hacemos unas cuantas paradas para comprar comida y otras provisiones en lo que&mdash;posiblemente de forma equivocada&mdash;asumo que es la versi&oacute;n rusa de la parte m&aacute;s rural de Tennesse.</p>
	<p>
		Cualquier otro d&iacute;a habr&iacute;a sido una petici&oacute;n medio razonable, una petici&oacute;n que ya tuve que hacer al volver a programar mi viaje por un problema de &uacute;ltima hora con mi visado. Pero si no estoy delante del mostrador de facturaci&oacute;n en 30 minutos, lo m&aacute;s probable es que no pueda llegar antes del 18 de agosto. Es la festividad m&aacute;s importante de la Iglesia del &Uacute;ltimo Testamento&mdash;el d&iacute;a en que, hace m&aacute;s de dos d&eacute;cadas, un polic&iacute;a de tr&aacute;fico y pintor con talento de 29 a&ntilde;os llamado Sergey Anatolyvetich Torop renaci&oacute; como Vissarion. Desde entonces ha fomentado una &ldquo;religi&oacute;n unificada&rdquo; que es una amplia amalgama de creencias espirituales cristianas, budistas, hind&uacute;es y paganas, entre otras.</p>
	<p>
		Casi todo lo que Vissarion ha dicho o pensado ha sido documentado en el interminable &Uacute;ltimo Testamento, que actualmente comprende 10 vol&uacute;menes y miles de p&aacute;ginas. M&aacute;s de 5.000 seguidores de todo el mundo le consideran una especie de Mes&iacute;as conocido como &ldquo;el Profesor&rdquo;. Tambi&eacute;n creen que el universo tiene dos or&iacute;genes (uno dio lugar a la naturaleza, el otro al alma humana), y que el fin del mundo est&aacute; cerca. O al menos eso es lo que he entendido tras leer los numerosos escritos que se han traducido (bastante mal) al ingl&eacute;s.</p>
	<p>
		Durante mi viaje en tren reflexiono sobre mi torbellino de impresiones de Mosc&uacute;: es gris, amarronada y extra&ntilde;amente eficiente. Por supuesto, llego justo a tiempo a Vnukovo y corro hacia mi puerta de embarque. Al llegar al final de la cola, miro hacia atr&aacute;s y veo el ne&oacute;n que hay detr&aacute;s m&iacute;o. Ten&iacute;a esperanzas de disponer de tiempo para tomar una cerveza, sobre todo porque en el lugar al que me dirijo no est&aacute; permitido beber. En vez de eso, me distraigo pensando sobre lo jodido que estar&iacute;a si esto fuera el JFK, y me recuerdo que no puedo decir &lsquo;joder&rsquo; durante la pr&oacute;xima semana porque tambi&eacute;n est&aacute; prohibido decir palabrotas en la iglesia. Tambi&eacute;n est&aacute;n prohibidos el tabaco, la carne e imagino que much&iacute;simas otras cosas, pero Tamriko mencion&oacute; espec&iacute;ficamente estas antes de mi llegada.</p>
	<p>
		Cuatro horas y un plato de pollo insulso despu&eacute;s, aterrizo en Abakan a las 7:30 AM, media hora tarde. Entro en el peque&ntilde;o vest&iacute;bulo. Huele raro. Parece como si todo hubiera sido montado por una m&aacute;quina gigante de producir en serie aeropuertos id&eacute;nticos, los cuales hubiesen sido posteriormente abandonados para pudrirse en la desolaci&oacute;n. Lo peor de todo es que no veo a nadie con un cartel que ponga roCCo. Tamriko me asegur&oacute; que un tipo llamado Ruslin estar&iacute;a aqu&iacute;, con el cartel. Demasiado cansado para entrar en p&aacute;nico, me siento y espero 15 minutos; un hombre alto, de unos 20 a&ntilde;os, hirsuto pelo rubio y con un cart&oacute;n bajo el brazo, atraviesa la l&iacute;nea de seguridad y echa un vistazo a la sala. Incluso antes de ver el cartel supe que era &eacute;l. Era la clase de persona que estaba esperando. Me levanto y voy hacia &eacute;l.</p>
	<p>
		&ldquo;Rocco&rdquo;, le digo, se&ntilde;alando mi pecho. Me mira a los ojos y se queda embobado durante un minuto antes de sujetar el cartel delante m&iacute;o. Asiento. &ldquo;S&iacute;&rdquo;, me dice, y se pone en la cabeza una cosa que parece isl&aacute;mica. Salimos de all&iacute; en silencio hacia el parking. Me siento un poco intimidado.</p>
	<p>
		De pie junto a su coche, un 4x4 familiar con el volante en el lado derecho, conozco a quien imagino que es su mujer o su novia. Ella es joven y hermosa, y sonr&iacute;e mientras se presenta. No existe manera humana de que pueda pronunciar&mdash;o recordar&mdash;su nombre. Ni siquiera intento escribirlo en mi libreta.</p>
	<p>
		Ambos conversan en voz baja durante unos segundos en los asientos delanteros, y despu&eacute;s el hombre se&ntilde;ala los termos que hay en la guantera. &ldquo;&iquest;Caf&eacute;?&rdquo;. Asiento. Me sirve una taza mientras la mujer revuelve el coche. Me miran hasta que le doy un sorbo. La verdad es que si es veneno o zumo para lavarme el cerebro, no sabe tan mal. Me lo termino r&aacute;pidamente, y nos sentamos sin hablar uno o dos minutos m&aacute;s. &ldquo;Nos vamos&rdquo;, dice el hombre, y pone el coche en marcha.</p>
	<p>
		Pronto me doy cuenta de que Ruslin y su se&ntilde;ora no hablan demasiado ingl&eacute;s, o no quieren, por la raz&oacute;n que sea, hablar conmigo, as&iacute; que me pongo manos a la obra e intento hacer funcionar en mi port&aacute;til una memoria 3G que compr&eacute; en Mosc&uacute;. Consigo conectarla e intento v&iacute;deo-chatear a trompicones, despu&eacute;s a trav&eacute;s de iChat, con mi novia. Le digo que todo va bien, y despu&eacute;s que no he dormido en 26 horas, y bromeo sobre que me acabo de tomar un caf&eacute; raro que me ha dado una gente que t&eacute;cnicamente forma parte de una secta y que me est&aacute; llevando a una de las regiones m&aacute;s remotas de Siberia. Despu&eacute;s de eso, la conexi&oacute;n se fue y jam&aacute;s volvi&oacute;.</p>
	<p>
		&nbsp;</p>
	<p>
		<em>Puedes ver las aventuras de Rocco en este peque&ntilde;o para&iacute;so siberiano en v&iacute;deo:&nbsp;<a href="http://www.vice.com/es/the-vice-guide-to-travel/jesus-of-siberia-part-1" target="_blank">El Jesus de Siberia</a></em></p>
	<p>
		&nbsp;</p>
	<p>
		<img alt="" border="0" height="423" src="http://scs.viceland.com/int/v18n12/htdocs/the-mysteries-of-the-teacher/abode-of-dawn.jpg" style="cursor: default; " width="670" /><br />
		<span style="font-size: 11px; font-family: Arial; line-height: 16px; "><i>Vista de la morada del amanecer desde el templo del monte</i></span></p>
	<p>
		Hacemos unas cuantas paradas para comprar comida y otras provisiones en lo que&mdash;posiblemente de forma equivocada&mdash;asumo que es la versi&oacute;n rusa de la parte m&aacute;s rural de Tennesse. Pero s&iacute;, lo es. Los chalecos naranjas y los uniformes de trabajo se multiplican, las tiendas no tienen letreros, y estoy bastante seguro de que uno de nuestros recados es ir a un lugar donde venden bolsas de basura gigantes llenas de ropa de segunda mano. El paisaje es majestuoso y salvaje. En un momento dado paramos delante de una casa y la joven mujer sale del coche mientras Ruslin espera. Vuelve con un tarro gigante de lo que parece ser leche.</p>
	<p>
		Una hora m&aacute;s tarde salimos de la autopista y alternamos carreteras de tierra con carreteras pavimentadas durante la siguiente media hora, hasta que s&oacute;lo vamos por una carretera de tierra. Ruslin sube la ventanilla para que no nos ahoguemos con el polvo. El motor y las piedras golpeando el chasis hacen demasiado ruido para poder hablar, as&iacute; que permanecemos en silencio durante el resto del camino mientras nos asamos bajo un calor de m&aacute;s de 30&ordm;.</p>
	<p>
		Finalmente llegamos a Petropavlovka. Nos recibe una escultura-se&ntilde;al que parece sacada literalmente de un parque de atracciones de Orlando, pero el lugar es hermoso. Lagos, cielo despejado, &aacute;rboles, abundantes huertos, c&eacute;sped interminable, todo rodeado por los montes Sayanes. Cientos de estructuras de diferentes tama&ntilde;os salpican el paisaje, la mayor&iacute;a de ellas de un estilo arquitect&oacute;nico &uacute;nico en la comunidad.</p>
	<p>
		Reconozco el templo que hab&iacute;a visto en fotos, el templo que construyeron hace m&aacute;s de una d&eacute;cada Vissarion y sus seguidores cuando transformaron un charco de barro est&eacute;ril en un poblado autosuficiente a unos 160 kil&oacute;metros de cualquier tipo de civilizaci&oacute;n. Unos 4.000 seguidores viven entre este lugar y la Morada del Amanecer, la zona a la que se mudaron Vissarion y algunos de sus disc&iacute;pulos m&aacute;s cercanos despu&eacute;s de que Petropavlovka se volviera demasiado concurrida para su gusto. Me siento como en una novela de Tolkien.</p>
	<p>
		Llego a la Casa Alemana, una especie de centro de inserci&oacute;n espiritual dirigido por Ruslin y Birgitt, una mujer alemana que hospeda a estudiantes, &ldquo;vissariones&rdquo; del resto del mundo y curiosos espirituales. Tamriko tambi&eacute;n trabaja aqu&iacute;, pero no est&aacute;. Birgitt me pregunta si tengo hambre. Le digo que preferir&iacute;a dormir antes, as&iacute; que me lleva a mi habitaci&oacute;n. Tambi&eacute;n me ordena volver abajo en una hora y media para encontrarme con el resto de invitados y hablar con Vladimir, uno de los gu&iacute;as de Vissarion y l&iacute;der importante de la comunidad. &Eacute;l nos explicar&aacute; qu&eacute; esperan de los invitados en la Morada del Amanecer. Digo &ldquo;Spah-si-bahh&rdquo; mientras le doy las gracias como si hubiera sufrido un infarto hace poco. Consigo echar una siesta de 45 minutos, mi primera cabezada en 30 horas, antes de que me despierte un chico que se pone a deshacer la maleta en la litera que est&aacute; al otro lado de la m&iacute;a.</p>
	<p>
		&ldquo;Perdona si te he despertado&rdquo;, me dice. Se llama Maciej, es polaco y estudia antropolog&iacute;a de la religi&oacute;n en una universidad de Eslovenia. Dice que ha venido hasta aqu&iacute; en el expreso siberiano, seguido de un autob&uacute;s sovi&eacute;tico gigante. &ldquo;Algunas de las personas que he conocido en el tren me han dicho que aqu&iacute; le lavan el cerebro a la gente&rdquo;, me dice. &ldquo;Intentaron convencerme de que no viniera, pero no creo que corra peligro&rdquo;.</p>
	<p>
		Bajamos para comer&mdash;alimentos verdes y patatas frescas&mdash;y conocemos al resto de hu&eacute;spedes, entre ellos dos chicas estudiantes de antropolog&iacute;a y un fot&oacute;grafo alem&aacute;n y su mujer. Tambi&eacute;n est&aacute; Tamriko, que no es como me imaginaba (para bien). S&oacute;lo tiene 24 a&ntilde;os, y me explica que hace menos de un a&ntilde;o trabajaba como abogada en Mosc&uacute;.</p>
	<p>
		&ldquo;No estaba a gusto en Mosc&uacute;&rdquo;, dice. &ldquo;Me di cuenta de que no me gustaba mi trabajo. Aqu&iacute; tuve una sensaci&oacute;n muy buena, pens&eacute; que quiz&aacute; ser&iacute;a bueno venirme aqu&iacute; a vivir&rdquo;.</p>
	<p>
		Sabe qui&eacute;n es Vissarion desde que tiene 18 a&ntilde;os, cuando su t&iacute;o le mostr&oacute; sus ense&ntilde;anzas. Al principio sus padres&mdash;gente que vivi&oacute; la ca&iacute;da del comunismo&mdash;desaprobaron su decisi&oacute;n de dejar el trabajo y marcharse de Mosc&uacute;.</p>
	<p>
		&ldquo;[Mi familia] nunca hablaba de Dios, pero yo era una persona abierta. Cuando me hablaron de Vissarion pens&eacute;, si todo es verdad, debe ser muy interesante. Debo buscar su libro&rdquo;.</p>
	<p>
		Tamriko dice que, desde entonces, sus padres han venido aqu&iacute;, que tuvieron algunos &ldquo;problemas del alma&rdquo; y su t&iacute;o le explic&oacute; a su padre que el Profesor tiene todas las respuestas. En 6 meses su padre consigui&oacute; todos los libros de Vissarion de forma virtual, y su madre, aunque no cree de forma tan rotunda, piensa que el Profesor es &ldquo;un buen hombre que ha hecho cosas buenas&rdquo;. Tambi&eacute;n dice que sus padres quieren mudarse a Petropavlovka o a una comunidad cercana dentro de poco.</p>
	<p>
		M&aacute;s tarde descubr&iacute; que nunca ha conocido personalmente a Vissarion. A&uacute;n as&iacute;, ha facilitado mi entrevista con &eacute;l, la primera que va a conceder en 3 a&ntilde;os tras decidir que ya no quer&iacute;a hablar con periodistas. Al principio me dijo que era poco probable poder conseguir una entrevista con el Profesor, pero insist&iacute; envi&aacute;ndole por email mis preguntas antes del viaje. Cinco d&iacute;as antes de partir me envi&oacute; un email diciendo que el Profesor hab&iacute;a dado el visto bueno. No me dijo por qu&eacute; me hab&iacute;a concedido el honor, pero a m&iacute; ya me pareci&oacute; bien.</p>
	<p>
