Sí, venga, sigue disfrutando del no practicar sexo y ser una severa bruja a la que los niños odian durante el resto de tu vida por la lejana posibilidad de que el Cielo consista en una orgía de un millón de años con Jesucristo y sus apóstoles. ¿Y si sigues teniendo 80 años cuando llegues allí? Ni San Sebastián puesto de éxtasis se lo querrá montar contigo.

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