Homeless World Cup

Sandate, El Capitán

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En la Homeless World Cup, que se celebró en el Zócalo de la Ciudad de México en octubre pasado, no había estrellas ni futbolistas con contratos millonarios. Todos los jugadores que vinieron a este mundial han crecido en situaciones difíciles, y si bien no todos viven en la calle ni son vagabundos, sí vienen de barrios marginados o de zonas de conflicto, están desempleados o han sido afectados por el crimen y la violencia. Todos estos jugadores han encontrado en el futbol una pasión y una forma de mejorar su vida. Equipos de hombres y mujeres de más de 50 países vinieron a darlo todo para ganar. La selección varonil de México estaba conformada por ocho jugadores que venían de toda la república, algunos estuvieron involucrados con pandillas, otros fueron alcohólicos o estuvieron metidos en drogas, varios estaban desempleados y otros con más suerte, trabajaban en maquiladoras o como albañiles.

De las miles de historias alrededor de esta copa, la historia de Érik Sandate es especial. Érik vive en una de las colonias más violentas de Ciudad Juárez, uno de los lugares más afectadas por el crimen organizado durante los últimos años. Él y su papá se ganan la vida como músicos, pero con la cantidad de bares que cerraron en Ciudad Juárez durante los últimos años, el trabajo es cada vez mas escaso. Desde los entrenamientos, quedó claro que Sandate era un líder nato, y fue escogido por sus compañeros para ser el capitán. México perdió la final contra Chile, pero Sandate, con más de 40 goles anotados, se llevó a su casa el trofeo como el mejor jugador de la Homeless World Cup.

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