		Despu&eacute;s de comer quedamos con Vladimir, un hombre fuerte y en&eacute;rgico, con una coleta gris parecida a la de Ruslin. Nos explica qu&eacute; esperan de los visitantes que invitan a la Morada del Amanecer, especialmente de los que desean documentar su experiencia. En otras palabras, yo y el fot&oacute;grafo alem&aacute;n de mediana edad que est&aacute; sentado al otro lado de la mesa. Nos dice que se marcha de la ciudad en 2 horas, y nos da consejos sobre qu&eacute; tenemos que hacer si nos topamos con un oso. Parece que me quedar&eacute; con una familia que vive en la Morada del Amanecer, o en la hierba bajo las estrellas (no quise traer saco de dormir); no est&aacute; claro d&oacute;nde. Sea sonde sea, dormir&eacute; profundamente.</p>
	<p>
		&nbsp;</p>
	<p>
		<em>Puedes ver las aventuras de Rocco en este peque&ntilde;o para&iacute;so siberiano en v&iacute;deo:&nbsp;<a href="http://www.vice.com/es/the-vice-guide-to-travel/jesus-of-siberia-part-1" target="_blank">El Jesus de Siberia</a></em></p>
	<p>
		&nbsp;</p>
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		<br />
		<map name="japan-large115bfc40b"></map><img alt="" border="0" height="527" src="http://scs.viceland.com/int/v18n12/htdocs/the-mysteries-of-the-teacher/the-devoted.jpg" style="cursor: default; " usemap="#japan-large115bfc40b" width="670" /><br />
		<span style="font-size: 11px; font-family: Arial; line-height: 16px; "><i>Las muchas caras afables de la iglesia del &Uacute;ltimo Testamento, y algunos visitantes</i></span></p>
	<p>
		Consigo echar una cabezada durante m&aacute;s o menos una hora antes de que mi compa&ntilde;ero de habitaci&oacute;n me vuelva a despertar y me diga que es hora de irnos. Me cuesta un poco vestirme y comprobar mis provisiones porque estoy tremendamente cansado y medio so&ntilde;ando en un lugar que podr&iacute;a ser un sue&ntilde;o. Bajo las escaleras con los zapatos desatados, a punto de olvidarme del saco de dormir que me ha prestado Tamriko, quien decide quedarse atr&aacute;s y meterse en una oxidada pero aparentemente indestructible furgoneta de la era sovi&eacute;tica donde est&aacute;n montados mis nuevos amigos de la Casa Alemana y algunas caras nuevas.</p>
	<p>
		Es un viaje con a&uacute;n m&aacute;s baches que el de esta ma&ntilde;ana, pero nuestro h&aacute;bil conductor&mdash;quien parece capaz de poder conducir un tanque sovi&eacute;tico&mdash;esquiva innumerables baches y charcos de barro que podr&iacute;an ser peque&ntilde;os estanques. Intento hablar un poco con mis compa&ntilde;eros de viaje, pero hay tanto ruido y es tan inc&oacute;modo que para comunicarnos es necesario gritar.</p>
	<p>
		Permanecemos en silencio la mayor parte del trayecto. En el asiento que est&aacute; a mi lado, mirando en direcci&oacute;n contraria, hay un hombre rubio y joven que lleva puesta una gorra. Sus ojos&mdash;penetrantes y de color marr&oacute;n verdoso&mdash;me recuerdan a los de Ruslin, y ansiosamente enrosca entre sus dedos lo que parece un rosario negro. M&aacute;s tarde me entero de que es el hijo de Vissarion, pero obviamente no quer&iacute;a hablar conmigo ni con el resto de la gente que iba en la furgoneta.</p>
	<p>
		Una hora m&aacute;s tarde llegamos al pie de la monta&ntilde;a, abarrotado de coches aparcados y viajeros que han venido a celebrar el equivalente a la Pascua en esta comunidad. Me han dicho que el a&ntilde;o pasado m&aacute;s de 2.000 personas hicieron la peregrinaci&oacute;n. Parece que este a&ntilde;o la participaci&oacute;n podr&iacute;a ser a&uacute;n m&aacute;s alta. La caminata hasta la cima de la monta&ntilde;a no es tan agotadora como imaginaba. La mayor parte del camino est&aacute; cubierto con planchas de madera, y no hay que escalar rocas. Sin embargo, algunas personas tienen problemas para seguir el ritmo acelerado de Vladimir, as&iacute; que paramos un par de veces para descansar. Me relaciono con el grupo, y hablo con mis compa&ntilde;eros de viaje para descubrir por qu&eacute; han venido hasta aqu&iacute;.</p>
	<p>
		Una mujer, que parec&iacute;a tener unos 50 a&ntilde;os&mdash;sonriente y de ojos vivos&mdash;me dice que lleva d&eacute;cadas viajando alrededor del mundo, con la vaga misi&oacute;n general de celebrar todas las religiones y difundir la buena palabra. Tambi&eacute;n dice que un amigo suyo ha inventado una televisi&oacute;n que es capaz de emitir el alma del espectador. Ha venido aqu&iacute; varias veces, y anima a que los dem&aacute;s hagamos lo mismo, aunque pasa la mayor parte de su tiempo en la India. Una pareja sueca habla sobre el medio ambiente, de c&oacute;mo el creador est&aacute; presente en todo y de c&oacute;mo comer carne es reprobable. Me entran ganas de comerme una hamburguesa y beber una cerveza. Otro chico&mdash;de unos 19 &oacute; 20 a&ntilde;os&mdash;tiene por toda la cara y la frente lo que parecen unos peque&ntilde;os cortes triangulares. Intento mantenerme alejado de &eacute;l. Hasta el ateo m&aacute;s firme admitir&iacute;a que la escena es tan pura y hermosa como pocas en el mundo.</p>
	<p>
		Llegamos al final del camino 30 minutos antes de lo previsto, y Vladimir nos indica que caminemos hacia una peque&ntilde;a estructura verde que est&aacute; a lo lejos y formemos una cola delante de lo que b&aacute;sicamente es una aduana improvisada. El encargado que est&aacute; en la caseta anota nuestros nombres y nos permite la entrada a la Morada del Amanecer. Caminamos en silencio hasta la puerta de la ciudad, una estructura estrecha de pino y con el techo inclinado, donde un grupo de personas que parec&iacute;an los viejos de la ciudad nos estaban esperando. Saludan a Vladimir y tienen una conversaci&oacute;n corta. Digo la palabra &lsquo;americano&rsquo;, y uno de los hombres me indica que le siga a &eacute;l y a Nina&mdash;una mujer de unos 30 a&ntilde;os que iba en la furgoneta conmigo y parec&iacute;a que hablaba bien ingl&eacute;s&mdash;hasta un destino desconocido.</p>
	<p>
		&ldquo;&iquest;A d&oacute;nde vamos?&rdquo;, pregunto. &ldquo;A la casa&rdquo;, dice Nina. Me entra una risa nerviosa.</p>
	<p>
		Caminamos hasta una peque&ntilde;a casa y nos recibe en ruso y con entusiasmo una mujer que lleva puesta una falda. Nina me dice que se llama Marina y que nos quedaremos aqu&iacute; los pr&oacute;ximos 2 d&iacute;as junto con otra media docena de invitados. Finalmente me di cuenta de que Nina iba a ser mi gu&iacute;a y traductora el resto del viaje; parece que les encanta que la gente descubra el lugar por s&iacute; misma.</p>
	<p>
		Marina nos muestra d&oacute;nde dormiremos&mdash;el suelo de un &aacute;tico que han convertido en un espacio habitable, al lado de una cortina que da a la habitaci&oacute;n de Marina y su marido. Insiste en que bajemos inmediatamente a comer, donde nos obsequian con una sopa fr&iacute;a de vegetales, queso, pan, patatas y t&eacute; negro. Marina, que se comunica a trav&eacute;s de Nina, nos explica d&oacute;nde est&aacute; cada cosa: el retrete, la ducha y los faros que nos ayudar&aacute;n a llegar a estos lugares de noche. Le pregunto a Nina por qu&eacute; Vissarion exige que sus seguidores sigan una dieta vegetariana (en los inicios de la comunidad practicaban el veganismo estricto, pero los malos resultados de los cultivos y las quejas de que los beb&eacute;s estaban enfermando hicieron que el Profesor cambiara sus restricciones alimentarias). Dice que es porque la carne contiene &ldquo;informaci&oacute;n sobre la muerte&rdquo;, as&iacute; que cambio de tema r&aacute;pidamente. Terminamos hablando sobre su familia. &ldquo;Mi hijo vive aqu&iacute;, en el monasterio, en lo alto del templo&rdquo;, dice. &ldquo;Tiene 18 a&ntilde;os, sol&iacute;a ir a visitarle a menudo pero...&rdquo; Tambi&eacute;n me habla un poco sobre ella&mdash;hace a&ntilde;os traduc&iacute;a libros de Stephen King al ruso antes de mudarse a la comunidad. Le gustan las novelas de fantas&iacute;a. &ldquo;Este lugar es <em>eso</em>&rdquo;, dice. &ldquo;Como adentrarse en un cuento de hadas&rdquo;.</p>
	<p>
		Intento terminar mi sopa pero no puedo, as&iacute; que se la doy a Marina esperando que no se ofenda. Un hombre que se present&oacute; como Slava y sali&oacute; de la nada con una amplia sonrisa nos dice a Nina y a m&iacute; que nos veamos fuera de casa de Marina a las 7 de la tarde en punto si queremos ir a la liturgia de esta noche. Queremos.</p>
	<p>
		La liturgia consiste en unas ciento y pico personas rezando y arrodill&aacute;ndose en torno a una figura que desde lejos parece un Anj. Al acercarme veo que tiene forma de cruz cristiana, pero con un c&iacute;rculo alrededor de la cruz. Est&aacute; rodeada de estatuas de &aacute;ngeles. Nina me explica que el c&iacute;rculo representa la naturaleza todopoderosa de su fe, hace lo que parece ser la se&ntilde;al de la cruz y finaliza haciendo el movimiento de las agujas del reloj, trazando un c&iacute;rculo alrededor de su cabeza y la parte superior de su torso. Tambi&eacute;n se&ntilde;ala las 14 carreteras de distinta importancia que irradian desde el centro de la ciudad. &ldquo;El n&uacute;mero trece ten&iacute;a mucha importancia en el Nuevo Testamento&rdquo;, explica. &ldquo;As&iacute; que tenemos 14, porque es el m&aacute;s all&aacute;&rdquo;. Suena una campana 14 veces y la gente cierra los ojos para rezar.</p>
	<p>
		Tras la &uacute;ltima campanada, un extra&ntilde;o enciende y me da una vela amarilla. Cae la noche, y hasta el ateo m&aacute;s firme admitir&iacute;a que la escena es tan pura y hermosa como pocas en el mundo. Tras una hora de himnos y bendiciones, me siento en una roca y me quedo dormido con la cabeza entre mis manos. Nina me despierta y volvemos a casa de Marina. Duermo como un tronco.</p>
	<p>
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		<em>Puedes ver las aventuras de Rocco en este peque&ntilde;o para&iacute;so siberiano en v&iacute;deo:&nbsp;<a href="http://www.vice.com/es/the-vice-guide-to-travel/jesus-of-siberia-part-1" target="_blank">El Jesus de Siberia</a></em></p>
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		<img alt="" border="0" height="944" src="http://scs.viceland.com/int/v18n12/htdocs/the-mysteries-of-the-teacher/procession.jpg" style="cursor: default; " width="670" /><br />
		<span style="font-size: 11px; font-family: Arial; line-height: 16px; "><i>La procesi&oacute;n al templo de la monta&ntilde;a en la Festividad de los Frutos</i></span></p>
	<p>
		Me despierto al amanecer. Hoy es el gran d&iacute;a, la Festividad de los Frutos, y la raz&oacute;n por la que miles de seguidores de todo el mundo han venido hasta aqu&iacute;: para captar un destello de su Dios cuando pronuncie su discurso anual en la monta&ntilde;a. La mayor&iacute;a de esta gente se convirti&oacute; tras conocer a Vissarion en una de sus muchas misiones por Rusia, Europa y otras partes del mundo a principios y mediados de la primera d&eacute;cada de los 2000. Sin embargo, los visitantes americanos no son habituales.</p>
	<p>
		A las 8 de la ma&ntilde;ana volvemos a la cruz-c&iacute;rculo, como si la liturgia de anoche jam&aacute;s hubiera terminado, pero esta ma&ntilde;ana hay, por lo menos, el triple de gente rode&aacute;ndola, y muchos m&aacute;s atraviesan la puerta. Observo el camino hacia el templo del monte&mdash;y la casa de Vissarion&mdash;en la distancia y abandono la liturgia para dar una vuelta por la ciudad. Pocos periodistas han visitado la comunidad durante todos estos a&ntilde;os, y la mayor&iacute;a de ellos han hablado del sitio como si fuera un lugar primitivo y lleno de dificultades. Y, aunque estoy seguro de que el brutal invierno siberiano es una mierda considerable, echando un vistazo este lugar tiene pinta de ser totalmente autosuficiente. Parece que la mayor&iacute;a de las casas utilizan energ&iacute;a solar, y algunas tienen TV por sat&eacute;lite e internet. Vegetales monstruosamente enormes crecen en huertos repartidos por todo el terreno. Empiezo a comprender el atractivo de este lugar y, hasta ahora, todo el mundo que he conocido parece extremadamente feliz y en paz con su decisi&oacute;n de dejar un mundo que consideran m&aacute;s all&aacute; de toda esperanza.</p>
	<p>
