Cuidado con los trolls del porno

Por Kelly Bourdet

Si tu ex te odia, Hunter Moore está más que puesto para arruinar tu vida. Él se convirtió en el Larry Flint de la pornografía vengativa gracias a isanyoneup.com, una página en la que te invita a compartir fotos de tu ex desnuda en su página, junto a cualquier información personal y una foto de su perfil en Facebook. Acto seguido: sale una historia en Village Voice (en la que asegura que no le importa si lleva a la gente al suicidio), y cientos de trolls en internet atacan a tu ex por el tamaño y la forma de sus tetas, su pito o cualquier parte de su cuerpo. Como era de esperarse, la mayoría de las fotos en la página son de mujeres.

Internet está lleno de cosas útiles: información, opiniones, memes, redes sociales, videos, pornografía. Pero además de compartir, educar, crear y masturbar, internet creó un nuevo tipo de personas casi desde el principio: los trolls.

Los trolls están en todos lados, desde el comentario más votado en YouTube (una variante, en ocasiones elegante e ingeniosa, del clásico "esto es más gay que el porno gay"), hasta en mi perfil de Facebook. Puedo poner lo que quiera, desde una foto de mi viaje al zoológico del Bronx, hasta una actualización de mis vacaciones e, invariablemente, aparecerá un comentario sarcástico que su burla de la foto y/o del sujeto (generalmente, yo). Y estos son algunos de mis mejores amigos. Claro, seguro tengo más trolls en mi círculo de amigos que una persona promedio. Suelo escribir sobre tecnología y esto me ha traído más amigos digitales: un montón de pogramadores (el peor tipo de trolls). Pero yo también puedo sacar al troll que llevo dentro, a riesgo de destruir esos momentos de verdadera sincerdidad, o lo que sea, en Facebook.

[sjdgak: Esta chica tiene 16 años... se llama pornografía infantil...] [honesty: Esta chica tiene 16 años y merece estar aquí por su falta de autoestima. Esta chica es una pinche puta...] 
Algunos de los comentarios que aparecen en Is Anyone Up? Sí, la gente no es muy amable

Es obvio que internet es una especie de incubadora para los peores aspectos de la humanidad. Escondidos tras el anonimato de un seudónimo, decimos las peores cosas que nos podamos imaginar; nos burlamos de extraños y los humillamos con impunidad. Internet también es un lugar seguro para la pornografía. La diabólica genialidad de Hunter Moore fue que se le ocurrió unir las dos: incluir información personal es la salsa no-tan-secreta de su receta. Ya no estás insultando a un completo extraño. Estás insultando a un extraño cuyo apellido y celular conoces. Puedes ver su perfil de Facebook. Puedes ver dónde estudia y quién es su hermana.

Hay trolls de muchos tipos, algunos simplemente molestos pero inofensivos, pero los trolls que rondan la página de Moore son los bullies cibernéticos. Puedes ver la página, y los comentarios anónimos en la página del "porno vengativo", bajo tu propio riesgo. Basta decir que no encontrarás muchas palabras lindas en ese lugar, y sobran los comentarios sobre los cuerpos de las mujeres y sus horrendas caras, con un repetitivo "alguien póngale una bolsa en la cabeza" (ya sabes, para que puedas coger con ella sin tener que verle su horrible cara). Aunque los trolls y los agresores cibernéticos no atacan sólo a las mujeres y sus cuerpos (hay mucho contenido racista y homofóbico en la red), en la página de Moore parece haber una tendencia por humillar a las mujeres (y a algunos hombres) por sus fotos provocativas.

Lo más oscuro de todo es lo específico de las víctimas. Para algunas personas, la idea de insultar a una persona real, o de arruinarle la vida (durante algún tiempo), es muy motivante. Internet es un medio en el que todo ese consumo acelerado resulta en una rápida insensibilización. Así que seguimos empujando, buscando más. La pornografía se vuelve más violenta. Los trolls se vuelven más violentos. Se invade la vida sexual y privada de una persona de una forma tan agresiva que es prácticamente inhumana.

Pero, para Hunter Moore, y cualquier otra persona con una página que llame la atención de los trolls, esto implica ganancias. Moore dice a Voice que si alguien se suicida por haber aparecido en isanyoneup.com, el odio que recibiría sería abrumador. Pero el odio, así como cualquier tipo de atención, puede ser convertido en dinero en internet: "Entre más tráfico tenga en un día, más me pagarán. Así que si alguien se suicidara, ¿sabes cuánto odio recibiría? ¿Todas las búsquedas en Google, todas los enlaces, toda la cobertura...?"

Decir que los trolls son personas con un deseo por aliviar esa sensación de bajo autoestima atacando a un extraño tras el velo del anonimato, es simplificar las cosas. Pero esto no es necesariamente cierto. Es un deseo por exponer a alguien por ser algo distinto a lo que quieren ser. Es una forma de canalizar toda esa ira que la gente tiene acumulada. Y cuando nuestra cultura decide que la intimidad sexual y las imágenes provocativas son los aspectos más personales de alguien (cuando la peor forma de insultar a una mujer es llamándola "puta"), entonces hemos alcanzado un nuevo nivel de brutalidad personal.

Sin embargo, la pornografía como acto de venganza, podría representar un retroceso más fuerte de lo que creemos. Cuando alguien sube algo a internet, quizá en YouTube, existe la probabilidad de que los trolls lo acusen de ser homosexual, horrible o cualquier otra cosa. En isanyoneup.com., las fotografías, y los trolls que estas atraen, son una especie de castigo a la promiscuidad, o simplemente a la sexualidad. Porque pusieron el cuerno, o porque su ex está molesto, o porque fueron suficientemente ingenuas como para compartir imágenes explícitamente sexuales con sus parejas, estas "putas" y "perras" están recibiendo su merecido. Y ya que el sitio está lleno de mujeres, y nuestra idea de una mujer sigue siendo completamente binaria (y sexual): "buena" o "mala", la página de Moore es, en cierta forma, anticuada. Es una forma perversa de promover las ideas victorianas sobre el comportamiento de una mujer. Compórtense, chicas. No quieren terminar desnudas en internet.

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