Sostengo que no hay mejor enseña del amor puro e incondicional que un tío bajito y súper delgado con una chica grande y gorda, pero en Latinoamérica es habitual que se dé esta situación a la inversa. A mí me parece igual de bien, aunque él la esté agarrando como el que sujeta un maletín lleno de farlopa.

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