		No s&eacute; por qu&eacute; me da la sensaci&oacute;n de que algunos de los habitantes est&aacute;n m&aacute;s interesados en el estilo de vida que en la fe, pero teniendo en cuenta que una no puede ir sin la otra, realizan felizmente todos los pasos que est&aacute;n obligados a hacer para quedarse. Sin embargo, la mayor&iacute;a son devotos de Vissarion y sus ense&ntilde;anzas. Tambi&eacute;n considero que pueden estar en lo cierto&mdash;tal vez la humanidad no pueda sostenerse en su actual estado de autodestrucci&oacute;n y deber&iacute;amos mandarlo todo al cuerno y empezar de nuevo. Adem&aacute;s, si el fin de los d&iacute;as est&aacute; cerca, estar&iacute;amos en apuros para encontrar un lugar mejor para esperarlo que la cima de esta monta&ntilde;a en Siberia.</p>
	<p>
		Nina me localiza para decirme que la procesi&oacute;n hacia el Templo empezar&aacute; en 20 minutos, as&iacute; que volvemos a la puerta, donde la congregaci&oacute;n aumenta por momentos. Por todo el per&iacute;metro, algunos m&uacute;sicos&mdash;muchos de ellos ni&ntilde;os&mdash;tocan violines e instrumentos de viento. Pronto es el momento de empezar a caminar, y veo c&oacute;mo miles de personas atraviesan la puerta. Me uno a ellos. Nos detenemos cuando la gente que va delante llega a la entrada del camino que lleva a lo alto de la monta&ntilde;a. Comienza a llover a mitad de camino, pero a nadie le importa porque sigue siendo un d&iacute;a hermoso. Cuando llegamos al monasterio hace sol otra vez, y continuamos hasta un peque&ntilde;o templo apartado dentro de un claro. M&aacute;s de lo mismo: c&aacute;nticos, campanas, mucha ropa blanca.</p>
	<p>
		Despu&eacute;s me invitaron a visitar el monasterio, una impresionante caba&ntilde;a de dos pisos en la que Vissarion viv&iacute;a antes de don&aacute;rsela al director, Andrey, y a una clase inaugural de 8 monjes adolescentes. Andrey me explica que siempre se sinti&oacute; fuera de lugar antes de su primera visita a la comunidad, pero que aqu&iacute; se sinti&oacute; como en casa desde el primer momento. Le pregunto sobre los inicios del movimiento, poco despu&eacute;s de la ca&iacute;da de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica. &ldquo;El universo estaba preparando este lugar antes de la ca&iacute;da del comunismo&rdquo;, dice. &ldquo;Qued&oacute; protegido del desarrollo&rdquo;. Tambi&eacute;n detalla la rutina diaria de los chicos,la cual parece que consiste en realizar tareas, orar, estudiar y mucha actividad f&iacute;sica. M&aacute;s tarde me pregunta qu&eacute; me parece la comunidad, y si alguna vez podr&iacute;a plantearme mudarme a este lugar. Le digo que me parece un lugar interesante pero que no estoy seguro de qu&eacute; podr&iacute;a ofrecer un chico de ciudad como yo. &ldquo;Eres escritor&rdquo;, dice. &ldquo;Es una profesi&oacute;n fascinante, porque nos esforzamos por crear obras donde no existan los personajes negativos&rdquo;. Pregunto si puedo hablar con alguno de los monjes. Acepta y me lleva arriba, a la habitaci&oacute;n que Vissarion usaba como estudio para pintar.</p>
	<p>
		Conozco a John, un estudiante de tercer curso que parece m&aacute;s ponderado que cualquier otro chico de 16 a&ntilde;os que yo haya conocido; tal vez porque no conoce mucho m&aacute;s all&aacute; de esta comunidad. Por primera vez pienso en c&oacute;mo debe ser nacer aqu&iacute; (aunque John me dice que no naci&oacute; aqu&iacute;: sus padres se mudaron a este lugar cuando &eacute;l ten&iacute;a 9 a&ntilde;os). Le pregunto cu&aacute;l es su materia o actividad diaria favorita. &ldquo;Ayudar a los dem&aacute;s&rdquo;, contesta casi sin pens&aacute;rselo. Despu&eacute;s de cotillear un poco, consigo que admita que le gusta la construcci&oacute;n y &ldquo;las herramientas el&eacute;ctricas y las m&aacute;quinas que funcionan con gas&rdquo;. Es reacio a contestar a preguntas demasiado personales, y la hora del serm&oacute;n de Vissarion se acerca, as&iacute; que nos despedimos y me dirijo con Nina hacia un escenario construido con rocas en medio de la monta&ntilde;a, donde miles de seguidores esperan las palabras de su profesor.</p>
	<p>
		La expectaci&oacute;n aumenta, y la multitud se adelanta cuando uno de los sumos sacerdotes de Vissarion (s&oacute;lo hay dos) aparece en la plataforma de piedra unos minutos antes de que el sol se ponga. Prepara a la multitud, anim&aacute;ndoles con una homil&iacute;a extendida. Despu&eacute;s se sienta en una silla, a un lado del escenario, y todo el mundo calla ante la gran entrada del Profesor.</p>
	<p>
		Vissarion aparece en la distancia. Camina lentamente, como un buen showman, antes de detenerse a analizar la multitud. Despu&eacute;s toma asiento en un trono con un parasol rojo y que parece cubierto de terciopelo. Se acerca el micr&oacute;fono, respira durante 20 &oacute; 30 segundos, y empieza. No puedo entender ni una palabra, pero s&oacute;lo tarda 10 minutos en apartar el micro, levantarse lentamente y marcharse por el camino por el que hab&iacute;a venido, desapareciendo tras una curva.</p>
	<p>
		Nina me transmite lo m&aacute;s esencial de lo que ha dicho: &ldquo;Est&aacute; contento de vernos aqu&iacute; reunidos, de que sigamos el camino. Y que tenemos que ser cautos y determinados para poder celebrar juntos otro aniversario&rdquo;. Nos cuenta un par de cosas m&aacute;s, pero parecen declaraciones circulares sin sentido. Pero tal vez eso sea problema m&iacute;o, porque todo el mundo irradia felicidad. Paro a un par de personas al azar y les pregunto qu&eacute; piensan sobre Vissarion. Todo viene siendo lo mismo: &ldquo;La primera vez que lo vi, supe que era lo que hab&iacute;a estado buscando toda mi vida&rdquo;. &ldquo;Siento que es mi amigo m&aacute;s cercano&rdquo;. &ldquo;Todo lo que dice me llega al alma&rdquo;. &iquest;Me estaba perdiendo algo?</p>
	<p>
		Slava, el gu&iacute;a que nos recibi&oacute; cuando llegamos a la Morada del Amanecer, se nos une de bajada de la monta&ntilde;a, de vuelta a casa de Marina. Me explica que una noche, hace ya unos a&ntilde;os, mir&oacute; al cielo de noche y vio tres esferas brillantes de forma triangular. &ldquo;&iquest;Extraterrestres?&rdquo;, le pregunto. Dice que el tema no le interesa. Me informa de que mi encuentro con Vissarion&mdash;que ya ha sido pospuesto dos veces&mdash;ser&aacute; ma&ntilde;ana por la ma&ntilde;ana, en casa del Profesor, en la monta&ntilde;a. Le doy las buenas noches y me voy arriba, donde me duermo al instante.</p>
	<p>
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		<em>Puedes ver las aventuras de Rocco en este peque&ntilde;o para&iacute;so siberiano en v&iacute;deo:&nbsp;<a href="http://www.vice.com/es/the-vice-guide-to-travel/jesus-of-siberia-part-1" target="_blank">El Jesus de Siberia</a></em></p>
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		<img alt="" border="0" height="434" src="http://scs.viceland.com/int/v18n12/htdocs/the-mysteries-of-the-teacher/addressing-followers.jpg" style="cursor: default; " width="670" /><br />
		<span style="font-size: 11px; font-family: Arial; line-height: 16px; "><i>Vissarion gu&iacute;a a sus seguidores con un sermon en la Festividad de los Frutos</i></span></p>
	<p>
		Al d&iacute;a siguiente Slava llega a la hora estipulada y nos acompa&ntilde;a a Nina y a m&iacute;por una carretera que normalmente est&aacute; cerrada, donde almacenan maquinaria y materiales. El paseo se hace m&aacute;s largo de lo que esper&aacute;bamos, as&iacute; que aceleramos el paso. Empiezo a sudar como en el tren de Mosc&uacute;. Nada como presentarse ante una persona a la que muchos consideran una deidad con aspecto de aut&eacute;ntico guarro... Llegamos a su casa, cubierta de estuco y de estilo arquitect&oacute;nico distinto al del resto del pueblo. Estoy un poco desconcertado, el lugar parece una urbanizaci&oacute;n de Florida. Nos recibe Vladimir y nos lleva al porche, donde conocemos a Vadim, el bi&oacute;grafo oficial del Profesor. Parece que incluir&aacute; las respuestas a mis preguntas en una especie de libro oficial.</p>
	<p>
		Vissarion sale por la puerta. Estaba esperando que llevara puesto un ch&aacute;ndal o un pijama, pero por supuesto llevaba una t&uacute;nica blanca. Evita la postura interminable del serm&oacute;n del d&iacute;a anterior y me estrecha la mano, que es enorme y est&aacute; hinchada. De cerca es un poco mayor y m&aacute;s gordo de lo que esperaba, pero parece sociable. Nos sentamos y voy al grano, mientras Nina traduce nuestro intercambio de palabras al grupo.</p>
	<p>
		&ldquo;&iquest;Por qu&eacute; has aceptado la entrevista?&rdquo;, le pregunto. &ldquo;S&eacute; que hace tiempo que no concedes una&rdquo;.</p>
	<p>
		&ldquo;No estoy seguro&rdquo;.</p>
	<p>
		&ldquo;&iquest;Te est&aacute;s arrepintiendo?&rdquo; Se r&iacute;e.</p>
	<p>
		Le comento que tengo 29 a&ntilde;os, la misma edad que cuando &eacute;l experiment&oacute; su despertar espiritual, con la esperanza de hacerle hablar sobre ello. &ldquo;Es muy dif&iacute;cil expresarlo con palabras&rdquo;, dice. &ldquo;Ni siquiera estoy seguro de c&oacute;mo hacerlo&rdquo;.</p>
	<p>
		Durante los 45 minutos de conversaci&oacute;n, revela que &ldquo;sus sentimientos&rdquo; le trajeron a este lugar, que mi residencia en Nueva York &ldquo;no es vida&rdquo;, que cada objeto tiene una &ldquo;energ&iacute;a &uacute;nica&rdquo;, que &ldquo;las mentes del espacio exterior no tienen alma&rdquo;, los peligros de la ciencia moderna, y que puede &ldquo;sentir a una persona&rdquo; dentro de mi alma pero que sus caracter&iacute;sticas &ldquo;no est&aacute;n definidas&rdquo;. En un momento dado contemplo, asombrado, c&oacute;mo una mosca se posa en su manga y &eacute;l empieza a acariciarle las alas. No se marcha volando.</p>
	<p>
		Tal vez lo m&aacute;s conmovedor que dice tiene que ver con su supuesto conocimiento del d&iacute;a del juicio final: &ldquo;Cuanto menos verdad conoce el ser humano, menos responsabilidades asume. Es m&aacute;s seguro que un humano cometa un error sin saber el por qu&eacute;, en vez de cometer el error de forma consciente como respuesta a directrices equivocadas&rdquo;.</p>
	<p>
		Vladimir se&ntilde;ala que es hora de terminar, as&iacute; que me arriesgo y le hago a Vissarion un par de preguntas m&aacute;s personales: cu&aacute;l es su comida favorita y si le gustan los Beatles. No pica, y esquiva la cuesti&oacute;n diciendo: &ldquo;No tengo preferencias por nada. Ser&iacute;a complicado explicar c&oacute;mo funciono&rdquo;.</p>
	<p>
		Me marcho de Petropavlovka al d&iacute;a siguiente. Ruslin me lleva de vuelta por el camino que llegu&eacute;. Me pregunto cu&aacute;ntas veces al a&ntilde;o tiene que hacer el mismo trayecto, y si le importa. Tras registrarme en el Hotel Siberia en Abakan, consigo que en mi port&aacute;til funcione el internet ruso y me pongo al d&iacute;a de lo que ha pasado durante la &uacute;ltima semana. Me dan la bienvenida titulares sobre violencia en todo el mundo, m&aacute;s de 750 emails del trabajo, una factura de la tarjeta de cr&eacute;dito y un mensaje de Gmail de mi compa&ntilde;ero de piso diciendo que nuestro vecino alcoh&oacute;lico muri&oacute; ayer de delirium tremens. Cierro el port&aacute;til. Durante unos minutos pienso seriamente c&oacute;mo ser&iacute;a vivir dentro de la comunidad de la Iglesia del &Uacute;ltimo Testamento. &iquest;Podr&iacute;a arregl&aacute;rmelas? Probablemente no. Pens&aacute;ndolo mejor, no tengo ning&uacute;n problema con el estado en el que se encuentra el mundo actualmente. Por supuesto que no es perfecto, pero cosas como el agua corriente y las alitas de pollo hacen que valga la pena&mdash;al menos para m&iacute;&mdash;y tengo suerte de poder acceder a ellas, as&iacute; que &iquest;por qu&eacute; no disfrutarlas?</p>
	<p>
		Cierro los ojos y noto c&oacute;mo me duermo, riendo al pensar qu&eacute; dir&eacute; la pr&oacute;xima vez que escuche a alguien quejarse de que todo el mundo es corrupto, el dinero es malo y que nuestros problemas no tienen soluci&oacute;n: &ldquo;Bueno, en Siberia hay un lugar al que podr&iacute;as ir...&rdquo;</p>
	<p>
		&nbsp;</p>
	<p>
		<em>Puedes ver las aventuras de Rocco en este peque&ntilde;o para&iacute;so siberiano en v&iacute;deo: <a href="http://www.vice.com/es/the-vice-guide-to-travel/jesus-of-siberia-part-1" target="_blank">El Jesus de Siberia</a></em></p>
</div>

]]></description>
<guid isPermaLink="false">http://www.vice.com/127700</guid>
<author>Rocco Castoro</author>
<category>travel, Siberia, secta, religion</category>
</item>
<item>
<title>Cristo a go-go</title>
<link>http://www.vice.com/es/read/cristo-a-go-go-0000068-v5n12</link>
<pubDate>Fri, 10 Feb 2012 23:00:00 +0000</pubDate>
