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      ¿Casco o capucha?

      July 18, 2013

      Por Mariana Hernández-Urías

      De la columna 'Lo sexy y lo cruel'

      La higiene, la estética, la salud, la moda y hasta la religión tienen que ver con ella; es una práctica bastante común y todos parecen tener una opinión al respecto. La verdad, a mí no me queda claro si la circuncisión es algo muy civilizado o una plena barbarie; por eso, decidí profundizar un poco más en las creencias que la rodean y, claro, averiguar qué prefieren ustedes. He aquí mis hallazgos...

      No hay estadísticas exactas, pero se calcula que cerca del 30 por ciento de los mexicanos están circuncidados. La incidencia varía entre las clases socioeconómicas, principalmente, porque nuestro gobierno considera que no es una cuestión de salud, así que no se practica en los hospitales públicos, a menos que haya problemas serios con la retracción o el reposicionamiento del prepucio (fimosis y parafimosis). 

      Algunos médicos argumentan que la circuncisión disminuye las probabilidades de contraer cáncer de pene, sífilis, VIH y VPH, pero la realidad es que no existen pruebas concluyentes.

      Siendo justos, el argumento de la higiene no es completamente un engaño: hay evidencia de un mayor riesgo de infecciones urinarias en niños no circuncidados, pero éste disminuye con la edad en la gran mayoría de los casos.

      Lo que sí sabemos, es que un pene "completo" tiene 20 mil terminaciones nerviosas, mientras que uno circuncidado cuenta sólo con cuatro mil (Me imagino que estas son malas noticias para muchos de ustedes y, según yo, tienen todo el derecho de refrescársela a sus jefes).

      Creo que aquí es cuando las cosas se ponen más hardcore: ¿Está bien que tus papás o un doctor decidan cortar una parte de tu cuerpo, cuando tú no tienes ni la más remota posibilidad de opinar? ¿Es válido que alguien limite tu capacidad sensorial y modifique tu cuerpo, basándose en creencias religiosas, ideales estéticos o consejos de higiene?

      Hace un año, un tribunal de Colonia, Alemania, decidió penalizar la circuncisión por considerarla una forma del delito de "lesión corporal". Ya se imaginarán la que se armó cuando judíos y musulmanes se enteraron. La verdad es que no se les puede culpar, esa ley protege el cuerpo del niño, pero viola la libertad religiosa. Así que ahora, la circuncisión por motivos religiosos está permitida en Colonia, pero bajo reglas clínicas muy estrictas. 

      No sé a ustedes, pero a mí suena injusto que otros tomen una decisión de ese calibre por ti. Nos enseñan que nuestro cuerpo es lo más propio y privado que podemos tener, pero al mirar este tipo de prácticas —que incluso llegan a estar reguladas por el Estado—, esa creencia se puede cuestionar.

      Lo cierto, es que la forma en que nos relacionamos con nuestro cuerpo va cambiando, como cambian nuestras leyes y nuestras ideas de lo que es bello, lo que es sano, lo que es limpio... lo que es civilizado, en general. 

      Reconozcamos que hay algo muy psycho en cortarle parte del pene a un bebé, como se le cortan las orejas o la cola a un cachorro (cosa que, al fin, empieza a contemplarse como una violación a los derechos animales). 

      Sin embargo, como pudieron notar, nuestra generación tiende más a apreciar la completud del pene. Esto no sorprende tanto, si consideramos que vivimos en una era en donde la preservación del cuerpo es de veras importante e incluso las tecnologías disponibles le tiran al aumento (de senos, de potencia sexual, de placer). Todo parece indicar que menos, ya no es más.

       

      En voz de los expertos: Personas con pito y amantes de los pitos

      "Pues yo creo que es cosa de clichés, fantasías y, obvio, higiene. Eso sí, los que no estamos circuncidados debemos lavarnos correctamente."

      - Andrés, 19 años, estudiante de comunicación.

      "Prefiero los penes sin circuncisión porque me gusta más cómo se ven; no me gusta que la cabeza esté siempre expuesta, se ven raros. Me gusta su capuchita. Hoy en día, a diferencia de la Antigüedad, la higiene personal es otra cosa, esa no es excusa. Así que yo ¡al natural!"

      - Carla, 26 años, asistente de dirección.

      "Los penes no circuncidados son mucho más atractivos porque además de tener una graciosa capucha, son hipersensibles y más calientes. Tiempo y diversión garantizados."

      - Felipe, 27 años, ingeniero civil.

      "En realidad no tengo ninguna preferencia, lo que me preocupa es que tenga una connotación religiosa... A veces no puedo evitar pensar que fue educado de una manera moralista. Entonces sí me sacan de onda de repente; pero si lo sabe usar bien, me da igual."

      - Julia, 20 años, estudiante de diseño.

       

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      Temas: sexo, sexualidad, circuncision

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