<description><![CDATA[<div style="font-family: Arial, Verdana, sans-serif; font-size: 12px; color: rgb(34, 34, 34); background-color: rgb(255, 255, 255); ">
	<p>
		<img alt="" border="0" height="305" src="http://scs.viceland.com/int/v18n12/htdocs/christ-a-go-go/churchgoers.jpg" style="cursor: default; " usemap="#guys-with-guns180f947f" width="670" /><br />
		<span style="font-size: 11px; font-family: Arial; line-height: 16px; "><i>There are two universal truths when it comes to attending church: People love dressing up for God and kids will always look excruciatingly bored and unimpressed.</i></span><br />
		&nbsp;</p>
	<p>
		Cada domingo, en Aubervilliers, un pueblo suburbano en Francia, 2.000 creyentes se congregan en un antiguo matadero abandonado para rezar. Este espacio industrial se llena de vida cuando cerca de 30 congregaciones diferentes conducen una serie de vibrantes servicios religiosos. La polic&iacute;a decidi&oacute; recientemente clausurar y demoler el edificio, as&iacute; que resolv&iacute; tomar parte en varias de sus extra&ntilde;as ceremonias mientras aquello a&uacute;n fuera legal.</p>
	<p>
		En primer lugar: la Iglesia de Jesucristo en la Tierra de su Embajador Especial Simon Kimbangu (el kimbanguismo, para abreviar), la confesi&oacute;n m&aacute;s popular del edificio. Los servicios atraen a 700 personas cada semana, la mayor&iacute;a procedentes de &Aacute;frica Central. Como el nombre sugiere, el kimbanguismo lo fund&oacute; Simon Kimbangu, un pastor protestante nacido en 1887 en la localidad congole&ntilde;a de Nkamba. Sus seguidores creen que Mr. Kimbangu era un profeta y un obrador de milagros cuyas haza&ntilde;as inclu&iacute;an atravesar los muros de una prisi&oacute;n como un fantasma (y despu&eacute;s &ldquo;hacerse visible&rdquo; ante todos los reclusos) y declarar &ldquo;voy a morir dentro de 15 minutos&rdquo; exactamente un cuarto de hora antes de su muerte. Por si eso no fuera suficiente para convertiros, sus seguidores afirman que su cuerpo segu&iacute;a incorrupto cuando lo exhumaron 8 a&ntilde;os despu&eacute;s. El kimbanguismo proh&iacute;be fumar tabaco, bailar, comer carne de chimpanc&eacute; y ba&ntilde;arse desnudo.</p>
	<p>
		Los otros sacros encuentros en los que estuve fueron un poco m&aacute;s superficiales; entre ellos, el de la confesi&oacute;n haitiana Viajero Celestial de la Nueva Iglesia de Jerusal&eacute;n, que hab&iacute;a adosado una peque&ntilde;a habitaci&oacute;n en la parte superior de una escalera bastante empinada. En su interior, un grupo de unas 15 personas se mec&iacute;a con relajantes sonidos de guitarras el&eacute;ctricas y tom-toms. Unos cuantos devotos se apoyaban con las rodillas en sus sillas de pl&aacute;stico puestas al rev&eacute;s, como si fueran reclinatorios. El pastor cantaba con entusiasmo, subi&eacute;ndose constantemente los pantalones ca&iacute;dos. Me dijo que si mi fot&oacute;grafo quer&iacute;a sacar fotos, tendr&iacute;amos que esperar la autorizaci&oacute;n de un comit&eacute; eclesi&aacute;stico que &ldquo;tardar&iacute;a un mes o dos. Puede que tres&rdquo;.</p>
	<p>
		Por desgracia no pod&iacute;amos esperar tanto tiempo, as&iacute; que nos fuimos a otra iglesia; una que, al parecer, no pod&iacute;a permitirse tener luz el&eacute;ctrica. O tal vez pensaran que la iluminaci&oacute;n moderna es obra de Belceb&uacute;. Una &uacute;nica bombilla de ne&oacute;n arrojaba extra&ntilde;as sombras sobre una reuni&oacute;n de haitianas ancianas, todas con unas telas de encaje en la cabeza. Un predicador con camisa de doble cuello vociferaba en criollo y franc&eacute;s, invocando los t&eacute;tricos d&iacute;as en los que s&oacute;lo ten&iacute;a unos pantalones cortos y agujeros en los zapatos. &ldquo;&iexcl;Pero t&uacute; me liberaste, Se&ntilde;or!&rdquo;, proclam&oacute;. &ldquo;T&uacute; me diste un trabajo. Ahora tengo zapatos. S&oacute;lo Dios tiene el poder de dar permisos de residencia. &iexcl;Porque Jes&uacute;s es la &uacute;nica SOLUCI&Oacute;N!&rdquo;. Tras el servicio nos dijo que &eacute;l predicar&iacute;a en cualquier parroquia que le aceptara y que con sumo gusto dar&iacute;a para nosotros otro serm&oacute;n, s&oacute;lo en franc&eacute;s. Lo &uacute;nico que ten&iacute;amos que hacer era darle un poco de dinero.</p>
	<p>
		Antes de irnos del matadero volvimos a la primera planta, donde descubrimos la parroquia m&aacute;s funky de todas: la Iglesia Congole&ntilde;a de la Paz del Se&ntilde;or. Un predicador llamado Didier Kuku estaba <em>d&aacute;ndose marcha</em>a base de bien, bailando de un lado a otro de la habitaci&oacute;n con una especie de boogie inspirado en el libro del G&eacute;nesis. &ldquo;Antes de que vinierais a este mundo, Dios ya hab&iacute;a hablado de vosotros&rdquo;, dijo. &ldquo;Vaya si lo hizo. Antes de que estuvierais en los &uacute;teros de vuestras madres, Dios, el Eterno, ya hab&iacute;a preparado promesas para vosotros. &iquest;Entend&eacute;is estas palabras? Porque lo que est&aacute; por llegar os va a bombardear. &Eacute;l es el &uacute;nico que habla de una cosa antes de que &eacute;sta exista&rdquo;. Gesticul&oacute; en direcci&oacute;n a las sillas de pl&aacute;stico: &ldquo;Hoy estamos hablando de petr&oacute;leo. &iquest;Sab&eacute;is lo que el hombre ha creado con el petr&oacute;leo? Todos esos materiales pl&aacute;sticos que hay ante vosotros, todas esas sillas. Dios quiso que tuvierais un esp&iacute;ritu creativo dentro de vosotros, un esp&iacute;ritu que convoca la EXISTENCIA de cosas que no exist&iacute;an. &iquest;Alguna vez hab&eacute;is sido rociados? Id y decidle a vuestro vecino: &iquest;alguna vez has sido rociado POR DIOS?&rdquo;</p>
	<p>
		<em>Fotos de Guillaume Belv&egrave;ze</em></p>
</div>

]]></description>
<guid isPermaLink="false">http://www.vice.com/127654</guid>
<author>Valeria Costa-Kostrisky</author>
<category>travel, </category>
</item>
<item>
<title>The Vice Guide to Travel: Las Warias  - Parte 1</title>
<link>http://www.vice.com/es/the-vice-guide-to-travel/the-warias-part-1</link>
<pubDate>Wed, 01 Feb 2012 00:00:00 +0000</pubDate>
<description><![CDATA[<p>
	Fuimos a Indonesia para visitar la escuela Senin-Kami, una escuela isl&aacute;mica para travestis javanesas. Nuestra presentadora, Hannah Brooks, conoci&oacute; a la fundadora de la escuela, Maryani, y al resto de las se&ntilde;oritas que consideran que la escuela es su hogar. Hannah asisti&oacute; al funeral de una waria, donde Maryani habl&oacute; sobre las dificultades de vivir como travestis y practicar el Islam.</p>

]]></description>
<guid isPermaLink="false">http://www.vice.com/125113</guid>
<category>travel, </category>
</item>
<item>
<title>Los mungiki, los talibán y yo</title>
<link>http://www.vice.com/es/read/the-mungiki-the-taliban-and-me-0000107-v19n1</link>
<pubDate>Fri, 20 Jan 2012 11:00:00 +0000</pubDate>
<description><![CDATA[<p>
	<img alt="" border="0" height="868" src="http://scs.viceland.com/int/v19n1/htdocs/the-mungiki-the-taliban-and-me/african-taliban-member.jpg" width="670" /></p>
<p>
	<i><em>Caleb Yare, miembro de los talib&aacute;n, dijo que tras las elecciones de 2007 los Luos no estaban preparados para una incursi&oacute;n de mungiki armados en Mathare. Se defendieron con pangas [machetes] y piedras, y a veces dejando caer bloques de cemento desde los tejados sobre los agresores.</em></i></p>
<p>
	<font class="Apple-style-span" face="Arial">George Kamande se sube las mangas para mostrar sus cicatrices.</font></p>
<p>
	<font class="Apple-style-span" face="Arial">&ldquo;Haces el juramento. Me corto, te cortas, lo mezclamos. Me bebo tu sangre, t&uacute; te bebes mi sangre, entonces estamos unidos, nunca te puedes rendir,&rdquo; me dijo.</font></p>
<p>
	<font class="Apple-style-span" face="Arial">En Kenia, este es el ritual que siguen los g&aacute;ngsters antes de salir en una misi&oacute;n, y algo que sucede con gran frecuencia entre los residentes del barrio Mwiki, en el distrito Kasarani de Nairobi. Es uno de esos lugares obscenamente pobres donde la gente sabe que es mejor no pasearse sola. Estuve all&iacute; hace poco. Era una tarde muy calurosa y yo ten&iacute;a una cita para conocer a varios miembros del mungiki, el grupo mafioso / culto / movimiento pol&iacute;tico m&aacute;s notorio y violento de Kenia. Puede que tambi&eacute;n sea la organizaci&oacute;n criminal m&aacute;s grande del mundo.</font></p>
<p>
	<font class="Apple-style-span" face="Arial">Fue en una apestosa pocilga, sentada en un taburete, donde conoc&iacute; a Kamande, un limpiabotas que se pluriemplea haciendo todo tipo de trabajos sucios para los mungiki. No tuvo pegas en contarme las particularidades de su segundo empleo. &ldquo;Solo somos mercenarios&rdquo;, me dijo cuando le pregunt&eacute; por las tareas que le asignaban. Exactamente la media verdad que yo me esperaba.</font></p>
<p>
	<font class="Apple-style-span" face="Arial">Fundado en la d&eacute;cada de los 80, el mungiki (que significa &ldquo;multitud&rdquo; o &ldquo;masas&rdquo;) surgi&oacute; como un movimiento religioso rural entre la tribu Kikuyu, en el keniano valle del Rift, con &eacute;nfasis en anticolonialismo y el regreso a los valores tradicionales de los Kikuyu. Cuando lleg&oacute; a Nairobi, este movimiento atrajo a hombres j&oacute;venes sin tierras ni posesiones en busca de un poco de dinero y respeto.</font></p>
<p>
	<font class="Apple-style-span" face="Arial">En Nairobi, los g&aacute;ngsters suelen ganarse la vida explotando conexiones el&eacute;ctricas ilegales, extorsionando a due&ntilde;os de tiendas y conductores de taxi-bus, robando y asesinando a la gente que les estorba. Los mungiki, sin embargo, llevan las cosas al extremo. Son siniestros y sesgados, a menudo hip&oacute;critas y, en ocasiones, psic&oacute;ticos hasta para los est&aacute;ndares de sus colegas criminales. Cuando se necesita que se inciten disturbios, que unos votantes sean intimidados, o que se cometan cr&iacute;menes contra la humanidad, son ellos quienes se encargan, respaldando su reputaci&oacute;n con sus antecedentes manipulando gobiernos, bebiendo sangre y decapitando a sus enemigos.</font></p>
<p>
	<font class="Apple-style-span" face="Arial">Kamande me explic&oacute; la versi&oacute;n mungiki de hacer campa&ntilde;a: por el m&oacute;dico precio de 100.000 chelines kenianos (unos 784 euros) se pueden contratar de 30 a 50 hombres que hagan una visita a un vecindario para ejercer una forma brutal de influencia pol&iacute;tica.</font></p>
<p>
	<font class="Apple-style-span" face="Arial">Antes de las elecciones de 2002, Kamande formaba parte de un grupo pagado para atacar a los oponentes de Njehu Gatabaki, antiguo parlamentario, en Kangema, un distrito del condado de Murang&rsquo;a. Seg&uacute;n &eacute;l, invadieron las casas de los oponentes armados con porras y machetes y se llevaron sus tarjetas de identificaci&oacute;n para el voto.</font></p>
<p>
	<font class="Apple-style-span" face="Arial">Cuando le pregunt&eacute; si alguien se resisti&oacute;, Kamande solt&oacute; una risita. &ldquo;Les pegamos una buena paliza. Cuando ves a tu amigo, tu hermano o tu marido. siendo golpeado como a un perro, no dices que no&rdquo;.</font></p>
<p>
	<font class="Apple-style-span" face="Arial">Gatabaki perdi&oacute; las elecciones, pero los mungiki llegaron a convertirse en una pieza importante en la pol&iacute;tica keniana a trav&eacute;s de la intimidaci&oacute;n de los votantes y las represalias violentas. Las cosas se pusieron peor en las &uacute;ltimas elecciones generales, en diciembre de 2007. El presidente titular, Mwai Kibaki, fue vencedor en unas votaciones que dividieron a las l&iacute;neas &eacute;tnica y tribal, y fue investido en una ceremonia s&uacute;per-secreta que se llev&oacute; a cabo de noche. Simult&aacute;neamente, el candidato opositor Raila Odinga se autodeclar&oacute; vencedor, diciendo que las cortes no deber&iacute;an decidir los resultados, porque Kibaki las ten&iacute;a bajo su control.</font></p>
<p>
	<font class="Apple-style-span" face="Arial">La tensi&oacute;n resultante entre los partidos pol&iacute;ticos y las tribus no tard&oacute; en alcanzar el punto de ebullici&oacute;n, y muy poco despu&eacute;s se empez&oacute; a informar de asesinatos brutales y violencia sectaria en todo Kenia, un pa&iacute;s al que normalmente se considera como un centro desarrollado y neur&aacute;lgico de &Aacute;frica occidental. El mungiki se apunt&oacute; a la jarana, evidentemente, y para cuando en febrero de 2008 las cosas se calmaron, hab&iacute;an muerto m&aacute;s de 1.000 personas. Cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s, las heridas ni han empezado a cicatrizar.</font></p>
<p>
	<font class="Apple-style-span" face="Arial">En Ngomongo, un barrio de Kasarani, hay un bar llamado Pentagon Pub, de una de cuyas paredes cuelga un retrato de Odinga. Aunque Kasarani es un basti&oacute;n de la tribu Kikuyu (que cuenta a Kibaki en sus filas), este distrito en concreto est&aacute; dominado por la tribu Luo, a la que pertenece Odinga, que consideran a los mungiki unos salvajes inmorales.</font></p>
<p>
	<font class="Apple-style-span" face="Arial">Atraves&eacute; las puertas justo detr&aacute;s de un grupo de hombres j&oacute;venes y musculosos. Cuando entramos, todos los que estaban en el interior dejaron de hacer cualquier cosa que estuvieran haciendo, estrecharon la mano a mis acompa&ntilde;antes y se fueron. Yo estaba con los talib&aacute;n de Ngomongo. Y este bar era de su propiedad.</font></p>
<!--nextpage--><p>
	<map name="taliban-hangout-and-the-border468aeb98"><area coords="252,4,660,349" href="http://scs.viceland.com/int/v19n1/htdocs/the-mungiki-the-taliban-and-me/border-line.jpg" onclick="window.open(this.href, '', 'width=770, height=660, resizable=no, scrollbars=yes, status=no'); return false" shape="rect" target="new" title="Click to enlarge" /><area coords="6,4,240,349" href="http://scs.viceland.com/int/v19n1/htdocs/the-mungiki-the-taliban-and-me/taliban-members.jpg" onclick="window.open(this.href, '', 'width=620, height=900, resizable=no, scrollbars=yes, status=no'); return false" shape="rect" target="new" title="Click to enlarge" /></map><img alt="" border="0" height="356" src="http://scs.viceland.com/int/v19n1/htdocs/the-mungiki-the-taliban-and-me/taliban-hangout-and-the-border.jpg" usemap="#taliban-hangout-and-the-border468aeb98" width="670" /><br />
	<em>El Pentagon Pub es un basti&oacute;n de los talib&aacute;n en el barrio Ngomongo de Kasarani. N&oacute;tese la foto de PM Ralia Odinga en la pared. La gente aqu&iacute; no es muy fan del presidente actual, Mwai Kibaki.</em></p>
<p>
	<em>Al final de esta carretera est&aacute; la l&iacute;nea que divide el territorio Luo/talib&aacute;n y Kikuyu/mungiki en Kasarani. Tras las elecciones se dieron aqu&iacute; algunos de los episodios de violencia m&aacute;s brutales de toda la regi&oacute;n.</em></p>
<p>
	Los talib&aacute;n de Nairobi puede que se hayan apropiado del nombre y el car&aacute;cter radical de sus hom&oacute;nimos afganos, pero est&aacute;n m&aacute;s interesados en la pol&iacute;tica local que en la doctrina religiosa. Ramificaci&oacute;n de un grupo ya extinto conocido como los Baghdad Boys, los talib&aacute;n son la respuesta de la tribu Luo a los mungiki de la tribu Kikuyu, y llevan rondando por las zonas m&aacute;s chungas de Kenia casi una d&eacute;cada.</p>
<p>
	Actualmente, las actividades de los talib&aacute;n para ganar dinero no son tan diferentes de las de los mungiki: extorsionar, vender y sustraer electricidad ilegalmente, y pegar muchas palizas. Tambi&eacute;n son conocidos por sus ejecuciones p&uacute;blicas, en las cuales muelen a pedradas al culpable hasta que es incapaz de andar y entonces lo queman vivo.</p>
<p>
	&ldquo;Todos aqu&iacute; conocen las leyes. Todos han visto a alguien quemado, incluso los ni&ntilde;os. As&iacute; son aqu&iacute; las cosas&rdquo;, dijo Joash Oluande, el l&iacute;der talib&aacute;n.</p>
<p>
	Oluande, ferviente cristiano a pesar de su trabajo, me dijo que los talib&aacute;n son superiores a los mungiki porque la violencia talib&aacute;n es de naturaleza defensiva. &ldquo;Una vez te conviertes en mungiki, podr&iacute;as matar incluso a tu propia madre&rdquo;, dijo. &ldquo;Los talib&aacute;n luchan cuando hay que luchar. Solo nos defendemos. Recaudamos impuestos, pero no hay extorsi&oacute;n. No obligamos a pagar&rdquo;.</p>
<p>
	&ldquo;&iquest;Y qu&eacute; pasa si un vendedor se niega a pagar los 200 chelines (unos 1,50 euros) de impuesto de protecci&oacute;n mensual?&rdquo;</p>
<p>
	Oluande me mir&oacute; como si yo fuera idiota. &ldquo;Nadie dice que no, claro&rdquo;.</p>
<p>
	Con las elecciones de 2012 a la vista, Oluande y los chicos esperan otra ronda de violencia sectaria. Conf&iacute;an en que su hombre, Odinga, gane las elecciones esta vez, un objetivo que est&aacute;n dispuestos a que se cumpla sea como sea. &ldquo;La campa&ntilde;a es peligrosa, incluso m&aacute;s que las elecciones&rdquo;, dijo. &ldquo;Eso cuando los pol&iacute;ticos pagan por hacer trabajos. Mucha gente se marcha a las zonas rurales, pero nosotros nos quedaremos&rdquo;.</p>
<p>
	La gente huye al campo porque de quedarse en Nairobi podr&iacute;a acabar en medio de un brutal fuego cruzado entre facciones. La ultima vez, los barrios marginales de Kibera y Mathare, entre otros, se convirtieron en zonas de guerras no oficiales.</p>
<p>
	En Kibera, barrio con predominio de partidarios de Odinga, cientos de Kikuyus fueron expulsados de sus casas, y muchos de ellos v&iacute;ctima de ataques y asesinatos. En Mathare, un &aacute;rea poblada por Kikuyu, fueron los Luos quienes fueron desplazados y asesinados.</p>
<p>
	En Kasarani, muchos ciudadanos afirman que la polic&iacute;a local y los mungiki unieron fuerzas despu&eacute;s de las elecciones. Seg&uacute;n un miembro talib&aacute;n, Caleb Yare, el mungiki iba vestido con uniformes policiales y armada con rifles del ej&eacute;rcito cuando invadieron Mathare.</p>
<p>
	&nbsp;&ldquo;La &uacute;nica manera que distinguir a la polic&iacute;a de los mungiki era que la polic&iacute;a no llevaba pangas, dijo Yare. &ldquo;La cosa se puso tan mal que no pod&iacute;as salir de casa por miedo a ser cortado en pedazos&rdquo;. Entonces me demostr&oacute; el contraataque del talib&aacute;n: consist&iacute;a en aplastar con piedras a los agresores y a continuaci&oacute;n un corte r&aacute;pido de panga.</p>
<!--nextpage--><p>
	<map name="mungiki-members468f540b"><area coords="426,4,665,349" href="http://scs.viceland.com/int/v19n1/htdocs/the-mungiki-the-taliban-and-me/big-head-dent.jpg" onclick="window.open(this.href, '', 'width=570, height=840, resizable=no, scrollbars=yes, status=no'); return false" shape="rect" target="new" title="Click to enlarge" /><area coords="6,4,418,349" href="http://scs.viceland.com/int/v19n1/htdocs/the-mungiki-the-taliban-and-me/very-big-knife.jpg" onclick="window.open(this.href, '', 'width=720, height=620, resizable=no, scrollbars=yes, status=no'); return false" shape="rect" target="new" title="Click to enlarge" /></map><img alt="" border="0" height="361" src="http://scs.viceland.com/int/v19n1/htdocs/the-mungiki-the-taliban-and-me/mungiki-members.jpg" usemap="#mungiki-members468f540b" width="670" /><br />
	<em>El mungiki John Njoroge muestra el arma de su grupo: la panga. Una campa&ntilde;a masiva de deg&uuml;ellos a conductores de matatu (minib&uacute;s) condujo a que el gobierno enviara escuadrones de la muerte contra los mungiki en 2008.</em></p>
<p>
	<em>En 2008 la facci&oacute;n talib&aacute;n le aplast&oacute; el cr&aacute;neo al mungiki Stephen Irungu. Su casa fue incendiada y su familia tuvo que huir, pero &eacute;l sigue siendo un g&aacute;nster que no se lo pensar&aacute; dos veces a la hora de extorsionar a alguien.</em></p>
<p>
	Un portavoz de la polic&iacute;a, Eric Kiraithe, me asegur&oacute; que la mayor parte de lo que me hab&iacute;an contado los g&aacute;ngsters era propaganda. &ldquo;Esas alegaciones que el gobierno los ha usado como mercenarios me ata&ntilde;e,&rdquo; me dijo. &ldquo;Cualquiera que haya estado all&iacute; sabe que se cuentan muchas mentiras chocantes. A nivel individual, pol&iacute;ticos y gente con alguna disputa han empleado sus servicios. Pero a estos t&iacute;os nunca los han empleado para conseguir votos&hellip; aunque, s&iacute;, casos de represi&oacute;n s&iacute; han sucedido&rdquo;.</p>
<p>
	Oficialmente, los mungiki est&aacute;n fuera de la ley. Ning&uacute;n pol&iacute;tico quiere ser asociado abiertamente con un grupo de g&aacute;ngsters asesinos. Sin embargo, es dif&iacute;cil creer que hayan sido apartados por completo del proceso pol&iacute;tico, y Kiraithe no neg&oacute; las acusaciones de que miembros del mungiki se hubieran puesto uniformes de polic&iacute;a para aterrorizar los barrios marginales. &ldquo;Hay muchos informes sin confirmar de cosas como estas. En Kenia no es muy dif&iacute;cil conseguir un uniforme policial&rdquo;, me dijo, antes de sugerir que quiz&aacute; el corrupto sistema pol&iacute;tico de Kenia tenga m&aacute;s culpa que la polic&iacute;a.</p>
<p>
	La Corte Penal Internacional anunciar&aacute; pr&oacute;ximamente si prosperar&aacute; el caso contra los &ldquo;seis de Ocampo&rdquo;, un grupo de pol&iacute;ticos kenianos de los que se cree que orquestaron gran parte de la violencia post-elecciones. En las audiencias de ratificaci&oacute;n, el viceministro Uhuru Kenyatta fue acusado en repetidas ocasiones de enviar a los mungiki a cometer brutales ataques en Nairobi, Naivasha y Nakuru.</p>
<p>
	Los fiscales de la CPI est&aacute;n encontrando dificultades para vincular a los pol&iacute;ticos con el crimen organizado. Ser&aacute; dif&iacute;cil determinar la verdad, puesto que los escasos testigos de la violencia mungiki que est&aacute;n dispuestos a testificar tienen la curiosa costumbre de morir antes de poder hacerlo.</p>
<p>
	La potencial investigaci&oacute;n de la CPA es el m&aacute;s reciente de una serie de intentos del gobierno keniano por poner coto a los mungiki. Tras las elecciones de 2007, se emprendi&oacute;, por ejemplo, la operaci&oacute;n Ondoa Kwekew (&ldquo;Quitar las malas hierbas&rdquo;), pero aquello m&aacute;s pareci&oacute; una guerra que una acci&oacute;n policial autorizada. Una manada de agentes en ropa de calle se infiltraron en territorio mungiki, a lo que sigui&oacute; una serie de ejecuciones en masa. En 2009 un informe de la ONU acus&oacute; a los escuadrones de la muerte de Kwekwe de haber asesinado a 8.000 j&oacute;venes Kikuyu durante la operaci&oacute;n.</p>
<p>
	Kiraithe no se disculp&oacute;: &ldquo;No era como si se estuviera ejecutando a gente inocente. Los mungiki estaban cometiendo un gran n&uacute;mero de crueles asesinatos. Era imposible que testificara ni una sola persona. La operaci&oacute;n dur&oacute; tres meses, y en mi opini&oacute;n fue un enorme &eacute;xito&rdquo;.</p>
<p>
	Independientemente de sus t&aacute;cticas, lo cierto es que la ofensiva oblig&oacute; a los mungiki a esconderse: muchos de sus miembros, antes f&aacute;cilmente identificables por sus rastas, se han rapado la cabeza en busca de anonimato, y soldados de bajo rango han cogido trabajos normales, volviendo as&iacute; a la misma pobreza absoluta que en su d&iacute;a les condujera a unirse a los mungiki.</p>
<p>
	Algunos g&aacute;ngsters ven la l&iacute;nea de mano dura de los pol&iacute;ticos como una traici&oacute;n. James Njuguna, otro miembro mungiki en Mwiki, me cont&oacute; que con frecuencia les promet&iacute;an trabajos gubernamentales con alto sueldo y poder pol&iacute;tico a cambio de que persuadieran violentamente a los votantes, y que al concluir las elecciones les dieron la espalda. &ldquo;En 2012 nos volver&aacute;n a necesitar,&rdquo; me dijo. &ldquo;En cada elecci&oacute;n sucede lo mismo, y despu&eacute;s nos dejan tirados. Estamos cansados de esta rutina&rdquo;. Sin embargo, todos se cuidan mucho de hablar con demasiada convicci&oacute;n. Ninguno de los hombres en Mwiki me dej&oacute; hacerles fotos sin antes ponerse gafas oscuras y un sombrero, y todos rehusaron decir qui&eacute;n les suministr&oacute; los uniformes policiales en 2007.</p>
<p>
	Stephen Irungu, otro miembro mungiki, fue golpeado casi hasta la muerte por miembros talib&aacute;n cuando luchaba contra ellos en 2008. La mitad de su frente result&oacute; aplastada y sus piernas destrozadas, y me dijo que los 3.000 chelines (23 euros) que le pag&oacute; el gobierno hicieron poco por cubrir sus gastos m&eacute;dicos. Ahora trabaja con la facci&oacute;n talib&aacute;n para evitar violencia futura, pero sigue siendo mungiki, sigue siendo un g&aacute;ngster y sigue sin un duro: cuando intent&eacute; hacer una foto de su arsenal de armas, me dijo de sopet&oacute;n que tendr&iacute;a que pagar una suma enorme por las fotos por &ldquo;cuestiones de seguridad&rdquo;. Y entonces un grupo de hombres mucho m&aacute;s j&oacute;venes y fuertes aparecieron, exigiendo dinero por entrevistas que yo no quer&iacute;a. Cuando intent&eacute; marcharme, me dijeron que tendr&iacute;a que pagar por eso tambi&eacute;n. Jodidos g&aacute;nsteres.</p>
<p>
	Irungu me lo expuso de una forma muy clara: &ldquo;Queremos la paz, queremos que terminen las luchas &hellip; pero por encima de todo queremos dinero. Este conflicto se debe, antes que a cualquier otra cosa, a la miseria&rdquo;.</p>

]]></description>
<guid isPermaLink="false">http://www.vice.com/123473</guid>
<author>Paige Aarhus</author>
<category>travel, kenia, mungiki, talibán, gangster, panga</category>
</item>
<item>
<title>The Vice Guide to Travel: La guía VICE de los Balcanes - Parte 1</title>
<link>http://www.vice.com/es/the-vice-guide-to-travel/the-vice-to-the-balkans-part-1</link>
<pubDate>Mon, 09 Jan 2012 03:00:00 +0000</pubDate>
<description><![CDATA[<p>
	Mientras que la mayor&iacute;a de nosotros a&uacute;n est&aacute;bamos obsesionados con el grunge, las rep&uacute;blicas de la antigua Yugoslavia pasaron los a&ntilde;os 90 separ&aacute;ndose en pa&iacute;ses y asesinando en masa a gente debido a las diferencias &eacute;tnicas. Para conmemorar 12 a&ntilde;os sin ning&uacute;n intento de genocidio, decidimos alquilar un Yugo y hacer un viaje por los Balcanes para ver c&oacute;mo les va y qu&eacute; pretend&iacute;an con la limpieza &eacute;tnica.</p>
<p>
	<br />
	<strong>Primera parada:</strong> Un parque de atracciones nost&aacute;lgico al norte de Serbia que recrea la Rep&uacute;blica Federal Social de Yugolsavia del mariscal Tito con una sorprendente exactitud.</p>

]]></description>
<guid isPermaLink="false">http://www.vice.com/122856</guid>
<category>travel, </category>
</item>
<item>
<title>Albania, tierra de búnkers</title>
<link>http://www.vice.com/es/read/albania-bunkers</link>
<pubDate>Thu, 22 Dec 2011 00:00:00 +0000</pubDate>
<description><![CDATA[<p>
	&nbsp;</p>
<p class="p1">
	Durante el r&eacute;gimen comunista del paranoico dictador Enver Hoxha se construyeron en Albania unos 750.000 b&uacute;nkers, uno por cada cuatro habitantes, con el fin de proteger al pa&iacute;s de los enemigos imaginarios del tirano. Esos hongos de hormig&oacute;n est&aacute;n literalmente por todas partes. Desde la ca&iacute;da definitiva del r&eacute;gimen en 1991, los albaneses han intentado borrar todo rastro del pasado pero, debido el alto coste de destruirlos, han terminado por convencerse de que tendr&aacute;n que convivir con ellos para siempre. Los j&oacute;venes han empezado a reutilizarlos y hoy uno puede cenar, bailar techno-trance e incluso vivir dentro de un b&uacute;nker, uno de sus lugares predilectos para perder la virginidad. Baki Agolli, ex coronel del ej&eacute;rcito de 64 a&ntilde;os, nos explica por qu&eacute; el delirante r&eacute;gimen comunista plag&oacute; de bunkers el por aquel entonces pa&iacute;s m&aacute;s pobre de Europa.</p>
<p class="p1">
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/ad9452e6f698709e0714d115ed738384.jpg" style="width: 670px; height: 447px; " /></p>
<p class="p7">
	<b>Vice: &iquest;Cu&aacute;l era su posici&oacute;n en el ej&eacute;rcito?</b></p>
<p class="p7">
	<b>Baki Agolli:</b> Yo estuve en el ej&eacute;rcito alban&eacute;s desde el a&ntilde;o 1965. Empec&eacute; a los 15 a&ntilde;os en la escuela superior militar y llegu&eacute; a ser coronel de inteligencia militar. M&aacute;s tarde me dediqu&eacute; por una parte a ense&ntilde;ar a manipular con dinamita y TNT, y por otra a identificar y cazar esp&iacute;as y opositores al r&eacute;gimen.</p>
<p class="p7">
	<b>&iquest;Para qu&eacute; construy&oacute; el ej&eacute;rcito tantos b&uacute;nkers?</b></p>
<p class="p7">
	Seg&uacute;n el gobierno, por ser comunistas pod&iacute;amos ser atacados en cualquier momento, Enver Hoxa siempre dec&iacute;a: &ldquo;No quiero que entre ni una mosca en Albania&rdquo;. En aquella &eacute;poca pens&aacute;bamos que los b&uacute;nkers eran fundamentales para defendernos del resto del mundo, y todo el pueblo ten&iacute;a que sentirse como un soldado. En la escuela nos ense&ntilde;aban las caracter&iacute;sticas de los diferentes ej&eacute;rcitos. &iexcl;Sab&iacute;amos hasta la cantidad de soldados y de armas del ej&eacute;rcito italiano! A partir de 1972, unos 10.000 obreros comenzaron a trabajar en la Combinato Iosif Pashko, la fabrica que produc&iacute;a a tiempo completo, sin parar, esos enormes caparazones de hormig&oacute;n que luego los camiones Skoda desparramaron por todo el pa&iacute;s.&nbsp;</p>
<p class="p7">
	<b>&iquest;Eran tan resistentes como se cre&iacute;a?</b></p>
<p class="p7">
	Ni una bomba at&oacute;mica podr&iacute;a destruirlos. Durante unas pruebas que se les hizo, la esquirla m&aacute;s profunda atraves&oacute; apenas 7 cm del hormig&oacute;n. Adem&aacute;s, la forma se disimulaba con el paisaje y no se pod&iacute;an reconocer ni desde el aire ni desde el mar. Sin embargo un b&uacute;nker costaba tanto como un apartamento de 2 habitaciones y la supuesta invasi&oacute;n nunca lleg&oacute;.</p>
<p class="p7">
	<b>&iquest;Recuerda esa &lsquo;era de los b&uacute;nkers&rsquo; con nostalgia?</b></p>
<p class="p7">
	A ver, de la &eacute;poca de Hoxha hubo cosas buenas y malas. Por un lado se acallaban las diferentes opiniones y hab&iacute;a una brutal guerra de clases, pero por otro lado no hab&iacute;a ladrones ni prostitutas y todo el mundo ten&iacute;a trabajo. Eso s&iacute;, prefiero la democracia. En cuanto a los b&uacute;nkers, desde la ca&iacute;da del r&eacute;gimen he cambiado de idea: ahora no puedo creer la cantidad de dinero que malbaratamos en ellos, y la cantidad de gente que trabaj&oacute; duro para nada. Por eso me parece bien que los j&oacute;venes los est&eacute;n reutilizando, para que al menos sirvan para algo.</p>
<p class="p5">
	&nbsp;</p>
<p class="p5">
	<i>Texto: Angelo Attanasio y&nbsp;</i><span class="s1"><i>Jer&oacute;nimo</i></span><i>&nbsp;Giorgi; Fotos:&nbsp;</i><span class="s1"><i>Jer&oacute;nimo</i></span><i>&nbsp;Giorgi.</i></p>
<p class="p6">
	&nbsp;</p>
<p class="p6">
	&nbsp;</p>

]]></description>
<guid isPermaLink="false">http://www.vice.com/120505</guid>
<author>Angelo Attanasio y Jerónimo Giorgi</author>
<category>travel, </category>
</item>
<item>
<title>The Vice Guide to Travel: El Jesús de Siberia - Parte 1</title>
<link>http://www.vice.com/es/the-vice-guide-to-travel/jesus-of-siberia-part-1</link>
<pubDate>Wed, 21 Dec 2011 02:05:00 +0000</pubDate>
<description><![CDATA[<div style="font-family: Arial,Verdana,sans-serif; font-size: 12px; color: rgb(34, 34, 34); background-color: rgb(255, 255, 255);">
	<p>
		Rocco Castoro viaja hasta Siberia para conocer a Vissarion, m&aacute;s conocido como el Profesor o el Jes&uacute;s de Siberia. Vissarion es el fundador de la Iglesia del &Uacute;ltimo Testamento y vive en Petropavlovka junto a unos 2.000 de sus seguidores.</p>
	<p>
		<img alt="" border="0" height="636" src="http://scs.viceland.com/int/v18n12/htdocs/the-mysteries-of-the-teacher/vissarion.jpg" width="670" /></p>
</div>

]]></description>
<guid isPermaLink="false">http://www.vice.com/120029</guid>
<author>Rocco Castoro</author>
<category>travel, </category>
</item>
<item>
<title>Cazando neutrinos en la Antártida</title>
<link>http://www.vice.com/es/read/cazando-neutrinos-antardida</link>
<pubDate>Tue, 13 Dec 2011 00:00:00 +0000</pubDate>
<description><![CDATA[<p class="p1">
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/76bdb52581346cd47fc52b432ec2fe22.jpg" style="width: 670px; height: 448px;" /></p>
<p class="p4">
	&iquest;A vosotros tambi&eacute;n os preguntaban de ni&ntilde;os lo que quer&iacute;ais ser de mayores? Para m&iacute; era una pregunta rematadamente dif&iacute;cil, me liaba la cabeza cosa mala. Al final siempre acababa respondiendo que quer&iacute;a ser un le&oacute;n, lo que supongo que ten&iacute;a sentido para mi peque&ntilde;o cerebro de entonces. Esta respuesta siempre causaba confusi&oacute;n y extra&ntilde;eza a mi alrededor y creo que encendi&oacute; ciertos rumores sobre el estado de cocci&oacute;n de mis neuronas (que luego confirm&eacute;). Supongo que lo mismo habr&iacute;a pasado si hubiera dicho que quer&iacute;a hacerme f&iacute;sico de part&iacute;culas e irme a la Ant&aacute;rtida a investigar los neutrinos.</p>
<p class="p4">
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/9ae419a3e00d8f686d3302514d633a5d.jpg" style="width: 670px; height: 670px;" /></p>
<p class="p4">
	Lamentablemente, nunca pude cumplir mi deseo de ser le&oacute;n. Quiz&aacute; tendr&iacute;a que haber probado lo de f&iacute;sico de part&iacute;culas, aunque dudo que hubiera podido competir con Carlos Pobes, un investigador de la Universidad de Zaragoza que va a pasar un a&ntilde;o en la Ant&aacute;rtida, casualmente investigando los neutrinos dentro del proyecto<a href="http://es.wikipedia.org/wiki/IceCube" target="_blank"> <span class="s1">Icecube</span></a>. Carlos es un f&iacute;sico aragon&eacute;s que ha tenido que superar un mont&oacute;n de pruebas m&eacute;dicas y psicol&oacute;gicas para demostrar que podr&aacute; aguantar los meses de completa oscuridad y aislamiento y las condiciones de fr&iacute;o extremo, sequedad y altitud (3.000 metros) de<a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Base_Amundsen-Scott" target="_blank"> la <span class="s1">base Amundsen-Scott</span> </a>, en el Polo Sur geogr&aacute;fico.</p>
<p class="p4">
	Lleg&oacute; all&iacute; el d&iacute;a 1 de noviembre y estar&aacute; all&iacute; hasta septiembre. En la base viven unas 250 personas en verano (entre octubre y marzo, con una media de -20&deg;C), y unas 50 en invierno (de marzo a octubre, con temperaturas medias de -70&deg;C). El &uacute;ltimo avi&oacute;n se va el 15 de marzo y la base se queda aislada durante una noche que dura seis meses, hasta mediados de septiembre. Ser&aacute; el primer espa&ntilde;ol de la historia en pasar el invierno en la Ant&aacute;rtida, que nosotros sepamos.</p>
<p class="p5">
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/ad5815e1473debb3a4e0dd7e43b4d85a.jpg" style="width: 600px; height: 398px;" /></p>
<p class="p4">
	<b>Vice: Te voy a pedir que hagas un momento de Punset y nos expliques en plan sencillo qu&eacute; es lo que vas a hacer un a&ntilde;o a la Ant&aacute;rtida.</b></p>
<p class="p4">
	<b>Carlos Pobes:</b> Espera que me ponga la peluca blanca e imposte la voz... Pues mira. Resulta que el Universo es tan amable que, para darnos de comer a los f&iacute;sicos, nos env&iacute;a constantemente un mont&oacute;n de part&iacute;culas invisibles y aparentemente in&uacute;tiles. Un tipo de esas part&iacute;culas son los neutrinos. <span class="s1">Los neutrinos son fundamentales para entender c&oacute;mo funciona el universo en las escalas m&aacute;s peque&ntilde;as, y pueden aportar informaci&oacute;n fundamental para resolver misterios como el origen de los rayos c&oacute;smicos de alta energ&iacute;a o la naturaleza de la materia oscura.</span><span class="s5"> </span>Aunque no te lo creas, t&uacute; mismo produces neutrinos. Lo que pasa es que son part&iacute;culas esquivas, y pueden atravesar la Tierra sin chocar con nada. La &uacute;nica posibilidad de cazar alguno es construir &ldquo;trampas&rdquo; suficientemente grandes. En particular, para construir un &ldquo;telescopio de neutrinos&rdquo; como IceCube se necesita un detector de al menos 1 km<sup>3</sup> (pi&eacute;nsalo un segundo, 1km en cada direcci&oacute;n, largo, ancho y alto). Como no hay manera de construir algo as&iacute;, lo que se hace es aprovechar que en el Polo Sur hay una capa de hielo de casi 3 km de espesor, y all&iacute; se han distribuido m&aacute;s de 5000 sensores a lo largo de ese km<sup>3</sup>, para lo que se han tenido que hacer casi 100 agujeros de 2,5 km de profundidad. Es el propio hielo Ant&aacute;rtico el que hace de detector. El a&ntilde;o pasado se terminaron de colocar los &uacute;ltimos sensores y ahora ya est&aacute; tomando datos a pleno rendimiento. Lo que ocurre es que hay muchas cosas que pueden fallar. Aunque algunas se pueden arreglar por internet, otras no, y es fundamental que el detector est&eacute; tomando datos constantemente, porque alguno de los fen&oacute;menos astrof&iacute;sicos de inter&eacute;s pueden durar minutos o segundos, y por eso hace falta que haya personal permanentemente en la base. As&iacute; que b&aacute;sicamente, mi trabajo aqu&iacute; es conseguir que el aparato funcione todo el tiempo posible.</p>
<p class="p5">
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/3a9ea8f7deca8d339bd78bc4e0364ce0.jpg" style="width: 670px; height: 444px;" /></p>
<p class="p4">
	<b>&iquest;Me puedes explicar la cadena de acontecimientos que han llevado a que un t&iacute;o de Gallur, Zaragoza, acabe en la Ant&aacute;rtida?</b></p>
<p class="p4">
	A ver, est&aacute;s sentado, &iquest;no? Pues nac&iacute; en Zaragoza hace equis a&ntilde;os y&hellip; No, en serio, nada especial. Yo estudi&eacute; f&iacute;sicas en la Universidad de Zaragoza. Ten&iacute;a un postdoc del CPAN (Centro Nacional de F&iacute;sica de Part&iacute;culas, Astropart&iacute;culas y Nuclear) para trabajar en los experimentos que el Grupo de astropart&iacute;culas de la Universidad de Zaragoza (GIFNA) tiene en el <span class="s1">Laboratorio Subterr&aacute;neo de Canfranc</span> <span class="s4">http://es.wikipedia.org/wiki/Laboratorio_Subterr%C3%A1neo_de_Canfranc</span>, y se me terminaba en junio. Empec&eacute; a pedir varias cosas y parec&iacute;a que no terminaba de salir nada cuando me top&eacute; con esa oferta de trabajo. Me pill&oacute; en un d&iacute;a de baj&oacute;n y la ped&iacute; en un arrebato. Como no pensaba que me lo iban a dar me explay&eacute; en la carta de motivaci&oacute;n y me qued&eacute; bien ancho. Pero al parecer eso les gust&oacute;.</p>
<p class="p4">
	<b>&iquest;C&oacute;mo ha sido la selecci&oacute;n?</b></p>
<p class="p4">
	Rara. En ning&uacute;n momento pens&eacute; que tuviera ninguna opci&oacute;n, as&iacute; que estaba muy relajado. Adem&aacute;s, como tampoco sabes muy bien donde te metes, te aseguras de que quien te est&aacute; seleccionando te conozca bien para que si te elige sea porque cree que puedes con ello. Esa ha sido la mejor parte. Normalmente, en un proceso de selecci&oacute;n uno intenta maquillar sus defectos, pero aqu&iacute; yo era el primer interesado en que los conocieran. &iexcl;No quieres llegar all&iacute; y descubrir de repente que no es lo tuyo!</p>
<p class="p4">
	<b>&iquest;Me puedes contar si has realizado alg&uacute;n tipo de entrenamiento especial? &iquest;Algo relacionado con pasar la noche dentro de una nevera?</b></p>
<p class="p4">
	Je, je, eso me dec&iacute;a la gente antes de empezar al entrenamiento en Estados Unidos, que si me iban a meter en una nevera. Pero curiosamente no nos han entrenado espec&iacute;ficamente para el fr&iacute;o. Al contrario, el &uacute;nico entrenamiento espec&iacute;fico (a parte del necesario para manejar el experimento) ha sido en extinci&oacute;n de incendios y primeros auxilios. Por mi parte, tampoco he hecho entrenamiento especial, simplemente me gusta correr e ir al monte.&nbsp;</p>
<p class="p4">
	<b>Disculpa el topicazo de la pregunta anterior, pero de todos modos, &iquest;para viajar a la base Amundsen-Scott hay que ser un superhombre mental y f&iacute;sicamente?</b></p>
<p class="p4">
	Rotundamente no. Bueno, supongo que si vienes andando s&iacute;, pero por lo dem&aacute;s basta con no tener miedo a volar. La verdad es que la mayor&iacute;a de la gente que hay aqu&iacute; no corre maratones, es gente muy normal. Lo &uacute;nico que se requiere es estar m&iacute;nimamente sano. Bueno, y estar lo suficientemente loco como para querer ir, pero no lo bastante como para convertir aquello en el hotel Overlook de &lsquo;<i>El resplandor&rsquo;</i>. Cuanto mejor sentido del humor y ganas de pasarlo bien tengas, mejor.</p>
<p class="p5">
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/6874921a4d6964608b26b4e5eb47481a.jpg" style="width: 670px; height: 444px;" /></p>
<p class="p4">
	<b>&iquest;C&oacute;mo es un d&iacute;a normal en la estaci&oacute;n?&nbsp;</b></p>
<p class="p4">
	Pues no lo s&eacute; todav&iacute;a porque creo que a&uacute;n no he tenido ning&uacute;n d&iacute;a normal, pero bueno, poco a poco se va definiendo una rutina. Las comidas son self-service en unos ciertos rangos horarios y cada uno se adapta seg&uacute;n le va. El resto del d&iacute;a, de momento lo estamos dedicando a aprender todos los entresijos del experimento y a otra serie de entrenamientos. Por ejemplo, yo estoy en la brigada antiincendios, y cada semana tenemos sesi&oacute;n. Despu&eacute;s de cenar la gente ve pel&iacute;culas, juega al futbol, baloncesto, voleibol&hellip; o asiste a clases de baile, o ensaya en la sala de m&uacute;sica. Yo, cuando saco alg&uacute;n rato, corro en la cinta del gimnasio o incluso fuera. En cuanto a la higiene, tenemos derecho a dos duchas de 2 minutos a la semana. Yo, como corro unos 3 d&iacute;as por semana, he conseguido distribuir esos 4 minutos en tres duchas. Pero en realidad, con actividad normal, se suda muy poco porque la humedad relativa dentro de la estaci&oacute;n es inferior al 10%. Eso hace por ejemplo que tengamos todos las manos muy resecas. Tambi&eacute;n tenemos que llevar una radio encima el d&iacute;a entero. Aparte de servir para avisos de car&aacute;cter general, si el experimento tiene alg&uacute;n problema serio te avisa sea la hora que sea y tienes que responder. Por eso digo a veces que el experimento es como un gran Tamagotchi.</p>
<p class="p5">
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/391a8ab6afed64b1b4f91dd086fea254.jpg" style="width: 670px; height: 503px;" /></p>
<p class="p4">
	<b>He visto en tu<a href="https://www.facebook.com/pages/El-dia-mas-largo-de-mi-vida/275353669144144" target="_blank"> </a></b><a href="https://www.facebook.com/pages/El-dia-mas-largo-de-mi-vida/275353669144144" target="_blank"><span class="s1"><b>Facebook</b></span><b> </b></a><b>&nbsp;y en <a href="http://www.eldiamaslargodemivida.com/ " target="_blank">tu </a></b><a href="http://www.eldiamaslargodemivida.com/ " target="_blank"><span class="s1"><b>blog</b></span></a><b> </b><b>que en la base la gente organiza partidas de bingo, bailes de disfraces, ruedan cortos de zombis... &iquest;C&oacute;mo puede haber pe&ntilde;a que incluya en su equipaje para la Ant&aacute;rtida una peluca?</b></p>
<p class="p4">
	Mira, aqu&iacute; hay un ambiente incre&iacute;ble. La gente se env&iacute;a cajas con cosas y la mayor&iacute;a no son imprescindibles para sobrevivir. Tambi&eacute;n hay una sala de manualidades y un taller, as&iacute; que lo que no hay, se fabrica. Se organiza por ejemplo un festival de cine, y la gente construye cosas alucinantes. Y en la carrera &ldquo;Around the World&rdquo; del d&iacute;a de Navidad tambi&eacute;n corre la gente disfrazada. Es una pasada.</p>
<p class="p4">
	<b>&iquest;Y hay posibilidad de tener alg&uacute;n rollete en el asentamiento humano m&aacute;s fr&iacute;o de la tierra? Recuerdo una noticia que le&iacute; hace tiempo sobre<a href="http:// http://www.reuters.com/article/2008/06/09/us-condoms-idUSN0943167020080609" target="_blank"> el </a></b><a href="http:// http://www.reuters.com/article/2008/06/09/us-condoms-idUSN0943167020080609" target="_blank"><span class="s7"><b>env&iacute;o de miles de condones</b></span></a><b>&nbsp;a una base parecida a la tuya. &iquest;Alg&uacute;n comentario al respecto?</b></p>
<p class="p4">
	Yo la verdad es que ligo exactamente igual que en Espa&ntilde;a. Es decir, nada de nada. Pero ligar, se liga. Respecto a la noticia, te puedo decir que por gentileza de la estaci&oacute;n, en cada ba&ntilde;o hay una cesta con profil&aacute;cticos totalmente gratis que se tiene que rellenar cada poco tiempo. Hay un dicho que corre por aqu&iacute;: &ldquo;Lo que pasa en el Polo Sur se queda en el Polo Sur&rdquo;. Rollo Las Vegas.</p>
<p class="p5">
	<b>Para acabar, &iquest;tienes alg&uacute;n viajecillo planeado para este fin de semana?</b></p>
<p class="p6">
	De momento no ha surgido nada, pero yo me he tra&iacute;do el ba&ntilde;ador por si acaso.&nbsp;</p>

]]></description>
<guid isPermaLink="false">http://www.vice.com/113417</guid>
<author>Juanjo Villalba</author>
<category>travel, Polo sur, Antártida</category>
</item>
<item>
<title>The Vice Guide to Travel: La guía Vice de Corea del Norte - Parte 1</title>
<link>http://www.vice.com/es/the-vice-guide-to-travel/vice-guide-to-north-korea-1-of-3</link>
<pubDate>Wed, 23 Nov 2011 00:00:00 +0000</pubDate>
<description><![CDATA[<p>
	<span id="result_box" lang="es"><span class="hps">Entrar en</span> <span class="hps">Corea del Norte fue</span> <span class="hps">uno de los procesos</span> <span class="hps">m&aacute;s</span> <span class="hps">extra&ntilde;os por los que VICE ha tenido que pasar</span><span>.</span> <span class="hps">Tras varias charlas durante meses</span> <span class="hps">con sus representantes</span><span>, finalmente dijeron</span> <span class="hps">que iban a</span> <span class="hps">permitir que</span> <span class="hps">16 periodistas</span> <span class="hps">viajaran al pa&iacute;s</span> <span class="hps">para cubrir los </span></span>Arirang Mass Games <span class="hps">en</span> <span class="hps">Pyongyang</span><span>.</span> D<span class="hps">iez d&iacute;as antes de</span> nuestro viaje<span class="hps"> nos dijeron:</span> <span class="hps atn">&quot;</span><span>No,</span> <span class="hps">nadie puede venir.</span><span>&quot;</span> <span class="hps">Entonces dijeron:</span> <span class="hps">&quot;S&iacute;, s&iacute;, pod&eacute;is venir</span><span>.</span> <span class="hps">Pero s&oacute;lo</span> <span class="hps">en calidad de turistas</span><span>.</span>&quot; <span>No ten&iacute;amos</span> ni <span class="hps">idea de qu&eacute; significaba eso</span><span>.</span> <span class="hps">Ellos ya sab&iacute;an</span> <span class="hps">que &eacute;ramos periodistas</span><span>,</span> <span class="hps">y</span> <span class="hps">all&iacute;</span> <span class="hps">si te pillan</span> <span class="hps">haciendo de periodista</span> <span class="hps">cuando</span> <span class="hps">se supone que debes</span> <span class="hps">ser un turista</span> <span class="hps">te mandan </span><span class="hps">a la c&aacute;rcel.</span> <span class="hps">A&uacute;n as&iacute;, fuimos.</span> <span class="hps">La primera etapa</span> <span class="hps">del viaje consisti&oacute; en volar</span> <span class="hps">al norte de</span> <span class="hps">China.</span> <span class="hps">En el aeropuerto</span><span>, el</span> <span class="hps">consulado</span> <span class="hps">de Corea del Norte</span> <span class="hps">se qued&oacute; con nuestros</span><span class="hps"> pasaportes y</span> <span class="hps">todo nuestro dinero</span><span>, y despu&eacute;s</span> <span class="hps">nos llevaron a</span> <span class="hps">un restaurante</span><span>.</span> <span class="hps">Est&aacute;bamos </span><span class="hps">con</span> <span class="hps">nuestro grupo de viaje</span><span>,</span> <span class="hps">y de repente</span> <span class="hps">todos los</span> <span class="hps">comensales</span> <span class="hps">se fueron y</span> <span class="hps">aparecieron unas mujeres que comenzaron </span><span class="hps">a cantar</span> <span class="hps">canciones</span> <span class="hps">nacionalistas</span> <span class="hps">de Corea</span> <span class="hps">del Norte</span><span>.</span> <span class="hps">Est&aacute;bamos pensando</span><span>: &quot;Acabamos de pasar 20 horas metido</span><span class="hps">s en un avi&oacute;n.</span> <span class="hps">Tenemos</span> <span class="hps">jet-lag</span><span>.</span> <span class="hps">&iquest;Podemos</span> <span class="hps">ir a la cama</span><span>?</span><span class="hps atn">&quot;, p</span><span>ero uno de los tipos que iba con </span><span class="hps">nuestro grupo</span> y trabajaba en <span class="hps">Los Angeles Times,</span> <span class="hps">nos dijo: &quot;</span><span class="hps">Todos los que est&aacute;n aqu&iacute;</span>, excepto<span class="hps"> nosotros,</span> <span class="hps">son</span><span class="hps"> polic&iacute;a secreta</span><span>.</span> <span class="hps">Si</span> <span class="hps">no parecemos entusiasmados</span><span>, no nos dar&aacute;n el visado</span><span class="hps">.</span> <span class="hps">As&iacute; que nos emborrachamos, saltamos al escenario y cantamos canciones con las chicas</span><span class="hps">.</span> <span class="hps">Al d&iacute;a siguiente</span> <span class="hps">nos dieron el visado</span><span class="hps">.</span> <span class="hps">A mucha gente de nuestro grupo no se lo dieron</span><span class="hps">.</span> &Eacute;ste s&oacute;lo fue el principio<span> del</span> <span class="hps">extra&ntilde;o</span> viaje en el que nos embarcamos<span class="hps">...</span></p>
<p>
	<strong><span id="result_box" lang="es"><span class="hps">-</span> <span class="hps">Shane</span> <span class="hps">Smith, fundador de VICE</span></span></strong></p>

]]></description>
<guid isPermaLink="false">http://www.vice.com/110385</guid>
<author>Shane Smith</author>
<category>travel, Corea del norte, Pyongyang</category>
</item>
<item>
<title>Hoteles con encanto en zonas de conflicto</title>
<link>http://www.vice.com/es/read/hoteles-con-encanto-en-zonas-de-conflicto-0000012-v5n10</link>
<pubDate>Tue, 15 Nov 2011 00:00:00 +0000</pubDate>
<description><![CDATA[<p>
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/0fe424936149ec4a1b4ba7324d734843.jpg" style="border-width: 0px; border-style: solid; width: 670px; height: 499px;" /><br />
	<span style="font-size: 11px; font-family: Arial; line-height: 16px;"><i>Hotel Japan</i></span><br />
	<br />
	Como periodista freelance especializado en Oriente Medio y Asia Central, de vez en cuando me encuentro en situaciones jodidas o, digamos, &ldquo;peculiares&rdquo;. Pero a mi regreso de cualquier de esos viajes de trabajo&mdash;ya sea a Irak, Afganist&aacute;n, Libia o Pakist&aacute;n&mdash;siempre me preguntan lo mismo: &ldquo;&iquest;Y d&oacute;nde duermes cuando vas por ah&iacute;?&rdquo;. Pues mira, os lo voy a contar.<br />
	<br />
	<b>HOTEL JAPAN</b><br />
	<i>Quetta, Pakist&aacute;n (5 euros/noche, suite con peces tropicales)</i><br />
	<br />
	Mi favorito del mundo mundial. Mohamed, el recepcionista, me dijo que si me quedaba m&aacute;s de una semana me daba la habitaci&oacute;n &ldquo;de los peces&rdquo;. Estuvo bien, aunque me molestaba un poco que entrara en la habitaci&oacute;n cada d&iacute;a a las 7 de la ma&ntilde;ana para darles de comer. Esta ciudad, justo en la frontera con Afganist&aacute;n, es el hogar del mul&aacute; Omar, l&iacute;der de los barbudos de Afganist&aacute;n que echaron a los yanquis en 2001; el que se cepill&oacute; los budas gigantes de Bamiy&aacute;n por &ldquo;indecorosos&rdquo;, as&iacute; como a unos cuantos &ldquo;infieles&rdquo; a los que tiraba a una piscina sin agua (o lapidaba, o ahorcaba).<br />
	<br />
	Lo jodido de Quetta no es que est&eacute; llena baluches marxistas de barbudos ultrasunitas, sino que tambi&eacute;n hay, hazaras chi&iacute;tas, cristianos punyab&iacute;es&hellip; y, claro, se llevan a matar. Durante el d&iacute;a todos se cruzan por las callejuelas del bazar, y por las noches ajustan cuentas a tiros. Generalmente se suelen o&iacute;r tres seguidos, signo casi inequ&iacute;voco de asesinato selectivo: dos en la cabeza y uno en el pecho (igual es al rev&eacute;s, no s&eacute;). Al d&iacute;a siguiente escuchas el parte de bajas mientras desayunas t&eacute; verde y sopa de lentejas: &ldquo;Esta noche han matado a Mohamed bla-bla-bla, l&iacute;der tribal de los bla-bla-bla&rdquo;. As&iacute; que uno se ha de currar<i> ipso facto</i> una entrevista con el siguiente Mohamed antes de que alguien se lo cargue.<br />
	<br />
	<br />
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/656943bdcbacccbeb2ce614160fca42e.jpg" style="border-width: 0px; border-style: solid; width: 670px; height: 499px;" /><br />
	<span style="font-size: 11px; font-family: Arial; line-height: 16px;"><i>Hotel Sabeel</i></span><br />
	<br />
	<b>HOTEL SABEEL</b><br />
	<i>Baghdad, Irak. 50 euros/noche, A.D., wi-fi)</i><br />
	<br />
	Si bien Bagdad sigue siendo una de las zonas m&aacute;s chungas de Irak, el riesgo de secuestro ha disminuido considerablemente en los &uacute;ltimos dos a&ntilde;os. As&iacute; que el pasado febrero me apalanqu&eacute; durante varios d&iacute;as en el Sabeel con relativas garant&iacute;as de no convertirme en una estrella decapitada de Youtube. Eso s&iacute;, la sensaci&oacute;n de que nunca sabes lo que pasa realmente a tu alrededor es constante. En la foto ten&eacute;is la vista desde mi suite: esa columna de humo puede pertenecer a los restos calcinados de un coche bomba; a la refiner&iacute;a de Dora o, simplemente, a un grupo de chavales que acaba de prender fuego a una monta&ntilde;a de neum&aacute;ticos.<br />
	<br />
	De noche es frecuente escuchar tiros que, o bien obedecen a un asesinato &ldquo;selectivo&rdquo;, o simplemente a una <i>razzia</i> de la polic&iacute;a sobre los perros del barrio.<br />
	<br />
	A d&iacute;a de hoy se sigue recomendando cambiar frecuentemente de hotel en Bagdad para evitar secuestros. Mi consejo es que no vay&aacute;is, ni siquiera si sois periodistas: Irak ya no vende y es caro de cojones.<br />
	<br />
	<br />
	<!--nextpage--><img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/0c706e92f8e8924941dc60f4cfcd849b.jpg" style="border-width: 0px; border-style: solid; width: 670px; height: 497px;" /><br />
	<span style="font-size: 11px; font-family: Arial; line-height: 16px;"><i>Casa de hu&eacute;spedes del governador de Helmand</i></span><br />
	<br />
	<b>CASA DE HU&Eacute;SPEDES DEL GOBERNADOR DE HELMAND</b><br />
	<i>Lashkar Gar, Afghanist&aacute;n (50 d&oacute;lares/noche, media pensi&oacute;n)</i><br />
	<br />
	Lo bueno de quedarse aqu&iacute; es que tienes al gobernador de la provincia m&aacute;s jodida de Afganist&aacute;n a huevo para entrevistarle; lo malo, que duermes a escasos&rsquo; metros del objetivo n&uacute;mero uno de unos barbudos en chanclas que, r&iacute;ete t&uacute;, han dado por culo al mayor entramado militar del mundo. En previsi&oacute;n de posibles ataques de mortero, uno se aloja en el s&oacute;tano y con el ventanuco al patio interior.<br />
	<br />
	Ya sabr&eacute;is que, &uacute;ltimamente, hay espantada de tropas extranjeras en Afganist&aacute;n. Los &uacute;ltimos en largarse han sido los canadienses y, mientras escribo estas l&iacute;neas, me entero de que &ldquo;la Coalici&oacute;n Internacional ha transferido el control de Lashkar Gah (capital del Helmand) al ej&eacute;rcito afgano&rdquo;. O lo que es lo mismo, &ldquo;mariquita el &uacute;ltimo&rdquo;,. Estoy planeando una &uacute;ltima visita antes de que los talibanes vuelvan a dominar el pa&iacute;s durante una d&eacute;cada entera.<br />
	<br />
	<br />
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/91718902141061857cff2d48524f7d78.jpg" style="border-width: 0px; border-style: solid; width: 670px; height: 497px;" /><br />
	<span style="font-size: 11px; font-family: Arial; line-height: 16px;"><i>Hotel Mustaf&aacute;</i></span><br />
	<br />
	<b>HOTEL MUSTAF&Aacute;</b><br />
	<i>Kabul, Afghanist&aacute;n (20 d&oacute;lares/noche)</i><br />
	<br />
	Hasta que los talibanes vuelvan a echar el cerrojo me seguir&eacute; alojando el m&iacute;tico hotel Mustaf&aacute; de Kabul, con sus habitaciones con ventanales enrejados y puertas de hierro con candado; eso es seguridad, joder. Seg&uacute;n reza un cartel en la entrada, incluso cuenta con la bendici&oacute;n de la &ldquo;Lonely Plonet&rdquo; [SIC]. C&eacute;ntrico, est&aacute; a tiro de piedra de la &ldquo;calle de los pollos&rdquo; donde las horas transcurren entre souvenirs afganos como burkas, alfombras con detalles de lanzagranadas RPG y Kalashnikovs y, atenci&oacute;n nerds, &iexcl;relojes digitales rusos de los ochenta!<br />
	<br />
	<!--nextpage--><img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/a5c3ce299045b5fb5d5c4fb88654f6dd.jpg" style="border-width: 0px; border-style: solid; width: 670px; height: 494px;" /><br />
	<span style="font-size: 11px; font-family: Arial; line-height: 16px;"><i>Antigua casa de invitados VIP de Gadafi.</i></span><br />
	<br />
	<b>ANTIGUA CASA DE INVITADOS DE GADAFI</b><br />
	<i>Nalut, Libia (gratis, todo incluido)</i><br />
	<br />
	Vale, no hab&iacute;a agua, ni luz y los cohetes de Gadafi te daban la noche, pero decidme cu&aacute;ndo fue la &uacute;ltima vez que dormisteis en una &ldquo;cama-gale&oacute;n&rdquo;. Y gratis. Los rebeldes libios hac&iacute;an lo imposible para facilitar el trabajo a la prensa internacionaly demostrar que no eran ni drogadictos ni de Al Qaeda. No obstante, este complejo donde hasta hace pocos meses se alojaban los VIP m&aacute;s excelsos me result&oacute; un poco l&uacute;gubre al saberme el &uacute;nico inquilino de una residencia con capacidad para 500 personas. Cada vez que me levantaba a mear por la noche, me sent&iacute;a como Sean Connery en <i>Atm&oacute;sfera Cero</i>. Tras dos noches de interplanetaria soledad decid&iacute; mudarme al Media Centre de Nalut, donde dorm&iacute; entre restos de cohetes Grad y Katiusha ca&iacute;dos en las &uacute;ltimas semanas. Eso s&iacute;, con acceso a Internet v&iacute;a sat&eacute;lite pagado por la generosa di&aacute;spora libia.<br />
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	<br />
	<img alt="" src="http://assets.vice.com/content-images/contentimage/no-slug/f05d6ad4cdb6287e5c9e4550b6ff9489.jpg" style="border-width: 0px; border-style: solid; width: 670px; height: 670px;" /><br />
	<span style="font-size: 11px; font-family: Arial; line-height: 16px;"><i>Eclectica Hotel</i></span><br />
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	<b>ECLECTICA HOTEL</b><br />
	<i>Vanq, Rep&uacute;blica de Nagorno Karabaj (gratis para extranjeros)</i><br />
	<br />
	Por una inversi&oacute;n m&iacute;nima y riesgo cero puedes visitar uno de los llamados &ldquo;conflictos congelados&rdquo; y, de paso, llevarte un bonito visado en el pasaporte de un pa&iacute;s que no existe (no busqu&eacute;is Nagorno Karabaj en los mapas). El colapso de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica en 1991 provoc&oacute; la aparici&oacute;n de docenas de pa&iacute;ses en Eurasia. Muchos fueron reconocidos; otros se han quedado a medias como Abjasia (reconocida por Rusia, Nicaragua, Venezuela, la peque&ntilde;a isla de Vanuatu y la todav&iacute;a m&aacute;s peque&ntilde;a de Nauru). Por su parte, NK funciona como un pa&iacute;s soberano aunque nadie se lo reconozca.<br />
	<br />
	La &ldquo;anomal&iacute;a cartogr&aacute;fica&rdquo; ha dado lugar a &ldquo;anomal&iacute;as hoteleras&rdquo; como el Eclectica. Su creador, Levon Hairapetyan, hizo un fortun&oacute;n en el extranjero e invirti&oacute; parte del mismo en la mayor boda simult&aacute;nea jam&aacute;s celebrada en Nagorno Karabaj: 675 parejas a quien Levon daba 2.500 d&oacute;lares por unirse en sagrado matrimonio por el rito armenio. A eso hay que sumarle 2000 d&oacute;lares por el primer hijo engendrado, 3.000 por el segundo, 5.000 por el tercero, 10.000 por el cuarto... y todo por la repoblaci&oacute;n de NK. Eso s&iacute;, los que se divorcien tienen que devolver la pasta. Yo estuve en 2005, me dieron sushi para cenar y la noche me sali&oacute; gratis por ser extranjero. Eso es un hotel y lo dem&aacute;s son tonter&iacute;as.<br />
	&nbsp;</p>

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<guid isPermaLink="false">http://www.vice.com/107247</guid>
<author>Karlos Zurutuza</author>
<category>travel, </category>
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<title>VICE News: Cables desde Kabul: Parte 1 - Parte 1</title>
<link>http://www.vice.com/es/vice-news/cables-from-kabul-1</link>
<pubDate>Tue, 25 Oct 2011 02:00:00 +0100</pubDate>
<description><![CDATA[<p>
	En vez de sus habituales vacaciones de verano en Benidorm, los corresponsales de VICE Alex Hoban y Henry Langston pasaron una semana en Kabul. &nbsp;Despu&eacute;s de todo, hay muy pocas destinaciones que pueden competir con su producci&oacute;n de hero&iacute;na, corrupci&oacute;n desenfrenada, bombardeos suicidas e instabilidad pol&iacute;tica.<br />
	<br />
	<strong>Episodio 1:</strong> En su primer d&iacute;a en Kabul, visitan el hotel intercontinental donde hubo un atentado suicida, y observan una sesi&oacute;n de entrenamiento del recientemente formado cuerpo de polic&iacute;a afgana.</p>

]]></description>
<guid isPermaLink="false">http://www.vice.com/103730</guid>
<author>VICE Staff</author>
<category>travel, cables desde Kabul, Kabul, Afganistan</category>
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</channel></rss>